Desarrollo urbano sostenible (sociología del medio ambiente)



Introducción

Este trabajo tiene como principal objetivo presentar de forma general qué es el desarrollo sostenible urbano. Para ello hemos analizado algunas de la principales problemáticas de nuestras ciudades que afectan a la sostenibilidad, así como algunas alternativas posibles para solucionar dichos problemas.

Hemos clasificado las limitaciones en dos apartados diferenciados. El primero tiene que ver con el metabolismo de las ciudades. La necesidad de incluir una nueva gestión del agua, la energía y los residuos que siga un modelo circular en el que el reciclaje juegue un papel esencial a la hora reducir los problemas ambientales que generan las ciudades. En segundo lugar hemos analizado algunas características socioeconómicas y espaciales que no favorecen la sostenibilidad ambiental y el bienestar social, y las medidas que se están llevando a cabo para solucionar problemas como la vivienda, tráfico, marginación y otros aspectos.

Por último hemos incluido la Agenda 21 Local como uno de los instrumentos más efectivos para introducir el desarrollo sostenible a nivel local y cómo se está implantando en las ciudades españolas.

El concepto de Desarrollo sostenible apareció en 1987 publicado en el Informe Brundtland de Naciones Unidas donde se define como aquel modelo de desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas[1]

Lo novedoso del concepto reside en la inclusión de tres premisas fundamentales. La primera de ellas tiene que ver con la ampliación del concepto de desarrollo, no sólo como crecimiento económico, sino integrando el bienestar social y la calidad de vida. Un segundo punto a destacar es el de crear la necesidad de una distribución equitativa de la riqueza no sólo entre las generaciones presentes, sino también respecto a las futuras. Finalmente propone una utilización racional de los recursos como condición para asegurar la habitabilidad del planeta a largo plazo.

Aunque el término Desarrollo Sostenible ha sido objeto de diversas definiciones, y se presenta en la actualidad política como una nueva necesidad de plantearse el desarrollo y su relación con el medio ambiente, no deja de ser de momento un marco teórico para establecer objetivos y orientar políticas, ya que apenas se han desarrollado y aplicado algunas actuaciones parciales.

Tal y como encontramos en Agenda Habitat España[2]la contribución de las ciudades al desarrollo sostenible debe contar con un análisis de sus condiciones actuales de crecimiento y funcionamiento, aunque en este momento las políticas van más encaminadas a reducir la insostenibilidad como una manera de ir definiendo el nuevo modelo.

Desarrollo sostenible y ciudad

2.1- ¿Qué motivos hacen necesaria la sostenibilidad en la ciudad?

La importancia de incluir una gestión de la ciudad fundamentada en el concepto de sostenibilidad radica en que una gran parte de los problemas ambientales tienen su origen en las ciudades y entornos industriales, al ser las principales fuentes emisoras de residuos y contaminación, son también las demandantes de recursos naturales y energéticos. Desde el punto de vista socioeconómico son los principales centros de actividad y decisión, y los que más población agrupan, situación de la que se derivan otras problemáticas (paro, economía sumergida, alineación, insolidaridad...)[3].

Como ejemplo, la siguiente tabla muestra los principales países que emiten CO2.

Monografias.com

Fuente: Smith, Peter, Optiosn for a flexible planet. 1996[4]

La producción de Co2 está muy relacionada con la ciudad moderna convencional, los estilos de vida y el consumo. En los países más prósperos se tiende a consumir más, con lo que aumenta el uso de recursos, la generación de residuos, y finalmente la producción de dióxido de carbono.

2.2- ¿Qué es una ciudad sostenible?

Girardet[5]propone una definición provisional en la que una ciudad sostenible se organiza de manera que posibilite que todos sus ciudadanos satisfagan todas sus necesidades y que eleven su bienestar sin dañar el entorno natural y sin poner en peligro las condiciones de vida de otras personas, ahora o en el futuro.

En primer lugar hace hincapié en las personas y sus necesidades a largo plazo: tales como la buena calidad del aire y del agua, alimentos saludables y buena vivienda. También se incluye la educación, la sanidad el empleo o la distribución de la riqueza. Y todo esto se debe conseguir sin dañar el medio ambiente.

2.3- ¿Qué limitaciones tienen nuestras ciudades para que sean sostenibles?

En general, las ciudades han ido creciendo sin una planificación previa y sin tener en cuenta aspectos medioambientales, además la construcción de algunas ciudades ha sido producto de la historia de su población y de los hechos históricos que han acontecido en ellas.

A la hora de introducir la sostenibilidad nos damos cuenta que los procesos que han caracterizado a las ciudades y su desarrollo son en buena parte responsables de muchos de los problemas ambientales, tales como el calentamiento global por la emisión de CO2 o el consumo masivo de recursos no renovables. De esta manera son muchos los factores a reformar y cambiar para que vivir en la ciudad no sea un riesgo para el planeta, sabiendo que en los países desarrollados una gran parte de los habitantes son urbanos, y es un fenómeno que aumenta en todas las ciudades del mundo.

2.3.1- Elementos fundamentales del metabolismo urbano

Sigue predominando un modo lineal de producción, consumo y eliminación urbana. Esto significa que tomamos lo que necesitamos, lo consumimos y lo que resta lo dejamos fuera del sistema. La introducción de sistemas metabólicos circulares convertirían los productos de desecho en materias primas del sistema productivo. Es lo que denominamos reciclaje.

Hay tres elementos fundamentales para que un ciudad funcione: el agua (y la eliminación de las aguas residuales), los residuos sólidos y la energía. Vamos a ver a continuación como los gestionan y qué nuevas formas se están poniendo en marcha.

Para abastecer a las grandes ciudades el agua suele extraerse de los ríos, que a menudo están lejos de las ciudades, sobre todo porque muchos de los que están cerca ya no tienen la capacidad de hacerlo. Esto ya supone un gasto de energía, infraestructura para llevar el agua y las pérdidas que puedan ocasionarse. Además este agua se trata para suministrarla a los hogares, se somete a un proceso de cloración. Esto hace que a mucha gente le resulte desagradable el agua y consuman agua embotellada. Ésta forma de consumir sale muy cara al medioambiente: para llenar un litro y medio se pierde más, se gasta mucha energía e transportarla, en embotellarla. Sería deseable asegurar la calidad del agua urbana y que fuera lo suficientemente alta para que volviera a ser utilizada de forma general como agua potable.

Una propuesta interesante sobre las aguas residuales es cambiar su propósito. En lugar de crear sistemas de eliminación, invertir más en instalaciones de reciclado en las que la aguas residuales puedan ser tratadas de forma que la emisión principal sean fertilizantes adecuados para tierras de cultivo.

- Residuos sólidos

Una de las formas de tratar los residuos sólidos es depositarlos en escombreras, que están recubiertas de arcilla y que se sellan y se cubren con una capa de tierra sobre la que se planta hierba. De estas basuras se extrae gas metano que se utiliza para hacer funcionar pequeñas centrales eléctricas, pero este sistema es poco productivo: de la basura de 2 millones personas, con este método, se puede llegar a abastecer 30 mil personas. Además ninguna población quiere tener cerca una escombrera por los problemas que puede ocasionar.

Otro de los métodos es la incineración, tiene la ventaja de reducir los residuos y además puede recuperarse la energía, pero no es una de las opciones más adecuadas ya que la liberación de gases tóxicos de las chimeneas les han dado muy mala fama. En principio sólo aquellos residuos que no puedan reciclarse deberían ser objeto de incineración.

Actualmente se está decidiendo no invertir tanto en nuevas incineradoras, y en su lugar hacerlo a favor de una combinación de medidas de reciclaje y compostaje y un mínimo de incineración. Viena, por ejemplo, recicla el 43% de sus residuos domésticos. En el Cairo el papel de desecho se reprocesa y se convierte en nuevo papel y cartón, las alfombrillas se deshilachan y se convierten en sacos y otros productos, la materia orgánica se composta y se devuelve a la tierra de cultivo circundante como fertilizante.

Sigue existiendo una gran dependencia de los combustibles fósiles, un 85% de la energía mundial comercial se produce gracias a ellos. Además una gran parte del consumo se da en y para las ciudades. Desde luego reducir el consumo urbano de energía sería indispensable para solucionar los problemas mundiales de contaminación del aire.

Apuntamos dos propuestas alternativas: las centrales de cogeneración de energía eléctrica y la energía solar. La primera tiene un 80% de eficiencia (muy superior a otras) y pueden funcionar por medio de muchas fuentes de energía, geotermal o virutas de madera. En cuanto a la energía solar se instalan módulos fotovoltaicos en los edificios. En la actualidad la energía solar es ocho veces más cara que la convencional, pero se estima que sea competitiva en breve, a medida que las tecnologías se desarrollen y crezca el mercado.

2.3.2 Limitaciones socioeconómicas y espaciales

En este apartado hemos querido apuntar algunas de las características que definen nuestras ciudades, y que recoge la Agenda Habitat España[6]

Las ciudades de más de 50 mil habitantes han pasado de 18.7 a 24.7 millones de habitantes en los últimos 20 años, representando el 62.6% de la población. Es previsible que en las próximas décadas nos aproximemos a los índices de los países europeos, que llegan al 90% de población urbana. Por otra parte, en España la población se concentra en determinados territorios (el 50% de la población se concentra en el 3.6% del territorio) existiendo grandes zonas rurales y forestales poco pobladas. Muchas de las ciudades pequeñas se encuentran en un período de transición y necesitan de un nuevo enfoque socioeconómico o se irán despoblando poco a poco.

En el otro extremo tenemos el litoral español, que asienta el 36.5% de la población que, a su vez, llega a triplicarse en la época turista, creando situaciones de congestión y de difícil dotación de servicios, ejerciendo una fuerte presión ambiental sobre las costas y las áreas urbanas, especialmente en el litoral mediterráneo y las islas.

La estructura de la ciudad hace referencia a los diferentes modelos que incluyen centros históricos, ensanches, polígonos, urbanizaciones y áreas de edificación dispersas. En las últimas décadas se ha producido una separación extrema de funciones por barrios, la urbanización discontinua y la ocupación discontinua del territorio, que han dado lugar a problemas de habitabilidad y sostenibilidad, unido al despilfarro de suelo e infraestructura y el elevado coste de mantenimiento de servicios.

Hay que apuntar que la labor del sistema inmobiliario ha agravado esta situación dada la falta de control público a la hora de satisfacer adecuadamente las necesidades económicas, sociales y de infraestructuras.

Algunas de las consecuencias de la falta de organización en la estructura de la ciudad son:

El desarrollo urbano sostenible no sólo depende de integrar medio ambiente y crecimiento económico, sino que además se debe mejorar la calidad de vida y el bienestar social de sus habitantes de forma equitativa. Por ello la integración social y fomentar la convivencia entre sus vecinos es esencial. La participación social es una de las características de la Agenda 21 Local como base para conseguir la sostenibilidad.

En todas las ciudades nos encontramos con barrios que se definen y conocen como marginales o peligrosos. En general son barriadas con pocas oportunidades, falta de accesibilidad y habitabilidad degradada. Suelen recoger población en situaciones precarias de empleo y pueden acabar siendo lugares que estén desconectados socialmente de la ciudad.

La concentración de la pobreza y marginalidad conlleva a menudo procesos de delincuencia: bandas juveniles, delitos asociados al incremento de inmigrantes sin papeles que no encuentran trabajo. Es una segregación socio –espacial, en la que los planes sectoriales de integración o activación económica han tenido un éxito muy reducido.

D) Vivienda

En España nos seguimos encontrando edificios sin condiciones mínimas de habitabilidad, en malas condiciones de mantenimiento. Además las nuevas construcciones no están adaptados de manera pasiva al clima: los edificios actuales buscan la climatización artificial (aire y calefacción) cuando se pueden orientar y aprovechar el calor del sol, tal y como hacían nuestros abuelos.

En España predomina la vivienda en propiedad, esto unido al incremento de los precios hace más complicada la satisfacción de muchos sectores de la población. Se está dando un fenómeno de migraciones internas como consecuencia precisamente de los altos precios en unas zonas respecto a otras como forma de mejorar la calidad de vida. Se suele migrar lejos del centro lo que a su vez ocasiona más desplazamiento. Como vemos muchas de problemáticas están interrelacionadas.

La agenda 21 local como instrumento de acción

En la conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992, se adoptó el compromiso de promover el desarrollo sostenible que quedó plasmado en varios documentos, entre ellos la Agenda 21.

La Agenda 21 es un plan de acción para la sostenibilidad que para llevarlo a cabo necesita de la cooperación y aprendizaje mutuo entre las administraciones públicas y los agentes sociales.

La elaboración del programa 21 Local exige identificar en cada población los problemas ambientales más acuciantes. También desarrollar planes de actuación con la participación de los actores sociales locales y crear foros de debate ciudadano. Desde un punto de vista más analítico se ha de documentar el estado y los cambios de las estructuras sociales y del medio físico desde el punto de vista de la sustentabilidad de manera que se pueda planificar el desarrollo.

La implantación de la Agenda 21 Local en España está siendo lenta. Observamos respuestas muy desiguales entre las diferentes administraciones. La administración estatal se ha mantenido al margen porque entiende que no entra dentro de sus competencias. Algunas comunidades autónomas (País Vasco, Andalucía y Cataluña) han adoptado medidas de impulso, y las respuestas municipales han sido muy desiguales: desde no adoptar ninguna medida a ser más activas. Por ejemplo en 1999 más de dos terceras partes de los grandes municipios ignoraban esta iniciativa. La mayoría de los municipios que han iniciado el proceso lo han hecho de manera sectorial y pluralista, es decir que han incrementado la participación ciudadana, pero las medidas han sido sectoriales, no integradas.

Pese a esta situación ha habido municipios (Calviá, Gastéis, Barcelona) que mediante una estrategia promocional, intercambio de recursos cognoscitivos y una gran capacidad de liderazgo municipal, han conseguido espacios de innovación en la implantación de la Agenda 21.

Conclusiones

Las grandes urbes se están convirtiendo en nuestro hábitat principal en todos los países del mundo. Según Girardet no vivimos en una civilización sino en una movilización de recursos naturales, personas y productos.

A pesar de que el medio ambiente es una cuestión que está en la agenda política, en los foros mundiales y en las opiniones de los ciudadanos, sigue estando presente una doble valoración: ambientalismo para las ideas y opiniones y productivismo para las acciones. Nos buscamos un bosque al que proteger pero no cuestionamos nuestra forma de consumo. Se valora de forma abstracta la naturaleza, pero no acaban de concretarse nuevos criterios ecológicos que guíen el consumo ambiental.

Tal y como hemos dicho a lo largo del trabajo, las ciudades modernas crean vastos impactos ambientales, aunque con medidas adecuadas podemos conseguir ciudades más sostenibles:

Una de las formas más adecuadas para llevar a cabo estas medidas es la implantación de la Agenda 21 Local en nuestros municipios, ya que se muestra como un instrumento eficaz para la sostenibilidad, activar la economía, fomentar la participación e incrementar el bienestar social. Eso sí, se necesita de decisión y liderazgo político para llevar a cabo esta estrategia de cambio social.

Bibliografía

N. Font y Joan Subirats, Local y Sostenible. La Agenda 21 Local en España. Barcelona, Icaria 2000

Agenda Habitat España, II Conferencia de Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos, Ministerio de Fomento, 1996

Edwards, Brian, Guía básica de la sostenibilidad,Barcelona, Ed. Gustavo Gili, 2004

J. Marcos Castro, Desarrollo Sostenible. www.eumed.net/tesis/jmc

Girardet, Herbert, Creando ciudades sostenibles, Valencia, Ed Tilde, 2001

J. M. Naredo y S. Rueda, La "ciudad sostenible": Resumen y Conclusiones, http://habitat.aq.upm.es/cs/p2/a010.html

Vazquez Espí, M., Ciudades sostenibles, www.apabcn.es/sostenible/castellano/defacult.htm

Notas:
[1] N. Font y Joan Subirats, Local y Sostenible. La Agenda 21 Local en España. Barcelona, Icaria 2000

[2] Agenda Habitat España, II Conferencia de Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos, Ministerio de Fomento, 1996

[3] J. Marcos Castro, Desarrollo Sostenible. En internet: www.eumed.net/tesis/jmc

[4] Datos sacados de: Edwards, Brian, Guía básica de la sostenibilidad,Barcelona, Ed. Gustavo Gili, 2004

[5] Girardet, Herbert, Creando ciudades sostenibles, Valencia, Ed Tilde, 2001

[6] Agenda Habitat España, II Conferencia de Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos, Ministerio de Fomento, 1996

Enviado por: Ing.+Lic. Yunior Andrés Castillo S.

"NO A LA CULTURA DEL SECRETO, SI A LA LIBERTAD DE INFORMACION"®

Santiago de los Caballeros, República Dominicana, 2016.

"DIOS, JUAN PABLO DUARTE, JUAN BOSCH Y ANDRÉS CASTILLO DE LEÓN – POR SIEMPRE"®

 

 

 

Autor:

Cristina Noguera Torrecillas.