Biografía del Dr. Juan Alberto Eirale Bergero 1870-1959



Nació en Montevideo el 4 de noviembre de 1870.

Cursó sus primeros estudios en el Colegio Pío de Villa Colón. A la edad de 12 años fue enviado a Italia donde siguió sus estudios, recibiendo el título de Doctor en Medicina y Cirugía el 18 de julio de 1898 en la Regia Universidad de Turín. Tubo por guía a médicos eminentes, algunos de fama mundial como ser los célebres profesores Bizzósero, Giacomini, Ángel Mosso, Foá, Forlanini, Carle, Lombroso…. Fue durante el bienio1894-95 ayudante voluntario en la clínica del célebre cirujano Antonio Carle, en el hospital Mauriziano Umberto I de Turín, puesto muy ambicionado, en aquel entonces, y cuyo número se limitaba a dos.

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El 20 de setiembre de 1900, encontrándose en Millesimo (Génova), pueblo de sus padres, durante una grande inundación promovida por la enorme creciente del río Bórmida, que arrastraba en su furiosa corriente árboles, casas y animales, se distinguió en un acto de heroísmo, que honró a su Patria. Aventurándose, con riesgo de la vida, en las furiosas aguas del río, consiguió, después de varias tentativas y por la rotura oportuna de un puente, salvar a dos mujeres y tres niños, que se encontraban en una casa amenazada por las aguas. Por esta filantrópica y valiente acción fue condecorado por el Rey Umberto I con la medalla al valor civil. Esta clase de condecoración, de muy alto mérito se otorga en solemnidad pública, en presencia de las autoridades civiles y militares de la localidad, y tal vez, en este caso, sea la única, que, conquistada lejos de su patria, pueda ostentar sobre su pecho un ciudadano americano.

Vuelto a Montevideo, previa la reválida de su título de bachiller y de otras materias, se inscribió, en nuestra Facultad, como estudiante del 6º año de medicina.

El 16 de Setiembre de 1902 recibió su segundo título de Doctor en Medicina y Cirugía en nuestra Facultad.

En octubre del mismo año fue nombrado médico consultante del Hospital Italiano Umberto I de Montevideo.

En setiembre de 1903 se le nombró médico del Batallón 2º de Cazadores. Al poco tiempo, el 1ºde enero de 1904, salió con su unidad a campaña, donde permaneció hasta los primeros días de noviembre. Actuó, pues, durante toda la guerra civil de 1904, en todo el numeroso combate del Ejército del Sur, distinguiéndose por su actividad y espíritu de sacrificio en la cura de numerosas heridos y enfermos, algunos de los cuales les deben la vida. Después de la batalla de Tupambaé, habiéndose alejado con los heridos los dos médicos que lo acompañaban, quedó solo, a cargo de más de 70 heridos, que no habían querido hospitalizarse. Al reorganizarse las tropas, después de esa gran batalla, pasó de Jefe sanitario de la vanguardia a Jefe de Sanidad de todo el Ejército. Es el único sobreviviente de los médicos que actuaron, con las fuerzas legales, en esa gran contienda.

En 1906, cuando la aviación estaba, aun, en sus comienzos, tuvo la idea de construir un aeroplano diferente a los demás, tomando como base la flecha de papel, el juguete de los muchachos que tan bien planea por el aire. Sus modelitos dieron resultado. Con el asesoramiento y ayuda del Ingeniero Antonio Marroche, construyó, en Piedras Blancas, un aparato, que resultó demasiado grande para su transporte. Cuatro años después, en el Polígono de tiro de Punta Carretas, construyó otro similar, colocándole un motor Gnome de 50 HP, que no pudo hacerse funcionar. Quedó así, paralizada la labor investigadora del Dr. Eirale.







Pero la idea se hizo camino y fue puesta en práctica, en estos últimos tiempos, por los norteamericanos con el ala voladora y otros tipos de aviones semejantes a esa flecha de papel. La primicia de la idea no deja, por eso de pertenecer a Uruguay, donde fue concebida con muchos años de anticipación. Lo comprueban las fotografías de aquel tiempo en poder del aviador Coronel José San Martín y algunos modelos que existen, uno de los cuales es muy parecido al avión de retropropulsión a chorro construido últimamente.

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Con fecha Julio 23 de 1908 fue comisionado a Europa para estudiar el servicio sanitariode los principales ejércitos, presentando a su regreso, un informe-proyecto, que sirvió de base a la organización actual de nuestra Sanidad Militar.

Estando en Turín recibió, con fecha 19 de agosto del mismo año, por invitación del Instituto Colonial de Roma, el nombramiento de Delegado al Congreso de los Italianos al Exterior, enviándosele, desde Montevideo, la credencial que lo acreditaba en ese honorífico cargo. Asistió a las numerosas sesiones y festejos oficiales, que se realizaron, en el palacio real y en las principales ciudades italianas, en honor de los Congresales.

En 1910, durante los dos movimientos revolucionarios de ese año, fue nombrado Jefe de Sanidad de los ejércitos al mando del General Pablo Galarza, siendo ascendido, en una orden del día, al grado de Teniente Coronel.

En febrero 19 de 1912 fue nombrado Profesor interino de higiene en la Escuela Militar y Naval.

En mayo 24 del mismo año fue nombrado para desempeñar el cargo de Médico de Sanidad Marítima.

Con fecha 10 de setiembre de ese mismo año fue nombrado Médico de Sanidad Militar, con carácter de honorario, para no alejarlo del Ejercito, al cual había prestado importantes servivios.

Formó parte de la primera Comisión Directiva del Centro Nacional de Aviación (hoy Aero Club del Uruguay) que se constituyó el 22 de enero de 1913.

Con fecha 21 de setiembre de 1917 obtuvo el Privilegio de Invención Nº 876, denominado: "Aprovechamiento de los movimientos y fuerzas del mar – sistema Eirale". Construyo un pequeño modelo para demostrar su funcionamiento. Los técnicos del Ministerio de Obras Públicas lo encontraron interesante y en el informe del Ingeniero Rodríguez de la Dirección de Hidrografía se dice: "Todo el sistema es perfectamente factible y su funcionamiento no puede dejar lugar a dudas ". Se le prometió material y personal para poder instalar, en la Isla de Flores, una pequeña usina, que diera luz a toda la isla sin gasto de combustible. Debido a la guerra mundial no se creyó conveniente realizar tal experimento. Abandonó ese sistema con la idea de presentar otro más eficaz aprovechando la enorme fuerza de la rompiente de las olas. Lo tiene archivado.

A fines de 1918, durante la pandemia de gripe, fue enviado por el Consejo Nacional de Higiene, a Santa Rosa del Cuareim (hoy Bella Unión), para organizar la defensa sanitaria del país en las fronteras del Brasil y la Argentina. También la Asistencia Pública Nacional, a su pedido, lo encargó de la asistencia de los enfermos menesterosos de la localidad.

Trabajó intensamente; instaló un pequeño hospital, con una sección para hombres y otra para mujeres, para alojar a los enfermos más graves y necesitados. En dos meses, trató a más de 400 enfermos e hizo algunas operaciones con éxito feliz. En sus observaciones clínicas le llamó loa atención el decurso anómalo de las enfermedades, las del aparato respiratorio, especialmente, que se desarrollaban en pleno verano, en una temperatura, a veces de 37º o 38º a la sombra. Tuvo, entonces, la intuición de que eran producidas por un agente patógeno todavía desconocido, y no por el bacilo indicado en los libros. No hace mucho se descubrió el virus de la gripe. El Uruguay, pues fue una de las primeras naciones, en que se tuvo la intuición de una verdad muchos años antes de que fuera descubierta. Esta afirmación está documentada en un interesante informe publicado, con fecha enero 1919 en el boletín del Consejo Nacional de Higiene Nº 147 a página 17.

En ese informe se llama la atención por primera vez, creo, sobre la vida horrible de los pobres en los ranchos de campaña, tanto del lado higiénico como de miseria: "es indescriptible", se dice. Al finalizar su ímproba labor fue muy agasajado, recibiendo muchos agradecimientos por escrito de la Sociedad San Vicente de Paul, de la Comisión Pro Recursos, etc. Y una carta de la Asistencia Pública Nacional de fecha marzo 17, firmada por su Presidente, el Doctor Martirené, que dice así: "Señor Doctor Alberto Eirale; El Consejo Directivo por unanimidad de votos ha resuelto agradecer a Ud. Los importantes servicios prestados, a nombre de la Asistencia Pública, a los menesterosos atacados de gripe, durante la epidemia desarrollada durante los meses de noviembre y diciembre. No es preciso ahondar mucho el estudio de su actuación para poder apreciar el justo valor del sacrificio que ha importado para Ud. La asistencia en la mencionada epidemia. Sacrificios de todo orden, dificultades en la asistencia de los innumerables griposos, fatigas ocasionadas por actividades físicas, desproporcionadas con relación a lo que fisiológicamente puede producir el organismo de un "citadin", eran razones más que suficientes para quebrantar su altruista resolución de auxiliar a la Asistencia Pública, en la asistencia de los menesterosos atacados de gripe. Pero Ud. No ha desmayado en la tarea desempeñada, demostrando así tener el temple y el espíritu de sacrificio de los profesionales que hacen del ejercicio de la profesión un apostolado."

En junio 24 de 1924 la Dirección del Hospital Militar Central le manifestó, por carta, que se vería honrada con una fotografía suya, solicitándola para que ella ocupe un lugar de honor dentro del Establecimiento.

En setiembre de 1929 el Consejo N. de Higiene, haciendo justicia a sus méritos, lo propuso, por unanimidad, al Consejo Nacional de Administración para ocupar el cargo de Inspector de Sanidad Marítima. Desempeñó, durante cinco años, ese importante cargo demostrando su capacidad y experiencia, especialmente, en los momentos de mayor peligro, cuándo la fiebre amarilla nos amenazaba de cerca. Fue quien destacó, en un informe, los verdaderos síntomas de esa terrible enfermedad, en el caso del capitán del vapor griego "Polyhtor", tomando, rápidamente, las medidas de defensa necesarias, que fueron aprobadas todas por el Presidente del Consejo. A los cinco años, por motivos de salud, se jubiló, siendo el último médico que ocupó ese cargo.

En agosto de 1933 la Convención Nacional Constituyente lo eligió Miembro Suplente Constituyente, por la lista Nº5 del departamento de Montevideo.

Finalmente, en mayo 27 de 1941, por decreto del Poder Ejecutivo, fue designado para integrar la Comisión Nacional Honoraria del Monumento al General Fructuoso Rivera.

Alejado ya de actividades profesionales y sociales, abandonó los deportes, a los que estaba aficionando; solo practicaba el de las bochas, ganando, un premio de su categoría en un campeonato del Club Municipal.

Su placer era pasarse unos días del mes en La Floresta, donde tenía instalada, cerca de la Estación, una casita rodante, ideada y construida por él, con todas las comodidades y en la que, llevándola a remolque, pasaba sus veraneos en las playas del Este y en Colonia Suiza.

Falleció a los 89 años el 12 de marzo de 1959.-

 

 

 

 

Autor:

Alberto Eirale