Eventos de movimiento y construcciones de movimiento causado



Resumen

En el marco de la gramática de construcciones se ha llamado construcción de movimiento causado a aquellos casos en que el verbo principal manifiesta una acción producida o llevada a cabo por el sujeto, que actúa como origen del movimiento del objeto directo en la dirección expresada por un adjunto direccional, tal como ocurre en Frank sneezed the tissue off the table ("Frank hizo volar la servilleta de la mesa de un estornudo"). La gramática del español carece de esta construcción, al menos de manera productiva, tal como lo sugiere la agramaticalidad de oraciones como *Francisco estornudó la servilleta hacia afuera de la mesa.

El objetivo del presente proyecto de adscripción ha sido explorar los distintos modelos propuestos para las estructuras con verbos de movimiento en general y, en particular, la construcción de movimiento causado. Para ello, se han relevado fundamentalmente las características de las construcciones de movimiento causado a fin de encontrar cuáles son sus semejanzas y diferencias con otras construcciones semejantes, tales como las resultativas y las distintas formas de expresar los eventos de movimiento. Dicho relevamiento se ha realizado colocando el foco principal de interés en las restricciones que atañen al español, pero considerando en todos los casos la comparación interlingüística.

Introducción

Desde el punto de vista lingüístico, los eventos de movimiento constituyen una categoría semántica que se caracteriza por compartir una serie de componentes conceptuales particulares, esencialmente un objeto o figura que se mueve, un escenario o fondo sobre el cual se produce ese movimiento y una dirección. Podemos encontrar ejemplos de la expresión lingüística de eventos de movimiento en (1).

(b) Juan salió de la habitación corriendo.

Un aspecto interesante de los eventos de movimiento es la forma en que interaccionan con la noción de causalidad. Así como distintas lenguas codifican sintácticamente el movimiento de manera diferente, también existen diferencias

en las formas en que permiten que el movimiento interactúe con ella. En este marco, el inglés posee lo que se conoce como construcción de movimiento causado, tal como se ilustra en (2).

Frank estornudó la servilleta afuera la mesa "Frank hizo volar la servilleta de la mesa de un estornudo"2

(Goldberg, 1995: 152).

Por el contrario, otras lenguas, como el español, no admiten este tipo de construcción, tal como lo vemos en (3), que resulta agramatical con la lectura de que la servilleta voló de la mesa a causa del estornudo.

Este trabajo persigue el objetivo de indagar en esta construcción desde un punto de vista interlingüístico, tratando de problematizar, en primer lugar, su recorte y definición dentro del dominio de las construcciones de movimiento y, de manera más amplia, dentro del de las construcciones resultativas. En segundo lugar, se relevará el comportamiento de estas construcciones en español desde una perspectiva comparativa.

La expresión lingüística del evento de movimiento

2.1 Los eventos de movimiento

Talmy (1985; 2000) representa el trabajo más influyente acerca de la forma en que las lenguas codifican el movimiento. Este autor analiza la semántica conceptual de los eventos de movimiento e identifica en él los componentes de figura (el elemento que se mueve), fondo (el espacio de referencia contra el cual se mueve la figura), movimiento (el carácter de permanencia o cambio de locación de la figura en relación con el fondo), trayectoria (el recorrido trazado por el movimiento de la figura contra el fondo) y coevento (un evento que acompaña al evento de movimiento, típicamente su causa o su manera). La trayectoria se subdivide además en vector (la dirección del movimiento), conformación (el complejo geométrico que relaciona el esquema básico de fondo con el esquema de fondo completo, como, por ejemplo, el esquema de imagen contenedor, que conceptualiza un espacio como una entidad diferenciada que se delimita en relación con otros espacios por medio de una frontera y, eventualmente, un portal de acceso/salida) y deixis (la relación del movimiento con respecto al hablante). Talmy asume que la forma en que las lenguas lexicalizan estos componentes, es decir la manera en que se asocian a un morfema particular, da lugar a tipologías. Para establecer su clasificación considera como morfemas particulares las categorías sintácticas de verbo y satélite. Esta última es una categoría gramatical que se presenta en relación de

hermana con la raíz verbal y que conforma con ésta el complejo verbal, tal como ejemplificamos en (4):

Cuando pron3 llegó a el final, la grabación automáticamente comenzó sobre

/ [re­satélitestartedverbo]complejo verbal from the beginning. re comenzó desde el principio.

"Cuando llegó al final, la grabación [volvió a comenzar] / [recomenzó] automáticamente".

(Adaptado de Talmy, 2000: 120).

De esta forma, Talmy reconoce dos grandes tipos de lenguas, las lenguas de marco satelital, como el inglés, que tienen tendencia a lexicalizar la manera y el movimiento en el verbo y la trayectoria en un satélite, como ejemplificamos en (5), y las lenguas de marco verbal, como el español, que tienden a lexicalizar el movimiento y la trayectoria en el verbo y la manera en un adjunto, como en (6) o en un satélite (como ocurre en la lengua Nez Perce, no ilustrado aquí).

Es preciso notar que estas tendencias sintáctico­semánticas de estos dos tipos de lenguas no son absolutas ni totalmente excluyentes entre sí. El inglés, por ejemplo, posee verbos como enter o exit que se comportan sintácticamente al modo de los verbos de movimiento en las lenguas de marco verbal, como se puede ver en (7).

Él entró la habitación. "Él entró a la habitación."

Las lenguas de marco verbal, por su parte, aceptan cierto tipo de construcciones similares a las de las lenguas de marco satelital, como las de (8), donde el verbo principal denota el coevento y la trayectoria se establece en un adjunto.

(b) Nadamos río arriba.

A lo largo de este informe trataremos de esclarecer bajo qué condiciones las lenguas de marco verbal aceptan este tipo de construcciones.

2.2. La construcción de movimiento causado

Dentro de la expresión de los eventos de movimiento, la denominada construcción de movimiento causado es aquella que encontramos ejemplificada en ejemplos como los siguientes:

Frank estornudó la servilleta afuera la mesa "Frank hizo volar la servilleta de la mesa de un estornudo"

Ellos rieron el pobre muchacho afuera de la habitación

"Ellos hicieron con sus risas que el pobre muchacho se fuera de la habitación".

Sue dejó el agua afuera de la bañera

"Sue dejó que el agua de la bañera se derramara".

(Goldberg, 1995: 152)

Goldberg (1995) propone para esta construcción la estructura de (10).

En (10), SUBJ es el respectivo sujeto, V es cualquier verbo no estativo, OBJ es el objeto y OBL es una frase direccional. A nivel semántico, la interpretación es la de (11):

Aplicada a (9a), por ejemplo, esta interpretación nos da la presencia de una entidad explícita en función de sujeto, Frank, que realiza una acción explícita no estativa, estornudar. Esta acción causa a su vez un movimiento implícito de un objeto explícito, la servilleta, en una dirección explícita, hacia afuera de la mesa. También encontramos esta construcción en lenguas como el alemán:

Frank estornudó la servilleta de­laDAT mesa "Frank voló la servilleta de un estornudo".

Otras lenguas como el español carecen de este tipo de casos, tal como se desprende de la imposibilidad de una traducción estructuralmente equivalente de los ejemplos de (11):

*Frank estornudó el pañuelo hacia afuera de la mesa. Sólo aceptamos este patrón en ciertos casos particulares como los (14).

(a) Roberto empujó al ladrón contra la pared.

(b) El deportista tiró la pelota a la cancha de al lado.

En lo que sigue trataremos de determinar cuáles son las características que distinguen a ejemplos como los de (11) de los de (14) y si es posible correlacionar el comportamiento diferencial de (13) y (14) en español con la tipología establecida por Talmy respecto del modo en que las lenguas codifican los eventos de movimiento.

El dominio de las construcciones de movimiento causado

Una forma de entender la construcción de movimiento causado es como un subtipo de las construcciones resultativas. Es, por ejemplo, el tratamiento que realizan Goldberg & Jackendoff (2004). Estos autores defienden que las construcciones resultativas forman una familia que varía respecto de una serie de dimensiones, de entre las cuales una es la presencia de una frase resultativa de propiedad (15a), en la que el resultado causado por la acción del verbo principal es un estado o propiedad, o una frase resultativa de configuración espacial (15b), en la que el resultado es una ubicación en el espacio.

risas".

(b) The critics laughed the play off the stage. Los críticos rieron la representación afuera el escenario.

"Los críticos hicieron que la obra salga del escenario con sus (Goldberg & Jackendoff, 2004: 536)

Resulta particularmente relevante en este panorama considerar dos distinciones respecto de las construcciones resultativas que se han propuesto inicialmente en relación con las adjetivales de propiedad: las débiles y fuertes por un lado y las simples y complejas por otro.

Resultativas fuertes y débiles

La primera distinción que involucra a las resultativas constituye la existente entre resultativas fuertes y débiles (Washio, 1997; Acedo Matellán, 2010). Las primeras representan eventos que son compatibles con un estado resultante pero no lo conllevan necesariamente (16a). Las segundas, en cambio, son eventos que de por sí llevan necesariamente asociado un estado resultante (16b).

John disparó Mary muerta John mató a Mary de un disparo.

(b) John painted the wall blue. John pintó la pared azul. John pintó la pared de azul.

(Washio, 1997: 1)

Como veremos más adelante, mientras algunas lenguas aceptan ambos tipos de resultativas, como ocurre con el inglés, otras lenguas sólo admiten las resultativas del tipo débil, como ocurre con el japonés.

Construcciones resultativas simples y complejas

La segunda distinción tiene que ver con el nivel de complejidad del evento, es decir, si se trata de un evento simple o complejo en términos de Levin y Rappaport Hovav (2005). En el plano de las construcciones resultativas, que se definen como eventos que producen un estado resultante, las resultativas simples son aquellas que constituyen un evento uniforme, mientras que las complejas son aquellas en las que es posible identificar un evento diferenciado que conduce al estado resultante. El contraste se ve en ejemplos como los de (17) y (18).

(b) Sue cleaned the table.

(Acedo Matellán, 2010: 170)

(Goldberg, 1995: 189)

En (17) sólo existe de modo explícito un evento de cambio de estado, denotado en este caso por el pasaje al estado limpio (clean) del objeto mesa (table) ocasionado por el agente Sue. En (18), en cambio, coexisten dos eventos: el de trapear la mesa (denotado por el verbo wipe) y el del cambio de estado de la mesa (denotado por clean). Entre ambos eventos se establece una relación de causalidad. De esta manera, mientras que (17) ilustra dos resultativas simples, la oración de (18) es una resultativa compleja.

En el ámbito de esta distinción puede interpretarse el contraste entre los ejemplos de (19).

En (19a) y (19b) nos encontramos con eventos de movimiento que involucran un agente (en este caso implícito) que se desplaza en dirección a la habitación. Este desplazamiento es atélico en el primer caso (19a) y télico en el segundo (19b). En (19c), en contraste, encontramos dos eventos, un evento de correr en

dirección a la habitación y un evento de entrar en ella. Este segundo caso es agramatical en español.

En estos sentido, creemos, debe interpretarse la distinción de Aske (1989) entre preposiciones locativas y preposiciones télicas. Para este autor, el inglés posee ambos tipos de sintagmas de dirección, mientras que el español sólo acepta el primero. Como lo demuestran (19a) y (19b), el español no presenta un comportamiento diferencial basado en la telicidad de la frase direccional, interpretada como si el movimiento tiene un final preciso o no. Tal como lo muestra (19c), la diferencia en español radica en que esta lengua no acepta frases de dirección que denoten el traspaso de una frontera en el plano de la conformación (es decir, el pasaje de un afuera a un adentro o viceversa en el marco del esquema de imagen contenedor), ya que este tipo de frases equivalen a eventos en sí mismos, o, en términos de Aske, a predicados no verbales.

El panorama interlingüístico de los tipos de resultativas y su relación con la construcción de movimiento causado

Para poder dar cuenta de por qué ciertas lenguas como el español carecen de la construcción de movimiento causado es preciso examinar el modo en que se comportan respecto de los distintos tipos de resultativas y cuál es el lugar de esta construcción en ese panorama.

Como argumenta Washio (1997), el japonés se diferencia del inglés en que mientras este último acepta tanto resultativas débiles (20) como fuertes (21), el primero sólo acepta resultativas débiles (22) y rechaza las fuertes (23).

"Yo congelé el helado hasta dejarlo duro".

"El trapeó la mesa hasta dejarla limpia".

(Washio: 1997: 5)

"John martilló el metal hasta aplanarlo".

Los caballos arrastraron los troncos hasta alisarlos.

"Ella pateó al perro hasta dejarlo maltrecho".

"Los jockey hicieron correr a los caballos hasta dejarlos

sudorosos".

 

 

Autor:

Fernando Martín Carranza.

UBA