Análisis de la novela "Kepler 62" de Héctor Martínez Sanz



Contexto

La novela Kepler 62 se publica en 2016. Durante el mismo, no son pocas las voces autorizadas que profetizan el fin de la humanidad cada vez más cercano si no se explora el universo y se encuentra un planeta habitable en mejores condiciones que una Tierra ante un Sol que envejece.

También es una época de fuertes críticas ecologistas a la contaminación y el calentamiento global, con igual de severos vaticinios sobre la extinción humana.

Tecnocientíficamente, se viven años en los que la biogenética, los estudios y experimentos con el genoma y células madre, la reprogramación celular, la inteligencia artificial, la preservación criogénica... son capitales, con sus beneficios, pero también con sus peligros.

Los años en los que la novela Kepler 62 se publica son años de otros movimientos sociales que se hacen fuertes, como, por ejemplo, el feminismo. La repulsa por la vejación verbal, laboral y sexual de la mujer a través de campañas de concienciación es constante en la sociedad occidental.

De forma menos virulenta, ciencia y religión siguen su lucha dialéctica en cuestiones como el origen del universo o de la vida.

Género literario y época

La novela pertenece al género literario de la épica-narrativa, y se trata en concreto de una novela del ámbito de la ciencia ficción. Dentro del género, podría situarse en el biopunk, al centrarse en el impacto de los avances biotecnológicos.

La novela se publica en 2016, perteneciendo a la novela española contemporánea de ciencia ficción, que rinde homenaje a los grandes clásicos del género, tanto de la época primitiva, como de las edades de oro y plata de la ciencia ficción: desde el propio Johannes Kepler, hasta Julio Verne, H.G.Wells, Robert Louis Stevenson, George Orwell, Ray Bradbury, Isaac Asimov o Arthur C. Clarke, y claras influencias del ciclo de las Tierras del español Jordi Sierra i Fabra.

Argumento

Eleanor Rice es una joven astrobióloga y Oficial Tripulante de una Plataforma Espacial de Investigación. Debido a la inminente extinción humana, cuya supervivencia en el planeta Tierra se ha visto comprometida por la explosión de los laboratorios Synbio Ltd., ha sido lanzada desde la Tierra junto a la biocomputadora SARA en la última misión de exploración para confirmar la existencia de un planeta habitable en el Sistema Kepler 62.

Estructura

La novela Kepler 62 se articula externamente en siete capítulos y un apéndice.

Internamente, el relato sigue una estructura circular, empezando y terminando en el mismo instante. Desde este punto de vista, no sigue una ordenación lineal de los hechos, sino que inicia de forma abrupta y avanza alternando evocaciones retrospectivas y anticipaciones. Se constituye como un rompecabezas con final abierto.

Temas

A lo largo de la novela Kepler 62 reconocemos una gran variedad de temas formando el tejido que da solidez a la narración:

A pesar de la amenaza tangible de la extinción, la muerte aparece en otras formas: la pandemia, la enfermedad terminal, el suicidio de Jane, la eugenesia, la autodestrucción de las Plataformas y la cámara de inducción fría.

El doctor Evans es, en cambio un científico heterodoxo, que acepta dentro del método la llamada serendipia; pero religiosamente es escéptico, presentando así la otra cara del tema.

El problema de la superpoblación está representado a escala del problema real existente del hombre y su insostenible supervivencia en la Tierra actualmente.

El control de natalidad es otro factor de presión sobre la mujer, vista como engendradora de la generación superviviente.

El tema no es desconocido en el autor del volumen de relatos Humanografia. Relatos desde el lienzo (2014) íntegramente dedicado a la mujer y la sociedad.

De forma irónica se emplea la canción folk This land is your land, que Eleanor odia. (Odia el folk en general).

Por otro lado, también observamos cómo Jane Rice se suicida saliendo del módulo e internándose en la naturaleza. Su muerte se presupone, jamás se explicita.

Si seguimos la expresión dada por William James, padre de la palabra multiverso: «Visible nature is all plasticity and indifference, a [moral] multiverse, as one might call it, and not a [moral] universe», podemos incluir el factor moral que planea al respecto en la novela y que remarca el motto inicial de la misma tomado de Asimov: «Nunca permitas que el sentido de la moral te impida hacer lo que correcto».

Narrador

El narrador principal de la novela se identifica con un narrador externo al relato y omnisciente. Sin embargo, como es habitual en Héctor Martínez, aprovecha excursos y digresiones donde emplea la primera persona del plural apelando e introduciendo al lector mediante la identificación entre lector y el narrador: «Lo que llamamos mundo en el que vivimos, no es otra cosa que una posibilidad más de todas las configuraciones plausibles de alguna inteligencia superior. Y nosotros somos parte de esas configuraciones plausibles».

Por otro lado, intertextualmente tenemos la novela de Kepler titulada Somnium, la cual presenta un narrador participante en los hechos, en primera persona autobiográfica.

Personajes

Tiempo

La novela tiene la duración de un siglo y se estructura temporalmente de forma fragmentaria y episódica, a través de continuos saltos en el tiempo –algo ya visto en otras obras del autor como Mihai y Veronica (2016)–. Al respecto estamos ante una estructura temporal circular: el instante inicial de la novela es también el instante final.

Se reconstruye en la cabeza del lector la biografía de la protagonista a través de episodios cortos.

Contrasta el tiempo en la Tierra y los módulos con el tiempo en la Plataforma Espacial, donde no existe un criterio natural del tiempo. Se representa una relatividad y ausencia de tiempo en la homogeneidad de los instantes en el espacio. Esto se afirma desde el comienzo de la novela: «Suena al amanecer, al mediodía y a la medianoche, aunque allí no haya amanecer ni mediodía ni medianoche. El mensaje se repite en esos tres momentos espaciados en un bucle de veinticuatro horas. Pero aquí no hay tiempo. Hay una pantalla con cifras que al llegar a veinticuatro vuelve a cero. A las seis horas, reproduce el mensaje. A las siguientes seis, vuelve a reproducir exactamente el mismo mensaje. Y a las doce horas de nuevo se oye palabra por palabra el mismo mensaje. No hay día ni noche. Sólo estos ciclos de seis y doce horas a los que Eleanor llama amanecer, mediodía y medianoche».

Continuamente el tiempo natural en la Tierra o el tiempo en la Plataforma se entienden como una cuenta atrás.

Espacio

Ocho son los espacios fundamentales de la novela, entre reales y simbólicos:

Dentro de los módulos hay un espacio en concreto muy importante para el personaje de Eleanor Rice: el solarium. En la cubierta de los módulos, en la bóveda, existe un espacio con tragaluces donde Eleanor se oculta para estar sola y anhelar el horizonte natural que nunca pudo conocer. Tomado del inglés, lengua que a su vez lo toma del latín, el solarium es «lugar expuesto al sol» si asumimos la etimología de base sol, is más arium. Sin embargo, también existen estudios que asocian la palabra a solum que significa como sustantivo «base, suelo o tierra» y también como adverbio «solamente», relacionada también con «soledad/solitario».

Lengua y estilo

La novela se escribe con frase breve y párrafo corto. Se trata de un estilo lógico, sencillo y elegante, sin florituras, muy próximo al estilo cortado y se dirige a la inteligencia más que a las emociones.

Encontramos en la novela pasajes narrativos acompañados de pasajes expositivos-argumentativos a modo de digresiones en las que se explica o se reflexiona acerca de los hechos presentados.

En la novela se recurre a símbolos muy claros, tales como un cuadro, el ajedrez, la música o las relaciones familiares.

Referencias de la novela Kepler 62

La novela Kepler 62 cuenta con referencias al cine, la literatura, la pintura, la música, la ciencia y la astronátucia como fuentes de inspiración o como elementos intertextuales.

Del mundo del cine:

De la literatura:

De la música:

De la pintura:

De la ciencia y la astronáutica:

Comentario crítico

Kepler 62 es una novela con múltiples virtudes y alguna que otra pega. Entre sus virtudes se cuenta cómo atrapa la curiosidad del lector por medio de la narración no lineal y episódica. En muchas ocasiones recibimos la explicación de un suceso antes de conocer el suceso mismo y su acontecer; el resto de las veces recibimos piezas del rompecabezas que es la historia. Ambos caminos llaman a la curiosidad del lector y le exigen una lectura atenta e interactiva para reconstruir la historia. Incluso el contar con pasajes de enigmas lógicos sin dar la respuesta o proporcionar una banda sonora, habrán hecho pensar los acertijos e imaginar la melodía cada vez que se menciona; o, en quienes ignorasen ambas cosas, habrá surgido en ellos el interés de encontrar las respuestas y la música por la Red.

Otra de sus virtudes es presentarse en las primeras páginas como una historia de ciencia ficción, mientras que en las siguientes la ciencia ficción va pasando paulatinamente a un segundo plano para poner de relieve otros asuntos clave de la narración. El cebo funciona magníficamente bien para atraer y controlar la atención del lector una vez más.

Lo que hubiesen sido largas y tediosas explicaciones científicas, resultan, en cambio, muy asequibles por la elección de un estilo sencillo y cortado. El párrafo breve y la oración corta imprimen velocidad, progreso y compresión rápida de las ideas y la trama. No es una novela fácil, pero sí hace fácil alguna cuestión cuya compresión es compleja (teoría de la Termobiosfera, experimentos de biosíntesis, criogenización...).

Los temas surgen muy claramente planteados, sin excesivas sutilezas o miramientos y no existe una recreación en los hechos más repugnantes. Tan solo la crudeza, que ya es suficiente (cáncer, suicidio, eugenesia, violación...) para capta la intención.

Entre las pegas, podemos mencionar las escenas del juego de ajedrez entre Eleanor y SARA. Bien está que sean, a un mismo tiempo referencia de 2001, una odisea del espacio, a Deep Blue y una alegoría de la novela misma y su final, pero un lego probablemente pierda el interés y el sentido del símbolo al no saber interpretar visualmente un código FEN. Aunque se reconoce un esfuerzo literario por narrar épicamente las jugadas de los problemas planteados, de forma que se lima la dificultad, y se percibe un interés por acercarse a muy diferentes lectores.

Se llega al final abierto de una forma que puede parecer precipitada. Hay elementos que, aunque han sido narrados, quizás no todo lector llegue a conectarlos (los conflictos de sueño-realidad-alucinación-religión que van agravándose en Eleanor hasta la escena final).

En conclusión, es un interesante relato que muestra múltiples caras del ser humano ante situaciones críticas, y abre un espacio de reflexión en el lector sobre los temas planteados.

Referencias

https://hmartinezsanz.wordpress.com/

https://retratoliterariolibros.wordpress.com/

https://kepler62.wordpress.com/

Izquerdo, M. (2016). ¿Apología de la extinción humana? Kepler 62, de Héctor Martínez Sanz. [online] Globedia.es. Available at: http://¿Apología de la extinción humana? Kepler 62, de Héctor Martínez Sanz [Accessed 10 Feb. 2017].

Tejero, L. (2016). Kepler 62 de Héctor Martínez: una odisea posmoderna. [online] Articulo.org. Available at: http://www.articulo.org/articulo/76155/kepler_62_de_hector_martinez_una_odisea_posmoderna.html [Accessed 10 Feb. 2017].

El autor

Héctor Martínez Sanz nace en Madrid en 1979. Se licencia en Filosofía y Letras por la UCM y es diplomado en Literatura por la Sociedad Cervantina de Madrid. Trabaja como profesor titular de Filosofía, Lengua y Literatura en su ciudad natal.

Su actividad intelectual y literaria incluye:

• Ensayos como Comentarios a Unamuno (2006), Pentágono (2010), La ciencia como modelo de saber (2012), Baruch Elron (2012), Lectura de Tagore (2015), La sombras de Cervantes (2016), Cartas a Miguel Hernández (2016), Haz lo que quieras (2017).

• Novelas como Misión 109 (2013), El clan de la hormiga (2015), Ixión (2015), Harass: the God's Job (2016), Mihai y Veronica (2016) y Kepler 62 (2016).

• Cuentos y relatos como Humanografía. Relatos desde el lienzo (2014) y Cuentos privados (2016).

• Poesía como Antología poética (2014), Nocturnal (2016) y Lunalogía (2017).

También ha actuado como editor con autores noveles y recuperando autores del s.XIX y s.XX como Los ángeles también lloran (Ed. Antígona, 2011) de Maria Teodora Miclea, y obras de Rosalía de Castro y su narrativa, Rubén Darío y sus relatos góticos, novelas de Pérez y Rodríguez, Manuel Fernández, Ros de Olano, Rosario de Acuña, y cuentos de Horacio Quiroga etc.

 

 

 

Autor:

Arturo Lher.