El fracaso de una economía de "algoritmos"

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El fracaso de una economía de "algoritmos", donde la farsa ha coronado a la infamia (una era de excesos, desregulación, financierización, operativa de alta frecuencia, especulación, burbujas, rescates indiscriminados a la banca, flexibilización cuantitativa -QE-, monetización de la deuda, privatización de las ganancias, socialización de las pérdidas, represión financiera, ingeniería fiscal, estancamiento secular, alto desempleo, élites extractivas, creciente desigualdad, realidad virtual, entretenimiento banal y,… otras "disrupciones" fraudulentas)

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Los principales fracasos del modelo económico que provocó la crisis (2008-2016)

- Introducción: vivir para ver…

¿Quién ha dicho esto?

"En vez de llevar al crecimiento, algunas políticas neoliberales han aumentado la desigualdad, a la vez que ponen en peligro la expansión duradera"…

"Hay aspectos de la agenda neoliberal que no han funcionado como se esperaba"… "los costos en términos de aumento de desigualdad son prominentes"… "le hace daño al nivel y la sustentabilidad del crecimiento"…

La declaración, insólita para el organismo que, más que ningún otro, es asociado en la imaginación popular con la expansión de políticas económicas ortodoxas o neoliberales, corresponde a un artículo de Jonathan D. Ostry, Prakash Loungani y Davide Furceri, todos ellos funcionarios del FMI. Ostry es subdirector del Departamento de Investigaciones del organismo. Loungani es jefe de división y Furceri es economista en la misma dependencia.

El escrito sorprende por ser una aparente admisión de error por parte de expertos del FMI a las políticas que contra viento y marea buscó imponer la entidad a lo largo del mundo. Y que, según sus críticos, fueron adoptadas con un elevado costo social.

A lo largo de las décadas, y en particular en América Latina, el organismo se hizo especialmente conocido (y frecuentemente criticado) por los planes de ajuste que imponía a los países receptores de sus créditos. Eso tuvo su expresión máxima durante la crisis de la deuda de la década de 1980.

La mayoría de los países de América Latina no pudieron seguir honrando la elevada deuda externa que habían adquirido en años de bonanza. Por lo que uno tras otro tuvieron que solicitar préstamos de emergencia ante el FMI. Los que eran concedidos a cambio de compromisos en torno a planes de ajuste.

Estos planes requerían el desmantelamiento de entidades estatales, la apertura al libre comercio y la inversión extranjera, las privatizaciones y las disminuciones del gasto público en rubros que incluían muchas veces la inversión social. En no pocos casos, las políticas de ajuste pusieron fin a la inestabilidad macroeconómica extrema que vivían esos países sitiados por la deuda y la hiperinflación.

Pero también son asociados, especialmente en los 1980, con un desempleo disparado y un deterioro tal en los niveles de vida, que muchos se refieren a ese periodo todavía como la "década perdida" de la economía latinoamericana.

Pocos discutían en ese entonces la existencia de costos de corto plazo en esas llamadas "terapias de choque" en las que el Estado despedía a miles de empleados y sometía súbitamente a los productores locales a la competencia externa.

Pero todo lo anterior, aseguraba el FMI, aumentaría en el largo plazo la eficiencia de la economía, y le permitiría a los países no solamente pagar sus deudas sino mejorar el crecimiento y el bienestar de sus habitantes. El ajuste se defendía como el remedio doloroso, más necesario, para garantizar el éxito económico futuro de los países. Un precepto que han puesto en duda los investigadores del FMI con su reciente artículo.

"El FMI se une a las críticas al neoliberalismo. ¿Qué demonios está pasando?", afirmó en su cuenta de Twitter Dani Rodrik, profesor de Economía Política Internacional de la Universidad de Harvard y conocido por su posición crítica ante los efectos de la globalización.

Asimismo, la activista canadiense Naomi Klein y autora del libro "No Logo", en el que carga contra la cultura del consumo, señaló en la misma red social con ironía que dado que "el FMI admite que el neoliberalismo es un fracaso, ahora todos los multimillonarios que ha ayudado a crear van a devolver su dinero, ¿verdad?".

Fuente: El insólito día en que el Fondo Monetario Internacional criticó el neoliberalismo (BBCMundo - 29/6/16)

"Colapso" y "miserias" de la "era de los excesos" (una historia lamentable)

Cumplidos 8 años desde la quiebra de Lehman Brothers: ¿qué ha quedado después del "tsunami financiero"? Innumerables cretinos subsidiados. Una economía de "alta frecuencia". El casino sigue abierto. Ganar dinero sin importar cómo. Especulación desenfrenada. Juguetización. Gamificación… ¿Un regreso a 2008?

La "historia" después del "Final de la Historia" (que profetizó Fukuyama): fracaso de la globalización, el librecambio, la financierización, la desregulación, la privatización, el multiculturalismo, la integración, la ciberestupidez, las redes sociales (engendro totalitario)… estancamiento secular, una gran parte de la juventud que "ni" estudia, "ni" trabaja, "ni" piensa, "ni" les interesa… y al final, "sombras, nada más"…

De la "tierra de las oportunidades" se ha pasado a "dejar a la Tierra, sin oportunidad".

Entre el esperpento goyesco y surrealismo daliniano, este modelo económico (de saqueo y depredación) no deja nada malo, para que lo acomentan futuras generaciones. Todos los daños imaginables quedan consumados. Actúan, como si fueran los últimos…

Las autoridades de control trasmutadas en monos amnésicos de los que se tapan los ojos, los oídos y la boca. Han prevaricado al paso del amo, del traficante, de la dorada canalla… En vez de actuar de servidores del Estado, se sirvieron de él, para beneficiar a los ricos y poderosos. Sumergidos en sus cálculos de ganancias y pérdidas, las contracuentas en el Haber son más claras que las cuentas en el Debe.

Los "global players" (hacedores de mercado) aparentemente celebraban el oficio revestidos de suprema autoridad, masturbándose ante las figuras salidas de sus manos, que creyeron crear. El pantagruélico imperio de la voracidad insaciable soñó con tragarse países y continentes enteros, igual que un manso cordero.

Como dice Jorge Manrique en su insuperado poema mortuorio: ¿qué fue de tanto galán, qué fue de tanta invención como trajeron?

Unos arrogantes del poder que niegan u olvidan las evidencias en sus análisis económicos corrientes. Unos bárbaros que no resultan acreedores a la compasión, sino al castigo.

Aunque no desaparezca la razón que los hace miserables, aunque no los detenga ningún sentimiento de culpa, llegará un momento en que, ante la cruda realidad, el reconocimiento del mal hará inevitable el cambio.

Fue Nietzsche quien dijo que "permitir que el pasado ocupe el presente y bloquee el futuro es una forma segura de llevarse mal con uno mismo"… (con uno mismo, y con los demás, me animaría a agregar).

Sin embargo, por la estulticia de los unos (gobiernos y órganos de control) y la desvergüenza de los otros (banqueros y especuladores), contra toda lógica, estamos cerca (muy cerca) de volver a empezar la misma (o muy parecida) crisis. ¡No deberíamos permitirlo!

¿Habrá llegado la hora que la economía se comporte "como si la gente importara"?

¿Es "lo pequeño" el próximo gran tema en la economía? ¿Será que las ideas visionarias de Ernst Friedrich Schumacher, autor de culto de la década de los 70, están a punto de entrar en la corriente dominante?

Schumacher, el economista y estadístico que nació en 1911 en lo que fue el Imperio alemán, llegó a ser un influyente intelectual a nivel internacional. Era el favorito de John Maynard Keynes, quien notó su potencial cuando leyó un trabajo que escribió cuando estaba internado en una aislada granja en Inglaterra, como "extranjero enemigo" durante la Segunda Guerra Mundial, y logró que lo liberaran.

Acto seguido, Schumacher ayudó al gobierno británico con las finanzas y la economía, mientras su nación adoptiva luchaba contra su país nativo. Además, escribió una colección de ensayos que pusieron de cabeza a la economía convencional.

¿Cuál era la percepción central de Schumacher? Para él, nuestra economía está basada en el culto de lo grande, rayando en la adoración del gigantismo. "Existe una filosofía generalizada de "Cuanto más grande, mejor": el mercado, las organizaciones, las máquinas. Y con lo más grande va lo más rápido, más complejo, más hambriento de capital y a menudo una batalla más masiva con la naturaleza", escribió.

Y lo grande, por supuesto, era grandioso en muchos aspectos: la producción masiva había sacado a millones de la pobreza artesanal. Pero tenía efectos secundarios: arduo trabajo para los que lo tenían, estampidas a las ciudades, comunidades fragmentadas y desempleadas, aumento de inequidad y crecimiento sostenido con deudas.

Schumacher no sólo señaló los problemas; dejó también un modelo para una economía distinta.

Según relata para la BBC Leo Johnson (experto en sustentabilidad, especializado en megatendencias), el Handelsbanken es un banco con una obsesión casi mística de mantenerse pequeño. Además, según la Escuela de Negocios de Londres, es uno de los que tienen las acciones con mejor desempeño del mundo.

"En retrospectiva, en general se reconoce que los modelos basados en fijar metas de volumen y amarrarlos a los incentivos resultó ser un coctel peligroso", le dice a la BBC su director ejecutivo en la capital británica, Anders Bouvin. "Los bancos grandes alienan, el poder de los altos mandos tiende a aumentar, hasta que las sucursales y los empleados que están en contacto con los clientes terminan siendo considerados como canales de distribución". "Yo creo que para tener éxito, hay que descomponer esas enormes organizaciones. En nuestro banco no fijamos metas desde el centro".

Uno de sus accionistas institucionales alguna vez describió al grupo como "emocionantemente aburrido". "Aburrido" quizás, porque este banco valora la planificación a largo plazo y la descentralización, encapsulada en el lema "la sucursal es el banco". "Cada sucursal es responsable del área que le rodea, digamos que de lo que se puede ver desde la torre de la iglesia", le explica Bouvin a la BBC. Al pedirle que resumiera la filosofía de Handelsbanken en una frase, dijo: "Trabajar con la naturaleza humana en vez de en contra de ella".

Ese era uno de los puntos de Schumacher: en una organización pequeña, en la que confías en el personal y lo facultas, ahorras todo el costo de tratar de controlarlo y éste produce mejores resultados.

En la más reciente crisis financiera, causada en gran parte -según la narrativa popular- por los grandes bancos, Handelsbanken emergió con un balance financiero lo suficientemente fuerte como para hacer que los reguladores de la banca europea ronronearan de placer.

Para ver cómo se traducen sus ideas fuera de los bancos, Leo Johnson fue al barrio londinense Brixton, donde la New Economics Foundation, un grupo de expertos que es parte del círculo de Schumacher, ayudó a poner en circulación la libra de Brixton. La idea es poner en práctica la "economía como si la gente importara". "Exactamente. Siempre decimos que la libra de Brixton es una moneda social", explica uno de los impulsadores de la iniciativa. La pregunta es si puede funcionar a escala mayor para ayudar a crear comunidades vibrantes en las que la gente quiera quedarse.

¿Será la visión de Schumacher de la "fabricación distribuida" la próxima ola de tecnología que está por romper? Hacer que los avances en tecnología le devuelvan el poder a la gente de todo el mundo para que pueda volver a hacer cosas.

"La manufactura está retornando, pero no en la forma de grandes plantas sino de experimentos diversos, en los que produces algo en bajas cantidades, lo ofreces por internet y a medida que sube la demanda, vas fabricando más. Eso era de lo que Schumacher hablaba", dice Peter Hirshberg, autor de "Haz una ciudad" y padrino del Maker Movement, que planetea crear ecosistemas de mercado propios.

La producción masiva no desaparecerá como por arte de magia pero muchas de las nuevas iniciativas apuntan a producciones más pequeñas. Sin embargo, Schumacher no estaba hablando de tecnología sino de intención.

El siguiente libro que escribió se llamó "Buen trabajo". La idea central era que somos lo que hacemos, nuestro trabajo nos moldea; nos puede tornar en herramientas o seres humanos.

"La palabra "poeta" significa "hacer" -del griego poíesis-. Si hacemos algo con creatividad e imaginación, un jardín, una cena, pueden ser poesía. Además, el trabajo es una fuente de placer y alegría", dice Satish Kumar, fundador del Schumacher College, refiriéndose al mensaje de "Buen trabajo". "El problema que tenemos es de filosofía, no de economía. El materialismo, el consumismo, la separación, la desconexión. La idea de que los seres humanos están separados de la naturaleza y cada comunidad separada de las demás".

El principio es que si hacemos un buen trabajo, que nos conecte con la gente y los lugares, nos daremos cuenta de que tenemos gran parte de la felicidad que buscamos. Y Schumacher adoraba esa idea: no quería que se maximizaran los recursos sino que se maximizara la felicidad eficientemente usando los recursos con los que contamos.

Fuente: ¿Llegó la hora de que la economía se comporte "como si la gente importara"? (BBCMundo - 21/5/16)

(Septiembre 2016) Balance de situación

"Bajemos al quiosco" (un recorrido por la "maldita hemeroteca", desde enero a septiembre de 2016): si no "están" todos los que son, sí "son" todos los que están…

- Fracaso económico: estancamiento secular

"El fin no está cerca. Sí, hay grandes pérdidas, luego de que los mercados financieros extendieron el viernes una brutal venta masiva que ha repercutido en todo el mundo desde principios de año. La destrucción se ha vuelto tan pronunciada que ha engendrado temores de que se repita la crisis global de 2008.

No obstante, hay diferencias cruciales entre lo que sucede ahora y aquellos días aciagos, al menos para Estados Unidos. Aunque las pérdidas continuarán, EEUU parece, al menos de momento, estar en una mejor posición para soportarlas. Eso podría evitar que un descenso del mercado se transforme en una crisis financiera con todas las de la ley que, a su vez, se transforme en una económica"... Los síntomas son parecidos, pero esta crisis es diferente a la de 2008 (The Wall Street Journal - 18/1/16)

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"Hace cinco años, las mayores economías en desarrollo del mundo y su acelerado crecimiento generaban temores en los países desarrollados sobre la llegada de un nuevo orden mundial.

Sin embargo, en lugar de conducir a la economía mundial por un cauce más calmado, los llamados Brics -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- podrían hundirla.

La debilidad del consumo global, el derrumbe de los precios de las materias primas y un conjunto de problemas económicos y políticos han hecho que dos miembros, Rusia y Brasil, caigan en recesión. Esto a su vez ha desatado la mayor fuga de capitales en los mercados emergentes en más de dos décadas. Los inversionistas han retirado cerca de US$ 500.000 millones de esos países en los últimos 12 meses"... Los Brics pasan del brillo a las sombras (The Wall Street Journal - 20/1/16)

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""Postcapitalismo" (Paidós), el libro que acaba de editar en España Paul Mason, el responsable de economía de Channel 4 News, se ha convertido en el ensayo de moda en el Reino Unido, hasta el punto que "The Guardian" ha llegado a afirmar que Mason es un digno sucesor de Marx. El texto contiene profundos análisis económicos, pero también una lectura sobre los tiempos que vienen desde una perspectiva que los activistas de la nueva izquierda, esa que ha nacido de las casas okupadas, de Toni Negri y del entorno colaborativo, acogen con entusiasmo.

En el texto, Mason recoge ideas de Adam Smith y de Marx y muestra el mismo entusiasmo que Silicon Valley respecto de la tecnología, ya que está convencido de que las posibilidades de la automatización nos llevarán a una sociedad mejor, muy alejada del neoliberalismo reinante. Insiste además en que el capitalismo colapsará y abrirá las puertas a un mundo poscapitalista mucho más adecuado a las necesidades del ser humano actual.

La transición de un modelo a otro tiene nombre, "Proyecto Cero", y consiste en lograr los siguientes objetivos: un sistema energético de cero emisiones de carbono, la producción de máquinas, productos y servicios con costes marginales cero y la reducción del tiempo de trabajo necesario hasta aproximarlo también a cero. Y cuenta con una advertencia: ya no que nuestros roles como consumidores, amantes o comunicadores son tan importantes para nosotros como el papel que desempeñamos en nuestro trabajo, este proyecto no puede basarse puramente en la justicia económica y social"... Proyecto Cero, el sistema que provocará que el capitalismo colapse (El Confidencial - 29/2/16)

"Una gran parte del debate económico y de mercados se centra en la idea de que se pueda repetir la crisis de 2008. Sin ser un optimista recalcitrante de los de "los fundamentales no han cambiado", si debemos analizar varias diferencias que nos pueden llevar a hacer un diagnóstico incorrecto de lo que es una evidente ralentización global.

Esta no es una ralentización por desplome de demanda y ahogar el crédito, sino de exceso de oferta. Vivimos lo que es una obvia saturación de estímulos, tras $20 billones de expansión monetaria y bajos tipos, que han llevado a perpetuar y extender el problema de sobrecapacidad desde los países desarrollados a muchas economías emergentes. Es evidente que el consumo sigue comportándose de manera sólida a pesar de las revisiones a la baja del crecimiento global. Eso es por exceso de capacidad y de estímulos. En un excelente documento reciente, Christopher Donay, de Pictet, lo llamaba "post crisis stimulus exhaustion""... No estamos en 2008: similitudes y diferencias con la gran crisis (El Confidencial - 4/3/16)

"El BCE recortó las tasas de interés, aceleró y expandió su programa de compra de bonos y ofreció a los bancos nuevas líneas de crédito bajo condiciones tan generosas que algunos de ellos podrían cobrar por endeudarse.

Aunque el BCE llegó tarde a la ola de los masivos programas de compra de bonos que fueron implementados primero por Estados Unidos, el Reino Unido y Japón, ha sido más osado al llevar las tasas de interés a territorio negativo como una estrategia para abaratar el costo del dinero"... Los inversionistas ponen en duda la efectividad del BCE (The Wall Street Journal - 10/3/16)

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"El problema de Europa no es de liquidez, es de sobrecapacidad, endeudamiento y estados deficitarios. De falta de reformas. La política del avestruz, que llevamos comentando en esta columna desde 2011 y que lo fía todo a la magia de un banco central que ya no puede hacer más, porque no es un problema monetario, sino estructural.

Lo siento. Aunque el Banco Central Europeo lo niegue, estamos repitiendo los errores de Japón paso a paso"... Zombificando la economía. Repitiendo los errores de Japón (El Confidencial - 10/3/16)

"El Banco Central Europeo (BCE) decidió hace casi dos años seguir los pasos de la Reserva Federal de los Estados Unidos y lanzarse al mercado con fuertes medidas de expansión monetaria. Atrás dejó la época en la que el BCE era el banco central más conservador de su entorno y la dinámica del crecimiento monetario acorde a lo que crecía en cada momento la economía de la zona euro.

Primero con inyecciones masivas de liquidez condicionadas (las llamadas TLTROs) y después con compra directa de bonos públicos y cédulas hipotecarias, el BCE se ha sumado a la "guerra de divisas" iniciada por los más importantes bancos centrales del mundo para intentar estimular la economía vía crédito gratis, condiciones nunca vistas en la financiación de las empresas y financiación regalada para los Estados.

En resumen, el BCE quiere forzar la concesión de crédito a cualquier coste, mientras por otro lado, presiona a los bancos para que estén más capitalizados, a que constituyan más provisiones y blindar el negocio bancario ante futuras crisis financieras. Es decir, que un banco al mismo tiempo preste sin límite y, a la vez, refuerce capital con más provisiones. Soplar y sorber a la vez, en román paladino"... Europa avanza un paso más para ser Japón (Libertad Digital - 11/3/16)

"Los bancos centrales de las economías desarrolladas han perseguido durante las últimas dos décadas una inflación de 2% como una especie de temperatura ideal: ni muy caliente, ni excesivamente fría. Los precios al consumidor, no obstante, han permanecido por debajo de esa cifra durante varios años y algunos economistas piensan que es hora de ajustar la meta.

El problema es que no se ponen de acuerdo sobre si debería ser más alta o más baja.

Un bando señala que las tasas de inflación ultrabajas son el resultado de tendencias de largo plazo, como la globalización y el envejecimiento de la población, que están reduciendo los precios en todas partes y que los bancos centrales combaten por su cuenta y riesgo.

Otro grupo enfatiza que la meta de inflación debería elevarse para ayudar a los bancos centrales a eludir su actual encrucijada: con las tasas de interés en o cerca de cero y la inflación baja, no pueden reducir la tasa de interés real -después de restarle la inflación- todo lo que les gustaría por debajo de cero para estimular la economía.

Una tercera facción advierte que el debate es tóxico. "Credibilidad significa mantener la meta fija, no reducirla porque no se puede alcanzar", dice Peter Tillmann, profesor de economía monetaria de la Universidad de Giessen, en Alemania"... La meta de inflación genera un intenso debate (The Wall Street Journal - 14/3/16)

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"Hace 40 años, los gobiernos desesperados por controlar una inflación de dos dígitos recurrieron a los controles de salarios y precios. La idea quedó desacreditada, pero ahora ha resucitado. En esta ocasión, sin embargo, el objetivo es aumentar los sueldos y los precios en lugar de contenerlos.

La intervención directa es la clase de medida radical que las autoridades adoptan cuando han agotado el resto de las opciones para aumentar una inflación considerada demasiado baja. Japón lo ha intentado"... En medio de una inflación demasiado baja, resurgen ideas de políticas radicales (The Wall Street Journal - 21/3/16)

""La interconexión de todas las personas y todas las cosas en una red mundial impulsada por una productividad extrema nos acerca a una era de bienes y servicios casi gratuitos", escribe, "y, con ello, a la contracción del capitalismo" y al auge de un paradigma basado en el trueque y que Jeremy Rifkin ha bautizado como "procomún colaborativo".

Las generaciones más jóvenes "se identifican con lo que se empieza a llamar colaboratismo". Se mueven por "una clase nueva de aliciente que se basa más en el deseo de fomentar el bienestar social de la humanidad que en la expectativa de una recompensa económica. Y su éxito es innegable".

Las señales están por todas partes. "El beneficio de las empresas se seca, los derechos de propiedad se debilitan" y hasta "el coste marginal del trabajo (...) se desplomará" a medida que las máquinas reemplacen a los humanos en todas y cada una de sus tareas"... ¿Vamos a una economía donde todo será gratis? (Expansión - 30/3/16)

"En sus campañas, los candidatos presidenciales de los partidos Demócrata y Republicano presentan una situación de Estados Unidos como víctima de las importaciones baratas, una globalización que roba empleos o las oleadas de inmigrantes indocumentados.

La realidad desde la recesión global de 2008 es mucho más complicada. Las fuerzas que alguna vez apuntaron a la internacionalización inexorable de la economía mundial se han desacelerado o incluso revertido.

El enfriamiento apunta a desafíos económicos muy distintos a los que suenan las alarmas políticas. Gran parte del mundo trata de superar un aletargamiento que nubla las perspectivas de la economía estadounidense, impulsado por el envejecimiento de la población, un derrumbe de la productividad laboral y la falta de las herramientas o la voluntad de las autoridades para inyectar nuevos bríos a la economía global.

Cualesquiera sean las causas, abundan las señales de que las fuerzas de la globalización se han desacelerado"... La globalización se enfría, pero los candidatos en EEUU no se enteran (The Wall Street Journal - 3/4/16)

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"Las bazucas, cargadas. Los helicópteros de ataque, con el depósito lleno y listos para volar. El arsenal, completo con armas nuevas y espantosas, nunca antes vistas. Tal vez no sorprenda que los bancos centrales recurran a metáforas militares para describir su lucha contra la deflación. En su opinión, están librando una guerra y, como los generales en el campo de batalla, sus tácticas son tanto psicológicas como económicas.

En las últimas semanas, a raíz de la enésima ronda de medidas políticas extraordinarias de los bancos centrales en Europa y Japón, los altos responsables han dedicado mucho tiempo a decir a los mercados que aún les queda mucha munición en el armario. ¿Qué iban a decir si no?

Como un general que nunca admitiría estar quedándose sin armas ni munición, aunque fuese cierto, un banquero central jamás reconocería que se le acaban las herramientas para que la economía vuelva a crecer. La verdad es muy distinta. Así es. Puede que contemplen muchas ideas nuevas, desde lanzar dinero del aire a cambiar de base las monedas, pero ninguna tiene visos de funcionar. Más vale que pronto lo admitan"... Los bancos centrales no admitirán haberse quedado sin munición (El Economista - 4/4/16)

"Durante las últimas décadas ha existido un consenso casi total entre los economistas sobre los beneficios del libre comercio: si tu vecino puede fabricar algo más barato y mejor que tú, por qué no importarlo y permitir al consumidor ahorrarse unas monedas. Sin embargo, en los últimos años parece que el proteccionismo está volviendo a ganar fuerza, no sólo entre políticos como Donald Trump, Bernie Sanders o Marine Le Pen, también algunos economistas creen que en este preciso momento ciertas dosis de proteccionismo podrían ser útiles para la economía.

El ex secretario del Tesoro de EEUU, Larry Summers, el Nobel de Economía, Paul Krugman, o el profesor de la Universidad de Pekín, Michael Pettis, se han mostrado favorables a proteger ciertos bienes e industrias para resolver algunos problemas crónicos que encara la economía a día de hoy en Occidente, como el estancamiento de los salarios o unas tasas de paro superiores a las vistas antes de 2008…

Summers y otros autores del documento en el que se analiza estos nuevos postulados señalan que los déficits comerciales agravan algunos problemas de las economías occidentales. Las políticas monetarias ultra-expansivas sólo sirven para "empobrecer al vecino", puesto que deprecian la divisa del país que las implementa perjudicando a los socios comerciales de la región económica. Es decir, es un juego de suma cero en el que lo que gana un país lo pierde el otro.

El déficit comercial puede agravar la situación de los mercados laborales que sufren esta carencia. Mientras que los bancos centrales no logran impulsar la demanda interna lo suficiente como para que estos desempleados recuperen sus puestos de trabajo, por lo que unos aranceles que hagan menos atractivas las importaciones puede "obligar" a los consumidores a comprar bienes y servicios nacionales impulsando la demanda interna y creando puestos de trabajo dentro del país"... ¿Un cambio de doctrina histórico? El proteccionismo empieza a "comerse" al libre comercio (El Economista - 12/4/16)

"Demasiado lento durante demasiado tiempo". Es el significativo título que ha escogido el Fondo Monetario Internacional (FMI) para su último informe sobre las perspectivas de crecimiento mundiales, que se ha publicado este martes. El organismo dirigido por Christine Lagarde empeora sus pronósticos para la mayoría de economías del mundo, avisa del creciente riesgo de "estancamiento secular" en un entorno deflacionista y reclama una "respuesta inmediata" de los gobiernos…

"La recuperación mundial continúa, pero a un ritmo cada vez más lento y frágil", escribe el economista jefe del Fondo, Maurice Obstfeld.

La tendencia ha empeorado en los últimos meses debido a "un nuevo episodio de volatilidad en los mercados mundiales, una pérdida del impulso de crecimiento en las economías avanzadas y continuos vientos en contra para las emergentes y los países con bajos ingresos". El crecimiento mundial se mantendrá en niveles modestos en 2016 (en el 3,2%) y subirá al 3,5% en 2017"... El FMI rebaja su previsión de crecimiento para España y ve una ralentización económica (El Español - 13/4/16)

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"Mientras el programa de estímulos cuantitativos duró en Estados Unidos se inyectaron casi cuatro billones y la economía creció menos de dos billones. Así, los expertos alertan de la poca efectividad que tiene el programa sin reformas estructurales.

El QE del Banco Central Europeo -BCE- no está dando los frutos esperados. Durante los 52 meses que ha estado Mario Draghi como presidente de la entidad, sólo ha conseguido mantener la inflación por encima del 2% durante 14 meses, cerca de un cuarto de su mandato…

Desde que empezó el programa ya se han inyectado más de 600.000 millones de euros en la economía, comprando deuda soberana por valor de 60.000 millones cada mes -en abril se han lanzado 80.000 millones, ya que en marzo la autoridad monetaria anunció que aumentaba el montante del programa de compras-. En el mismo periodo, el PIB de la eurozona ha crecido en 293.000 millones de euros, menos de la mitad del dinero que se ha metido en la región con el programa"... Los PIB de EEUU y Europa aprovechan solo un 50% del "bazooka" del "QE" (El Economista - 22/4/16)

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- Los beneficios del neoliberalismo se podrían haber exagerado durante décadas, según el FMI (El Economista - 30/5/16) Lectura recomendada

Las reformas neoliberales han predominado en el mundo desde 1980. El FMI y el Banco Mundial han sido dos de las instituciones que han aconsejado durante años a varios países para realizar ese tipo de reformas. El éxito de la economía chilena parecía avalar el buen funcionamiento de las reformas neoliberales, que, sin embargo, tras ser implementadas en decenas de países en desarrollo no parecen haber sido tan positivas como se esperaba. (Más abajo se trascribe el artículo completo del FMI)

Tal y como describen Jonathan D. Ostry, Prakash Loungani y Davide Furceri, economistas del Fondo Monetario Internacional, en la revista oficial del organismo Finance & Development, "esa agenda neoliberal no ofrece buenos resultados para todos los países".

"La agenda neoliberal se caracteriza por la desregulación y la apertura de los mercados domésticos, incluyendo los mercados financieros y la entrada de competencia extranjera. Además de reducir el papel del estado, a través de la privatización y la limitación fiscal de incurrir en déficits y acumular deuda". También se fomenta la expansión del comercio internacional, la inversión directa para fomentar la transferencia de conocimientos.

Sin embargo, a pesar de que la teoría señala que estos cambios son positivos para el desarrollo económico, "hay aspectos de la agenda neoliberal que no han funcionado como se esperaba". Según estos economistas, no todos los países han logrado un crecimiento económico sostenido, mientras que sí se han producido incrementos de la desigualdad importantes, lo que a su vez ha erosionado el desarrollo de esos países.

La teoría

Aunque la liberalización de la cuenta de capital se suele ver como algo positivo para la adaptación de los países a la globalización, no siempre tiene los efectos deseados. Teóricamente, la liberalización de las cuentas de capital debería permitir una asignación más eficiente del capital a escala mundial, de los países industriales ricos en capital a los países en desarrollo con poco capital. Los beneficios deberían ser generales: una tasa de rentabilidad más alta del ahorro privado en los países desarrollados y una mejora del crecimiento, el empleo y los niveles de vida en los países en desarrollo.

Es cierto que este paso permite la entrada de flujos de inversión directa que sirven para transferir conocimientos tecnológicos, capital humano y estimular el crecimiento a largo plazo. Pero la apertura también permite la entrada de "inversiones en cartera", a través de las cuáles el inversor busca un rendimiento financiero que no suele tener efectos positivos sobre la economía real, además de eliminar las fronteras para que los bancos extranjeros presten dinero a los agentes de los países en desarrollo.

"Estas inversiones en cartera y flujos de deuda parece que ni estimulan el crecimiento ni permite al país compartir los riesgos con sus parejas comerciales. Esto deja entrever que el crecimiento y el riesgo compartido producto de los flujos de capitales dependen del tipo de flujo que sea", sentencian los economistas del FMI.

Mientras que los beneficios son algo inciertos para algunos países, los costes se pueden ver representados por el incremento de la volatilidad económica y una mayor frecuencia de crisis financieras. Desde 1980, ha habido alrededor de 150 episodios de entradas netas de capital en más de 50 mercados emergentes; en un 20% de las veces, estos episodios han finalizado en crisis financieras, muchas de estas crisis están asociadas a fuertes descensos de la producción, como se muestra en la revista Finance & Development.

Guillermo de la Dehesa, economista y presidente del Centre for Economic Policy Research, explicaba en 2004 que "la rápida liberalización de los sistemas financieros y de los flujos de capital en muchos países en desarrollo en unos casos, voluntaria, en otros, recomendada por el FMI y el Banco Mundial, y en unos pocos, forzada por un determinado programa de dichas instituciones, ha ayudado al desencadenamiento de las crisis financieras recientes de algunos de estos países".

Y es que no hay rentabilidad sin riesgo, ni recompensa sin peligro: "La libertad de movimiento de capitales tiene, como toda libertad, sus peligros, ya que da mayores oportunidades a los individuos, las empresas y las instituciones financieras para tomar mayores riesgos, a veces imprudentes, que pueden producir crisis e incluso riesgos sistémicos".

La solución más adecuada

Como explicaba De la Dehesa, "una liberalización rápida de la cuenta de capital de la balanza de pagos puede traer consigo más problemas que beneficios. Los países de la OCDE tardaron más de tres décadas en liberalizar sus cuentas de capital y se pensaba que los países en desarrollo, menos preparados para ello, la podrían llevar a cabo en menos de una década".

Los peligros asociados a una liberalización demasiado rápida de los movimientos de capital pueden reducirse otorgando un espacio prolongado de tiempo a los países que inicien el proceso y "mediante una combinación de políticas macroeconómicas sanas y estabilizadoras, para no incurrir en desequilibrios financieros agregados y de políticas de regulación, supervisión y control de las instituciones financieras que desarrollen los incentivos adecuados para asegurarse una eficiente gestión del riesgo".

El ajuste fiscal

Por otro lado, esta corriente también aboga por un control fiscal para evitar elevadas cargas de deuda pública. Una deuda pública demasiado alta respecto al PIB puede lastrar el crecimiento y la confianza en el país. Pero intentar reducir la deuda puede tener unos efectos contraproducentes que lleven al país a una situación peor a la previa.

"Para obtener un nivel de deuda inferior, se necesita distorsionar el comportamiento económico elevando los impuestos de forma temporal o reduciendo el gasto público, o implementando ambas medidas. Los costes de incrementar los impuestos o recortar el gasto para reducir la deuda pueden ser mucho peores... Con estos tampoco queremos decir que un elevado nivel de deuda sea bueno para el crecimiento y el bienestar", señalan los economistas del FMI.

En resumen, los beneficios de algunas políticas de la agenda neoliberal "se podrían haber exagerado", sobre todo en el caso de la apertura financiera, que no sólo no parecen haber desembocado en los beneficios previstos sino que además podrían haber incrementado la desigualdad económica y erosionado el crecimiento. En el caso de la consolidación fiscal, se han subestimado efectos secundarios como "un menor crecimiento de la producción y Estado de Bienestar, y un mayor desempleo", destacan los economistas del FMI.

Para concluir, estos expertos aseguran que la desigualdad de ingresos generada por estas políticas termina socavando el crecimiento económico, que a la postre es el objetivo final de la agenda neoliberal. La apertura financiera y la austeridad pueden intensificar los ciclos económicos creando burbujas que se hinchan y se explotan poniendo en peligro el crecimiento económico a largo plazo de estas naciones.

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Neoliberalism: Oversold? (38 Finance & Development June 2016)

(By Jonathan D. Ostry, Prakash Loungani, and Davide Furceri)

Instead of delivering growth, some neoliberal policies have increased inequality, in turn jeopardizing durable expansion

MILTON Friedman in 1982 hailed

Chile as an "economic miracle". Nearly a decade earlier, Chile had turned to policies that have since been widely emulated across the globe.

The neoliberal agenda -a label used more by critics than by the architects of the policies- rests on two main planks. The first is increased competition -achieved through deregulation and the opening up of domestic markets, including financial markets, to foreign competition.

The second is a smaller role for the state, achieved through privatization and limits on the ability of governments to run fiscal deficits and accumulate debt.

There has been a strong and widespread global trend toward neoliberalism since the 1980s, according to a composite index that measures the extent to which countries introduced competition in various spheres of economic activity to foster economic growth.

As shown in the left panel of Chart 1, Chile"s push started a decade or so earlier than 1982, with subsequent policy changes bringing it ever closer to the United States. Other countries have also steadily implemented neoliberal policies (see Chart 1, right panel).

There is much to cheer in the neoliberal agenda. The expansion of global trade has rescued millions from abject poverty.

Foreign direct investment has often been a way to transfer technology and know-how to developing economies. Privatization of state owned enterprises has in many instances led to more efficient provision of services and lowered the fiscal burden on governments.

However, there are aspects of the neoliberal agenda that have not delivered as expected.

Our assessment of the agenda is confined to the effects of two policies: removing restrictions on the movement of capital across a country"s borders (so-called capital account liberalization); and fiscal consolidation, sometimes called "austerity," which is shorthand for policies to reduce fiscal deficits and debt levels. An assessment of these specific policies (rather than the broad neoliberal agenda) reaches three disquieting conclusions:

• The benefits in terms of increased growth seem fairly difficult to establish when looking at a broad group of countries.

• The costs in terms of increased inequality are prominent. Such costs epitomize the trade-off between the growth and equity effects of some aspects of the neoliberal agenda.

• Increased inequality in turn hurts the level and sustainability of growth. Even if growth is the sole or main purpose of the neoliberal agenda, advocates of that agenda still need to pay attention to the distributional effects.

Open and shut?