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Campos semánticos de Platón



Campos semánticos de Platón

IDEA: Para el autor esta sería la realidad primera, modelo de todas las demás copias, y ocupando una realidad inmaterial distinta de las demás. Las ideas son entidades únicas, inmateriales, perfectas, eternas e inmutables, y actúan de modelo del resto de la realidad. Hay una gradación importante entre ellas, estando en primer lugar la idea del bien, que en el texto del mito de la caverna aparece como representación del sol. En el mito de la caverna, los objetos más perfectos del exterior de la cueva, recogen precisamente ese mundo de las ideas, y solo pueden ser conocidas mediante el uso de la razón.

VERDADERA FILOSOFÍA/ CIENCIA: Estos términos nos conducen a la episteme o conocimiento verdadero, frente a la Doxa u opinión. Este es el conocimiento que nosotros adquirimos fuera de la caverna, adquirido gracias a nuestras facultades racionales y que nos permite conocer la verdadera realidad inteligible, aquella configurada por el mundo de las ideas. Este es un conocimiento arduo y que se prolonga en el tiempo, y que requiere un esfuerzo importante por el individuo (en el texto, aquel que sale de la caverna y debe contemplar poco a poco el exterior). Consta de dos partes: la razón discursiva, que es la que se aplica en la deliberación racional de principios matemáticos o filosóficos y la razón pura, que es un acto de contemplación casi místico de la auténtica realidad.

DIALÉCTICA: Una de las formas de conocimiento verdadero en Platón que se expresa a partir de toda la obra, ya expuesta de manera intuitiva por su maestro Sócrates. El hombre aprendería a través del diálogo con una sucesión de preguntas y respuestas, en un intento de definir los conceptos abstractos e ideas. Poco a poco vamos descartando hipótesis y enriqueciendo otras, hasta alcanzar la definición precisa de lo que buscamos. Posteriormente, una vez llegado a la idea, se produciría el sentido contrario. La definición abstracta va impregnándose en los conceptos más concretos y aplicándose a las realidades sensibles. Esta es forma que utiliza Platón para llegar al concepto de "justicia" en la misma obra de la República. (En el texto, la palabra dialéctica no aparece, pero sí continuamente referencias al diálogo y la oposición de ideas).

OPINIÓN: Hace referencia al conocimiento falso, de carácter sensible, alejado del conocimiento inteligible y racional, y sometido por tanto a la mera subjetividad (cada uno tiene su propio juicio). Platón lo pone en boca de los sofistas y su fin fundamental es el engaño y la persuasión del oyente. En el símil de la línea, esta "Doxa" haría referencia a la creencia (pistis) y la imaginación (eikaisia) (el conocimiento de los objetos sensibles y de las imágenes: lo que vendría a ser la ciencia empírica, y el arte actuales). Ninguno de estos saberes humanos, según Platón tiene relevancia para el verdadero conocimiento de la realidad. En el texto del mito de la caverna, hay que distinguir entre aquellos objetos reflejados en el interior de la caverna por el fuego (imágenes o iconos / eikaisia) y los objetos en sí mismos mostrados a los esclavos (objetos físicos / pistis).

JUSTICIA: La justicia para Platón viene a ser el orden o equilibrio entre distintas virtudes de cara a la construcción de una polis perfecta: dar a cada cual lo que corresponde por su naturaleza. En esta idea de justicia, cada ciudadano debe cumplir el papel asignado según su naturaleza para el buen funcionamiento de la ciudad: los filósofos serán los gobernantes garantes de esta virtud, los guardianes serán guiados por la fortaleza y el pueblo llano por la templanza. El ideal de justicia platónico es por otro lado, plenamente organicista y no se basa en una asignación de derechos individuales (como podría ser la tradición contractualista), sino en un reparto de deberes para el buen funcionamiento de la comunidad.

ESTADO: En Platón el estado se identifica con el gobierno justo y adecuado de la Polis o la ciudad estado griega. Este estado tiene varias características: se entiende de forma organicista (importa el conjunto y no el interés individual), es autoritario (Platón rechaza profundamente la democracia, al que considera el gobierno de los ignorantes), elitista o aristocrático (el gobierno siempre debe ser ejercido por los mejores y los más preparados, los sabios o reyes filósofos). Platón considera solo que un estado fuerte y unido será capaz de afrontar los peligros potenciales que pueden acosar a la polis: la democracia representa la desunión y la lucha de facciones por el poder. Por otro lado, la visión de Platón cambiaría posteriormente en otras obras, mostrándose más tolerante con la democracia.

EDUCACIÓN: Con este término, Platón se reconoce seguidor de la paideia griega, es decir: la educación se entiende fundamentalmente como formación del buen gobernante y del buen ciudadano para el correcto funcionamiento del estado, herencia de Sócrates y de los sofistas. Sin embargo no se propone una educación igual para todos los ciudadanos, en cuanto que Platón no defiende una democracia. La educación que reciben los distintos estratos de la población será muy distinta dependiendo del rango que ocupen en la ciudad. Así, los gobernantes tendrán una educación sumamente larga, que les capacite para velar por los intereses de la polis, los guardianes una formación basada en las necesidades militares, mientras que el pueblo llano asumirá solo una educación superficial basada en el conocimiento técnico (tecné) de la profesión que han de ocupar en el futuro,

GOBERNANTE: El gobernante platónico es aristocrático, es decir, pertenece a una élite determinada, formada adecuadamente para sus funciones, y que recibe habitualmente el apelativo de reyes filósofos. Son aquellos conocedores del mundo de las ideas, después de una prolongada educación a cargo de la polis. Actuarían como mandatarios ilustrados, paternalistas, conocedores de las necesidades de la polis y fuertemente responsables con sus deberes asumidos, pero que en ningún momento va a compartir su poder con aquellos que consideran menos formados o ignorantes, y que pueden ser autoritarios. Por otro lado, Platón no concentra el poder en una persona (monarquía o tiranía), sino más bien en un grupo determinado (gobierno compartido de la aristocracia). Y tampoco Platón considera que el gobernante pertenezca a una casta determinada, cerrada: cualquier persona nacida en cualquier ambiente social puede llegar a formar parte de la élite gobernante. Por otro lado, los gobernantes asumen una forma de vida comunal, en la que la propiedad privada ha sido abolida, puesto que, guiados por las ideas, han dejado de tener interés en los bienes materiales.

HOMBRE: La visión de Platón del hombre es puramente dualista. El hombre es una mezcla de cuerpo y alma, en la que el alma es el elemento inmaterial, puro, inmutable, perteneciente al mundo de las ideas, mientras que el cuerpo sería una prisión transitoria sometida al mundo de lo sensible, y por lo tanto, corruptible, sometido al cambio y que desaparece con el paso del tiempo. Para explicar esta unión, Platón hizo referencia a la teoría de la transmigración de las almas. El alma, que habita en el mundo de las ideas, caería al mundo sensible y se reencarnaría sucesivas veces en distintos cuerpos: cuando esos cuerpos desaparecían, ascendía nuevamente a ese mundi inmaterial y se repetiría el proceso indefinidamente. De esta interpretación parte también la idea platónica del conocimiento como un recuerdo de lo que conocimos en el mundo de las ideas, cuando el alma vagaba sola en esa realidad.

ALMA: El alma para Platón recoge la parte noble del ser humano, ese elemento inmaterial y puro. Pero el alma, no es uniforme, sino que tiene una división tripartita, explicada en el mito del carro alado: el alma se asemeja a un carro tirado por un auriga y dos caballos, uno blanco y otro negro. Así existirá un alma concupiscible, marcada por su cercanía al mundo sensible, existirá un alma irascible, marcada por su fortaleza, y un alma racional, más cercana al mundo de las ideas (el auriga). Dependiendo del alma que domine sobre las demás, los hombres tendrán una naturaleza determinada u otra. Así, los gobernantes estarán regidos por el alma racional, los guardianes por el alma irascible y el pueblo llano o trabajadores por el alma concupiscible. Es por ello que estos últimos, sometidos al mundo sensible, deben ocuparse de los trabajos manuales y de la actividad productiva de la polis, mientras gobernantes y guardianes forman la élite de la polis.

ÁMBITO INTELIGIBLE: Esto se recoge en el texto con todo aquello vinculado al exterior de la caverna. En el desdoblamiento que propone Platón para interpretar la verdadera naturaleza de la realidad, el ámbito inteligible recoge precisamente aquella esfera de la realidad auténticamente verdadera, que sirve de modelo para el mundo sensible. Este ámbito inteligible apunta en sentido metafísica, hacia los conceptos matemáticos en primer lugar y en su lugar más alto por las propias ideas. En el plano del conocimiento, son cognoscibles por la razón discursiva (dianoia) y la razón pura (contemplación o noesis).

ÁMBITO SENSIBLE: en el texto aparece con todo aquello vinculado con el interior de la cueva, y recoge ese mundo material, copia el mundo de las ideas efectuado por un demiurgo, modelador de una realidad primigenia sin forma. Este ámbito sensible tiene características bien marcadas: está sometido al cambio, a la corrupción, la imperfección y la destrucción. Es cognoscible meramente por la opinión, y en cuanto cambiante no es verdadero. Era, de alguna manera, las hipótesis que proponía Heráclito para explicar el mundo e incluyen, siguiendo el símil de la línea, los objetos físicos y las imágenes.

BIEN: En Platón el bien viene a representar la idea más sublime y el más alto grado de conocimiento que puede adquirir el sabio, necesario para el gobierno de la Polis. En el texto aparece simbolizada con el término "sol", y como indica el mismo, es el último estadio de conocimiento al que puede aspirar el hombre estudioso. Con esto Platón deja muy clara la conexión entre la ética y la verdad. Pero esta idea de bien no es puramente ética, sino esencialmente política, vinculada al correcto ordenamiento de la polis. El correcto funcionamiento dependerá del orden o justicia entre los distintos integrantes del estado platónico. Sin embargo, el bien no es asequible para todo el mundo, y a veces ha de ser impuesto a aquellos que por sí mismo no desean aplicarlo: Platón rechaza el intelectualismo moral de Sócrates (quien conoce el bien lo hace siempre).

VIRTUD: Son las excelencias éticas del comportamiento humano. Se corresponden con distintas facultades del alma. Dependiendo del alma que domine en el ser humano, dominará una virtud u otra. Así, los hombres con un alma racional tendrán la sabiduría y la prudencia como principal virtud, mientras que los guardianes tendrán la fortaleza y la clase trabajadora con un alma concupiscible tendrán la templanza.

Campos semánticos de Kant

ENTENDIMIENTO: En la teoría del conocimiento de Kant, el entendimiento se correspondería con la facultad del conocimiento humano capacitada para pensar el objeto proveniente de la intuición sensible. Este entendimiento sería capaz de construir conceptos, aprehender y estructurar la información fenoménica que nos llega de la experiencia empírica. Si la percepción estaba en manos de la estética trascendental, el entendimiento es la facultad estudiada en la lógica trascendental, y como tal, estudia los elementos formales que permiten tal progreso: los conceptos empíricos y las categorías o conceptos puros.

RAZÓN: La razón es el elemento diferenciativo del hombre con el resto de los animales, pero las tesis de Kant van mucho más allá de esta breve definición. Por la razón entendemos la capacidad de la facultad del entendimiento propia de los hombres, no para crear conceptos, sino para ordenarlos y para conducirlos hacia un fin determinado. Esa razón podrá ser utilizada para múltiples tareas: la razón pura tratará del conocimiento teórico y las condiciones para discernir el conocimiento verdadero o falso, mientras que el uso de la razón práctica nos conducirá a dilucidar el comportamiento humano, la ética y los fines del ser humano. Como tal, la razón no se tiene que limitar al conocimiento fenómenico proveniente de la experiencia empírica, sino que también puede usar ideas nouménicas (metafísica) válidas para la justificación de la ética.

ILUSTRACIÓN: En términos históricos, es el movimiento cultural dominante del siglo XVIII basado en el empleo de la razón para modificar y reformar la sociedad estamental de la época. En el sentido más filosófico del texto, es fundamentalmente el uso de la razón para permitir el paso de un estado de dependencia o heteronomía (minoría de edad) por parte de los individuos iletrados o ignorantes, hacia individuos adultos, independientes y autónomos, capaces de ejercer su libertad sin necesidad de la supervisión paternalista de distintos tutores.

USO PÚBLICO DE LA RAZÓN: En el sentido del texto, hablamos de la libertad de los individuos, en cuanto personas ilustradas y autónomas (doctas) para expresar sus opiniones respecto a un tema determinado. Esto se traduce en términos políticos en libertad de imprenta y tolerancia religiosa o el disfrute de distintas libertades políticas. Este uso público de la razón permite la mejora paulatina de las leyes y las costumbres, evitando el riesgo de caer en revoluciones y cambios drásticos que pondrían en riesgo el correcto funcionamiento de la sociedad, y fomentando un reformismo ilustrado que vaya ampliando paulatinamente el bienestar y las libertades de los individuos.

USO PRIVADO DE LA RAZÓN: En relación con el texto, implica la restricción de la libertad individual en cumplimiento con determinado orden legal o jurídico. Los individuos, en cuanto integrantes de una sociedad ordenada por un derecho determinado, no tienen una libertad infinita, sino que tienen que cumplir las leyes básicas que permitan el correcto funcionamiento de esa sociedad (incluso cuando esas leyes estén lejos de ser justas). El no cumplir esas leyes individualmente permitiría a los demás actuar de la misma forma que nosotros y caeríamos en el riesgo de caer en la anarquía y el desorden.

LIBERTAD: La libertad, en términos éticos es sinónimo de autonomía moral (capacidad de elegir libremente sin coacciones externas y de forma responsable por uno mismo, gracias al uso de la razón). En términos políticos (vinculados con el sentido del texto) se traduce en ese uso público de la razón: libertad de expresión, tolerancia religiosa que el príncipe ilustrado debe conceder a sus súbditos de forma inapelable, como un derecho propio e inalienable de cada individuo ilustrado. Hay que precisar que la libertad, en términos metafísicos, es una de las ideas de la razón, de carácter nouménico, y que se comprenden como postulado de la razón práctica, necesaria para la existencia de la misma moral.

MINORÍA DE EDAD: Con este término hacemos alusión al estado de heteronomía que domina a aquellos individuos que o bien están sometidos a la autoridad paternalista de un tutor (factor externo) o bien a su propia incapacidad de hacer uso de su propia razón y actuar moralmente con responsabilidad propia. Esta minoría de edad no obedece a una edad concreta o particular, sino que es un estadio mayoritario en una sociedad por lo general iletrada e inculta. La fórmula ilustrada para eliminar esta minoría de edad se basa precisamente en la instrucción y la educación como medio del individuo para hacerse responsable personalmente de su propio destino, por un lado, y por otro, en la progresiva liberación del tutelaje paternalista de los responsables políticos (iglesia y estado, especialmente).

TUTORES: Con la palabra tutores hace referencia a los poderes políticos y religiosos que de forma paternalista mantienen la tutela sobre aquellos hombres que se mantienen en una minoría de edad y no son capaces de gobernarse por sí mismos. La iglesia y el estado absoluto serán fundamentalmente aquellos poderes fácticos que tengan más intereses en mantener su dominio sobre los súbditos, en la medida en que obtienen una posición social privilegiada gracias a los mismos. Puesto que Kant no puede cuestionar abiertamente la monarquía absoluta de Federico II, se centra en la cuestión religiosa y en la crítica al tutelaje que mantiene la jerarquía eclesiástica y muchos soberanos autoritarios sobre las cuestiones de fe y las decisiones religiosas de sus súbditos. El cuestionamiento de la monarquía absoluta vendrá de la mano de las revoluciones liberales y especialmente de la Revolución Francesa, cinco años más tarde de la publicación del panfleto.

CIUDADANO/SÚBDITO: Son diferentes status políticos de los individuos bajo el estado moderno. Siendo súbdito, el individuo está sometido al arbitraje del monarca absoluto y su sumisión al mismo, la pertenencia a una sociedad estamental dividida en privilegiados y no privilegiados. En cuanto hablamos de ciudadano, estamos haciendo referencia a un sujeto político tratado por igual en un estado de derecho que ha dado un status jurídico similar a todos los miembros integrantes de la sociedad. Este carácter de ciudadano se desarrolla fundamentalmente a partir del triunfo de la Revolución Francesa, pero es fruto de toda la ideología ilustrada del siglo XVIII. Su triunfo vendría acompañado del auge del liberalismo y de la sustitución de la sociedad estamental por la sociedad de clases, mucho más abierta.

HOMBRE: El hombre en Kant va mucho más allá de su mera naturaleza fenoménica (naturaleza biológica) y tiene una dignidad moral particular, radicalmente distinta a la del resto de las criaturas de la naturaleza, basándose precisamente en su libre albedrío y su conciencia moral. Esto convierte al individuo como un ser digno de respeto, entendido como un fin en sí mismo y sin que el resto de la sociedad lo pueda convertir en un medio para obtener otros fines distintos de los suyos propios. Este planteamiento es general a toda la tradición ilustrada que es profundamente humanista y pone al hombre (entendido como individuo) como fin último sobre el que debe girar todo progreso y desarrollo de la sociedad.

DEBER(ES): Postulado básico de toda la ética moral de Kant. La ética formal de Kant es una ética basada en el cumplimiento de deberes impuestos desde el imperativo categórico, anteponiéndose a cualquier otro fin ético ni cálculo de consecuencias individual o empírico (felicidad personal, bien, utilidad etc…), y basados fundamentalmente en la autonomía del sujeto moral y su capacidad racional. Ambas cosas son las que fundamentan el imperativo categórico (tratar al hombre como fin en sí mismo y nunca como medio, según la teoría del derecho de Kant). Esto nos obligaría a tener la libertad como uno de los pilares básicos a cumplir en cualquier sistema político moderno.

VOLUNTAD DEL PUEBLO: Kant apela aquí a los planteamientos contractualistas de moda en esa época, especialmente aquellos vinculados con las teorías de Locke y sobre todo Rousseau (y su idea de voluntad general). El pueblo (que vendría a ser entendido como el "tercer estado", no privilegiado) va adquiriendo más protagonismo político, busca una mayor representación en el estado y pide parcelas de libertad cada vez mayores en el campo religioso, cultural o económico. Esto conducirá definitivamente a las revoluciones liberales que se abren en Inglaterra y Estados Unidos y alcanzan su máxima expresión con la Revolución Francesa (1789).

DIGNIDAD MORAL/CONCIENCIA MORAL: En cuanto que el hombre actúa con autonomía y haciendo uso de la razón, eso le permite gozar de un status moral distinto al del resto de la naturaleza. Esto hace a los individuos dignos en sí mismos, y legitimados para preservar unos derechos básicos (vida, libertad…), inalienables. En el fondo el imperativo categórico tiene como fin último el respeto de la dignidad moral de los individuos autónomos.

Campos semánticos de Marx

IDEOLOGÍA: Dentro del materialismo histórico, y en el contexto de la superestructura, la ideología sería todo conjunto de creencias y cosmovisiones que vienen desarrollados por las clases altas de una estructura económica determinada para dominar más adecuadamente a las clases no privilegiadas. Aglutinan cualquier construcción cultural –religiosa, filosófica, política, de ocio- y no tienen una base neutral. Esta posición viene dada por Marx por el carácter dependiente que otorga la superestructura –lo cultural- frente a la infraestructura –lo puramente socioeconómico: formas y relaciones de producción-. Como consecuencia de esto, la superestructura será un mero reflejo de la infraestructura y las relaciones de producción dominantes. Por todo esto tienen un carácter de "ilusión" y de "engaño". En el capitalismo, la ideología dominante será el utilitarismo, o el "cálculo frío" o el "pago al contado", destruyendo cualquier otra ideología –creencias o valores- que se oponga al mismo.

CLASE SOCIAL: La sociedad de Marx es una sociedad explicada desde la dinámica de la historia económica y el materialismo histórico. Si entendemos que la estructura socioeconómica es el elemento fundamental configurador de la realidad de los hombres, lógicamente la sociedad estará guiada por esa estructura económica. La clase social es un grupo de hombres unido entre sí por su vinculación común a unas formas y relaciones de producción determinadas. El elemento económico, por tanto, y no el estatus o el abolengo, se convierte en el estratificador básico de la sociedad entre grupos privilegiados y no privilegiados. Aparte de esto, Marx concede una importancia fundamental a la conciencia de pertenecer a una clase social determinada, porque es la manera como tiene la clase social de defender sus intereses frente al resto de la sociedad. Es por ello que el Manifiesto Comunista hace de entrada un llamamiento al proletariado precisamente para tomar conciencia de su identidad.

LUCHA DE CLASES: Es uno de los términos más importante del materalismo dialéctico. Si la realidad en Marx es histórica, esta se traduce en un conflicto, en un perpetuo enfrentamiento. Ese conflicto se canaliza a partir de la oposición que existe entre distintas clases sociales que luchan por el control de los medios de producción y las fuentes de riqueza. Cada sistema de producción en la historia (esclavismo, feudalismo o capitalismo) tendrá su peculiar oposición de clases (amo/esclavo, señor/vasallo) pero tienden a la simplificación con la llegada de la Revolución Industrial (burguesía/proletariado). Por otra parte, esta lucha de clases podrá ser más o menos enconada dependiendo de las circunstancias históricas, pero no permiten la idea de una sociedad armónica, basada en la cooperación entre distintos grupos sociales. La reforma o el progreso de un sistema político o económico determinado es algo que no solo el marxismo niega, sino que además tenderá a desaparecer, puesto que el declive del capitalismo conducirá a un enfrentamiento cada vez mayor entre las clases en pugna.

BURGUESÍA/PROLETARIADO: Son las dos clases sociales dominantes en el sistema de producción capitalista: cualquier tipo de rangos intermedios, según Marx, han quedado eliminados por causa de la industrialización. De esta manera, queda la burguesía, que correspondería a los estratos altos de la sociedad, y que son los detentadores del capital, y por tanto, los dueños de los medios de producción y de las mercancías producidas. Su origen se remontaría a la Edad Media, pero es en la época de Marx cuando se hace con el poder del estado liberal, y toma conciencia de su auténtico poder. Mientras tanto, el proletariado es un producto social nuevo de la Revolución Industrial: el operador de las máquinas, los nuevos medios de producción que aparecen en esta época.. provocado por sustituyendo progresivamente a artesanos y campesinos. Cuenta únicamente con el trabajo de sus manos, que pone al servicio del burgués capitalista, a cambio del cual recibe un salario determinado. Esta relación entre burgués y proletario no es en absoluto equilibrada, puesto que el burgués estará tentado a retener parte del salario que corresponde en justicia al valor del trabajo del proletario, convirtiéndose en parte de su propio beneficio (plusvalías del trabajo).

ESTADO: En el sentido del texto, Marx habla del "estado representativo moderno". Ese estado es, en términos objetivos, el estado liberal alcanzado por las revoluciones burguesas, en las que se han otorgado unos derechos y libertades políticas, han abolido las diferencias jurídicas del Antiguo Régimen y han introducido mecanismos de representación popular por sufragio censitario. Sin embargo, desde la perspectiva marxista, el estado tiene una connotación puramente negativa: en cuanto que forma parte de una superestructura política, el estado es solo reflejo de las relaciones de producción y representa por tanto tan solo los intereses particulares de la clase burguesa, defendiendo la libertad de comercio y el derecho a la propiedad privada, como forma de legitimar jurídicamente estos intereses egoístas. El estado liberal es tan solo un eslabón en el desarrollo hacia una sociedad sin clases, y como tal, tiene que ser sustituido a la fuerza (de manera revolucionaria) por un estado comunista (una dictadura del proletariado) que logre modificar las formas de producción y llegar a la igualdad de clases.

MODOS DE PRODUCCIÓN: Dentro de la explicación del materialismo histórico, cada sistema económico (esclavismo, feudalismo, capitalismo…) gira en torno a unas bases materiales que parten de los modos o formas de producción. Estas constituyen el núcleo básico de la infraestructura socioeconómica, y las que determina las relaciones que existen entre las distintas clases sociales. Si durante buena parte de la historia humana los modos de producción han permanecido invariables, la dinámica propia del capitalismo reclama una transformación progresiva de los mismos: del taller artesanal pasamos a la manufactura, y de la manufactura a la producción industrial (y del fordismo al toyotismo, en nuestros días). La mundialización y la expansión continua del mercado obliga a crear modos de producción cada vez más efectivos y baratos y con ello a efectuar cambios continuos en la misma tecnología.

TRANSFORMACIÓN REVOLUCIONARIA: En la interpretación de Marx, los cambios en la sociedad no se producen de forma paulatina y armónica, sino que son más bien disrupciones violentas, producidas por tensiones sociales, económicas y políticas. Sin embargo, la irrupción del capitalismo ha supuesto una transformación cada vez más rápida de las estructuras socioeconómicas y a su vez, de todas la superestructura política y cultural. Conforme avanza el proceso de mundialización iniciado en los comienzos de la edad moderna (expansión europea del siglo XVI), el capitalismo tiende a hacerse más homogéneo, más agresivo e impone sus propias reglas del juego y sus propios valores morales. La burguesía impone a escala global su propia visión del mundo. Una transformación de este tipo solo puede responderse con otro cambio igual de revolucionario: la abolición del capitalismo y el paso a una sociedad comunista, en la que el mercado y la propiedad privada quedan abolidos y la economía pasa a ser planificada y controlada en su totalidad por el estado.

EXPLOTACIÓN: La explotación de unas clases por otras ha existido desde siempre (por el control de la vida del amo frente al esclavo, por la posesión de la tierra en el feudalismo, etc…), sin embargo esta explotación se hace mas "abierta" en el capitalismo industrial, y se vuelve esencialmente económica. El burgués explota al proletario a partir de las plusvalías que obtiene de los salarios de los trabajadores. El beneficio que debía ir directamente al proletario se queda en manos del burgués, alienando al trabajador. Al mismo tiempo, el proletario queda sometido a las leyes de oferta y demanda del mercado, quedando tanto su trabajo como su propio salario a merced de esas fuerzas impersonales.

COSIFICACIÓN: Es otra forma de hablar de la alienación. El hombre es convertido en una mercancía sometida a las leyes del mercado un mero valor de cambio-, en un objeto que sirve para el beneficio de otro individuo. Pierde su dignidad personal y su autonomía (deja de ser un fin en sí mismo) y se convierte en medio puesto al servicio de otros. Esta cosificación se ha desarrollado de distintas formas a lo largo de la historia, pero se hace especialmente visible a partir del capitalismo industrial. El hombre no ve recompensado su trabajo por el salario que recibe ni el producto realizado por su trabajo queda en sus manos, pasando a manos del capitalista.

HOMBRE(S): La interpretación del hombre de Marx parte de varios supuestos. En primer lugar, el hombre se entiende como un ser eminentemente biológico, material, olvidando cualquier dualismo platónico o de raíces cristianas. Al mismo tiempo ese ser humano deja de ser entendido como un individuo marcado especialmente por su carácter racional: el hombre se entiende como un ser social, inmerso en comunidades que están delimitadas esencialmente por su vinculación a la estructura económica, generando clases sociales. Por último, el hombre se explica por su acción, su trabajo sobre el medio que le rodea y sobre su interacción con sus semejantes. Ese trabajo en principio debería ser la forma de realización del hombre, el medio para alcanzar sus propios fines y su autonomía. Sin embargo, en cuanto que el trabajo está mediatizado por un sistema económico, este se convierte en forma de explotación y dominación, y no de realización personal.

ILUSIONES RELIGIOSAS Y POLÍTICAS: Las ideas religiosas y políticas previas al capitalismo y las ideas de Marx son tomadas como meras creaciones ideológicas puestas al servicio de las clases dominantes. Así, la creencia en Dios y en la vida futura es tomada como una invención de los poderosos para aliviar las tensiones de los pobres en este mundo material (un opio para el pueblo, en frase de Bauer, o la alienación que ya en su día criticó Feuerbach). Las ilusiones políticas se basan en la creencia que el liberalismo y las revoluciones burguesas han traído la auténtica libertad a los pueblos oprimidos, cuando en realidad no han cambiado las bases socioeconómicas que traerían la verdadera igualdad de las clases oprimidas. En ambos casos, se tratan de engaños que adormecen la potencial conciencia revolucionaria de esos grupos sociales desfavorecidos.

Campos semánticos de Nietzsche

JOVIALIDAD: Nietzsche asume la realidad en devenir, cambiante, con alegría y superando cualquier perspectiva nihilista. Esto se traduce en toda su visión del conocimiento: superamos cualquier idea petrificada de verdad y su lenguaje de conceptos, y en su lugar proponemos la interpretación y la metáfora. En el campo de la ética, esto se traduce en una transmutación de los valores tradicionales. Los valores que se tendrán en cuenta serán aquellos que estén a favor de la propia vida, aquellos puramente dionisíacos (placer, gusto de la vida, desequilibrio, pasiones etc…) que en un primer momento triunfaron en Grecia antes de la llegada de la filosofía y el espíritu puramente apolíneo.

POSITIVISMO: En sentido puramente objetivo, el positivismo es una corriente ideológica que impulsa a las ciencias (y a su modelo de conocimiento mecanicista y determinista) como el último grado de conocimiento que puede alcanzar el ser humano. Esta ciencia cumplirá el papel de destructora de mitos filosóficos y religiosos, e impulsará al hombre hacia el progreso gracias al paulatino dominio de la naturaleza por parte de la ciencia y la técnica. Su máximo impulsor fue Comte, pero es la corriente dominante en el siglo XIX, conforme la ciencia vaya ganando independiencia y fuerza frente a la filosofía. La posición de Nietzsche al respecto es bastante crítica: el positivismo se convierte en la última continuación de la verdad, aunque sea a costa de destruir las verdades anteriores (el mundo platónico o las verdades religiosas). Y sin embargo, para Nietzsche no es suficientemente radical, porque ha cambiado una verdad por otra.

RAZÓN: Para Nietzsche el uso de la razón como herramienta de comprensión de la realidad –tal y como se ha utilizado desde la filosofía antigua hasta la modernidad- está completamente superado. La razón ha deformado la realidad, la ha hecho ver a los hombres bajo el prisma de lo verdadero y lo falso, y sobre todo ha permitido la creación de conceptos que han eternizado un instante de esa realidad continuamente sometida al cambio. Bajo el uso de la razón se esconde una voluntad de poder, de dominio de la realidad por parte de la propia filosofía y los filósofos, que Nietzsche considera muchas veces inevitable, pero que tiene que ser criticada con dureza, puesto que destruye la auténtica esencia cambiante de la realidad.

IDEA/ CONCEPTO: Este término aparece repetidamente en el texto de Nietzsche, y dependiendo de su posición cambia su significado. Así en el primer párrafo, "idea" tiene un significado platónico (realidad última, eterna, inmutable, perfecta, en otra esfera de la realidad diferente a esta), mientras que la "idea" evoluciona hacia su significado moderno en otros párrafos (la idea entendida como representación mental del sujeto). En cualquier caso, la denotación para Nietzsche es negativa, en cuanto encierra una comprensión de la verdad, un concepto que encierra la realidad y la petrifica. Recordemos que frente a este concepto, Nietzsche reclamaba la eliminación del lenguaje propiamente filosófico y su disolución en la metáfora (la infinita interpretación de la realidad cambiante por parte de cada individuo).

ESPÍRITUS LIBRES / INCIPIT ZARATUSTRA: Con estos términos Nietzsche hace referencia a su propia interpretación del hombre, aunque con distintos matices. El ideal del hombre por llegar tras su filosofía, va a ser el del superhombre, aquellos individuos fuertes que sean capaces de quebrar con las convenciones morales de la sociedad (por eso habla de espíritus libres) y que una vez que hayan aceptado el nihilismo sean lo suficientemente capaces para darse a ellos mismos sus propios valores y sus propias concepciones morales. Esto lo ha reflejado Nietzsche en distintas ocasiones: al hablar de la moral de los señores, que dominaba la cultura griega homérica y sobre todo, en la metáfora del camello (el hombre viejo, sometido a la carga de la vieja moral), el león (el asesino del gran dragón –Dios-, los espíritus libres) y el niño (aquel individuo que ya no siente miedo ante nada y ha superado el sentimiento de culpa).

MUNDO VERDADERO / APARENTE: El concepto de "mundo verdadero" es en sí mismo, un error, algo falso. La filosofía desde Platón hasta el postivismo del siglo XIX ha deseado buscar una idea de verdad absoluta, que intentase detener o estabilizar la realidad cambiante. Ese "mundo verdadero" expuesto en el texto ha ido al mismo tiempo perdiendo relación con la realidad que en un primer momento –con Platón- pretendió describir, y en la medida en que esto ocurría, el ideal de verdad se va haciendo más anquilosado, más corrupto y menos vivo. El mundo verdadero venía a ser una realidad paralela (mundo de las ideas o la creencia religiosa en otra vida) que desfiguraba el mundo aparente (el de los sentidos, material, decadente), pero que con el paso del tiempo fue cuestionándose cada vez más por la filosofía y la ciencia.

Sin embargo, esa crítica no ha sido suficientemente radical. El hecho de que Nietzsche niegue la existencia de un mundo verdadero o de una verdad en sí misma, va mucho más allá de sustituir una verdad por otra (como hace la ciencia), o de convertir el mundo aparente en el único real. Lo que pretende Nietzsche en el último párrafo es precisamente acabar destruyendo la epistemología en sí misma. Destruido lo verdadero, también se destruye lo falso, lo aparente. No nos quedan límites para distinguir entre uno y otro.

MORAL / VIRTUD: La moral tiene un sentido negativo, especialmente en el texto (piadoso, virtuoso, pecador, penitencia), no en el único sentido de que Nietzsche defiende un relativismo de valores, sino sobre todo en referencia a que esta moral apunta hacia una negación de la verdadera vida, los instintos o los sentimientos. La propuesta nietzscheana pasa por una transmutación de los valores: será bueno y moral todo aquello que sea positivo para la vida. Será inmoral todo aquello que vaya contra esta vida terrena, incluidas todas las interpretaciones que pretendan quitar importancia a esta realidad material (la creencia religiosa en otra vida, en un mundo distinto a este etc…)

Campos semánticos de Horkheimer

TEORÍA TRADICIONAL: Cuando hablamos de "teoría tradicional", la escuela de Frankfurt hace referencia a la forma como se ha construido el pensamiento científico y técnico a lo largo de la Edad Moderna, especialmente a partir de Descartes, pero también a las teorías vinculadas con las ciencias sociales, la psicología, la política, la sociología y la economía, que han emergido en el siglo XIX siguiendo el modelo positivista de las ciencias naturales. Estas teorías se caracterizan por:

TEORÍA CRÍTICA: En ocasiones este término es sinónimo de la misma Escuela de Frankfurt. En sentido más estricto, la teoría crítica es la propia forma de análisis filosófico y social que propone esta escuela y parte de lo siguiente:

c) Toda teoría crítica que se precie debe tener un componente emancipativo, de liberación, y que por lo tanto no se quede en una mera exposición teórica (importancia de la praxis). Esto quiere decir que la teoría crítica tiene el deber de actuar en nombre de la reforma y mejoramiento de una sociedad determinada, y no ofrecer una mera descripción.

ADMINISTRACIÓN TOTALITARIA: Horkheimer hace referencia a la aumento de la intervención estatal impersonal en las decisiones privadas de las vidas de los hombres. No es únicamente en relación con los regímenes propiamente totalitarios (fascismos o comunismos), sino también puede entenderse como las administraciones y burocracias de democracias liberales o los estados del bienestar occidentales. Las burocracias estatales tienden a homogeneizar a los ciudadanos de un país para conseguir sus intereses particulares o incluso el bienestar general de la sociedad, y para ello pasan por encima de cualquier diferencia individual, y tienden a comportarse de forma excesivamente fría y abstracta, de manera puramente técnica frente a los integrantes de esas sociedades desarrolladas.

PROGRESO: Esta es una idea heredada de la Ilustración con la que la Escuela de Frankfurt manifiesta una doble lectura. Por un lado ha sido la idea de progreso mal entendida la que ha conducido a la expansión de una racionalidad instrumental, al dominio absoluto de la técnica sobre la razón práctica, y a la opresión de unos hombres por otros. Ese progreso técnico ha conducido, por ejemplo, al uso de la bomba atómica o la guerra química para exterminar más eficazmente sociedades enteras. Para la Escuela de Frankfurt, el ideal de progreso tiene que retornar a las raíces positivas de la Ilustración: un progreso moral que nos conduzca al predominio de la razón práctica o emancipativa y que lleve a la verdadera autonomía del ser humano y su liberación frente a la naturaleza y sus semejantes.