Contabilidad: Metodología con enfoque interdisciplinario para fortalecer la preparación profesional



Prólogo

La época actual está caracterizada por el acercamiento cada vez mayor entre los descubrimientos científicos y la aplicación práctica de ellos, dada la Revolución Científico-Tecnológica que se desarrolla de una manera vertiginosa, hace que existan conocimientos que en poco tiempo se hagan caducos, y el hombre protagonista de esta historia, tiene que afrontar esta realidad.

La escuela contemporánea está llamada a trasmitir ese acervo cultural que atesora la humanidad, proveyendo de conocimientos y habilidades a sus estudiantes de manera de ponerlos a la altura de su época y desarrollando en ellos los valores imprescindibles y necesarios para lograr que un mundo mejor sea posible y preservar para ellos mismos y para las futuras generaciones nuestro planeta Tierra.

Nuestro país, Cuba, no está exento de ambas situaciones y nosotros los profesionales de la educación, debemos y tenemos que pensar y repensar las mejores vías para lograr ese objetivo supremo, de preparar al hombre para la vida, tal como nos señalara nuestro héroe nacional, José Martí.

La escuela como institución que desarrolla una pedagogía basada en la preparación del hombre para la vida, tiene que propiciar esa adaptación a los cambios que tan vertiginosamente ocurren en el mundo de hoy. Inclusive pueden existir variadas vías para lograrlo, pero la influencia que ejerce la escuela sobre los estudiantes, permite lograr el desarrollo del pensamiento de ellos, pensando en la complejidad de todos los fenómenos sean naturales o sociales y ello pasa por un pensamiento y trabajo interdisciplinar,

Es necesario considerar que el volumen de información que en la actualidad enfrenta un estudiante de cualquier nivel de enseñanza sobrepasa con creces la más aguda imaginación. Ni las instituciones escolares ni los propios estudiantes pueden darse el lujo de incrementar el tiempo de duración de los estudios. Se hace cada día más evidente, la necesidad de buscar y aplicar vías, métodos de enseñanza y aprendizaje más eficaces, donde se integren los contenidos de las disciplinas, donde se enseñe lo esencial y donde se logre que los aprendizajes sean significativos, pero teniendo como brújula que los alumnos aprendan a aprender, que no reproduzcan lo que se les enseña y que vean lo estudiado en su multilateralidad.

Es en la escuela donde se debe manifestar esa nueva pedagogía y esa nueva manera de comunicación, por tanto la integración de las disciplinas, reflejo de sus respectivas ciencias, se manifiestan en la escuela mediante las relaciones interdisciplinarias.

La interdisciplinariedad, supone un modelo de enseñanza-aprendizaje donde no se propongan conocimientos adicionales o yuxtapuestos, sino que se procure establecer conexiones y relaciones de conocimientos, habilidades, hábitos, normas de conducta, sentimientos, valores morales humanos en general, en una totalidad no dividida y en permanente cambio. Este tratamiento integrador de los contenidos exige un enfoque interdisciplinario. Sin embargo, integrar es un proceso lento y más que un resultado del profesor es un resultado del alumno.

Constantemente estamos enfrentados al gran volumen de contenidos que tienen las diferentes disciplinas hoy en día y por tanto ¿cómo lograr desmenuzar esos contenidos de cada una?, ¿Cómo lograr agruparlos? , ¿Cómo lograr integrarlos?, ¿Cómo lograr identificar contenidos con conocimientos, habilidades, normas de conducta, valores? Indudablemente la realización de esta colosal tarea no resulta tan fácil como quizás alguien pudiera pensar. Si bien es cierto que en los últimos tiempos se ha adquirido conciencia de la importancia de la interdisciplinariedad, también es cierto que se ha adquirido conciencia de las dificultades de realizarla.

Y es precisamente el trabajo que nos presentan los Drs. doctores en Ciencias Pedagógicas Jorge García Ruiz y Silvia Colunga Santos y el Ms. C. Reynaldo Alonso, estudiosos e investigadores experimentados de esta temática, un loable intento de acercarnos al cómo contribuir a desarrollar la interdisciplinariedad que necesitan nuestros egresados de los centros de formación profesional, al presentarnos una metodología con un enfoque interdisciplinario que fortalezca la preparación profesional de los estudiantes de estos tipos de centros.

Nos ofrecen aspectos verdaderamente interesantes al utilizar un grupo de indicadores para el estudio de la preparación profesional de los alumnos de una determinada especialidad y dentro de ellos plantean posibles niveles de ayuda para el desarrollo de las habilidades en el alumnado.

Consideramos que la utilidad mayor de la obra que se nos presente radica, no solo en explicar las posiciones que se asumen respecto a la interdisciplinariedad en el proceso docente-educativo, sino abordar una metodología que paso a paso nos dice cómo contribuir a desarrollar la interdisciplinariedad necesaria y requerida en los centros de formación profesional.

De ahí que la utilización de esta metodología por los colectivos profesorales, con las posibles contextualizaciones, en correspondencia con las características y tipos de centros formadores de profesionales, sin duda acercarán a los estudiantes al desarrollo de un pensamiento holístico de los fenómenos y procesos tanto de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento.

Dr. Jorge Fiallo Rodríguez Investigador y profesor titular

Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño

Introducción

A lo largo de la historia la educación ha desempeñado un papel decisivo en el desarrollo social y en particular en la formación del hombre, al ser una vía eficaz en la transmisión de la cultura de generación en generación, lo que garantiza que cada ser humano se incorpore a la vida social que le exige el momento que le corresponde vivir.

Así, el creciente desarrollo que enfrenta Cuba en la actualidad ha generado nuevas políticas en correspondencia con los retos que impone el avance acelerado de la ciencia y la tecnología, lo cual impone entre otras prioridades, una mejor preparación de los jóvenes que egresan de los centros de formación profesional. Por eso está justificado el empeño, siempre mayor, por su mejoramiento.

En tal sentido se considera que en los primeros años de la formación profesional las asignaturas básicas desempeñan un papel muy importante. La enseñanza y aprendizaje de las asignaturas básicas debe estar en función de las exigencias del perfil ocupacional, se trata de lograr una formación profesional que esté ligada a las demandas profesionales correspondientes.

En dicho sentido el Centro de Estudios de la Pedagogía Profesional1 ha aportado

algunos conceptos básicos y una didáctica general con el fin de favorecer la preparación profesional óptima del alumnado, pero estas orientaciones, en lo fundamental, están dirigidas a las asignaturas del ejercicio de la profesión y no a las básicas.

También, en el análisis de los programas de las asignaturas básicas, se observa que se exige la integración del conocimiento, lo que es muy importante porque a decir de J. A. Comenius "... así el discípulo verá que lo que se enseña no son utopías ni ideas platónicas, sino cosas que, efectivamente nos rodean y cuyos conocimientos tienen aplicación real a los usos de la vida. Con esto el conocimiento se estimulará más y pondrá mayor atención."(J. A. Comenius, 1982, p. 166). Tal afirmación reafirma la idea de que en todo momento ese propósito debe ser una preocupación del profesorado que enseña las asignaturas, fundamentalmente las del ciclo básico.

Al referirse a esta necesidad de cooperación entre las diferentes asignaturas, F. Mayor apuntó:

... todos los países sin excepción tienen que hacer frente a un mismo desafío: el hecho de que la naturaleza ignora las fronteras entre las disciplinas científicas. Por eso, es menester que la ciencia se ejerza de manera interdisciplinaria a fin de poder examinar cada fenómeno natural en toda su complejidad. Pese a ello, la mayoría de los programas de formación actuales están organizados por sectores o disciplinas y dejan de lado así las interacciones complejas que existen entre la población, los recursos, el medio ambiente y el desarrollo. (F. Mayor Zaragoza, 1997)

Por su parte los psicólogos cubanos, luego de un período de profundización, llegaron a develar el carácter personológico de la orientación profesional. Así, F. González afirma que "... ningún contenido de la personalidad puede tomar un sentido subjetivo para el sujeto sin estimular su reflexión y su participación activa en la elaboración de dicho contenido. El sujeto solo es capaz de apropiarse de un contenido y hacerlo suyo cuando ha comprometido en el mismo sus principales motivos a través de su reflexión personal." (F. González Rey, 1983, p. 5.)

Se evidencia que, en el proceso docente educativo, lo decisivo es el nivel de comprometimiento que tenga el alumno con el contenido que se pretende que asimile. Si él no siente la necesidad de su aprendizaje, el proceso no transcurre de manera consciente, lo cual puede lograrse si se pone la asignatura en función de la profesión.

En correspondencia con lo anteriormente analizado puede afirmarse que una vía para lograr la preparación profesional, puede ser a través de las relaciones interdisciplinarias. Pero este concepto aún está en elaboración, lo que dificulta que sea valorado coherentemente por los diferentes autores.

La preparación profesional y las relaciones interdisciplinarias.

Una exigencia del desarrollo científico-técnico es la preparación de los profesionales a la altura de las exigencias de la sociedad.

La formación profesional de los estudiantes requiere de la intervención de un trabajo interdisciplinario, de ahí que en el siguiente acápite se fundamente la preparación profesional y la interdisciplinariedad, como exigencia del proceso docente-educativo.

La preparación profesional.

Para estudiar la preparación profesional es necesario acudir a los estudios relacionados con la orientación profesional. En esta dirección se coincide con F. González y A. Mitjáns cuando señalan que:

Está suficientemente demostrado que los aspectos referidos a la orientación profesional de la personalidad no son innatos, ni hereditarios, sino que se forman y desarrollan en función del complejo sistema de actividades, influencias e interacciones a través del cual transcurre la vida del individuo. Si bien el sujeto puede poseer de forma hereditaria predisposiciones fisiológicas que favorezcan el desarrollo de aptitudes y destrezas, vinculadas con una esfera concreta de actividad, estas por sí solas no determinan, en modo alguno, una orientación profesional dada. (F. González Rey y A. Mitjáns Martínez, 1989, p.191)

Este análisis conduce a que el trabajo de orientación no puede ni debe limitarse simplemente a brindar información al sujeto acerca de las diferentes profesiones, ni antes ni después de la elección realizada. Tiene que ser más profundo para que el alumno valore y llegue a la interioridad de sus propios intereses, conozca sus potencialidades, sus cualidades positivas y negativas, y desarrolle un nivel de análisis y reflexión que le permita orientarse en su formación profesional.

Las asignaturas, con los contenidos que les aportan las ciencias que le dieron origen, pueden variar la forma de orientar profesionalmente la personalidad si mediante su explicación, en una labor coordinada en equipo, cada cual trabaja en las necesidades fundamentales que mueven al alumno hacia la profesión.

Una vez en el centro de formación, se considera de gran valor la labor que pueda realizar el colectivo de profesores por la influencia directa que ejerce sobre el alumnado en cada una de las actividades que se desarrollan en la escuela, sin menosprecio de las acciones que se pueden lograr desde el trabajo extradocente. Sin embargo, los alumnos no llegan a los centros con la preparación que exige el estudio de una determinada profesión, de ahí la necesidad de trabajar intensivamente al arribar el alumno al centro que lo formará; lo que permite, con una buena dirección, que ellos se preparen para asumir el resto de las asignaturas de la especialidad. En lo adelante será tratado este período de la formación profesional, como etapa de preparación profesional.

La preparación profesional de los alumnos en una determinada especialidad se asume como el proceso que transcurre durante la etapa de formación profesional comprendida por los primeros años de los alumnos en el centro profesional.

Se asumen como indicadores para el estudio: el interés profesional, la habilidad de resolver problemas profesionales y los conocimientos profesionales.

A ello se añade que a pesar de las investigaciones realizadas, aún los alumnos seleccionan su carrera sin intereses profesionales definidos; por lo que es responsabilidad de la institución educativa potenciar aún más esos intereses, conocimientos y habilidades en la preparación profesional de cada educando.

El interés profesional, según V. González, es la "inclinación cognoscitiva afectiva de la personalidad hacia el contenido de la profesión que en sus formas primarias de manifestación funcional se manifiestan como intereses cognoscitivos hacia el estudio de la profesión y en sus formas más complejas como intenciones profesionales" (V. González Maura, 1988, p.10). En el desarrollo de la investigación, sólo se limitó a sus formas primarias, los intereses cognoscitivos que gradualmente se van identificando con lo profesional.

La autora citada al referirse a la preparación de los educandos señala que es necesario enfocar "la dirección del sistema de influencias educativas hacia la formación y desarrollo de intereses, conocimientos y habilidades profesionales en los estudiantes" (V. González Maura, 1995, p.10), para ser consecuentes con la etapa definida y lograr el egresado que el desarrollo de la sociedad exige. En esta etapa, las asignaturas desempeñan un importante papel, porque cuando un adolescente, como señala F. González:

... se plantea análisis, acciones u operaciones, que vinculadas con lo que aprende en una asignatura concreta trasciende esta y lo pone en contacto con una esfera de la vida, estamos en un primer momento en el desarrollo de intereses profesionales. El estudiante no debe formarse una cerrada representación sobre las asignaturas, sino entender que el contenido de estas es una expresión de la realidad que lo rodea; o sea, que las asignaturas son instrumentos para conocer mejor esa realidad. Trasladar el campo de una asignatura a la experiencia cotidiana del escolar, es un proceso esencial en la personalización de la asignatura"(F. González Rey,1995, p.127).

Para el alumno sólo las cuestiones que pueden resultarle interesantes y motivadoras, que le pueden ser problemáticas tienen posibilidades de generar conflictos y, en consecuencia, aprendizajes productivos. Por tanto, el profesor está obligado a diseñar y ejecutar elementos de aprendizaje que le resulten atractivos al alumno, dirigidos, en lo fundamental, hacia la profesión, al ser una necesidad en el proceso de preparación el desarrollo de sólidos intereses, conocimientos y habilidades profesionales.

El desarrollo de estos intereses, valorados desde diferentes puntos de vista por diversos autores2, refleja en la personalidad los rasgos esenciales siguientes:

El último elemento refleja la unidad de lo cognoscitivo con lo afectivo, expresando la fuerza motivacional que tiene el contenido de la profesión para el sujeto, que llega a hacer suyo como consecuencia de su análisis personal3.

En este informe se asumen estos tres rasgos para el estudio del desarrollo alcanzado por los alumnos en sus intereses profesionales.

Otro aspecto a tener presente en la preparación profesional, son los conocimientos profesionales, que se asumen como aquellos que influyen directa o indirectamente en las asignaturas del ejercicio profesional y, por tanto, los alumnos deben asimilar para cursar la carrera con éxito.

Dichos conocimientos se materializan en el proceso formativo en virtud del cual la profesión se refleja y reproduce en el pensamiento de los alumnos. En este proceso ellos

adquieren saberes sobre su profesión objetivándose en la asimilación de conceptos, proposiciones, métodos de trabajo y procedimientos.

Una vez que los estudiantes han asimilado de manera sólida los conocimientos profesionales, se les posibilita conocer el objeto de su profesión y desarrollar una actitud emocional positiva hacia la carrera. Esto también les permite reflexionar acerca del contenido de la misma.

Igualmente es un indicador, en esta etapa, el desarrollo de las habilidades profesionales, sobre las que existen diferentes criterios. Se parte de la definición de habilidad ofrecida por H. Brito como "...aquella formación psicológica ejecutora particular constituida por el sistema de operaciones dominadas que garantizan la ejecución del sujeto bajo control consciente." (H. Brito Fernández, 1990, p.6)

En la definición es necesario resaltar tres aspectos:

Se asume como definición de problema, aquella situación contradictoria de la realidad objetiva (profesional específica) que aparece en el objeto (contenido de la enseñanza y el aprendizaje) y es asumida por el sujeto cognoscente (estudiante) como tal, el cual se motiva con arreglo a un objetivo (exigencia de la sociedad) a darle solución con el uso de métodos y procedimientos de aprendizaje que se traducen en la adquisición y desarrollo de conocimientos, habilidades y el sistema de valores de la sociedad (como modos de actuación) en la cual se educa como profesional. El problema, en un inicio, es formulado para el año, por lo que trasciende el marco de la asignatura para su solución.

Este problema es general y contiene el interobjeto del trabajo interdisciplinario que posteriormente se concreta y contextualiza atendiendo las especificidades de cada una de las asignaturas.

Los problemas se caracterizan por una situación inicial conocida (elementos de una especialidad o la vida práctica dados en su formulación) y una situación final desconocida (incógnita, elemento buscado), mientras que su vía de solución también desconocida o no sistematizada obliga a plantearse cuál es el camino que se tiene que seguir hacia la meta, a la que se llega con ayuda del sistema de conocimientos ya asimilados y de los procedimientos heurísticos. Es importante que el alumno sienta la necesidad de buscar la vía de solución.

Se establecen tres posibles niveles de ayuda para lograr que los alumnos transiten por cada una de las operaciones que componen la habilidad:

Primer nivel de ayuda: Constituye un nivel de ayuda elemental. El profesor proporciona apoyos o impulsos dirigidos hacia la orientación de la actividad. El propósito está en que el estudiante comprenda el contenido de la operación, se le realizan preguntas generales que no revelan directamente el objetivo o se emplean llamadas de atención. Segundo nivel de ayuda: Constituye un tipo de ayuda de mediana complejidad El profesor proporciona apoyos o impulsos dirigidos hacia la ejecución. El propósito está en realizarle preguntas a los alumnos relacionadas con el contenido, que lo induzcan a obtener el resultado si está orientado en la actividad.

Tercer nivel de ayuda: Representa el nivel de ayuda más complejo. El docente brinda apoyos o impulsos que contienen el resultado. El propósito está en realizarle preguntas que contengan el resultado, para facilitar que el alumno continúe trabajando.

Es interés que siempre se comience por el nivel de ayuda más simple (1er nivel) y se proporcionen ayudas más complejas en la medida en que los alumnos así lo requieran.

Mediante la resolución de problemas se logra que los alumnos, en los primeros años, sean capaces de aplicar los conocimientos y habilidades adquiridas, lo que no niega la importancia de resolver otros ejercicios encaminados al desarrollo de habilidades propias de las asignaturas, porque estos pueden servir para consolidar y automatizar ciertas técnicas y procedimientos que son necesarios para la solución de problemas.

Luego, la habilidad profesional de resolver problemas es la acción dominada que se ejecuta conscientemente por el sujeto en el ejercicio profesional o una situación similar simulada. Para su logro es necesario que el objetivo esté profesionalizado y se formule en términos de la acción concreta a ejecutar, para que en su sistematización el aspecto ejecutor alcance el dominio característico de la habilidad. Pero no se trata de cualquier sistematización, ella debe cumplir determinados requisitos como lo explica H. Brito4 y estar en función de la profesión:

Como se puede observar, si se quiere realmente alcanzar la habilidad profesional, es necesario que la acción satisfaga cada uno de los requisitos descritos con anterioridad. Pero la sistematicidad requerida para que la acción devenga en habilidad profesional, es posible a través de un enfoque interdisciplinario.

La interdisciplinariedad en el proceso docente educativo.

Como fue señalado, en la preparación profesional es importante la contribución de cada una de las asignaturas que intervienen en el proceso docente educativo, porque:

... la educación profesional es un proceso complejo, que debe ser abordado de forma estructurada, teniendo en cuenta los aportes de diferentes disciplinas y sobre la base de una concepción de la personalidad que permita derivar consecuentemente un conjunto de consideraciones susceptibles de ser aplicadas en diseños de planes de acción, por los factores e instituciones que resultan claves en este proceso. (F. González Rey y A. Mitjáns Martínez, 1989, p.192)

Existe una gran variedad de criterios desde el surgimiento de la Didáctica como ciencia, sobre cómo tener en cuenta los aportes de diferentes disciplinas para la formación del alumnado.

En la educación cubana se han realizado muchos intentos porque este enfoque prevalezca, incluso se declara de manera explícita en los currículos escolares. Pero lo interdisciplinar en las instituciones educativas se ha limitado a la transmisión del conocimiento, perdiéndose así su esencia auténtica.

En el proceso docente educativo el enfoque interdisciplinario debe partir de la determinación de qué será objeto de trabajo interdisciplinario. De tal modo, todas las asignaturas trabajarán en el logro del mismo propiciando el intercambio y enriquecimiento mutuo, lo que permite que los conocimientos no se repitan, que se tenga un vocabulario común y que los métodos y procedimientos a emplear sean similares desde cada disciplina.

La interdisciplinariedad no es una combinación arbitraria de disciplinas; para el éxito de un enfoque interdisciplinario es necesaria la definición del objeto de estudio como campo de convergencia e intersección de distintas disciplinas, de tal manera que la realidad a estudiarse es su factor determinante. En tal sentido, la interdisciplinariedad, al devenir en una actividad de asimilación de los conceptos, leyes, teorías, hechos y fenómenos de una ciencia por otra u otras, permite su enriquecimiento continuo a partir del uso de los métodos y procedimientos.

Un enfoque multidisciplinario, pluridisciplinario e interdisciplinario persiguen que las disciplinas se enriquezcan y que los alumnos se apropien del sistema de conocimientos de manera sólida. Se sabe que los conocimientos son sólo un ingrediente de la educación, que es necesario ir más allá de cada disciplina y poner al estudiante como verdadero objeto y sujeto del proceso.

Para lograr una eficiente relación interdisciplinaria, es preciso profundizar en la noción de interdisciplinariedad.

... los expertos de distintos instrumentos componen una misma orquesta.

¿Desarrollan todos la misma función? Ciertamente no. De hecho la partitura del violinista no es la misma del pianista; cada uno de ellos tiene, además, una diferente a la del Oboe. Pero en todo momento los miembros de la Orquesta han interpretado, por ejemplo, la Séptima Sinfonía de Beethoven (Jurjo Torres Santomé, 1994, p.12).

Aquí se revela la importancia del trabajo cooperado entre las asignaturas, de la coordinación, de la precisión de lo que se desea y de reconocer en última instancia que todas las asignaturas tienen una finalidad esencial: la preparación profesional deseada, en este caso.

Pero, para el desarrollo riguroso de la interdisciplinariedad se deben tener en cuenta tres aspectos básicos: el vínculo con la profesión, la fundamentalización y la sistematización.

Para los alumnos, solo las cuestiones que pueden resultarles interesantes, motivadoras y problemáticas, tienen posibilidad de generar conflictos cognitivos y en consecuencia aprendizajes. Entonces es importante trabajar en la dirección del vínculo con la profesión, entendiendo por esta la posibilidad de relacionar el contenido de cada asignatura con la carrera en que el se desempeñará, lo que se reflejará en sus actividades cotidianas y los métodos de su actividad, así como en su personalidad.

Para conseguirlo, en cada clase de las diferentes asignaturas, se debe vincular la asignatura con la profesión, es decir, se debe organizar en función de su contribución a la preparación para enfrentar la realidad profesional en que se vivirá, posibilitando un mayor acercamiento de los estudiantes a los problemas que enfrentarán en su práctica y ejercicio profesional.

En tal sentido, el profesorado no puede impartir la asignatura desligada del perfil profesional; se tendrá presente en todo momento en qué puede contribuir la asignatura en la preparación para la profesión. Como consecuencia todo contenido que se proyecte, además de tener la actualidad científica necesaria propia de la disciplina, se debe enfocar hacia la profesión de forma directa o indirecta. Esto permite fortalecer los intereses por el aprendizaje, y no olvidar que éste depende esencialmente del sujeto que aprende y no, tan solo y de manera directa, de lo que desea o se propone el profesor.

Además, para la determinación y estructuración del contenido es importante la fundamentalización que considera los contenidos, métodos y procedimientos necesarios y suficientes que el egresado requiere, sin perder la logicidad y secuencia, es decir, los aspectos que constituyen el núcleo, que trascienden y son decisivos en la preparación para el ejercicio profesional.

En el proceso formativo, no se puede referir al contenido o al método sin preocuparse de la actividad a la cual está vinculada, es decir, durante el estudio de cualquier asignatura hay que pensar inicialmente, no solamente en la cantidad de hechos estudiados, sino en la asimilación de los contenidos, métodos y procedimientos

fundamentales y en la formación de aspectos generales de la actividad cognoscitiva adecuados a la realidad del adolescente.

Lo fundamental del contenido, es decir, su carácter esencial, necesario y suficiente, permitirá garantizar una formación a tono con el desarrollo profesional, de modo que se expresen en los objetivos aquellas habilidades y conocimientos que constituyen núcleos básicos.

La fundamentalización en la enseñanza y aprendizaje es esencial al tener en cuenta aquellos contenidos, procedimientos y métodos que en calidad de invariantes poseen una mayor generalidad y que son adaptables a los cambios científicos y tecnológicos.

Lo expuesto debe comprenderse como la necesidad de que la estructuración del contenido debe alejarse de un enfoque enciclopédico tanto como del utilitarismo, se deben evitar los extremos, se debe sopesar el contenido de cada una de las asignaturas bajo la óptica de su vínculo con la profesión, la fundamentalización del contenido y la lógica de la ciencia sin descuidar la sistematización necesaria.

Para lograr la sistematización hay que seguir o aproximarse a un enfoque de sistema, es decir, interrelacionar los elementos que intervienen en el proceso de formación profesional, donde se revelen los nexos y la lógica interna del sistema de conocimientos, habilidades, valores, métodos y procedimientos.

Se asume por sistematización la posibilidad de desarrollar el proceso docente a partir de un enfoque sistémico de los contenidos y métodos, dentro de la asignatura y en su relación con las demás, teniendo como brújula los objetivos a alcanzar. El contenido debe tratarse como un sistema donde el estudiante vea que toda la asignatura y el conjunto de ellas conforman un mismo fenómeno que se concatena con la vida y tiene en cuenta todo cuanto él conoce.

Existen varias definiciones de interdisciplinariedad. Así por ejemplo, J. Núñez (1994) plantea que esta debe comprenderse como "... el encuentro y cooperación entre dos o más disciplinas donde cada una de ellas aporte sus esquemas conceptuales, forma de definir problemas y métodos de integración"". Aquí se ofrece una parte del cómo, de lo que se espera de la relación interdisciplinaria.

M. Pérez (1995) la asume como la relación de cada disciplina con el objeto y entre ellas. La relación constitutiva de un objeto específico y propio de todas ellas. Un interobjeto que constituye un contenido sustancial en su desarrollo histórico en ciertos ámbitos científicos. Aquí se aporta algo muy valioso, el qué, del trabajo interdisciplinario.

Por otra parte, J. García para el trabajo de integración en el subsistema de la Educación Técnica y Profesional aporta otros elementos del cómo, al ver la interdisciplinariedad en la relación "entre las disciplinas (…) sobre la base de la fundamentalización, profesionalización y sistematización del contenido"" (Jorge García Ruiz, 1999, p.37).

Estas definiciones, en su esencia, no se contradicen y corroboran el lugar dado a la interdisciplinariedad en los niveles de relaciones interdisciplinarias.

Por esto se señalan, como elementos importantes a garantizar, para que exista interdisciplinariedad:

Sin la determinación de este inter-objeto, que pudieran ser conceptos, habilidades, problemas comunes, ejes transversales, nodos cognitivos, métodos, procedimientos, valores, etc., no se puede hablar de interdisciplinariedad.

A partir de lo antes expuesto, se asume que la interdisciplinariedad, en la preparación profesional, es la relación de cooperación e intercambio entre dos o más asignaturas sobre un inter-objeto que se determina a partir de la fundamentalización, la sistematización y el vínculo con la profesión que permite el enriquecimiento mutuo de las asignaturas involucradas en sus marcos conceptuales, sus procedimientos, sus metodologías de enseñanza-aprendizaje y de investigación.

Los profesores deben tener presente que no es solo importante mostrar las insuficiencias que poseen los estudiantes en su sistema de conocimientos, sino también el valor que ellos tienen para su vida posterior, la profesión, lo cual motiva a la necesidad de su aprendizaje y apropiación.

II. Metodología con enfoque interdisciplinario para fortalecer la preparación profesional.

El trabajo de preparación profesional, en los centros que los forma, debe tener en cuenta cada uno de los componentes personales y no personales del proceso docente educativo, donde se revelen las siguientes condiciones básicas.

Basada en estos supuestos, la metodología para establecer la interdisciplinariedad que se propone, consta de cuatro momentos importantes.

Determinación del marco referencial.

A continuación se muestra cómo precisar cada uno:

Para esto es necesario:

Las tareas5 (conocimientos, objetivos, etc.) se ubican en una matriz cuadrada. En los lugares aij, donde i representa la fila y j la columna, solo aparecerán los dígitos 0 y 1. El uno (1) indica que la tarea de la fila i incide o es precedente a la correspondiente tarea de la columna j, mientras que el cero (0) representa la no precedencia. De esta manera, para ordenar el conjunto de tareas, se van tomando de la matriz, por filas, aquellas que más uno posean. Con este nuevo orden es que debe ser proyectada la realización del sistema de tareas.

De este conjunto de tareas, en la matriz, se puede determinar:

-si se lee por filas:

.a qué tarea precede cada una.

- si se lee por columnas:

.qué exige resolver cada tarea, qué tareas son de mayor exigencia, qué tareas son las sencillas.

Otras informaciones pueden extraerse de la red de tareas (grafo orientado en cuyos vértices se identifican las tareas, quedando conectadas entre sí y al objetivo) de donde se infieren:

-las tareas que sistematizan el contenido de varias tareas.

-las tareas que le dan cumplimiento directo al objetivo.

-las tareas que enlazan varios tipos de información.

La selección de las tareas facilitará a los profesores seleccionar los ejercicios y problemas que garanticen la integración y la sistematización del contenido en función de la profesión.

Como consecuencia se precisan las formas de trabajo, resaltando como aspecto esencial la resolución de problemas por lo que aporta en modos de actuación ante situaciones de las cuales no se conoce una posible vía de solución.

Este sistema de tareas responde a los siguientes requisitos:

El sistema de tareas generales debe cumplir algunas exigencias para la intervención interdisciplinaria: