Un acercamiento investigativo bíblico al imperio babilónico



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El Imperio Babilónico: más conocido por el imperio neobabilónico o el antiguo imperio de Babilonia, ocupó la parte sur del moderno Irak (las tierras por las cuales cruzan los ríos Tigris y Éufrates fluyen, hacia el Golfo Pérsico). La tierra es plana, y las ciudades se levantaron no mucho tiempo después de que la gente aprendió a utilizar el agua de los ríos para irrigar la tierra.

Historia

La civilización babilónica, junto con la egipcia, es una de las más antiguas del oriente próximo. Los sumerios ya habitaban Babilonia mil años antes de Abraham. Listas de palabras, recibos de ventas y otras cuentas, escritos en sumerjo, en tabletas de barro fechadas en el 3100 a.C. han sobrevivido tomo testimonio de su vida. Al norte de los sumerios vivían los acadios (pueblo semítico). Una dinastía de reyes acádicos residía en Ur (la patria de Abraham), del 2000 a.C.

La escritura más antigua conocida se encontró en Babilonia, y era anterior a la de las tabletas sumerjas. Ese fue el inicio de la escritura cuneiforme babilónica, en la que 500 (o más) figuras simples representaban, inicialmente, objetos comunes o ideas y más tarde, sílabas.

Antes del año 2000 a.C., los artesanos babi1ónicos ya estaban haciendo joyería en oro fino y plata, armas de bronce y cobre, y estatuas. Excelentes piezas se han encontrado en los sepulcros reales de Ur. La ciudad de Babilonia alcanzó gran poder ea. del 1850 a.C., pero por un corto tiempo (Hamurabi fue su rey más sobresaliente]. Mil doscientos años después recobró su gloria, esta vez bajo Nabucodonosor II. Era la época del imperio neobabi1ónico.

En el siglo VIII a.C. Asiría era la potencia nórdica del oriente próximo. Pero en el 614, Asur cayó en poder de los medos, quienes se liaron con los babilonios y tornaron Nínive en el año 612 a.C. Rápidamente tos babilonios controlaron toda el área. El faraón Necao (cf. 2 R 23, 29-3, 5) marchó hacia el Éufrates y luchó junto con los asirios en Carquemis, en el año 605 a.c., pero el ejército babilónico, dirigido por Nabucodonosor, lo derrotó, Egipto tuvo que retirarse. El ejército babilónico se movió hacia el sur, y el rey Joaquim de Judá consideró sabio declararse vasallo de Nabucodonosor. Unos años después cambió de opinión y decidió rebelarse. En el año en que murió Joaquim, los ejércitos babilónicos marcharon contra Jerusalén y la sitiaron. El nuevo rey [Joaquín] se rindió y fue llevado cautivo, junto con mucha gente de Judá, a Babilonia (2 R 23,36-24,17).

Un texto cuneiforme indica las raciones que se les asignaron a él y a su familia en prisión. El sitio, con su fecha (l5/16 de marzo del 597 a.C.) están anotados en el registro oficial, la Crónica babilónica: "El rey de Acad reunió sus tropas, marchó a la tierra de Hati y acampó contra la ciudad de Judá y... tornó la ciudad y capturó a su rey." Diez años más tarde el rey Sedequías de judá se rebeló contra Babilonia. Esta vez, los babilonios destruyeron Jerusalén y el Templo, y deportaron a la mayoría de la población a Babilonia (2 R 24,18-25,21).

Los exiliados de Judá fueron llevados a la gran ciudad de Babilonia que Nabucodonosor había reconstruido. La ciudad interna estaba protegida por un ancho foso y paredes dobles de ladrillo (de 3,7 m, y 6.5 m. de ancho), con espacio para un caminó militar a nivel del parapeto entre ellas.

De las ocho grandes puertas, la más conocida es la Puerta de Istar, construida en honor del dios babilónico Marduc. El pórtico está decorado con filas de toros (símbolo del dios Bel) alternadas con filas de dragones (símbolo del dios Marduc) hechas de tejas escarchadas. Una calle procesional (por la cual se transportaban las estatuas de los dioses en el festival de año nuevo) llevaba de la puerta al centro de la ciudad y a los grandes templos. Las paredes eran de ladrillo azul esmaltado, con relieves de leones (símbolo de la diosa Istar) en rojo, amarillo y blanco.

Babilonia tenía unos 53 templos, un gran templo-torre (zigurat) y una ciudadela con el complejo de palacios. Allí llevaron a Daniel para que se uniera a la corte del rey. A pesar de toda su gloria, el imperio neobabilónico duró menos de un siglo. El ejército de Ciro el persa capturó Babilonia en el año 539 a.C. (cf. Dn5).

Sobre el ciclo lunar-solar

En algún momento de su historia, los babilonios introdujeron la idea del ciclo lunar-solar de 19 años conocido como año lunisolar, en el cual se añadían siete meses adicionales en puntos fijos del ciclo de 19 años que mantenían los ciclos lunar y solar en armonía. En el periodo persa tardío, por ejemplo, se añadía un mes en los años acabados en 3, 6, 8, 11, 14, 17 y 19.

En el año 432 a.C., un matemático llamado Metón ideó para los griegos un ciclo similar y también de 19 años que servía para los mismos propósitos que el babilónico.

Puesto que los babilonios utilizaban un calendario lunar de 354 días y un calendario lunisolar de 19 años mientras que los egipcios se regían por un calendario solar de 360 días y uno lunisolar de 25 años, el conflicto entre dos fuerzas, una de 19 y otra de 360, implica un conflicto entre partidarios del calendario solar egipcio y partidarios del calendario lunar babilónico.

«doce contra doce»

Según el relato bíblico, en la primera batalla lucharon dos bandos de doce y todos los componentes murieron en mutuo combate. El tema de «doce contra doce» nos remite a la batalla entre las fuerzas del día (el culto solar) y las de la noche (culto lunar). Como la lucha no se produce ni de día (es decir, el sol) ni de noche (es decir, la luna) el resultado es un empate. Pero a continuación se produce otro conflicto. En él, las fuerzas de David pierden 19 hombres, lo que los asocia con el culto lunar, mientras que el ejército de Isbaal pierde 360 hombres, lo que los asocia con un culto solar. Como David ganó la batalla, el relato, en términos mitológicos, muestra la derrota en Gabaón de un culto solar frente a un culto lunar.

Sobre los reyes babilonios

Este conjunto de predicciones es bastante extraordinario para un hombre que vivió en el 587 a.C., pero en el relato hay una grieta importante. El libro de Daniel describe la sucesión de varios reyes durante su vida y ésta es bastante inexacta.

Daniel nos ofrece esta sucesión de reyes babilonios:

En otra parte, se nos dice que Darío el Meda era el hijo de Asuero (Jerjes). La sucesión históricamente exacta sería la siguiente:

Baltasar no era el hijo de Nabucodonosor sino de un rey posterior llamado Nabónido, y varias de las predicciones de Daniel sobre Nabucodonosor se refieren a hechos de la vida de Nabónido. Así pues, parece que Daniel el Sabio confundía a Nabucodonosor con Nabónido, que en realidad fue el tercer rey que siguió a Nabucodonosor en los registros históricos.

La historia desconoce totalmente a Darío el Meda. Los reyes babilonios conocidos como Darío eran persas y reinaron después de Ciro, el rey persa que derrotó a Nabónido. El Darío histórico fue el padre de Asuero, no el hijo. Daniel parece ser un profeta con una mejor comprensión del futuro que del presente, lo que conduce a la conclusión obvia de que las predicciones fueron escritas después de los hechos narrados, cuando los sucesos posteriores eran bien conocidos pero la historia anterior empezaba a difuminarse.

Se da la circunstancia de que Antíoco Epífanes es el último rey que aparece en las predicciones de Daniel, por lo que podemos afirmar que las predicciones fueron escritas hacia el año 164 a.C. En favor de esta fecha de autoría, podemos anotar que el autor concluye su historia política con la predicción de que un rey identificado con Antíoco morirá en una batalla en algún lugar entre Jerusalén y el mar Mediterráneo (Dn 11,40-45), pero en realidad Antíoco murió muy al este de Persia, lo que sugiere que el autor sabía de la existencia de Antíoco pero no durante varios siglos, Babilonia y Elam fueron rivales encarnecidos a los que finalmente vencieron los persas.

La historia de Ester tiene lugar en Susa, la residencia de invierno del rey persa y antigua capital de Elam. Alrededor del año 1159 a.C., un rey de Elam llamado Kutir-Nahnunte atacó los territorios babilonios y se apoderó de la estatua de Marduk en la ciudad de E-sagila llevándola con él a Elam. Aunque los hititas y los asirios ya habían realizado actos similares anteriormente, en esta ocasión los babilonios se sintieron especialmente molestos. Un texto dice que el pecado fue «mucho mayor que el de sus predecesores, su culpa excedía incluso la de aquellos». Unas décadas más tarde los babilonios consiguieron recuperar la estatua.

Bibliografías y fuentes

 

 

 

Autor:

Lic:. Jorge Vladimir Rodríguez Rodríguez

Metd.Inspec.Estadística mcpio Gibara.