¿Dónde está la plata? Los ingresos extraordinarios de la bonanza 2006-2013 (Bolivia)



Introducción

La pregunte que sacude nuestros mitos más profundos y los grandes temores es: ¿Dónde está la plata?, Este inquisitivo y acuciante título lleva el libro que presentó la Fundación Milenio en el año 2014. ¿Dónde está la plata? tiene como subtítulo: "Los ingresos extraordinarios de la bonanza 2006-2013". El ingresar en este campo espinoso, Milenio logró comprometer al más eminente economista que tiene Bolivia, como es Juan Antonio Morales. Su aporte en la elaboración del libro fue la de Coordinador. Los expertos e investigadores que lo acompañaron en el trabajo son Enrique Araníbar, Luis Carlos Jemio, Mauricio Medinacelli, Germán Molina, Mauricio Ríos García y Carlos Schlink. Los cuales basaron su investigación en la realidad de Bolivia durante dos periodos o ciclos de historia.

Desde los primeros años de este siglo, la economía boliviana se ha estado beneficiando con ingresos extraordinarios, tanto en cuenta corriente como en la cuenta capital de la Balanza de Pagos, por un contexto internacional muy favorable. Los ingresos extraordinarios no sólo han expandido las cifras del comercio exterior boliviano, sino que han tenido repercusiones internas considerables. Entre ellas, la que más llama la atención es la holgura de las cuentas fiscales, que a su vez ha contribuido significativamente al crecimiento del PIB. Los ingresos extraordinarios le han permitido a Bolivia superar rápidamente la restricción de ahorro para financiar sus inversiones, la restricción externa para financiar sus importaciones y la restricción fiscal para financiar el gasto público.

Para responder a esta pregunta ¿Dónde está la Plata? no basta con mirar las cuentas del gobierno central. Como lo muestra Carlos Schlink, los gobiernos departamentales, municipales y universitarios han recibido importantes sumas de dinero por la coparticipación tributaria y por la participación que les corresponde del Impuesto Directo a los Hidrocarburos. Afortunadamente, la "capacidad de gasto" de muchas de esas entidades es limitada y han acumulado ahorros involuntarios por presupuestos que no fueron "ejecutados".

Otra parte, aunque pequeña, de la plata ha ido a cubrir las obligaciones de la Renta Dignidad y, por tanto, ha llegado a una parte de sus legítimos dueños, los ciudadanos. Podemos preguntarnos si han sido bien o no gastados, pero sólo para satisfacer una curiosidad, ya que no corresponde que se intente orientar el gasto de esos gastos. Ellos pertenecen a la gente y la gente está en su derecho de gastarlos como lo crea más conveniente. Yo estaría seguro de que lo hace tratando de maximizar su bienestar y eso ya es más de lo que logran muchas burocracias. Así que es posiblemente la parte que se gasta mejor. Sin embargo, en el contexto general, se trata de una suma pequeña que no llega al cinco (5) por ciento del total de recursos recibidos por todo el sector público no financiero.

CAPÍTULO I

Los ingresos extraordinarios de bolivia en el periodo 2006-2013: visión de conjuntos

La visión en conjunto de este capítulo tiene como finalidad proporcionar una visión global de lo acontecido en la economía de Bolivia por efecto de un encuentro externo favorable, contrastando los periodos 1998 – 2005 y 2006 – 2013, se sintetizan los resultados más importantes de las contribuciones al libro y, en su caso, se incorporan algunos análisis adicionales.

A principio del siglo XXI, la economía Boliviana ha tenido un buen provecho, beneficiándose con ingresos extraordinarios, tanto en cuenta corriente como en la cuenta capital de la Balanza de Pagos por un contexto internacional muy favorable. Los ingresos extraordinarios no sólo han expandido las cifras del comercio exterior boliviano sino que han tenido repercusiones internas considerables. Entre ellas, la que más llama la atención es la holgura de las cuentas fiscales, que a su vez ha contribuido de manera significativa al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).

Los ingresos extraordinarios le han permitido a Bolivia superar rápidamente la restricción de ahorro para financiar sus inversiones, la restricción externa para financiar sus importaciones y la restricción fiscal para financiar el gasto público.

Las cuentas externas

Jemio, en su análisis del origen del súper – ciclo de las materias primas identifica dos causas principales: el ingreso de China a la economía mundial y la política monetaria de Estados Unidos. También destaca y a veces no se le presta suficiente atención, es al papel de la caída de los costos de transporte y de comunicación para la incorporación vigorosa de la China a la economía mundial.

El sorprendentemente crecimiento de la economía china y la política monetaria americana muy expansiva trasmitieron su impulso a otros países, especialmente a los llamados países de economía emergente, que son aquellos de ingreso per cápita medio y que están significativamente integrados al mercado internacional de capitales. El dinamismo acumulado de los países emergentes, liderados por la China, ha tenido también repercusiones en los países de bajos ingresos, especialmente mas no únicamente, en los países productores de materia primas.

Asimismo, Carlos Jemio registra que la tasa promedio de crecimiento del PIB de los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que son los más representativos de los países emergentes, ha sido de 8.4% para el periodo 2006-2012. Para los otros países emergentes la tasa promedio ha sido de 6,6%. La participación de las economías emergentes en el PIB mundial pasó de 39,5% en el periodo 2000 – 2005 a 47,3%en el periodo 2006 – 2012.

El estudio y análisis de Jemio también destaca aunado a esto los ingresos provenientes de las exportaciones y de la inversión directa extranjera, Latinoamérica recibió un influjo adicional de recursos por la vía del endeudamiento externo. A pesar de la ralentización que se observa después del 2011, los precios de las principales exportaciones bolivianas tuvieron las tasas acumuladas de crecimiento en el periodo 2006 – 2013.

Petróleo a)

74

Plata

226

Oro

217

Estaño

202

Zinc

38

Plomo

120

Soya

132

Tabla 1.Crecimiento de los precios internaciones de las principales exportaciones bolivianas, 2005 – 2013 (en porcentajes).

Fuente: Morales, Juan A. y otros. ¿Dónde está la plata? Cuantificación de los ingresos extraordinarios que percibió Bolivia de 2006 a 2013, septiembre 2014. (p. 10)

Nota: a) El precio del gas natural está indexado al precio del petróleo.Se notará que los precios de algunas exportaciones como la plata, el oro y el estaño más que se triplicaron conrelación al 2005, el precio de la soya más que se duplicó y el del petróleo casi se duplicó.

Bolivia ha estado entre los tres países más beneficiados de América Latina Con los Con los precios de exportación. El precio promedio de las exportaciones del 2006-2013 comparado con el precio promedio de 2000 – 2005 aumentó en 120,3%. La trayectoria de las exportaciones (en valor) de 1998 al 2013 puede ser visualizada en el presente gráfico 1. En algunos años del periodo 2006-2013 ese cociente rebasa 40%.

Según los análisis de Ríos García, en el plazo largo 1990 – 2013, el sostenido crecimiento de los precios ha inducido también ceteris paribus a una mayor producción y oferta de exportaciones. Sin embargo, en el sub-periodo 2006 – 2013 los precios tienen mayor dinamismo que las cantidades. En efecto, los precios aumentaron mucho más que los volúmenes de producción.

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Grafico 2. Exportaciones bolivianas FOB, 1998 – 2013 (Millones US$).

Fuente: Morales, Juan A. y otros. ¿Dónde está la plata? Cuantificación de los ingresos extraordinarios que percibió Bolivia de 2006 a 2013, septiembre 2014. (p. 11)

Las exportaciones muestran una gran dependencia de las exportaciones de materias primas: hidrocarburos, minerales y soya, en ese orden. Ríos nos dice que la reducción de la participación de las exportaciones no-tradicionales en el total de las exportaciones se ha debido, en gran medida, a la caída de los ingresos que se ha sufrido por la pérdida del mercado, con el programa APTDEA, de los Estados Unidos.

La especialización de Bolivia en la exportación de materias primas es consistente con el principio de ventajas comparativas, que se recordará es un criterio de eficiencia.

La producción de hidrocarburos y de minerales, cuando se efectúa a gran escala, conlleva al progreso técnico pero conduce el problema de que su difusión a otros sectores es muy limitada y que no tiene las externalidades que origina la producción industrial. Aunado a esto, en los sectores primarios la creación de empleos directos es muy modesta aunque indirectamente, por el ingreso al que dan lugar, puede ser significativa. La soya ha tenido en los últimos años una notable expansión. Su cultivo se ha beneficiado con los altos precios internacionales, con el combustible subsidiado y con una muy leve carga tributaria. Como factores negativos que han impedido un todavía mayor crecimiento están la inseguridad sobre la tenencia de la tierra y los aún elevados costos de transporte.

Los elevados costos de las exportaciones comparados con precios moderadamente altos de las importaciones han producido un crecimiento muy importante del efecto de la relación de términos de intercambio. Este ingreso adicional, por el efecto de los precios, vino a sumarse al ingreso generado por el PIB, de manera que el PIB aumentó significativamente, como se aprecia en el gráfico 2.

El sobrante ingreso por encima del PIB, producido por la relación de términos de intercambio, y que lo consideraremos una prima, ha estado alrededor de 8% en los años 2012 – 2013, después de haber venido creciendo desde el 2005. Una prima de 8% significa que el ingreso que el país ha recibido por los buenos precios para su comercio exterior ha sido 8% adicional al ingreso recibido por su esfuerzo productivo medido por el PIB.

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Grafico 3. Primas del IIB sobre el PIB, 2005-2013 (en porcentaje).

Fuente: Morales, Juan A. y otros. ¿Dónde está la plata? Cuantificación de los ingresos extraordinarios que percibió Bolivia de 2006 a 2013, septiembre 2014. (p. 13)

La cuenta corriente de la Balanza de Pagos se vio favorecida no solamente por el desempeño de las exportaciones sino también por las remesas de los trabajadores bolivianos en el extranjero (tabla 2) y por los menores intereses pagados al extranjero como resultado de las condonaciones de deuda externa.

Con relación a las remesas se habrá de notar que de un promedio de casi US$ 96 millones en el periodo 1998 – 2005 subieron a un promedio de casi US$ 886 millones en el periodo 2006 – 2006. La crisis financiera internacional, que se desató en los Estados Unidos el 2007 y que se prolongó en Europa hasta el 2012 hizo temer que estas remesas se redujeran. Ellas en efecto disminuyeron pero moderadamente entre el 2009 y el 2012. Retomaron su impulso el 2013.

El promedio para el periodo 2006 – 2013 fue de un llamativo 4.7% del PIB, 3.6 puntos porcentuales más altos que en el periodo 1998-2005. Es de hacer que hasta el año 2009, las remesas en proporción del PIB estaban por encima del 5%. En otras palabras, la mano de obra expatriada contribuía al PIB nacional con más del 5%, contribución muy significativa. En todos los años del periodo 2006-2013 las remesas fueron más importantes que la inversión directa extranjera.

El ahorro nacional ha sido mayor a la inversión en todos estos años. Visto desde otro ángulo, se han constituido superávit muy significativos en la cuenta corriente de la Balanza de Pagos, que se han colocado en reservas internacionales. Según datos de la CEPAL, recogidos por Carlos Jemio, Bolivia ha sido el país latinoamericano con mayor acumulación proporcional de reservas internacionales, con una variación porcentual de 2010%. El elevado nivel de reservas internacionales y a pesar del nuevo endeudamiento externo, que ha sido sustancial como se verá más abajo, ha colocado a Bolivia en la extraña posición para un país que es todavía pobre de ser acreedor neto del resto del mundo.

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Tabla 2. Remesas netas de trabajadores, 1998 – 2013.

Fuente: Morales, Juan A. y otros. ¿Dónde está la plata? Cuantificación de los ingresos extraordinarios que percibió Bolivia de 2006 a 2013, septiembre 2014. (p. 14)

Sin embargo los sostenidamente elevados precios para las exportaciones bolivianas, que podían haber atraído inversión extranjera directa, ella tuvo más bien un comportamiento modesto pero la cuenta capital de su Balanza de Pagos se vio favorecida con las varias condonaciones de deuda externa. Estas condonaciones fueron gestionadas antes del 2006, pero no tuvieron efecto inmediato, sino que se desplegaron sobre varios años y aún en el año 2013 estaban en curso.

Araníbar en su análisis resalta que entre el 2005 y el 2007 Bolivia recibió un alivio de US$ 2.915 millones del MDRI (Multilateral Debt Relief Initiative), que vino a sumarse a los alivios del HIPC (Highly Indebted Poor Countries) en sus dos versiones y con el programa, más modesto, de más allá del HIPC. Una porción importante de la deuda con los países acreedores fue condonada, antes del alivio del MDRI, en ocho negociaciones del Club de París.

Con las condonaciones, el nivel de la deuda externa bajó de manera sustancial. El cociente de deuda externa a PIB bajó todavía mucho más, por el sostenido crecimiento del PIB en el periodo 2006 – 2013. La deuda con relación al PIB llegó a su punto más bajo 14,8% el 2008 para luego remontar, aunque todavía se encontraba a fines del 2013 en un nivel muy moderado 17,3%. El problema de deuda externa no es su nivel, que como se ha dicho es bajo, sino su tasa de crecimiento. Bolivia se ha estado volviendo a endeudar y con tasas de interés sustancialmente más altas que en el periodo 1998-2005. El endeudamiento es además procíclico: está sucediendo lo mismo que en las décadas de los años veinte y setenta del siglo pasado, situaciones que nos causaron tantos problemas.

Araníbar establece también que las transferencias netas de deuda externa han sido todos los años positivas desde el 2008. Esta trayectoria no debe llamar la atención, dada la disminución de servicio de la deuda producido por las condonaciones y dados los endeudamientos con nuevos acreedores (como lo son los del mercado privado de capitales, China y Venezuela), cuyas acreencias no tienen todavía la obligación de un servicio completo por los periodos de gracia para las amortizaciones.

Las condonaciones de deuda han dejado un mayor espacio para el endeudamiento con la Corporación Andina de Fomento (CAF), como la hace notar Araníbar. Se ha de subrayar que esas condonaciones han sido también un factor para la reinserción de Bolivia en los mercados privados de capital. Lo más llamativo en el panorama del nuevo endeudamiento es la colocación de bonos soberanos por casi mil millones de US$ en los mercados privados de capital en 2012 y 2013. No queda claro por qué el gobierno boliviano decidió endeudarse si es que tenía superávit iscales como sostiene.

Los bonos, con un plazo a 10 años, fueron colocados con una tasa de rendimiento efectivo de 4,875% para el 2012 y de 6.25% para el 2013 Araníbar hace notar que países latinoamericanos, con la excepción de Guatemala, que colocaron bonos en mercados privados en los mismos años y al mismo plazo, aunque en montos diferentes a los de la colocación boliviana, lo hicieron con tasas de rendimiento inferiores al 3,7 por ciento.

Asimismo Araníbar destaca, que los bonos soberanos son significativamente más onerosos que los créditos con el resto de nuestros acreedores. Se podría haber recurrido a préstamos, con tasas de interés más bajas, de las instituciones financieras internacionales, bilaterales o multilaterales, o aún del mercado financiero interno de las AFPs y de las compañías de seguros. La colocación de bonos soberanos en el mercado privado de capital ha tenido además el defecto de aumentar la dolarización de la deuda pública, que se había estado desdolarizando desde el año 2004. Si en vez de los bonos internacionales, la nueva deuda se hubiese colocado en el mercado interno, se hubiese tenido la ventaja adicional de haber contribuido a consolidar un mercado secundario de títulos-valor y a que éste sea más líquido.

Las repercusiones fiscales

Las repercusiones de los ingresos adicionales por exportación han sido muy sustanciales. Lo primero que llama la atención es el fuerte aumento de los ingresos del Sector Público No Financiero (SPNF) que pasa de Bs. 24.368 millones (31,6% del PIB) el 2005 a Bs.104.021 millones (51,9% del PIB) el 2013. Si se toma como referencia el año 2005, los ingresos adicionales para el SPNF entre el 2006 y 2013 han sido de US$ 50.051 millones.

Estos ingresos adicionales están dados por la diferencia entre los ingresos recibidos y los ingresos que se habrían recibido cada año si fuesen iguales a los ingresos del 2005 tomados como referencia.16 Las diferencias han sido luego convertidas a dólares al tipo de cambio promedio de cada año.

Por último esas diferencias, contabilizadas ya en dólares, han sido acumuladas por los ocho años dando la suma de US$ 50.051 millones. Este ingreso adicional ha sido gastado en gasto corriente por US$ 32.360 millones (65% de los ingresos totales) y en gasto de capital, a pesar de la fuerte expansión de la actividad empresarial del Estado en US$ 13.460 millones (27% de los ingresos totales).

En el gráfico 3, se evidencia una relación lineal estrecha entre el precio de las exportaciones y el gasto público en bolivianos corrientes. Las correlaciones entre el gasto total y sus componentes gasto corriente y gasto de capital con el precio de las exportaciones son también muy elevadas: 95.8%, 96.5% y 91,6% respectivamente.

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Grafico 4. Gasto total sector público no financiero (SPNF) Vs. Precios de las exportaciones.

Fuente: Morales, Juan A. y otros. ¿Dónde está la plata? Cuantificación de los ingresos extraordinarios que percibió Bolivia de 2006 a 2013, septiembre 2014. (p. 17)

Si se toman en cuenta los gastos en proporción del PIB los resultados no cambian si bien las correlaciones son más bajas que en caso de los gastos en bolivianos corrientes (gráfico 4). Hay una correlación positiva entre los gastos del sector público y los precios de las exportaciones. La correlación del gasto total con los precios de las exportaciones es de 67,8% del gasto corriente es de 51,9% y del gasto de capital es de 71,1% Los resultados anteriores son intuitivos: como hay más inflexibilidad en el gasto corriente que en gasto de capital su correlación es más baja.

Dado el número limitado de observaciones la cual fueron ocho los resultados tienen que ser interpretados con precaución. Aún si las correlaciones pueden estar sobrestimadas, la conclusión general de que ha habido una estrecha relación entre el gasto público y los precios de las exportaciones sigue siendo válida. Esto quiere decir que el gasto público ha sido procíclico. No sólo que el gasto público ha estado correlacionado con los precios internacionales en ascenso sino que además se han creado compromisos de gasto permanentes, como los de las inversiones en empresas públicas y los diversos bonos. Queda entonces la pregunta de qué pasará si los precios de las exportaciones bajaran duradera y significativamente.

Se puede conjeturar que si los precios internacionales bajaran las inversiones públicas tendrían que pararse dejando inconclusos a algunos proyectos, lo que tendría altos costos de eficiencia. El desmantelamiento de los bonos no sería posible políticamente, lo que hará difícil corregir los eventuales déficit. Es cuestionable una política iscal que crea compromisos permanentes que se financian con ingresos volátiles.

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Grafico 5. Gasto total sector público no financiero como porcentaje del PIB Vs. Precio de las exportaciones.

Fuente: Morales, Juan A. y otros. ¿Dónde está la plata? Cuantificación de los ingresos extraordinarios que percibió Bolivia de 2006 a 2013, septiembre 2014. (p. 18)

Un tema sobresaliente en el gasto público en el periodo 2006 – 2013 es su fuerte expansión por la creación de empresas públicas, como lo subraya el estudio de Molina. La inversión en estas empresas ha empujado a la demanda agregada y se le puede atribuir una contribución al crecimiento. No obstante, crecimientos impulsados por la demanda suelen ser de corta duración y verosímilmente disminuirán una vez que los costos en términos de eficiencia a relucir. Una vez pasada la fase de inversión, la ineficiencia de estas empresas públicas terminará frenando el crecimiento del PIB.

Un posible efecto de la expansión del gasto público, gasto que es mayormente en bienes no transables en el comercio internacional como la construcción y los servicios, es una apreciación de la moneda nacional. En opinión de Molina, la apreciación cambiaria ha producido una disminución de los precios internos de los productos importados destinados a cubrir la demanda interna del país y al mismo tiempo ha encarecido los productos bolivianos en relación a las importaciones. Las importaciones están desplazando a la producción nacional por la apreciación cambiaria. Los efectos positivos de corto plazo para el consumidor de la mayor disponibilidad de bienes y a precios más bajos se convertirán en efectos negativos en el largo plazo porque se está desincentivando a la inversión en los sectores agroindustrial y manufacturero.

Dada la supuesta situación superavitaria del SPNF, llaman la atención el endeudamiento del SPNF con el Banco Central de Bolivia (BCB) y el del Tesoro General del Estado (TGE) con el sistema financiero nacional e internacional. El caso del endeudamiento con bonos colocados en los mercados privados internacionales de capital es el más extravagante, como ya se ha hecho notar. De fuente Ministerio de Economía y Finanzas Públicas se informa que esos bonos han sido empleados en el financiamiento de un conjunto de proyectos de infraestructura vial.

Queda la duda de si estos proyectos están efectivamente incorporados en la cuenta capital de las operaciones consolidadas del SPNF o si se lo ha hecho de manera ad hoc. Si efectivamente están registrados en la cuenta capital se tendría entonces que da como el superávit más los créditos es positivo, el ahorro del SPNF es mucho mayor que su inversión no financiada con deuda. La gran diferencia entre el ahorro y esa inversión se la habría depositado el BCB (sucedió el 2012) o en bancos en el extranjero (sucedió el 2013). Alternativamente, se la habría empleado en la amortización de deuda interna (ocurrió el 2012). Todos estos usos son ineficientes: en el BCB el TGE no percibe interés alguno, en bancos extranjeros recibe un interés muy inferior al que paga por los bonos soberanos, y amortizando la deuda interna está cambiando una deuda barata (la interna) con una deuda cara (la de los bonos internacionales).

Con las cuentas fiscales opacas aumenta con la obligación impuesta al BCB de otorgar créditos a las empresas públicas, además en términos concesionales. Los dineros del excedente de ahorro del SPNF con relación a sus inversiones no financiadas con deuda se estarían empleando para financiar a las empresas públicas pero por intermedio del BCB. Sería más transparente que sea el TGE el que financie a las empresas públicas y no el BCB. Por supuesto, esto haría desaparecer o reduciría el supuesto superávit que aparece en la contabilidad de las operaciones consolidadas del SPNF. El aparente superávit del SPNF tiene sobretodo ventajas de imagen, que reditúan políticamente.

Cualquiera sea el caso hay una contradicción no resuelta entre mostrar superávit iscales y seguir acumulando deuda pública y a un rápido ritmo. Las explicaciones que han dado las autoridades no son convincentes.

La renta hidrocarburifera

En los medios oficiales se expone que el extraordinario incremento de los ingresos iscales, no se ha debido tanto a la evolución de los precios, como a cambios en el marco legal aplicado al sector de los hidrocarburos. Se ha visto precedentemente que los gastos del sector público están muy correlacionados con los precios. Con mayor razón, también lo están los ingresos. Sin embargo al factor precios habría que añadirle un plus dado por las reformas a la legislación de los hidrocarburos y a la nacionalización de mayo de 2006.

El estudio de Medinaceli apunta justamente a tratar de separar en los ingresos iscales por hidrocarburos la parte correspondiente a la evolución de precios de la parte que se explica por cambios en el marco legal. En los análisis de Medinaceli se contrastan los distintos marcos legales para el sector de hidrocarburos, comenzando con la ley 1689 de 1996.

Para el crítico sistema tributario en la ley 1689 se fijaba una combinación de regalías con impuestos a las utilidades, a la que podría agregarse un impuesto adicional a las utilidades extraordinarias. Los ingresos de las empresas de hidrocarburos estaban también afectados por el impuesto de remisión de utilidades al exterior. Un aspecto de la tributación que dio origen a muchas controversias y que sirvió de causal para los cambios en la legislación y la nacionalización fue la distinción entre hidrocarburos nuevos (con una regalía de 18%) y de hidrocarburos existentes (con una regalía de 50%).

La Ley de Hidrocarburos de 2005 estableció nuevas modalidades en los contratos de exploración y explotación y, más importante, creó el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) con una tasa de 32% que grava a la producción. El IDH funciona como una regalía. Por otra parte, la ley eliminó la distinción entre hidrocarburos nuevos y existentes.

El año 2006 se nacionalizaron los hidrocarburos y se creó una participación de 32 % a favor de YPFB para los campos grandes. Este alto porcentaje duró solamente algunos meses y en los nuevos contratos se establecieron porcentajes variables de acuerdo con las utilidades de los operadores privados. Se ha de subrayar que en el decreto de nacionalización se estableció que YPFB asume la comercialización y establece las condiciones para ella. Los contratos firmados por YPFB después del decreto de nacionalización tienen una naturaleza híbrida que combina: a) contratos de producción compartida; b) contratos de operación; y c) contratos de asociación.

En principio a las regalías y participaciones, – que son de 18% sobre la producción, y al IDH de 32% sobre la producción, se le adicionan otros impuestos. Sin embargo, la tributación, en la práctica, descansa esencialmente en el IDH más las regalías. Con los elevados precios para los hidrocarburos más el efecto de la legislación vigente los ingresos tributarios pasaron de US$ 782 millones el 2005 a US$ 3.799 millones el 2012.

Las estimaciones de Medinaceli muestran que el incremento en el ingreso para el Estado entre el periodo 2006- 2012 se debió entre un 85% y un 90% al efecto precios y mayores volúmenes de exportación, y entre un 10% y un 15% a la nacionalización.

Los derechos habientes de la renta hidrocarurifera

El gobierno central y los gobiernos sub-nacionales se comparten la renta petrolera. También es compartida entre los derecho habientes las universidades y, en mucha menor medida, los pueblos indígenas y originarios, comunidades campesinas, fuerzas armadas, policía nacional y otros.

Las regalías constituyen el impuesto más antiguo. Se beneficiaban y se siguen beneficiando con ellas los departamentos productores (11% que grava a la producción), los departamentos de menor desarrollo relativo (con 1%) y el TGE (con 6%). El otro impuesto, similar a la regalía, que es el IDH, con una tasa de 32%, se coparticipaba originalmente en 4% para cada uno de los departamentos productores y en 2% para los departamentos no productores, y el saldo para el Tesoro General del Estado y otras entidades del gobierno central o bajo su tutela. Varios decretos modifican la distribución anterior, según documenta el estudio de Schklink.

Cabe destacar que el 100% de los recursos recibidos por IDH deben ser destinados a la inversión en educación, salud, caminos, desarrollo productivo y todo lo que contribuye a la generación de fuentes de empleo. Las regiones productoras recibieron regalías por Bs. 7.766 millones en el periodo 1998-2005 y recibieron Bs. 22.640 millones en el periodo 2006 – 2013. Por su parte, las regalías compensatorias para Beni y Pando pasaron de Bs. 706 millones en el periodo 1998-2005 a Bs. 2.058 millones en el periodo 2006-2013.

Con relación al IDH y su distribución, el estudio de Schklink muestra los siguientes datos:

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Tabla 3. Recaudaciones del impuesto directo a los hidrocarburos, 2005 – 2013.

Fuente: Morales, Juan A. y otros. ¿Dónde está la plata? Cuantificación de los ingresos extraordinarios que percibió Bolivia de 2006 a 2013, septiembre 2014. (p. 22)

Ante la magnitud de los recursos transferidos a las regionales el Gobierno Central ha descargado en ellas mayores responsabilidades como de contribuir al pago de la Renta Dignidad. Un poco antes de la promulgación de la Ley de la Renta Dignidad, el Poder Ejecutivo había efectuado una reasignación de los porcentajes del IDH, como ya se ha dicho.

Tanto las regalías como el IDH lo pagan los productores y gravan el "upstream". En cambio el Impuesto Especial a los Hidrocarburos y sus Derivados (IEHD) lo pagan principalmente los consumidores nacionales, aunque también las ventas al extranjero están gravadas. El IEHD es un impuesto antiguo que ha mostrado muy poco dinamismo debido al congelamiento de los precios internos de los combustibles. En el periodo de 1998-2005 se recaudó Bs. 8.012 millones por concepto del IEHD y en el periodo 2006-2013 se recaudó Bs. 12.353 millones.

A pesar del crecimiento de la economía y del parque automotor, el incremento de las recaudaciones fue muy modesto (54,2%) entre los dos periodos. Se ha de hacer notar que 75% de las recaudaciones son para el Gobierno Central mientras que el 25% restante se transfiera a las gobernaciones y a las universidades públicas.

Loa efectos monetarios y financieros

Conociendo el sistema cambiario de tipo de cambio fijo, aun si en determinados momentos, ha sido deslizante hacia abajo, el masivo lujo de ingresos producidos por el comercio exterior, ha tenido repercusiones monetarias importantes. La base monetaria en bolivianos se ha expandido sustancialmente como se puede observar en los datos de la tabla 4. Se ha expandido, sin embargo, a un ritmo menor que el de las reservas internacionales.

La expansión monetaria ha sido contenida mediante esterilizaciones tales como operaciones de mercado abierto del BCB, llevadas a cabo esporádicamente, y sobre todo con del gobierno general el BCB. Los depósitos de los gobiernos sub-nacionales han sido particularmente significativos. La expansión monetaria podía haber sido contenida también con apreciaciones sistemáticas del tipo de cambio, pero el gobierno ha preferido más bien acumular reservas internacionales, justamente para evitar esa apreciación. La acumulación de reservas tenía además ventajas para la imagen política del gobierno.

La inflación fue significativamente más alta durante el periodo 2006-2013 que durante los ocho años precedentes. En efecto, al aumento del IPC fue de 54.6% en el periodo 2006 – 2013 comparado con 25,2% en el periodo 1998-2005. En algunos años (2007 y 2008) la tasa de inflación anual llegó casi al 12%. Se ha de hacer notar empero que durante el periodo 2006 – 2013, más que en el periodo precedente 1998 – 2005, la economía sufrió los efectos de shocks de oferta adversos, producidos principalmente por alzas en los precios internacionales de los alimentos. Estos shocks empujaron a la inflación interna por encima de los niveles del subperiodo 1988 – 2005.

La respuesta inicial del gobierno para contener las presiones inflacionarias exógenas fue la de la apreciación del tipo de cambio, pero después ha recurrido más bien a medidas administrativas como las de prohibir temporalmente exportaciones de algunos alimentos o amenazar con juicios penales a los comerciantes que hagan subir precios, y a un moderado control de la cantidad de dinero mediante operaciones de mercado abierto y de encajes adicionales. Desde noviembre del 2011 el tipo de cambio no se ha vuelto a mover.

Es de advertir que la inflación no se ha debido solamente a shocks exógenos sino también a la política iscal muy dinámica. Molina hace notar que el Ministerio de Economía y de Finanzas Públicas ha asumido responsabilidades tanto sobre la política iscal como sobre la política monetaria.

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Tabla 4. Base monetaria, 1998 - 2013.

Fuente: Morales, Juan A. y otros. ¿Dónde está la plata? Cuantificación de los ingresos extraordinarios que percibió Bolivia de 2006 a 2013, septiembre 2014. (p. 25)

Las bajas tasas de interés tienen beneficios pero también desventajas. Penalizan a los fondos de pensiones y a los ahorristas. Han producido también un acortamiento de plazos los depósitos. Por último, si las tasas pasivas bajas se traducen en tasas activas bajas, lo que no parece haber sucedido, hay el peligro de que los créditos se empleen sobre todo para el financiamiento del consumo y de los sectores no comercializables internacionalmente como los servicios y la construcción. Esto agravaría los efectos de la apreciación cambiaria.

Los ingresos adicionales de las familias se ahorran, primero bajo la forma de efectivo, para luego de pasado un tiempo hacerlo en depósitos en el sistema bancario y cuasi bancario. La tabla 5, consigna la evolución de los depósitos en el sistema bancario.

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Tabla 5. Obligaciones con el público del sistema bancario,

1999 – 2013 (Millones de US$).

Fuente: Morales, Juan A. y otros. ¿Dónde está la plata? Cuantificación de los ingresos extraordinarios que percibió Bolivia de 2006 a 2013, septiembre 2014. (p. 27)

Al crecimiento de los depósitos le ha seguido el crecimiento de la cartera de préstamos, pero a un ritmo por momentos más lento como se aprecia en la tabla 6.

La demanda de crédito no ha calzado con la oferta de manera sistemática. Se ha originado en el sistema financiero un exceso de oferta de fondos prestables. Como lo hace notar el estudio de Molina este excedente de liquidez deja de ser una fortaleza para pasar a ser una amenaza que planea sobre la productividad de los activos de la banca.

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Tabla 6. Cartera vigente del sistema Bancario, 1999 – 2013 (Millones de US$).

Fuente: Morales, Juan A. y otros. ¿Dónde está la plata? Cuantificación de los ingresos extraordinarios que percibió Bolivia de 2006 a 2013, septiembre 2014. (p. 28)

En efecto, como la liquidez les es costosa, las entidades financieras han estado colocando sus préstamos a un ritmo imprudente, muy superior a la tasa de crecimiento del PIB nominal como se puede apreciar en el gráfico 5.

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Grafico 6. Tasas anuales de crecimiento de cartera y del PIB, 1998 – 2013.

Fuente: Morales, Juan A. y otros. ¿Dónde está la plata? Cuantificación de los ingresos extraordinarios que percibió Bolivia de 2006 a 2013, septiembre 2014. (p. 28)

Conclusión: los signos vitales

En el periodo 2006-2013 la economía boliviana ha percibido unos ingresos extraordinarios donde han tenido efectos muy importantes en el crecimiento de la economía. Se observará en la tabla 7 que el PIB per cápita aumentó en un 20,5% en el periodo 2006-2013, aumento mucho más importante que el del periodo 1998-2005 que fue de apenas 2,1%.

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Tabla 7. Signos vitales.

Fuente: Morales, Juan A. y otros. ¿Dónde está la plata? Cuantificación de los ingresos extraordinarios que percibió Bolivia de 2006 a 2013, septiembre 2014. (p. 29)

Nota: a. índice de precios al consumidor, datos de fin de periodo; b. balanza de pagos: saldo en cuenta corriente en proporción del PIB.

Ante la carencia que mostraba esa cuenta en el periodo 1998 – 2005, le han sucedido superávit muy considerables en el periodo 2006 – 2013. Esto quiere decir que el ahorro interno ya no fue una restricción para la inversión ni para el crecimiento en el segundo periodo.

En el primer periodo, la inversión y, por ende, el crecimiento, estaban acotados por lo que se podía conseguir como créditos de las instituciones financieras internacionales y la inversión directa extranjera.

El permanente crecimiento de la economía ha tenido también por efectos reducir la pobreza y disminuir la desigualdad en la distribución del ingreso. Según datos de UDAPE (Dossier de Información Estadística) que van hasta el 2011, con información que falta para algunos años del periodo 1998 – 2005, la incidencia de la pobreza extrema mostraba un promedio anual de 39,3% en ese periodo.

Para el periodo 2006 – 2011, esa incidencia baja a un promedio anual de 30,5%. Por su parte el indicador de desigualdad dado por el Índice de Gini de un promedio anual de 0,59 en el periodo 1998 – 2005 baja a un promedio anual de 0,53 en el subsiguiente periodo 2006 – 2011.

Los ingresos extraordinarios por las exportaciones han conducido a un auge de la construcción y de los servicios, muchos de ellos en el sector informal de la economía. Construcción y servicios son muy intensivos en mano de obra no calificada o semi calificada y el empleo de este tipo mano de obra ha estado acercándose progresivamente a su nivel pleno, lo que también ha repercutido en los salarios.

Por otra parte, sectores productivos de baja productividad, como el de las cooperativas mineras, que en época de precios bajos para los metales vivían en niveles de subsistencia, se han visto directamente beneficiados con la reversión de la tendencia de precios. Lo mismo se puede decir, aunque en una escala mucho más modesta, de algunos subsectores campesinos.

La prima por educación fue la principal fuente de desigualdad en el periodo 1998 – 2005 y se ha estado reduciendo, especialmente para los trabajadores con estudios universitarios. La mayor igualdad actual en la distribución de ingresos proviene de una combinación de mayores ingresos para la mano de obra no calificada o semi calificada y de menores ingresos para el trabajo calificado. La política de incrementos muy dinámicos del salario mínimo así como las transferencias condicionadas de ingreso, como los diversos bonos, han tenido también efectos positivos tanto en la reducción de la extrema pobreza como de la desigualdad.

CAPÍTULO II

El origen del super-ciclo de las materias primas

Conclusión: los signos vitales

Estos fenómenos han generado un crecimiento sin precedentes en los precios mundiales de las materias primas y de condiciones financieras externas excepcionales, lo que ha beneficiado especialmente a los países que exportan materias primas. Donde esté presente trata de explicar la magnitud del incremento de los precios de materias primas, las principales causas que lo explican y cuales han sido sus efectos sobre los países de América Latina.

El boom de precios de materias primas

A partir de los 2000 la economía mundial ha experimentado fenómenos económicos que no se habían producido anteriormente, y que tuvieron como una de sus características más notables, el significativo incremento en el precio de las materias primas. Los precios de los productos energéticos fueron los que mostraron los mayores incrementos.

El gráfico 6 y la tabla 8, muestran que el precio promedio ponderado de las principales materias primas que se transan en los mercados internacionales aumentaron un promedio de 169% como promedio entre los periodos 1998 – 2005 a 2006 – 2013. Como puede visualizarse en el gráfico 6, los precios de las materias primas se habían mantenido relativamente estables durante prácticamente toda la década de los 90 e incluso habían experimentado una caída con respecto a los niveles de principios de esa década.

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Grafico 7. Índice de precios de materias primas, enero 1998 - diciembre 2013.

Fuente: Morales, Juan A. y otros. ¿Dónde está la plata? Cuantificación de los ingresos extraordinarios que percibió Bolivia de 2006 a 2013, septiembre 2014. (p. 33)

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Tabla 8. Variación promedio de precios de materias primas, 1998 – 2013.

Fuente: Morales, Juan A. y otros. ¿Dónde está la plata? Cuantificación de los ingresos extraordinarios que percibió Bolivia de 2006 a 2013, septiembre 2014. (p. 34)