El imperio incaico

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Los Incas fueron los dirigentes del imperio americano más grande. Cerca del fin del siglo XIV, el imperio comenzó a extenderse de su región inicial en la región de Cuzco hasta la región sur de las montañas Andinas de América del Sur. Esta terminó brutalmente con la invasión española dirigida por Francisco Pizarro, en 1532.

En el momento de su rendición, el imperio controlaba una población estimada en 12 millones de habitantes, lo cual representaría hoy Perú, Ecuador y también una gran parte de Chile, Bolivia y Argentina.

Los Incas llamaban a su territorio Tawantinsuyu, lo que, en quechua, el idioma inca, significa Las Cuatro Partes. Un territorio de diversos terrenos y climas muy marcados, que comprendía una larga banda desértica en la costa, entrecortada por ricos valles irrigados; las altas cumbres y los profundos valles fértiles de los Andes; y las cumbres montañosas de la selva tropical al Este. La palabra Inca designa al propio dirigente, así como al pueblo del valle de Cuzco, la capital del imperio. A veces es usado para designar a todos los pueblos incluidos en el Tawantinsuyu, pero esto no es correcto. La mayoría de las decenas de reinos pequeños mantenían su identidad, aun cuando estaban ligados política y económicamente a los Incas. El quechua fue el idioma oficial y hablado en la mayoría de las comunidades hasta la llegada de los españoles, pero al menos 20 dialectos locales subsistieron en varias partes del imperio.

En memoria de ellos, los que fueron, probablemente, los primeros socialistas en el mundo hemos hecho este trabajo de investigación: para recopilar gran parte de la cultura inca, que ha venido cayendo en el olvido a lo largo de los años por diversas razones, ajenas al patriotismo y conocimiento que se debería de tener.

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CAPÍTULO 1:

Fue el más grande y antiguo imperio desarrollado en el continente americano. Tuvo como sede imperial la ciudad del Cusco. Data del año 1.200 dc. La palabra Tahuantinsuyo proviene de un nombre compuesto por dos vocablos quechuas: Tawa, que significa cuatro, y Suyo, que quiere decir Estado.

El área territorial del imperio fue vastísima. Ocupó más de 3.000.000 de km, teniendo más de 5.000 km (3.107 millas) de costa sobre el océano Pacífico, lo que representa, hoy, el doble del territorio peruano.

Los cuatro suyos o naciones tenían como centro geográfico y político al Cusco, y estaban repartidos al noroeste por el Chinchaysuyo, que va hasta el río Ancashmayo en Pasto (Colombia); al noreste se ubicaba el Antisuyo, en los valles subtropicales, ocupando parte de la selva baja amazónica; al sudoeste el Contisuyo ocupaba parte de la costa peruana hasta el río Maule (Chile); y al sudeste el Collasuyo, que hoy ocupa gran parte de territorio boliviano hasta Tucumán (Argentina).

Todas las tierras pertenecían al Sol, al Inca y al Estado. Estas eran distribuidas de tal forma que cada habitante tenía una parcela de tierra fecunda que trabajar. Los varones recibían al nacer un topo o tupu (2.700 m; 0,27 Ha, 0,67 acres), mientras que las mujeres medio topo. No podían venderlas ni heredarlas, ya que no eran otorgadas en propiedad, sino que pertenecían al Estado; por ello, cuando una persona moría sus tierras eran destinadas a un nuevo habitante.

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Una sensación sobrecogedora invade siempre al visitante cuando llega al Cusco. Ello se debe no solo a su paisaje maravilloso, que conjuga un cielo increíblemente azul con nubes blanquísimas y cerros imponentes, sino sobre todo a su historia. A través de sus intrincadas callejuelas o en su imponente plaza de armas es imposible no escuchar todo lo que esta ciudad nos quiere decir. Pocos lugares en el Perú han tenido una vida más intensa. Esta fue la capital sagrada de los Incas y El Dorado de los conquistadores, centro del barroco sudamericano y escenario de la Gran Rebelión en contra del conquistador. No en vano es el tesoro más preciado del Perú.

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Prácticamente todos los asentamientos incas y preíncas del Cusco están situados entre los 3.000 y 3.200 msnm. A diferencia de la mayoría de los sitios arqueológicos que pertenecieron al Formativo (1500 a.C. - 0), el valle del Cusco no registra influencias de la cultura norteña Chavín. Entre los sitios más antiguos del Cusco se encuentra Marcavalle (1000 a.C. a 700 a.C.). A esta le sucedió Chanapata, cultura que se remonta al 700 a.C. La cultura Chanapata se extendió por todo el valle del Cusco y sus pobladores alcanzaron un mayor grado de civilización, pues desarrollaron la agricultura y crianza de animales domésticos.

Hacia el año 750 d.C. aparecieron en el valle los Huari, y con ellos llegó una cultura más desarrollada. En el complejo diseño de sus centros urbanos se advierte la existencia de una sociedad con jerarquías, una religión establecida, planificación, redes de intercambio y el control de una gran población que puede ser movilizada para ejecutar obras de envergadura. Los huari poseen la fama de ser los grandes urbanistas del antiguo Perú. Uno de los mejores ejemplos de la influencia huari en el valle del Cusco es Piquillacta, que en quechua significa "ciudad pulguienta". Como sostienen muchos arqueólogos, la importancia de Piquillacta, además de la perfección del trazo y del sistema de organización que presupone, radica sobre todo en que fue tomada como patrón urbano por los incas.

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Pocos lugares en el Perú tienen un aura mágica semejante a la del Cusco incaico. Aun hoy, al recorrer sus calles y divisar esas piedras misteriosamente unidas, sentimos la necesidad de guardar una actitud reverente. Es imposible no percibir el carácter sagrado que tuvo esta ciudad en tiempos de los incas.

Según las leyendas y las crónicas, los incas fueron trece: Manco Cápac, Sinchi Roca, Lloque Yupanqui, Mayta Cápac, Cápac Yupanqui, Inca Roca, Yáhuar Huaca, Huiracocha, Pachacútec, Túpac Yupanqui, Huayna Cápac, Huáscar y Atahualpa. Aparecieron dominando el valle hacia el año 1200 dc y constituyeron el Imperio Inca o Tahuantinsuyo en menos de un siglo. Los españoles describieron a los incas como "Hijos del Sol". Para los habitantes del Imperio Inca o Tahuantinsuyo se trataba de seres divinos que tenían la capacidad de sacralizar todo aquello que los rodeaba.

Cuesta imaginar que los incas hayan logrado organizar el Imperio Inca o Tahuantinsuyo en menos de un siglo. Según cuentan las crónicas, el gran organizador del estado imperial incaico fue el inca Pachacútec, quien decidió expandir sus territorios venciendo a los Chancas. Algunos dudan de que aquel pueblo haya existido y sostienen que el nombre Chanca podría simbolizar más bien a grupos étnicos fronterizos. Lo cierto es que las conquistas comenzaron a partir del año 1430 dc y el Imperio Inca o Tahuantinsuyo se extendió hasta los límites más arriba mencionados.

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La sociedad Inca se caracterizaba por marcadas jerarquías, que colocaban en la cabeza el poder absoluto del Inca; seguido por la nobleza, también llamada orejones, título que les fue adjudicado por los españoles, dada la deformación de sus lóbulos, originada por llevar pesados ornamentos que los diferenciaban de los demás.

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Siguiendo la escala social del imperio, estaban los runas o mitimaes, considerados como gente vulgar, es decir, eran el común de los habitantes del imperio, quienes también tenían tareas obligatorias en las mitas. Finalmente, estaban los yanaconas o yanakunas, que eran los sirvientes de la casa.

Sabemos que el pueblo inca fue estrictamente conquistador. Sus conquistados resultaron unificados no solo bajo una autoridad, sino en una cultura, que dio un cuerpo religioso y conceptual cuya expresión fue la introducción de ritos y costumbres propias del imperio Inca. Para ello, utilizaron diversos mecanismos para conciliar la disparidad cultural. El primero fue la implantación del Runa Simi o quechua como el idioma oficial a lo largo del territorio.

Como segundo paso, establecieron una organización social basada en principios morales de obediencia y modelación de la convivencia. Estos tres principios, que resumían cómo debía vivir un habitante del imperio, fueron las leyes básicas del Imperio Inca o Tahuantinsuyo Ama Súa (no seas ladrón), Ama Llulla (no seas mentiroso) y Ama Kella (no seas perezoso).

Nadie puede discutir la espectacular organización inca, no solo por el manejo del inmenso territorio, sino además por el éxito de la conducta paternalista de la nobleza inca. Pese a que la autoridad en el imperio era unipersonal, es decir, comparable a una monarquía europea de aquellas épocas, la población del imperio nunca pasó hambrunas ni privaciones.

Este equilibrio social actualmente es conceptuado por los estudiosos extranjeros básicamente desde dos enfoques: a partir de un entendimiento de clases o castas sociales a la usanza del medioevo europeo, se lo entiende como un sistema esclavizador o como social-imperialista estudiado a partir de los runas, es decir, desde el entendimiento de las estructuras sociales que impusieron. Por lo mencionado, el Imperio Inca o Tahuantinsuyo merece un título especial entre las sociedades de mayor desarrollo, considerando tanto sus actividades productivas y artísticas, como su planificación social y política, además de su concepción religiosa que propugnaba un equilibrio pleno entre las actividades del ser humano y la naturaleza o el medio ambiente. Y, finalmente, por su sapiencia en incorporar a su cultura y conocimientos todo aquello que era sobresaliente en sus conquistados.

CAPÍTULO 2:

Fue la región andina, debido a la presencia de la cordillera de los Andes, se caracteriza por la diversidad de su ecología: costas desérticas, parajes tropicales, altiplanos secos y fríos que a simple vista parecen uno de los ambientes menos propicios para la vida del hombre. Sin embargo, los hombres que la habitaron han demostrado a lo largo de muchos siglos, ser capaces no sólo de sobrevivir en tales circunstancias, sino también de dominar el medio geográfico y de crear una serie de civilizaciones florecientes. La más famosa de ellas fue el imperio incaico, que ocupó un vasto territorio de América del Sur, que comprende los actuales o partes de los territorios de las Repúblicas de Perú, Ecuador, occidente de Bolivia, norte de Argentina, norte de Chile y el extremo suroccidental de Colombia en la frontera.

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Según las fuentes históricas en el territorio de Argentina, entre 1479 y 1535, el imperio incaico conquistó las partes occidentales de la actuales provincias de Catamarca, Tucumán, Salta, Jujuy, La Rioja, San Juan, y el extremo noroeste de Mendoza incorporándolas al Collasuyo.

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Algunas investigaciones sugieren la influencia incaica en parte de la Provincia de Santiago del Estero (zona interfluvial en donde está la ciudad de Santiago del Estero), pero la incorporación de esa zona al imperio no ha sido probada. Tradicionalmente se atribuye la conquista al inca Túpac Yupanqui. Los pueblos que entonces habitaban esa región, los omaguacas, los diaguitas (incluidos los calchaquíes), los huarpes y otros, intentaron resistir pero los incas lograron dominarlos, trasladando a sus territorios a los mitimaes o colonos deportados de las tribus de los chichas, que habitaban en lo que es el suroeste del actual territorio boliviano.

Los incas construyeron caminos (el Camino del Inca), centros agrícolas y de producción de tejidos, asentamientos (collcas y tambos), fortalezas (pucarás) y numerosos santuarios en lo alto de las montañas en donde realizaban sacrificios humanos especialmente de jovencitas y de niños tal como lo demuestran las momias de Llullaillaco, utilizando también construcciones preexistentes.

Entre los establecimientos incaicos más importantes en Argentina, se encuentran el Potrero de Payogasta en Salta, la Tambería del Inca en La Rioja, el pucará de Aconquija y el Shincal de Londres, ambos en Catamarca, el pucará de Tilcara en Jujuy y las ruinas de Quilmes en Tucumán, la mayoría de las cuales eran preincaicos y fueron organizados en una red urbana dentro de su imperio, estableciendo en ellos puestos de control militar.

Las provincias (wamanis) incaicas en el actual territorio argentino fueron cinco:11

En el territorio de Bolivia, luego de que en torno al 1100 a.C. Tiwanaku desapareció, se produjo una lucha entre los diferentes grupos que habitaban la región: aimaras, collas, lupacas y pacajes. Los aimaras establecen un dominio que abarca Arequipa y Puno en el Perú, La Paz y Oruro, que perduró hasta que, en 1438, el Inca Pachacútec derrotó al último soberano colla, Chunqui Cápac, incorporando el altiplano boliviano al imperio incaico, como parte de la provincia del Collasuyo, e imponiendo el quechua como lengua oficial, aunque el aimara se continuó hablando regularmente. Además, el imperio incaico adoptó los estilos arquitectónicos tiwanakotas y otros conocimientos. Posteriormente el Inca Huayna Cápac mandó levantar fortalezas en la frontera oriental para detener el avance de los chiriguanos.

Según una leyenda, los fundadores del imperio incaico, Manco Cápac y Mama Ocllo nacieron de la espuma del lago Titicaca en la Isla del Sol), entre Perú y Bolivia.

En el territorio del Brasil, existen dos caminos que los incas habrían construido, en el noreste desde Quito llegando al actual estado de Roraima en el límite de las Guayanas, que según el investigador chileno Roland Stevenson surge de un mal pronunciamiento del nombre quechua ''Guayna'' Capac, padre de Huáscar y Atahualpa, y el llamado camino de Peabiru (pea-camino; Biru-Perú) que conecta las costas del Océano Atlántico, en el actual estado de São Paulo, con la ciudad del Cuzco en los Andes por el cual el portugués Aleixo García habría incursionado llevándose metales preciosos del actual Bolivia, antes de la invasión española.

En el territorio de Chile, durante el reinado de Túpac Yupanqui, se produjo la conquista de los diaguitas de los valles transversales del Norte Chico de Chile y de parte de las poblaciones ubicadas en el norte del Pikun Mapu o territorio picunche (subgrupo mapuche septentrional), quienes habitaban el «valle de Chile» (actual valle de Aconcagua), y algunas comarcas ubicadas al sur de él, fijándose así los límites del Imperio inca en una zona que los historiadores y la arqueología reciente extienden convencionalmente en algún lugar entre los ríos Maule y Maipo. De ese modo, ese territorio quedó dividido en dos wamanis o provincias: el de «Coquimbo» en el norte, presidido por Anien, y el de «Chile» en el sur, encabezado por Quilacanta.

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En el territorio de Colombia, hacia 1492 el imperio incaico dominó transitoriamente la región habitada por los pueblos aborígenes denominados los pastos y levantaron una fortaleza aún en dos caminos visible, en Males (hoy municipio de Córdoba). Sin embargo, los pastos se refugiaron en la Cordillera Occidental y lograron expulsar a los ocupantes. Los Incas prefirieron entonces avanzar por el piedemonte amazónico, a través del territorio de los cofán, pero finalmente fueron los españoles los que controlaron la región y fueron los Awá quienes lograron preservarse de la dominación en las selvas de la vertiente del Océano Pacífico.

En el territorio de Ecuador, en el siglo XV, los Incas Túpac Yupanqui y Huayna Cápac conquistaron el territorio y lo incorporaron a su imperio.

A mediados del siglo XV la zona fue invadida por las fuerzas del Inca Túpac Yupanqui, quien al mando de un poderoso ejército se encaminó desde el sur para ampliar sus dominios. Al principio la campaña le resultó relativamente fácil pero luego debió enfrentar a los Bracamoros, siendo éste el único pueblo que pudo obligar al Inca a abandonar sus tierras sin poder incorporarlo al imperio.

Cuando el Inca empezó a avanzar sobre los cañaris, fue aún más difícil para ejércitos incaicos, pues éstos los rechazaron luchando con bravura, obligándolos a replegarse hacia tierras de lo que hoy es Saraguro, donde debieron esperar la llegada de refuerzos para poder iniciar la campaña. Esta vez considerando la inmensa superioridad de los Incas, los Cañaris prefirieron pactar y someterse a las condiciones impuestas por estos. Después de esto Túpac Yupanqui fundó la ciudad de Tomebamba, actual ciudad de Cuenca, ciudad donde se discute que pudo haber nacido Huayna Cápac.

El Imperio incaico se originó en el territorio del Perú ocupando la costa, sierra y selva alta del territorio peruano (abarcando aproximadamente la mitad de su actual superficie).

A comienzos del siglo XIII inicia la historia inca desde el Cuzco como capital teniendo a Manco Cápac como fundador. Los Incas tuvieron desde entonces tres expansiones siendo la tercera la mayor pues se desarrolló primero hacia el norte empezando con el centro-oeste de Perú hasta el sur de Colombia, y después hacia el sur empezando con el sur de Perú hasta el centro de Chile. En el siglo XV el Sapa Inca Pachacútec dividió Tawantinsuyo tomando la capital como punto de referencia en cuatro suyos: Chinchaysuyo, Contisuyo, Antisuyo y Collasuyo.

En 1525 se inicia una guerra civil entre Huáscar y Atahualpa por la sucesión al trono, ganando esta disputa Atahualpa, pero quedando el imperio enfrentado e inestable. En estas circunstancias llegan los españoles quienes en Cajamarca capturan sorpresivamente a Atahualpa en una entrevista en 1532.

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Los cronistas afirmaron que el imperio incaico estuvo dividido en cuatro distritos conocidos como suyos (del quechua suyu): Chinchaysuyo, Antisuyo, Collasuyo y Contisuyo. El centro de esta división era el propio Cuzco. Se ha atribuido al inca Pachacútec la creación de este sistema de organización del territorio; sin embargo, sabemos que se trataba de una práctica que antecedió al gobierno de este gran reformador. Antes de consolidarse el dominio incaico en el Cuzco, el espacio en torno de esta ciudad estuvo también dividido en cuatro partes. Las divisiones entonces correspondían a los territorios de los señoríos del área. Cuando Manco Cápac y sus clanes se establecieron en la zona, crearon los cuatro suyus incaicos a partir de esta división.

Un tema que aún es motivo de discusión entre los investigadores es aquel de la extensión y los límites de cada suyu. Como hemos visto, la expansión incaica se inició con Pachacútec, quién conquistó los curacazgos del área cercana al Cuzco: los soras, lucanas y tambos. Otros líderes militares como su hermano Cápac Yupanqui, y posteriormente Túpac Yupanqui y Amaru Túpac, continuaron las conquistas, mientras Pachacútec permanecía en el Cuzco. Por ejemplo, Cápac Yupanqui habría reconocido y visitado en la costa los valles de Chincha y Pisco, mientras que en la sierra central llegaría hasta Jauja. Túpac Inca continuó la conquista del Chinchaysuyu hasta la región de los cañaris (Tumibamba); mientras que Amaru Túpac y otros líderes militares conquistaron el Collasuyu hasta Chincha y el Contisuyo hasta Arequipa. Sin embargo, aún no sabemos si la franja costera entre Ica y Tarapacá fue conquistada en esta época o después, luego de que Túpac Yupanqui asumiera el mando supremo del Estado incaico. Por otro lado durante los tiempos de Túpac Yupanqui la frontera norte se estableció cerca de Quito; mientras que la frontera sur se fijó en el río Maule, 260 km al sur de Santiago de Chile. Durante el gobierno de Huayna Cápac se conquistaron nuevas regiones en el Ecuador y el sur de Colombia (Pasto). Estos son en general los límites conocidos del imperio. El punto menos preciso es el relativo a la región amazónica, donde es difícil precisar los alcances que tuvieron las incursiones incas.

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Cada provincia (wamani) estaba dividida en sayas o partes en las cuales habitaba un número variable de

ayllus. El número de sayas de cada provincia solía basarse en la dualidad, si bien es cierto que algunas provincias llegaron a tener tres sayas, como la de los Huancas.

CAPÍTULO 3:

1. ANTECEDENTES

El imperio de los Incas fue desde el punto de vista político, una monarquía absolutista y teocrática. El poder estaba centralizado en el Inca a quien se le consideraba de origen divino. El derecho de gobernar se tenía por herencia. De esta manera el esquema de la organización política fue así.

El gran elemento de unificación fue la lengua, todos los pueblos conquistados tenían que aprender y practicar el quechua o Runa Simi porque era la lengua oficial del Tahuantinsuyo, Para ello los incas enviaban a profesores que enseñaban y vigilaban la práctica del quechua.

Otro elemento de unificación fue la religión. Obligatoriamente todos los pueblos rendían culto al dios Sol, sin que por ello dejaran de adorar a sus propios dioses.

-El inca

-El auqui (príncipe heredero)

-El consejo imperial

-El apunchic (gobernador regional)

-El Tucuy ricuy o Ticui ricoj

-El curaca

2. EL INCA

Era el soberano del Tahuantinsuyo que reunía en su persona tanto el poder político como el religioso era llamado Sapainca. Su poder no tenía restricciones, sus órdenes se cumplían con la mayor celeridad sin que nadie las objetara, pese a este absolutismo la mayoría de los Incas gobernaron en beneficio popular aplicando los principios de reciprocidad y redistribución características de la sociedad incaica. El inca residía en Cusco en una palacio construido especialmente para ser habitado por él, ya que el cusco era la cuna de los incas se convirtió en capital incaica y desde allí gobernó ayudado por los muchos funcionarios incaicos que viajaban de norte a sur del imperio enviándole información al inca para una buena administración ,esta administración fue eficiente gracias a los mensajeros andinos "Los chasquis" era unos verdaderos maratonistas eran educados desde niños para ser los mejores atletas del imperio y así ayudar a su administración

Aunque según estudios recientes de María Rostworowski existía una dualidad en el mundo andino. Ya que el imperio incaico se encontraba en un mundo nuevo, y no podía ser regido por normas Europas como quisieron hacerlo los cronistas españoles.

La dualidad andina se entiende como la imagen de alguien reflejada en un espejo, la oposición, la parte contraria, pero a la vez complementaria del individuo (que en principio es varón o masculino). A partir de ella es que surgen la tripartición y cuatripartición en el aspecto político, religioso y geográfico.

En el aspecto político, la dualidad se percibe en el concepto de diarquía. Ello se distingue por ejemplo en el mito fundacional de los hermanos hallar (mitad varones y mitad mujeres) y son dos los hermanos que llegan al Cusco – Ayar Auca y Ayar Manco- con las dos esposas que lleva Manco – Mama Huaco como arquetipo de mujer libre y guerrera y Mama Ocllo, la mujer hogareña. Se manifiesta también en la división del Cusco en Hanan y Hurin (según los cronistas el Cusco estaba dividido por ceques o líneas rituales en cuatro grandes parcialidades. Respecto al gobierno, se sabe que eran dos los incas que dirigían el Cusco: el Sapa Inca o jefe hanan y El Willac Umu Inca o jefe del hurin.

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3. EL AUQUI

Es el título que poseía el príncipe heredero en el Imperio Incaico o Tahuantinsuyo. De manera genérica, se denominaban auquis a todos los hijos varones del Inca; sin embargo, el título específico recaía en uno solo de ellos, cuya elección se basaba en criterios distintos a los del mundo oriental (se tomaba más en cuenta su capacidad, antes que su calidad de primogénito o de hijo legítimo). Por extensión, se denominan auquis a los espíritus que rodean al Apu o supremo protector de una comunidad, todos los cuales habitan en las montañas, de acuerdo a la mitología inca.

Era hijo del Inca y de la Coya (esposa principal), aunque no siempre el hijo mayor, sino el que demostraba más capacidad, tanto en las funciones de gobierno como en el arte de la guerra. La elección podía recaer también en uno de los hijos del Inca tenido en alguna de sus esposas secundarias, para lo cual se realizaba una ceremonia de legitimación, durante la cual la Coya sentaba en su regazo al príncipe y le acomodaba los cabellos, convirtiéndolo así en su hijo adoptivo.

Como príncipe heredero, ocupaba el primer lugar de una Panaca y en algunos casos participó en el co-reinado del Tahuantinsuyo junto a su padre. Como símbolo de recibir esta función de corregente, se le ceñía una borla amarilla. Ello servía no solo para entrenarlo en las cuestiones de Estado, sino también para consolidar sus derechos de ser reconocido como Inca a la muerte de su padre, ya que se ponía en evidencia sus virtudes y defectos. Es el caso del inca Viracocha y de su hijo Urco, y el del inca Pachacútec con sus hijos Amaru y Túpac Yupanqui. Urco, por ejemplo, demostró cobardía al huir de la invasión chanca y fue desplazado por su hermano Pachacútec; Amaru no llegó a reinar por su debilidad de carácter, dejando la posta a su hermano menor Túpac Yupanqui.

Túpac Yupanqui fue precisamente el primer Auqui que ejerció de corregente y asumió como Inca tras la muerte de su padre (época imperial)

Los hermanos del Auqui que no llegaban a ser incas, se les llamaba Pihui Churi.

Solo tras concluir las exequias del difunto Inca, el Auqui recién podía ceñir la mascapaicha roja, insignia del poder imperial, convirtiéndose así en el nuevo Inca.

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El Tahuantinsuyo Camachic o Consejo Imperial, era el máximo organismo político del Imperio incaico, cuya función era asesorar al Inca o soberano. Estaba integrado por los cuatro suyuyuc o gobernadores de las cuatro provincias (suyos), así como por otros funcionarios de alto rango. Algunos autores lo denominan el Consejo de los Apokuna o de los Suyuyuc Apu. Su sede era el [Cuzco], la capital del imperio. Modernos historiadores consideran que la idea de un "consejo imperial" incaico fue esbozada por los cronistas de la colonia, siguiendo las pautas de las monarquías del Viejo Mundo.

Los cuatro gobernadores incaicos de las provincias del imperio o suyos (Suyuyuc o Suyuyuc Apu). Estos solían ser dos nobles de los Hanan Cuzco y dos de los Hurín Cuzco. Si bien eran siempre parientes cercanos del Inca, se los seleccionaba de entre los más capacitados para ejercer tal alta función.

Doce consejeros, más directamente vinculados a los suyos del Imperio. Esta cifra se repartía de acuerdo a la importancia de cada uno de los suyos. Así, el Chinchaysuyo y el Collasuyo, por ser las más extensos, tenían cada uno cuatro representantes; y el resto de los suyos, el Contisuyo y el Antisuyo, por ser menores, solo dos cada uno.

Algunos autores mencionan también al Huíllac Umu o sumo sacerdote y al Apukispay o general del ejército imperial.

Asesoraba al Inca en los asuntos importantes.

Contribuía poderosamente en la concepción de las leyes y en la formulación del plan de gobierno.

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Era el nombre con que se designaba al gobernador de una gran provincia (huamani) en el imperio incaico. Algunos cronistas lo equiparan con el cargo hispano de virrey.

Llamados virreyes o gobernadores por diversos cronistas, estaban al frente de los huamanis o provincias en que se subdividían cada uno de los llamados cuatro suyos. Guaman Poma de Ayala lo denomina Cápac Apo ("Gran jefe"). Bernabé Cobo lo confunde con el tucuirícuc (funcionario especial que ejercía de inspector imperial de una determinada circunscripción); pero acierta al mencionar a las sedes gubernamentales del Chinchaysuyo: Quito, Latacunga, Tumibamba, Cajamarca, Jauja, Pachacámac, Chincha y Vilcashuamán.

El Apunchic tenía atribuciones políticas, pero mayormente militares. Residía en un palacete de piedra, coincidiendo por lo general con alguna fortaleza, ya que tenía mando de tropas y poder para acrecentarlas. Su tarea principal era precisamente mantener el orden y por ello son mencionados generalmente como guerreros. También asumían funciones judiciales y de recojo de impuestos. Al parecer, tenía como subordinados al Yacucamayoc o superintendente de canales; el Hatun Ñan Camayoc o superintendente de caminos; y el Chaca Camayoc o superintendente de puentes.

Tenía el privilegio de viajar en litera una vez al año al Cuzco, para asistir a la fiesta del Inti Raymi, ocasión que aprovechaba para presentar al Inca y su Consejo Imperial (Tahuantinsuyo Camachic) un informe general de su actuación.

El tucuirícuc, tucuiricuy o tocricoc (el que todo lo ve), era un funcionario especial de alto rango, bajo el imperio incaico. Era enviado por el Inca a las provincias para observar el cumplimiento de los mandatos imperiales. Tenía la facultad de imponer castigos a los funcionarios que se hubieran portado con negligencia o abuso; incluso, en casos extremos, podía tomar el gobierno de la provincia. Era una especie de "gobernador volante".

El tucuirícuc era elegido por el Inca de entre los hombres más sabios y justicieros de la nobleza. No era un cargo perpetuo ni hereditario. Entre sus privilegios, se contaba el poder viajar en hamaca.

Su radio de acción era inmenso, llegando incluso hasta 50 leguas. Se sabe, por ejemplo, que el tucuíricuc de Vilcashuamán (actual departamento de Ayacucho) ejercía desde Uramarca hasta Acos, junto al valle de Jauja (actual departamento de Junín). A los sitios donde no podía llegar, enviaba a sus delegados (michos).

Cada año viajaba secretamente por su territorio y se presentaba en forma sorpresiva por cualquier lugar. Para observar todo tranquilamente, no se daban a conocer hasta que lo consideraban necesario. Entonces mostraban el hilo de la mascapaicha (borla imperial) que el Inca les había entregado como señal de la gran autoridad que les daba.

Supervisaba la labor de los funcionarios que tenían a su cargo las divisiones administrativas, es decir a los huno-camayocs, huaranga-camayocs, pachaca-camayocs y chunca-camayocs, en lo concerniente al cumplimiento de las ordenanzas religiosas, el movimiento de los mitimaes, la distribución de tierras entre los hatunrunas (plebeyos), la producción y las necesidades generales, el aprovisionamiento de los tambos, el reclutamiento de hombres para la guerra, la selección de mujeres para los acllahuasis. Recogía los tributos para remitirlos al Cuzco, la capital imperial. Asumía el papel de juez (taripa-camayoc), atendiendo quejas y demandas, e imponiendo penas a los que se habían portado con negligencia o abuso, aunque fueran altos funcionarios. Podía incluso aplicar la pena de muerte en casos especiales. Adoptaba el papel de autoridad casamentera o "repartidor de mujeres" (huarmicoco), es decir, celebraba los matrimonios. Visitaba las obras públicas y recomendaba las medidas pertinentes para determinados trabajos. En situaciones graves, como guerras y rebeliones, podía destituir al curaca y asumir el mando. Al regresar al Cuzco presentaba al Inca un minucioso informe.

El curaca era el jefe político y administrativo del ayllu. Después de la invasión del Perú por parte de Francisco Pizarro y sus compañeros, los hispanohablantes le empezaron a conocerle con la voz taína de cacique, que denota autoridad. «Curaca» deriva de la voz quechua kuraq (el de mayor edad/ hijo primogénito) que significa el primero o el mayor entre todos los de su colectividad natalicia.

Originariamente debió ser el más anciano, sabio y gobernaba de manera paternalista; pero como su autoridad la podía heredar a un hijo que denotaba especial capacidad, es obvio que el criterio de la edad no fue siempre seguido. Los incas, a su vez, nombraron curacas para reemplazar a los que hubiesen demostrado resistencia tenaz contra su dominación. Entre sus funciones se hallaban:

Debido a su autoridad, tenían derecho a poseer tierras y ganado de carácter privado, y acceso a pastos de la comunidad. Disponía del trabajo de mitayos, cuyo servicio lo canalizaba en su propio beneficio. El curaca, por lo tanto, podía exigir prestaciones personales, pero no se apropiaba de bienes en especie, salvo de los mercaderes. Asimismo, vivía en una casa amplia con servidumbre de ambos sexos. Tenía varias esposas, provenientes de su mismo ayllu o de pueblos vecinos, y a veces incluso, cedidas como favor especial, por el propio Sapa Inca.

El curaca, sin embargo, no actuaba solo, compartía su poder con un yanapaque o segunda persona, como lo conocieron los españoles. Éste generalmente era un pariente cercano, o usualmente su hermano, quien lo reemplazaba cuando se enfermaba, envejecía, estaba incapacitado físicamente o se ausentaba. El símbolo supremo de su autoridad era la tiana (quechua: tiyana, 'asiento') o dúho, un asiento de madera, piedra o metal, de apenas 20 cm de altura aproximadamente, objeto del cual tomaban posesión el día de su asunción al mando.

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CAPÍTULO 4:

1. ANTECEDENTES

La sociedad Inca, fue y rígida. Existieron grandes diferencias entre las clases sociales, siendo estas diferencias respetadas por todos los habitantes del Imperio. Las clases jerarquizadas formaban una pirámide donde el Inca, con todo el poder, se encontraba en la cúspide, mientras que el pueblo, que era la gran mayoría, constituía su base social. La organización social incaica estaba constituida dela siguiente manera:

2. EL INCA

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El Inca o Sapa Inca era el supremo emperador del Tahuantinsuyo; los cronistas cuentan que también era llamado Intipchurin, es decir "hijo del Sol". La capac cuna o lista oficial de gobernantes incas está conformada por 13 soberanos, desde la fundación del Cusco (1250) hasta la captura de Atahualpa (1532).

A decir del etnohistoriador Waldemar Espinoza, la palabra Inca proviene del puquina "Enca" que significa principio generador de vida o modelo original de todas las cosas. "Sapan" es palabra quechua que significa grande. Entonces el Sapa Inca se traduce como "el gran principio vital" de todo lo existente en el mundo. El cronista Huamán Poma de Ayala señala que también se le llamaba Capac Apu Inca, que significa "poderoso señor que origina las cosas".

En efecto, el Sapa Inca era objeto de culto, pues oficiaba de intermediario entre el Hanan Pacha -el mundo de los dioses- y el Kay Pacha –el mundo de los hombres. Los cronistas coinciden en mencionar que conversaba y negociaba favores con los huacas o dioses del cosmos andino. De igual forma, se sabe que participaba en las principales fiestas y ritos religiosas del Cusco como el Inti Raymi en junio y el Cápac Raymi, en diciembre.

Los primeros cinco gobernantes vivieron en el Inticancha o templo del Sol, pero desde Inca Roca en adelante cada Sapa Inca se mandó construir hermosos palacios de piedras finamente talladas. Gozaba del boato, banquetes e incomparable poder. Usaba ropas muy finas bordadas de tokapus por expertas acllas, conocidas como "las doncellas del Sol". Sus principales símbolos de autoridad eran la mascaypacha o borla imperial y el sunturpaucar o cetro emplumado. Se sentaba en un ushno o trono de oro, llevaba el cabello muy corto, usaba las tulumpis que eran discos de oro colgados en cada oreja.

Solo hablaba con nobles o personas de alto rango político y social. Y los que accedían a él debían acercarse descalzos y con una carga en la espalda, sin mirarlo de frente jamás.

Al trasladarse era llevado en andas de oro cargado solo por expertos de las etnias soras, lucanas y parinacochas del actual departamento de Ayacucho.

El Sapa Inca podía tener varias esposas. Pero solo una ostentaba el rango de coya, la mujer principal. Podía elegir de coya a una de sus hermanas, pero algunos como Sinchi Roca y Pachacútec contrajeron matrimonio con hijas de reinos cercanos del Cusco por motivos de alianza política permanente. También se casaban con mujeres de las panacas o ayllus reales y con princesas de otras etnias, estableciendo relaciones de parentesco y reciprocidad con todos los reinos y señoríos anexados al Imperio.

Especialmente en la etapa imperial, el Sapa Inca ejercía un gobierno muy centralista y, según muchos cronistas, de carácter absoluto. Los suyuyuc, tocricuts y tucuy ricocs dependían directamente de sus designios. Además era el centro ordenador de las reciprocidades y director supremo de la redistribución en el mundo andino. Sobretodo controlaba la repartición de los bienes de más alto valor y prestigio: acllas o doncellas, yanaconas o siervos, ropa de lana de vicuña, maíz, coca y adornos de mullu (conchas del Ecuador).

3. EL AUQUI

El auqui era el hijo del Sapa Inca elegido como sucesor en el gobierno imperial. Generalmente era un hijo del Sapa Inca con la coya, su esposa principal. Al ser designado recibía como distintivo una mascaipacha amarilla, la cual cambiaba por una de color rojo cuando era proclamado Sapa Inca.

El hatun auqui aprendía de su padre todo lo referente al gobierno y gradualmente asumía mayores responsabilidades. Esta especie de co-reinado fue implantada por Pachacútec para adiestrar a su hijo Túpac Yupanqui.

4. PANACAS REALES