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La brucelosis: vision general



Contraportada

De una manera sencilla y amena este material intenta brindar un conocimiento general de la importancia que representa la Brucelosis. Es una enfermedad ampliamente difundida y que reviste una gran importancia, no sólo por el daño que causa la enfermedad en el hombre con la consiguiente incapacidad física y pérdida de mano de obra que ocasiona, sino también por la grave disminución de la producción de alimentos.. La información que ofrece el documento pudiera ser de utilidad a médicos y técnicos en la rama veterinaria; productores y estudiantes de la carrera de las Ciencias Agropecuarias

Resumen

La brucelosis reviste una gran importancia, no sólo por el daño que causa la enfermedad en el hombre con la consiguiente incapacidad física y pérdida de mano de obra que ocasiona, sino también por la grave disminución de la producción de alimentos.Las pérdidas económicas anuales por sacrificio sanitario que provoca la enfermedad mundialmente son millonarias e incalculables tanto en la producción de leche como de carne. Según el Centro Panamericano de Zoonosis en la producción de leche alcanzan el 20% y en la de carne el 15%. Se estima por los expertos que la enfermedad causa cuantiosas pérdidas en la mayoría de los países de América. En un estudio que se realizó en los E.U.A. se estimó, que las pérdidas por brucelosis fueron del orden de los 65 y 35 millones de libras de carne y leche respectivamente y se gastaron 75 millones por los productores, autoridades estatales y federales para controlar la propagación de la enfermedad, ya sea con el empleo de vacunas o los métodos drásticos del sacrificio sanitario como se emplea en nuestras condiciones para garantizar el control, eliminación y en menor cuantía la erradicación del proceso infeccioso.

Palabras claves:Brucella; brucelosis;enfermedades bacterianas;zoonosis

Introduccion

La brucelosis es una de las zoonosis más difundidas en el mundo (F.A.O.,2000) Es causada por varias especies del género Brucella: B. melitensis, B. abortus, B. suis, B. canis, B. ovis y B. neotomae. Son bacterias Gram- negativas, no fermentadoras, que provocan infecciones intracelulares y que tienen una fuerte tendencia a establecer procesos crónicos.(Hernández Irma et al, 1996).

La Brucella abortus es la principal especie que causa la brucelosis en los bovinos. Los signos más característicos en los rebaños son la presencia de abortos y retenciones placentarias en las vacas y esterilidad en los machos por orquitis o epididimitis, aunque también puede haber higromas y abscesos. Los abortos pueden ser esporádicos o únicos. Los animales suelen quedar como portadores y la producción láctea se afecta. Las fuentes de transmisión de esta especie son leche, fetos abortados, exudados fetales y líquido amniótico.(Hernández Irma et al, 1996).

Existen razones sobradas para luchar contra la brucelosis, fundamentalmente porque su prevalencia en los animales plantea un problema de salud pública grave y por las pérdidas importantes en la economía pecuaria, incluidas las restricciones en el comercio internacional de animales (Cotrina et al, 1991).

La brucelosis bovina se diagnóstica por primera vez en Cuba en 1937 mediante una encuesta serológica en 300 vacas, realizada por Lage, quién encontró una incidencia de 5,3 %; más tarde, Hernández (1949) notifica hasta el 40 % de positividad en rebaños lecheros (citados por Fernández, 1983).

Breve reseña histórica

Conocida mundialmente como Fiebre de Malta, Fiebre de Gibraltar, Fiebre del Mediterráneo, Fiebre de Barcelona o Fiebre Ondulante, la brucelosis fue descrita en 1895 por el danés Bang el cual observó que el aborto contagioso en el ganado vacuno se debía a la infección con Brucella abortus, por su parte Zammit detectó la enfermedad en el hombre causada por la bebida de la leche de cabra fresca.

El nuevo mundo hacia el año 1914 en los Estados Unidos de Norteamérica a través de Traum reportó Brucella suis de los fetos de marranas que habían abortado. (Hoeprich, 1985).

Otro valioso reporte fue realizado por el doctor Recio en el año 1918 quien fue el primero en descubrir la brucelosis en el ganado bovino importado de los Estados Unidos.(Curbelo y Márquez, 1950); Se inician desde entonces los reportes de esta enfermedad en nuestro país de la cual no existían referencias durante la colonia española, aunque el aborto de las vacas fue un signo conocido por los veterinarios de la época, pero se atribuía a otras causas.

En 1935 se realizó el diagnóstico de la enfermedad en un niño que presentaba sintomatología clínica febril y más tarde, Domingo y Rosell, en el año 1937, aislaron y tipificaron la cepa a partir del hemocultivo, logrando identificarla como Brucella abortus. (Abeledo, 1981).

En Cuba en el año 1939 se creó un Comité Nacional con el objetivo de organizar la lucha contra la brucelosis, pero este nunca cumplió el reglamento elaborado. En el año 1944 se designa una comisión conjunta de los Ministerios de Salubridad y de Agricultura con igual destino.

Miranda en el año 1953 e independientemente Stinner, propusieron planes para el control de la enfermedad en el país, pero fracasaron en los intentos, entre otras causas por el reducido número de animales y el bajo nivel de diagnóstico existente. (Fernández, 1982).

A partir del año 1960 se iniciaron verdaderamente los programas de control y erradicación de la enfermedad en Cuba, y se comienza a conocer la real situación epizootiológica de la misma. En los primeros años se limitó a la aplicación de la prueba rápida en placas y ya en 1962 se realizaron encuestas serológicas que permitieron determinar un 5.8% de animales positivos. Estas experiencias sirvieron para elaborar un plan de control y erradicación de la brucelosis el cual fue puesto en práctica a finales de 1963 por primera vez en la historia de nuestro país.

En esta etapa se elaboró el primer reglamento de lucha contra la enfermedad y a partir de 1965 se estableció en el Laboratorio Nacional, algunos provinciales y regionales, empleando la Seroaglutinación Lenta (S.A.L.) como la prueba de base conjuntamente con la Reacción de Fijación del Complemento (R.F.C.) como complementaria. En 1970 se iniciaron los ensayos con las pruebas de 2-Mercaptoetanol (2-ME), Rivanol en placa, Inactivación por el Calor, prueba de Coombs, Inmunofluerescencia Indirecta (I.I.) y la Rosa de Bengala (R.B.), pero de forma limitada con el objetivo de esclarecer casos de interpretación compleja

(Fernández, 1982; Argorte, 1989).

Situacion mundial de la brucelosis

La brucelosis es un proceso infeccioso que tiene una distribución mundial, en la actualidad se reporta frecuentemente en Rusia, Africa, Medio Oriente, la India, Europa, Estados Unidos, México y América del Sur. Son significativos los países Occidentales de Europa como España donde (Mateau y Martín-Castillo, 1993) reportaron que la enfermedad se había detectado en un porciento elevado de perros (9.24%), así como en el ganado bovino y porcino; siendo este país uno de los que más pacientes infectados reporta con brucelosis. Italia muestra una baja incidencia en perros (1.1%), no así de ganado ovino - caprino donde son mayores los valores reportados según (Valente et al, 1991). Otro país de Europa Occidental que reporta valores de (0.55%) en el ganado ovino - caprino y 0.12% en humanos es Francia. (Garin, 1992).

En Europa Oriental se reportan cifras mucho mayores, siendo Polonia uno de los más afectados provocando graves pérdidas económicas debido en gran medida al desconocimiento de esta enfermedad por insuficiencias de los laboratorios y el sistema equivocado de notificación establecido. (Anusz, 1992).

Es Asia el continente que presenta el mayor número de casos de brucelosis en humanos con un total de 14 168 reportados. La (F.A.O./O.I.E./W.H.O., 1995), reportó la prevalencia enzoótica de la brucelosis bovina en Rusia, donde la Brucella abortus juega el papel principal en los diagnósticos de la masa susceptible, existiendo en el continente un reporte de 3 842 casos en humanos.

Srinivasan et al, (1992) y Thanappa et al, (1992) investigadores indios lograron aislar en perros el agente etiológico causante de la Brucella canis en Manakkal y en la ciudad de Madras; afectación ésta, que ha tenido una prevalencia considerable en ese país con una drástica repercusión económica, también en la India (Singh y Narayan, 1992), reportaron la presentación de brucelosis porcina con una incidencia de 8.8% para las poblaciones monitoreadas en diferentes provincias del estado de Ranchi.

Priadi et al, (1992) señalaron que de un total de 221 muestreos realizados a trabajadores vinculados a granjas porcinas, industrias, y cocineros de hoteles, en la ciudad de Jakarta perteneciente a la Isla de Java; 19.9% fueron positivos a la brucelosis, discutiéndose el control que existe de la entidad en la especie porcina.

Existen países con una prevalencia enzoótica de la brucelosis como son: Sirilanka, Mongolia y Turquía, los que reportan Brucella abortus como agente circulante en la masa bovina afectada; por su parte Israel diagnóstica en su masa ovina, Brucella melitensis y la Brucella suis sólo se detectó en ese año en Mongolia. Es precisamente Asia el continente de la mayor focalidad de brucelosis en Humanos con un total de 14 168 casos reportados según F.A.O./O.I.E./W.H.O. (1995).

En Africa existe una situación desfavorable, reportándose 1 241 casos de brucelosis en humanos; pero este dato dista aún de la realidad epidemiológica, debido en gran medida al bajo nivel diagnóstico de muchos de los países que integran este inmenso continente donde predominan las áreas selváticas y el desierto de Sahara, no obstante en Egipto (Gadalla, 1992) reporta la incidencia y prevalencia de la brucelosis en varias especies de animales productivos y de vida silvestre.

Sudán y Sudáfrica, presentan una incidencia elevada de brucelosis en la masa bovina por Brucella abortus, teniendo un trabajo deficiente en el control de esta entidad en otras especies al igual que Nigeria y la

República Central de Africa; una excepción lo constituye Mozambique que reporta la brucelosis como un proceso infeccioso enzoótico tanto en la especie bovina (Brucella abortus) como en la porcina (Brucella suis) según (F.A.O./O.I.E./W.H.O., 1995).

En el continente Americano muchos de los países que lo integran reportan la brucelosis siendo significativos los datos de la América Latina donde la brucelosis porcina es enzoótica en la mayoría de los países, si bien los datos disponibles son de escaso valor estadístico se considera que esta es la zona con más alta prevalencia en el mundo.

(Akakpo, 1991).

En México la brucelosis es una de la zoonosis más importantes debido a los elevados índices de prevalencia que presentan las diferentes especies animales, se trasmiten al hombre con una frecuencia de 4.5% y se encuentra ampliamente distribuida, principalmente en los estados donde existen grandes centros de producción lechera. (Casillas, 1988).

Cantó, (1991), refiere que un 7.7% de cada 100 000 habitantes padece de brucelosis en México, de ellos un 2.2% son trabajadores profesionales vinculados a las labores agropecuarias. Por su parte el Manual de Normas y Procedimientos de la Campaña Nacional contra la brucelosis y tuberculosis bovina, (1991) plantea que de 29 644 bovinos investigados pertenecientes a 200 ranchos de 3 municipios del sur de Tamaluipas, 820 fueron positivos para una prevalencia de un 2.8%.

En condiciones rurales mexicanas (Nuñez et al, 1995 y Romero et al, 1995) plantean que existe una alta circulación de brucelosis, expresando los últimos; que el agente etiológico es la Brucella melitensis en el ganado ovino de 39 ranchos pertenecientes a ocho estados de México con una prevalencia del 2.7%.

La situación de la brucelosis en Colombia según (Orjuela et al, 1991) de un total de 104 fincas por ellos examinadas un 2.6% resultaron positivas a Brucella abortus, observándose una positividad muy baja; siendo esta entidad endémica en el área, valorándose los factores ambientales, las prácticas de manejo y el mismo sistema de producción como elementos que pudieron inhibir la difusión de la infección.

Argentina que es reconocida mundialmente por sus producciones de carne de ganado bovino, es uno de los países del cono suramericano que reporta anualmente una mayor incidencia de brucelosis, (Jorge et al, 1990 y Delgado y Centorbi, 1990).

Alonso et al, (1990) reportaron la gran incidencia de esta enfermedad en Chile, en granjas encargadas de la explotación porcina, lo que trajo consigo pérdidas inmensas para la economía de dicho país.

Garcia-Carrillo (1982), reportó la prevalencia de la brucelosis en los estados de Guyana, Trinidad y Tobago, así como en Brasil donde (Feitosa et al, 1991) al investigar varias especies de animales productivos en Brasil, detectaron una focalidad elevada, ya que de 50692 bovinos, 13.3% resultaron positivos, de 8 123 búfalos 21.9% de los casos dieron positivos, en las cabras muestreadas de 235 investigadas, 0.3% fueron positivas, al igual que de 78 perros analizados 4.3% dieron positividad. De un total de 348 equinos el 5.8% fue positivo, de 12 706 cerdos el 8.6% resultaron positivos, así como al hacer un muestreo de 156 humanos en el estado de Sao Paulo, un 23.8% dieron positivos a las pruebas diagnósticas empleadas. (Frye y Lenard, 1991) en investigaciones realizadas en Estados Unidos, reportaron que 26 manadas lecheras estaban bajo cuarentena por brucelosis, incluyendo ocho en los estado de Texas y California. El 60 % de 10.2 millones de vacas eran positivas y de 1.3 millones de cerdos existentes el 0.05% eran positivos, teniendo el país 38 estados con la condición de Libres de brucelosis. En E.U.A. se llevan a cabo programas de lucha contra esta entidad que ha permitido tener un control incluso sobre la fauna silvestre donde reportan una elevada incidencia.

Según la Organización Panamericana de la Salud (O.P.S., 1992), la incidencia notificada actualmente en los Estados Unidos es de menos de 100 casos; en el ámbito mundial la enfermedad a veces no hay diagnóstico ni se notifica a las autoridades.

La F.A.O./O.I.E./W.H.O. (1995), reporta que en el continente Americano la incidencia de la brucelosis humana, es de 10 161 casos, sin que esto constituya la realidad epidemiológica, ya que existen varios países que no notificaron en el tiempo establecido por estas organizaciones. Países como Ecuador, Nicaragua y Venezuela presentan una situación compleja con relación a la brucelosis por su elevada prevalencia y su distribución epizoótica.

Igualmente, la Organización Panamericana de la Salud (O.P.S.), (1996), reportó que de cada 100 000 habitantes, la población vinculada al sector agropecuario es la más afectada por brucelosis, donde los empleados de matadero representan un total de 2 871.5, el personal veterinario (Médicos, Técnicos, etc.) 250.0 y obreros agropecuarios 43.0; no obstante el reporte del 0.9 en niños (hasta 12 años) y jóvenes (de 13 a 20 años), así como el 3.3 de los empleados del comercio

PERDIDAS ECONÓMICAS.

Desde el punto de vista económico la brucelosis reviste una gran importancia, no sólo por el daño que causa la enfermedad en el hombre con la consiguiente incapacidad física y pérdida de mano de obra que ocasiona, sino también por la grave disminución de la producción de alimentos.

Las pérdidas económicas anuales por sacrificio sanitario que provoca la enfermedad mundialmente son millonarias e incalculables tanto en la producción de leche como de carne. Según el Centro Panamericano de Zoonosis (C.P.Z.), 1974) en la producción de leche alcanzan el 20% y en la de carne el 15%. García Carrillo, (1982) expuso que la enfermedad causa cuantiosas pérdidas en la mayoría de los países de América, (Amosson, 1984), en un estudio que realizó en los E.U.A. estimó, en 1976 que las pérdidas por brucelosis fueron del orden de los 65 y 35 millones de libras de carne y leche respectivamente. En ese año se gastaron 75 millones por los productores, autoridades estatales y federales para controlar la propagación de la enfermedad, ya sea con el empleo de vacunas o los métodos drásticos del sacrificio sanitario como se emplea en nuestras condiciones para garantizar el control, eliminación y en menor cuantía la erradicación del proceso infeccioso.

AGENTE ETIOLÓGICO.

CARACTERISTICAS DEL GÉNERO. ESPECIES Y BIOTIPOS.

Las Brucellas son parásitos intracelulares del hombre y los animales, poseen las siguientes características: morfología de cocos y bacilos cortos, de 0.5-0.7 micras por 0.6-1.5 micras, aislados o más raramente en cadenas cortas, carecen de cápsula, son inmóviles, no forman endosporas, son Gram negativas, no toman la coloración bipolar, presentan un contenido de guanina más citosina en el ADN de 56-58 moles %. Los miembros del grupo se parecen mucho en su comportamiento cultural, en agar forman colonias pequeñas y traslúcidas con moderada turbidez, su crecimiento es lento y se estimula por la adición de proteína animal, especialmente extracto de hígado y la concentración de glucosa al 25% en el medio de cultivo favorece el crecimiento. (Wilson y Miles, 1975).

Según Boffil et al, (1989) para su crecimiento son indispensables las vitaminas tales como: tiamina, niacina y biotina; el partotenato de calcio tiene con frecuencia un efecto estimulante.

Las características bioquímicas más importantes son: catalaza positiva, oxidasa generalmente positiva, (excepto Brucella neotomae y ovis que son oxidasa negativa), hidrolizan la urea en grado variable, reducen los nitratos a nitritos (excepto Brucella ovis), no utilizan el citrato, no producen indol y son negativas a las pruebas del rojo de metilo y Vogues-Proskaur. Son gérmenes aeróbicos estrictos, la Brucella abortus necesita que se le añada de 5 a 10% de anhídrido carbónico, la temperatura óptima es de 37º C y su pH es de 6.7-7.4 (Boffil et al, 1989).

En muchos países europeos esta enfermedad tiene una relación epidémica por la Brucella suis biotipo 2 de la liebre. En Finlandia, Noruega, Gran Bretaña y Canadá nunca se presentó. Es probable que muchos de los países musulmanes estén libres de la infección por Brucella suis ya que la crianza de cerdos es limitada debido a motivos religiosos. (Timm, 1982).

El género comprende actualmente 6 especies; Brucella melitensis, abortus, suis, neotomae, ovis y canis. Las tres primeras especies denominadas como Brucellas clásicas, se han subdividido a la vez en biotipos que se distinguen por diferentes características bioquímicas y/o comportamiento frente a sueros monoespecíficos. A (abortus) y M (melitensis). De esta manera la Brucella melitensis se subdivide en tres biotipos (1-3), Brucella abortus en 8 (1-9) ya que se suprimió el biotipo (8) y Brucella suis en 4 (1-4). En esta última especie se ha propuesto un nuevo biotipo para cepas aisladas de roedores en la antigua URSS, con características que difieren de los cuatro biotipos mencionados.

Hasta ahora en América Latina sólo se ha podido comprobar el biotipo 1 de Brucella suis que predomina en la mayor parte del mundo y en los E.U.A. el biotipo (1-3). El biotipo 2 está limitado a los cerdos y liebres de Europa Central y Occidental, mientras que el biotipo 3 se aísla en el Cinturón Maicero de los E.U.A y algunas áreas de Asia y Africa (Acha y

Szyfres, 1986).

La identificación de los biotipos es importante pues su estudio permite determinar las fuentes de infección. (Crawfrod et al, 1979) indicaron la necesidad de clasificar los biotipos en los aislamientos múltiples antes de establecer definitivamente el biotipo de la cepa infectante.

En América se ha comprobado la infección de Brucella abortus solo por el biotipo 1 y en los Estados Unidos por los biotipos 1 y 3. El biotipo 2 desempeña un papel importante en Europa. En los países de América Latina la enfermedad adquiere una forma enzoótica y se considera la zona de más alta prevalencia en el mundo según, (Akakpo, 1991).

Das et al, (1990), reportan la circulación de la Brucella abortus biotipo 1 en la masa de búfalos de la India, por su parte (Srinivasan et al, 1992) plantean que en estudios realizados en ese país a perros se comprobó la presentación de Brucella canis, así como la Brucella abortus. En análisis morfológicos, serológicos y en varios casos por pruebas bioquímicas adicionales se identificó la Brucella suis biotipo 1 en dicha especie. (Thanappa et al, 1992).No obstante la O.P.S., (1992) reportó la inclusión de un nuevo biotipo de Brucella suis, (5) y eliminó el biotipo 7 de la Brucella abortus.

Resistencia

Las Brucellas pueden mantenerse un día en heces fecales secas, 75 días en heces fecales húmedas: en la placenta a la sombra o conservada en frío 4 meses; en el piso de establos de madera más de 4 meses; en quesos blandos 30 días; en la carne congelada más de 2 años; en la leche fría de días a varias semanas, en los flujos uterinos pueden permanecer viables 24 horas; se conservan vivas 30 días en la mantequilla; en el suelo 70 días y entre dos y tres meses en el agua; en la orina un día (Stragfellow et al, 1982).

Mueren en pocos minutos por acción de las soluciones antisépticas corrientes. (Quinn, 1984) evaluó in vitro la actividad de 7 desinfectantes fenólicos, amonio cuaternario, halógeno, aldehidos al 0.5 y 1% en presencia o no de suero bovino. En ausencia de suero todos mostraron buena efectividad lo contrario inhibía la acción bactericida. La formalina al 1% demostró ser confiable aún en presencia de sueros y la actividad de las otras varió ampliamente bajo idénticas condiciones de prueba.

Rodríguez et al, (1970) señalaron la desvitalización a las tres semanas por la acción de los rayos solares y mostraron una mayor resistencia las que fueron mantenidas bajo tierra donde permanecieron hasta 19 semanas.

Según Plommet (1972), en los residuales de establos, en los que las Brucellas se encuentran activas pueden contener hasta un millón de bacteria por mililitro, las que sobreviven hasta 8 meses. Añadió que el tratamiento a tales afluentes con xilol permite que un mes después no puedan encontrarse Brucellas en estos.

Según Ray (1977), el microorganismo se inactiva en medio ácido a un pH por debajo de 5.5 por otra parte (Díaz y Abeledo 1978), demostraron que la Brucella abortus no sobrevive el proceso de ensilado con excretas de ganado bovino contaminadas artificialmente.

Está demostrada la susceptibilidad de las diferentes especies de mamíferos domésticos y silvestres (Bovinos, porcinos, equinos, ovinos- caprinos, bisontes, búfalos, caninos, zorros, roedores, etc.) a la brucelosis como proceso infeccioso; la gravedad y la duración del cuadro clínico son sumamente variables, los niños son menos propensos que los adultos a presentar la enfermedad clínica; puede ocurrir que sólo se manifieste esplenomegalia asintomática o linfoadenitis ligera, son frecuentes las infecciones breves e inaparentes. La duración de la inmunidad adquirida es incierta. (O.P.S., 1992).

Jessup et al (1993), aseveraron que entre las especies susceptibles a la Brucella spp. se encontró después de efectuarles pruebas serológicas a animales de Zoológico, 1 de 180 (0.6%) de osos negros, 1 de 355 (0.3%) de los ciervos y 3 de 619 (0.5%) de ovejas canadienses, siendo el valor más alto el de los cerdos que resultaron positivos 23 de 611 para un (3.8%).

Caracteristicas epizootiológicas de la brucelosis

La especie porcina es el reservorio natural de la Brucella suis, esta infección se propaga (biotipo 1 y 3) directa e indirectamente de cerdo a cerdo, en cambio el biotipo 2 es trasmitido muchas veces al cerdo por la liebre europea. También puede ser afectado por la Brucella abortus, pero esta es menos patógena, aparentemente no se trasmite de uno a otro animal y la infección es por lo general asintomática, limitándose a los ganglios de la cabeza y el cuello.Cuando la brucelosis se introduce en una piaria indemne adquiere forma de una enfermedad aguda, hay abortos, orquitis, epididimitis, infertilidad, nacimiento de lechones débiles y artritis. En piaras pequeñas la infección tiende a extinguirse o a disminuir de gravedad por falta de animales susceptibles.

La afectación de los lechones suele ser de naturaleza temporal, sin embargo pocos pueden mantener la infección y convertirse en portadores; es raro que se exprese en forma clínica. En las piaras grandes el proceso infeccioso es persistente y se trasmite de una generación a otra según Rhaway, (1993).La infección en los órganos genitales es menos duradera en la hembra que en el macho y en éste puede persistir toda la vida.

Las vías principales de infección son la digestiva y la venérea. Los porcinos a causa de sus hábitos alimentarios y por las condiciones de su explotación tienen grandes posibilidades de infectarse por vía oral (Acha y

Szyfres, 1986). Aunque raramente se ha comunicado transmisión natural desde lechones en destete infectados. Algunos lechones lactantes pueden infectarse por contacto con las marranas afectadas pero la mayoría alcanza la edad del destete sin contagiarse. Los verracos pueden trasmitir la enfermedad durante la cópula y el microorganismo puede adquirirse por el semen. En múltiples ocasiones se ha comprobado que la infección se había introducido en una piara por la adquisición de un verraco infectado. También es muy probable que se infecten mediante aerosoles por vía conjuntival y por el tracto respiratorio superior.

La fuente principal de la infección en los cerdos son los animales criados para reproducción; además, los fetos, las envolturas y las descargas vaginales contribuyen a la diseminación de la infección. Al producirse la invasión del sistema circulatorio, los animales manifiestan cierta reacción térmica, pérdida parcial del apetito, pilo erección y descenso considerable de la secreción láctea (8-14 días de la primera reacción local). La fase septicémica es muy fugaz, los gérmenes se sitúan en los tejidos existiendo un bacteriotropismo acusado en las cavidades serosas e interticiales, por ofrecer condiciones de hematosis precaria, contienen un nivel carbónico elevado, como ocurre en vainas subcutáneas sinoviales tendinosas, articulaciones, etcétera. (Boffil et al, 1989).

Giraudo et al. (1997), en consenso mayoritario que posterior al control de la brucelosis que impacto negativamente en la economía de los establecimientos pecuarios, decidieron realizar un estudio a los fines de estimar la prevalencia de la brucelosis en rodeos lecheros de diferentes unidades administrativas de la estructura de vigilancia epidemiológica organizada en la provincia de Córdoba; obteniendo como resultado una baja prevalencia, generando un escenario favorable para la implementación de un plan de control y erradicación de la brucelosis.

Magnano et al. (1997), realizaron pruebas oficiales para el diagnóstico de la brucelosis en 38 tambos de la cuenca lechera de Coronel Moldes

(Córdoba), obteniendo 44,7% de muestras positivas y el 65,23% negativa dando índices considerables de la prevalencia de la enfermedad en esta región.

Navarro et al. (1997), realizaron un trabajo en la zona sur de Córdoba y determinaron que la Prevalencia de la brucelosis bovina fue de 3,58% positivos a la prueba del 2-ME individual y a nivel establecimientos del 45,95%.

Busso, et al. (1997), estudiaron 40 establecimientos de producción porcina al aire libre con 3343 reproductores y mediante la prueba B.P.A. determinaron positivos a 653 (19,5%) reproductores, todos los sueros positivos fueron procesados con las pruebas complementarias y 2- Mercaptoetanol. Los datos obtenidos son coincidentes con otros autores y permiten presumir la factibilidad de implementar medidas de control y erradicación efectivas.

De Gea et al. (1997), estudiaron 20 establecimientos de producción caprina, ubicadas en el área serrana de los Departamentos Calamuchila y Río Cuarto de la Provincia de Córdoba, que involucra una cantidad de 2600 reproductoras. Le realizaron la prueba de B.P.A. a 274 animales en distintas condiciones productivas, todos los animales positivos fueron procesados con las pruebas complementarias lenta en tubo y 2- meracptoetanol resultando positivos a B.P.A. el 4,01% mientras que el 100% de las muestras procesadas por Wright y 2-mercaptoetanol fueron negativa. Concluyeron planteando que la brucelosis caprina no representa en la zona de estudio un riesgo relativamente para la salud humana.

El crecimiento y multiplicación de la Brucella ocurre en la placenta en dos fases:

- Inicial: En la que difícilmente hay multiplicación nociva.

-Sucesiva: En la que se desarrollan bruscamente atacando a la placenta, produciendo septicemia fetal.

Se establece que el aborto ocurre mayormente a partir de la segunda mitad de la gestación favorecido esto por la protepoyesis placentaria, que adquiere gran importancia desde el 4to.-5to. mes de la gestación, y que favorecerá el metabolismo microbiano.

Especies y biotipos de brucellas aisladas en cuba

En Cuba solamente se ha aislado la Brucella abortus y la Brucella suis. La Brucella melitensis no existe en nuestro país aunque se han notificados casos en cabras importadas en 2 ó 3 ocasiones (Fernández, 1982).

Troncoso y Rodríguez, (1972) reportaron el aislamiento de Brucella abortus biotipo 1 a partir de una yegua gestante con el Mal de la Cruz (Ramos, 1977) aisló Brucella suis de un equino con fístula de la nuca. En el hombre durante el período de 1966 a 1972 se aislaron 14 cepas de Brucella suis y una de B. abortus. (MINSAP, 1973).

Se realizó un estudio de 60 cepas colectadas en los últimos 10 años y representativas de la diferentes situaciones epizootiológicas de la enfermedad en las condiciones de Cuba, aplicando para su caracterización el método recomendado en el Sexto Informe del Comité Mixto de Expertos en brucelosis de la (F.A.O./O.M.S., 1986). Las cepas procedían de porcinos (31), bovinos (18), equinos (8), ovinos (2) y caninos (1). Los resultados de la tipificación fueron los siguientes: Brucella suis biotipo 1 (43), Brucella suis atípicas (8), Brucella abortus biotipo 1 (8) y Brucella abortus biotipo 2 (1). Concluyeron sobre la evidencia del marcado predominio de la Brucella suis biotipo 1, presente no sólo en porcino sino también en otras especies y destacaron la importancia del estudio microbiológico de las cepas que afectan a las diferentes especies como elementos básicos dentro de los programas nacionales de lucha contra la brucelosis.

Manso et al, (1991) investigaron bacteriológicamente 601 cerdos, lográndose el aislamiento de 51 cepas, de las cuales al clasificarse 5 eran suis atípica y 7 suis biotipo 1. Los resultados obtenidos confirman la factibilidad de acometer un programa de este tipo incluso en las condiciones de la crianza tradicional.

En la provincia de Villa Clara durante el período 1978-1995, se ha trabajado en la serotipificación de las cepas de Brucellas aisladas de animales enfermos con brucelosis en diferentes especies y fueron aisladas solamente la Brucella suis biotipo 1 y la Brucella suis atípica en menor cuantía. (González, 1996).

EPIDEMIOLOGIA.

En el hombre la infección puede ocurrir por ingestión, contacto directo por vías urogenitales u otras, inhalación o inoculación accidental. La leche cruda, el queso blanco, la mantequilla, las legumbres crudas contaminadas por heces fecales, las vísceras o la sangre son las fuentes de contagio más frecuentes (Mousa, et al, 1988). La brucelosis, procedente de animales silvestres se trasmite al hombre indirectamente a través de los animales domésticos pero se conocen casos de transmisión directa por ingestión, contacto o picadura de artrópodos (F.A.O./O.M.S., 1986).

No existen pruebas de que se trasmita de un humano a otro, pero se reportan casos positivos que adquirieron la infección Brucellar por escoriaciones en la piel, incluso personal expuesto a las cepas vacunales contra esta entidad, según la (O.P.S., 1992).

Diagnostico

El diagnóstico de la brucelosis se realiza mediante la utilización de distintos métodos, los que de acuerdo con las características de la enfermedad, permiten determinar la situación de la misma en el hombre, los animales y en el medio ambiente.

Existen métodos y técnicas muy variadas las cuales se exponen detalladamente a continuación:

DIAGNOSTICO CLINICO Y EPIZOOTIOLÓGICO.

Según I.M.V. (1996), en la nueva edición del Plan de Control y Erradicación de la brucelosis en los Animales Domésticos expresa que el diagnóstico epizootiológico tiene una gran importancia en la lucha contra esta entidad, ya que permite mediante el análisis epizootiológico, determinar o confirmar la presencia de la enfermedad, aún en aquellos rebaños donde la sintomatología clínica no esté definida, o donde el resultado de las investigaciones del laboratorio no sean las suficientes y exista la tendencia a la confusión. Por lo antes expuesto, es necesario que siempre se realice un análisis de la situación epizootiológica del rebaño que se investiga, con el objetivo de poder determinar realmente cuales son los principales eslabones de la cadena epizoótica y la forma en que estos influyen para permitir el desarrollo y propagación de la enfermedad.

El análisis del riesgo epizootiológico depende ante todo de la evaluación de las características del proceso epizoótico amenazante, de la cercanía (distancia) de los focos, del grado de exposición de los focos y las fuentes próximas al agente etiológico respectivos y de sus características, de a posibilidad de contactos directos e indirectos con ellos, del grado de resistencia y susceptibilidad de la población animal, de las medidas contraepizoóticas preventivas, etc.

Para evaluar el riesgo epizoótico se utilizan diversos métodos: Focalidad, Morbilidad, Mortalidad y Letalidad. (Kouba, 1987).

DIAGNOSTICO DE LABORATORIO.

El Diagnóstico del Laboratorio tiene una gran importancia para la detección precoz de los animales enfermos, ya que es lo fundamental para mantener una profilaxis sistemática, que tenga como finalidad la erradicación final de la enfermedad en el país.

DIAGNOSTICO SEROLÓGICO.

El diagnóstico de la brucelosis se basa por lo general en las investigaciones serológicas pues es conocido que el diagnóstico clínico no es determinante por ser una enfermedad que se desarrolla en forma latente con tendencia a la cronicidad. Por otra parte el diagnóstico bacteriológico a pesar de ser el procedimiento que pone en evidencia el agente etiológico, requiere de materiales libres de contaminación y en general es costoso y complicado (Argorte, 1984).

En los programas de lucha contra la brucelosis porcina tiene gran importancia el empleo de los métodos serológicos, siendo los más utilizados la Seroaglutinación Lenta (S.A.L.), la Reacción de Fijación del Complemento (R.F.C.), la prueba de Coombs (P.C.) y el 2 Mercaptoetanol (2-ME). Todas estas pruebas tienen efectividad cuando se utilizan de manera simultánea en los rebaños porcinos, donde se requieran valoraciones más complejas, en las que juegan un importante papel la epizootiología, los exámenes clínicos, la bacteriología y el estudio serológico según Betancourt y Sánchez, (1991).

En porcino las pruebas serológicas no son indicadas para el diagnóstico individual sino para revelar la presencia de la infección en la piara, se pueden utilizar las Pruebas de Aglutinación, R.F.C. y Rosa de Bengala. Esta última es la preferible pues tiene la ventaja de que en piaras con títulos bajos o inespecíficos a la aglutinación los resultados son negativos.

SEROAGLUTINACIÓN RÁPIDA EN PLACA.(S.A.R.).

En 1920 Hudleson describió la (S.A.R.) utilizando un antígeno concentrado para pruebas en placas o láminas, desde entonces se ha empleado a gran escala en muchos países, principalmente en América ya que el método presenta la ventaja de ser rápido, sencillo y económico lo que permite su uso masivo en la defensa preliminar (Casas, 1976).

Alton et al, (1976) recomendaron elaborar el antígeno con cepas lisas de

Brucella abortus, ajustándolo de modo que la concentración celular medida por el método volumétrico sea equivalente al 11% del volumen total, el antígeno así obtenido posee una sensibilidad comparable con el empleado para S.A.L.; no obstante se ha señalado que la prueba es menos sensible y específica que la S.A.L.

(Chakraborty y Kwatra, 1980). Posteriormente (Morgan, 1987) señaló que aunque es menos sensible que la S.A.L. está menos influenciada por la presencia de anticuerpos incompletos.

Olivares et al (1993) utilizaron esta prueba en el Zoológico de la ciudad Metropolitana de Chile y determinaron una alta presencia de títulos de anticuerpos en una hembra de Jabalí silvestre, una cabra hembra, en dos monos, un tigre y un Jaguar, demostrando su sensibilidad en los cursos agudos de brucelosis.

SEROAGLUTINACION LENTA EN TUBO. (S.A.L.).

El método de diagnóstico de la brucelosis más antiguo es la(S.A.L.) y adaptada al diagnóstico de la brucelosis por Grinsted en 1909. La (S.A.L.) se ha mantenido como prueba básica en los programas de control y erradicación de numerosos países no sólo por su fácil ejecución sino también por sus resultados uniformes, economía y estandarización a nivel internacional (Argorte, 1984).

Fensterbank, (1973) expuso que la S.A.L. presenta dos inconvenientes: su falta de sensibilidad que no permite una detección precoz y la dificultad en interpretar los resultados y en particular los títulos aglutinantes bajos.

El Centro Panamericano de Zoonosis recomendó para la obtención de resultados uniformes y fidedignos el empleo de antígenos normalizados frente al suero patrón internacional Brucella abortus que posee 1000 (UI/ml) y permite que todas las comunicaciones referente a las pruebas se expresen en unidades internacionales (UI).

Muchos investigadores han reportado el aislamiento de Brucellas en animales con resultados negativos a la S.A.L. al momento del parto o aborto. (Tablada y Abeledo, 1979).

Las reacciones a títulos bajos a esta prueba en poblaciones libres o con baja incidencia carecen de significación epizootiológica. La (S.A.L.) puede ser negativa en las primeras etapas de la infección y en infecciones crónicas, además no es capaz de diferenciar anticuerpos resultantes de la infección y de la vacunación reciente (Raybcould y Chantler, 1980).

García Carrillo, (1982), manifestó que para el diagnóstico serológico es necesario emplear antígenos elaborados en fase lisa con características aglutinógenas estables debiéndose contener un 0,045% de células suspendidas en solución salina fenolada al 0,5%. Aunque este método ha sido el más utilizado como procedimiento básico, se han señalado muchas deficiencias en cuanto a sensibilidad y especificidad se refiera.

Fernández, (1982), resaltó la necesidad de emplear pruebas complementarias para evaluar las reacciones específicas que frecuentemente son detectadas en nuestro medio por S.A.L. Las probabilidades de un dudoso a la S.A.L. sea un animal enfermo es directamente proporcional a la incidencia en la población de procedencia.

En los últimos años la prueba se ha modificado por adición al antígeno del ácido tetracético etileno diaminico (EDTA) y otros agentes catiónicos divalentes con el objetivo de reducir el número de reacciones positivas falsas lo que sería conveniente para una erradicación más económica y eficiente de la brucelosis.