Sistema electoral y democracia en Venezuela



Resumen

En los años noventa se pusieron en boga los programas de ajuste estructural como ejecución de la política exterior neoliberal de los Estado Unidos, en el marco del Consenso de Washington siendo un componente del empeño de democratización en América Latina y el Caribe, que transitaban hacia una mayor identificación de sus identidades y la importancia de tomar posiciones en conjunto a partir de condiciones históricas y culturales que los definían, siendo una de ellas la dependencia y el elevado costo de la deuda externa alcanzado para finales de la década, En tanto, los Estados Unidos de América, en su rol hegemónico sobre la región, siente tenerlo todo bajo control en América y en otras zonas del planeta, restándole importancia a los problemas de equidad que dichas políticas suponían para el sostenimiento futuro de su hegemonía en la región, abandonando su atención e interés tradicional sobre la profundización de la democracia, el desarrollo y la paz, en América Latina y el Caribe, tiempo durante el cual, nuevas ideologías se filtraron provocando procesos revolucionarios, con definiciones antimperialistas, en un accionar constructivista de relaciones afines en pro de establecer alianzas, mecanismos de dialogo y sistemas de cooperación entre los Estados con tradiciones e identidades relacionandose con otros actores de ultramar, mostrando condiciones inciertas para la Continuidad Democrática, la Libertad, el Desarrollo Económico, la Seguridad y la Paz en ALC.

ABSTRAC

In the 1990s were in vogue the programs of estructural adjustment as the foreign neo-liberal policy of the United States, in the framework of the Washington consensus as a component of the efforts of democratization in Latin America and the Caribbean, who were towards a greater identification of their identities and the importance of taking positions altogether from historical and cultural conditions that defined them being one of them the dependence and the high cost of external debt reached the end of the Decade, while the United States of America, in its hegemonic role over the region, feels to have it all under control in America and in other parts of the world, downplaying the equity issues posed by these policies for the future sustainability of its hegemony in the region, abandoning their attention and traditional interest on the deepening of democracy development and peace, in the Latin American and the Caribbean, time during which new ideologies leaked causing revolutionary processes with anti-imperialists definitions, an actions of constructiveness of kindled relationships in between partners for of sets partnerships, mechanisms of dialogue and cooperation between States with traditions and identities and other actors from Ultramar, showing uncertain conditions for democratic continuity, freedom, economic development, security and peace in Lac

Introducción

El estudio de las Relaciones Internacionales es uno de los dominios teórico-prácticos de interés político, científico y cultural, de mayores contenidos y de máxima complejidad por sus múltiples interacciones, implicaciones y resultados para la vida política de las naciones, de sus pueblos y de las relaciones de interdependencia reciproca que surgen de los intercambios comerciales y culturales, que se tranzan entre los ciudadanos que convergen en los extensos territorios que conforman los Estados – Nación, las Regiones o espacios como procesos resultantes de la integración entre la naciones y los pueblos, e incluso a niveles más amplios el Continente y el Planeta como una totalidad, en la que vivimos como una exclusiva y única humanidad, que aspira tener dinámicas de intercambios que maximicen el bienestar y el desarrollo económico, en un clima de completa seguridad, cooperación, paz y armonía. Por ello, estimo su importancia y valor para las Ciencias Políticas, su comprensión y estudio durante el presente Seminario sobre La Aproximación Al Estudio De las Relaciones Internacionales, en el marco de los estudios Doctorales en Ciencias Políticas.

En este sentido, me he propuesto considerar como objetivo general de este ensayo, aproximarme a la realidad latinoamericana que ha sido escenario de cambios asombrosos que eran muy difíciles de prever a finales de la década de los 90´s y que ha provocado cambios significativos en la trama y calidad de las relaciones diplomáticas entre las naciones de Latinoamérica y el Caribe (LAC), creándose nuevas alianzas distintas a las tradicionales, con actores tanto dentro como fuera de nuestro hemisferio y se ha generado un desplazamiento aparente de la hegemonía imperante en el hemisferio, hacia otros centros hegemónicos de ultramar, lo cual podría provocar en un futuro cercano, desequilibrios de envergadura que podría poner en riesgo la seguridad y la paz hemisférica, que reinó casi por completo durante el siglo pasado, aun en presencia de un sinnúmero de regímenes dictatoriales en la región. Por el notable fracaso de las políticas neoliberales, implantadas por los Estados Unidos, en algunos países de la región que se proponían dar un viraje como agentes subordinados y seguidores ante la conducta depredadora del norte. Lo que me conduce a hacerme las siguiente interrogante: ¿Estará asegurada la paz durante el presente siglo en la región LAC, ante la construcción de nuevas estructuras de relaciones e intercambios regionales con la presencia de nuevos actores extra continentales? o por el contrario, ¿Será LAC un espacio de concurrencia y de encuentros confrontacionales entre los Estados Unidos y las nuevos bloques de poder emergentes?

Para ello, me he dispuesto describir las implicaciones de la nueva visión constructivista que se ha hecho presente en algunos países, mediante un discurso combatiente y de negación del neoliberalismo como vía para la solución de los grandes problemas devenidos por el desarrollo económico en nuestros países, con un ánimo epidémico de la propagación, que representan sus discursos y actuaciones de sus máximos representantes, que en muchos de sus aspectos sustanciales, presentan contradicciones severas con sus contenidos y modus vivendi tradicionales y de complementariedad con las naciones hermanas, muchas de ellas en aparente conflicto, hoy muy presentes por las posturas y comportamientos asumidos evocando a una historia común, generando una sensación de destino global común, que comparten y que es menester reconstruir en las relaciones diplomáticas y en la política exterior, de los países que conforman la región y con pretensión de extenderse en el hemisferio.

Creo de interés, llamar la atención sobre la tradicional discusión metodológica en Relaciones Internacionales y en época reciente también epistemológica, sobre la búsqueda y certeza de relaciones lógicas de alto poder explicativo entre la teoría y la praxis en los asuntos internacionales, que se encuentran muchos de estos asuntos en etapas de aparente invernación hasta que su persistencia y permanencia en determinados contextos, por factores mayormente exógenos, resultantes de las cambiantes relaciones de poder en el escenario internacional, alteran el devenir de los pueblos representando en ocasiones cambios de rumbo, con costos/beneficios, inestimables para los mismos, dinámica por demás trabajada por los teóricos y académicos prestigiosos de las Relaciones Internacionales, tales como; Stanley Hoffmann (1986), Celestino Del Arenal ( 1994), Antonio Truyol y Serra(1973), Gabriel Gutiérrez Pantoja (1997), Discusión ésta que es retomada en el segundo debate[1]con la proposición sistémica de Morton Kaplan (1957), "Sistema y proceso en la política internacional" y posteriormente, en el Cuarto debate[2]de las Relaciones Internacionales, orientado por la complejidad y diversidad de los asuntos en el escenario mundial que reclaman de la disciplina tanto una necesidad por una mayor sistematización, en la construcción de mayor autonomía y especificidad conceptual, de la habidas previamente, como lo pronosticó en su momento, el visionario Edward Hallet Carr en su escrito, la crisis de los veinte años, 1919-1939. Una Introducción al estudio de la Relaciones Internacionales[3]o en tiempos más recientes, la "muerte" académica de la disciplina como lo vaticina el politólogo Duncan Bell (2009) [4]quien refiere la complejidad que se experimenta en la diversidad de las múltiples maneras en la cual la política global o aspectos de ella, ha sido conceptualizada a través de las diferentes instituciones, incluyendo; Universidades, Centros de Investigación, Tanques de Pensamiento, Agencias Filantrópicas o Entes Gubernamentales, que proponen su versión al estudiar la historia de la disciplina de las RI, refiere que al hacerlo significa admitir el caos, sin embargo, hay que retomar la confianza para dar orden y significado a las cosas, que están siendo modeladas en todos los instantes por la política global, asevera el autor que la historia intelectual de las RI, durante los grandes procesos ocurridos durante el Siglo XX, hasta nuestro presente, se han concentrado en la concepción de la guerra, la dominación imperial y el capitalismo global, de los cuales se han producido múltiples visiones, incluso de corte ideologizantes que reproducen consideraciones sobre el orden global, generadas como productos del desarrollo y el revisionismo institucional en los centros de investigación en modernas universidades. Discusión que estimo relevante evocar, dado el propósito que me he propuesto en este trabajo, tomando en cuenta el estado actual de las relaciones diplomáticas de los países en LAC, en su política exterior en la lucha antiimperialista, enfatizando la actuación en las relaciones sociales y en la construcción de lo que se vive en función de lo que se quiere, aplicando el constructivismo como paradigma esencial para una nueva constitución del poder en ALC, con base en las relaciones entre los individuos, construyendo alianzas sustentadas en la cooperación y en la reciprocidad, conducidas como la expansión del Socialismo del Siglo XXI, en contra del neoliberalismo, del que no tengo la menor duda continua siendo la ideología dominante en la arquitectura de la economía global, en nuestro presente siglo, como fortaleza que aún pueden exhibir los centros tradicionales y emergentes del poder mundial, para quienes las teorías no son instrumentos pasivos, sino lo contrario, el combustible que condiciona y contribuye a construir la realidad. Es relevante al respecto señalar, que según Alexander Wendt[5]en la teoría como construcción social (1992:396), donde anarquía es una cuestión de construcción social, en el análisis de la RI, es el énfasis de las significaciones de lo social y de las conductas relacionales aplicadas a las prácticas y a los objetos, estando el fenómeno referido por lo socialmente constituido, se basa en teorías sociales entre agentes, procesos y estructuras sociales, por lo que puedo en atención a ello afirmar, que el proceso constituyente del Socialismo del Siglo XXI, iniciado por Venezuela como política de Estado y seguido por un grupo de países que lo acompañan, representan un cambio en la historicidad de la región en sus nexos y lazos con los Estados Unidos y con otras regiones a escala mundial.

Seguidamente, para considerar sus efectos y alcance, procederé a analizar las condiciones que se están provocando como situación objetivo reinante, para el establecimiento eficiente y constitución de los nuevos establecimientos o regímenes políticos, implantados o por implantarse, así como también, las consecuencias de las mismas para las naciones involucradas, su población y calidad de vida resultante, como para el resto de la región y/o el hemisferio. En este sentido, es de relevancia considerar el impacto entre el discurso político de los grupos dirigentes y el proceso provocado, dada la acción política emprendida por sus representantes y sectores que los acompañan, tanto en el ámbito interno como en lo externo, grupos que los apoyan en la construcción o deconstrucción, de las condiciones de paz democrática o por el contrario el conflicto y la antidemocracia.

Para ello, me apoyare fundamentalmente, como lo expuesto, en las notas y materiales teóricos suministrados durante el Seminario por la profesora, Dra. Rosa María Pérez Lares, quien ofreció amplios detalles sobre la evolución de las Relaciones Internacionales, RI, a partir de los cinco debates que han marcado su evolución teórica-practica, mostrando cuan compleja es su dinámica en la debida comprensión e interpretación de los hechos, con razonamientos y fundamentaciones teóricas, mayormente producidas por teóricos de escuelas norteamericanas e inglesas[6]

A este respecto, debo reiterar que el presente ensayo se sitúa en el contexto de LAC, de los principales aconteceres de finales del siglo pasado, las polémicas consideraciones producidas por lo que se denominó como Consenso de Washington, que representó el paquete de reformas "estándar", que desde 1989, fueron referidas por el economista John Williamson, como el recetario de diez formulas[7]prescritas por las instituciones multilaterales, con Sede en Washington, para los países en desarrollo, azotados por la crisis mundial, según las instituciones bajo la órbita de Washington DC. como él FMI, el BM, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, para la supuesta estabilización macroeconómica y la liberalización de las economías en nuestros países, además, de todos aquellos aconteceres sobrevenidos durante el presente siglo XXI, los cuales convergen con las proposiciones sugeridas en el cuarto y quinto debate en la RI, por sus más reconocidos exponentes, tales como: Robert Cox, Luciano Tomassini, Alexander Wendt, Erich Hobsbawn, Daniel Martínez, Robert Axelrod y Robert Jackson, para nombrar solo algunos de los mismos cuyos planteamientos se encuentran muy vigentes en los aconteceres internacionales de nuestro tiempo presente de globalización y en las condiciones reinantes en ALC, que avanza rápidamente hacia la construcción de una base homogénea de poder frente a la hegemonía depredadora, como contrapeso. A este respecto refiere Wendt (2005:11), que existen identidades comunes como es la naturaleza de las sociedades suramericanas con lazos históricos culturales y similitudes de problemáticas regionales que coadyuvan a la formación de movimientos sociales, liderados por elementos no vinculados a las fuerzas de la tradición. Es el caso de Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia. Lo cual es del todo consistente con la afirmación de Wendt sobre la existencia del Estado como identidad, la cual fue creada mucho antes de que los Estados participaran en el proceso constitutivo de la Sociedad Internacional.

Es de interés señalar que en el análisis de las RI de ALC se han hecho presente una variedad de autores latinoamericanos, cuyos enfoque se alinean con algunos de los paradigmas dominantes en RI, tales como: Juliana Quintero, Lina María Galeano, Demetrio Boersner, Elsa Cardozo, Javier González, entre otros, los cuales manifiestan sus líneas de pensamiento siguiendo una de las tres grandes tradiciones dibujadas en RI[8]

Para finalizar esta corta introducción, manifiesto mis coincidencias con los problemas referidos para ALC, mayormente trabajados en los ámbitos académicos conocidos, tales como: el caudillismo, el populismo, el autoritarismo, la pobreza, la dependencia, la deuda externa, la anti democracia, la lucha armada, el antiimperialismo, la integración, la guerra antinarcótico, y en tiempos recientes, el socialismo del siglo XXI, como expresión en desarrollo del constructivismo social, en ALC, con su dinámica propia como proceso estructurando una nueva realidad política y económica a nivel regional e incluso continental, formando expectativas mediante acciones de reciprocidad, fomentando por una parte entre los agentes y actores comportamientos de cooperación y solidaridad, y de conflicto o tensión por la otra, produciendo un giro en la RI en ALC, temas por demás sometidos a múltiples interpretaciones, que en la tradición han contribuido alguno de ellos a su continuismo como vía para la legitimación de formatos de gobierno antipopulares, en la región latinoamericana, haciendo de prácticas fuertemente violatorias de derechos fundamentales, creando similitudes con las culturas orientales, algunas de ellas fundamentalistas, tradicionales de ultramar, que aún perviven en nuestros tiempos. De allí podrá devenir su vigencia o rechazo en la política Exterior en la región.

Contexto

El contexto o situación objetivo a considerar, está referido, entre los años 1990 y 2001, identificado por los especialistas como contenidos del cuarto debate en las RI, en el marco de las políticas de ajuste que alcanzaron a todos los países de la región ampliamente castigados por los efectos de naturaleza económica que eran provocados por la deuda externa extrema de los países y la visión del Consenso de Washington, sustentados en el BM, el FMI y el Departamento del Tesoro, de implantar programas de ajuste de política económica y financiera, que significaban una redefinición de los nexos financieros prevalecientes con los Estados Unidos y sus socios, los cuales devenían como precedentes de asuntos planteados en la evolución de la RI en el pasado reciente, como la emergencia del transnacionalismo y el pluralismo, en el uso de canales múltiples en los contactos entre los países industriales avanzados, las firmas multinacionales, los bancos y entidades financieras con los diferentes actores gubernamentales, ejerciendo influencia en la confección de políticas gubernamentales en los países sensibles a estos asuntos, los cuales fueron del interés del tercer debate, muy bien trabajados por Robert Keohane y Joseph Nye[9]quienes expresaban que en nuestro mundo existían otros actores, diferentes a los Estados que participan directamente en la política mundial, en los que la agenda no está previamente concebida o sometida a una jerarquía de asuntos, por otra parte la fuerza en su aplicación más objetiva está siendo desplazada, por otra vías, que los autores la conciben, como el juego resultante de la interdependencia compleja, como la aplicación de canales múltiples que conectan a las sociedades, resumiéndose estas redes en relaciones interestatales, transgubernamentales y transnacionales. Así, por este medio, mediante las alianzas y nexos relacionales, se reduce el uso de la fuerza y la presión de naturaleza militar, la política exterior se recurre a la vía de las alianzas para formar bloques de poder, tal como lo hemos visto incrementarse exponencialmente durante el presente siglo. Por otra parte y en perspectiva, se menciona un quinto debate, a partir del efecto de los acontecimientos surgidos del acto terrorista contra las torres gemelas en Central Park en New York, el 11 de septiembre de 2001, perpetrados por miembros de la red Yihadista Al Qaeda contra el World Trade Center en New York y el Pentágono en el Estado de Virginia, tales hechos, provocaron condiciones de alarma en el ámbito de la seguridad internacional y la paz mundial, en una escala global, por lo cual emergieron en la palestra nuevos asuntos en las relaciones Internacionales, dando énfasis a los de naturaleza civilizatorios e históricos, como el Terrorismo, el Estado Totalitario o el Estado Islámico, los Ecosistema y el Medio Ambiente, las Migraciones, entre otros, como nuevos ejes temáticos en los estudios internacionales en una dimensión global y planetaria.

En este sentido, la década de los 90´s se presenta en el ámbito internacional, como un periodo de extrema complejidad, se nos presenta como un término y un nuevo comienzo en muchas facetas de las relaciones entre los Estados, a escala planetaria, pero con especial significación para los países del tercer mundo y ALC, en las que los neorrealistas norteamericanos por ejemplo; establecían estructuras para el combate del narcotráfico aludiendo razones de seguridad, en el ámbito político-económico, proponían la implantación del paquete neoliberal, medidas de política de ajuste estructural, propuestas en el consenso de Washington como mecanismo para rescatar las economías de los países latino americanos quienes presentaban altos niveles de pobreza, endeudamiento y déficit fiscal, para ello se proponían desde Washington, medidas neoliberales como planes de ajuste estructural por los déficit elevados dada la elevada carga de la deuda externa en los diferentes países de la región, además, dictaban medidas de política exterior, en lo militar y en lo diplomático, en áreas consistentes con sus propósitos liberales de un Estado depredador como manifestaciones objetivas de la jerarquización del poder imperial norteamericano, provocando situaciones críticas e inestabilidad política en los diferentes países, lo que al moldearse el resultado de los hechos y de su evolución, se hace referente como el período de la turbulencia, coincidente con el término del paradigma bipolar, en cuyas definiciones se generan una variedad de enfoques que atraviesan desde los racionalistas, produciendo argumentos sobre el porqué de los comportamientos asumidos por las potencias en el plano mundial, ante los acontecimientos en pleno desarrollo, como fue el caso en la Guerra de Irak,[10], así como también la Guerra de Bosnia y Herzegovina,[11], asimismo, el desarrollo de variados enfoques, referidos por los estudiosos como reflectivistas, teorías puentes y enfoques normativos[12]como el resultado de interpretaciones hermenéuticas, racionales, teleológicas, tecnológicas e incluso filosóficas, sobre el devenir posible de los pueblos civilizados, ante un mundo diverso, globalizado con transformaciones en la dinámica de las interrelaciones sociales y altamente complejo, de allí que las construcciones sociales como tradición y practica cultural se hace manifiesta, refiere Wendt (2005:15), que las configuraciones sociales no son objetivas como las montañas o los bosques. Pero tampoco son subjetivas como los sueños y viajes de la imaginación especulativa, son tal como la mayoría de los científicos sociales afirman a nivel teórico, construcciones intersubjetivas. De allí que es particularmente pertinente para este momento la consideración del papel de las relaciones económicas entre los Estados, de su autoayuda en cuanto a la afirmación de su propia identidad, su realidad devenida de una historia compartida, como instrumento de reafirmación de poder entre los mismos, en los asuntos mercantiles y de competitividad de mercados. En este sentido, es pertinente evocar el desplazamiento ideológico del precepto de libertad pregonado por los Estados Unidos, durante este período, como libertad económica más que como expresión del ejercicio de la democracia política, promoviendo y movilizando todas las fuerzas contenidas en las grandes y poderosas empresas transnacionales, con su paquete neoliberal, así como también, su dominio sobre los medios de comunicación social controlados por ellos, para reforzar a nivel global el discurso dominante, que en Norteamérica se le llamó neoconservador, no así en Europa, que prefirieron llamarlo neoliberal.

En este sentido, refiriéndose al momento, señala el profesor Demetrio Boersner (2007:405), que el término de conservador en este periodo, está referido a la defensa de la economía clásica o neoclásica, como factores dominantes de los sectores capitalistas o empresariales sobre los sectores asalariados y las clases medias, en pleno ascenso para ese momento en ALC. Como medida de ajuste, se impone la apertura económica y la globalización, como esquemas dominantes en los países de la región, quienes muchos de ellos atravesaban por severos problemas, tanto de tipo económico, social como políticos. En la mayoría de los países, se aprecian en la década profundos déficit presupuestarios, con sus correspondientes secuelas en la gobernabilidad, para los cual se referían como receta, recurrir al FMI, al BID y al BM en casos extremos.

En casi todos los países latinoamericanos, se encontraban en plena acción de coordinación, como resultado de alianzas y convenios en funciones de cooperación, oficinas del PNUD, elaborando proyectos en todos los niveles de la administración- nacional, estadal, local o municipal-, coadyuvando a la estabilidad necesaria para dar soporte a la gobernabilidad de los países que mostraban excedentes de populismo y regímenes de fachada, no del todo democráticos, lo que propicio un entorno para que la globalización y dicho proceso en nuestros países, fuera conducida por razones sugeridas por Washington bajo el control de las grandes empresas transnacionales y de las invisibles fuerzas del mercado, marcando con mayor fuerza y proporción los intereses económicos, auspiciando nuevas redes de relaciones, tanto públicas como privadas, entre factores transnacionales, regionales, nacionales y sectores sociales, advirtiendo como Estado depredador, mediante sus Instituciones y Organismos Internacionales en el marco GATT, para la implantación de su programa de políticas neoliberales, con argumentaciones hacia los países latinoamericanos sobre la no conveniencia de una participación masiva de todos los sectores poblacionales, ante la posibilidad de no poder estar a la altura de los compromisos por venir y de la posibilidad de ser absorbidos, por ende, con el riesgo de perder su identidad nacional, esta condición fue posteriormente superada, mediante el poder del discurso constructivista de alguno de los líderes de los países de ALC, reforzados por la emergencia de regímenes de carácter populistas, apoyados en las fuerzas de las masas, no así en los partidos políticos, en su formato tradicional porque habían perdido ya su credibilidad y hegemonía en la región, para finales de la década.

III.

Por otra parte, hay que señalar, que en ALC, se hizo sentir los efectos de la caída del Comunismo Soviético, lo cual causó consternación y alegría pasajera en Occidente industrializado, lo que provoco en nuestros países una extendida ilusión monetaria, que la economía de mercado había triunfado, sobre el estatismo pregonado por la URSS, por más de 60 años, de un imperio que ejercía la dirección política de manera centralizada desde el partido, oprimiendo el resto de los países sometidos a su dominio, ejerciendo desde la unidad central de gobierno la máxima hipostatización sobre el conjunto de órganos que conforman la sociedad económica y política del imperio. Ese esfuerzo disgregador, conducido por Gorbachov entre 1986 y 1991, quebró con el paradigma de un mundo bipolar, recreando una nueva reorganización del mundo, que reemplazara el bipolarismo, por un nuevo modelo viable - plural e incluyente-. En el que en la región del Caribe, Cuba, conservo su régimen Castro Comunista, con extremas restricciones. Sin embargo, se logró mantener de manera activa, estratégicamente trabajando la ideología comunista de manera subterránea, su exportación para los países de ALC, no tenía el apoyo político ni logístico, con el que goza en el presente, para finales de Siglo contaba aún con muy pocos seguidores, pero la ideología Castro Comunista se proponía como una alternativa de izquierda ante el vació político, producido por los incumplimientos electorales de las fuerzas democráticas que habían gobernado en la región, con el beneplácito de los Estados Unidos, bajos diferentes formas y regímenes políticos, que no hicieron nada por el crecimiento hacia adentro y las expresiones de sus propias identidades nacionalistas. Tales condiciones, se hicieron posibles por una aparente pérdida del interés estratégico de los Estados Unidos, quienes supuestamente tenían a la región bajo el control respectivo, del orden internacional establecido por décadas en el hemisferio. El Norte, concentró su atención durante la década de los 90´s en otras regiones distantes, solo en caso excepcionales puso atención a los asuntos domésticos que ocurrían en la región. Lo cual permitió la conformación de alianzas y actuaciones en equipo de los países de ALC para protegerse de los efectos perversos de las políticas de ajuste estructural implantadas. Estimo que en los actuales momentos, las variaciones en las relaciones costos/beneficios, se han hecho notar dentro y fuera de los Estados, en términos de su poder objetivo.

Ya desde el inicio de la década, se muestra en la región un viraje hacia una mayor democratización, en países que en su tradición, militar populista y de derecha, era evidente la tendencia dominante. El presidente Bush, en Cartagena en febrero de 1990, conjuntamente con los presidentes Virgilio Barco de Colombia, Alan García del Perú y Jaime Paz Zamora de Bolivia, acuerdan una estrategia común para la lucha contra el narcotráfico, creándose un precedente en esta materia particular. Por otra parte, se concluye un proceso exitoso de paz en Colombia, el M19 entrega las armas en su campamento en Santo Domingo. Se aprecian signos del cambio, Prosper Avril es expulsado de Haití después de estar 18 meses en el poder por un golpe de Estado. En Chile concluye la dictadura de Pinochet, dando paso a la democracia con la juramentación de Patricio Aylwin quien había sido electo en 1970, en elecciones democráticas. Asimismo, se da inicio a un periodo democrático en Brasil, con la elección del liberal Fernando Collor de Mello, quien será destituido por corrupción en 1992. Se logran signos claros de cambio, Violeta de Barrios Chamorro, asume la presidencia en Nicaragua. Igualmente, Alberto Fujimori gana las elecciones en el Perú y en Costa Rica, Rafael Ángel calderón, asume la presidencia. En Colombia, Cesar Gaviria es elegido como presidente. La economía peruana muestra la mayor hiperinflación en la región, en México, se inicia un proceso de apertura democrática, con la creación del Instituto Federal Electoral (IFE), en sustitución de la Comisión Federal Electoral. Se dan elecciones generales en Haití, contrariamente, en Surinam, Bouterse da un golpe militar al presidente Ramsewak. Aun así, estos aislados casos, se aprecia un proceso creciente de desmilitarización y de democratización política, el retorno pasivo y generalizado, de la región al Sistema de Democracia Representativa en LAC, creándose la oportunidad para una gran apertura a nuevas alianzas y formas de entendimientos sobre asuntos comunes y con gran similitud entre los países de la región, en atención a los lazos históricos y de la tradición que los identifica.

Una nueva etapa del imperialismo en América Latina y el Caribe se hace presente con la Asunción al poder del presidente Bill Clinton, en 1993, por una parte, se creó una imagen ante el mundo de una mayor preocupación por las democracias y en los procesos electorales que se conducían en los países de la región, sobre los cuales se soportaban la legitimidad de ejercicio como garantía de la gobernabilidad y la paz política en estos países, es el caso, que los sandinista como fuerza de izquierda son derrotados en Nicaragua en las elecciones generales. Por otra parte, la emergencia de movimientos sociales como manifestación al descontento y al caos producido por las medidas neoliberales en plena implantación en la región, estimo pertinente comentar, el intento de golpe de Estado suscitado el 4 de febrero de 1992 y el levantamiento militar del 27 de noviembre, rebeliones militares al gobierno constitucional de Carlos Andrés Pérez, lideradas por el Teniente Coronel, Hugo Rafael Chávez Frías, primeramente siendo militar activo, quién en horas de la madrugada del 4F alcanza a negociar su rendición desde el Ministerio de la Defensa, logrando dirigirse al país en cadena de televisión, y a sus compañeros de armas que tenían bajo su poder las guarniciones del Zulia, Carabobo y Aragua. Durante el mismo señalo una expresión "Por ahora los objetivos que nos hemos planteado a nivel nacional ya no son posibles" que resulto histórica, por la resonancia de la misma en la mente y en la vocación política de la nación a finales de la década, lo que significó en la practica la posibilidad de una renovación de las relaciones tradicionales de poder con la ruptura de las luchas democráticas y los logros alcanzados durante 34 años de institucionalidad, cuasi democrática. La segunda, el Levantamiento Militar del 27 de noviembre como manifestación de la alta oficialidad en señal de apoyo a su líder en reclusión. Hechos estos, que fueron mayormente ignorados por las autoridades y dirigentes políticos, por su impacto en la institucionalidad democrática aún en formación, por más de tres décadas.

Otro caso de interés, es el de Haití, el país más humillado de la región, en enero del 1991, Beltrand Aristide había ganado las elecciones con más del 60% de los votos, con un gran malestar del ejército, el 30 de septiembre de ese mismo año es derrocado por un grupo de militares en tanto que el país era sostenido por la embajada de Estados Unidos, Aristide se exilia en Venezuela y luego en Washington. Aristide, después de arduas confrontamientos con la dictadura militar, y gestiones internacionales, regresa al poder acompañado de una tropa multinacional encabezada por los Estados Unidos en el año 1994, logrando concluir su periodo presidencial. Posteriormente, en el año 2000, logra ganar las elecciones de manera abrumadora, con el 91.6% de los votos, aun cuando, los opositores le criticaron que aproximadamente, solo el 10 % del padrón electoral asistió a los comicios, lo que dio motivos a una gran oposición desde el inicio de su gobierno, además, en esta ocasión se dio un giro diplomático, restableciendo relaciones con el gobierno de Cuba y se acercó al gobierno de Hugo Chávez, lo que provoco seria antipatía de parte de los representantes de Estados Unidos en la isla. Esta fue una de las causas de mayor peso en la generación de una profunda crisis política en Haití, en la cual la OEA había participado como mediador e incluso le correspondió organizar nuevas elecciones, mediante la Resolución 822. No obstante, los choques entre opositores y las agencias internacionales, fue el percutor de la grave situación que provocó en febrero de 2004, el derrocamiento de Aristide, dando motivos a una secuela de hechos con la pretendida alusión a razones humanitarias, se procede a una intervención militar, con el beneplácito del Consejo de Seguridad de la ONU, ante la grave crisis política de conflictos de las fuerzas de izquierda, durante un tiempo prolongado, dirigidas por Guy Philippe, quien ya habida reconocido a Alexandre como Jefe de Estado, en la transición. No obstante, motivaciones ocultas, amparadas en el argumento humanitario y en la supuesta protección de los nacionales de los países intervinientes, motivados por presiones internas y externas, dan forma a una nueva manera de neocolonialismo, alianza con intereses disimiles, de corte neoliberal, la intervención conjunta de los EEUU, Francia, Canadá y Chile, poniendo fin a la democracia del presidente Jean Bertrand Aristide, quien fue exilado a África, esta acción del todo desproporcionada, no fue discutida lo suficiente ni contó con el apoyo de la OEA, ni de la acción de los países miembros, para hacer valer los derechos fundamentales de los haitianos, de esa fractura, en mi opinión la OEA, pierde credibilidad a escala continental, no alcanza a superarla, encontrándose hoy bastante cuestionada la organización por los países de ALC.

De igual manera, es menester comentar que en este periodo, el Caribe y Centroamérica, dejaron de ser centros de mucha conflictividad, como lo fueron en su reciente pasado, que se ha logrado mediante procesos de mediación y conciliación, durante la década anterior, para convertirse en un centro de convergencia de intereses entre los Estados de la región, se asientan las relaciones en simpatías y sensibilidades típicas comunes; el Grupo de Contadora, contó con suficiente apoyo diplomático, de los países democráticos de la región, Colombia, Panamá, Venezuela y México, acordaron unificar sus esfuerzos para promover la paz y evitar una intervención armada de los Estados Unidos en los países centroamericanos, altamente inestables y conflictivos, para ello lograron inducir procesos democráticos en estos países, sometidos por la diversidad ideológica a regímenes autoritarios y oligárquicos, que había sido difícil congeniar, lográndose finalmente las alianzas para su liberalización.

Lo cual con los programas de ajuste neoliberal que se introdujeron, los cuales según cada país establecían objetivos de disciplina fiscal, reforma tributaria e inversión extranjera directa, fueron convenidos medidas de política económica con un elevado costo social para la población, sin mayores consideraciones acerca de la equidad en sus resultados, dentro del programa de globalización, con la apertura de los mercados, más la privatización de actividades y sectores de la economía se dio apertura de los países a la economía global, sustentada como centro de negocios en las empresas transnacionales, lo que produjo resultados con un elevado costo para la estructura tradicional de la política internacional, puesto que al término de la década de los 90´s, por el fracaso del programa de ajuste de políticas neoliberales en la mayoría de los gobiernos latinoamericanos, los países se encontraron en situaciones económicas difíciles: descapitalizados, empobrecidos y con unas economías prácticamente paralizadas por la recesión en los centros capitalistas. De allí, los amplios recetarios, los Programa de Ajuste Estructural (PAE)[13], ofrecidos a los a los países y a los gobiernos de turno por el FMI, así como los condicionamientos a la apertura externa y liberalización comercial, conforme a las disposiciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC), lo que exigía la eliminación de las restricciones a las inversiones extranjera y a la actuación de las grandes Corporaciones Transnacionales, lo que provocó disturbios generalizados, malestar e incluso el regreso de liderazgos populistas, como fue el caso particular de Venezuela, con la asunción al poder de un militar, el Teniente Coronel, Hugo Rafael Chávez Frías, quien realizó una intentona golpista, no exitosa, que marcaron los sucesos del 27 y 28 de febrero de 1992, ante la Agenda Venezuela y el paquete de CAP, que fue un ingrediente, PAE, que se agregó a la crisis, que condujo a la destitución del presidente un año después, pero cuyos efectos, van a trascender en la política nacional, dada la elevada desconfianza acumulada que para el momento tenía la ciudadanía en los liderazgos tradicionales y en los partidos políticos existentes.

Sin embargo, para acogerse a la formalidad de la institucionalidad democrática nacional, Hugo Chávez, requirió transitar la senda democrática, asumir la vía electoral, con la que logró aglutinar en un movimiento cívico militar ganando las Elecciones de diciembre de 1998, para mantenerse en el poder, mediante procesos de reelección en los que resultó victorioso, hasta su muerte, por razones de enfermedad, en el año 2013.

El caso es, que este nuevo liderazgo representó para Venezuela una vuelta al pasado, el regreso del militarismo y el caudillismo populista, no solo en Venezuela, sino también, en otros países de la región, con un nuevo enfoque, el del constructivismo social en contraposición, enarbolando la lucha antimperialista, con nuevas ideas y nuevas prácticas de socialización y relaciones entre los países que comparten tradiciones y una historia común, que instituyen en el tiempo y espacio nuevos patrones constitutivos en las relaciones sociales de cómo se ven a sí mismos modificando constructivamente los comportamientos de los estados entre sí, mostrando por diferentes vías sus desacuerdos con las practicas hegemónicas que tradicionalmente los Estados Unidos en su política exterior aplicó para ALC, por lo que mediante el discurso y manifestaciones objetivas de sus líderes construyendo los cimientos invocan al Socialismo del Siglo XXI, en la construcción de un nuevo bloque de poder continental[14]con alianzas que se sustentan en la solidaridad, la cooperación y la reciprocidad, con países ajenos a nuestra tradición histórica, como china, Irán, Rusia, India y otras naciones pertenecientes a formatos culturales e ideológicos antidemocráticos, cuando se había estimado que estas condiciones fueron desalojadas a mediados del siglo XX, persiguiendo sus rastros en su viejo pasado colonial. La acción de las ideas y las nuevas posibilidades en emergencia como formatos que imprimen viabilidad a las acciones, constituyen durante la década una fuente de inspiración, comprensión e interpretación en la creación de nuevas estructuras, nuevas realidades en lo social, político y cultural que se proyectan en el ámbito diplomático e internacional, holismo que se ha hecho evidente en nuestro presente siglo.

IV.