Implicaciones empresariales por la desarticulación del sistema de innovación mexicano



Resumen

El objetivo de este artículo es analizar las implicaciones de la desarticulación del sis- tema de innovación mexicano para las empresas. A fin de alcanzar dicho objetivo, se plantea un modelo articulado del sistema nacional de innovación en función del agente frontera; se reflexiona sobre los resultados publicados por las instituciones mexicanas en el periodo 2010-2012 y se analizan estos dos en combinación con los resultados reflejados en las empresas. Los principales resultados son: los esfuerzos dentro del sistema no son complementarios y, difícilmente, fomentan la continuidad en proyectos de innovación; se enfatiza el papel del innovador de forma separada al emprendedor; no se considera el papel del prescriptor, ni la combinación de los tres roles en un solo agente. La principal conclusión es que las empresas carecen de mecanismos para retener y consolidar sus propios grupos de investigación.

Palabras clave: cooperación; agente frontera; creación de conocimiento; aprendizaje colectivo; redes de empresas

Introducción

Este documento tiene como propósito analizar las implicaciones para las em- presas derivadas de la desarticulación del sistema de innovación mexicano. Las alianzas público privadas son un espacio propicio para potenciar el desarrollo de sectores poco competitivos (Navarro, 2013). La investigación que se enfoca en la solución de los problemas críticos correspondientes a las actividades productoras permite que sectores débiles se conviertan en competitivos. Lamentablemente, la realidad en su propia complejidad y dinámica presenta diversos obstáculos para observar estas premisas en el sistema de innovación mexicano.

A fin de alcanzar el objetivo del artículo, se presenta un modelo articulado del sistema nacional de innovación en función del agente frontera; se reflexiona sobre los resultados publicados por las instituciones mexicanas en el periodo 2010-2012 y se analizan estos dos en combinación con los resultados reflejados en las empresas. En este análisis se conciben las políticas tecnológicas y de desarrollo, no en sistemas centrales, sino en redes descentralizadas de múltiples actores y múltiples acciones, orientadas a fortalecer la capacidad de innovación de cada país (Pérez, 1996).

Los esfuerzos por aumentar la inversión en ciencia y tecnología en México han encontrado desafíos significativos. La participación tanto del sector público como del privado es vital para aumentar dicha inversión; sin embargo, aún no se alcanza un esfuerzo coordinado por ambos sectores (Navarro, 2013). Los principales resultados derivados del presente artículo son: los esfuerzos dentro del sistema no son complementarios y, difícilmente, fomentan la continuidad en proyectos de innovación; se enfatiza el papel del innovador de forma separada al emprendedor; no se considera el papel del prescriptor,

ni la combinación de los tres roles en un solo agente.

La principal conclusión es que las empresas carecen de mecanismos para retener y consolidar sus propios grupos de investigación. El financiamiento para la Investigación y el Desarrollo con impacto positivo en la localidad pro- viene principalmente del gobierno mexicano. Las grandes corporaciones que realizan actividades de Investigación, Desarrollo e innovación (i+d+i) suelen concentrar dichos esfuerzos en los países más ricos, en los que la mayoría tiene su origen, antes que en México. Estas corporaciones han expandido sus actividades en el nivel mundial colocando candados a la transferencia y absorción del conocimiento y de la innovación. De esta forma, los mercados locales se ven inundados de «novedades» que incentivan al consumidor a mostrar que es innovador adquiriéndolos y usándolos.

En paralelo a estas estrategias corporativistas se localizan empresas de menor tamaño que realizan actividades de innovación, en su mayoría, orientadas a resolver los desafíos propios del mercado en el que actúan. Muchas de ellas obtienen resultados de innovación como estrategia reactiva. Pocas empresas de menor tamaño han establecido vínculos con otros agentes económicos encaminados a i+d+i como estrategia proactiva. Estas son las empresas que suelen depender de los programas generados por el gobierno mexicano para la innovación.

Los esfuerzos públicos no han sido suficientes para gestar un ambiente altamente innovador entre los agentes económicos que conforman el sistema nacional. Las empresas mexicanas que se esfuerzan en procesos constantes de innovación difícilmente suelen mantener una relación estrecha con las Instituciones de Educación Superior y con los Centros de Investigación. La mayoría de las ocasiones establecen los vínculos por prescripción en los lineamientos establecidos en los programas de apoyo.

Es grave la ausencia de vinculación entre los organismos de investigación públicos y privados con las empresas. Se percibe un desconocimiento significativo por parte de las empresas de lo que se investiga en estos organismos, así como por parte de los investigadores sobre qué desarrollos necesitan las empresas para mejorar sus productos y procesos (foncicyt, 2010).

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos -ocde- (2012) ha identificado algunas debilidades en el sistema nacional e innovación mexicano: capacidad relativamente baja para la generación de conocimiento con potencial de comercialización; barreras administrativas para la creación de nuevas empresas; dificultades para acceder al crédito y crecimiento lento en el gasto de i+d (ocde 2012).

Con el objetivo de disminuir las debilidades se han establecido programas de mejora en la vinculación. Estos están impulsados por el gobierno con apoyo de organizaciones empresariales y universidades. Un esfuerzo concreto ha sido la creación de oficinas de vinculación y la formación de personal. Por otra parte, el proceso de descentralización al que asiste México conduce a que cada Estado encamine sus propios esfuerzos con base en criterios aislados y escaso seguimiento al esfuerzo realizado (foncicyt, 2010). La existencia de programas de apoyo a la innovación entre los Estados y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) no es un elemento suficiente para alcanzar la articulación en el nivel nacional.

Papel del agente frontera como innovador

La existencia de agentes con conocimiento especializado en los mercados industriales, los prescriptores, ha impulsado la necesidad de identificar soluciones innovadoras que redunden en un mayor valor de los productos (Cabanelas, 2007).

Existen industrias con elevado componente técnico y, por lo tanto, necesidad de conocimientos especializados. En estas situaciones son los prescriptores o agentes-frontera quienes cuentan con capacidad de influencia en la toma de decisiones de compra de un determinado producto industrial. Estos agentes guardan conocimiento especializado y relacionado con prácticamente todas las fases de la cadena de valor que influyen de forma decisiva en el acceso de los productos a los mercados (Cabanelas, 2007).

Dentro del presente escrito se amplía el concepto de agente frontera en el marco del sistema nacional de innovación mexicano, entendiéndose que este es el que toma el rol de emprendedor, de innovador y no sólo de prescriptor. De hecho, un agente frontera puede tomar los tres roles al mismo tiempo, dos o solo uno. Sin que dichos roles sean excluyentes entre sí.

Los análisis que hasta este momento se han hecho sobre el individuo en el sistema de innovación ha sido bajo sólo dos roles: innovador y/o emprendedor. De esta misma forma, Cabanelas (2007) en su primer análisis sobre el agente frontera, le aborda como prescriptor, dando por sentado los otros roles que pueden ser expresados en una determinada realidad de forma simultánea. De este último punto parte la importancia de un sistema educativo que fomente la creatividad y la reflexión. La existencia de agentes creativos en una comunidad fomenta la expresión de ideas, el debate, la reflexión y el conocimiento colectivo que da paso a la innovación. Una comunidad carente de creatividad, difícilmente puede desarrollar las otras capacidades que abren paso a la innovación endógena (Figura 1).

En México, las principales fortalezas de la innovación descansan en el individuo, es decir, en la capacidad creativa e inventiva del ciudadano. El hecho de que no toda creación o invento se convierte en innovación, no es razón para menoscabar la importancia que tiene contar con ambientes que premien y asistan a los creadores e inventores. Si esta capacidad es direccionada puede tener resultados positivos que se plasmen en una mayor innovación dentro del sistema económico.

Un reto para México es hacer que la creatividad individual sea atrapada por el Sistema Nacional de Innovación y convertida en un elemento de cambio en el sector productivo, que a su vez, fomente el conocimiento colectivo.

Estableciéndose con ello un segundo reto, que el creador de la cosa no quede en el anonimato de los muchos y que su reconocimiento incentive a nuevos creadores a tener un espacio dentro del sistema.

La ocde ha recomendado a los países miembros efectuar acciones tendientes a la incorporación de temas de emprendimiento en todos los niveles educativos. En el caso de México estas recomendaciones se han tomado en cuenta a partir de la educación media superior hasta la superior, sobre todo, en bachilleratos y programas universitarios de corte tecnológico y de áreas económico administrativas (Damián, 2013).

En México falta mucho por hacer en cuanto a generar propuestas para la enseñanza del emprendimiento en el nivel básico. La enseñanza del emprendimiento en todos los niveles educativos es una estrategia para preparar a las nuevas generaciones con un alto grado de creatividad e innovación. Se hace patente a través del desarrollo de atributos personales y un con- junto de competencias transversales que no sólo representan la mentalidad y el comportamiento empresarial, sino que son útiles a lo largo de su vida (Damián, 2013).

La innovación conjuga una oportunidad de mercado con la introducción o mejora de productos, servicios, procesos, métodos, modelos o prácticas tanto hacia dentro de la organización como hacia el exterior; la cual permite a la empresa alcanzar un mayor nivel de competitividad y ofrecer un valor agregado con resultados favorables para el consumidor final y/o la sociedad (Guerrero, 2014).

El Plan Nacional de Desarrollo (pnd) considera como estratégico el establecimiento de las condiciones para que México esté a la vanguardia en tecnología, que a su vez, fomente el desarrollo integral y sustentable (gr, 2013). Por ello, una de las estrategias del pnd señaladas es la profundización y provisión de procesos de investigación científica, de adopción y de innovación tecnológica. Dichos procesos son fuerzas motrices del crecimiento económico y del bienestar de las sociedades modernas. Sin embargo, los resultados propuestos en el pnd se verán diluidos si no se establecen mecanismos vinculantes entre los elementos tradicionales del sistema y los agentes frontera.

El Sistema Nacional de Innovación se entiende como todo aquello que afecta la capacidad de innovación, la actitud de innovación y las posibilidades de innovar en un espacio nacional. (Pérez, 1996; Lundvall, 1988)

Figura 1. Sistema Nacional de Innovación articulado con base en el agente frontera

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Fuente: Elaboración propia

El término «sistema» se refiere a la red de vínculos de cooperación para la búsqueda del aprendizaje mutuo y culmina en avances tecnológicos y en la creciente capacidad de todo el conjunto para identificar posibilidades de innovación y realizarlas (Pérez, 1996; Lundvall, 1988). Este sistema proporciona la estructura para que los gobiernos formen e implementen políticas que influyan en el proceso de innovación (Schumpeter, 1944). En México está integrado por las instituciones del Gobierno Federal y de los gobiernos de las entidades federativas, los centros e instituciones de investigación públicos y privados, las Instituciones de Educación Superior (ies) y las empresas.

Schumpeter (1944) señaló que un sistema de innovación es el conjunto de organizaciones institucionales o empresariales que, dentro de un terri- torio nacional, interactúan entre sí con el objeto de asignar recursos a la realización de actividades orientadas a la generación y difusión de los conocimientos sobre los que se soportan las innovaciones, que constituyen el fundamento del desarrollo económico.

Hay que destacar que en la definición schumpeteriana no se considera el establecimiento de los medios para que las instituciones estén al alcance de los potenciales beneficiarios y la relevancia de una cobertura completa, sin terminar centralizando los beneficios y resultados. Tampoco se incluye la participación del innovador, de forma individual, quien en muchas ocasiones también es el emprendedor y el prescriptor (agente frontera).

A fin de solventar las deficiencias detectadas, se propone la articulación del Sistema Nacional de Innovación con base en el agente frontera. En dicha articulación, el sistema educativo es el más importante tanto para la existencia de agentes innovadores como de emprendedores (Figura 2).

La innovación, entonces, tiene su raíz en el sistema educativo. Si no se fomenta la creatividad desde temprana edad, difícilmente se formen agentes innovadores. Una vez que se logra la formación de agentes innovadores y/o emprendedores en el sistema educativo, se requiere de la alianza con el sistema empresarial. De no existir mecanismos de vinculación entre los agentes formados por el sistema educativo y el sector empresarial, se minan los resultados y la sustentabilidad de las empresas. Diversos estudios han demostrado que las redes personales y los vínculos entre distintos agentes económicos son los que facilitan la supervivencia a largo plazo de las empresas. De hecho, para las empresas asiáticas, las redes de contacto son importantes desde el inicio de la empresa. (Kantis, et al., 2002; Ripollés y Blesa, 2006).

El sistema empresarial, toda vez que se vincula con el educativo, comparte sus mejores prácticas y se apoya en el sector gubernamental a través de las diferentes herramientas y sistemas institucionales, beneficiándose en su papel de emprendedor con la creación de empresas competitivas que generen mayor valor económico. Sin embargo, el mayor reto es hacer que lo anterior se aplique con una total cobertura en el país. Esto exige medios para lograr una amplia articulación en términos geográficos, multisectoriales y económicos. En el transcurso del proceso se requiere que en paralelo, se sigan y registren las innovaciones desarrolladas.

Figura 2. Dinámica de un sistema nacional innovador centrado en los agentes frontera

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Fuente: Elaboración propia

Las deficiencias en la calidad educativa y en la matriculación, particularmente en educación secundaria, media superior y superior, limitan la contribución potencial del capital humano a la economía. Esto constituye un desperdicio, dado el perfil demográfico del país, que provee una ventana de oportunidad en los próximos años (ocde, 2012).

Los vínculos institucionales en el sistema mexicano suelen ser débiles o inexistentes, pese a que son decisivos para facilitar el conocimiento y la innovación. El nivel de eficiencia tecnológica de un país es factor básico que determina su productividad, y el avance tecnológico es el «motor» que impulsa al crecimiento económico. Las instituciones vinculadas a la innovación proporcionan incentivos, información, recursos y una disminución de la incertidumbre; sin embargo, se corre el riesgo de que los incentivos sean equivocados, la información sea defectuosa, los recursos no sean suficientes y que la incertidumbre no se disminuya.

La innovación es un elemento fundamental que debe ser inculcado desde temprana edad por medio del sistema educativo. Una vez que la persona se encuentre en educación superior, será cuestión de brindarle las herramientas que conduzcan a ir más allá de la simple aplicación de los conocimientos adquiridos. La innovación debe ser parte de la cultura.

Un indicador de la ocde para la evaluación de los sistemas de ciencia y tecnología, es el porcentaje de graduados de la licenciatura en ingeniería en relación al total de graduados en educación superior. En este renglón, México tiene una ventaja competitiva que necesita capitalizar. De acuerdo a la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (anuies) en la matrícula total por áreas de estudio en el país, 2008-2009; que equivale a 2,296,381 de estudiantes, el 33.7% de la matrícula corresponde a ingeniería y tecnología (García, 2009).

A pesar de ser la licenciatura en ingeniería el indicador propuesto por la ocde, la innovación debería fomentarse en todas las licenciaturas porque permitiría potencializarla en la totalidad de los sectores económicos (Guerre- ro, 2014). Se ha planteado la conformación de grupos inter y multidisciplinarios, surgiendo con ello una visión más amplia del concepto «innovación». Esto permite desprenderse de la fuerte vinculación de la innovación con la tecnología para adoptar una visión de la innovación con todas sus dimensiones, de forma que se incentive en las múltiples realidades de México con los mismos recursos económicos que hasta ahora se han dispuesto para este rubro. Aumentar los recursos aplicados, sin un cambio previo de visión, sólo conducirá a derrocharlos, desviar resultados y disminuir el impacto que los programas podrían tener en las actividades del país.

Lundvall (1992) identifica al conocimiento como el recurso fundamental, antes que el económico, para la innovación. Considerando que el cono- cimiento es fruto de la experiencia y del aprendizaje, el proceso más importante para un sistema innovador es el aprendizaje. Este aprendizaje es interactivo, por lo que es un proceso socialmente incluido, que no se puede entender si no se tiene en cuenta el contexto institucional y cultural, lo que agrega nuevos matices a la realidad mexicana.

Tabla 1. Número de empresas del sector productivo que introdujeron al mercado

productos (bienes o servicios) o procesos (incluye métodos) nuevos o significativamente mejorados, por tamaño de empresa (2010-2011)

Tamaño de empresa

Empresas que introdujeron productos o procesos

Empresas que intro- dujeron productosa

Empresas que introdu- jeron procesosb

Total

2 944

2 363

1 724

751 y más

162

134

98

501 a 750

59

52

38

251 a 500

199

182

113

101 a 250

420

312

284

51 a 100

592

492

373

20 a 50

1 511

1 192

818

a Independientemente de si introdujeron procesos.

b Independientemente de si introdujeron productos.

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Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía -inegi- (2012)

Como parte del Sistema Nacional de Innovación se menciona la necesidad de vincular al sistema educativo con el sistema empresarial, público e institucional, porque una vez generados los conocimientos es indispensable ponerlos en práctica para perfeccionar los mismos y crear valores económicos y sociales. En este proceso, resultan cruciales las relaciones articuladas entre dichos sectores. En Chile, por ejemplo, ya existen parques tecnológicos y en diversas universidades sus direcciones de vinculación y desarrollo tecnológico actúan como «traductores» de las necesidades del sector productivo hacia las instituciones (Benavente, 2004).

La deficiencia que se detecta en el Sistema Nacional de Innovación Mexicano es que está enfocado a ofrecer apoyos y establecer vinculaciones entre los niveles educativos de posgrado y las empresas. La Secretaría de Educación Pública (sep) y el conacyt apoyan conjuntamente los estudios de posgrado y la consolidación de grupos académicos de investigación básica, aplicada y para el desarrollo tecnológico. Aún en estos programas conjuntos no se involucra de forma activa y fundamental a quienes se ubican en la educación básica o media-superior. Niveles educativos clave para fomentar la creatividad y la innovación, niveles educativos fundamentales para formar agentes frontera con los tres roles: prescriptores, innovadores y emprendedores.

Tabla 2. Empresas del sector productivo que llevaron a cabo innovaciones

organizacionales o de mercadotecnia (2010-2011)

Tipo de innovación

Empresas

2010

2011

Innovación organizacional

1032

1231

Introdujeron un sistema administrativo nuevo o significativamente mejorado

695

782

Realizaron un cambios mayor en la organización del trabajo al interior de la

empresa

599

825

Realizaron un cambio significativo o una nueva forma de relacionarse con

otros organismos

188

278

Innovación de mercadotecnia

581

609

Realizaron un cambio significativo en el diseño o embalaje del bien o servicio

268

291

Realizaron un cambio significativo o nuevos métodos en la distribución o en

ventas

391

415

Fuente: INEGI (2012)

Una vez que se cuenta con agentes frontera, hay que integrarlos al sistema empresarial. Las empresas innovan para la generación de valor económico y para hacer frente a la competencia en el mercado. La innovación tecnológica genera externalidades que, en ocasiones, se traducen en beneficios que fluyen a otros agentes económicos distintos a aquellos para quienes se realizó la inversión requerida en investigación y desarrollo.

La experiencia mundial demuestra que las empresas son los agentes principales de la innovación. En el caso de México, existen esfuerzos del sector privado mexicano por incrementar sus capacidades en la generación de innovación, buscando mejorar su competitividad; sin embargo, estos esfuerzos se han concentrado en algunas empresas y ramas industriales, y no se han generalizado (Tabla 1 y 2). Existe una baja capacidad de absorción tecnológica en la mayor parte de las empresas de menor tamaño, así como escasa innovación. Esta situación se refleja en la tendencia a comprar tecnologías, imitar a los grandes competidores y en una visión de corto plazo. Esta visión cortoplacista impide conceptuar la importancia estratégica de generar tecnología propia, incluso para propósitos de asimilación. Esto último se hace patente en la limitada existencia de infraestructura y en la escasez de recursos humanos para la investigación en el interior de las empresas.

Instrumentos detonadores de la innovación ofertados en México

México muestra un débil desempeño en ciencia e innovación. En 2009 el gasto interno bruto en investigación y desarrollo representó apenas el 0.44% del pib. Este es el porcentaje más bajo de los países miembros de la ocde (prácticamente la mitad de lo que invierte Turquía, con 0.85% del pib, y muy por debajo de países como Corea, con el 3.6%, Finlandia, con el 4%, o Israel, con el 4.3%) (ocde, 2012).

La inversión empresarial en i+d es reducida. De ahí que fomentar la innovación a partir de los agentes frontera es esencial para impulsar la productividad y crear nuevas fuentes de crecimiento. Diversos factores explican la debilidad de la innovación en México. Entre ellos se incluyen un marco legal deficiente y limitaciones de gobernabilidad en el sistema de innovación. Sin embargo, actualmente el país realiza esfuerzos para superar esas debilidades. Dos áreas de interés particular son la comercialización de la investigación pública y la creación de condiciones para el emprendimiento innovador (ocde, 2012).

El Programa Especial de Ciencia y Tecnología 2008-2012 (pecyt) pro- pone fortalecer la apropiación social del conocimiento y la innovación, y el reconocimiento público de su carácter estratégico para el desarrollo integral del país, así como la articulación efectiva de todos los agentes económicos y sociales involucrados para alcanzar ese fin. Así, se promoverá que objetivos, estrategias y acciones del pecyt generen efectos positivos en la calidad de vida de la población y la atención de problemas nacionales prioritarios.

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) es la institución encargada de formular e implementar las políticas públicas de Ciencia, Tecnología e Innovación (cti) y de promover la investigación, la innovación, el desarrollo y la modernización tecnológica. Conacyt realiza esfuerzos de forma conjunta con la Secretaría de Economía y con organismos internacionales. Todos los programas ofertados (tabla 3) consideran a los agentes en el perfil de innovadores, algunos pretenden vincular al agente innovador con el emprendedor, mientras que sólo el programa iberoeka abre un espacio para el agente prescriptor; incluso, por ser un programa «de abajo hacia arriba» fomenta que en un mismo agente se perfile el prescriptor-emprendedor-innovador.

Para llevar a cabo su misión, el Conacyt cuenta con diversas herramientas a las que acceden los agentes económicos. Estas herramientas son creadas a partir de lineamientos establecidos por comités del propio Conacyt (Tabla 3). Razón por la que muchas de estas no satisfacen las necesidades reales de los agentes económicos.

Para el establecimiento de lineamientos adecuados a la realidad se re- quiere de la generación de programas con base en la cartografía económica de las empresas mexicanas, del modelo de innovación en los negocios y del análisis del entorno económico. En otros términos, el programa con la perspectiva del «desarrollo de abajo hacia arriba» es justo el que abarca al agente frontera en sus tres roles, prescriptor-emprendedor-innovador. Los otros programas, surgidos de «arriba hacia abajo», mantienen una visión separada entre el emprendedor y el innovador. Se incluyen ambos roles pero como agentes separados que más bien han de vincularse; mientras que se omite por completo el rol del prescriptor.

Tabla 3. Instrumentos públicos detonadores de innovación en México

Instrumento

Papel detonante de la innovación

Programa AVANCE

Creación de negocios basados en la explotación de desarrollos científicos y/o desarrollos tecnológicos. Fomenta la formación de redes, vínculos entre agentes y considera el papel emprendedor-innovador. Se encuentra ausente el papel del prescriptor.

Programa de Estímulos para la Innovación

Se dirige a las empresas que invierten en investigación y desarrollo tecnológico e innovación en productos, servicios o procesos.

IDEA

Fomenta la vinculación educación-ciencia-tecnología-innovación y su articulación con la cadena productiva. Formar e incorporar recursos humanos especializados en I+D+i.

IBEROEKA

Se caracteriza por la cooperación tecnológica «de abajo hacia arriba». Por su estructura formal da cabida al prescriptor; sin embargo, no hay evidencia de esto último. Los participantes pueden emprender proyectos adaptados a sus necesidades específicas, siempre que reúnan unos requisitos fundamentales.

FONCICYT

Fomento de la cooperación internacional en materia de investigación científica y tecnológica entre México y la Unión Europea. Facilita el establecimiento de vínculos entre agentes de ambas regiones para proyectos conjuntos en el marco de la cooperación europea hacia terce- ros países.

Cooperación Tecnológica Bilateral

Apoya la ejecución de proyectos tecnológicos conjuntos, orientados al desarrollo y/o adaptación de nuevos productos, procesos o servicios, destinados a mercados internacionales, a través de la movilidad de estudiantes e investigadores entre las regiones de Asia, América y Europa.

Estancias Sabáticas a la Industria

Detonación de proyectos de desarrollo e innovación tecnológica, a través de la integración de doctores y la creación de departamentos encaminados a la innovación dentro de las empresas.

Fondo de Innovación Tecnológica

Apoya a las empresas micro, pequeñas y medianas y/o Empresas tractoras en: nuevos negocios de base tecnológica; integración de prospectos de negocios de base tecnológica; creación y/o consolidación de grupos de investigación o centros en ingeniería, diseño, investigación y/o desarrollo tecnológico.

Fuente: Elaboración propia con base en Conacyt (2014)

Faltan programas de innovación que reclamen de forma sencilla apoyos fiscales. También se requiere de una mayor difusión de los programas entre la comunidad mexicana, a fin de que no se concentren únicamente en una zona o sector y de esta manera se logre un desarrollo regional y estatal de impacto nacional.

Dentro del Sistema de Innovación Mexicano existe un programa para el desarrollo de las Industrias de Alta Tecnología que se centra en apoyar temporalmente a las empresas de alta tecnología en función de las fallas de mercado. Sin embargo, la cobertura del programa fue baja, en 2009 no otorgó apoyos, en 2010 otorgó apoyos a 2 beneficiarios y en 2011 a 8 beneficiarios. De los datos anteriores se deduce que la cobertura del programa es la siguiente, 2009: 0%, 2010: 0.04% y 2011: 0.14%. Sin embargo, este indicador no considera que al otorgar apoyos a organismos empresariales y centros académicos es posible beneficiar al mismo tiempo a otros grupos de la población objetivo (Guerrero, 2014).

Entre los esfuerzos conjuntos, Secretaría Económica y Conacyt, se ubica un fideicomiso público con el propósito de apoyar, a las micro, pequeñas y medianas empresas, así como a personas físicas con actividad empresarial que desarrollen o adopten actividades de Innovación y Desarrollo Tecnológi- co (preferentemente con propuestas sujetas a patente). El fondo se orienta a nichos tecnológicos específicos tales como: manufactura avanzada, tecnologías de la salud, agroalimentario, biotecnología, nanotecnología.

A través del Fondo de Innovación Tecnológica (fit) se han atendido a más de 580 empresas y destinado más de 1,500 millones de pesos mexicanos para el desarrollo de nuevos productos, procesos y servicios; a su vez, se ha logrado un efecto multiplicador de 1.2 en los recursos con la aportación de la Iniciativa Privada apoyando iniciativas emprendedoras, de micro, pe- queñas y medianas empresas. Sin embargo los recursos destinados al fit, pudieran ser aún mayores (Tabla 4).

El Gasto Nacional en Ciencia y Tecnología (gncyt) en México durante 2011 se ubicó en 111,065.3 millones de pesos. Esto representa el 0.77 por ciento del Producto Interno Bruto (pib). El sector gobierno es el principal agente financiador de la ciencia y la tecnología, al aportar 51.9 por ciento del total de la inversión, mientras que el sector privado contribuye con una cantidad inferior equivalente al 42.8 por ciento, y en tercer lugar se ubica a las instituciones de educación superior que pagan el 5.4 por ciento del gasto (Conacyt, 2011).

Tabla 4. Recursos destinados al fit 2007-2012

Año

Proyectos

FIT*

IP*

Total*

2007

112

$325,624,101.35

$384,574,646.77

$710,198,748.12

2008

39

$78,804,981.51

$84,526,524.39

$163,331,505.90

2009

21

$61,858,702.63

$100,452,910.24

$162,311,612.87

2010

231

$644,379,645.44

$662,746,918.19

$1,307,126,563.63

2011

114

$286,419,351.00

$293,396,442.94

$579,815,793.94

2012

69

$179,854,338.00

$170,204,428.00

$350,058,766.00

Total

586

$1,576,941,119.93

$1,695,901,870.53

$3,272,842,990.46

Fuente: SE (2012)

Financiamiento como detonador de la innovación

La aversión al riesgo del sistema bancario tradicional agravada por un desarrollo débil del mercado de capital semilla, y la reducida capacidad para evaluar el potencial de nuevas empresas basadas en el desarrollo científico o tecnológico, ha dejado a la mayoría de los posibles emprendedores sin recursos para financiar las etapas iniciales en la creación y el desarrollo de empresas. Por otra parte, el tamaño y el alcance limitados del mercado de capital de riesgo en México sigue siendo un problema que afecta la sustentabilidad financiera de nuevas empresas a mediano y largo plazo, dejando como mejor opción de negocios su eventual venta o bien su afiliación a una empresa más grande (ocde, 2012).

El financiamiento ha sido insuficiente para alcanzar niveles mundialmente competitivos en actividades de Ciencia, Tecnología e Información (cti), para lo cual se requiere ampliar la participación de todos los agentes involucrados, en particular la del sector privado. Asimismo, es necesario atraer inversión de fuentes que no estén sujetas al proceso de asignación de fondos públicos, incluyendo recursos de países y organismos internacionales.

El acceso oportuno a fondos dentro de esquemas adaptados a los requerimientos puede ser una ayuda más determinante que los subsidios (aunque estos últimos sigan siendo, sin duda, claves para la factibilidad de ciertos proyectos de i+d de alto costo y largo plazo de maduración) (Pérez, 1996). Aun cuando se reconoce que las empresas constituyen los agentes centrales de los sistemas de innovación, en el caso de México estas aún no se consolidan en la cadena educación-ciencia-tecnología-innovación. Para detonar la inversión de las empresas en ese rubro, contribuir a la creación de empleos y ser más competitivos, es fundamental fortalecer los programas de incentivos a las empresas que invierten en i+d, además de dar mayor protección a los derechos de propiedad intelectual.

El financiamiento gubernamental es esencial, no sólo en el apoyo a la ciencia básica sino también para los proyectos que vinculan la industria con la universidad; tales como programas de riesgo compartido y otros mecanismos diseñados para apoyar financieramente al sector productivo en el desarrollo de investigación. Sin embargo, el sistema empresarial debe hacer grandes esfuerzos por incrementar su inversión en tecnología e innovación para no depender de recursos federales, ya que el beneficio es directo hacia las mis- mas empresas.

Sistema institucional e infraestructura como detonantes de la innovación

En la última década se ha construido la Red Nacional de Incubadoras de Empresas. El principal objetivo es identificar a las incubadoras que cuentan con el talento humano y la infraestructura para apoyar a los emprendedores a generar empresas competitivas y alineadas a las vocaciones productivas regionales y/o de los sectores estratégicos de cada entidad federativa.

La red está constituida por 217 incubadoras básicas y 16 incubadoras de alto impacto. Las primeras se enfocan a la creación de empresas de comer- cio, servicios e industria ligera. Las segundas concentran sus esfuerzos en el nacimiento de negocios de los sectores estratégicos determinados por cada estado.

También existen las aceleradoras de empresas que se enfocan a empresas de alto impacto que buscan impulsar su crecimiento, elevar su productividad, posicionarlas en el mercado nacional y/o facilitarles el acceso al mercado internacional. Actualmente se cuentan con 21 aceleradoras reconocidas en territorio nacional. Estas aceleradoras, pasaron también por un proceso de reconocimiento en la presente administración.

El fortalecimiento de las aceleradoras impulsa el ecosistema emprendedor y el crecimiento de empresas de alto impacto. Las aceleradoras potencializan el talento innovador de las empresas mexicanas en el extranjero y detonan el desarrollo de productos y servicios de alta tecnología.

Aparte de los programas de apoyo para detonar la innovación en el sector público, se cuentan con redes y/o subsistemas institucionales, como se muestra en la tabla 5. Sin embargo, la construcción no de uno, sino de mil puentes entre capacidad tecnológica y capacidad productiva requiere modificaciones profundas en las actitudes y las formas de interrelacionarse de los actores en uno y otro mundo (Pérez, 1996).