Narrativa en quichua santiagueño. El paradigma de los tiempos pretéritos



Resumen

El trabajo se propone una aproximación a la narrativa en quichua santiagueño, teniendo como objetivo la descripción y sistematización de algunas regularidades en las formas lingüísticas y de tópico en dichas narrativas, específicamente el uso de los paradigmas de los tiempos pretéritos en la narración de "casos" (Fernández Latour de Botas, 1988) sobre el Alma mula. Este estudio constituye un primer acercamiento a la tradición narrativa oral del quichua santiagueño, como locus de la relación entre lengua y cultura. Se considera que ciertos rasgos de los discursos narrativos pueden ser importantes para observar el vínculo entre lengua, cultura y sociedad (Sherzer, 1987), (Fishman, 1982). La investigación se ha desarrollado en el marco de una adscripción en la materia Etnolingüística, cátedra Golluscio, de la de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Introducción

El quichua santiagueño es una lengua hablada en Argentina, especialmente en la provincia de Santiago del Estero. Dicha lengua pertenece a la familia quechua, la cual se extiende geográficamente desde el sur de Colombia hasta el Norte de Argentina y posee más de 8 millones de hablantes (Unicef & Funproeib Andes, 2009). La familia quechua se clasificado en dos ramas Quechua 1 y Quechua 2 (Adelaar, 2004). Las lenguas quechuas sureñas, entre ellas, el quichua santiagueño, se encuentran en el segundo grupo. En la actualidad existen entre 140.000 y 160.000 hablantes, todos con alto grado de bilingüismo, en Santiago del Estero (Alderetes, 2001); pero también existen hablantes que han migrado a otras provincias, como Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires.

Este proyecto fue planteado en tres etapas: la primera fue la selección del corpus de narrativas de fuentes secundarias; la segunda constituyó la traducción y análisis morfosintáctico del curpus (lo que incluyó en todos los casos la segmentación de morfemas y la interlinearización de oraciones); por último, se realizó una sistematización de los usos de los tiempos pretéritos, desarrollada en este trabajo.

El análisis morfológico fue realizado empleando el programa Field Works Language Explorer (o FLEx) diseñado específicamente para la documentación de lenguas y tareas de análisis textual. Gracias al uso de este programa se lograron analizar y traducir las tres narraciones, a la vez que se creaba una base de datos lingüísticos, que al momento de finalizado el informe constaba de 170 entradas léxicas y gramaticales.

En esta sección (§1) se realizó una introducción a la lengua y al problema de investigación, a la vez que se especificaron las etapas del trabajo realizado. En §2 se desarrolla el marco teórico en el que se basa este estudio. En la sección §3 se presenta el trabajo de análisis de las formas verbales pretéritas empleadas en las narraciones seleccionadas. En esta sección se incluyen: (§3.1) los estudios antecedentes en la descripción de los paradigmas pretéritos en quichua santiagueño; (§3.2.1) la presentación del eje temático que atraviesa las narraciones elegidas; y (§3.2.2; §3.2.3) el análisis propuesto para los tiempos pretéritos sobre el corpus. Finalmente, en §4, se resumen los resultados y se presentan reflexiones finales.

Marco teórico

El presente trabajo sentará sus bases en aquellos estudios que, dentro de lo establecido por la Etnografía del Habla, están interesados en examinar las relaciones entre lengua y cultura. A continuación se mencionarán algunos aportes sobre el discurso (Sherzer, 1987; Hymes, 1972); el lenguaje narrativo como tradición (Woodbury, 2000); el arte verbal (Bauman, 1975) y el lenguaje poético (Friedrich, 1986).

Las hipótesis de Sapir y Whorf respecto del vínculo lengua­cultura­raza (Sapir, 1971; Whorf, 1971) han sido objeto de numerosas disquisiciones. En este sentido, consideramos valioso el aporte de Fishman (1982), respecto de los trabajos de Whorf. El autor propone un cambio en el enfoque con el que se abordan las mentadas ideas whorfianas, apuntando a una valoración de la perspectiva de la diversidad etnolingüística como patrimonio de la humanidad, lo que traduce como "whorfianismo del tercer tipo" (W3). El valor de W3 está ligado a la "conciencia social de las disciplinas que adscriben al estudio de la lengua­en­sociedad" (Fishman, 1982: 48).

Reconsiderando también las deducciones de Sapir­Whorf, Sherzer (1987) postula que es en el discurso artístico donde se activan en todo su potencial los recursos de la gramática y los significados y símbolos culturales. En este sentido, el discurso es la esencia de la relación entre lengua, cultura y sociedad. Los mitos, las leyendas, los cuentos, duelos verbales y conversaciones constituyen la vida verbal de una sociedad y son expresión y actualización de la intersección entre lengua y cultura. Estos discursos son el punto de partida teórico y metodológico del autor, por ser donde se intensifican el arte verbal y el juego lingüístico.

Por su parte, Woodbury (2000) postula que la "transmisión interrumpida de una herencia gramatical y léxica (...) significa el fin tajante de algunas tradiciones culturales y es parte del proceso de desenredar, reestructurar o revaluar otras" (Woodbury, 2000: 67). Todas las lenguas poseen una capacidad expresiva equivalente, pero es la realización de ese potencial lo que es emergente, progresivo y dependiente de los usos que le dan sus hablantes. Por su parte, Hymes (1972) propone que los hablantes de diferentes culturas construyen distintos sistemas de comunicación de la experiencia, hecho que va más allá de una simple diferencia de costumbres fijadas. Hymes afirma que "los valores y creencias culturales son, en gran parte, constitutivos de la realidad lingüística" (Hymes, 1972: 100). El estudio de la lengua debe abordar tanto su estructura, como los usos o patrones de usos de cada comunidad.

Respecto del lenguaje poético, Friedrich sostiene que "el lenguaje poético es el lugar de las diferencias más interesantes entre lenguas y donde debe estar el foco del estudio de tales diferencias" (Friedrich, 1986: 54). Bauman (1975), por su lado, se inscribe en las disciplinas que comparten el interés por el valor estético de la vida social y cultural manifestada en el lenguaje. Propone, así, centrar el estudio del arte verbal en la ejecución.

El enfoque centrado en la ejecución de Bauman (1975), así como el que subraya la importancia de los patrones de uso de Hymes (1972) son fundamentales para un estudio etnográfico del discurso. Sin embargo, el empleo estos ejes fundamentales de la Etnografía del Habla podrá ser más detallado una vez que se cuenten con fuentes primarias de los materiales narrativos.

Como señala Karlovich (2006), respecto de las piezas orales quichuas recopiladas por Bravo (1989), el acto de composición, lo que el autor llama la "factura" de la narración, queda mucho más expuesta que en un texto escrito: "Para acercarse adecuadamente a estos textos hay que escucharlos y no leerlos" (Karlovich, 2006: 25).

Los tiempos de la narración

En este apartado se desarrolla el trabajo analítico que constituye el objetivo principal de este proyecto. A continuación se realiza un análisis del empleo de los tiempos verbales del pasado en la narración y las diferentes formas de apelación a la dimensión espacio­temporal, que podrían responder a diferentes grados de distancia en el tiempo, grados de conocimiento del hablante, distanciamiento/identificación del hablante con los hechos narrados, segmentación episódica, entre otros.

Paradigma de los tiempos verbales pretéritos en quichua santiagueño

Se expondrá a continuación la clasificación propuesta por Albarracín (2009 y 2011) para los tiempos verbales pretéritos del quichua santiagueño.

Pasado simple o pasado experimentado

El pasado simple o experimentado está indicado con una marca constante para todas las personas ­ra (Albarracín, 2009). Dicho sufijo, proviene históricamente de la forma ­rqa, aún empleada en otras lenguas quechuas. Este tiempo verbal se emplea para la referencia de acciones terminadas que contaron con la participación consciente del hablante. Por esta razón, Albarracín (2009) también se refiere a este como "pretérito experimentado":

Pretérito de habitualidad

Esta forma se emplea para referirse a acciones habituales realizadas en el pasado y que el hablante recuerda como parte de su propia cotidianeidad, en especial de su forma de vida, de su tradición (Albarracín, 2011: 45). Se trata de una frase verbal que posee un auxiliar (verbo kay "ser"), con flexión de persona y tiempo, y un verbo principal derivado en participio, terminado en ­q (señalado en la glosa como nominalización):3

 

 

Autor:

Mayra Juanatey.

UBA