Fundamentos teológicos de la iglesia misionera, cristiana, apostólica y católica universal: el apóstol ungido



Introducción

El presente contenido, denominado "FUNDAMENTOS TEOLÓGICOS DE LA IGLESIA MISIONERA, CRISTIANA, APOSTÓLICA Y CATÓLICA UNIVERSAL: EL APÓSTOL UNGIDO", ha sido elaborado por el suscrito en calidad de Sacerdote Presbítero, ordenado y consagrado como tal, por el propio Santo Papa, Francisco I, el pasado 25 de Junio y 03 de julio del año en curso, respectivamente, y guiado por nuestro Creador y Arquitecto del Universo (Dios), a través del Espíritu Santo; quien se constituye en líder religioso de la misma, siendo su máximo líder y representanrte legal de esta nueva Iglesia, constituida inicialmente en la distro, provincia y departamento de Cajamarca (Perú), pudiendo ampliarse en otras ciudades del Perú y del extranjero; asimismo, comunicando al Estado de la Ciudad del Vaticano, Santa Sede, Plaza San Pedro (Italia), su constitución y su vocación de trabajar conjuntamente con la Iglesia Católica Universal, para la salvación de sus fieles, en lo que fuera pertinente; así como con cada una de las Iglesias del Patriarcado Cristiano; además, pone a consideración de los lectores y seguidores de esta Iglesia, integrante del Patriarcado Católico, como nueva integrante del mismo, quien trabajará conuntamente con sus integrantes-componentes; y sigue el lineamiento teológico, conforme nos enseñara Nuestro Señor Creador y Arquitecto del Universo (Dios), Nuestro Señor Jesucristo, y el Espíriritu Santo, quienes conforman la "Santa Trinidad" de la cual somos creedores y aceptamos sus existencia; creemos en la transformación de Dios en Cristo, para la salvación de los pecados del mundo y compartir con nosotros una nueva vida etena a su seguda venida; creemos en los Santos Evangelios, escritos por los hijos escogidos por Dios; creemos en la existencia de Santísima Virgen María, Madre de nuestro Salvador; creemos en los Apóstololes, Santos y Mártires de la Iglesia Misionera, Cristiana, Apostólica y Católica; y en sus escritos prescritos en las Sagradas Escrituras y que fueron guiados por Dios para su transcripción, con sabiduría y obediencia, a través del Espíritu Santo.

Este es el único contenido de los Fundamentos de nuestra "Iglesia Misionera, Cristiana, Apostólica y Católica Universal: El Apóstol Ungido", en que basamos nuestra creencia en nuestra Iglesia Madre Universal, después de las disposiciones descritas en las Sagradas Escrituras; y de las disposiciones que opte el Patriarcado Católico y el Patriarcado Cristiano; que pone a consideración de los fieles de nuestra Santa Iglesia, a través del suscrito, como máximo líder y guía espiritual de la misma, bautizado como "EL APOSTOL UNGIDO" por el Santo Papa, Francisco I, el día de su consagración divina; como consta en el Acta de tal acto litúrgico. Debiendo ser inscrita en la Institución correspondiente para su propósito y fines.

1. LA MISIÓN DE LA IGLESIA. FUNDAMENTO ECLESIOLÓGICO[1]DE LA MISIÓN.

Buscamos comprender mejor cuál es la Misión de la Iglesia Universal y cuál nuestra propia Misión en la Iglesia. Comprender cómo realizarla en y desde la Iglesia. Como referencias, tomaremos lo que Jesús mismo nos ha dicho sobre la Iglesia y sobre nuestra Misión; lo que la Iglesia misma ha dicho sobre su Misión en el mundo; y lo que nosotros mismos sentimos respecto de nuestra propia Misión y respuesta del apóstol, (Mateo 28:19[2]

"Id por todo el mundo y proclamad la buena noticia (Evangelio) a toda criatura", (Marcos 16:15).

La Misión surge del envío que Jesús hace a sus discípulos para anunciar y significar la Buena Nueva, (Mateo 10:5–8).

Tiene como contenido fundamental a Jesucristo como Salvador, (Hechos 5:31); por medio de Él, Dios ofrece a todos los Hombres una vida nueva).

Es a través del Bautismo del Agua y del Espíritu Santo, en la cual creemos para llegar a la santidad de nuestra nueva vida. "Todos ustedes son hijos de Dios manteniendo la fe en Cristo Jesús, porque todo los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo". (Gálatas 3:26, 27).

De otra parte, Jesús dispone "evangelizar" llevando a todos los rincones del mundo la palabra sagrada de Dios; "evangelizar", se conoce literalmente como "la buena noticia". "Jesús" designa al "Evangelio" como, la llegada del "Reino de Dios", que provocará la liberación de los oprimidos y justicia para los pobres (concepto socialista); este es el anuncio que manda proclamar a sus Discipulos tras la resurrección: "Id por todo el mundo y proclamad la "buena nueva" (Evangelio) a toda criatura", (Marcos 16:15).

El Concilio Vaticano II, recordó que la "universalidad de la misión de la Iglesia, la cual se esfuerza en anunciar el "Evangelio" a todo los Hombres, se basa en el mandato excplícito de Cristo y las exigencias radicales de catolicidad de la Iglesia".

Jesús, aparte dar una orden precisa a los Apóstoles de llevar la buena nueva a todo los Hombres, dispone "que hagan discípulos a todas las gentes" (Mateo 28:19), "con una predicación suscitada a la conversión para el perdón de los pecados" (Lucas 24:27).

Tras el Sínodo que los Obispos dedicaron en 1974 al tema de la "Evangelización" en el mundo contemporáneo, San Pablo VI utilizo sus resultados para elaborar su exhortación apostólica "Evangelii Nuntiandi" ("Al anunciar el Evangelio"). En este docuento se concibe la "Evangelización" como la "vocación y la dicha propia de la Iglesia, su identidad más profunda".

La "Evangelización" es el proceso total mediante el cual la Iglesia, movida por el Espíritu:

La iglesia del padre, del hijo y del espiritu santo

La comunión trinitaria es la fuente, el motor, el fin de la vida y de la Misión de la Iglesia, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Ella vive y obra en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; nos conduce al Padre por el Hijo en el Espíritu Santo; da gloria al Padre por Cristo en el Espíritu Santo.

Todo su ser y Misión depende del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, de allí su denominación de Iglesia Misionera.

3. La iglesia de Jesucristo

4. La misión de la iglesia: comunión y participación

4.1. Comunión:

4.2. Participación:

Nuestra iglesia es misionera

1. SACRAMENTO UNIVERSAL DE SALVACIÓN.

1.1. Iglesia–ministerio:

– Signo e instrumento de Jesucristo. Signo de su presencia y de su acción salvadora;

– Él vive en ella, ella es la primera que ha participado en la salvación y la que muestra la presencia y la obra del Salvador;

– Jesucristo realiza la voluntad del Padre, por el Espíritu Santo, mediante la Iglesia para el mundo entero.

1.2. Iglesia–comunión:

– Ella vive la comunión con su Salvador y congrega a la humanidad para que entre en comunión con el Dios Salvador;

– Ella congrega en torno a Jesucristo para que se viva en "comunidades", con un solo corazón y una sola alma;

– La Iglesia da impulso a la evangelización se da a través de la vivencia concreta de "comunidades eclesiales vivas, dinámicas y misioneras (Iglesia Misionera)".

1.3. Iglesia–Misión:

– Ella ha recibido la Misión de ir a evangelizar y, así, está puesta para colaborar a Jesucristo en este servicio salvador al mundo entero;

– La Misión de la Iglesia es universal: hacia todas las gentes, en todos los tiempos, hasta las raíces, para todos y con todo el poder de Dios.

1.4. Las Tareas que comprende esta Misión.

– El anuncio de Jesucristo y su Evangelio, como lo expresara el Apostol San Pablo: "Ay! De mí si no predico el Evangelio" (1ª Corintios 9:16).

– La formación y maduración de comunidades eclesiales;

– La promoción humana y la encarnación de los valores evangélicos.

1.5. Nuestra Misión en la Iglesia.

A. Para la propia Iglesia y para cada uno es un derecho-deber de la Iglesia: Evangelizar.

B. Todos y cada uno estamos enviados a evangelizar, a todas las gentes y siempre. Estamos llamados a vivir la comunión y participación en diversos niveles eclesiales:

– La Iglesia Particular (nuestras casas, viviendas).

– Las Comunidades Eclesiales locales: la familia, la Comunidad Eclesial de Base, Centros Escolares, Instituciones Públicas y Privadas, otras comunidades eclesiales.

– La Junta Eclesial Principal, "La Gran Comisión", conformada por los representantes de las Comunidades Eclesiales, sean locales, nacionales o internacionales; dirigida por su máximo líder "El Apostol Ungido", máxima autoridad de la Iglesia; y, guiados por Dios y Jesucristo, a través del Espíritu Santo.

C. Dentro de la Misión única y universal de la Iglesia, todos y cada uno tenemos nuestra propia Misión:

– Dentro del cuerpo somos partes; dentro del pueblo de Dios somos miembros; dentro del Templo de Dios somos piedras vivas; dentro de la Familia Eclesial somos hijos; dentro de la Iglesia tenemos el derecho-deber de evangelizar a todas las gentes.

– Somos signo de la presencia y de la acción del Salvador.

– Vivimos en comunidades eclesiales vivas, dinámicas y misioneras.

– Somos instrumentos, misioneros, de Jesucristo para comunicar su verdad, amor y vida nueva.

– Dentro de los diversos ministerios y servicios eclesiales, somos evangelizadores y animadores misioneros.

– Estamos llamados a dar un especial impulso a la Misión "Ad gentes"[3]  y a la nueva evangelización, a través de nuestra Iglesia Misionera.

– Hemos de vivir y promover intensamente la comunión y participación en comunidades eclesiales vivas, dinámicas y Misioneras. Nos comprometenos en la evangelización universal, dando prioridad a la evangelización de los no cristianos, tanto de nuestro ambiente como los de nuestro alrededor y del mundo entero.

1.6. Creemos en Santa María, siempre virgen.

– Como Madre de Dios hecho Hombre, y Salvador del mundo; quien borró todos nuestros pecados entregando su santo cuerpo y derranmando su divina sangre en la cruz.

– Es nuestra Madre en la Iglesia.

– Es Nuestra modelo, pedagoga y compañera en nuestra Misión.

Somos iglesia misionera: la misión de dios para la iglesia

La Biblia entera gira alrededor de la persona de Jesucristo y su Misión. Jesús dijo: "El Cristo sufrirá pero se levantará de los muertos al tercer día, el arrepentimiento y perdón de pecados debe ser predicado en su nombre a todas las naciones, empezando por Jerusalén", (Lucas 24:46, 47).

¿Podemos afirmar, entonces, que toda la Biblia es acerca de una Misión? No, si creemos que las misiones es algo que nosotros hacemos. La Misión no es nuestra, es de Dios. No es que Dios le ha dado una Misión a su Iglesia en esta tierra, la realidad es que Dios tiene a su Iglesia en esta tierra para cumplir su Misión.

Desde Génesis conocemos que Dios ha hecho un pacto eterno para bendecir a todas las naciones por medio de los hijos espirituales de Abraham. Jesús no solamente vino al mundo; él fue enviado con una Misión. En su bautismo Jesús recibió la afirmación de su verdadera identidad y Misión. La Misión del ciervo que tiene que ser agente de la salvación de Dios alcanzando los límites de la tierra, (Isaías 49:6). La Misión del Rey-Mesías era por un lado gobernar la tierra y recibir las naciones como herencia, (Salmos. 2:8). La Misión emana de la identidad de Dios y su hijo. La Misión para nosotros significa que participamos en los propósitos del pueblo de Dios para redimir toda la creación.

Esto echa por la borda algunas de las ideas comunes que tenemos sobre la Misión y que hemos escuchado a lo largo de nuestra vida cristiana. Constantemente nos obliga a abrir los ojos a la gran figura, en lugar de conformarnos con quedarnos en nuestro pequeño templo, la única orden que tenemos nos ha sido dada a nosotros en la Biblia.

2. Nuestra iglesia está involucrada en el desarrollo de la gran Comisión para este mundo.

La palabra de Dios es clara y ha dado un mandamiento; las necesidades de las almas del mundo hacen urgente obedecer. Cuando unimos fuerzas para el trabajo de la evangelización mundial nos convertimos en socios del mismo trabajo con Dios en la mayor empresa que el mundo jamás ha conocido. Debemos estar conscientes que la gente se perderá en la eternidad si no escuchan nunca la salvación de Dios y desarrollan una relación personal con Jesucristo. Debemos comprender de qué manera Dios ha prometido traer la salvación a este mundo; debemos recordar que Dios ha guardado su Iglesia y la ha sostenido a través de los siglos; en cada tiempo llamó a alguien para cumplir su tarea.

Este es el siglo de la salvación del mundo, el de los 5 continentes, en particular: América Latina, África, Asia, las iglesias necesitan unirse para avanzar el reino de Dios en esos lugares. Sin embargo hay al menos seis barreras que debemos enfrentar antes de comenzar a trabajar para el reino de Dios.

A. Lo Primero. En en el Evangelio de Juan 15, Jesús nos da la llave de una vida victoriosa en Cristo, en términos claros el habla de la necesidad de vivir una vida dependiente de él. Tal como la rama de la vida depende del árbol para sobrevivir nosotros también no podemos vivir separados de él. La mejor manera en que podemos vivir activamente esa dependencia de Cristo es por medio de la oración, cuando fracasamos o no oramos estamos en esencia haciendo una declaración de independencia cuyos resultados inevitablemente harán que dejemos de llevar fruto y eventualmente podríamos sacarnos y caer del árbol. La oración debe ser la primera y la más fundamental de todas las tareas en cualquier nivel de la Iglesia y eso incluye la Misión. Como motivador o movilizador de las misiones deberíamos mantener ante la congregación peticiones específicas de oración por aquellos que se encuentran al frente de la batalla en las misiones. Oremos regularmente por las agencias misioneras por las familias de misioneros y por las personas que ofrendan constantemente para la Misión.

B. Nuestra posición presente. Antes de iniciar cualquier proyecto misionero, dentro de nuestra Iglesia, a nivel personal; necesariamente tenemos que evaluar nuestro estado espiritual presente. Una vez habiendo evaluado nuestra propia condición podemos proceder a evaluar también la situación general de nuestra Iglesia en relación con la Misión. Podríamos hacernos las siguientes preguntas:

– ¿El liderazgo de la iglesia enseña con el ejemplo a obedecer el mandato de la Gran Comisión como la tarea principal de la iglesia?

Si, porque esa es la Misión Principal encomendada por Dios, nuestro Padre Celestial, Creador y Arquitecto del Universo.

– ¿Nuestra Iglesia local tiene un equipo que apoya, capacita y anima para que todos los ministerios y miembros de la iglesia se involucren en el cumplimiento de la Gran Comisión?

Si, porque esa es nuestra gran Misión, como fieles integrantes de nuestra Iglesia Misionera, Cristiana, Apostólica y Católica Universal, dirigido por nuestro máximo líder, "El Apóstl Ungido".

– ¿Tiene nuestra iglesia, prioridades claras y objetivos realistas para el involucramiento en la Misión?

Si, porque así está escrito, que es mandato divino.

– ¿Los miembros de nuestra Iglesia, a través de todos los grupos, están consistentemente siendo capacitados para proclamar el Evangelio a todas las gentes y naciones, que es el propósito central de la iglesia?

Si, porque es una de las grandes misiones de los integrantes de nuestra Iglesia, dispuesta por Dios, Jesucristo y el Espíritu Santo.

– ¿Están nuestros miembros, siendo retados continuamente a involucrarse en proyectos misioneros como parte normal de la vida cristiana?

Si, porque es parte de nuestra gran Misión, el de llevar el Evangelio a todo el mundo.

– ¿Nuestra Iglesia, activamente te anima y apoya a misiones de corto plazo y servicios misioneros?

Si, y nos alegramos tener ese apoyo incondicional de ser animados para enseñar el Evangelio a toda gente, a todo pueblo, a todo el mundo.

– ¿Nuestra Iglesia, activamente anima a todos sus miembros a servir en misiones de largo plazo y cuando hay interesados los prepara adecuadamente para ser enviados?

Si, porque creemos fervientemente que esa es la Misión de nuestra Iglesia, y nosotros como fieles amantes de Dios, colaboramos desinteresadamente para que eso se cumpla.

– ¿Nuestra Iglesia activamente se preocupa por los misioneros que han sido enviados y los atiende en sus necesidades financieras y espirituales?

Si, ya que ese es uno de los propósitos de nuestra Iglesia, para llevar la palabra de Dios a todo lugar, con fe y optimismo.

– ¿Nuestra Iglesia, comparte con usted una parte sustancial de sus ingresos, para el cumplimiento de las misiones?

Si, y lo hace cada vez que salimos de nuestro centro de actividades principales para ejercer el Ministerio de Dios.

C. Estrategias iniciales:

D. Establecimiento de la Visión, Misión y Estrategias.

La Visión de la Iglesia tiene que estar basada en la Misión. Para el establecimiento de la Misión y la Visión de la Iglesia se redactarán contenidos de material diseño en Proyectos para la Iglesia Local, dando algunas pautas para establecer la Visión, Misión y Estrategias de la congregación, y hacerlo saber a la gente, pueblos y mundo entero.

Los siguientes son algunas pautas que se dan para iniciar un proceso de planificación estratégica en la iglesia. Este tipo de planificación debe ser realizado por toda la congregación o por lo menos por el líder de la misma, "El Apóstol Ungido", a quien se le denominará, indistintamente "Sacerdote", "Santo Padre", "Reverendo" o "Guía Espiritual"; para ejecutar la Planificación estratégica. Se creará un comité de misiones y a nivel de Comité Local, para diseñar entonces una planificación estratégica, quienes estarán dirigidos por "El Apostol Ungido", "Sacerdote", "Santo Padre", "Reverendo" o "Guía Espiritual", como se acostumbre denominarlo, indistintamente.

c) Diagnóstico (F.O.D.A.): Aunque el diagnóstico no es parte normal que encuentre uno en la planificación estratégica, siempre es importante poner los pies en la tierra, en este caso debemos determinar cuáles son nuestras Fortalezas, nuestras Oortunidades, nuestras Debilidades y las Amenazas que enfrentamos, a través del análisis F.O.D.A. Por Fortaleza entendemos todas aquellas cosas que ya tenemos y que ayudarán a desarrollar la Misión y Visión; por Oportunidades entendemos aquellas fortalezas que no usamos, es decir son cosas que ya tenemos pero que no estamos aprovechando totalmente. En el caso de las Debilidades, éstas se refieren a aquellas cosas dentro de nuestra congregación que estorban el desarrollo de la Misión y Visión misioneras. Una de las grandes debilidades muchas veces lo constituye la misma forma de pensar de pequeños grupos de la iglesia o a veces de la mayoría de sus miembros. Finalmente las Amenazas son aquellas cosas externas sobre las que no tenemos control. La primera Fortaleza de toda iglesia es la "oración", la que también es una oportunidad porque este es uno de los recursos menos usados. Las Debilidades pueden ser todas aquellas preguntas u objeciones que los miembros o el liderazgo de la iglesia tienen a la hora de tratar de impulsar la conciencia misionera. Y la Amenaza no nos cabe duda que es el diablo, nuestro enemigo principal.

El acrónimo "S.M.A.R.T." (que significa inteligente, en inglés), que cuyo significado de la siglas en inglés, se utiliza los adjetivos Specific (específico), Measurable (medible), Achievable (realizable), Realistic (realista) y Time-Bound (limitado en tiempo); se usa como "recurso nemotécnico"[5] para recordar las principales características que debe tener un objetivo, y por tanto, sugiere normas para su formulación:

– Si sabemos que los objetivos son declaraciones de expectativas o resultados que se lograrán durante el programa. Esto significa entender lo que el proyecto promete lograr y medir. Los objetivos deben ser "S.M.A.R.T.": – Específico (Specific): identifica los eventos o acciones que se llevarán a cabo de hormigón. – Medible (Measurable): cuantifica la cantidad de recursos, la actividad, o el cambio para ser gastados y alcanzados. – Apropiada, realizble (Achievable): se refiere lógicamente a la declaración del problema global y los efectos deseados del programa. – Realista (Realistic): proporciona una dimensión realista que se puede lograr con los recursos y los planes de aplicación disponibles.

Una vez que hemos determinado una estrategia a seguir, ésta se convierte en un objetivo. Por ejemplo si deseo empezar una "Cadena de Oración", se dice que los objetivos deben de ser específicos, medibles, alcanzables, realistas y temporales. Si mi estrategia es una cadena de oración, traducido a objetivo puede decirse que queremos involucrar a 10 hermanos para que por el período de un año oren por la familia "González", por así llamarlo, que se encuentran trabajando en cualquier lugar de la localidad, del país o del extrajero. Aquí, hemos especificado claramente cuanta gente queremos, por cuanto tiempo van a orar, por quienes van a orar y finalmente en donde están ubicados.

– Mantener una comunicación abierta con aquellos misioneros por los cuales oramos.

– Traer invitados especiales para este tipo de oración, gente que ha viajado al exterior, que ha servido como misionero en algún lugar o que trabaja en organizaciones misioneras.

– Orar por los pueblos no alcanzados, que no poemos visitar; recordemos la historia de aquel Sacerdote en Brasil que no quería invertir en la Misión a nivel internacional. Su viejo compañero certeramente le dijo: agradezca Dios que los europeos y estadounidenses que hace un siglo no pensaron como usted. Tenemos una deuda con esa gente, esas personas que vinieron a vivir entre nosotros y predicaron el evangelio entre nuestros padres y abuelos. Gracias a ellos tenemos nosotros luz en nuestra vida y por lo tanto si no podemos ofrendar y nadie puede viajar lo que sí podemos hacer es orar.

Conclusión

– La Misión de nuestra Iglesia Misionera y nuestra propia Misión como fieles individuales, se fundamentan en la comunión y participación de la Verdad, el Amor y la Vida de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

– Recibimos nuestra Misión en la Iglesia, la cumplimos en comunión y participación con la Iglesia, y desde ella vamos como enviados a evangelizar a todas las gentes en el mundo entero.

– La Misión es la que renueva nuestra identidad cristiana, nos devuelve nuestro entusiasmo, nos ayuda a superar las dificultades en nuestra comunidad y nos hace participar en nuestra salvación a través de Jesucristo, Dios hecho Hombre.

– Nuestra principal perspectiva de vida y servicio es realizar la propia Misión en y desde las comunidades eclesiales vivas, dinámicas y misioneras.

Los seguidores de Jesucristo fueron llamados por vez primera en Antioquía (Hch. 11:26; 26:28; 1ª de Pedro 4:16). "Nadie puede añadir otro fundamento al que ya está puesto y quien es sólo Jesucristo" (1ª Cor. 3:11).

El cristianismo (del latín "christianismus", somos/una religión abrahámica monoteísta basada en la vida y enseñanzas atribuidas a Jesús de Nazaret, presentadas en las Sagradas Escrituras (canon bíblico) —que recoge tanto el  Antiguo  como el  Nuevo Testamento—. Los cristianos creemos que Jesús es el hijo de  Dios, así como el  Mesías  (o  Cristo)  profetizado  en el  Antiguo Testamento, que murió  crucificado  para la redención de los pecados del género humano, y que resucitó al tercer día.

Algunos de los escritos sagrados cristianos son compartidos con el judaísmo. El "Tanaj"[6] constituye, junto con la Biblia griega —más antigua que el Tanaj en su forma actual—, la base y la fuente para el Antiguo Testamento de las diferentes biblias cristianas. Por este motivo, el cristianismo es considerado una religión abrahámica, junto con el judaísmo y con el islam (donde se considera a Abraham un profeta que anunció la venida de Jesucristo a este mundo).

Historiográficamente, sus inicios se ubican en la primera mitad del siglo I "Anno Dómini" ("En el año del Señor"), en tiempos de Jesús de Nazaret. No obstante, la fe cristiana considera ese tiempo como la llegada del Mesías anunciado en profecías  judías  del Antiguo Testamento, particularmente por Abraham.

Algunos estudios del siglo xx no toman como fecha incontrovertible el año 33 d. C. para la muerte de Jesucristo. Hay quienes, al indagar en las fechas, sugieren que pudo haber un desfase de 4 a 8 años entre el inicio del cómputo de la era cristiana y la fecha precisa del nacimiento de Jesús de Nazaret, conocido como Cristo. En adición a esto, no hay clara certeza ni consenso entre estos autores de que este haya muerto a la edad de 33 años, tal como algunos textos bíblicos parecen mostrar. En sus primeras décadas, el cristianismo era considerado por algunos como una doctrina sectaria de las tradiciones judías ortodoxas. Desde que el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio romano en el siglo iv, ha influido de manera significativa en la cultura occidental y en muchas otras.

La palabra "cristianismo" proviene del griego "christianós", "cristiano", la cual a su vez procede del nombre propio "Christós", "Cristo", traducción del hebreo "Mesías", que significa "ungido". El origen del término se indica en el libro de Hechos de los Apóstoles: "Y partió Bernabé a Tarso a buscar a Saulo (llámese Pablo); y hallado, lo trajo a Antioquía. Y conversaron todo un año allí con la Iglesia, y enseñaron a mucha gente; de tal manera que los discípulos fueron llamados cristianos primeramente en Antioquía", (Hechos de los Apóstoles 11:25-26).

La "Teología Cristiana" es el "conjunto de creencias del cristianismo, las cuales están basadas fundamentalmente en la Biblia". Para los cristianos, tales creencias son consideradas "verdades fundamentales", relacionadas con la vida de Jesucristo.

Dentro de esta teología se encuentra también la "teología sistemática", la "teología bíblica" o llamada también "exegética", la "teología práctica"; y, la "teología histórica".

La "Iglesia Católica" defiende el uso de la "teología"  como una "ciencia o estudio racional, pero siempre basada en la obediencia a la fe, que estudia sistemáticamente y con método la Revelación divina en su totalidad, que está compilada en la llamada "Tradición"". "La Tradición" tiene una parte oral y una parte escrita que está centrada en la Biblia. Las conclusiones de la Teología hacen evolucionar la comprensión y definición de la doctrina católica.

Los métodos usados, los tópicos estudiados y sus disciplinas son semejantes a las otras teologías de las principales "confesiones cristianas", algo que tiene mucho que ver con su base común. Pero su interpretación de las verdades reveladas y posterior definición de las doctrinas presentan diferencias en relación a sus congéneres cristianas, especialmente en la cuestión de la veneración de los santos y de la Virgen María, de la justificación, de la infalibilidad y primacía del Papa, de la noción de verdadera Iglesia de Cristo, de la composición de los cánones de la Biblia y de la validez de la Tradición oral.

IV. SOMOS IGLESIA APOSTÓLICA:

"Somos edificados sobre el fundamento de los Apóstoles y Profetas", (Efesios 2:20). "Y perseveran en la doctrina de los Apóstoles, y en la comunión y en el partimiento del pan, y en las oraciones", (Hechos 2:42).

1. Introducción.

La  Tradición apostólica  o  Sagrada Tradición  (del  latín  "traditio", "entregar", de "tradere") es, según la definición de la "Iglesia Católica", y la  "Iglesia Ortodoxa", la "parte de la Palabra revelada por Dios que no pasó a ser escrita en la Biblia pero que sigue viva en la Iglesia". Esa transmisión del mensaje de Cristo fue llevada a cabo, "desde los comienzos del cristianismo, por la predicación, el testimonio, y el culto. Los apóstoles transmitieron a sus sucesores, los obispos y, a través de éstos, a todas las generaciones hasta el fin de los tiempos todo lo que habían recibido de Cristo y aprendido del Espíritu Santo".

La Divina Revelación se realiza de dos modos: con la transmisión viva, por las generaciones de fieles, de la Palabra de Dios (también llamada simplemente "Tradición"); y con la Sagrada Escritura, que es el mismo anuncio de la  salvación  puesto por escrito.  Ambas conjuntamente se denominan el "depósito de la fe".

Según Santiago Ramírez Dulanto,  la "Tradición" siempre ha sido de importancia para la Iglesia, pero su estudio se hizo más importante durante la contrarreforma, y en tiempos contemporáneos ante el ataque de la herejía modernista. "Tradición divina" se define, primero, como "la revelación de una verdad, de un hecho o de una intuición hecha por Dios a los hombres, para que entre ellos se retransmita, se conserve y se perpetúe". La "tradición escrita" está en la  "Biblia"  y se denomina "Sagradas Escrituras", mientras que la que permanece oral no tiene un nombre específico, sino que recibe el nombre genérico de "Tradición" y es aquella parte de la Revelación que no está consignada por escrito en los libros canónicos. Así es como llega a distinguirse "la Revelación" en sus dos partes: "la Escritura" y "la Tradición".