Aspectos epidemiológicos de la leptospirosis animal y humana



Contraportada

La leptospirosis es una enfermedad antropozoonosica Actualmente se considera como la zoonosis más importantes dado el número de personas afectadas, así como por la alta cantidad que se encuentra en riesgo. Esta enfermedad tiene una alta repercusión tanto desde el punto de vista social como económico. En ambos aspectos es difícil cuantificar perdidas productos de las carencias de cálculos financieros efectivos y de las dificultades y deficiencias para su diagnostico y notificación correspondiente. D e u n a m a n e r a s e n c i l la y a m e n a e s t e m a t e r ia l in t e n t a b r in d a r u n c o n o c im ie n t o g e n e r a l d e la im p o r t a n c ia q u e r e p r e s e n t a la leptospirosis. E s u n a e n f e r m e d a d a m p l ia m e n t e d i f u n d id a y q u e s e h a d ia g n o s t ic a d o e n t o d o s lo s c o n t in e n t e s . L a in f o r m a c ió n q u e o f r e c e e l d o c u m e n t o p u d ie r a s e r d e u t i l id a d a m é d ic o s y t é c n ic o s e n la r a m a v e t e r in a r ia ; p r o d u c t o r e s y e s t u d ia n t e s d e la c a r r e r a d e la s C ie n c ia s A g r o p e c u a r ia s

Resumen

La leptospirosis es una enfermedad antropozoonosica de gran consideración en el mundo entero por su repercusión social y económica. Afecta a los animales domésticos, salvajes y al hombre sobre todo en países en vías desarrollo. Actualmente se considera a la leptospirosis como la zoonosis más importantes dado el número de personas afectadas, así como por la alta cantidad que se encuentra en riesgo. La descripción en países y territorios en los distintos continentes, incluyéndose en ellos las diferentes características climáticas y topográficas, sustentan el carácter cosmopolita referido. Su ocurrencia está en dependencia de los factores ambientales y los reservorios, entre los cuales cuentan fundamentalmente las ratas, ratones, bovinos, cerdos y perros.

Esta enfermedad desde el punto de vista mundial tiene una alta repercusión tanto desde el punto de vista social como económico. En ambos aspectos es difícil cuantificar perdidas productos de las carencias de cálculos financieros efectivos y de las dificultades y deficiencias para su diagnostico y notificación correspondiente. P a la b r a s C la v e s : L e p t o s p i r o s is , L e p t o s p i r a , E s p i r o q u e t a

Introducción

La leptospirosis es una enfermedad antropozoonosica de gran consideración en el mundo entero por su repercusión social y económica. Afecta a los animales domésticos, salvajes y al hombre sobre todo en países en vías desarrollo. ( Saenz et. al.1997)

Guerra (1986), refiere que las zoonosis y las enfermedades transmisibles comunes al hombre y los animales representan una amenaza para la salud y el bienestar de la población. A pesar de los grandes progresos logrados en años recientes, en las medidas de control de las enfermedades y la extensión y las coberturas de los servicios salud, estas enfermedades siguen registrando altas incidencias.

La leptospirosis, es una enfermedad infecto contagiosa y es una de las enfermedades zoológicas de mayor incidencia en el mundo. (Padilla et al, 1998).

La descripción en países y territorios en los distintos continentes, incluyéndose en ellos las diferentes características climáticas y topográficas, sustentan el carácter cosmopolita referido. Su ocurrencia está en dependencia de los factores ambientales y los reservorios, entre los cuales cuentan fundamentalmente las ratas, ratones, bovinos, cerdos y perros. ( Oliva et al, 1994).

En grado sumo la leptospirosis ha estado relacionada con el incremento de la población expuestas a labores agrícolas, la ausencia de adecuados medios de protección, el incremento de los indicadores por roedores, la falta de control de animales domésticos y la no vacunación antileptospirósica a grupos de riesgos. ( Magill et al, 1998).

Los factores favorables como lluvias copiosas, los receptáculos naturales de agua, las altas temperaturas y la abundancia de fauna, junta con los fenómenos hidrometeorológicos que favorecen la propagación de la leptospirosis en los animales y el hombre, el aumento de las poblaciones de roedores perjudiciales y su invasión hacia zonas indemnes, puede constituir en ciertos momentos una epidemia. ( Mermel 1998).

En muchos países tropicales donde la enfermedad ha tenido un comportamiento endémico, se ha observado un incremento de dicha enfermedad en los últimos años. En nuestro país se considera endémica; existen zonas donde la tasa de incidencia es mayor. Actualmente se considera a la leptospirosis como la zoonosis más importantes dado el numero de personas afectadas, así como por la alta cantidad que se encuentra en riesgo. (CPHE, 1993)

Esta enfermedad desde el punto de vista mundial tiene una alta repercusión tanto desde el punto de vista social como económico. En ambos aspectos es difícil cuantificar perdidas productos de las carencias de cálculos financieros efectivos y de las dificultades y deficiencias para su diagnostico y notificación correspondiente.

Por todas estas razones nos propusimos efectuar una evaluación integral de la enfermedad en la provincia de Villa Clara, teniendo en cuenta su incidencia, así como los factores que favorecen su presentación e influencia del factor humano en la incidencia, supervivencia y diseminación de la enfermedad, además de un estimado económico que implican gastos en un brote de leptospirosis.

Generalidades

Hace poco tiempo relativamente se tiene conciencia de la naturaleza e importancia de la leptospirosis, existiendo lagunas, ya que los métodos bacteriológicos tradicionales son aplicables parcialmente, razón por la cual se requieren servicios especializados de laboratorio y de personal bien capacitado y experimentado para llevar a cabo estudios significativos. ( Saenz et al, 1997).

En Cuba se han venido aislando de manera frecuente de animales domésticos y reservorios varias cepas de leptospiras: canícola, pomona, hebdomadis, icterohaemorrhagiae, entre algunas de las más estudiadas (González et al. 1990).

Actualmente la repercusión social, dada por el número de personas afectadas así como por la alta cantidad que se encuentra en riesgo, hacen considerar a la leptospirosis como la zoonosis más importante en Cuba (Centro Provincial de Higiene y Epidemiología, 1993).

El germen es principalmente difundido al entorno humano y al de los animales domésticos por roedores perjudiciales y a la vez los animales domésticos en determinadas circunstancias actúan como diseminadores de éste, pudiendo contaminar a otros animales susceptibles y al hombre. Para que se cumpla todo este ciclo en la naturaleza deben existir determinadas condiciones ecológicas: nivel deprecipitaciones, condiciones de temperatura, humedad y radiación, receptáculos naturales de agua, abundancia de fauna silvestre que actúe como reservorio, presencia de fenómenos hidrometeorológicos, entre otros, siendo el nivel de favorabilidad del ambiente natural para la vida de la bacteria una de las condiciones necesarias para la aparición de brotes (Chamizo et al., 1996)

Todos estos factores son de interés fundamental en los estudios de profilaxis de la enfermedad en una región determinada, es decir que lo que se hace en un lugar solo es parcialmente aplicable en otro, siendo necesario un estudio completo de todos los factores que interactúan en torno a la entidad, para planificar las campañas de control.

Por lo complejo que resulta el estudio de la leptospirosis debido a los distintos factores que interactúan para desencadenar un fenómeno de determinada intensidad, en determinado lugar, sobre determinados individuos y en ciertas condiciones ambientales, creemos que los trabajos científicos que pretenden tener aplicabilidad en lograr el control de la enfermedad, tienen que tratar de integrar los distintos factores que interactúan en ésta: hombre – animales domésticos susceptibles y diseminadores – animales salvajes reservorios – agente etiológico y medio ambiente, toda esta integración de conocimientos permitirá un análisis más profundo y real sobre el problema.

Desde Hipócrates ya se describía la influencia de las condiciones atmosféricas, el agua, el suelo y la situación topográfica en las condiciones de salud de un pueblo y en la incidencia de las enfermedades. Debiendo estudiar las interacciones agente, vector y huésped, influidas por cuatro factores: climático, edáfico, orográfico, biótico (biocenosis del hombre y los animales).

La leptospirosis es una enfermedad antropozoonósica que es beneficiada por los fenómenos hidrometeorológicos que determinan inundaciones y disminución de los niveles sanitarios en poblaciones afectadas, así como el efecto común en casos de desastres del aumento de la población de vectores biológicos y mecánicos, requiriéndose el control de éstos y en particular de los roedores reservorios de leptospiras, para evitar brotes (Estupiñan, 1995).

Cada día es más creciente la preocupación de la comunidad internacional por los acontecimientos desastrosos que de una forma u otra pueden atentar contra el equilibrio biológico y el desarrollo sostenible de los países, tanto en las naciones desarrolladas que ven amenazada la acumulación, de sus riquezas alcanzadas, cuanto más en los países pobres o en vías de desarrollo, donde se ponen en juego los recursos cada día más escasos invertidos en el intento de resolver los problemas acuciantes de sus respectivas economías (CPFA/OPS; 1996).

Hace ya algunos años que las enfermedades emergentes de los animales, algunas de ellas comunes al hombre, comenzaron a preocupar a los países. Guerra (1986), refiere que las zoonosis y las enfermedades transmisibles comunes al hombre y a los animales representan una amenaza para la salud y el bienestar de la población en todo el mundo. A pesar de los grandes progresos logrados en años resientes, en las medidas de control y de las enfermedades y la extensión y cobertura de los servicios de salud estas enfermedades siguen registrando altas incidencias.

Tal es el caso de la Leptospira la cual es una enfermedad infectocontagiosa que afectan tanto a los animales como al hombre, siendo una de las enfermedades zoonosicas de mayor incidencia en el mundo (Padilla et al., 1998

La descripción en países y territorios en los distintos continentes, incluyéndose en ellos las diferentes características climáticas y topográficas, sustentan el carácter cosmopolita conferido. Su ocurrencia esta en dependencia de los factores ambientales y los reservorios, entre los cuales cuenta fundamentalmente las ratas, ratones, bovinos, cerdos y perros. (Olivera et al. 1997)

En gran medida la leptospirosis ha estado relacionada con el incremento de la población expuesta a labores agrícolas, la falta de adecuados medios de protección, el incremento de los indicadores de infestación por roedores, la falta de control de animales domésticos y la no-vacunación antileptospirósica a grupos de riesgo.

Además de los factores favorables como lluvias copiosas, los receptáculos naturales de agua, las altas temperaturas y la abundancia de fauna junto con los fenómenos hidrometeorológicos que favorecen la propagación de la leptospirosis en los animales y el hombre; el aumento de las poblaciones de roedores perjudiciales y su invasión hacia zonas indemnes; pueden constituir en ciertos momentos una epidemia.

En muchos países tropicales donde la enfermedad ha tenido un comportamiento endémico, se ha observado un incremento de la incidencia en los últimos años. De igual forma ocurre en nuestro país donde la enfermedad se considera endémica, sin embargo existen zonas donde la tasa de incidencia es mayor.

En el mundo esta enfermedad tiene una alta repercusión desde el punto de vista económico y social. En ambos aspectos es difícil cuantificar las pérdidas; en el primero por la carencia de cálculos financieros de gran efectividad y en el segundo por las dificultades y deficiencias para su diagnóstico y notificación correspondientes.

Concepto de la enfermedad

Pérez, (1969) describe a la leptospirosis como una enfermedad común a los animales y al hombre causada por numerosos microorganismos antigénicamente diferente pero morfológicamente iguales, perteneciente al género leptospira.

Es una enfermedad causada por diversos serovares de leptospiras que aparecen en todas las especies animales de granja y es una zoonosis importante. Causa septicemia, nefritis intersticial, anemia hemolítica y aborto en la mayoría de las especies, pudiendo provocar oftalmia periódica equina (Blood et al., 1982).

Es una enfermedad infectocontagiosa, común a los animales domésticos, salvajes y al hombre. Cursa generalmente de forma aguda, subaguda y crónica, caracterizada por síndrome febril, ictericia, hemoglobinuria, trastornos digestivos, abortos, en ocasiones afecta la función hepática y renal. Los síntomas se presentan según curso de la enfermedad, especie y categoría animal (Figueroa, 1984; Bofill et al., 1988)

Yaung et al. (1997), plantea que la leptospirosis es la zoonosis más común en los animales domésticos y silvestres que afecta al hombre; ocasionada por una espiroqueta del género leptospira.

Es una enfermedad zoonósica bacteriológica que resulta de la invasión por una de las cepas patógenas de leptospira y afecta a la mayoría de los mamíferos y se favorece en los climas tropicales y cálidos y las zonas húmedas (Barwick et al., 1998; Mermel, 1998).

Sinonimias

Ictericia infecciosa, fiebre de los pantanos, fiebre de los siete días, fiebre de los arrozales o de los cañaverales, enfermedad de Weil, enfermedad de las porquerizas, tifus canino, renguera, enfermedad de Stuttgar, enfermedad de las ratas, orina roja de los terneros, fiebre canícola, ictericia espiroquética, fiebre del cieno, entre otras (Figueroa, 1984; Bofill et al. , 1988; Benenson, 1992; Manual Merk de Veterinaria, 1993; Saltoglu et al., 1997)

Etiología

Etimología:

La palabra leptospira procede de dos voces griegas: lepto- estrecho o delgado; espira- espiral (González et al., 1990).

Características y morfología

Arzumian (1970), plantea que las leptospiras tienen una estructura en espiral, la cual se caracteriza por tener alrededor de su eje axial volutas primarias y secundarias las cuales condicionan las sinuosidades de su cuerpo. Dependiendo de la forma y magnitud de las sinuosidades las leptospiras adoptan la forma de las letras C, S, X y a veces de la cifra 8. Las leptospiras se mueven activamente de las formas más variadas: progresivas, giratorias, taladrasteis, ondulantes o desordenadas.

El aspecto morfológico de las leptospiras es básicamente el mismo para todos los miembros del género Leptospira: son microorganismos RAM (-), helicoidales, de 7 a 10 y hasta 30 micras de longitud y de 0.2 a 0.3 micras de ancho. Constan de un cuerpo protoplasmático, con un axostilo insertado subterminalmente en cada extremo y una membrana que los envuelve, este axostilo consta de dos filamentos axiales. Los extremos del microorganismo están doblados en forma de ganchos (Figueroa, 1984).

Taxonomía

El grupo científico de la OMS sobre leptospirosis en 1962 y el subcomité de taxonomía de la leptospira en 1963, recomendaron que se reconocieran dos especies: L. Biflexa (representada por las cepas saprófitas) y la L.

Interrogans (representada por las cepas patógenas). No obstante, se observó que a esta clasificación no se adaptaban ciertas cepas de leptospiras parasíticas entre otras inconveniencias, buscando en un futuro mejores sistemas de clasificación. El serovar es la unidad taxonómica básica y está representada por una cepa de referencia. Las bases para la clasificación de las leptospiras en serotipos las constituyen las diferencias tecnológicas reveladas por las reacciones de aglutinación con sueros preparados en conejos. El serogrupo, no es una subdivisión taxonómica; tiene un valor práctico para seleccionar los antígenos y antisueros, respectivamente, necesarios para el examen sistemático de sueros y gérmenes aislados y, por consiguiente, para el diagnóstico e investigaciones (Figueroa, 1984).

En la conferencia dictada por el Dr. Jorge Mazzonelli, experto del Centro Panamericano de Zoonosis de la OPS durante el tercer encuentro de leptospirosis animal y humana (1987) en Matanzas planteó sobre la parte de taxonomía que, la unidad taxonómica básica (taxón Básico) anteriormente llamado serotipo actualmente se le llama serovar, es una denominación intrasubespecífica, es decir, que es incorrecto referirse a Leptospira pomona porque se le asigna una categoría de especie a una sub-específica, lo correcto es Leptospira interrogans serovar pomona. Mientras el serovar es el taxón base, el serogrupo es un ordenamiento que solo tiene fin didáctico, es decir que en la clasificación real no aparece, solo existe el serovar, agrupándose en los serogrupos, leptospiras con similitud antigénica entre ellas.

Clasificación taxonómica

Accepted by Subcommitte on the Taxonomy of leptospira (T.S.C.), 1986. División: Procariotes.

Clase: Schizomicetes. Orden: Spirochaetales. Familia: Leptospiraceae.

Género: Leptospira.

Especies: L. Interrogans, L. Biflexa.

Clasificación epizootiológica en Cuba

Según la Instrucción 2/86 de la notificación obligatoria de enfermedades al IMV del Ministerio de la agricultura de la República de Cuba (1987) y de acuerdo a las características de presentación y a los mecanismos de presentación oficial, las enfermedades de los animales se han dividido en tres grupos:

La leptospirosis se clasifica como una enfermedad de segundo orden, de las cuales se necesita saber su aparición en cuanto ocurra.

Proceder legal del médico veterinario ante la sospecha o confirmación de leptospirosis.

Los médicos veterinarios al cuidado de los animales procederán a la notificación de la enfermedad antes de las 24h posteriores a su detección (enfermedad de declaración obligatoria) a cualquier instancia del Instituto de Medicina Veterinaria.

¿QUÉ SE INVESTIGA DE LEPTOSPIRA EN EL MUNDO?

García et al., (1996) analizaron las tendencias en un banco de datos sobre leptospirosis en el período de 1985-1995. Se consultaron 15 bancos de información a nivel internacional obteniéndose 2124 trabajos de investigación. Los países que realizaron mayor número de investigaciones fueron: EUA (15 %), Inglaterra (6 %) y ex URSS (5 %). Las especies más estudiadas fueron: humana (22 %), bovina (18 %), fauna silvestre (9 %), porcina (8 %) y canina (5 %). Las serovariedades más frecuentes fueron: icterohaemorrhagiae (13 %), pomona (11 %), hardjo (10 %), canícola (7 %) y grippotyphosa (6 %). Los temas de mayor estudio correspondieron a: Epizootiología (39 %), Diagnóstico (30 %), Inmunología y Bacteriología (15 %), Patología (12 %). Se concluye que las investigaciones internacionales la realizan principalmente los países desarrollados observándose una tendencia a la disminución en las publicaciones en los últimos años. La leptospirosis humana y bovina son un tema de investigación a nivel mundial, quizás por esto las serovariedades que más se mencionan afectan principalmente a estas dos especies.

HISTORIA EN EL MUNDO

Ya por el año 1800 Larrey observó una enfermedad en el hombre caracterizada por fiebre, ictericia y hemorragias petequiáles. Adolfo Weil en 1886 diferenció esta enfermedad de otras similares, estableciendo como una entidad separada la designada "ictericia infecciosa". En 1887 Goldschmidt fue el primero en usar

el término "enfermedad de Weil" (Figueroa, 1984).

En 1898 se propagó en la especie canina epizoóticamente en Alemania donde se llamó al principio "enfermedad de Stuttgart" (Merchant y Packer, 1973).

La primera leptospira patógena fue observada por Stimson en New Orleans en el Año 1907 en cortes de riñón de humano que se creía había muerto de fiebre amarilla, el organismo lo llamó Espirochaeta interrogans (Figueroa, 1984).

La causa de la enfermedad de Weil según comprobaron en 1914 Inada e Ido en Japón es un microorganismo al que llamaron Leptospira icterohaemorrhagiae

(Merchant Y Packer, 1973), esto lo reportaron Inada et al. En 1916 al afirmar haber observado espiroquetas en el tejido hepático de coballos inoculados con sangre de humanos que padecían la enfermedad de Weil (Figueroa, 1984).

En 1917 Coyrmont y Durant vieron que los cachorros podían ser infectados con las espiroquetas que producían la ictericia típica humana. Ulenhuth y Fromme en 1918 identificaron como leptospirosis la ictericia infecciosa del perro cuando demostraron que el proceso era originado por el mismo tipo de leptospira que el descrito por Inada e Ido en el hombre (Manninger y Mocsy, 1978), estos investigadores alemanes la llamaron Spirochaeta icterogenes y fueron los primeros en Europa en observar las leptospiras a campo obscuro y por fijación y coloración de Giemsa y Levaditi (Figueroa, 1984).

En 1931 Klarenbeek y Schuffner admitieron que un considerable porcentaje de leptospirosis caninas era producida por otra especie llamada Leptospira canícola, esta fue aislada por Mayer et al. en 1937 en San Francisco (Merchant y Packer,1973).

Desde que Mikhin y Azhinov en 1935 comunicaron la presencia de la enfermedad en los bovinos se afirmaron las sospechas que el proceso se hallaba extendido por todo el mundo. Además se demostró que en otros mamíferos se producen enfermedades parecidas. Los trabajos de investigación en este sentido permitieron comprobar la existencia de diferentes tipos de leptospiras, así como llegar al conocimiento de las características epidemiológicas de la leptospirosis de cada especie animal y del hombre (Manninger y Mocsy, 1978).

HISTORIA EN CUBA

En el programa nacional de control de la leptospirosis (1995) se plantean los siguientes datos históricos:

En cuba desde 1886 el Dr. Francisco Navarro y Valdés sospechaba de esta enfermedad, este indicó que era padecida por individuos radicados en lugares pantanosos y que aparecía en ciertas épocas del Año.

En 1888 el Dr. Emilio Martínez y Martínez destacó la tendencia de esta enfermedad a presentarse en forma epidémica y de producirse en países tropicales.

En 1910 se presentó un brote de la enfermedad de Weil entre los trabajadores que construían el alcantarillado de La Habana. Los estudios de la leptospirosis en los animales comienzan con una comunicación de Guiares et al. en 1921 donde manifiestan haber encontrado leptospiras en 5 ratones.

El Dr. Pérez Vigueras, médico veterinario, en 1943 es el primer investigador que estudia la leptospirosis por métodos serológicos en perros (González et al., 1990).

En 1945 se comprueba serológicamente el primer caso humano y mediante la prueba biológica se demuestra la presencia de leptospiras (Programa Nacional de Control de la Leptospirosis Humana, 1995).

En una síntesis de la recopilación histórica de los Dres. González Gallo et al. (1990), consideramos como datos interesantes en la etapa de 1944 a 1973 los siguientes:

Según informan en el programa nacional para el control de la leptospirosis (1995) vigente, en la década de los años "70 se originan varios brotes de leptospirosis humana.

En 1980 ocurrió un brote de gran magnitud en Camagüey, derivándose del estudio epidemiológico el programa nacional de control de la enfermedad el cual se pone en vigor en 1981. La evolución de la leptospirosis humana durante el período comprendido entre 1981 y 1994 se ha caracterizado por manifestar una tendencia ascendente con respecto a la morbiletalidad.

HISTORIA EN LA PROVINCIA DE VILLA CLARA

En la provincia de Villa Clara se comenzó a investigar la leptospirosis en el Laboratorio Provincial de Diagnóstico Veterinario a finales de 1973, utilizando la técnica de microaglutinación (M.A.), primeramente con 10 antígenos y posteriormente con 8, hasta el Año 1985.

Las investigaciones serológicas realizadas en el período de 1975 a 1985 en las especies de importancia económica se comportaron así:

Especie

Investigados

Seropositivos

%

Bovinos

2155

1050

4.87

Porcinos

1106

2005

18.11

Equinos

2758

471

17.07

Ovinos

1341

8

0.59

Caprinos

80

0

0.00

En el bovino los brotes clínicos fueron atribuidos a los serogrupos pomona, canícola y hebdomadis; en el ganado porcino se atribuyeron a los serogrupos pomona y canícola; en la especie equina predominaron las reacciones serológicas al serogrupo pomona, pero las manifestaciones clínicas han sido mínimas.

En ovinos y caprinos no se ha evidenciado la enfermedad, habiendo reaccionado solo la especie ovina en baja proporción.

Detectaron en la especie bovina 5 focos con 1826 susceptibles, 113 enfermos, 6 muertos y 107 recuperados.

En este período se utilizó una vacuna polivalente soviética y posteriormente una cubana lo que mejoró la situación epizoótica de los rebaños a pesar de la baja disponibilidad y su uso descontinuado (González et al., 1987).

En el período 1986 a 1992 se investigaron 23058 bovinos con 2406 casos positivos y un por ciento de positividad de 10.5. Los brotes clínicos se atribuyeron a los serogrupos pomona y canícola y con resultados serológicos de consideración se encontraron: hebdomadis, sejroe, ballum y australis.

En el ganado porcino se investigaron un total de 7364 sueros, resultando positivos 1292 para un 17.54%. En esta especie se ha diagnosticado principalmente el serogrupo pomona, además de los serogrupos: canícola, icterohaemorrhagiae y ballum. En las demás especies de importancia económica no se ha evidenciado la enfermedad en forma clínica (González et al., 1993).

Sumando los datos de los trabajos de González et al., (1987) y González et al., (1993) obtenemos los siguientes resultados: desde el Año 1973 al 1992 se ha aislado 38 veces la L. Interrogans, siendo los serogrupos: canícola, pomona y ballum los aislados; y procedieron de: bovinos (5), porcinos (17), caninos (2) y roedores (14).

En el período de 1975 a 1992 se han investigado 44614 sueros sanguíneos bovinos, encontrándose 3456 casos positivos, para un 7.74 %. Se trabajaron 18431 sueros sanguíneos porcinos, reaccionaron positivamente 3297, para un 17.88 %. Como sumatoria total de estas dos especies tendremos un total de 63045 sueros investigados, 5753 seropositivos y 10.71 % de positividad.

Con respecto a la leptospirosis humana en un estudio hecho por el IPHE - Villa Clara (1994) en el período de 1982 a 1991 se evidenciaron 742 casos de leptospirosis, con un promedio de 74 casos por año, una tasa promedio de 9.3 por cada 100000 habitantes. Fallecieron 10 pacientes, para una letalidad de 1,3 %.

Los municipios más afectados en cuanto a morbilidad en este decenio según tasa fueron: Santo Domingo (18.7), Camajuaní (15.3), Encrucijada (13.7),

Ranchuelo (13.1) y Manicaragua (9.5).

En ocupación fueron los obreros agrícolas (39.2 %), otros (27 %), estudiantes (13.5 %) y obreros pecuarios (6.5 %) respectivamente.

Como fuentes de infección principales tenemos: trabajos en terrenos bajos y pantanosos (52.2 %) y baños o pescas en ríos (32 %). El cultivo de arroz solo fue de 4.37 %.

La vacunación se incrementó, comenzando en 1983 con 4000 personas, ya en 1989 se vacunaron 29757 personas, el 83.8 % del personal en riesgo. Además se mejoraron los medios de protección, regulación de las áreas de baño, buen control, exigencia y mejoramiento de los residuales porcinos y bovinos, conduciendo a que las condiciones higiénicas y ambientales mejoraran.

A partir de 1992 toda esta situación empeoró, por lo que aumentó el número de casos a partir de este Año. El 1993 cerró con la mayor incidencia, que fue de 171 casos, de los cuales 8 fallecieron.

En una epidemia presentada en humanos del ro de Octubre al 15 de Diciembre de 1994 se diagnosticaron presuntivamente 2245 personas, de las que hospitalizaron 1376 y se trataron en el hogar 879. Utilizando como tratamiento de elección la

Penicilina, según casos positivos se gastaron 19596 bulbos con un costo de $ 10777.80 y según casos presuntivos se gastaron 83674 bulbos con un costo de $ 46020.70; o sea, que solo en la aplicación de Penicilina en 3 meses de epidemia el gasto fue de $ 56798.50. Además se dejó de producir 33675 días – hombre.

DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA

La leptospirosis en el hombre y en los animales es una de las zoonosis más difundidas, aunque generalmente se manifieste localmente en las más diversas condiciones climáticas y topográficas sustentando el carácter cosmopolita de esta enfermedad, aunque dejando claro que su distribución y características de presentación dependen de las condiciones propias de cada lugar en particular

(Abdussalam, 1976; Bofill, 19880. Valdés et al. (1998), plantea que la distribución de esta zoonosis es mundial, tanto en zonas urbanas como rurales; siendo estas últimas las más afectadas.

Situación en Cuba.

En Cuba la enfermedad se conoció en 1886 con los trabajos del Dr. Francisco Navarro y Valdés. En 1945 fue comprobado bacteriológicamente por los Doctores Soler y Curvelo. A inicios de la década de los "70 se comenzó el diagnóstico serológico por el método de microaglutinación. Los estudios epidémicos epizootiológicos revelan que la leptospirosis va en ascenso, determinando un plan de acción MINSAP-IMV a partir de 1981 (Sociedad de Microbiología del Consejo Científico Veterinario, 1983).

La leptospirosis es una enfermedad endémica en Cuba; sin embargo existen zonas en el país donde se observa con mayor frecuencia, así provincias como Holguín, Ciego de Ávila, Cienfuegos, Camagüey y las tunas que se destacan en este sentido.

La enfermedad es más frecuente en el sexo masculino y en edades jóvenes (15- 44 años), y la principal fuente de infección está asociada a las actividades agrícolas. La letalidad está alrededor de un 3 % y se reportan brotes epidémicos con cierta frecuencia. El programa de control de la leptospirosis se puso en ejecución en 1981; originándose brotes de la enfermedad relacionados con trabajos agrícolas en terrenos bajos infectados por roedores, por baños en ríos, presas u otros tipos de embalses de agua contaminadas con residuales pecuarios. En el período 1980-1985 el promedio de casos por Año fue de unos 500. El número de casos diagnosticados que venía en descenso hasta 1987, a partir de ese Año se ha incrementado y alcanzan tasas de morbilidad de 5.3; 7.2 y 9.8 por cada 100000 habitantes en los años 1992, 1993 y 1994, respectivamente. Los meses en que más casos se reportan son: Octubre, Noviembre y Diciembre. A partir del 91 la situación del país se torna prácticamente endémica (Instituto de Medicina Tropical, 1995; Valdés et al., 1998).

La evolución de la leptospirosis humana en el período de 1981-1984 presenta una tendencia ascendente, estando asociado este ascenso a la alta infestación de roedores, limitado control de la enfermedad en los animales, al deficiente o nulo tratamiento de residuales pecuarios, a la falta de medios de protección y a la limitada disponibilidad de vacunas en los últimos años. En Cuba la agricultura y la ganadería juegan un papel fundamental en la economía del país y en la alimentación de la población. Con el desarrollo de la agricultura se ha incrementado el número de personas en esta tarea aumentando los expuestos a esta enfermedad. Todo esto unido a las precipitaciones influye negativamente en el control y prevención de la enfermedad. Los animales juegan un papel fundamental en su epidemiología por ser una zoonosis. En todos los meses ocurren casos, pero la entidad tiene un comportamiento estacional. Entre Octubre y Enero se ha presentado la mayor morbilidad asociándose a este comportamiento el trabajo agrícola en terrenos bajos altamente infestados por roedores (Instituto Nacional de Higiene y Epidemiología, 1995).

ESPECIES SUSCEPTIBLES

Blenden (1976) y Oliva et al. (1994), plantean que la gama de especies susceptibles a la leptospirosis o portadoras de leptospiras parecen interminables. Casi todas las especies que se ponen a prueba están infectadas dependiendo el nivel de infección del tipo de medio ambiente. Todos o casi todos los mamíferos son susceptibles al igual que los anfibios, reptiles y las aves. El hombre la padece, pero por lo general no es reservorio.

Abdusalam (1976), plantea también que se han aislado leptospiras huéspedes no mamíferos como pájaros, reptiles, peces y anfibios.

También se presenta en las especies de compañía como lo demuestra Cornide et al. (1985), en un estudio diagnóstico de la leptospirosis en caninos en la provincia de Guantánamo donde se investigaron 424 ejemplares enfrentados a 14 antígenos vivos presentando reacción positiva 120.

En sentido general, las especies de mayor importancia económica (bovinos, equinos, ovejas, cabras y cerdos) se afectan en menor o mayor grado (Bofill, 1988). Cervantes et al. (1996), encontró anticuerpos aglutinantes de la leptospira en especies de animales como león, pantera, oso polar, rinocerontes tanto blancos como negros, orangután y tigre; de los cuales no se encuentra informes previos, ampliándose así la situación epizoótica existente sobre los posibles huéspedes de la enfermedad.

Agunloye y Nash (1996), diagnosticaron 8 reactores de 87 felinos investigados en Escocia. Birnbaum et al. (1998), registraron 30 casos de leptospira en 36 perros de New York.

En la India se informó por primera vez la presencia de L. Interrogans serovar javanica en humanos (Saravanan et al., 1998).

RESERVORIOS

Blenden (1976), establece una diferencia entre los términos huésped y reservorio, ambos de importancia vital en esta enfermedad. Un animal huésped es un animal infectado con determinado agente. Cuando la relación huésped-agente ofrece una salida a este último (orina en la leptospirosis) el huésped se convierte en reservorio. El reservorio, por lo tanto, es una entidad epidemiológica de gran importancia en el ciclo de transmisión de la infección.

Arzumanian (1973 a), investigó sobre las reservas de leptospiras entre los roedores

(Rattus novergicus y Rattus rattus) donde se lograron aislar 7 cepas de leptospiras correspondientes a los serogrupos icterohaemorrhagiae, hebdomadis y canícola; realizándose las pruebas de patogenicidad correspondientes resultando dos cepas altamente patógenas. Por todo esto se concluyó que en condiciones naturales los roedores son en la mayoría de los casos agentes de leptospiras patógenas por lo que en Cuba es indispensable considerarlos como principal fuente de infección de esta enfermedad. Silva et al. (1982), investigaron la presencia de la leptospira en murciélagos de Cuba, investigando 564 ejemplares del orden Chiroptera, 59 sueros (26 %) reaccionaron positivamente ante 14 serogrupos de L. Interrogans report.andose la circulación del agente causal de la leptospirosis entre los murciélagos de Cuba.

Cornide y cabrera (1984), colectaron un ejemplar de jutía hembra (Capromys mysateles sp) procedente del Salvador, provincia de Guantánamo. Mediante reacción de Microaglutinación lisis(MAL) permitió detectar la presencia de anticuerpos leptospirales de la serovariante L. Copenhageni del serogrupo icterohaemorragiae M20, en dilución 1:100.

Cornide (1984 a), capturó un manatí macho adulto de 460 Kg y 3,19 m de longitud total en la Ciénaga de Zapata, Cuba. Se obtuvo el suero sanguíneo del animal y se procesó mediante la prueba de MAL a cuyo efecto se utilizaron 13 sueros, se halló reacción cruzada para los serovares copenhageni y shermani, tratándose del primer reporte de anticuerpos leptospirales en manatíes de la América Tropical.

Cornide (1984 b), estudió mediante la aglutinación microscópica 7 sueros de puercos jíbaros adultos procedentes de Pinar del Río, Cuba. Resultaron positivos 4 encontrándose 3 con reacciones simultáneas. Reaccionaron los siguientes serogrupos: javanica, ballum, autumnalis y pomona.

Según conceptúa Malajov y Alejin (1989), el reservorio (agente principal) de las leptospiras patógenas en la naturaleza es la especie o conjunto de especies de mamíferos en los cuales existe en una determinada etapa de su evolución la parasitación con L. Interrogans; siendo los hospederos secundarios los que no desempeñan un papel sustancial en la conservación de las leptospiras en la naturaleza.

González et al. (1990), plantean que los reservorios sirven para mantener un foco de infección; los huéspedes accidentales (animales y hombres que se infectan y muchas veces se enferman con una leptospiruria corta) no son necesarios para mantener la continua existencia de leptospiras aunque su papel de diseminador de una zona a otra no es despreciable. Cuanto más densa población de reservorios es más posible la infección, a veces formando pequeños islotes de infección en pequeños hábitats. El promedio de vida del reservorio es un factor que puede extender su papel o limitarlo, tanto más larga la vida del animal más oportunidad de infectar el medio ambiente.

Benenson (1992), aduce que los animales salvajes y domésticos son reservorios de distintas serovariedades. Los casos notables en los EUA son las ratas

(icterohaemorrhagiae), cerdos (pomona), bovinos (hardjo), perros (canicola) y los mapaches (autumnalis). En los EUA los cerdos parecen ser los reservorios de la serovariedad bratislava y en Europa los tejones. Las serovariedades que infectan a los reptiles y anfibios (ranas) al parecer no infectan al hombre aunque se ha sospechado de casos en Barbados y Trinidad.

Rim et al. (1993), determinaron la seroprevalencia de la leptospirosis en animales silvestres en Corea. Se utilizó el test de MAL con 19 serogrupos. Este fue demostrado en 2 de 26 ratas (Rattus rattus) con anticuerpos contra L. Canícula. Se incluyó datos de animales domésticos donde el 50% de la prevalencia fue al serogrupo canícula.

Modric y Huber (1993), reportaron la correlación entre serovares implicados en un estudio en ciervos croatas (australis, sejroe, canícula e icterohaemorrhagiae) con los previamente aislados de pequeños mamíferos en Croacia.

La exposición de equinos a la leptospira es común por lo que se consideran hospederos particularmente de serovariedad bratislava (Ellis et al., 1994).

Ellis (1994), se percata que la percepción veterinaria de la leptospirosis como una enfermedad de los animales domésticos que a sufrido una considerable modificación en la pasada década a causa de que se apreció incremento del rol de los hospederos como causa de mermas reproductivas.