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Crecimiento económico vs demanda eléctrica en Panamá



Introducción

La electricidad es uno de los recursos estratégicos que incide en el bienestar de la sociedad panameña, por lo que se hace necesario que se adopten medidas de interconexiones, políticas de ahorro y la diversificación de la matriz energética para mejorar el uso eficiente de los recursos naturales, y promover una economía de escala con costos de generación más eficientes para el provecho del país.

En este trabajo presentamos un análisis del entorno panameños enfocado en el crecimiento económico v/s la demandad de la energía eléctrica en Panamá.

Donde abordaremos aspectos importantes como: los antecedentes de las empresas hidroeléctricas en Panamá, desde sus inicios, algunos aspectos sobre el crecimiento económico en Panamá, diferencias entre la demanda y el consumo de la energética eléctrica y algunas propuestas que se podrían aplicar en Panamá; ya que es un país rodeada de muchos recurso que podría ser bien utilizados como una alternativa para solucionar la demanda energética que enfrentará panamá en los próximos años debido al crecimiento económico.

El consumo de energía eléctrica se ha disparado en los últimos meses, algo similar ha ocurrido con la demanda o requerimiento de energía a una determinada hora del día. Según el secretario de energía se está estudiando la proyección de la demanda de energía, que no es regular, pero necesitamos más conciencia entre los consumidores para ahorrar.

Los expertos atribuyen el crecimiento en la demanda y consumo a la mayor cantidad de clientes, a las altas temperaturas y el inicio de nuevas operaciones en centros comerciales de todo el país.

Después que la empresa IRHE fue transferida a manos privadas, quedo dividida en tres sectores: generación, distribución y transmisión, lo cual se ha vuelto en mejoras en todo el país, en este proyecto de trabajo estaremos brindando un enfoque de como el crecimiento económico va de la mano con la demanda energética del país, y como estas empresas planean como llenar la demanda en nuestro estado.

Objetivos

Objetivo General

Analizar una serie de alternativas para contrarrestar el consumo de la energía eléctrica en Panamá debido al crecimiento económico que se ha registrado en los últimos años.

Objetivos específicos

Antecedentes

La energía es un servicio esencial para la vida. Sin energía no hay iluminación, movilidad, confort, comunicaciones o producción de bienes y servicios. Es cierto que contar con energía de forma confiable y abundante no es el único factor que permite gozar de un alto nivel de vida; otros aspectos como la educación, la cultura, el respeto a los Derechos Humanos y a la libertad, la preservación del ambiente, la eliminación de las desigualdades son también aspectos indispensables para mejorar la calidad de la vida de los ciudadanos. No obstante, sin energía esta sociedad que conocemos, gozamos o padecemos no sería posible. Aceptando, así las cosas, contar con un sistema energético sostenible es una responsabilidad que atañe a todos los ciudadanos.

El sistema energético es subsidiario del resto de la economía y responde a las necesidades de la industria, el comercio, el transporte y de la demanda de los servicios requeridos para que los ciudadanos lleven una vida digna. Los planes de energía, en realidad, están al servicio de los planes de desarrollo más amplios de un país y como tal carecen de objetivos propios. Un sistema energético está constituido por el conjunto de servicios, que requieren energía, en cantidades y formas diferentes, para satisfacer las necesidades de alimentación, de vivienda, de educación, de salud, de movilidad, de cultura, de entretenimiento, entre otras, de los miembros de la sociedad.

Para satisfacer estas necesidades se debe invertir en la infraestructura de producción (centrales eléctricas de distintos tipos, líneas de transmisión, pozos y refinerías de petróleo, etc.) y de transporte de energía, además de los equipos de consumo, como electrodomésticos, automóviles o motores, que materializan mediante su uso la satisfacción de la necesidad demandada.

Capítulo 1

Privatización del IRHE

¿Por qué privatizaron el IRHE?

Cuando la administración de Ernesto Pérez Balladares decidió privatizar, en 1997, el Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación (IRHE), la capacidad instalada de generación eléctrica versus la demanda se encontraba en su punto más bajo en los últimos 20 años [capacidad de 970 Megawatts (MW) versus demanda de 707 MW]. Adicionalmente, la empresa tenía más de 4,500 empleados; el nivel de pérdidas del sistema superaba el 22% y la morosidad los 30 millones de dólares.

Porque motivo se privatizo

No se habían realizado las inversiones necesarias para aumentar la capacidad debido a la excesiva burocracia estatal y a la falta de financiamiento. En efecto, el Estado no contaba con la capacidad financiera necesaria para hacerle frente a las inversiones que requería el sector eléctrico. Los cálculos eran de 1,250 millones de dólares en el plazo de 10 años. Además, en 20 años no se había logrado desarrollar una empresa eficiente, desligada operacionalmente de los vaivenes políticos.

Por otra parte, las Instituciones Financieras Internacionales (IFI), tradicionales fuentes de financiamiento para el sector, habían cambiado de política debido a los problemas históricos mencionados, ello dejaba al Estado sin los recursos necesarios para invertir en generación y distribución eléctrica.

Luego de un análisis, el Gobierno decidió transferir al sector privado la responsabilidad financiera y operativa del sector eléctrico, con excepción de la transmisión, la cual se reservó como función del Estado.

En 1997, cuando se inició el proceso de privatización del IRHE, la capacidad instalada de generación versus la demanda estaba en su punto más bajo de los últimos 20 años y existía un déficit notorio en materia de inversiones en el sector.

A partir de la privatización se ha disparado la capacidad instalada, al punto de que la capacidad se elevó de 970 megawatts en 1997 a más de 1,380 MW a fines del 2002, con inversiones de más de 450 millones de dólares. Las perspectivas de inversiones a corto y mediano plazo son prometedoras. Se espera que para fines del 2003 se concluya la construcción de la hidroeléctrica Estí realizada por la empresa AES de Panamá. Durante ocho años, el IRHE había intentado, sin éxito, realizar el proyecto.

Por otra parte, la integración del sistema eléctrico panameño con el centroamericano, impulsado desde la privatización, aumentará la disponibilidad de energía futura y alentará la baja de tarifas.

Eficiencia operacional y calidad de servicio

La eficiencia de las plantas de generación térmica ha mejorado en más del 30% en los últimos años. Además, la productividad del recurso humano se ha duplicado al pasar de 100 a 180 clientes y de 800 a 1,300 gigawatts/hora (gwh) por empleado del sector entre 1998 y el 2000 (debido al crecimiento en más del 25% de clientes y consumo en los últimos 4 años y de la reducción del personal superfluo y no directamente relacionado con las actividades del sector).

Por otra parte, desde 1999, las empresas distribuidoras han logrado reducir las pérdidas en la facturación de energía y mejorado las deficiencias técnicas en la red de distribución.

Por ejemplo, en Edemet el porcentaje de pérdidas pasó de 15.8% en 1999 a 12.85% en diciembre de 2001; en ENSA de 22.16 a 19.86% en el mismo período y en Edechi del 10% a 8.9%

Calidad de servicios

Estadísticas publicadas por el Ente Regulador sobre la cantidad de interrupciones no programadas, variaciones en el voltaje y las quejas recibidas muestran una notoria mejoría en el servicio. De acuerdo con los estándares establecidos, la calidad debe continuar mejorando en los próximos años.

Todos estos elementos tienen un impacto en el factor que más interesa al usuario de servicios eléctricos: el costo de la energía y la calidad del servicio.

Reducción del costo de Energía

El precio de la energía eléctrica producida en Panamá sigue siendo alto debido principalmente a la falta de recursos energéticos conocidos y al costo alto de la producción de energía hidráulica por su ubicación geográfica.

Sin embargo, la privatización logró atenuar una tendencia alcista bajo el control estatal estimulada por los crecientes precios del combustible y la falta de capacidad de generación de energía.

Esto se habría manifestado ciertamente en la escasez de energía y en racionamientos cada 3 ó 4 años.

Cabe recordar que durante los 25 años de vida del IRHE, el promedio de las tarifas eléctricas varió de 12.72 centavos por kilovatio/hora (Kwh.) en 1984, año en que los precios del petróleo subieron a niveles similares a los de la actualidad, a 11.21 centavos por Kwh. en 1998, antes de la privatización.

En noviembre de 1998, las tarifas eléctricas se redujeron en un 10%, alcanzando el kWh un precio promedio de 10.30 centavos. Cabe señalar que esta es la tarifa de electricidad más baja que había existido en los últimos treinta años. Si esa tendencia a la baja no ha continuado es debido a las fuertes alzas en los precios del combustible, que en el 2003 han alcanzado sus niveles más altos en las últimas tres décadas.

Si ajustáramos la tarifa de hoy al precio del combustible en 1998 resultaría en una tarifa similar a la que regía en 1998, la cual estaba 10% por debajo de la tarifa pre-privatización. En términos nominales, la tarifa promedio ha crecido casi en un 5% desde 1998 y apenas 2.4% en términos reales. El combustible ha aumentado 70% en ese mismo período.

Pero eso no es todo. Concomitante con el proceso de privatización se han aprobado subsidios para los consumidores de bajos ingresos.

Competencia entre los generadores

Se han dado los primeros pasos para la competencia con el establecimiento de las reglas del nuevo mercado eléctrico. Pieza fundamental es el despacho económico de las plantas de generación (mediante este sistema se ponen a funcionar primero las plantas más eficientes sobre las más caras, hasta atender la demanda de energía del momento).

Dentro de esta regla también entran las hidroeléctricas como Fortuna y Bayano, ya que mediante fórmulas internacionalmente aceptadas se valora el agua utilizada para generar un kWh, y sobre esta base se les ordena. Asimismo, se han realizado las primeras licitaciones de energía en las que han participado varias empresas compitiendo por contratos ofrecidos por las distribuidoras, los cuales son regulados por el Ente Regulador.

Derecho del usuario a escoger

Se prevé que en un futuro cercano los consumidores podrán escoger a sus proveedores de energía al igual que ya lo pueden hacer en las telecomunicaciones. Ello está permitido hoy día sólo para usuarios con un consumo de más de 300kW y a partir del 2004 disminuye a 100 kW, es decir grandes consumidores; pero este límite debería desaparecer dentro de 3 años cuando el Ente revise los niveles.

La creciente competencia por el mercado estimulará inversiones en plantas más eficientes y económicas de generación hidráulica y térmica, lo cual debe traducirse en beneficios para el consumidor.

Finalmente, la integración eléctrica con Centroamérica, ya en ejecución, y eventualmente con México y Colombia, tendrá el efecto de una mejor oferta para los usuarios. La integración obligará a las empresas de generación a mejorar aun más su eficiencia.

Fallas y omisiones

En cuanto algunos aspectos que habría que revisar o mejorar podemos mencionar los siguientes:

Durante los últimos años se ha notado la falta de una política energética a largo plazo, a pesar de que mediante una ley se creó la Comisión de Política Energética conformada por 3 ministros y una Secretaría Técnica. En la práctica, esta comisión no ha funcionado; la institución no tiene ni la fortaleza ni el liderazgo que se necesita para orientar los cambios y ajustes necesarios que todo nuevo sistema requiere.

Por otro lado, pareciera que el sistema tiene un sesgo contra los proyectos de generación hidráulica y de tecnologías más caras, las cuales requieren de plazos mayores para construirse y amortizar sus inversiones. Estos proyectos requieren contratos a más largo plazo para justificar la inversión inicial y el riesgo que ello conlleva. Los contratos que se han licitado hasta la fecha han sido típicamente de corto plazo (1 a 2 años) y no favorecen este tipo de proyectos.

También hay que informar al público sobre lo que sucede en el sector y explicar por qué se dan aumentos o bajas de las tarifas; cuáles son los estándares de calidad que se les está exigiendo a las distribuidoras y en qué medida dichas normas pueden afectar los costos para el usuario; qué tipo de mejoras se ha dado y cuáles son las limitaciones y problemas que afrontamos, entre otros interrogantes. Sabemos que lo que más afecta a la gente es el costo del servicio afectado por los precios del combustible que se refleja en el costo de la generación eléctrica.

Cabe señalar que la calidad del servicio que se ha fijado como norma a las distribuidoras es muy superior a lo que hemos tenido en Panamá y Centroamérica y se asemeja a la de Estados Unidos, lo que puede tener impacto en los costos de distribución y en la calidad del servicio.

Finalmente, la integración al mercado centroamericano y, eventualmente, al colombiano y mexicano, unido al derecho del usuario para escoger a su proveedor de energía, debe promover la competencia y por ende bajar los precios al consumidor. Esto no sería posible bajo un modelo de monopolio estatal. 1

Sectores energéticos

Algunas empresas generadoras hidroeléctricas son:

1. AES Panamá, Bayano en Chepo, Estrella - Los Valles en Chiriquí, Esti - Chiriquí

2. Fortuna (Chiriquí)

 Empresas térmicas:

1. Bahía las Minas (Colón)

2. COPESA (Panamá)

3. Pedregal (en Pacora)

4. PANAM (en Chorrera)

En Panamá hay tres distribuidoras de energía eléctrica: ENSA, Edemet y Edechi, las dos últimas del grupo Gas Natural Fenosa. ENSA distribuye energía eléctrica a más de 360,000 usuarios en Panamá Este, Colón, Darién, la Comarca Kuna Yala y las Islas del Pacífico.

Capítulo 2

La Economía y la Energía en Panamá

La demanda de energía en una sociedad guarda relación con su nivel de bienestar y con el grado de desarrollo económico, aunque no es una relación siempre proporcional. Esta relación también cambia en el tiempo según el estadio de desarrollo en el que se encuentre el país. En una sociedad puramente agrícola el consumo de energía es generalmente bajo y el PIB por habitante es también bajo. En la medida que el país se moderniza el consumo de energía aumenta más rápido que el ingreso individual mientras que en los países con economías más maduras el consumo de energía crece menos rápido que el PIB por habitante. También se sabe que por arriba de ciertos valores de consumo de energía no se aumenta significativamente el nivel de bienestar de la gente.

Un mismo nivel de bienestar puede alcanzarse con distintos niveles de consumo de energía, dependiendo del modelo de desarrollo adoptado por el país, de la disponibilidad local de las fuentes de energía, de los hábitos de consumo, a veces determinados por la publicidad o por la cultura, por el clima y por otras por muchas variables. La importancia que tienen las fuentes locales radica en que la disponibilidad de las mismas permite una mayor estabilidad y control en las variables que afectan los costos de las mismas, a su vez se eliminan los costos asociados al transporte desde el lugar de origen hasta el país que los consume; esta reducción de costos hace que la energía pueda ser menos costosa, reduciendo los precios al consumidor y con ello aumentando la demanda y/o permitiendo destinar más recursos económicos en tecnologías modernas (por lo general más eficientes) y que permiten aumentar el nivel de bienestar en general.

La energía es en realidad un servicio. Lo que las personas o las empresas demandan del sistema energético es poderse iluminar, moverse de un sitio a otro, confort en las viviendas y en las oficinas o calor para cocinar, etc. Para ello demanda un conjunto de bienes durables (cocinas, autos, estufas, etc.) que le permiten transformar la energía adquirida, en energía útil (siguiendo el ejemplo, cocción, transporte o calefacción). En tal sentido la demanda de energía es una demanda "derivada" del resto de los sectores de la economía (industrial, comercial, transporte, etc.) por consiguiente depende de esas necesidades y de los equipamientos existentes para su satisfacción. Las necesidades de energía de un país, como se dijo, depende de múltiples variables y no todas ejercen un mismo efecto sobre el consumo.

El aumento del ingreso por habitante, el crecimiento demográfico y la tecnología son algunas de las variables que más efecto tienen sobre la demanda de energía de un país. Además la demanda de energía es variable en el tiempo, no solamente por la cantidad demandada si no en la composición por fuentes, en la medida que el ingreso les permita acceder las personas a más equipos de consumo y a satisfacer nuevas demandas dictadas por la evolución de las necesidades y por los gustos de la sociedad moderna y de la innovación tecnológica. La demanda de energía es muy cambiante en el día y el sistema energético debe ser suficientemente robusto y flexible para atender estas variaciones con niveles de seguridad aceptables, particularmente para la electricidad donde la demanda y la oferta deben ser iguales instantáneamente.

Esta variabilidad de corto plazo de la demanda contrasta con el tiempo de ejecución de las obras de la infraestructura energética, usualmente de capital intensivo: centrales eléctricas, redes de transmisión, refinerías, oleoductos, etc. Estas obras precisan de largos períodos de maduración y que tienen una vida útil de dos a tres décadas, además de requerir grandes inversiones. Cabe señalar que las soluciones de emergencia (equipos ineficientes de generación, costos de falla, etc.) generan grandes costos económicos, efectos negativos ambientales y desvíos del objetivo final del sistema. Esto explica la razón por la cual las inversiones del sistema energético deben ser programadas con varias décadas de anticipación y crear mejores condiciones para contar con un suministro confiable, de bajo costo y posiblemente con una menor dependencia energética.

Capítulo 3

Crecimiento Energético en Panamá Vs Cambio Climático

En los últimos cuarenta años el sistema energético de Panamá ha experimentado cambios dramáticos. A pesar de que los precios de la energía han aumentado significativamente durante todo ese período el consumo de energía ha crecido de forma abrumadora, logrando un mejoramiento general del nivel de vida. La esperanza de vida al nacer, la mortalidad infantil, la tasa de alfabetización y de escolaridad, así como la población con acceso al agua potable y electricidad aumentaron ostensiblemente al igual que la cobertura de la atención de salud; mientras que los índices de pobreza cayeron de forma significativa. No obstante, la sociedad panameña mantiene aún un alto índice de desigualdad.

Este nivel de progreso, aún lejos de ser satisfactorio guarda relación con los niveles de consumo de energía. Entre 1970 y 2013 consumo de electricidad se multiplicó por once y el de los derivados de petróleo por cuatro veces y media; debido al aumento de los ingresos disponibles de los ciudadanos, que les permitió elevar su capacidad de compra. Estas cifras dejan ver que toda la energía que el país consumió durante todo el año 1970, lo consume hoy en poco más de dos meses. Como consecuencia del aumento del consumo de energía, el país se ha hecho más dependiente de las importaciones de petróleo con los consecuentes efectos negativos para la economía y el medio ambiente local y mundial.

Es bien sabido que Panamá no produce petróleo y que importa actualmente alrededor de 23 millones de barriles por año, principalmente para alimentar esa enorme flota de transporte terrestre, que además de todo contamina el aire de las ciudades; y en menor medida para generar parte de la electricidad que consumimos. Las importaciones de derivados de petróleo alcanzaron en 2013 los 2,000 millones de dólares, lo que representó el 10% del valor de las exportaciones y el 7% del Producto Interno Bruto de ese año. Las fuertes alzas de los precios del petróleo han iniciado un proceso inflacionario pocas veces visto en nuestro país.

Crecimiento Económico

Al tercer trimestre de 2016 el Producto Interno Bruto, a precios constantes, totalizó B/.27,567.4 millones, B/.1,277.8 millones o 4.9% superior a lo registrado en similar periodo de 2015 (B/.26,289.6 millones), según la metodología de medidas encadenadas del volumen (con año de referencia 2007) del Instituto Nacional de Estadística y Censo de la Contraloría General de la República. Respecto con al crecimiento de la economía panameña registrado a septiembre de 2014, fue mayor, aunque menor al de 2015.

Gráfica No. 1. Crecimiento económico de Panamá: Al tercer trimestre de 2014 - 2016

(En porcentaje)

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Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censo.

Entre las actividades económicas que se destacaron con mayor crecimiento están:

Suministro de electricidad, gas y agua (10.8%), por el aumento de la generación térmica y la eólica.

Construcción y Explotación de minas y canteras (8.2% cada una), impulsadas primordialmente por las construcciones de infraestructuras públicas y privadas.

Las actividades que crecieron, pero a un menor ritmo que el año pasado fueron:

Intermediación financiera (7.2%), resultado de un mayor financiamiento a la industria manufac-turera, construcción, consumo e hipotecas, lo mismo que el aumento de las inversiones en valores (5.2%).

Comercio al por mayor y al por menor (4.3%), apoyado en las compras de los hogares debido a un mayor ingreso disponible, que se dio por el crecimiento de los ingresos del trabajo.

Hoteles y restaurantes (2.6%) determinado principalmente por el gasto de los turistas.

Transporte, almacenamiento y comunicación (0.3%), por la mayor demanda de los servicios de telefonía móvil, internet y televisión por cable, primordialmente, aunque también influyeron el trans-porte aéreo y las operaciones del Canal de Panamá.

Las actividades que registraron un menor crecimiento con respecto al año anterior fueron:

Pesca (-9.4%), donde las menores exportaciones de productos pesqueros reflejan la situación.

Industria manufacturera (-1.1%), por la menor producción de bebidas alcohólicas y minerales no metálicos.

Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (-0.1%), por el menor sacrificio de ganado vacuno y exportaciones de frutas, ya que las secuelas por el cambio climático y el fenómeno de El Niño fueron considerables durante la estación seca.

La bolsa de valores aumentó sus transacciones en B/.2,344.9 millones o 58.9%, este crecimiento se debió al mercado primario que ascendió 28.6% y el secundario que lo hizo en 55.5%, sin incluir las recompras.

El balance del Sector Público No Financiero registró un déficit de B/.911 millones, disminuyó (B/.103 millo-nes o 10.1%) debido a que el crecimiento de los ingresos (8.6%) superó el de los gastos (6.4%).

En la cuenta corriente de la balanza de pagos se registró un déficit de B/.2,527.3 millones al tercer trimestre, equivalente al 6.2% del Producto Interno Bruto corriente. Como consecuencia de la disminución del déficit de la balanza de bienes (B/.1,110.9 millones o 14.6%), que a su vez se debió a la disminución del valor de las importaciones (11.8%) por la reducción de las compras al exterior de la Zona Libre de Colón y por los menores costos pagados por la mayor parte de los bienes importados, especialmente combustibles y ma-nufacturas de metales.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó un 3.1% de crecimiento económico a escala mundial para el cierre de 2016 y 3.4%, para 2017.

Crecimiento económico y programas sociales reducen la pobreza

Se ubicó en 22.1% en marzo de 2016.

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Al mes de marzo de 2016, un 22.1% de la población panameña se encontraba en situación de pobreza, lo que representa una disminución de 0.9 puntos porcentuales respecto al mismo período del 2015, destaca un informe de la Dirección de Análisis Económico y Social del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

 

El estudio, que mide los niveles de pobreza y la distribución de los ingresos, atribuye esta reducción de la pobreza principalmente al crecimiento económico sostenido, a la implementación del nuevo salario mínimo que empezó a regir en enero de 2016 y a los programas sociales que se están ejecutando, como Red de Oportunidades, Ángel Guardián, 120 a los 65 y Beca Universal.

 El documento destaca que por primera vez en nuestro país los niveles de pobreza extrema se sitúan por debajo del 10%, ya que al momento que se realizó la encuesta, el 9.9% de la población vivía en tal condición, 0.4 puntos porcentuales menos que lo registrado en 2015.

La Energía y el Cambio Climático

Evidencias científicas del Servicio Nacional de Clima del Reino Unido con el modelo climático HadCRUT3, la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica de EE.UU. y de la NASA GISS (NASA Instituto Goddard de Estudios Espaciales) afirman que se está produciendo una alteración del equilibrio del clima del planeta, provocada por la actividad humana.

La emisión de gases principalmente relacionados con la quema de los combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas natural está engrosando la capa de dióxido de carbono (CO2) en la alta atmósfera que regula el clima de la tierra, lo que provocaría un aumento de las temperaturas del planeta con consecuencias desastrosas para gran parte de la población mundial y para la economía mundial. Las evidencias abundan: olas de calor sin precedentes, derretimiento de casquetes polares, desaparición de glaciales y aumento de la intensidad de fenómenos meteorológicos como huracanes y ciclones.

El tema del cambio climático tiene una amplia presencia mediática y a menudo se hacen afirmaciones sin fundamento científico. Al parecer cualquier evento natural como inundaciones o sequías son atribuidas al "cambio climático", lo cual produce confusión en la ciudadanía sobre un tema tan complejo e importante que debe ser tratado con seriedad, prudencia e información científica comprobada.

En Panamá es el consumo de gasolinas y diésel, para uso de los vehículos automotor, la principal fuente de emisiones de dióxido de carbono y de otros contaminantes que afectan localmente la atmósfera seguido de la deforestación y la modificación del uso del suelo por la agricultura y el desarrollo urbanístico.

En el ámbito internacional nuestro país debe preparase para afrontar el cambio climático. El consumo de los combustibles fósiles se señala como la principal causa de la emisión de gases de efecto invernadero que afectan el equilibrio del clima. La reducción del uso de estos combustibles a favor de las fuentes renovables de energía para controlar la emisión de dichos gases parece una tarea impostergable. Se reconoce que la actual matriz energética mundial es insostenible a largo plazo y que es necesario iniciar urgentemente una transición hacia una matriz energética basada en el consumo de fuentes de bajo contenido de carbono y en el uso más racional de los recursos naturales.

El cambio climático es un asunto profundamente desigual por el grado de responsabilidad que le compete a los países ricos. Aunque la situación está cambiando, las naciones más avanzadas se desarrollaron usando combustibles menos limpios (el carbón), y por más de 100 años vertieron millones de toneladas de CO2 a la atmósfera, constituyéndose como los principales responsables por los actuales niveles de estos gases en la atmósfera. Esto implica una mayor responsabilidad de estos países en financiar la transformación de la matriz energética.

 Capítulo 4

Plan Energético Nacional

Un sistema energético no solo debe proporcionar a los consumidores un servicio continuo, confiable y a precios razonables, sino que debe también ser justo. La definición de "justo" es aquel sistema en el cual los beneficios y los costos de la producción y el consumo de energía son distribuidos de forma equitativa entre los miembros de la sociedad y que también permita la participación igualitaria de los actores sociales en la toma de decisiones sectoriales. Esto implica al menos tres elementos clave: los costos y los beneficios asociados al suministro de energía, el modo como éstos se reparten entre los miembros de la sociedad y el grado de participación de los actores en la toma de decisiones.

La proporción de la población que recurre al uso de la leña varía ampliamente según la región, y sobresalen las comarcas por la alta incidencia del uso de la leña. Mientras que en la provincia de Panamá sólo el 2% de las familias recurre al uso de la leña, el 86% lo hace en la Comarca Ngobe-Buglé, 55% en Guna Yala y 30% en la Comarca Emberá-Wounaan.

El uso de la leña está vinculado con la pobreza rural y con los niveles de pobreza de género, que afecta a las mujeres y a los niños por los altos índices de contaminación en el interior de los hogares debido a la combustión de la leña y de otros combustibles tradicionales en lugares cerrados. La mujer, además de estar expuesta a los gases y partículas contaminantes de la combustión de la leña al cocinar, debe dedicar parte de su tiempo a recoger la leña, según el patrón tradicional de la división del trabajo dentro del hogar.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año mueren prematuramente 4.5 millones de personas en el mundo por enfermedades atribuibles a la contaminación del aire dentro del hogar, como consecuencia del uso de combustibles sólidos para cocinar.

Los accidentes cerebrovasculares, la cardiopatía isquémica, la neumopatía obstructiva crónica son las causas que más inciden en las muertes por contaminación del aire dentro de las viviendas, por causa de la combustión de combustibles sólidos ineficientes. Estas dolencias afectan más a mujeres y a niños

La cobertura del servicio de electricidad alcanza aproximadamente el 90% de la población (87% según los censos de 2010). Al igual que el nivel de uso del GLP para cocinar, el acceso a la electricidad varía ampliamente según regiones. La provincia con mayor índice de electrificación es Panamá, donde se alcanza el 97% de las viviendas; mientras que Colón y los Santos con el 92% están por encima de la media. En el resto de las provincias la tasa de cobertura oscila entre un mínimo de 61% para Darién y el 88% para Chiriquí.

En el territorio comarcal se registran tasas de cobertura muy por debajo del resto del país. En la comarca Emberá-Wounaan el 35% cuenta con el servicio de electricidad, mientras que en Guna Yala este alcanza apenas el 19% de las viviendas. En la comarca Ngäbe-Bugle únicamente el 4% de las viviendas cuenta con electricidad. En su conjunto el 92% de las viviendas en los territorios comarcales no cuentan con servicio de electricidad, esto equivale en total a unas 30 mil viviendas.

A pesar de que la falta de electricidad en las comarcas es aguda, en las zonas rurales de Veraguas y Coclé también existen lugares sin servicio de electricidad. La baja densidad y la lejanía de las líneas de distribución de la población, en las áreas rurales y en las comarcas, dificulta su conexión a la red; mientras que soluciones de generación aisladas (mini-centrales hidroeléctricas o energía solar) encarecen el suministro. En tal sentido, el Estado debe subsidiar la mayor parte del abastecimiento de estas comunidades.

La pobreza energética va más allá de la falta de acceso a las redes comerciales de energía, también debe incluir la población de bajo consumo de energía. El infra-consumo de electricidad, por ejemplo, significa generalmente un bajo nivel de la calidad de vida en la vivienda. La población de bajos ingresos por la poca diversidad de aparatos electrodomésticos en el hogar reduce el consumo a lo esencial: iluminación y algún otro electrodoméstico como el radio o el televisor y quizás un pequeño refrigerador. Estos consumidores pobres son poco sensibles a los precios, ya que consumen lo mínimo indispensable, y por esta razón son impactados con más fuerza a los aumentos de tarifa.

Una vivienda con un consumo de 50 kWh por mes dispone de pocos electrodomésticos y tiene un consumo de subsistencia. Este registro indica que la vivienda seguramente no cuenta con refrigerador. La experiencia demuestra que los consumidores de electricidad siguen un orden establecido en la incorporación de electrodomésticos, que depende del precio del aparato, del

grado de utilidad que éste le asigne y en la medida que sus ingresos aumenten. En tal sentido, incorpora primero la iluminación, después la radio, posteriormente el televisor, seguidamente el refrigerador, que por su precio y su consumo tiene un efecto importante en la economía doméstica y en el consumo de electricidad.

El concepto de eficiencia energética es relativamente nuevo. Desde las llamadas "crisis del petróleo" de los años setenta del siglo XX, los países más desarrollados, siendo los más afectados por la penuria de energía de esa época, comprendieron, por primera vez, la necesidad crecer usando menos energía.

Por años los bajos precios de la energía crearon una cultura de consumo indiferente al despilfarro, pero que fue rápidamente evolucionando en la medida en que los precios de la energía aumentaban. Una de las tareas prioritarias de los países desarrollados, agrupados en la Agencia Internacional de Energía (AIE), creada en 1973 como consecuencia de la crisis de la energía, fue la de reducir la Intensidad energética de la economía; es decir, producir la misma cantidad de riquezas usando menos energía.

Esto se consiguió mediante la combinación de dos procesos separados. El primero de ellos debido a la transferencia de las industrias intensivas en el uso de la energía a los países en vías de desarrollo, principalmente a China e India, mientras que los países desarrollados hacían énfasis en actividades como el comercio y los servicios menos demandantes de energía. El segundo proceso tiene que ver con el mejoramiento de la eficiencia de los equipos de producción y de uso final de energía.

La primera respuesta de la industria energética, a las nuevas condiciones del mercado, fueron las de aumentar la oferta mejorando la eficiencia de los equipos de producción de energía, ignorando las posibilidades de la demanda o la participación de los consumidores para los cuales los precios de la energía comenzaron a ser importantes en el presupuesto familiar.

Las plantas de generación de electricidad con la tecnología de Ciclo Combinado (CC) aumentaron la eficiencia de 30% a 50 y 60%. Turbinas, generadores, motores, transformadores; mediante mejores diseños y el uso de materiales más livianos redujeron el nivel de las pérdidas y mejoraron ostensiblemente la eficiencia de la producción de energía.

Aunque no es la única variable que incide en el consumo de los clientes finales, el precio de la energía es, sin duda, una de las más importantes. El precio de la energía es una señal inequívoca que le permite al consumidor final determinar el nivel de consumo, en el entendido en que reflejen el costo real de la energía.

La existencia en Panamá de un sistema de subsidios generalizados de la energía es contraria a la eficiencia energética y a la racionalidad del consumo. La posibilidad de que la señal de los precios sea efectiva en orientar al consumidor debe reflejar la realidad de los costos, esto es para cualquier bien o servicio que se obtiene en un mercado. La reducción y la focalización de los subsidios es una acción de política energética que beneficiaría el ahorro y el uso racional además de la implementación de la Ley de Uso Racional y Eficiente de Energía (Ley UREE).

Los problemas energéticos de Panamá están cada vez más relacionados con los ambientes típicamente urbanos. Actualmente más del 65% de la población vive en ciudades, la mayor parte en la Ciudad de Panamá y sus zonas aledañas, San Miguelito, Arraiján, Chorrera y Chepo. Esta tendencia crecerá sostenidamente en el futuro.

La SNE estima que el 70% del consumo de electricidad se concentra en la ciudad capital y sus zonas de influencia, mientras que el 76% de los vehículos de transporte están registrados en la Provincia de Panamá. Desde 2000 se han incorporado en promedio anualmente unos 25 mil vehículos mientras que el número de vehículos por cada 100 habitantes aumentó de 10 a 16.3, entre 2000 y 2013.

Los planificadores urbanos también tienen una alta responsabilidad en el consumo de energía. La manera en la que se diseñe la distribución del espacio de una ciudad determina el grado de movilidad de la población y, por consiguiente, la demanda de transporte. El nacimiento del suburbio, una invención norteamericana, estimula la cultura del automóvil individual y el éxito de la industria automotriz, favorecida por los bajos precios del petróleo.

La concentración de la población en la Provincia de Panamá pone una fuerte presión al suministro de energía, pero de también de agua potable y de los otros servicios característicos de las ciudades modernas. La ciudad concentra también buena parte de la actividad comercial y de servicios. También es la sede del Gobierno y de todas sus instituciones. Finalmente, la concentración del consumo trae consigo el congestionamiento, el ruido y la contaminación atmosférica. La Ciudad de Panamá es, sin duda, la mayor emisora de gases contaminantes y de efecto invernadero en el país.

La matriz energética de Panamá exhibe un alto grado de dependencia del exterior. En la actualidad el 70% de la oferta total proviene de las importaciones de petróleo. La fuente autóctona más importante es la hidroelectricidad, seguida de la leña y más recientemente por la energía eólica.

Panamá no solamente debe importar buena parte de sus necesidades energéticas, si no que depende de las importaciones de los equipos necesarios para producir la energía. Turbinas, calderas, transformadores y cables, además de gran parte de los recursos humanos especializados, necesarios para poner construir y operar el sistema energético, provienen del exterior.