Estudio histórico de la arquitectura doméstica y militar de la comunidad de Argeo Martínez. Cuba



Resumen

La presente ponencia tiene por título Estudio histórico de la arquitectura doméstica y militar de la comunidad de Argeo Martínez., y tiene por objetivo general: Caracterizar la arquitectura doméstica y militar de mediados del siglo XIX al XX , para el enunciado de criterios que permitan el conocimiento y preservación del patrimonio histórico azucarero, en la comunidad de Argeo Martínez.

Es un estudio de las edificaciones arquitectónicas de la referida comunidad, desde su fundación hasta la actualidad, como núcleo poblacional, integrado por españoles, cubanos criollos, haitianos, chinos, y esclavos africanos que a raíz de la abolición de la esclavitud en Cuba, fundaron familias en estas tierras del emporio azucarero del valle de Guantánamo.

Title: I study historical of the domestic and military architecture of the community of Argeo Martínez.

Abstract

The present report has for title historical Study of the domestic and military architecture of the community of Argeo Martínez., and he/she has for general objective: To characterize the domestic and military architecture of half-filled from the XIX century to the XX one, for the one enunciated of approaches that allow the knowledge and preservation of the sugar historical patrimony, in the community of Argeo Martínez.

It is a study of the architectural constructions of the referred community, from their foundation until the present time, as populational nucleus, integrated by Spaniards, Creole, Haitian, Chinese Cubans, and African slaves that soon after the abolition of the slavery in Cuba, they founded families in these lands of the sugar emporium of the valley of Guantánamo.

Palabras claves: Historia regional, arquitectura doméstica y militar.

Key words: Regional history, domestic and military architecture.

Introducción

La arquitectura es el arte de ordenar las superficies y volúmenes en un espacio para habitación humana, lugares de reuniones públicas o monumentos conmemorativos. Cumple con la función primaria de la arquitectura es la protección contra la intemperie y otros factores hostiles del medio ambiente. Su función secundaria es satisfacer las necesidades privadas y públicas, así como las estéticas.

En la arquitectura, se conjugan el arte y la técnica de proyectar, emplazar, construir y adornar edificaciones, creando espacios en función de alguna de las dimensiones de la vida humana. La ordenación del espacio vital se delimita generalmente por volúmenes sólidos (elementos tectónicos como muros, vigas, cubiertas o losas, pilares, arcos, etc.), los cuales determinan la forma y configuración del espacio.

Es el proceso que permite ordenar, delimitar y conformar convenientemente el espacio vital humano, involucra fundamentalmente planificar, construir y edificar. La planificación, que precede a la ejecución, consiste en un bosquejo o proyecto de una ordenación del espacio. La construcción exige elementos que deben concordar con los requerimientos del proyecto, las posibilidades técnicas, los medios financieros y las características de los emplazamientos.

La arquitectura guarda relación con las villas, ciudades, con los pueblos y las comunidades, de las que forma parte del arte de construir, de levantar el patrimonio arquitectónico, ese que se preserva o se destruye con el paso del tiempo.

Los modos y estilo constructivos presentes en la actual comunidad de Argeo Martínez, del municipio de Manuel Tames, provincia de Guantánamo, han sido testigos de épocas económicas florecientes o llenas de penurias, y de numerosas transformaciones con el paso de los años.

Es necesario en primer lugar, conocer su situación geográfica. La comunidad de Argeo Martínez presenta una extensión territorial de 61,38 Km2, y se encuentra ubicado en el valle de Guantánamo, limitando al norte con la comunidad La Tagua, al sur con la ciudad de Guantánamo, al este con la comunidad de Jamaica y al oeste con el municipio El Salvador.

Posee un relieve variado, montañoso hacia la parte norte dentro de los límites con la comunidad de La Tagua y relativamente llano con pequeñas elevaciones en el resto del territorio. Aquí se destaca significativamente la formación cavernaria conocida como cavernas del Guaso de gran belleza y de un paisaje exuberante donde abundan diferentes especies alboreas de relevancia. Presenta 5 asentamientos poblacionales, con 1535 habitantes.

Constituye el gran potencial económico del municipio de Manuel Tames y la provincia, al tener el único central azucarero en activo en el territorio, una unidad de los Derivados con destilería, ronera, y una fábrica de vinos, además de la empresa azucarera con 2 Unidades básicas de producción cooperativa UBPC, 1 Cooperativa de producción agropecuaria, todas de producción cañera, 1 planta hidroeléctrica, 1 planta potabilizadora de agua, y la presa Faustino Pérez, que abastece de agua a la ciudad de Guantánamo.

Pero no es solo este importante patrimonio industrial el que se encuentra en la localidad antes citada, también existen vestigios de la antigua arquitectura doméstica patrimonio edificado en la comunidad del entonces Ingenio Esperanza establecida como núcleo poblacional distintivo sin fecha fundacional en la década de 1840 del siglo XIX.

La comunidad de Argeo Martínez desde la óptica de la historia regional permitirá conocer de cerca al estudio del ser regional, de los hechos, acontecimientos y procesos ocurridos, conformados por la región histórica, en el interior de las fronteras del espacio regional, por lo que analiza estos hechos y procesos en un límite espacial y temporal determinado por el hombre convencionalmente.

En la comunidad de Argeo Martínez es perceptible el deterioro que presenta la arquitectura, principalmente en su fondo habitacional (viviendas, antiguos barracones de esclavos convertidos en viviendas con valores patrimoniales), construcciones militares (fortines), y ruinas como la del Ingenio San Miguel y vestigios del antiguo Ingenio Esperanza, lo que motivo a plantear el siguiente problema de investigación:

¿Cómo contribuir desde la historia local a la alerta ante la falta de conservación y deficientes mantenimientos constructivos en la arquitectura de mediados del siglo XIX al XX presente en la comunidad de Argeo Martínez?

El objetivo general: Caracterizar la arquitectura doméstica y militar de mediados del siglo XIX al XX , para el enunciado de criterios que permitan el conocimiento y preservación del patrimonio histórico azucarero, en la comunidad de Argeo Martínez.

Para concretar mejor el objetivo general propuesto se utilizaron diferentes métodos tanto del nivel teórico como el nivel empírico. Entre los métodos del nivel empírico que se emplearon fueron:

Los Métodos de investigación empleados fueron:

Población y muestra

La población utilizada en la investigación es de 1535 personas con una muestra de 200 individuos, de ellos 100 son hombres y 100 corresponden a mujeres

Desarrollo:

La historia regional desde la mirada a la arquitectura en Cuba, Guantánamo y la comunidad Esperanza

En la sociedad cubana actual empeñada en desarrollar y cambiar el modelo económico vigente, se manifiesta la necesidad de conocer sobre la historia regional, dada la importancia del conocimiento de esta para la vida del ser humano en sus ámbitos personal, familiar, social y cultural.

De esta manera se tendrá una mejor opción para crear juicios y evidenciar la solución a dificultades de pequeños y grandes problemas, con inquietudes y preguntas que permitan avanzar en la construcción de técnicas adecuadas y válidas en la creatividad, donde se reflejan y argumentan las opiniones e ideas.

Como Ciencia Social la Historia Regional se encarga del estudio del desarrollo de la sociedad sujeto a leyes objetivas en un tiempo y región determinada, que estudia los hechos, acontecimientos procesos protagonizados por un grupo humano en el pasado. Esta se convierte en ciencia cuando se le aplicaron las leyes del materialismo histórico.

Su estudio es de vital importancia para comprender toda la revolución de los pueblos, desarrollar sentido de pertenencia, la identidad cultural, y forman valores. En la literatura especializada aparece el término, Historia Regional, y aparece en la mayoría de los casos como la noción de región con un contenido teórico y sistemático que comienza a desarrollarse fundamentalmente a mediados del siglo XIX y principios del siglo XX, aunque con anterioridad se hiciera alusión al término región desde el punto de vista económico, geográfico etc.

Como ciencia es relativamente joven y parte fundamentalmente de las aportaciones que el materialismo dialéctico le realiza con el objetivo determinar su objeto de estudio, su campo, sus categorías, leyes y las ciencias que le sirven de auxilio en sus estudios.

Guarda una estrecha relación con la local y nacional, al profundizar en los hábitos, tradiciones costumbres, peculiaridades del ser regional o de la regionalizada, es de vital importancia para conformar las historias nacionales, los procesos nacionales en muchos de los casos, se entienden mejor cuando se procede a su estudio, a partir de la síntesis de los conflictos y sucesos registrados en cada región.

Imposible analizar la historia regional desde la arquitectura de la actual comunidad del central Argeo Martínez, antigua comunidad del Ingenio Esperanza, sin iniciar con una mirada a la arquitectura en nuestro país, y en Guantánamo.

En Cuba ocurrió una dependencia de modelos arquitectónicos importados, a excepción de ser una arquitectura transitoria en los primeros momentos, posteriormente marginada geográficamente respecto a la ciudad y socialmente, donde perviven las características del bohío de origen indígena.

Por otra parte, a diferencia de las regiones más importantes del continente, en la evolución de esta arquitectura no aparecen los elementos de mestizaje producidos por el sustrato de la cultura autóctona a través de la participación de mano de obra aborigen, sino que el criollismo de la arquitectura se expresará en la adaptación a los requerimientos climáticos y a las condiciones sociales y económicas que se van desarrollando.

En la conformación del repertorio de las codificaciones arquitectónicas se aprecia una diferencia bastante delimitada en los modelos originarios en que se basa la arquitectura. Las construcciones militares responden a las características de las fortificaciones europeas en sus códigos funcionales, técnicas formales, con la necesaria adaptación a las condiciones de su emplazamiento. Las religiosas y habitacionales corresponden a la variante de mezcla de códigos europeos con los de origen mudéjar, existente en diversas regiones de España.

Si bien hay que reconocer que la presencia de ingenieros militares influye en la arquitectura en general, los elementos de origen morisco tienen un gran arraigo, adaptándose a las condiciones existentes hasta conformar una arquitectura criolla, cuyos rasgos fundamentales y algunos elementos formales y técnicos sobreviven en la evolución que se produce hasta el siglo XIX.

Una característica importante de la arquitectura cubana en la etapa colonial -visible hasta principios del siglo XIX- es su unidad, producida a partir del desarrollo y aclimatación de los modelos originarios; carácter unitario que es identificable no obstante los diferentes niveles que pueden tener las construcciones debido a las posibilidades económicas de sus usuarios y que es general también para todo el territorio, ya que las variantes que se producen evidencian un mismo origen.

La vivienda será el elemento fundamental que conformará la trama urbana y donde se expresan directamente las posibilidades económicas de los diferentes grupos sociales, identificándose la vivienda palacial y de tipo popular en las zonas urbanas y en el ámbito rural la vivienda de los dueños de plantaciones y haciendas, los barracones de esclavos y la vivienda campesina.

Por el desarrollo económico y social que caracterizó a Cuba desde el inicio de la colonización, la vivienda llega a convertirse en el tema fundamental que caracteriza a la arquitectura. El esquema en planta que prevalece hasta el siglo XIX, responde al de la casa con patio central que constituye el núcleo fundamental y que siendo receptáculo de aguas y elementos de ventilación interior, se adapta perfectamente a las necesidades climáticas. Rodeado de galerías o colgadizos en dos, tres o cuatro de sus lados, las dependencias se organizan alrededor del patio en tres tipologías básicas: en forma de L, de U, o anular alrededor de todo el patio central (Segre, Cárdenas, Aruca: 1988, 161-165).

Como región Guantánamo pasó a ser independiente de la jurisdicción de Cuba el 11 de enero de 1843, por Real Orden de la Corona Española, al instaurar la tenencia del gobierno de Saltadero, subdividida en doce partidos: Monte Líbano, Yateras Arriba, Monte Toro, Yateras Abajo, Guantánamo, Guaso, Caujerí, Macambo, Tiguabos, Santa Rosa, Ojo de Agua o Humbolt y Filipinas.

En este contexto, en pleno siglo XIX la región guantanamera pasa de la economía de factoría a la de plantación, lo que se refleja en el enriquecimiento de españoles y criollos, con una imagen distinguida en la vivienda palacial y repercute en las de menores recursos. La necesidad de reflejar el poder en la arquitectura se expresa en la jerarquización espacial de los ambientes principales a través de elementos formales decorativos y de pinturas, al igual que se produce un enriquecimiento de las fachadas (Alonso Coma: 2010, 9, 12).

El historiador Ismael Alonso Coma da por establecido que hacia 1841 ya estaba el Ingenio Esperanza pero los elementos referidos no aptan las fuentes documentales de su fundación como núcleo poblacional, localizado en el entonces partido de Santa Rosa, de la región de Guantánamo ya independiente de Santiago de Cuba, a solo seis kilómetros de la incipiente población de Santa Catalina de Guantánamo.

Es poca la referencia bibliográfica sobre su fundación y acerca de la arquitectura doméstica de este período del Ingenio Esperanza, se utilizarán los libros Oro Dulce. Ingenio Esperanza, de los autores Bernarda Sevillano Andrés y Esteban Rosales Rodríguez, publicado por la Editorial El Mar y la Montaña, en el año 2013, y La Compañía Azucarera Oriental Cubana SA, de la investigadora Yordanka Tito Moreira, del mismo sello editorial, del año 2003.

En sus inicios fue un trapiche movido por la mano esclava que fabricaba azúcar mascabada, y pertenecía a la viuda de Juan Savón, Isabel Dubois, la cual cedió parte de la dotación de esclavos al señor Don Lorenzo Jay, esposo de su hija, y que fue objeto de varias transformaciones, hasta que convertido en Ingenio movidas sus maquinarias por el vapor de agua, lo que implicó una mejora en la purga del azúcar, en 1850 fue adquirido por la firma Baró y Moré (Sevillano, Rosales: 2013, 10).

Con el desarrollo de la Guerra de los Diez años (1868-1878) iniciada por el acaudalado abogado Carlos Manuel de Céspedes en su Ingenio Demajagua al alzarse contra el poder de España para alcanzar la independencia de Cuba se conmocionan las bases de la economía en la región de Guantánamo que aún no se había incorporado íntegramente a la contienda, y que sostenida con las riquezas obtenidas de las plantaciones de café y caña de azúcar a solventar las fuentes de ingresos de la administración colonial.

Es por esas razones que, ante el avance de las fuerzas mambisas que incursionaron en la región de Guantánamo junto a Antonio Maceo con el ataque a cafetales, y la quema de cañaverales, la arquitectura en el ámbito doméstico del Ingenio Esperanza se modificó e incorporó, como lógica respuesta, la construcción de un sistema de fortificaciones militares enlazados por fortines construidos de piedra y embarrado, con 3 y medio metros de alto y un radio de 2 metros, y de otros materiales como madera, un sistema de zanjas y alambradas, y ubicadas de forma circular, de los cuales en la actualidad quedan tres distribuidos dentro de la actual comunidad del central Argeo Martínez (Sevillano, Rosales: 2013,12).

Aún de esta etapa sobreviven los llamados fortines, construidos en el siglo XIX como parte de un sistema defensivo del ejército colonial para evitar el ataque de las tropas insurrectas que operaban en la zona, y también se encuentran hacia el este, las ruinas del desaparecido Ingenio San Miguel que como los anteriores fortines han traspasado las fronteras del tiempo para convertirse en patrimonios arquitectónicos de la localidad.

Este Ingenio citado por el historiador Ismael Alonso Coma fue propiedad del cubano criollo Angel Gregorio Malleta y hacia 1857 contaba con una dotación de 143 esclavos, y llegó a tener batey con barracón, un desaparecido edifico de maderas de caguairán con tejas francesas que funcionó como enfermería, y posteriormente convertido en fabrica artesanal de ron de la antigua destilería San Miguel, incluida la casona de vivienda del administrador que aún se conserva.

Inactivado e inutilizado por la explosión de la caldera de vapor el antiguo ingenio cedió su nombre a la desaparecida destilería San Miguel S.A., creada en 1920 con asociaciones de capital financiero de Antonio Arias Bosch hijo de don Antonio Arias Vidal administrador del Ingenio Esperanza, y de socios estaban José A. Salazar Lacassete y Margarita Bosch Lamarque, con una producción de 1 500 000 litros de alcoholes (Tito Moreira: 2003, 29).

Este antiguo barracón de esclavos con paredes de mampuesto, cal y embarrado, y con techo de tejas criollas y de zinc, se transformó en viviendas para los trabajadores de la inactivada destilería, y en el barrio de San Miguel levantaron sus viviendas colonos productores de caña, que eran arrendatarios de la Guantánamo Sugar Company y la Compañía Azucarera Oriental Cubana S.A.

Hacia 1879 el Ingenio Esperanza contaba con la administración de la Baró y Moré, en las manos de don José Nicolás Baro y Giménez (hijo) mediante un poder especial otorgado por su padre, disponía de una dotación de 557 esclavos, y 6 años más tarde ingresaba al presupuesto municipal una cuota anual de 6 300. 00 pesos.

De este período quedaron como testigos del período oscuro de la esclavitud los barracones, hábitat de las dotaciones de esclavos, que eran construcciones con paredes de piedra y embarrado, conocido como mampuesto, las paredes tenían un grosor de 50 cm y una altura de 4 metros, el espacio abarca una dimensión de 66 metros de largo por 3,70 de ancho.

Para las columnas se utilizaron el caguairán, colocados en un espacio de 2 y medio metros y las ventanas de 50 cm. Se ubicaron a 3, 5 metros de altitud. El techo era a dos aguas de tejas rojas. Este era un conjunto de 4 barracones que formaban un cuadrado por su posición y dejaban en su centro una plazoleta utilizada por sus propietarios para las ceremonias religiosas u otras necesidades (Sevillano, Rosales: 2013, 51).

El señor Baró propietario y uno de los accionistas construyó una vivienda de maderas preciosas de dos plantas, ubicada frente al camino principal a un lado de los barracones, erigida sobre una elevación que le daba mayor majestuosidad y se llegaba a ella por una escalinata que sirvió de puente entre la casa y el jardín.

El edificio de la casa de vivienda es de construcción estilo colonial, data del año 1873, y en este abundaban árboles exóticos: dátiles, higos, ciprés, laurel y faisanes que señoreaban por la zona. Embellecían este lugar dos fuentes de aguas a ambos lados del camino, construidas con chinas pelonas. La cuantiosa fortuna de Baró hizo posible el disfrutar a su familia de este imperio fomentado por el poder del azúcar.

Al disolverse la sociedad Baró y Moré, en 1903 paso al patrimonio de la Brauet y Cía, y en el año de 1905 el ya central Esperanza fue traspasado a la Marimon-Bosch Cía, administradora de los bienes de la extinguida compañía.

Todos ellos acaudalados financieros, lograron mantener un alto nivel técnico a la fábrica, acorde a los estándares de la época. Para el año de 1914 bajo los auspicios de la Compañía Azucarera Oriental Cubana S.A., dirigida por José Bosch y Vicens como accionista principal, se entregó el central Esperanza en 1920 a la administración de Antonio Arias Vidal quien introduce progresivamente mejoras tecnológicas que propician el desarrollo y la ampliación de la fábrica.

A su muerte legó a sus hijos su administración hasta el triunfo revolucionario del primero de enero de 1959, en que pasó a manos del pueblo y cambio su nombre por el de Jesús Argeo Martínez Figueredo, mártir del movimiento 26 de Julio en la comunidad, caído en combate en 1958 contra las fuerzas de la tiranía batistiana (Tito Moreira: 2003, 34).

Durante este período de tiempo administrado por Antonio Arias Vidal la casona de vivienda del propietario Baró tuvo diversas transformaciones, al levantarse las paredes con muros de piedra de cantería, y bloques, con patio de piedra y lajas, a lo que se la añadió el tejado a dos aguas de tejas francesas.

Aledaño a la casa de vivienda del dueño del central, se erigió el edificio de la administración del central, que aún conserva en buen estado la estructura de sus paredes y el techo de tejas francesas, y es donde radica actualmente la oficina de la Unidad empresarial de base central Argeo Martínez.

Las viviendas de los empleados administrativos eran de madera y embarrado, y se encontraban al lado derecho de la casona de vivienda del dueño del ingenio. Este barrio se fue extendiendo hacia el camino con salida a la calle 13 Norte que unía al Ingenio con la ciudad de Guantánamo (Sevillano, Rosales: 2013, 53).

Hacia finales del siglo XIX se edificó una vivienda de dos plantas de madera machimbrada y tejas españolas, con fines administrativos, se erigió en el espacio entre los antiguos barracones de esclavos convertidos en viviendas para los trabajadores del central, ubicados frente a la casona de vivienda, y aledaña a esta surgió otro asentamiento con familias esencialmente de origen español.

Estas moradas presentaron elementos constructivos diferentes a las anteriores, porque se destacaban la amplitud de los salones interiores, techo de zinc, piso de madera sobre pilotes. Al final del barrio se edificó la vivienda de Saturnino, colono con tierras dedicadas al cultivo de la caña de azúcar para el Central Esperanza, con paredes de mampuesto, techo de zinc cubierto con guano al estilo campestre y amplios jardines. En el patio se encontraba una de las fortificaciones del período colonial y que se encuentra conservado (Sevillano, Rosales: 2013, 53).

La abolición de la esclavitud en el año de 1886 propició el asentamiento de grupos esclavos en un lugar conocido como La Conguería, nombre que hacía alusión a su procedencia africana y que actualmente se denomina Clemencia Nueva, y en los Pocitos se asentaron chinos denominándosele Pequeño Cantón o Colonia China en franca alusión a su procedencia asiática.

La conformación de la comunidad rural en torno a labores de la zafra azucarera, desde inicios del siglo XX, presentó la estructura heredada del período colonial con barrios demarcados por los oficios que se desempeñaban y la procedencia social y étnica, es decir, aledaña a la casa del dueño del central o administrador se encontraba el barrio de los principales funcionarios: jefe de laboratorio, jefe de fabricación de azúcar, jefe de campo, y jefe de oficina.

Estos constituían una aristocracia obrera con determinados beneficios, gozaban de las mejores casas, los mejores salarios, ocupaban un lugar distintivo en las actividades culturales, recreativas, festividades religiosas (Sevillano, Rosales: 2013, 54).

Entre las edificaciones que fungieron como centro de recreación de la comunidad del central Esperanza estuvieron el Bar La cañada que tenía una barra para el expendio de bebidas y fiambres, y el juego de dados, un reservado que funcionaba como área bailable, además de una valla de gallos, de propiedad de Pedro Cintra, que lo vendió en 1950 al chino José y su hermano Julio fue el dependiente de El café del Chino. En la actualidad no existe y los locales se convirtieron en viviendas para trabajadores del central.

También existía La Fonda un establecimiento con expendio de alimentos a precios módicos, que perteneció a la familia Plá, servicio del que hacían uso los trabajadores del central radicados en la ciudad de Guantánamo, y que utilizaban además los habitantes de la comunidad. Aquí radico después del triunfo de la Revolución el buró del Sindicato de Trabajadores Azucarero, y actualmente es la sede del Proyecto sociocultural Jagüey- La Esperanza

Otro local destinado al ocio de la comunidad, donde actuaban talentos locales y foráneos, bailables, cenas y otras actividades para la beneficencia fue el Club de los XIII construido con los recursos de un grupo de jóvenes de la localidad. La edificación fue proyectada al estilo campestre, un rancho de techo de guano de forma ovalada con columnas circulares de madera, piso de mosaico rojo vino en el que se identificaba a su entrada con mosaicos negros el nombre de la instalación, áreas de cantina, servicios sanitarios para ambos sexos y rodeados de jardines (Sevillano, Rosales: 2013, 56).

Después del triunfo de la Revolución en el edificio del Club de los 13 radicaron el comedor y la cafetería Argeo Martínez, y por la falta mantenimiento de la Empresa municipal de Gastronomía de Guantánamo, unido al deterioro de su techo y las paredes se fue destruyendo, y en su lugar se erigió la actual área bailable de la comunidad.

Alerta sobre la pérdida del patrimonio histórico azucarero de mediados del siglo XIX al XX

Del análisis anterior teniendo como hilo conductor la historia regional, enfocaré las consecuencias que han tenido el descuido de los valores patrimoniales presentes en la arquitectura, lo que implica una agresión constante al patrimonio histórico de la comunidad del central Argeo Martínez.

Al realizar labores constructivas o de mantenimiento en edificaciones y locales de valor patrimonial se observan diferentes cambios y modificaciones en las estructuras, que fueron hechos sin tener en cuenta los valores estéticos, sin respetar lo bello o la belleza, se puede acabar en lo feo, o lo ridículo

Inicio con las transformaciones realizadas a la casona de vivienda del antiguo administrador Antonio Arias Vidal y su familia, al adaptarse como Centro escolar mixto Manuel Sánchez, mártir del movimiento 26 de julio de la comunidad, y durante su reparación constructiva se cambiaron las tejas francesas por planchas de zinc, el piso de mosaicos rojos por baldosas hidráulicas, y se realizó la construcción de locales para adaptarse como aulas.

En este sentido aunque se mantuvo la madera del techo, actualmente han ocurrido otros cambios estructurales, como el cambio de la misma por una solución estructural en base a purling metálico, debido al deterioro hecho por el comején.

Los barracones convertidos en vivienda se les colocan nuevas planchas de zinc en el techo, se hicieron columnas de hormigón al quitarse las de madera, y se trató de respetar la fachada, al cambiar las puertas de madera por metálicas, y las ventanas de dos hojas por persianas de metal, y en su interior se arreglaron los cuartos y los baños.

En cuanto a los otros barracones, uno ubicado en la calle 5, y el otro ubicado en el barrio del inactivo Ingenio de San Miguel, esperan por reparaciones y acciones constructivas que les devuelvan su carácter y un mejor entorno habitable.

El edificio de la antigua administración del central, aún conserva en buen estado la estructura de sus paredes, pero se corre el riesgo de que se desplome por su peso a lo que se une la falta de mantenimiento constructivo, el techo de tejas francesas, junto con el falso techo.

Las viviendas de los empleados administrativos de madera y embarrado, y que se encontraban al lado derecho de la casona de vivienda del dueño del ingenio, han pasado a ser de mampostería y losas de cubierta (placa). Lo mismo ha ocurrido con las viviendas montadas sobre pilotes, de las que quedan algunas, pues la mayoría han sido puestas con cimientos en tierra y cambiado su construcción del piso y paredes de madera y techo de zinc, por ladrillo, bloques, y losas de cubierta o techo de zinc.

En cuanto a los fortines militares construidos en el Ingenio Esperanza en el siglo XIX como parte del sistema defensivo del ejército colonial para evitar el ataque de las tropas insurrectas que operaban en la zona, denotan falta de un mantenimiento que ponga fin a su progresivo deterioro.

La desaparición de edificaciones como el Club de los 13, devenido por la falta de mantenimiento y conservación, y de El café del Chino, transformado como viviendas particulares, dieron al traste con los espacios de descanso y recreo de la comunidad de Argeo Martínez.

Otras edificaciones como donde radican la tienda de productos alimenticios, la farmacia y el local del proyecto sociocultural Jagüey-La Esperanza, aún no reciben intervenciones constructivas que les devuelvan el esplendor de antaño de esta construcción, que parece estar condenada a desaparecer.

Conclusiones

-Se denota la falta de estudios desde la historia regional que profundicen y guarden relación con la arquitectura en la comunidad del antiguo ingenio Esperanza, hoy central Argeo Martínez.

-No se consultan las opiniones de historiadores y expertos, incluso, ni los resultados de trabajos que sobre el fondo patrimonial de la comunidad han sido presentado en los eventos de Patrimonio Histórico azucarero, que se han organizado en el extinto Grupo empresarial azucarero, hoy devenida Empresa Azucarera Guantánamo.

-No se demuestra interés alguno para que se recuperen y declaren monumentos locales a los fortines militares, y a las ruinas del desparecido Ingenio San Miguel.

Referencias bibliográficas

Webgrafía

García Betancourt, Gerardo, Estética y Arte: Conceptos, disponible en: http://www.avizora.com/publicaciones/arte/textos/estetica_arte_conceptos_0020.htm, consultado 12 diciembre 2015

 

 

Autor:

Francisco Martín Fernández

Categoría docente: Asistente

Categoría científica: -

Centro de trabajo: Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas, Universidad de Guantánamo.

Fecha de entrega: 15/12/2016

Yoima Leyva Estévez

Categoría docente: Instructor

Categoría científica: -

Centro de trabajo: Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas, Universidad de Guantánamo.

Fecha de entrega: 14/12/2016