La formación de valores para la obtención de comportamientos socialmente responsables en estudiantes universitarios



Resumen

El presente artículo tiene como objetivo abordar la formación de valores en los estudiantes universitarios cubanos. La formación en valores alcanza una trascendencia en los procesos formativos actuales, posturas que desde la teoría dialéctica materialista, no deja de reconocer la existencia de una generalización epistemológica sobre la consideración de los valores. El valor se forma como resultado de estar el estudiante universitario inmerso en el proceso de formación, no sólo de conocimientos y habilidades sino de todo lo referente a la interacción social con su entorno universitario.

Palabras claves: Formación, valores, entorno universitario.

Abstract

This article aims to address the formation of values in Cuban university students. Values education reaches significance in the current training processes, positions from the dialectical materialist theory, it acknowledges the existence of an epistemological generalization on the consideration of values. The value is formed as the result of being immersed in the process of forming a college student, not only knowledge and skills but everything related to social interaction with the university environment.

Key Words: Training, values, university environment.

Introducción

Ante los enormes retos del siglo XXI y la globalización cada vez más creciente, es indispensable la cultura humana, la espiritualidad y los valores morales del ser humano. Los efectos que provocan estos desafíos exigen de un profesional integral y competente para un nuevo contexto socio-económico y productivo como respuesta a las demandas sociales.

En este escenario, la formación en valores requiere de una nueva visión, de una actuación coherente e integrada en la formación de los estudiantes universitarios, para que se garantice una educación de pertinencia y calidad.

A escala mundial hay una crisis financiera, que genera que hagamos cambios en los modelos educativos, especialmente los jóvenes universitarios son los más afectados, constituyendo nuevos desafíos para las universidades, llamadas a lograr transformaciones en sus prácticas sociales, cívicas y legales, buscando un perfeccionamiento de la legalidad para el pleno ejercicio ciudadano y cívico, lo cual se puede lograr a través de la profundización de la formación en valores en la praxis diaria y sistemática, así como en la incorporación de contenidos axiológicos en el proceso docente educativo.

El profesional universitario por las disímiles funciones y roles que cumple en la sociedad actual, necesita tener conocimiento de las normas éticas y reglamentarias vigentes, precisa de una formación permanente acorde con las nuevas exigencias de la realidad social, para que se puedan cambiar, modificar y buscar soluciones participativas a los problemas que en este orden acontecen en la sociedad contemporánea.

Los valores se forman en el proceso de interacción entre los hombres y el objeto de su actividad, en la producción y reproducción de su vida material y espiritual. Se convierten en formaciones internas del sujeto, acorde al nivel de desarrollo alcanzado, la experiencia histórico social e individual y el impacto de los factores de influencia educativa.

Como orientadores y reguladores de la conducta, constituyen un sistema, pues guardan relación dinámica unos con otros y conforman una jerarquía entre ellos, que es decisiva en los momentos de elección moral. Es por ello que el artículo tiene como objetivo, el análisis de los valores y su trascendencia en la Educación Superior.

Desarrollo

En medio de una inusitada crisis paradigmática de valores se exige de los profesionales universitarios la capacidad de articular prácticas pertinentes a las necesidades sociales, disyuntiva que direcciona la búsqueda de alternativas formativas que garanticen una correspondencia de su hacer práctico con la formación de valores. Por esa razón, la educación en tanto mecanismo forjador de identidades, no puede dejar de ser al mismo tiempo vehículo trasmisor de valores.

El Ministerio de Educación Superior desde la década del 90 ha emitido indicaciones en aras de fortalecer la educación en valores, el trabajo político e ideológico, la disciplina y la responsabilidad, donde la formación de los estudiantes universitarios ocurre enmarcada en variadas tareas de impacto social, dinamismo sociopolítico, que individualizan el vínculo de esta enseñanza con la sociedad.

La formación integral de las nuevas generaciones constituye un encargo social que la sociedad le ha asignado a la familia y la escuela, participando en este encargo todos los sujetos sociales que se vinculan al proceso de enseñanza aprendizaje. Se ha reconocido que la educación en valores es un proceso continuo que comienza con la atención y educación del niño en la familia y se extiende hasta la Universidad, hasta llegar a la formación posgraduada.

Cuando hablamos de valores, nos estamos refiriendo al conjunto de normas morales, tradiciones, costumbres, hábitos de conducta y respeto, establecidos firmemente como conceptos, convicciones y principios humanistas, políticos e ideológicos acerca de lo bueno, lo malo, lo moral, lo honesto, lo perfecto, lo útil, lo bello, lo legal, lo humano, lo patriótico, los deberes y derechos propios y ajenos, que al ser interiorizados a través de todo el proceso docente educativo que recibe el individuo de parte de la familia, el ambiente social en que vive, la escuela, la sociedad en su conjunto, los asumen voluntariamente, como parte integra de su formación educacional.

En la formación del estudiante universitario, tiene plena vigencia el planteamiento general que considera a la educación como el proceso y el resultado de formar al hombre para la vida, de templar el alma para la vida, en toda su complejidad. En ese entorno, se parte del supuesto de que los valores pueden enseñarse y aprenderse, y de que la institución educativa universitaria es uno de los principales agentes de la educación axiológica de los estudiantes que se forman en las universidades.

Hoy se investiga en variadas direcciones: formación cívica y ciudadana, la política e ideológica, ética-estética, patriótica- militar, politécnica-laboral; resultando insuficiente el análisis basado en la interacción con el entorno universitario e integración con el propio proceso de enseñanza aprendizaje.

La investigación pedagógica necesita, por tanto, de una profunda reflexión sobre el saber, el ser, el hacer y convivir, como pilares de la educación, con énfasis desde el punto de vista epistemológico y praxiológico, en aras de resignificar en los estudiantes universitarios la preparación ética profesional y reglamentaria, en medio de un entorno formativo mundial de dificultades de los más elementales valores humanos, que requiere un mayor perfeccionamiento, lo que exige que se convierta en un espacio permanente de desarrollo cultural y social, que le sirva permanentemente para toda la vida.

En razón a ello, el sistema de Educación Superior Cubano, sustenta en el trabajo educativo integral, la educación, basada en el sistema de valores de la Revolución Cubana, que propende a la formación de profesionales que combine una elevada competencia profesional, con las más generosas convicciones revolucionarias. Esa eficiencia se traduce en la formación de un profesional revolucionario, identificado con su proyecto social y dispuesto a defenderlo, significó el Ministro de Educación Superior, Alarcón, R. (2006),"que frente a los desafíos actuales, la educación superior en todo el mundo debe enfrentar hoy esos retos desde los valores del humanismo para influir de manera más amplia en la sociedad".

El Programa director para el reforzamiento de valores fundamentales en la sociedad cubana actual (2007), que se aplica en las universidades, dispone valoraciones cognoscitivas, mediante su aplicación práctica, para reforzar la formación de un grupo de valores, considerados fundamentales por todos los factores involucrados en este propósito y que tienen dentro de su encargo social, retos en la labor política e ideológica que emana de las transformaciones de la sociedad cubana actual y sus perspectivas de desarrollo social. Sin embargo, encuentra limitaciones en su aplicación práctica en los estudiantes universitarios.

Estas valoraciones exigen prioridad en la formación actual, integradas al entorno de la comunidad–sociedad, por el compromiso inevitable que tienen las universidades con los cambios y exigencias de la actualidad social, que revela singularidades de la práctica pedagógica a partir de la intencionalidad cultural axiológica en los estudiantes universitarios, que parte de la formación ética profesional según su perfil para desarrollar la cultura integral en temas de la actualidad nacional e internacional como parte de la preparación que cada estudiante debe incorporar a su quehacer formativo universitario.

Un nuevo enfoque se estableció en las universidades cubanas en las que se han diseñado y ejecutado estrategias maestras integrales para lograr la labor educativa y el trabajo político-político ideológico de los estudiantes, posteriormente se incorpora la formación de valores obteniéndose avances que son susceptibles de ser mejorados en las condiciones actuales, por ello se concibe un nuevo estilo de trabajo que contempla prioridades dirigidas a lograr calidad del proceso docente educativo centrado en el profesor.

En este sentido la autora considera que la interacción e integración del proceso docente educativo, tanto vertical como horizontal desde la carrera hasta la clase y el año, teniendo como eje central dinamizador lo curricular dirigido por el profesor en coordinación con los órganos colectivos pedagógicos provocará una transformación cualitativa de la formación integral de los estudiantes.

Los procesos formativos desde diferentes perspectivas se pronuncian por la exigencia de orientarse con pensamiento propio, autores como, Álvarez, C. (1996) y Fuentes, H. (1998), entre otros, conciben a través de enfoques pedagógicos, la necesidad de una orientación humanística integral como complemento ético profesional, en el que tiene que estar presente la exigencia formativa axiológica en su vinculación con el ejercicio de la praxis desde la brigada universitaria y su interacción con el entorno social, que se manifiesta desde la consolidación de los valores morales y en su integración con la ética profesional.

En tal sentido, es necesario, que desde la pedagogía se transforme la práctica social a través del quehacer formativo del contexto universitario para desarrollar un profesional competente que posea conocimientos y habilidades que le permitan alcanzar una cultura ciudadana centrada en el amor al trabajo, en la responsabilidad y el compromiso social y que además su comportamiento sea ético ante la sociedad, como parte de la iniciativa creadora en cualquiera de los ámbitos laborales y locales, haciendo énfasis en la formación de valores morales y los procesos de formación en valores.

En la actualidad se hace énfasis en prioridades dirigidas a lograr la calidad del proceso docente educativo con énfasis en la preparación del profesor, para poder trasmitir coherente esta formación en valores a sus educandos, razón por la cual se necesita fortalecer las relaciones interdisciplinarias en la formación de profesores de perfil amplio, en la que se evalúen dese el punto de vista aspectos metodológicos tales como:

• La interacción entre los significados del contenido de la formación con el significado que le atribuyen los profesores.

• La formación de perfil amplio a partir de problemas en diferentes situaciones y soluciones da la posibilidad de resolver los problemas más generales de la profesión, para una formación básica general que pueda enfrentar las tareas y funciones propias del rol.

La solución de los problemas los enseña y prepara para tomar decisiones e implicarse de manera reflexiva y autorreflexiva en su desempeño profesional y formación permanente, lo que se pone de manifiesto cuando los estudiantes universitarios lo incorporen en los procesos del auto perfeccionamiento.

La interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad al mismo tiempo que hay transferencias entre diferentes especialidades, propicia la construcción y reajustes de los contenidos. Así el intercambio con disciplinas afines favorece el enriquecimiento mutuo, surgiendo nuevas cualidades integradoras y la necesidad de trabajar en grupos desde la propia brigada universitaria, lo que propicia espacios reflexivos para la formación de valores.

Según las autoras Cabrera, X. y Diéguez, R. (2013), en la interacción social con su entorno formativo el estudiante realiza su ejercicio práctico, reflexiona en colectivo en un entorno docente profesionalizante, donde se fortalecen y comparten valores, saberes, comportamientos, actuaciones y experiencias. Desde esta perspectiva, los espacios de interacción conversacional y dialógica se constituyen en contextos privilegiados de desarrollo del estudiante universitario, de actualización, profundización y construcción de nuevos conocimientos que se fundamentan en las prácticas áulicas.

En el entorno universitario, se dan las conexiones directas o indirectas con su medio más inmediato, que a su vez se socializan y comparten en ese ambiente estudiantil reglamentado. Se expresa la interrelación sistematizada entre el docente, sus estudiantes, y entres estos propiamente, y demás sujetos coparticipes de este proceso formativo, donde se promueve y se difunde la cultura ética profesional, en la multiplicación de ambientes de aprendizaje, se reglamenta así el proceso de aprehender de las normas vigentes y de lograr comportamientos en sus contextos de desarrollo profesional y en la dinámica de sus complejidades, en la medida en que los acontecimientos individuales, sociales y naturales son personificados para el logro de la transformación.

En ese marco, la formación de los profesionales de nivel superior, se conceptualiza como el proceso que, de modo consciente y sobre bases científicas , se desarrolla en las instituciones de educación superior para garantizar la preparación integral de los estudiantes universitarios, que se concreta en una sólida formación científica técnica ,humanística y de altos valores ideológicos, políticos, éticos y estéticos, con el fin de lograr profesionales revolucionarios, cultos competentes, independientes y creadores, para que puedan desempeñarse exitosamente en los diversos sectores de la economía y de la sociedad en general.

Por lo que, la educación es un proceso activo, complejo y contradictorio como parte de la formación de la personalidad, que se desarrolla en condiciones históricas sociales determinadas y en la que intervienen diversos factores socializadores, como la familia, la escuela, la comunidad, los medios de comunicación masiva y las organizaciones políticas y de masa, entre otros.

La formación ética se sintetiza en el proceso de formación de valores, por el cual se determina que algo específicamente es valioso y correcto, incluye el desarrollo de la voluntad para autorregular la conducta, de una personalidad integrada, emocionalmente equilibrada y capaz de conocer los códigos, lo que transforma y desarrolla la capacidad de interacción social y de responsabilidad.

Métodos y procedimientos

Se utilizaron técnicas de observación, encuestas, talleres de socialización y consultas de expertos, lo que permitió constatar resultados positivos en la actuación y comportamientos de los estudiantes.

El procedimiento empleado en la elaboración de las preguntas, se ajusta al estilo Likert y consistió en asignar en una escala del uno al cinco, el espacio correspondiente a la respuesta (adecuada), según el nivel de información y conocimiento que tiene sobre el tema investigado, sometiéndose a criterios de expertos, dentro de ellos, profesores especialistas y doctores en Ciencias de la Educación de las diferentes carreras de la Universidad de Ciego de Ávila.

Resultados

Para valorar los resultados de la investigación desarrollada en el proceso de la dinámica formativa de los estudiantes universitarios, así como la factibilidad de su aplicación en todas las carreras de la universidad de Ciego de Ávila, se utilizó el método de la estadística inferencial, (prueba de hipótesis), constatándose que hay una transformación del estado inicial hasta este momento (deseado), constituyéndose en la meta de lo que se aspira que sea el estudiante para el logro de su comportamiento, responsabilidades y compromisos sociales.

Se aplicó una prueba pedagógica a los estudiantes de tercer año de las carreras de Derecho, Ingeniería Civil y Contabilidad de la Universidad "Máximo Gómez Báez" de Ciego de Ávila para medir conocimientos acerca de los valores y sobre la ética de su profesión, la cual fue aplicada al inicio de curso escolar 2012-2013 (pre-test) y al final del curso (post-test), en una muestra de 30 estudiantes de cada grupo, comprobándose dificultades en las carreras, al no tener una estrategia integral para la formación de los valores con acciones bien definidas, lo que desde la extensión universitaria pudieran darle solución a algunas de las insuficiencias señaladas.

Además se aplicó instrumento consistente en consulta a 30 expertos en la materia, de ellos 13 máster y 17 doctores en Ciencias de la Educación, Ciencias Técnicas y Ciencias Jurídicas, existiendo concordancia entre los expertos encuestados a partir de 7 preguntas realizadas, en una escala del 1 al 5 (poco adecuado, adecuado, bastante adecuado, no adecuado, muy adecuado). Coincidiendo los expertos de forma general en continuar perfeccionando la necesidad del perfeccionamiento de la formación en valores en las universidades cubanas.

La Educación Superior Cubana constituye un nivel que por su implicación en la educación de profesionales revolucionarios, tiene por objetivo principal formar un sujeto comprometido con su país, capaz de resolver problemas derivados de las necesidades sociales, con una elevada formación ética que se traduce en normas de conducta diaria.

Conclusiones

El proceso de educación en valores y de su formación en los estudiantes universitarios, como producto de la interiorización de aquellos, está condicionado por el desarrollo y la experiencia histórica social e individual de cada uno y en él influyen otros factores: el medio familiar, la ideología imperante a nivel de la sociedad, la situación económica-social, la preparación educacional que reciben en la Institución formadora y el entorno social donde interactúa, básicamente el grupo del barrio, su comunidad.

La necesidad de profundizar y fortalecer la educación en valores por todos los factores socializadores, es una tarea importante hoy más que nunca en todo el mundo. De ello depende salvar a lo más preciado que ha existido en nuestro planeta: el ser humano.

Las transformaciones logradas en los estudiantes universitarios se evalúan en sus comportamientos y actuaciones diarias ante tareas y acciones sociales.

Recomendaciones

- Elaborar una estrategia educativa para la formación de valores en los estudiantes universitarios, que contribuya a la mejora de sus comportamientos éticos y ciudadanos coherentes con las exigencias de la sociedad cubana actual en un nuevo contexto social.

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Autor:

Yanet Placeres Ajete.

Licenciada en Derecho. Profesora Instructora. Asesora del Departamento Jurídico del Ministerio de Educación Superior. Cuba.

Xiomara Cabrera Cabrera.

Licenciada en Derecho. Maestra en Ciencias, Especialista en Derecho Penal, Profesora Auxiliar de la Facultad de Derecho, Universidad de Ciego de Ávila, Cuba. Estudiante del Doctorado en Ciencias Pedagógicas con la Universidad de Oriente, Cuba.