José Ortega y Gasset



Yo soy yo y mis circunstancias

La frase más conocida de Ortega y Gasset, quizás fuere " Yo soy yo y mi circunstancia" frase que aparece en su libro Meditaciones del Quijote. La filosofía consiste en interpretar a partir de una idea, reflexión, o vivencia, y esta frase tiene la consistencia de situar al hombre en el centro de un contexto, no importa saber si ese momento fue creado por el hombre mismo, o fue un suceso debido a lo imprevisto, lo casual, lo fortuito, lo premeditado, la casualidad o la causalidad, siempre el hombre tendrá que vivir ese momento en algún lugar del tiempo o del espacio.

Entonces la frase afortunada logra el hallazgo dialéctico de situar al hombre en su momento metafísico. De esta manera y de ninguna otra el hombre vive en el momento presente, en el instante en la cual se presenta tal disyuntiva, no puede escoger, ni escapar de ese momento predilecto por el tiempo y el espacio donde se desenvuelve. A partir de la asunción de la realidad y del momento que vive el hombre puede dar el próximo paso, el adueñarse de esa circunstancia hace que el ser humano pueda entender el del porque llego a ese momento, aunque los momentos de reflexión puedan acusarle de haber causado ese momento, para bien o para mal, no es de su escogencia el poder evitarlo, solo al asumir la responsabilidad del suceso asume lo único que el ser humano puede hacer, solo porque en este momento de incertidumbre, de angustia, de placer o de felicidad, entiende que esa circunstancia ha sido causado por lo que el hombre desde su despertar en este planeta ha practicado con responsabilidad, no es otra premisa que la del ensayo y error, al comprender esta cualidad la circunstancia se transforma en otro momento que crea una nueva circunstancia. Esta filosófica frase ha dado al ser humano la búsqueda de la entelequia por la entelequia misma, quien es el afortunado creador de la frase.

El filósofo

Nace José Ortega y Gasset en Madrid, el 9 de mayo de 1883. Que pasó en el mundo en el año del nacimiento de Ortega y Gasset.

Esta herencia histórica es la que el niño Ortega empieza a vivir, y como todo genio este acontecer diario le brinda la oportunidad de desarrollar su pensamiento asumiendo lo que era propicio para una mente privilegiada como la de este pensador.

La familia materna era dueña del diario "El Imparcial", y su padre, Don José, fue periodista y director de dicho diario. Decía Ortega y Gasset; "nací sobre una rotativa" es por eso que gran parte de sus escritos filosóficos y su carrera profesional, van a desarrollarse en contacto con el periodismo, y de tal manera que, si Ortega es recordado como uno de los más grandes filósofos en lengua castellana, es también una de las mayores figuras del periodismo español del siglo XX.

Una de sus mayores creaciones fue un fenómeno de difusión y de interés general e intelectual como la fue "La Revista de Occidente aún existe.

(Fundada en 1923 por José Ortega y Gasset, la Revista de Occidente constituyó, desde sus primeros números, una publicación atenta a las corrientes más innovadoras dentro del pensamiento y de la creación artística y literaria. Por ello, ejerció en todo el mundo hispánico un papel fundamental en la difusión de la cultura española y europea. Reaparecida en 1963, la Revista inició su cuarta y actual etapa bajo la dirección de la hija del filósofo, doña Soledad Ortega Spottorno, en 1980. Más de 250 números han visto la luz desde entonces.

A lo largo de estos últimos años, la Revista, que se ha mantenido fiel en lo fundamental al formato de sus primeros tiempos, sigue siendo una publicación de alta divulgación científica y cultural, plural y abierta. Sus áreas de interés preferente son las Humanidades y las Ciencias Sociales, en sentido amplio, pero sin olvidar el mundo de la ciencia pura o aplicada. Entre los colaboradores, la selección es representativa tanto de las grandes figuras del pensamiento como de los estudiosos y universitarios jóvenes.

La Revista de Occidente ofrece también entrevistas exclusivas con destacados representantes del pensamiento y la creación artística y científica internacional, y ha alternado la presencia en sus ilustraciones de portada de artistas consagrados y de valores jóvenes en el cultivo de las artes plásticas. En la actualidad la Revista de Occidente publica once números al año (el correspondiente a los meses de julio-agosto es doble) y alterna los parcial o totalmente monográficos, sobre cuestiones de interés permanente o de especial actualidad, con otros de contenido misceláneo" (fuente. Dialnet)

En 1897, Ortega inició sus estudios universitarios, primero en Deusto y poco después en Madrid. El Joven Ortega fue testigo de un acontecimiento histórico mayor, como lo fue la pérdida de los últimos restos del imperio colonial español. España tuvo que ceder: Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Este hecho movió la conciencia española, obligo a Ortega, Miguel de Unamuno, Pío Ba-roja, Antonio Machado, a toda la Generación del 98, a plantearse el problema de la decadencia física y/o moral de España.

Dentro del espíritu de su generación, Ortega diagnostica que el problema radica en el individualismo de los hombres. De ahí propone que la regeneración de España sólo puede venir de la mano de una toma de conciencia entusiasta de una misión nacional, y para que pueda ser llevada a cabo con éxito, Ortega propondrá la necesidad de la existencia de una élite intelectual, que, tomando lo mejor del mundo occidental, sepa "Al hablaros, frente a la vieja, de una nueva política, no aspiro, por consiguiente, a inventar ningún nuevo mundo. Acercándose a la política es cuestión de honradez para el ideólogo torcer el cuello a sus pretensiones de pensador original. Un principio, nuevo como idea, no puede mover a las gentes. Nueva política es nueva declaración y voluntad de pensamientos, que, más o menos claros, se encuentran ya viviendo en las conciencias de nuestros ciudadanos. (Vieja y nueva política)

Así el pensamiento de Ortega enlaza con el regeneracionismo y con uno de los aspectos del krausismo español. (Doctrina que defiende la tolerancia académica y la libertad de cátedra frente al dogmatismo) Aunque la teoría filosófica de Ortega difiere de los krausistas en la realización política y cultural, ambos van a coincidir en varios puntos claves:

a) que la situación de la España de la época es negativa y debe ser superada;

b) que esta superación sólo puede realizarse adaptándose al pensamiento europeo.

c) que es necesaria la existencia de grupos dirigentes que permitan la puesta al día de la cultura española.

Justamente con esta meta de recuperar a España de su decadencia, es el propósito de su viaje de estudios, a Alemania, que culmina con su doctorado en filosofía y la tesis titulada: "Los terrores del año mil Crítica de una leyenda".

Efectivamente, en 1905 marcha a Alemania y visita las universidades de Leipzig, Berlín y Marburgo. El panorama filosófico que el joven doctor José Ortega y Gasset en filosofía por la Universidad de Madrid encuentra en Marburgo estaba presidido por el neokantismo, esto es, la doctrina filosófica que postulaba la vuelta a Kant como modo de superar tos callejones sin salida a que había llegado la filosofía idealista alemana de la mano de Hegel y sus seguidores.

Ortega regresa pronto a España, el viaje a Alemania sólo puede tener sentido en la medida en que sirva para volver a España, y emprender la gran tarea que se había propuesto, que España se impregne de Europa y, a su vez, España impregne a Europa, Así en 1910, exclamará: "Queremos una interpretación española del mundo, España es una posibilidad europea. Sólo mirada desde Europa es posible España" "España como posibilidad"

En 1910, por oposición gana la cátedra de Metafísica de la Universidad de Madrid, comienza su actividad universitaria como catedrático, mucho antes de haber publicado algún libro de filosofía. Desde este momento comienza su vida pública de don José Ortega y Gasset, se mueve a sus aires, entre la docencia universitaria y las actividades culturales y políticas. Tras una breve segunda estancia en Alemania, en 1911, Ortega se entrega a su cátedra en el antiguo caserón de San Bernardo.

En 1914 las inquietudes políticas del joven catedrático de Metafísica lo llevan a fundar la Liga de Educación Política Española, con la que intentará llevar a cabo el cambio que necesita España desde posturas democráticas. Este año publica su primer libro: Meditaciones del Quijote. En 1916 es cofundador del diario Et Sol; y en 1923, justamente el año del comienzo de la dictadura del general Primo de Rivera, funda y dirige la Revista de Occidente.

Su enfrentamiento doctrinal con la política de la Dictadura lleva Ortega, en 1929, a dimitir de su cátedra universitaria y a continuar sus clases en la "profanidad de un teatro", clases que más tarde se publicarán con el título de ¿Qué es filosofía? Así, forzado por las circunstancias, Ortega se convierte en uno de los primeros filósofos españoles que impute su filosofía ante el gran público, admirable, pues en él se daban parejas las dotes de un gran filósofo y la capacidad de hacer asequible la filosofía a cualquier hombre culto.

En 1930, Ortega recupera su cátedra y su participación en la política activa aumenta, es el centro de un grupo de intelectuales que propugnan el advenimiento de la República Española. En 1931, con llegada la República, funda, junto con Gregorio Marañón y Pérez de Ayala, la Agrupación al Servicio de la República. Es elegido diputado a las Cortes Constituyentes por la provincia de León, y se repite la paradoja de todo filósofo "metido en política", se le oye, pero no se le escucha ni se le sigue.

La desilusión que le produce esta indiferencia, lo lleva pronto a retirarse de la política activa y a disolver la Agrupación. Ortega vuelve de nuevo a la actividad académica y publica, en 1934, En tomo a Galilea. En 1935, es la figura más sobresaliente del quehacer filosófico, en ese año pública otro libro importante: Historia como sistema.

Con el inicio de la guerra civil española, en 1936, Ortega se autoexilia, y comienza a vagar por el mundo. Primero Parte y Holanda, donde pronuncia conferencias después Leiden, La Haya y Ámsterdam. Viaja a la Argentina, y allí vive, hasta que, en 1942, fija su residencia en Portugal, dónde escribió su trabajo "Origen y epilogo de la filosofía. AI terminar la Segunda Guerra Mundial, en 1945, Ortega regresa a España, pero en los diez años que le quedan antes de morir, su actividad pública se reduce al mínimo dadas las circunstancias políticas españolas.

En 1946 se comienzan a publicar sus Obras Completas. Aunque se le permite vivir en España, él no se siente a gusto en su propio país, a partir de 1950 viajará de nuevo a la Alemania de su juventud, donde mantuvo un debate filosófico con M. Heidegger, en Badén Badén, sobre el hombre y su lenguaje.

Continuó su trabajo sin descanso y, en 1955, regresó definitivamente a España. Diagnosticado de cáncer gástrico, y tras una operación sin esperanzas, murió en Madrid el día 18 de octubre de 1955.

Para recordar al maestro bastaría con esta frase que escribió Xabier Zubirt Apalátegui, otro filósofo español contemporáneo de Ortega: *En el bracear denodado con la verdad de la vida y de las cosas, Ortega nos enseñó in vivo la radicalidad con que han de librarse, cara a cara a la verdad las grandes batallas de la filosofía. Es lo que perennemente nos une a su espíritu con plena admiración, profundo respeto e íntimo cariño"

La rebelión de las masas

Capitulo parte merece la obra de Ortega que lleva como título "La rebelión de las masas" este importante libro se comenzó a publicar en 1929 en forma de artículos en el diario El Sol y en el mismo año como libro. Está traducido a más de veinte idiomas. Se centra en su concepto de del hombre cuando se siente que es parte de la masa del conglomerado humano, como identificación de su "yo" y las consecuencias del desarrollo que habrían llevado a que la mayoría suplantara a la minoría, carácter de estas masas, "muchedumbre", y de las aglomeraciones de gente y a partir de estos hechos, analiza y describe la idea de lo que llama ortega llama hombre-masa: masa y el hombre-masa que la compone.

"Hay un hecho que, para bien o para mal, es el más importante en la vida pública europea de la hora presente. Este hecho es el advenimiento de las masas al pleno poderío social. Como las masas, por definición, no deben ni pueden dirigir su propia existencia, y menos regentar la sociedad, quiere decirse que Europa sufre ahora la más grave crisis que a pueblos, naciones, culturas, cabe padecer. Esta crisis ha sobrevenido más de una vez en la historia. Su fisonomía y sus consecuencias son conocidas. También se conoce su nombre. Se llama la rebelión de las masas"

En La rebelión de las masas, Ortega y Gasset desarrolla su idea del "hombre-masa", tomado en su conjunto —las masas populares— y en su individualidad.

Para Ortega y Gasset uno de los males de su tiempo fue el que las clases populares, el pueblo la gente sencilla o la masa como el las denomino llegaran a los espacios reservados a las élites, desde restaurantes y salas de teatro, desde clubes y otros establecimientos a la posibilidad de toma de decisiones políticas, esto último lo consideraba Ortega como muy o mucho más grave. Y la tesis se esgrimía argumentando que las élites naturalmente, originalmente formadas por hombres cualificados y las clases populares, también la burguesía, formadas por "individuos sin calidad"; aunque admita que en las clases populares puede encontrarse "almas egregiamente disciplinadas" y en las élites se esté produciendo el advenimiento de hombres-masa.

Cada grupo social contaría con una minoría selecta de personas, minoría mayoritaria en las élites "Que en su actualidad se estaría corrompiendo, poniendo como ejemplo el acceso de "intelectuales incualificados, incalificables y descalificados", y en las clases obreras estarían surgiendo "almas egregiamente disciplinadas".

"La aglomeración, el lleno, no era antes frecuente. ¿Por qué lo es ahora? Los componentes de esas muchedumbres no han surgido de la nada. Aproximadamente, el mismo número de personas existía hace quince años. Después de la guerra parecería natural que ese número fuese menor. Aquí topamos, sin embargo, con la primera nota importante. Los individuos que integran estas muchedumbres preexistían, pero no como muchedumbre. Repartidos por el mundo en pequeños grupos, o solitarios, llevaban una vida, por lo visto, divergente, disociada, distante. Cada cual -individuo o pequeño grupo ocupaba un sitio, tal vez el suyo, en el campo, en la aldea, en la villa, en el barrio de la gran ciudad.

Ahora, de pronto, aparecen bajo la especie de aglomeración, y nuestros ojos ven dondequiera muchedumbres. ¿Dondequiera? No, no; precisamente en los lugares mejores, creación relativamente refinada de la cultura humana, reservados antes a grupos menores, en definitiva, a minorías. La muchedumbre, de pronto, se ha hecho visible, se ha instalado en los lugares preferentes de la sociedad. Antes, si existía, pasaba inadvertida, ocupaba el fondo del escenario social; ahora se ha adelantado a las baterías, es ella el personaje principal. Ya no hay protagonistas: sólo hay coro".

Influencias de su obra

Más allá de las influencias políticas y sociológicas, que siempre serán discutidas y discutibles, La rebelión de las masas como parte de la obra de Ortega y Gasset cuenta con numerosos seguidores, entre los que se contarían el grueso de sus discípulos. Julián Marías, uno de ellos, ha manifestado que "los diferentes escritos de Ortega son como las cimas de un iceberg, por debajo de las cuales queda operante, aunque oculta, la mole sumergida", advirtiendo que «La rebelión de las masas ha sido leído ignorante y malévolamente".

Durante el franquismo, la filosofía de Ortega pasó desapercibida en España, pero no en Latinoamérica, donde se encontraba exiliada gran parte de la intelectualidad española. Con la llegada de la democracia a finales de los años 70 revive el pensamiento orteguiano.

Ortega y Gasset es el filósofo español con más repercusión internacional. Sus obras han sido traducidas a muchos idiomas y gran cantidad de sus pensamientos siguen teniendo actualidad. En primer lugar, debemos referirnos a la escuela de Ortega en España. Tras su paso por la universidad, la filosofía de Ortega influyó en filósofos renombrados como José Gaos, María Zambrano, García Morente, Ferrater Mora, Pedro Laín Entralgo, Julián Marías, Aranguren, etc. También dejó una profunda influencia en pensadores de América Latina.

Influencias en su obra

La filosofía de Ortega y Gasset recibe influencias de los principales pensadores de la historia de la filosofía: Platón, Aristóteles, Descartes, Kant, Hegel, etc. En España, es influido por el krausismo, algunos autores de la Generación del 98, muy especialmente de Miguel de Unamuno, con quien mantiene una relación cercana pero muy polémica) y el movimiento regeneracionista (Joaquín Costa).

Sin embargo, encontramos cuatro corrientes que le influyen especialmente durante su estancia en Alemania: el neokantismo, el vitalismo, la fenomenología y el historicismo. El profundo conocimiento de la obra de Kant por parte de Ortega se debe a la clara influencia de los pensadores neokantianos Cohen y Natorp. A través de su influencia mantiene una posición objetivista. La fenomenología de Husserl le proporciona nuevas ideas para superar el dualismo sujeto-objeto tan arraigado a la historia del pensamiento.

El vitalismo de Nietzsche le aporta las bases para realizar una crítica a la filosofía antigua y moderna y apoyar una posición perspectivista frente a la realidad. Además, el concepto de "razón vital" contiene raíces nietzscheanas. La crítica a la razón mecanicista de la ciencia también es debida a la influencia de la filosofía vitalista del pensador francés Henri Bergson. La noción de cultura y la concepción histórica de la realidad humana son recibidas a través de Dilthey.

Por último, existen claras coincidencias entre Ortega y Heidegger en algunos conceptos fundamentales como el "yo y la circunstancia" y el "Dasein" heideggeriano. Estas coincidencias también se presentan en otras categorías de la vida.

Traducciones

La primera traducción a la lengua inglesa fue publicada en 1932, autorizada por Ortega. De acuerdo con la renovación de los derechos sobre la obra en enero de 1960 por Teresa Carey, el autor de esta primera traducción habría sido J. R. Carey. Una segunda traducción fue publicada en 1985 por la University of Notre Dame Press en asociación con W. W. Norton. Esta traducción fue realizada por Anthony Kerrigan y editada por Kenneth Moore, con una introducción añadida de Saul Bellow.

 

 

Autor:

Domingo Chacón.