La toxoplasmosis



Introducción

La toxoplasmosis es una zoonosis de amplia distribución mundial producida por Toxoplasma gondii. La infección puede cursar con o sin sintomatología, lo que depende de factores asociados al parásito o al hospedador. La cantidad de parásitos que inician la infección pueden determinar el curso de la misma así como factores propios del hospedador, como la edad, el estado de las defensas, la gestación u otros

El Toxoplasmosis Gondii, es un parásito intracelular obligado, con una amplia distribución mundial, presente en todos los climas, en todas las agrupaciones animales de sangre caliente y en todos los tejidos de esos animales. Fue descrito inicialmente en los tejidos de un roedor del Norte de África en 1908. En ese mismo año, Splendore (1908) en Brasil reportó la identificación de este organismo en los tejidos de un conejo. En 1939 Wolf, Cowen y Paige fueron los primeros en identificar de forma concluyente el Toxoplasma Gondii (T. Gondii) como causa de enfermedad humana. Las formas quísticas fueron reconocidas por Frenkel y Friedlander (1951), pero no fue hasta 1960 y 1970 que el parásito se identificó como un coccidio. Aproximadamente 5/1000 mujeres embarazadas no inmunes pueden adquirir infección por toxoplasma, con un riesgo de un 10 100 % de transmisión al recién nacido (RN). Durante el embarazo la infección puede diseminarse al feto a través de la placenta y producirle crecimiento intrauterino restringido, muerte fetal, retraso mental, defectos oculares y ceguera

Marco teórico

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa ocasionada por el protozoo Toxoplasma gondii, un parásito que puede vivir dentro de las células de los seres humanos y de los animales, sobre todo de los gatos y de los animales de granja. Al ser un organismo capaz de atravesar la placenta es extremadamente peligroso para el feto, al poder infectarle ocasionando lo que conocemos por Toxoplasmosis congénita (cuando el niño se infecta antes de nacer).

El riesgo de que la embarazada que contrae la infección pueda contagiar al feto es de un 40%. Pero mucho depende el momento en que se contrae, pues en el primer trimestre es menos frecuente que en el segundo y en éste menos que en el tercero, sin embargo, durante el primer trimestre de gestación es cuando mayores daños causan en el bebé.

Si el parásito atraviesa la placenta e infecta al bebé podría provocar graves lesiones en el cerebro y en los ojos, pérdida de la audición, problemas de aprendizaje, e incluso la muerte del bebé.

En la toxoplasmosis existen distintas posibilidades de contagio: la transmisión del patógeno se produce principalmente por el consumo de carne cruda (filete tártaro, jamón crudo, salami, salchichas, etc.) o carne que no está lo suficientemente hecha, como carne picada, sobre todo de cerdo.

Otra forma de transmisión común es el contacto con el suelo, contaminado con heces de gato: al jugar en la arena, al trabajar en el jardín, en la agricultura o al limpiar la caja de arena de los gatos, el patógeno de la toxoplasmosis de las heces de los gatos puede entrar en el hombre a través de la boca. También las frutas y verduras pueden estar contaminadas con heces de gato y ser la causa de una infección por toxoplasmosis.

Entre las causas más raras de toxoplasmosis se encuentran la infección primaria por toxoplasmosis en las embarazadas. Solo en algunos casos se produce durante el embarazo una transmisión del patógeno al feto (infección prenatal). Al principio del embarazo el riesgo de contagio es menor y aumenta hasta el final de este. El contagio de la toxoplasmosis de una persona a otra es casi imposible.

El periodo de incubación de la toxoplasmosis (es decir, el periodo de tiempo entre la infección con el patógeno y la aparición de los primeros síntomas) va de dos a tres semanas.

La infección con el patógeno de la toxoplasmosis evoluciona normalmente sin síntomas. Solo en algunos casos se muestran algunos signos de enfermedad..

La toxoplasmosis adquirida después del nacimiento (postnatal) se da entre el 80 y el 90% de los casos con apenas síntomas, si el sistema inmune del afectado se encuentra sano. En los demás casos, la infección se manifiesta a través de molestias parecidas a las de la gripe, como la fiebre, fatiga, dolor de cabeza, dolor muscular y dolor de articulaciones. Al mismo tiempo se inflaman los ganglios linfáticos, sobre todo en la zona del cuello.

En las personas con un sistema inmunológico debilitado, la toxoplasmosis puede desencadenar síntomas más severos.

El patógeno de la toxoplasmosis, el Toxoplasma gondii, afecta a menudo al sistema nervioso central (SNC: cerebro y médula espinal).

En las personas sanas, los quistes del patógeno sobreviven tras la infección en el cerebro del afectado durante toda la vida, pero sin causar síntomas.

En personas con el sistema inmune debilitado (debido al SIDA o al consumo de fármacos que deprimen el sistema inmune), los quistes que sobreviven pueden alcanzar un gran tamaño. En este caso, los signos de la toxoplasmosis son los siguientes:

Trastorno de la personalidad

Dolor de cabeza

Fiebre

Convulsiones

Trastornos del equilibrio

Parálisis

Anormalidades del fondo del ojo

La toxoplasmosis adquirida antes del nacimiento (prenatal) (existe una posibilidad del 50% de que la madre embarazada la transmita al feto) puede manifestarse con diversos síntomas. Dependiendo del momento y de la intensidad de la infección se puede producir un aborto involuntario, con menor frecuencia el niño puede nacer muerto o pueden aparecer síntomas como la hidrocefalia, calcificaciones intracerebrales e inflamación en la piel del ojo. Las infecciones prenatales se dan aproximadamente en dos de cada 1.000 recién nacidos.

La magnitud de los síntomas de la toxoplasmosis adquirida antes del nacimiento en los niños depende del punto en que se produzca la infección. La toxoplasmosis prenatal al principio del embarazo puede causar graves daños. Si la infección se da más tarde, la magnitud de las alteraciones es menor. En casos en los que el niño nace aparentemente sano, los síntomas de la toxoplasmosis pueden darse más tarde. En estos casos, se pueden dar complicaciones transcurridos meses o años, como trastornos del desarrollo, retraso mental y alteraciones de la vista e incluso ceguera.

El diagnóstico de la toxoplasmosis se realiza a través de la detección del patógeno. El parásito Toxoplasma gondii se puede detectar directa o indirectamente.

La detección directa del patógeno de la toxoplasmosis es posible gracias a una muestra de tejido de distintos órganos, como los ganglios linfáticos o el útero. Tras el tratamiento de la muestra con determinados métodos de coloración, se puede detectar el patógeno. Sin embargo, esta forma de detección es poco específica, por eso se usa en pocos casos para el diagnóstico de la toxoplasmosis. El método habitual para el diagnóstico de la toxoplasmosis es la detección indirecta del patógeno. Para esto se realiza un análisis de sangre con el que se determina si el cuerpo produce anticuerpos contra el patógeno causante de la toxoplasmosis. Con esta prueba se puede detectar el aumento de los niveles de anticuerpos una semana después de la infección.

Puesto que la toxoplasmosis causa pocas molestias en general, el tratamiento no es necesario en la mayoría de los casos. Sin embargo, si la persona afectada está embarazada la primera vez que es infectada por el patógeno de la toxoplasmosis, es necesario el tratamiento aunque la afectada no tenga molestia. La finalidad del tratamiento es evitar la infección del niño. Para esto se usa el antibiótico espiramicina (desde la semana 16 de embarazo y en combinación con la pirimetamina). Al mismo tiempo, las embarazadas reciben ácido fólico para evitar los daños a la médula ósea. Tras el parto se seguirán utilizando los mismos fármacos para tratar al recién nacido.

Si el sistema inmunológico del paciente está dañado debido, por ejemplo, a una infección por el VIH, también es recomendable el tratamiento con los fármacos mencionados y en este caso también con atovaquona para la quimioprofilaxis.

La toxoplasmosis tiene por lo general una evolución inofensiva. Solo durante el embarazo o si los afectados tienen un déficit en el sistema inmunológico, el pronóstico es menos favorable.

Si un niño adquiere la toxoplasmosis durante el periodo de gestación, la evolución y el pronóstico dependerán del momento y de la intensidad de la infección. Alrededor del 90% de los niños infectados durante el embarazo están sanos en el parto. Sin embargo, se pueden dar complicaciones transcurridos unos meses o unos años, como trastornos del desarrollo. La inflamación de los ganglios linfáticos después de una infección aguda puede durar semanas o meses. El anticuerpo IgG estará presente de por vida. En casos raros el contagio de la toxoplasmosis de la madre al feto puede ocasionar aborto involuntario o muerte fetal.

En casos de personas afectadas por el SIDA o con un sistema inmunitario deprimido a causa de cierta medicación, la toxoplasmosis tiene a menudo un desarrollo menos favorable. A veces los afectados sufren inflamación del cerebro (encefalitis). Las posibles complicaciones pueden afectar a otros órganos como el corazón, los pulmones, el hígado o el bazo. Las posibles complicaciones de la toxoplasmosis en personas con el sistema inmunológico deprimido pueden ser la neumonía o la inflamación del músculo cardiaco (miocarditis). Sin tratamiento, la toxoplasmosis en estos casos puede causar en unas pocas semanas la muerte.

Durante el embarazo, infectarse con Toxoplasma gondii puede resultar muy peligroso para el bebé, por eso es muy importante tomar una serie de precauciones para prevenir la toxoplasmosis:

No debe comer carne cruda o poco cocinada, ni embutidos poco curados. En general, se recomienda no tomar jamón serrano.

Tampoco debe consumir huevos crudos ni leche no pasteurizada porque pueden estar contaminados. Especialmente aquella que no sea de oveja o vaca.

Lávese las manos con agua y jabón inmediatamente después de manipular carne cruda, y no se toque los ojos, boca o nariz con las manos si no se las ha lavado todavía.

También debe lavar muy bien las frutas y verduras antes de comerlas.

Si tiene que comer fuera de casa, no tome ensaladas ni verduras crudas porque no hay garantía de que el lavado haya sido adecuado.

Evite trabajar en el jardín sin guantes. Una de las vías de contagio es la tierra, donde suele estar presente el parásito, y si le quedan restos de tierra entre las uñas, incluso después de lavarse, podría infectarse posteriormente.

Si tiene gatos, procure que no salgan fuera de la casa porque ellos se contagian al comer carne cruda, lo que podría ocurrir si el gato caza pájaros o ratones y se los come.

En cualquier caso, que sea otra persona la que limpie el cajón de los gatos, ya que el parásito libera los ooquistes en las heces del felino y, aunque con unas medidas básicas de higiene no es normal infectarse, es mejor prevenir.

Los felinos son los únicos hospedadores completos de Toxoplasma, esto es, sólo en ellos el parásito puede reproducirse sexualmente dando lugar a los ooquistes capaces de contagiar a otros seres. El hombre y otros animales de sangre caliente son huéspedes intermediarios ya que en ellos el parásito se reproduce en forma asexual y no forma los ooquistes infectantes. Estos ooquistes se liberan al medio a través de la materia fecal de los gatos. Luego de un par de días, los ooquistes esporulan, es decir maduran y se vuelven infectantes. De esta manera, el agua, la tierra, las verduras o el pasto que consumen los animales pueden contaminarse. Una vez que el parásito ingresa por boca, pasa a la sangre y desde allí se distribuye a distintos tejidos y órganos. Frente a esta invasión el organismo de una persona sana reacciona y pone en marcha mecanismos de defensa del aparato inmunitario. Así, en la mayoría de los casos, se logra "reducir" al invasor que queda recluido dentro de una estructura similar a un quiste. De esta forma puede permanecer en estado latente o "dormido" por el resto de la vida de una persona. Distinto es el caso cuando un individuo tiene disminuida esa capacidad de defensa inmune ya que en ellos los quistes pueden liberar los parásitos que contienen dañando seriamente los órganos donde se hallan.

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La toxoplasmosis es una infección parasitaria con una alta incidencia en todo el mundo, originada por el parásito Toxoplasma gondii, y que normalmente pasa inadvertida al confundirse sus síntomas con los de una gripe leve. Sin embargo, cuando una mujer embarazada contrae la infección, o esta se reactiva en su organismo a consecuencia de un funcionamiento deficiente de su sistema inmunitario, puede transmitir la afección al feto a través de la placenta, poniendo en peligro la salud, e incluso la vida, del futuro bebé.

Si la madre se infecta de toxoplasmosis durante el embarazo, hay muchas posibilidades de que transmita la infección al feto, y el porcentaje de riesgo de transmisión es mayor cuanto más avanzada se encuentra la gestación en el momento de contraer la infección, siendo del 15% si esta ocurre durante el primer trimestre, del 30% durante el segundo trimestre, y llegando al 60% en el tercer trimestre.

El parásito invade las células, donde se multiplica, y produce lesiones en los tejidos de los órganos del feto que se están formando; por esto, si la transmisión de la infección se produce durante el primer trimestre del embarazo las consecuencias son más graves.

A todas las mujeres embarazadas se les realiza una prueba para comprobar si presentan anticuerpos que demuestren que tuvieron la infección antes de iniciarse la gestación. Si es así, el bebé no podrá ser infectado, salvo en el caso, muy poco frecuente, de que una situación de inmunosupresión (disfunción del sistema inmunitario) durante el embarazo diera como resultado la reactivación de una toxoplasmosis latente. La incidencia global de infección por Toxoplasma gondii es, aproximadamente, de 1-10 de cada 10.000 nacidos vivos.

Si la madre contrae la infección durante el embarazo, y esta se detecta precozmente, se pueden reducir mucho las posibilidades de transmisión al feto con un tratamiento farmacológico adecuado (espiramicina). Si se descubre que el feto está afectado, se pueden administrar a la madre pirimetamina y sulfadiazina, para disminuir los daños al bebé.

2.10.- RIESGOS DE LA TOXOPLASMOSIS PARA EL BEBE

El riesgo y la gravedad de la infección del bebé van a depender del momento del embarazo en que la madre contrae la infección. Según los expertos, si la mujer embarazada se contagia durante los tres primeros meses del embarazo, aproximadamente un 15 por ciento de los fetos también se infecta. Si la madre se infecta durante el segundo trimestre del embarazo, la probabilidad de que el feto se contagie aumenta un 30 por ciento. Y en el tercer trimestre, hay un 60 por ciento de probabilidades de que el feto se infecte. La toxoplasmosis se transmite al feto a través de la sangre.

Cuando la mujer enferma durante el embarazo, la toxoplasmosis puede provocar un aborto espontáneo o el nacimiento sin vida del bebé. Aproximadamente, uno de cada diez bebés nace con una infección de toxoplasmosis evidente. Algunos pueden morir a los pocos días de nacer, mientras que los que sobreviven pueden sufrir de infecciones en los ojos, en el hígado o en el bazo. Otros, pueden tener neumonía y presentar ictericia (ojos y piel amarillentos), o padecer dolencias más graves como retraso mental, parálisis cerebral, ataques de apoplejía y otros trastornos.

Conclusiones

La toxoplasmosis congénita no es muy frecuente pero si se presenta puede causar secuelas graves.

La infección fetal solo se produce cuando la embarazada adquiere una infección aguda o primo infección, sintomática o asintomática, que permite trasmisión Tras placentaria.

La Toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa ocasionada por un parásito, el Toxoplasma gondii protozoario intracelular obligado.

El huésped definitivo es el gato o miembros de su familia, que tras ingerir algunas de las formas del parásito surgen en células epiteliales de su intestino, eliminándose en sus heces millones de ooquistes. Es una zoonosis mundial, se infectan animales herbívoros, omnívoros, o carnívoros es frecuente la presencia de quistes tisulares. La Neosporosis está producida por un coccidio formador de quistes pertenecientes a la familia Sarcocystidae, género Neospora. Solo una especie has sido citada, Neospora caninum, entre los hospederos se encuentran los herbívoros, no existen muchos datos epidemiológicos por desconocimiento de las formas de mecanismo de transmisión. La única forma de contagio constatada en condiciones naturales en el ganado vacuno, ovino y caprino es la transmisión congénita.

La posibilidad de infectarte si tienes gato es muy pequeña, al menos mucho menor que la posibilidad de infectarte por otras vías. La higiene diaria normal es suficiente para reducir ese mínimo riesgo.

Recomendaciones

Si desea tener un bebé es necesario que se realice la prueba antes de la concepción. La detección oportuna y un tratamiento farmacológico temprano disminuyen el riesgo de infección fetal o la gravedad de la enfermedad si ya se la ha transmitido al feto.

Web grafía

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Autor:

Gamarra Gonzales, Joselin

Polanco Polanco, Aracely

Venegas Mamani, Verónica

UNIVERSIDAD CIENCIAS DE LA SALUD

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD

PROGRAMA PROFESIONAL DE OBSTETRICIA

Monografias.com

Enviado por:

DOCENTE:

Mg. Henry C. Vilca Zegarra

Arequipa-Perú

2016