La Guerra no convencional contra Cuba



Resumen

El trabajo realiza un primer acercamiento teórico desde el proyecto universitario "José Martí", a las peculiaridades de la Guerra no convencional y en especial a la labor de subversión política e ideológica, que desde la misma se desarrolla por el imperialismo yanqui y sus lacayos contra la Revolución Cubana.

La intención del trabajo, es socializar un grupo de concepciones relativamente nuevas, que el gobierno de los EEUU, incorpora en unos casos y reelabora en otros, a la doctrina político militar de la Guerra no convencional, y al mismo tiempo, abrir un espacio de debate académico respecto a los métodos, formas y objetivos que asume la subversión política e ideológica enfocadas a los intereses imperialistas en Cuba, y su reflejo en el proceso pedagógico de formación del profesional en la educación superior cubana, desde las condiciones concretas en que se viene produciendo el proceso de actualización del modelo socioeconómico cubano.

Palabras claves: Guerra no convencional, Guerra mediática, Guerra psicológica. Subversión política e ideológica.

Introducción

Dentro de los objetivos claves hacia los cuales se dirige hoy la actividad de subversión política e ideológica del imperialismo yanqui y sus aliados, están los estudiantes universitarios y sus profesores.

Resulta evidente que ellos, los estudiantes universitarios, son cantera de futuros cuadros y dirigentes de las instituciones sociales y económicas del país, y algunos, un día, tendrán a su cargo la dirección de los procesos sustantivos que acompañan el desarrollo del modelo socioeconómico cubano y la construcción del socialismo en Cuba, desde las estructuras del gobierno en cada nivel administrativo y del Estado, en tanto que los profesores, como facilitadores del proceso de aprendizaje, son sus mentores en el campo de la ciencia y la tecnología, pero también son sus preceptores revolucionarios.

Formar competencias profesionales y conciencia revolucionaria en cada generación de estudiantes que se incorpora a la educación superior, es hoy una tarea de cada profesor, tan compleja e impostergable en nuestros días, como lo fue en su momento la labor desarrollada por Martí, durante la organización del reinicio de la guerra contra el colonialismo español en 1895.

Y es que cualquier idea dentro del campo de las ciencias sociales que aspire a promover algún cambio social, tal como sucede con las ideas del socialismo, tiene que recurrir de alguna forma a la educación, dado que esta conduce el desarrollo humano en la sociedad, y "en alguna medida el progreso hacia una sociedad más humanista y racional".[1]

No es casual entonces que el Departamento de Estado estaunidense, y los servicios secretos de los EEUU, tengan como objetivo priorizado de su actividad a los intelectuales cubanos, los estudiantes universitarios y sus profesores, y es por ello que la construcción del socialismo en las condiciones cubanas; la promoción de sus valores e ideas humanistas hacia el interior de nuestras universidades, exige:

El trabajo político e ideológico en la educación superior cubana, es un componente importante del sistema de influencias educativas, y está abocado a la formación de una conciencia política que: (…) "contribuya a garantizar el sistema socioeconómico vigente y el poder de la clase dominante que es el problema principal de la política, y uno de los aportes principales que hace la educación al sistema político de la sociedad"[2].

La formación de la conciencia política e ideológica, en el proceso pedagógico universitario cubano, no puede verse separada de la conciencia económica, ambas toman cuerpo a través de la organización de un sistema de actividades docentes y extradocentes que asegura: (…)"la conjugación del enfoque realista y consecuente de la política en cada momento determinado, ya sea a nivel de individuo ante cada suceso trascendente o situación cotidiana que exija de él una adecuada postura política, o a nivel de toda la sociedad mediante la delimitación de la línea política estratégica a seguir con el fin de alcanzar los objetivos propuestos en la esfera económica, social o espiritual de la sociedad"[3]

Pero para ello, nuestros docentes y estudiantes universitarios, deben conocer y dominar las formas, métodos y técnicas que emplea el enemigo en su guerra no convencional contra Cuba, de modo tal, que este, no pueda vulnerar nuestra conciencia política sino es con nuestro consentimiento tácito, ni confundir nuestros sentimientos patrióticos sino es por nuestra falta de carácter y cubanía, ni adulterar el contenido de nuestra historia patria, ni trastrocar nuestros valores socialistas por los suyos, ni convertirnos en sus mercenarios a sueldo, sin que antes aflore a nuestra garganta el sabor amargo de sentirnos de modo conscientes y sin justificación espiritual o material alguna: traidores o vende patrias al servicio de una potencia extranjera.

En tal sentido, socializar información, compartir conocimiento sin pretensión alguna de establecer criterios metodológicos, es el objetivo del trabajo que presenta el autor, como contribución del proyecto universitario "José Martí", que se desarrolla desde el CUM de Cárdenas, al enfrentamiento de la subversión enemiga desde las ciencias sociales.

Desarrollo:

La Guerra no convencional (GNC) contra Cuba

La Guerra no convencional, tiene como objetivo final, lograr el derrocamiento de un Estado-Nación contrario a los intereses de la Casa Blanca, y destruir su sistema político, con la menor inversión de capital, y el mínimo empleo posible de las fuerzas y medios de combate convencionales, estaunidense; cuidando, desde la oscuridad de las operaciones encubiertas, que no se revele el "patrocinador invisible" de la subversión y la insurgencia armada, hasta muy avanzado el desarrollo del episodio en ese tipo de guerra, es decir, cuándo ya sea irrelevante saber quién anduvo detrás de todo, porque su objetivo ya está a las puertas, o está cumplido, y ya nada de lo que se diga o haga internacionalmente puede impedirlo, o las "evidencias son circunstanciales", y nada, de todo lo que digan las víctimas podrá ser probado.

Para alcanzar tal fin, no debe faltar un sistema de actividades dentro del plan general de las operaciones encubiertas, que de forma colateral resuelva las necesidades básicas de la operación; estas son:

Para ello, llegado el momento, a la subversión política e ideológica existente en estado latente en el país objetivo, en determinado momento: (…)"se le suman acciones desestabilizadoras y radicalizadas, que buscan de forma expedita lo que denominan un cambio de régimen. Se trata de invisibilizar el involucramiento de Estados Unidos" (…) para ello los servicios de inteligencia, previamente: (…) "identifican un grupo de supuestos errores políticos de los líderes del país en cuestión, o vulnerabilidades objetivas, en especial el eventual deterioro socio económico, muchas veces inducido"... y (…) "supuestas o reales diferencias que sirvan para polarizar a la sociedad estimulándolas artificialmente"[4]

Una estructura institucional, que favorece el desarrollo de esta doctrina en la región de América Latina y el Caribe, es la existencia del Comando Sur, este con sus 77 bases militares, y en cooperación con las respectivas sedes diplomáticas de los EEUU en cada país objetivo, sirve de instrumento de subversión, instruyendo a los sectores opositores en cómo crear disidentes, manipulando estados de opinión pública, cooptando y utilizando a la población con fines subversivos a partir de las debilidades políticas del sistema y sus insuficiencias económicas; identificando a personas de interés operativo, especialmente en el interior de las estructuras de gobierno y partido político, los residentes en el exterior, entre los elementos marginales de la sociedad y los renegados políticos del régimen, así como entre los integrantes de las organizaciones del sistema político con escaso desarrollo de conciencia política y sentido de pertenencia nacional, para construir líderes de la oposición con perfiles diversificados, capaces de insertarse en los diversos grupos que conforman la sociedad civil, y asumir el rol de representantes de sus intereses.

La evidente participación de los militares estadunidenses, sus órganos de inteligencia, lucha radioelectrónico, y guerra psicológica desde tiempo de paz, en las acciones de subversión, se infiere en la Circular de entrenamiento 18-01 de las Fuerzas de Operaciones Especiales del Ejército de los EEUU, la cual metodológicamente establece, e instruye como desarrollar la actividad de manipulación de la disidencia en países cuyos sistemas políticos no son del agrado de Washington, y desde cuyo contenido se adiestra a sus fuerzas en el arte subversivo de provocar manifestaciones de protestas, y polarizarlas, elevando las tensiones hasta convertirlas en disturbios violentos, que en un momento dado, y bajo ciertas condiciones provocadas o no, propicien el surgimiento y desarrollo de la insurgencia armada.

Esta circular militar, aborda el estudio y desarrollo de la guerra psicológica a través de los medios de comunicación, plasmando con secuencia lógica, los pasos a seguir hasta provocar una guerra a gran escala, con apoyo militar de fuerzas foráneas basada en supuestos principios humanitarios y con el pretexto de llevar la democracia y la libertad.

La Circular de entrenamiento 18-01 de las Fuerzas de Operaciones Especiales es un documento para uso del servicio. En ella se compila las experiencias militares de los Estados Unidos, en el desarrollo de actividades subversivas en conflictos de baja intensidad, con un mínimo de "visibilidad" estaunidense, que estuvieron instrumentadas técnicamente a presionar a gobiernos adversarios y lograr cambios en el espectro político de esos países; al respecto, en el manual se recogen experiencias de operaciones especiales, en los Estados bálticos de Estonia, Lituania y Letonia, y en otros como Guatemala, Albania, Tíbet, Indonesia, y Norte de Afganistán.

En la guerra no convencional, las operaciones generalmente aparecen encubiertas, a la sombra de fundaciones foráneas de carácter aparentemente cultural o científico, y organizaciones no gubernamentales (ONG) que operan desde territorio estaunidense o en países aliados, y que de un modo u otro enmascaran el financiamientos de proyectos subversivos, y las trasferencias de tecnologías y equipamiento a esos grupos subversivos o insurgentes.

Muchas veces, estas organizaciones asumen el adiestramiento de mercenarios nacionales en el arte de la comunicación subversiva y la propaganda enemiga, convirtiendo artificialmente a algunos de ellos en voceros de la disidencia.

La manipulación de información y la persuasión a través de los medios de comunicación masivas, son algunas de las técnicas más utilizadas durante la primera fase, la cual los especialistas estadunidenses denominan de "subversión latente no violenta", y que sirve de base para la creación de las condiciones sociopolíticas indispensables en el país objetivo, que aseguren el paso a fases superiores, a través de tácticas sutiles, (a veces tanto), que se hace difícil demostrar la participación directa del gobierno de los EEUU, factor que determina las significativas ventajas políticas de la Guerra no convencional, sobre la intervención directa armada en la guerra convencional, y al mismo tiempo, su factibilidad económica sobre esta.

El caso venezolano, y los violentos acontecimientos que ese país tuvieron lugar en el primer semestre del 2014, son un ejemplo elocuente de la misión, fuerzas medios, y carácter de las acciones en una Guerra no convencional, donde además se puso de manifiesto una nueva variante de golpe de Estado, que rompe con las definiciones conceptuales conocidas hasta entonces en la normas jurídicas internacionales, y aún no ha sido incluida en la terminología militar académica, se trata de lo que los especialista políticos venezolanos han dado a llamar el "soft coup" o "golpe de Estado suave".

El "golpe de Estado suave", producto de Guerra no Convencional elaborado por los tanques pensantes de los Estados Unidos, en alianza con la extrema derecha política venezolana, no nació en Venezuela.

Es una concepción que a juicio del autor, se viene madurando como experimento durante las denominadas "Revoluciones de colores" y la recientemente estrenada "Primavera árabe" en el norte a de África, y finalmente pudo apreciarse en toda su magnitud y significación, en la organización y escalonamiento de los disturbios subversivos violentos, ocurridos en la capital de Ucrania, que finalizaron con el derrocamiento del presidente constitucional Víktor Fédorovich Yanukóvich a mediados del 2014.

Estudios recientes aseguran, que ya durante el período de la Guerra Fría, y desde mucho antes de los sucesos que la prensa occidental europea denominó el "otoño de las naciones", el mando militar de EEUU desarrolló variables de la GNC, para subvertir a países del pacto de Varsovia y las Repúblicas soviéticas, evitando así con tales sutilezas, una contienda generalizada con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Tras su derrota en Vietnam, y para enfrentar el auge de los movimientos de liberación nacional en diferentes partes del mundo, los EEUU desarrollaron la doctrina de los "conflictos de baja intensidad", antecedente histórico cercano a la doctrina de la Guerra no convencional (GNC), que tuvo también su etapa experimental durante el apoyo estaunidense a los muyahidines, en la llamada Guerra Civil Afgana contra el gobierno de la República Democrática de Afganistán (1978-1992) y el contingente militar soviético, que operó en ese país entre 1979 y 1989, por petición del Consejo Revolucionario, órgano supremo del Estado afgano en ese momento, y en conformidad con el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación entre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y la República Democrática de Afganistán, concertado el 5 de diciembre de 1978. .

Idea de las acciones durante la Guerra no convencional

Tal como se evidencia, en los guiones elaborados para derribar los gobiernos de Libia, Siria, y Ucrania, el gobierno de los EEUU ha desarrollado una cultura de la subversión socialmente aceptada por los altos mandos de la Fuerzas Armadas estadunidenses y los líderes políticos de esa nación.

Tal cultura se refleja en el contenido de los documentos oficiales, y circulares que mediatizan la labor de las instituciones del Departamento de Estado, la CIA, el FBI, y el Pentágono, tal como sucede en este último con la Circular de Entrenamiento militar 18-01.

Según la Circular de Entrenamiento 18-01 sobre la Guerra no Convencional de las Fuerzas de Operaciones Especiales del Ejército de Estados Unidos, fechada en el año 2010, la idea consiste en:

En tal sentido, la circular 18-01 concede un papel protagónico, a los medios de comunicación masiva y las modernas tecnologías de la informática y las comunicaciones, en función de las acciones subversivas de desinformación y guerra psicológica, a cargo de unidades especiales de la Fuerzas Armadas como el 4to Grupo de OPSICl, (operaciones psicológicas) que aparece en la figura 1, y actualmente se encuentra en servicio activo, con campamento permanente en Fort Bragg. Esta unidad se subordina al Comando de asuntos civiles y operaciones psicológicas, del Comando de operaciones especiales del ejército, al cual se le subordinan también dos grupos actualmente operados por personal de la reserva. Ver figuras 1 y 2

Figura 1:

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El 4to Grupo de OPSICl, (figura 2), tiene como misión el empleo planificado de la propaganda y de la acción psicológica orientadas a direccionar conductas, en la búsqueda de objetivos de control social, político o militar, sin recurrir al uso de la armas, o en forma complementaria a su uso. Desarrolla su actividad actualmente apoyado en sus unidades regionales, desplegadas en Corea del Sur, Europa, Asia y medio oriente, cuya estructura, organización típica y designación se refleja en la en la figura 3.

Figura 2

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Figura 3: Organización típica de una unidad regional (batallón). Designación de sus pequeñas unidades.

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En todo conflicto armado, la concepción de un plan de guerra psicológica está destinado a aniquilar, controlar o asimilar al enemigo, y tiene como fin destruir la moral del enemigo para lograr la victoria militar.

En la Guerra no convencional según la circular 18-01, las acciones de la propaganda y guerra psicológica, se dirigen a debilitar y subvertir la "voluntad de la población", o a estimular el activismo en contra del gobierno, desacreditar, debilitar, provocar y asesinar a las fuerzas progubernamentales, y fortalecer la imagen y el papel de las fuerzas contrarias al gobierno.

Para ello se estimula y propicia por diferentes vías, y "patrocinadores" la capacitación, organización, financiamiento, equipamiento con armamento y si es necesario, el apoyo militar directo en forma de unidades de operaciones especiales en el terreno de las fuerzas insurgentes, con la idea de conducir al país poco a poco, mediante la manipulación, de una subversión violenta y una insurgencia armada con éxito, al golpe de Estado por militares del propio régimen, o al derrocamiento del gobierno por la vía de la insurgencia armada.

Los ejemplos más ilustrativos de este tipo de guerra y sus efectos están presentes en el en la ofensiva contrarrevolucionaria que pretende detener el avance de la Revolución Bolivariana de Venezuela e instaurar en el poder a la derecha reaccionaria, y las agresiones contra Cuba a través de diversa plataformas informáticas entre la cuales las más conocidas son Zunzuneo, Piramideo y Conmotion.

De hecho, Cuba no fue ajena a las pretensiones norteamericanas de hacer colapsar por esta vía a la Revolución. Arquetipos de esta forma de agresión en nuestra propia tierra fueron la fracasada invasión mercenaria por Playa Girón, de la que por estos días se cumplen 53 años, y más tarde la denominada Operación Mangosta, plan macabro del imperio para explosionar el país y su Revolución "desde dentro". Similar "receta" se había aplicado ya en América Latina en 1954, para derrocar en Guatemala al presidente Jacobo Arbenz.

Recientemente el diario The New York Times reveló que el Departamento de Estado norteamericano proporcionó 2,8 millones de dólares para desarrollar un sistema de redes que permite a personas afines a los intereses de Washington comunicarse sin interferencias de sus gobiernos por Internet.

Se conoce que la red se probó en la ciudad de Sayada, en Túnez, durante el levantamiento de 2011, que derrocó al presidente Zine al-Abidin Ben Ali.

En la actualidad la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) ha otorgado una subvención de tres años a la llamada New America Foundation para adaptar esa plataforma para su uso con fines subversivo en Cuba.

Conclusiones

La lectura del "Manual de Capacitación de Fuerzas Especiales del Ejército de EEUU en Guerra No Convencional" ("U.S. Army Special Forces Unconventional Warfare Training Manual)" publicado en noviembre de 2010, revelan el peligro que entraña para los pueblos progresistas del mundo la política intervencionista y subversiva que desarrolla el gobierno de los EEUU.

En el capítulo I de ese Manual del ejército norteamericano se definen las actividades que les están orientadas al Comando de Operaciones Especiales de los Estados Unidos (USSOCOM), para promover movimientos de subversión o de insurgencia llamados a: (…) "coaccionar, interrumpir o derrocar a un gobierno legítimo".[5]

Este documento instruye a sus fuerzas especiales que actúen en países contrarios a los intereses de Washington a: (…) "crear condiciones que dividan o debiliten los mecanismos de organización de que disponga el gobierno que se pretende derrocar, para mantener su control sobre la población civil y cómo organizar un núcleo mínimo de dirección de las actividades clandestinas de la resistencia".[6]

Los hechos, y la lectura del manual, como expreso el presidente cubano General de Ejército Raúl Castro: (…) "confirman que dondequiera que haya un gobierno que no convenga a los intereses de los círculos del poder en Estados Unidos y algunos de sus aliados europeos se convierte en blanco de las campañas subversivas".[7]

Bibliografía consultada

• Comando del Ciberespacio de la Fuerza Aérea de EEUU: No apto para aficionados. Rosa Miriam Elizalde. 19 mayo 2007. http://www.cubadebate.cu

• Discurso de Raúl Castro Ruz en el acto por el 55 Aniversario del Triunfo de la Revolución, Granma 2/1/2014, página 5

• Brezezinski, Zbigniew. El gran tablero mundial. La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos. Editorial Paidos. Barcelona, 2003. Página 33.

• Ministerio de Educación Superior. (2007)Reglamento Docente Metodológico. Resolución 210/2007.

• Ministerio de Educación Superior (2004) La Universidad que Queremos. Documento de trabajo.

• La universidad Cubana. El modelo de formación. Editorial Félix Varela. De Horrutinier Silva, Pedro .La Habana, 2008.

• Richard A. Clarke y Robert K. Knake. Guerra en la red. Los nuevos campos de batalla. Editorial Ariel. Barcelona 2011. Pp. 103.

(…) "Sembrando el caos en la URSS, sustituiremos sus valores, sin que sea percibido, por otros falsos y les obligaremos a creer en ellos…. De la literatura y el arte haremos desaparecer su carga social; literatura, cine, teatro deberán reflejar y enaltecer los más bajos sentimientos humanos; apoyaremos a los artistas que comiencen a sembrar e inculcar en la conciencia humana el culto del sexo, la violencia, la traición. En la dirección del estado crearemos el caos y la confusión, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y honestidad serán ridiculizadas. Haremos parecer chabacanos los fundamentos de la moralidad, destruyéndolos.

Nuestra principal a puesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos y pervertiremos".[8]

Así Allen Dulles, director de la CIA, describía en el año 1953, la estrategia de guerra fría contra la entonces URSS y el resto del campo socialista, que seguirían los EEUU y sus aliados en el mundo, en su cruzada contra el "comunismo"[9] hasta hoy, en ella se le concebía un espacio importante al uso de los medios masivos de comunicación.

Al respecto Allen Dulles en su libro el "Arte del espionaje" escribió: (…) "Gracias a su diversificado sistema propagandístico, EE.UU. debe imponerle su visión, estilo de vida e intereses particulares al resto del mundo, en un contexto internacional donde nuestras grandes corporaciones transnacionales contarán siempre con el despliegue inmediato de las fuerzas armadas, en cualquier zona, sin que le asista a ninguno de los países agredidos el derecho natural a defenderse".[10]

Durante años, las operaciones de inteligencia de los EEUU al servicio de la política imperialista yanqui, han combinado elementos de la guerra mediática, psicológica, económica, de terrorismo de Estado, acciones de subversión política e ideológica, de insurgencia armada incluso con la asistencia de mercenarios extranjeros pagados por los propios EEUU, chantaje, y acciones extorsión económica y diplomática, para conspirar y desestabilizar gobiernos, y justificar agresiones ante la opinión mundial, y sobre todo buscar apoyo en su política agresiva contra Cuba.

Para que no quede dudas sobre las verdaderas intenciones que ha motivado a los EEUU en el desarrollo de estas acciones, en su libro Allen Dulles concluye: "El objetivo final de la estrategia a escala planetaria, es derrotar en el terreno de las ideas las alternativas a nuestro dominio, mediante el deslumbramiento y la persuasión, la manipulación del inconsciente, la usurpación del imaginario colectivo y la recolonización de las utopías redentoras y libertarias, para lograr un producto paradójico e inquietante: que las víctimas lleguen a comprender y compartir la lógica de sus verdugos".[11]

Entiéndase entonces que por ideas alternativas contrarias según Allen Dulles a "nuestro dominio", (léase a los intereses de los EEUU), el autor del libro "El arte del espionaje" asume no solo al "comunismo", sino a cualquier gobierno independiente y soberano, socialista o no, cuya política nacional y exterior no coincida con los intereses de Washington, lo que deja al desnudo e insostenible la tesis de que el enfrentamiento del imperialismo no es contra el pueblo cubano, sino contra sus máximos líderes: Fidel y Raúl.

Ello queda evidenciado al definir la Guerra no Convencional (GNC), como; (…) "las actividades llevadas a cabo para permitir un movimiento de resistencia o insurgencia capaz de coaccionar, perturbar o derrocar un gobierno o potencia ocupante al operar a través o con una fuerza subterránea, auxiliar y de guerrilla en una zona inaccesible".[12]

Las herramientas que se utilizan comprenden la manipulación de la disidencia en las manifestaciones, y sobre todo la polarización de las contradicciones de la población con el Partido y las autoridades, de forma tal que se provoque disturbios a una escala tal, que se produzcan respuestas excesivamente fuertes de las fuerzas de seguridad, y sentar así las bases para el desarrollo de la guerra psicológica a través de los medios de comunicación.

Tal secuencia, constituye la lógica, de las acciones para conducir internacionalmente la situación de Guerra no convencional (GNC), a una de guerra convencional a gran escala, basada en supuestos principios humanitarios y el pretexto de llevar la democracia y la libertad al país.

Según la Circular 18-01 del ejército de los Estados Unidos, en las operaciones que se lleven a cabo durante la Guerra no convencional, las fuerzas de operaciones especiales (no convencionales), junto con sus socios civiles (mercenarios internos y externos contratados para combatir la Revolución), operan en términos tales como el de: "La viabilidad de los Estados Unidos de patrocinio", así como que el patrocinio es factible si existen "condiciones físicas y ambientales".

Esta misma circular 18-01 del 2010, se explica que las acciones se dirigen a debilitar y subvertir la "voluntad de la población", identificar el activismo del gobierno a favor y en contra, desacreditar, debilitar, provocar y asesinar a las fuerzas pro-gubernamentales, y fortalecer las fuerzas contra el gobierno mediante la capacitación, organización, financiamiento, armamento y si es necesario, el apoyo militar directo en forma de unidades de operaciones especiales en el terreno. También queda explicado cómo un país poco a poco puede ser manipulado en una subversión con éxito, o posterior golpe de Estado.

La lectura de la Circular 18-01 del ejército de los Estados Unidos confirman las palabras expresadas por el presidente cubano General de Ejército Raúl en su discurso por el 55 aniversario del triunfo de la Revolución Cubana; cito: "Ahora usan nuevos métodos de desgaste más sutiles y enmascarados, sin renunciar a la violencia, para quebrar la paz y el orden interno e impedir a los gobiernos concentrarse en la lucha por el desarrollo económico y social, si no logran derribarlos."

La Circular 18-01 del ejército de los Estados Unidos, y la actividad intelectual de los tanques pensantes de las ciencias sociales estadunidenses, puestos al servicio de la subversión política e ideológica del imperio yanqui

¿Quién fue Allen Dulles?, ¿Qué peso tuvo en las decisiones políticas y militares norteamericana entre los años 1953 y 1961?

En síntesis, nació en los EEUU, el 7 de abril de 1893 en Watertown, Estado de Nueva York, y murió el 29 de enero de 1969, a la edad de 75 años, en Georgetown D.C. Dirigió la sucursal de la Oficina de Servicios Estratégicos[13]en Berna (Suiza) durante la II Guerra Mundial. Fue Jefe de los Servicios de Inteligencia de Estados Unidos y Director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) desde 1953 hasta 1961. Como parte de su mandato en la CIA, tuvo un alto protagonismo en las operaciones de inteligencia, y acciones militares que culminaron con el derrocamiento del presidente Jacobo Arbenz en Guatemala en el año 1954, y patrocinador principal de los proyectos de inteligencia contra la Revolución cubana gestados entre 1959 y 1961, en el contexto de la doctrina de la Guerra no convencional.

Pero su mayor connotación en la Historia de América, la alcanza cuando como como director de la CIA en aquel entonces, organizó, la ejecución de la "Operación Pluto", nombre convencional con que la CIA bautizó la invasión mercenaria por Playa Girón, Cuba, de la Brigada de Asalto 2506, el 17 de abril de 1961.

Esta operación, contó con el apoyo logístico, aéreo, naval del pentágono, y toda la cobertura de inteligencia que pudo propiciar la CIA; contaba además con el visto bueno del presidente de los EEUU.

En su plan, la CIA conjugaba militarmente el desembarco naval de su primer escalón, con operaciones de desembarco aéreo de paracaidistas en la profundidad de la playa objetivo, para acelerar así el cumplimiento de la misión del día, y cerrar los accesos por las únicas dos vías de comunicación terrestre existentes hacia la playa.

Simultáneamente con el desembarco de tropas en la dirección principal, se produciría la activación de la red clandestina de grupos contrarevolucionasrios y agentes sembrados en el país, preparados para la realización de acciones de sabotajes con explosivos a objetivos claves civiles y militares, la realización de emboscadas de hostigamiento y atentados con el fin de impedir el despliegue movilizativo de las FAR hacia la zona de desembarco.

Simultáneamente se contemplaba la realización de golpes auxiliares a cargo de fuerzas de las bandas contrarevolucionarias con bases operativas ubicadas en la zona montañosa del Escambray, al oeste del área objetivo de desembarco, para apoyar la captura de la cabeza de playa y su sostenimiento por 72 horas como mínimo, a fin de ganar un tiempo prudencial, hasta que se pudiera proclamar un gobierno provisional, y este pudiera solicitar la ayuda militar de los EEUU.

Esta operación sin embargo, tal como es conocida en la historia militar cubana, fue derrotada en menos de 72 horas, por fuerzas combinadas de las recientemente formadas FAR, un Batallón de la Policía Nacional y unidades de combate de las Milicias Nacionales Revolucionarias, todas integradas por obreros, estudiantes y campesinos cubanos, con una preparación militar básica y ninguna experiencia combativa en la lucha contra operaciones militares combinadas de fuerzas de mar, tierra y aire, en el contexto de una guerra convencional, lideradas por los EEUU.

El vergonzoso y rotundo fracaso de esta operación de la CIA, obligó a Allen Dulles a dimitir definitivamente en el año 1961. La primera gran derrota militar del imperialismo yanqui en América, no podía perdonársele ni a él ni al presidente Kennedy. La Revolución Cubana por otra parte, demostraba así su carácter popular, en tanto llegaba alto y claro el mensaje a Washington, acerca de la capacidad militar, voluntad y valor de su pueblo para defenderla.

Si bien este mensaje fue comprendido por la CIA y el Departamento de Estado, resulta evidente, que el mismo no ha constituido un argumento contundente para disuadirlos definitivamente de su afán por destruir la Revolución a cualquier precio, y han pasado más de cincuenta años, en los cuales, el mantenimiento de una subversión en estado latente, y el terrorismo de Estado, junto al bloqueo económico entre otros, ha sido los rasgos predominantes de la actividad del gobierno norteamericano, y su principal instrumento, la CIA, en la guerra no convencional que sostiene contra Cuba.

Otro de los tanques pensantes de la política exterior estaunidense, y especial diseñador de los componentes subversivos, culturales y mediáticos que se aplican hoy en la estrategia de la Guerra no convencional contra Cuba, fue Zbigniew Brezezinski, politólogo estadounidense, y Consejero de Seguridad Nacional del entonces Presidente Jimmy Carter, entre 1977-1981.

En su obra "El Gran Tablero Mundial", Brezezinski, exacerba la capacidad de intervención política y militar de los EEUU, al identificar y explicar las dimensiones que hacen de ese país, un bastión de poder global llamado a ocupar un lugar cimero en el liderazgo del mundo; estas son: su capacidad y poderío en la esfera militar, y las potencialidades de su desarrollo económico, tecnológico y cultural, para sustentarla.

En lo referente a la dimensión tecnológico-cultural Brezezinski resalta esta como un arma clave de la penetración ideológico-cultural, y una poderosa herramienta de dominación, expresa en su libro, que los EEUU gozan ante los ojos del mundo (…) "de un atractivo que no tiene rival, especialmente entre la juventud mundial," agregando además una fuerte crítica al Departamento de Estado, la CIA y a su gobierno, por haber subvalorado durante mucho tiempo la significación y el potencial de la guerra cultural, como instrumento al servicio de los intereses geopolíticos estadunidenses.

Para Brezezinsk: (…) "la dominación cultural ha sido una faceta infravalorada del poder global estadounidense. Piénsese lo que se piense acerca de sus valores estéticos, la cultura de masas estadounidense ejerce un atractivo magnético, especialmente sobre la juventud del planeta. Puede que esa atracción se derive de la cualidad hedonista del estilo de vida que proyecta, pero su atractivo global es innegable. Los programas de televisión y las películas estadounidenses representan alrededor de las tres cuartas partes del mercado global. La música popular estadounidense es igualmente dominante, en tanto las novedades, los hábitos alimenticios e incluso las vestimentas estadounidenses son cada vez más imitados en todo el mundo. La lengua de Internet es el inglés, y una abrumadora proporción de las conversaciones globales a través de ordenador se originan también en los Estados Unidos, lo que influencia los contenidos de la conversación global. Por último, los Estados Unidos se han convertido en una meca para quienes buscan una educación avanzada."[14]

Por factores tecnológicos, culturales y geográficos determinantes, en la política subversiva de Washington hacia Cuba, durante todos estos cincuenta años de lucha y resistencia revolucionaria, ha existido margen para acciones de invasión del espacio electromagnético cubano, y el uso de señales de comunicación radial, y televisivas, con mensajes acompañado del uso del lenguaje subliminal en programas televisivos y obras cinematográficas que se hacen llegar a Cuba por diversas vías.

A la guerra cultural, tal como fuera concebida por Brezezinsk, se le suman hoy, las potencialidades indiscutibles de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, y el actual potencial de los grandes medios de comunicación masiva, que yacen en manos de representantes del imperialismo mundial, junto a otras manifestaciones de agresión directa caracterizadas por:

Todo ello, forman parte del arsenal de acciones de subversión política e ideológicas que siguiendo el hilo de las ideas esbozadas por Allen Dulles en 1953, se continua intentado promover sin mucho éxito por el gobierno de los EEUU contra Cuba, con el fin de promover el liderazgo y la credibilidad de una minoritaria disidencia mercenaria contrarrevolucionaria de origen cubano residente en la isla y en los EEUU.

Otro de los "think tank" de la geopolítica yanqui en la actualidad, es Joseph Samuel Nye, más conocido en el mundo académico como "Joe Nye"; fue Sub-Secretario de Estado en la administración Carter, Secretario Adjunto de la Defensa, en la administración Clinton, representante del Club Bilderberg[16]y Director para América del Norte de la Comisión Trilaterales. Es profesor universitario, y cofundador, junto con Robert Keohane, de la teoría del neoliberalismo de las relaciones internacionales, desarrollada en el libro "Poder e Interdependencia", publicado en 1977.

En el libro al que hacemos referencia, desarrolla, Junto con Keohane,[17] los conceptos de interdependencia asimétrica y compleja. También exploró las relaciones transnacionales y la política mundial, en un volumen editado en la década de 1970. Más recientemente, fue pionero en la teoría del poder blando.

Su noción de "poder inteligente" se hizo popular con el uso de esa frase por miembros de la Administración Clinton, recientemente, de la Administración Obama y muy especialmente en el 2014 por Hilary Clinton, en una de sus últimas intervenciones públicas.

El poder inteligente, tiene como instrumento de excelencia para su realización en primer lugar, la doctrina político militar de la guerra no convencional (GNC), este poder hace referencia a las combinaciones de estrategias de poder duro y de poder blando en la política exterior estaunidense.

Es un concepto que no descarta el uso de la fuerza militar, del terrorismo de Estado, de todos los componentes de la guerra asimétrica, y la guerra no convencional junto al uso de la diplomacia. Por ello está sustentada en la necesidad de conjugar: