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Las diversiones tradicionales y populares como recurso estratégico didáctico



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Reflexiones Iniciales

Nuevamente, volvemos a involucrarnos en los procesos culturales, sociales y educativos, como necesidad imperiosa de seguir indagando, reflexionando y proponiendo ideas y estrategias que nos permitan afianzar y fortalecer los valores socio-culturales y educativos, elementos inherentes, vivenciales y evidentes en todo grupo social humano existente en todo el planeta terráqueo, independientemente de los credos y posiciones políticas que adopten y profesen. Así, desde los albores de la humanidad, con las primeras, simples y primitivas agrupaciones humanas, hasta las más complejas y desarrolladas actualmente, ha existido la necesidad humana, tanto psicológica como espiritual, social, religiosa y profana de compartir los mismos principios de convivencia, mediante acuerdos, alianzas y decisiones convencionales, tales como el lenguaje, las normas de comportamiento y las manifestaciones y expresiones culturales, muchas veces impuestas como necesidad de cohesión y fortalecimiento social y grupal, hechos estudiados, evidenciados, sustentados y reportados por distintas ciencias antropológicas e históricas, tendencias filosóficas, textos religiosos, programas especiales de televisión e indagaciones particulares de aficionados e investigadores de campo y documentales, entre otros.

En el complejo mundo de lo humano, existen necesidades materiales y espirituales que llenar mediante distintos procesos de expresión y manifestaciones sociales, culturales y educativas (véase al respecto la obra del mismo autor: "Códigos Naturales y Culturales"). Según nuestro criterio, y en atención a algunas afirmaciones científicas que compartimos, el hombre es materia y espíritu; es decir, un ser complejo o creatura bio-psico-socio-cultural, características que lo diferencian y catapultan, para bien o para mal, por encima de las demás elementos y especies existentes en la naturaleza terráquea. Desde esta perspectiva, vemos la existencia de lenguas, lenguajes, creencias, filosofías, religiones, mitos, leyendas, tradiciones, expresiones y manifestaciones culturales, religiosas, paganas, profanas, artísticas, científicas, tecnológicas, militares y educativas, entre otras tantas e incalculables, sobre todo en las sociedades actuales. En consecuencia, debemos desprejuiciar, valorar y ubicar, en su real y justa dimensión, cada una de las acciones que los grupos humanos llevan a efecto para identificarse, expresarse y disfrutar, con las respectivas compensaciones psicológicas y espirituales que las mismas implican.

Las manifestaciones y expresiones culturales

Para sustentarnos mejor y darnos a entender con mayor claridad, debemos insistir en aclarar varios puntos vitales para luego finalizar con el tema que queremos desarrollar. Por lo tanto, y así lo hemos indicado en otras obras, debemos hablar sobre las Manifestaciones y Expresiones Culturales.

Organizaciones, instituciones, arte, educación, religión, filosofía, ciencia, tecnología, comunicación, investigación, relaciones, política, redes sociales, institucionalidad militar, agricultura, ganadería, pesca, marinería, y otras.

-Las Expresiones Culturales Tradicionales.

-Las Expresiones Culturales Populares.

-Las Expresiones Culturales Académicas.

En base a los comentarios y características anteriores, entraremos a disertar sobre las manifestaciones y expresiones artísticas latinoamericanas, como parte de las manifestaciones culturales continentales.

Igual confusión y error han ocurrido con el uso indiscriminado de la palabra cultura. Existen, según hemos podido detectar, varias maneras de referirse cotidianamente a ella: 1. Todo lo hecho por el hombre; 2. Organización social; 3. Preparación y elocuencia académica; 4. Uso de los "buenos" modales; 5. Referencia a lo exclusivamente artístico; 6. Referencia sólo al canto, la música y al baile. 7. Sinónimo de civilización. 8. Distinta de civilización. Generalmente, cuando nos referimos a actividades culturales, y por la connotación cotidiana de su uso, se activa inmediatamente en nuestro cerebro la idea de actividades exclusivamente artísticas, y casi siempre lo referente a música, canto y baile. No discrepamos en cuanto a las diferentes acepciones que pueda tener la palabra cultura, porque igual que ella muchas otras poseen esta posibilidad. Tal es el caso, por ejemplo, de probar: catar, libar, gustar, experimentar, comprobar, controlar, etc. Lo que nos preocupa en este caso es la confusión que acarrea en determinar la exactitud de la referencia respectiva, como es el caso señalado de actividades culturales.

Consideramos propicia la ocasión para referirnos a la palabra y figura de Cultor Popular, que igual confusión acarrea tanto en la acción creativa como en la aceptación social de rol y estatus. Generalmente se considera, por reconocimiento oficial o tácito, que una persona creadora o reproductora de cultura no académica debe ser reconocida, por sus años de trayectoria cultural, como Cultor Popular. También en este caso, existe, casi siempre, y según nuestro parecer, la tendencia limitada a la música, el canto y artesanía. Decíamos en referencias anteriores que lo cultural tiene que ver con toda la creación inteligente del hombre: artes, ciencias, matemáticas, cosmovisión y lengua. Por lo tanto, las consideraciones y aceptaciones de una persona como cultora popular debe basarse en todos los campos culturales humanos, ya sea por creación, innovación o simple reproducción de un hecho cultural. Recordemos que todos los seres humanos, en condiciones biológicas normales, especialmente las relacionadas con el desarrollo y acción del pensamiento, hacemos cultura por cualquiera de las vías posibles de acción y dinámica social: creación, innovación o reproducción.

Desde el punto de vista de los modos de hacer cultura, creemos distinguir dos características que nos hacen aclarar la acción del Cultor Popular: 1) Productor Cultural: creador, inventor, innovador. 2) Reproductor Cultural: imitador, concretizador, perpetuador. En ambos casos, son necesarias sus acciones y participaciones para que el hecho cultural trascienda, se promocione, difunda y renueve en concordancia con la dinámica social y las exigencias que ésta implica. En lo referente al estatus del Cultor Popular, también podemos decir que existen dos situaciones: a) Cultor Popular, reconocido oficial y/o tácitamente por el conglomerado. En este caso se considera Cultor Popular como tal; y b) Cultor No Reconocido, ya que existen Cultores anónimos, con largos años de acción, por imitación o creación, que no son reconocidos por estar "ocultos" o aislados del conglomerado social. En este sentido, no pierde la condición de creador o reproductor de cultura no académica, porque lo más importante, aun cuando el conglomerado no lo conozca o reconozca, es hacer cultura. Algunos opinan que en este caso, y también de las personas que tienen poco tiempo realizando actividades de este tipo, deberían ser llamados "hacedores de cultura"; pero resulta que todos son hacedores de cultura, tanto los académicos como los no académicos, ya que en ambos casos forman parte del accionar cultural humano, indistintamente del período de tiempo, lugar o país en que realice esa acción cultural.

Si intentamos deslindar los planos entre lo popular y lo no popular, podemos proponer, enmarcados siempre en la sana intención de evitar más confusiones, las siguientes consideraciones:

A. Cultura Tradicional: auténtica, sencilla, expresiva, colectiva, inmutable, perenne, reproductora. Legado histórico-cultural.

B. Cultura Popular: improvisada, genuina, no controlada, expresiva, informal, transmisión generacional, voluntaria, sencilla, abierta, incluyente.

C. Cultura Académica: programada, institucionalizada, política, formal, controlada, grupal, circular, impuesta, perfeccionista, compleja, manipulada, excluyente, etiquetada.

Las tres últimas se necesitan y complementan, sobre todo la académica cuyo desarrollo se basa en la popular o primigenia. En principio existió lo popular y luego lo académico. Esta última busca la perfección a través de las creaciones populares y tradicionales. Por ejemplo, los ritmos musicales no fueron creados en las academias, sino que fueron ampliados, adornados y modificados en ellas (tango, jazz, etc.). Surgieron de la creación popular, pueblerina y el legado tradicional folklórico de generaciones primigenias como expresión y comunicación individual y grupal, religiosa o profana. Es importante señalar que, en el caso específico de la música, los ritmos que se conocen, tales como vals, merengue, galerón, tango, aguinaldo, joropo, polo, jazz, ritmos indígenas, samba, polska, etc., pertenecen al campo tradicional, ya que no tienen autoría y se transmiten de generación en generación. Los mismos son utilizados como base para crear nuevas composiciones, tanto en el medio popular como en los predios académicos.

D. Cultor Académico: Productor, Innovador o Reproductor.

E. Cultor Popular: Productor, Innovador o Reproductor.

F. Consumidor y Difusor Cultural: recibe, reproduce y difunde.

G. Cultor Popular Colectivo: reproductores, productores, animadores socio-culturales, organizadores, actores, promotores, creadores, músicos, escritores.

H. Especificación de los Códigos Culturales: lingüísticos, artísticos, matemáticos, científicos y cosmovisionarios.

I. Clasificación de las Actividades o Expresiones Artísticas: musicales, literarias, escénicas, artesanales, pictóricas, esculturales, corporales, arquitectónicas, vocálicas (canto).

Las manifestaciones culturales populares y tradicionales no tienen límites ni exclusividad de grupos, sexo, religión ni edad. Sin embargo, podemos distinguir etapas de producción con respecto al desarrollo y crecimiento de los seres humanos. Desde el nacimiento, recibimos los patrones o códigos que se incorporarán a nuestra conducta, valores e identidad: lenguaje, usos, costumbres, tradiciones, creencias, normas y manifestaciones de esparcimiento, recreación y reproducción de los elementos culturales respectivos, como las actividades artísticas. Podemos decir que es la etapa inicial de la imitación y reproducción socio-cultural.

Por otra parte, es importante agregar que la creación y difusión de los valores y actividades culturales se acentúan a medida que se avanza en la edad. De simples imitadores socio-culturales durante la infancia, la adolescencia y juventud, nos convertimos en creadores y modificadores de las manifestaciones culturales, con mayor énfasis en la tercera edad. Si observamos detenidamente, la mayor capacidad de creación cultural, sea pintura, escultura, música, literatura, teatro, artesanía y otros, se presenta en la edad adulta. En esta etapa se afincan aún más la identidad y el compromiso de crear y difundir las manifestaciones culturales populares y tradicionales, mientras que durante la infancia y juventud se corre el riesgo de perder arraigo e identidad local, regional y nacional debido a tres factores fundamentales:

a) Escaso compromiso familiar por trasmitir los valores culturales y formar identidad sólida cultural.

b) La timidez y debilidad educativa (escuela, liceo y universidad) para asumir el compromiso de rescatar, promocionar y difundir los valores culturales y actores de la sociedad donde interactúa el niño y el joven.

c) El uso exclusivamente comercial de los medios de comunicación de masa, los cuales sustituyen los valores culturales propios por otros ajenos que crean desarraigo, desprecio y pérdida de sensibilidad e identidad.

Basados en nuestros propios argumentos, trataremos de aclarar las confusiones entre lengua y expresión cultural. La lengua es el código de expresión del pensamiento y la comunicación oral y escrita que se concretiza mediante el acto del Habla, con formas expresivas distintos en cada hablante o escribiente (estilo). Cultura es la facultad natural e inteligente del hombre para usar y modificar el mundo físico y organizar sistemas de expresión, comunicación e interrelación social. Para ello, crea sistemas de códigos o hechos culturales (lengua, ciencia, matemáticas, cosmovisión y artes). Cada hecho cultural tiene sus propios códigos de expresión, comunicación y difusión. No deberíamos hablar entonces de lenguaje cultural, sino de expresión cultural, ya que el lenguaje, tal como lo hemos comentado anteriormente, es la facultad natural-inteligente del hombre para crear y organizar los códigos lingüísticos (idiomas, argots, jergas y otros) para la comunicación oral y escrita. La lengua, que es un hecho cultural, es utilizada en el resto de la dinámica cultural como medio para transmitir y expresar los pensamientos e intenciones sobre los hechos que refiere. Recordemos que existen, además de los anteriores, otros medios de expresión como los códigos paralingüísticos y extralingüísticos (gesticulares, táctiles, visuales y auditivos, principalmente). En fin, podemos decir que la lengua, con sus distintos niveles, modalidades y variedades, es el hecho cultural "utilitis" para el resto de las manifestaciones culturales humanas.

Identidad e interacción, antropomorfo, proyección, protección, alianza, desdoblamiento, actuación, dramatización (actuación, música, canto, baile, manifestación de (adoración, amor, necesidad de interrelación espiritual, psicológica, religiosa y pagana), culto, alabanzas, exaltación, diversión y esparcimiento. Fenomenología, creencias, mitos, leyendas, interacción cósmica y espiritual. Elementos naturales, generalmente animales y elementos naturales inanimados, (algunas veces personificados). Independientemente de que existan o no, se cree en espíritus, personajes míticos (cíclopes, gigantes, vampiros) y legendarios (la Llorona, la Chigüira, el Silbón, el Tirano Aguirre, personajes épicos), religiosos (santos, vírgenes), paganos (duendes, minotauros, gnomos). Conversión antropomórfica, generalmente hombre-animal (soldado alado, hombre-serpiente) y animal-animal (bagre-tigre, serpiente emplumada).

El patrimonio poético-musical tradicional y popular en el aula

Los pueblos siempre han mantenido luchas a través de expresiones materiales y espirituales que permiten desarrollar su cultura, con características definidas, consolidándose como entes capaces de crear, dimensionarse y proyectarse en función del bienestar colectivo y pervivencia en interrelación con las demás culturas circunvecinas y planetarias. Cada país se consolida culturalmente de acuerdo con su conciencia histórica, lengua, valores, realidad geográfica y social, creaciones, cosmovisión, comunicación, consumo y los rasgos psicológicos que configuran la personalidad básica o carácter nacional. Es lo que permite ser a la persona y colectividad en cuanto que nace, crece, se desarrolla e interactúa en una realidad espacial y temporal concreta, cuyas actividades básicas están dadas por el trabajo (Economía), el poder (Política) y la significación (Cultura). Ésta última la define Enrique A. González O. (1990), así: "las diferentes maneras como el hombre y/o los hombres se representan a sí mismos y a la comunidad, las condiciones objetivas y subjetivas de su existencia en un momento histórico determinado" (p. 109). Tales actividades básicas se realizan interrelacionadas y articuladas con todos los demás condicionantes de la dinámica social.

En el caso concreto de la actividad cultural, ésta está conformada por elementos tradicionales indígenas y/o rurales (Folklore); no tradicionales: urbanos y rurales (Cultura popular: campo cultural de los sectores dominados) y académicos (Cultura institucionalizada, explícitas y oficiales: campo cultural de los sectores dominantes). En el proceso dinámico societal, deja sentir su gran influencia la transculturación, que implica la movilización cultural (Aculturación) y el encuentro cultural (Conculturación).

La Aculturación comporta una lucha cultural que se traduce en tres actitudes elementales: Aceptación (aculturación consumada), Resistencia (aculturación enfrentada) y Alternativa (creación). Es la "Imposición de elementos culturales de un grupo social dominante a un grupo social dominado" (ídem. p. 111).

La Conculturación se refiere al libre intercambio de elementos culturales entre diferentes grupos sociales. El mismo autor señala que se realiza por un "Convenimiento formal o informal, explícito o implícito de intercambio de sentido y significación entre e intra grupos sociales, cuyo objetivo central es el enriquecimiento mutuo de la personalidad cultural de los sujetos sociales involucrados" (ibídem).

La Cultura Popular presenta características que la diferencian de la Cultura Tradicional (Folklore): tiene sus raíces en lo urbano, es personal e individual:

-Génesis: urbano, con autor y con dueño.

-Características: auténtico, popular, cotidiano, no tradicional, no académico.

-Situación: institucionalizado, comercializado, reglamentado, escolástico y de cultura masiva.

-Formas de transmisión: medios de difusión; de la ciudad al campo; difusión masiva; de arriba hacia abajo.

En lo que respecta a la Cultura Tradicional (Folklore), elemento de identidad cultural primigenia, reúne los siguientes elementos distintivos:

-Génesis: indígena y/o rural, anónimo y colectivo.

-Característica: sin autor, sin dueño, autóctono, popular, tradicional y vigente.

-Situación: herencia cultural; patrimonio de una región o nación; pertenece a todas las clases sociales; susceptible de variación y recreación.

-Formas de transmisión: oral; de persona a persona; del campo a la ciudad; de generación en generación; de abajo hacia arriba.

La cultura popular combina elementos tradicionales (folklóricos) con otros de la cultura popular (no tradicionales) para realizar creaciones, recreaciones e innovaciones que serán difundidas masivamente e impuestas a los sectores dominados. Generalmente los cultores populares realizan sus obras con temas actuales cuya base, en el caso de la música, la sostienen los ritmos y formas tradicionales: merengue, polo, vals, galerón, pasaje y todos los que más adelante se explicitarán. Ambas manifestaciones deben incorporarse a la tarea diaria de orientación-aprendizaje en todos los niveles del subsistema educativo venezolano. A este respecto, consideraremos algunas opiniones relevantes de connotados educadores e investigadores que coinciden con nuestra posición e intención didáctica.

En relación a lo anteriormente expresado, Cruz Rivas (1981) comenta que "...el estudio del folklore debe impulsarnos para afianzar los valores de identidad, solidaridad y cooperación, no sólo con nuestro pueblo, sino también con la otras naciones, en especial con aquéllas que por sus condiciones tienen similitud con la nuestra". (p. 2)

En consecuencia, la educación, como estructura del sistema, debe constituirse en vehículo para el rescate y difusión de la Cultura Tradicional y Popular; así como de todos los valores autóctonos que conforman la identidad, con visos de interrelación, intercambios y proceso activo de desarrollo que permita la creatividad colectiva. El acto educativo debe preparar al individuo para rescatar, valorar, crear, expresar y proyectarse con sus valores culturales propios. Esto implica la libertad y formación polifacéticas de las actitudes positivas hacia los problemas comunes. Por lo tanto, el educador debe poner mucho interés en la enseñanza de la Cultura Tradicional nacional; explicarla y analizarla como proceso sui generis de desarrollo y condición sine qua non para la conformación de la identidad cultural y conciencia histórica. A este respecto, P. Carrera (1969) opina que:

El folklore para el Maestro, en su función de educador, es recurso de primordial importancia...se enfrenta a manifestaciones folklóricas de manera continua y viva, y es responsabilidad suya tomarlas, adaptarlas y adecuarlas en su diaria tarea, lejos de rechazarlas como cosa de poca calidad o actualidad. Es el folklore parte vital en la formación de la personalidad de todo individuo y factor decisivo en la recia constitución de nuestras características nacionales. (p. 81)

Se hacen cada vez más prioritarios el rescate, difusión, desarrollo e incorporación a todos los niveles educativos de las manifestaciones tradicionales para la conformación de la identidad, en consonancia con las localidades, regiones y valores nacionales. Es necesidad urgente diseñar planes y programas de acuerdo con las características sociales, históricas y culturales de las localidades y regiones que conforman el país. Ha sido preocupación perenne de muchos educadores, investigadores y luchadores sociales, la ausencia de identidad y pertinencia de la estructura educativa con la propia realidad socio-cultural venezolana. Ante esta situación, J. Moncada (1953) propuso que: "...tras el estudio más y más realista de nuestro ambiente geográfico, sociológico y psicológico... lanzarse a la elaboración de una teoría pedagógica genuinamente venezolana, ajustada a la realidad de llanos, playas, montañas, pueblos y ciudades". (p. 12)

Esta exhortación de hace medio siglo nos exige, lo más pronto posible, la elaboración de un Proyecto Educativo Nacional que involucre directamente a las regiones y micro localidades en las acciones que se requieran para conformar, solidificar y defender la identidad nacional. Así, los sectores populares se motivarán a la creación y al trabajo productivo autogestionario, en concordancia con su realidad. Sin identidad no existirá valoración ni amor a la Patria. Sobre esta idea, C. Martínez (1993) manifiesta muy acertadamente:

Definitivamente, ya no es posible sólo entender, sólo comprender, sólo develar. Debemos intentar trascender sobre lo concreto en una práctica cotidiana más consecuente con la creación de nuestra propia cultura, de nuestro propio modelo de desarrollo, de nuestra propia identidad como pueblo. (p. 173)

Las anteriores afirmaciones son un llamado a la reflexión, al cambio educativo, a una visión positiva del país, a la liberación ideológica y a la lucha tesonera educativa hacia un destino más real y promisorio. La creación poético-musical tradicional, unida a otras actividades populares, se consolida en este caso como patrimonio cultural de los pueblos. Se integra a su esencia trascendental y se adopta como elemento fundamental en la conformación de la identidad local, regional y nacional.

Desde el punto de vista musical, en cada país existen variedades o especies que identifican a sus regiones. Así, en Venezuela se pueden citar, entre otras, el Galerón (Oriente); Gaita Decembrina (Zulia); Joropo, Pasaje (el Llano). En las propias regiones brotan creaciones peculiares a las micros localidades: Estribillo, Jota, Golpe, Chipola, Polo, Fulía, y otros. Las investigaciones realizadas por L. F. Ramón y Rivera (1969) indican que el acervo musical folklórico venezolano cuenta con un rico y variado legado:

...aguinaldos, alabanzas, bambuco, canciones de cuna, entretenimiento, ronda galante, ronda romántica, arrear ganado, cosecha, labranza, molienda, lavandera, ordeño, pilar maíz, pregón, cantos indígenas, funerarios (mampulorio, gritón), corrido, contra danza, décima, fulía (barloventeña, oriental), galerón, gaita (maracucha, margariteña),golpe (joropo y tambor), guasa, joropo con estribillo, jota ( margariteña, carupanera),la corona, la llora, malagueña, mare-mare, merengue, novenas, parrandas de navidad, pasaje (aragüeño, apureño), pasillo, polo (oriental, coriano), punto, revuelta, romance, San Pedro, Salve, sirena, tamunangue, tonos de velorios, toques diversos de Procesión, toques indígenas, instrumentales y valses. (p. 213)

Por supuesto, que la casi totalidad de estas manifestaciones musicales va acompañada de la creación poética; con lenguaje culto o inculto, pero poético al fin, cargado de emoción, sensibilidad y lirismo. Es la sólida dualidad armónica poético-musical, producto del ingenio humano y de la creatividad de una cultura popular concreta. Este amplísimo espectro de producción poética y musical es signo más que elocuente de la presencia de la identidad nacional en todos los quehaceres del venezolano en consonancia con su realidad socio-cultural e histórica y la cosmovisión interactuante. Por consiguiente, esta realidad debe ser incluida para su estudio en los planes y programas educativos, con la finalidad de inculcar su valoración, rescate, promoción, difusión y desarrollo; en función de la consolidación cultural y la conformación de la identidad local, regional y nacional.

En contraposición a la didáctica tradicional inflexible, autoritaria, memorística, acrítica, irreflexiva y desmotivadora, la actividad poético-musical debe irrumpir como una alternativa didáctica en el aula, y también fuera de ella. La música estimula, crea el ambiente armónico, produce efectos psicológicos de adaptación y actitud positiva hacia el aprendizaje efectivo, agradable y duradero. La creación poética aporta el contenido y sentido de los temas a desarrollar, lo ideológico, el sentir del pueblo, la expresión lingüística y la cosmovisión. Se manifiestan y describen situaciones concretas de historia, geografía, lengua, ambiente, personajes, costumbres, tradiciones, faenas, entre otras; es decir, elementos de necesaria existencia en la formación de identidad cultural popular.

La unión o combinación de los aspectos musicales y poéticos, desarrollados estratégicamente, permite un aprendizaje significativo, activo, participativo, motivador, dinámico, real, analítico, valorativo e integrador de experiencias de aprendizajes. En consecuencia, involucra y estimula a los estudiantes a exteriorizar sus habilidades y destrezas creativas, tanto poéticas como musicales, canto y dramatización. En este clima agradable de disfrute y relación horizontal docente-alumno, se logra tanto el estudio integrado y relacionado como el independiente en las distintas áreas y asignaturas. Las respectivas estrategias permiten alcanzar metas y logros efectivos desde el nivel de Preescolar hasta los niveles superiores.

Conceptualización y definición cultural

Etimología, Conceptualización y Definición de Cultura, Costumbre, Tradición y Folklore. Lo etimológico, lo conceptual, lo definitorio y lo concreto. Uso y abuso de los términos.

De acuerdo con nuestro criterio, preferimos utilizar los términos: Manifestaciones Culturales Tradicionales; Manifestaciones Culturales Populares; Expresiones Culturales Tradicionales y Expresiones Culturales Populares; mientras que el término Folklore (Folklor o Folclor), lo aceptamos como concepto integrador o generalizador: "Ciencia que estudia las Manifestaciones Culturales Tradicionales y Populares de un país, región o localidad".

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Naturaleza bio-psico-socio-cultural de las manifestaciones y expresiones culturales

Desde el punto de vista fenomenológico y antropológico, la relación e interacción natural Sujeto-Objeto-Grupo-Medio-Mundo-Universo están sujetas a distintas formas de concebir la vida individual y colectiva de los integrantes de un conglomerado, determinadas por las características sui géneris de su formación, organización, evolución y características socio-culturales; es decir, su naturaleza multifactorial (bio-psico-socio-cultural). En atención a esta apreciación, podemos establecer algunos aspectos relevantes de las interrelaciones y dependencias humanas; a saber:

Las manifestaciones y expresiones de estas relaciones, se concretizan a través de acciones sociales, culturales, religiosas, paganas y festivas, cuyas bases espirituales y filosóficas les dan sustentación sólida, perdurable, trascendental y necesarias existenciales para alcanzar las compensaciones psicológicas (bienestar espiritual) y la felicidad individual y colectiva. En el contexto de las manifestaciones y expresiones culturales, las Diversiones Populares han constituido, desde los albores de la humanidad, una forma de establecer las interacciones y relaciones anteriormente descritas (sujeto-objeto-grupo-mundo-universo), hecho que se debe a la necesidad intrínseca humana de expresarse, comunicarse e interactuar.

A pesar de ciertas posiciones académicas negativas, negadoras y minimizadoras de la cultura tradicional y popular, las Diversiones Tradicionales y Populares implican protagonismo individual y colectivo para lograr su concreción, hecho que le da una dimensión multifactorial, multicultural y multiforme de trascendencia humana, tanto material como espiritual, y sentido de identidad, pertinencia y pertenencia. Para alcanzar su funcionabilidad material y efectos psicológicos y espirituales, las Diversiones Tradicionales y Populares necesitan del colectivo, o, en su mínima necesidad, del Cultor Popular Colectivo, ya que se necesitan elementos materiales y espirituales para su concepción, diseño, elaboración, estructuración y ejecución; esto implica, a su vez, la presencia de diseños tecnológicos, poesía (letra), música, canto, baile, danza, dramatización, diálogo, monólogo, promoción, difusión, expresiones de regocijo, solidaridad e identidad de actores y espectadores.

En síntesis, las Diversiones Tradicionales y Populares, como necesidad humana de expresión, manifestación, comunicación e interrelación, fortalecen los valores y sentido de identidad y pertenencia de los grupos sociales. Estas circunstancias las consolidan y catapultan a los ámbitos de la creación humana, con trascendencia material, inmaterial, religiosa, filosófica, social, cultural y espiritual.

Significación, relevancia e impacto de las diversiones tradicionales y populares en el ámbito social, cultural, educativo y ambiental

Como manifestación y expresión de necesidad e identidad socio-cultural, las Diversiones Tradicionales y Populares juegan un rol de suma importancia en los procesos de internalización (concienciación grupal), formación, fortaleza, consolidación, protección y defensa de los grupos humanos, especialmente los que han atravesado por distintas formas de invasión, colonización, dominio, imperialismo y sincretismo socio-cultural y lingüístico, tal como ha ocurrido en los países centroamericanos, del Caribe, africanos y suramericanos. En nuestro caso, la fusión, unión o integración tripartita indígena-africana-europea dio origen a diversas manifestaciones y expresiones concretadas a través de las dramatizaciones, especialmente con las Diversiones Tradicionales y Populares. En consecuencia, se hace necesaria su preservación, recreación, difusión, creación, proyección, protección e inclusión en las actividades culturales nacionales, regionales y locales; y, con mayor dedicación, en los procesos educativos iniciales, primarios, secundarios, universitarios y post universitarios.

En todo grupo social, como alianza y necesidad de manifestación y expresión, las Diversiones Tradicionales y Populares implican diversas actitudes y acciones, concretadas éstas a través de la creación, el desdoblamiento artístico, la actuación y dramatización en eventos como festividades, conmemoraciones, días y fechas especiales (festival del pescado, carnaval, navidad, actos religiosos, homenajes y otros), acompañadas de música, canto, baile, manifestación de adoración, amor, necesidad de interrelación espiritual, psicológica, religiosa y pagana, culto, fe, alabanzas, exaltación, diversión y esparcimiento, cuyos principios se basan, principalmente, en la fenomenología, creencias, mitos, leyendas, visión filosófica, cósmica y espiritual. También está presente, en infinidades de casos, y en todas las agrupaciones humanas de distintas creencias o inclinaciones religiosas, la conversión antropomórfica, generalmente hombre-animal (soldado alado, hombre-serpiente), animal-animal (bagre-tigre, serpiente emplumada) y características animadas (humanización) a otros elementos naturales (el Rey Sol, la Diosa Luna), entre otros.

En el caso venezolano, y producto del sincretismo cultural (indígena-africano-europeo), el proceso se manifiesta y concretiza a través de elementos naturales, generalmente animales y otros naturales inanimados, (algunas veces personificados), y enmarcados en el contexto social, cultural y ambiental. Independientemente de que existan o no, se cree en espíritus, personajes míticos (cíclopes, gigantes, vampiros, entes antropomórficos) y legendarios (la Llorona, la Chigüira, el Silbón, el Tirano Aguirre, personajes épicos, animales ambulantes), religiosos (santos, vírgenes), paganos (duendes, aparecidos, muertos, espíritus, gnomos).

La creación, diseño y dramatización de las Diversiones Tradicionales y Populares se debe al trabajo mental, físico y psicomotor de un Cultor Popular Colectivo; es decir, que, generalmente, existen varias personas o integrantes del grupo social específico, constituidos por a) un creador imaginativo; b) un creador o varios creadores de diseños; c) un ideólogo o seleccionador de un tema específico, sea animal, elemento natural, personaje o un ente nacido de la invención o imaginación del mismo; d) un creador musical; e) un autor o varios autores de la letra del tema seleccionado y adoptado para su dramatización y proyección; f) promotores culturales, encargados de promoción, difusión y ejecución de la actividad cultural o religiosa; g) los ejecutores (cantores, bailadores, personajes principales y secundarios).

El impacto cultural, educativo y ambiental es trascendental, ya que otros grupos adoptarán el tema presentado o lo tomarán como ejemplo, modelo o iniciativa para crear otros en las localidades respectivas, y en atención a sus propios intereses, necesidades y realidades sociales, culturales, educativas y ambientales. En consecuencia, podemos especificar algunos impactos de las Diversiones Tradicionales y Populares en los siguientes niveles: