Hay un manantial de luz a su espera



El arte de amar y ser amado. - Monografias.com

 

El amor es una escalera que va hasta el cielo

Debemos esclarecer, antes de todo, que no estamos haciendo apología de alguna religión, dado que no profesamos ninguna. Sin embargo, no podemos ignorar la existencia del Creador, que está bien por encima de todas ellas.

Dios es, en principio, indefinible. Él escapa a las conceptuaciones humanas, impregnadas de intelectualidad. Dios sólo puede ser comprendido a través de la experiencia personal, de la vivencia interna, de la comunión con las fuerzas cósmicas, de la armonización con Él. Pero, como el lenguaje es la forma más amplia de comunicación humana, cuando deseamos expresar algo referente al Ser Supremo a las demás personas, tenemos que utilizar necesariamente, aquel recurso.

Se reconoce hoy en día, que Dios es un Ser más allá de la comprensión humana, Todo-Poderoso, Omnipotente, Omnisciente, lleno de paz, amor, armonía, abundancia, salud, belleza y prosperidad infinitas.

De Él emanan rayos de insuperable serenidad, de bellísima luz, de fascinante alegría, que iluminan de una forma fulgurante la vida de quien asienta en Él sus cimientos, de quien hace de Él su guía, de quien se constituye en inefable gota de su Océano Cósmico.

En la medida en que nuestra evolución espiritual avanza y progresa, sentimos de Él sus primeros vislumbres, hasta llegar a las incomparables experiencias descritas por los Maestros como Iluminación, o sea fusión con la Conciencia Cósmica, en cuyo caso la personalidad humana conoce la suprema felicidad y la suprema sabiduría, a través de su reunión con el Creador, de su vivencia gloriosa de la Unidad de vida y de la percepción indiscutible, de que ésta, a pesar de su multiplicidad aparente es, en el fondo una única y majestuosa Realidad.

El amor humano, ese maravilloso fruto que todos deseamos, surge de la necesidad que todos tenemos de superar la separatividad, que es justamente lo opuesto a aquel sentimiento de Unidad. Hombre y mujer desean unirse, fundirse, amarse como una primera gran tentativa, como un primer gran ensayo de aquella experiencia suprema. Quien no es capaz de amar un hombre, o una mujer, de carne y hueso, no podrá dar el salto cualitativo y amar a Dios, en toda su plenitud.

El amor humano abarca pues apenas los primeros peldaños de la excelsa escalera que se extiende hasta alturas insondables. En el primer escalón, la persona sólo ama a su compañero; en el segundo su amor se expande un poco para las otras personas, para la Naturaleza, para Dios. Y cada peldaño aumenta la intensidad de este Amor, sin disminuir y sí ampliando el primero. O sea, en la medida en que la persona tenga un mayor desarrollo espiritual, podrá amar más profundamente su compañero, simultáneamente con un amor más amplio por la Vida en todas sus formas y manifestaciones.

Veamos las cosas desde una óptica ligeramente diferente, apenas para explicar mejor. El amor es como una escala musical, que va desde la nota más grave hasta la más aguda, o como una sustancia química que puede ser sólida, líquida o sutilmente gaseosa, o aún como los colores, que van clareando gradualmente desde el negro intenso hasta el blanco nieve. En la medida que vamos desenvolviendo nuestra espiritualidad, nuestra comunión con el Creador y las fuerzas cósmicas, nuestro amor a la Vida, iremos teniendo sentimientos más puros, más sutiles, más armónicos. Y cuanto más puros, sutiles y armónicos ellos sean, también serán más amplios, más globales, más universales.

El ser humano pasa, así, del rojo del deseo sexual para el verde del amor erótico, y de ahí al blanco del amor espiritual. De la misma forma que el amor erótico, o sea, el amor genuino entre un hombre y una mujer, no descarta su fase anterior - deseo sexual apenas - y sí la incorpora, combinándola con nuevos elementos como cariño, comprensión, ternura, compañerismo y protección, el amor espiritual no significa el abandono del amor erótico y ni siquiera del deseo sexual.

Apenas, él colocará estos elementos en sus debidas posiciones dentro de aquel contexto especifico, o sea, hará de las experiencias amorosas, no sólo una unión física placentera ni sólo una relación amorosa de rico contenido - lo que ya es mucho - sino que contendrá todas estas experiencias junto con otras nuevas, a través de una fusión muy profunda entre los dos seres involucrados.

O sea: la experiencia del Amor espiritual encierra dentro de sí, sublimadas a un grado conveniente - como si fueran sus ancestrales - las experiencias más densas del amor erótico y del deseo sexual de naturaleza animal.

Pero, en esta problemática ¿dónde que se coloca su deseo de amar y ser amado?, su sueño de amor correspondido, su objetivo de realización afectiva? Ellos se colocan claramente en el campo del amor erótico, del amor hombre-mujer. Si hicimos las consideraciones anteriores, fue apenas con la intención de mostrar que el amor erótico no es una faja especial de emociones y sí un espacio intermediario de sentimientos, que en su frontera inferior limita con el simple deseo sexual y en la superior, se funde con el Amor Divino, impersonal.

Deseamos, a través de esta monografía en especial y durante todo la serie en general, estimular su capacidad de amar y decirle claramente que ella vibrará en iridiscentes y variados colores, cuando sentir el corazón amado palpitar junto al suyo, pero que el Amor no se agota ahí. Por el contrario, su corazón fundido con el del compañero, formarán una unidad, la cual poco a poco irá aumentando su armonización con la Fuente Divina, hasta transformarse en Unidad con Ella.

Esto no implica en abandonar el deseo de relación sexual ni de otras formas de amor físico y emocional. Significa, eso sí, una integración plena con su compañero en una dimensión superior, a través de la cual podrán vivir experiencias del más elevado nivel al que el ser humano puede aspirar.

Pero esto es un desdoblamiento futuro, posibilidades en abierto, potencialidades disponibles. Comencemos a trabajar con lo más concreto, con su "realidad de hoy". Tal vez usted esté subiendo apenas los primeros peldaños de la escalera evolutiva; tentar saltar hasta el tope de ella sería un vuelo imposible, un acto insensato, pues las escaleras deben ser subidas escalón a escalón. O sea, es necesario saber que la escalera va hasta el cielo, pero debemos comenzar a trabajar con ella, desde su primer peldaño, bien a ras del suelo. Es eso lo que empezaremos a hacer ahora.

Es importante tener claro que si realmente queremos ser felices, amar y ser amados, tenemos que ser sinceros, honestos y coherentes con nosotros mismos. La complacencia, las actitudes dudosas, la disimulación y la insinceridad sólo nos pueden ayudar a llegar al abismo. Debemos tener el coraje de reconocer nuestros errores, nuestras insuficiencias, nuestras debilidades. Quien piense que es perfecto, debe ser muy feliz. ¿Para qué, pues, perder tiempo con estas monografías?

También no debemos ser demasiado exigentes. Estar conscientes de aquellos errores, insuficiencias y debilidades no significa que podamos superarlas de un único golpe para siempre. La ley de la vida es evolución... Por lo tanto, la conquista debe ser hecha gradualmente, paso a paso, consolidando cada centímetro ganado.

¿Cuál es el papel práctico que el Creador desempeña en todo este proceso? Él es simple, pero fundamental y decisivo. El ser humano, sólo contra la Mente Colectiva, será irremediablemente derrotado, pues sería lo mismo que un salvaje con arco y flecha pretendiese, detener una columna de tanques blindados. Su aplastamiento es más que cierto. Para poder enfrentar el combate desigual, el hombre precisa recibir una energía extra, proveniente de un combustible que está almacenado en depósitos inmensos en la infinitud cósmica; pero para usarlo es necesario llegar hasta allá en un vehículo muy sutil: el amor.

Una historia bíblica muy interesante es la del pequeño David y el gigante Goliat. Ella representa una alegoría, que muestra como la fuerza espiritual del hombre - abastecida con aquel combustible divino - es capaz de derrotar el poder material, por más potente y aguerrido que él se presente.

O sea, en la medida que el hombre expande su corazón e irradia amor, recibe el Amor Divino, a través del cual se revela como un canal cósmico, bendiciendo la Vida, la Naturaleza, la Humanidad.

La primera tarea, pues, del hombre en procura de la felicidad es transformarse en un foco deslumbrante de luz y amor. Haciéndolo, eliminaremos toda la suciedad que exista en nuestro corazón. Nos convertiremos, así, en un auxiliar divino para la redención de la Humanidad y así haciendo, el Creador nos condecorará con un glorioso influjo de su energía inefable. Esto significa que estaremos caminando en dirección al sueño más querido, la realización afectiva.

Por lo tanto, si tuviéramos un compañero al cual realmente amamos, poco a poco percibiremos que la relación va mejorando, haciéndose más profunda, más amorosa, más armónica. Y si por ventura, estuviéramos aún en procura de nuestra cara mitad, es seguro que comenzaremos a sentir en el corazón la sabrosa sensación de que días maravillosos se aproximan y una calma increíble tomará cuenta de todo nuestro ser.

Usted se está acercando a su meta deslumbrante

Cualquier persona, medianamente curiosa se puede hacer esta desconcertante pregunta: ¿por qué será que el ser humano, deseando hasta con desesperación la felicidad y el amor, hace poco o nada para conquistarlos?

Muchos individuos dirán que no tienen tiempo (aunque lo despilfarren mirando pésimos programas de televisión, en el bar, en chismes y conversaciones superficiales, en la procura ciega de "status" y en otras "actividades"); otros dirán que nada podrá ser hecho, pues el amor y la felicidad simplemente son gracias, que llegan por casualidad a algunos privilegiados ¿por qué - entonces - desgastarse inútilmente en una misión imposible?; ya un tercer grupo, piensa que sería muy interesante llegar a aquellas cumbres maravillosas, pero no saben como.

El primer y el segundo grupo de personas, están bastante atrasados en su evolución espiritual; ellos no consiguieron aún discriminar lo que es importante en la vida y lo que es secundario. Bajo diversos pretextos, argumentaciones y racionalizaciones, estos individuos prefieren una vida prestada, a una vida propia, genuina.

Ellos están presos a la Mente Colectiva, siguen los moldes impuestos por las convenciones sociales, carecen de vida y opinión autónoma, sumergiéndose en una vida artificial, muchas veces decorada con brillantes (y falsos) colores. Son hojas arrastradas por el viento y ellos lo saben en el fondo de sus corazones, pero sus máscaras externas ocultan sus sufrimientos; a veces hasta parecen felices.

El tercer grupo es diferente, aunque el fondo pueda ser semejante, pues las convenciones sociales abarcan, recortan y limitan casi todos los tipos de experiencias y relaciones humanas. En los dos grupos anteriores, las personas prefieren dejarse llevar por las convenciones, porque de esa forma adquieren un sentimiento (artificial) de unidad, que aplaca razonablemente el dolor de sentirse separados de las otras.

En realidad, ellos están muertos de miedo de los cambios y es por eso que se agarran con desesperación a aquello que aparece como modelo "normal", por lo tanto aparentemente fijo y permanente, siendo la inseguridad el rasgo principal que caracteriza su comportamiento. Pero ya en el tercer grupo existe un progreso evolutivo; la persona desea hacer alguna cosa para alcanzar su ideal, aunque no sepa como. Está, por lo tanto, en la fase fundamental de la procura.

Seguramente, muchos de los lectores está en este tercer grupo: desean ardientemente conquistar y ser conquistados por el amor, amar y ser amados, derramar por el mundo toda la alegría que brota de la realización afectiva, poder contar a las flores y a la luna, como su corazón burbujea de emoción y amor por alguien en especial y que ese alguien le corresponde...

O sea: están atravesados por la dulce daga del amor o están queriendo ser heridos por ella. Pero les falta la tecnología: ¿Cómo llegar hasta ese sentimiento delicioso y arrebatador?

Supongamos que sea su caso. Entonces no se deje impresionar por aquellos que dicen no tener tiempo para nada, ni por los otros que creen que el hombre es un miserable gusano, incapaz de cambiar alguna cosa. Usted es lúcido: sabe que tiene dificultades, que enfrentará obstáculos, que nada le será dado de gracia, pero también tiene un vislumbre, que lo guía entre las tinieblas, una estrellita que brilla dentro de su corazón y que le dice que el amor y la felicidad son posibles de alcanzar, y que si usted encuentra la guía y la orientación necesaria, llegará hasta allá.

Esta serie de monografías, pretenden darle las herramientas para tan magno trabajo. El verdadero avance, la auténtica evolución es gradual, pues la cosa más difícil que existe en el mundo es el cambio interior. De modo que no desespere ni desanime si las cosas no fueron como imaginó en las primeras tentativas; su interior precisa habituarse poco a poco a su nueva forma de pensar y sentir. Va aconteciendo una adaptación lenta pero segura. El camino de la evolución no es una línea recta ascendente; él es una línea quebrada, con subidas y bajadas, pero a medida que más se sube, los descensos son menos frecuentes y menos profundos.

En verdad, usted estaba en aquel tercer grupo. Hoy está en una cuarta categoría: la de aquellos que están aprendiendo a utilizar el mapa y la brújula que los llevará hasta el tesoro deseado. Estamos en el sexto Capítulo de este texto y se avecina cada vez más el momento en que técnicas concretas le serán proporcionadas. No se apresure en conocerlas antes de tiempo, ellas ya están muy próximas y llegarán en el momento exacto, el momento en que esté preparado para recibirlas y aplicarlas de forma concreta y provechosa.

Cuando llegue a este punto, estará lanzando - definitivamente - las bases para pasar aún a un quinto grupo, el de aquellos que queriendo alcanzar la realización afectiva, se prepararon convenientemente y de forma natural llegaron a la meta propuesta: el amor genuino, maravillosamente correspondido. ¿Acaso usted ya no está sintiendo la frescura del rocío matinal en su corazón y viendo como una banda de pájaros celestiales levantan vuelo en su dirección? ¿No siente el efluvio de las flores salvajes impregnar el aire con suaves y perfumadas fragancias? ¿No acaricia su piel la suave brisa, llena de leves sonidos y dulces susurros?

Estas nuevas y fulgurantes sensaciones que llegan como vislumbres en momentos imprevistos, son como un aviso previo de que el convoy de Eros, dios del Amor, está siendo preparado en sus ocultos palacios. Continúe irradiando amor y buena voluntad; ellos serán como estrellas de Belén intangibles que guiarán el regio personaje hasta su presencia. Purifíquese, pues, y elimine todo rasgo de negativismo que eventualmente sobreviva en usted. Haga de su corazón un templo de Dios Vivo. ¡Ame... y será amado!

El amor y la salud

Muchas personas se preguntan si existe alguna relación entre la salud y el amor. Las respuestas son diversas, siendo que una de las más interesantes fue ofrecida por el médico inglés Edward Bach(*). Él tenía un próspero consultorio en un elegante barrio de Londres, pero en cierto momento y atendiendo a un impulso interior, abandonó la vida cómoda y lujosa para ir a los bosques y a los campos en procura de plantas curativas, de las cuales sólo utilizaba las flores, que son precisamente los órganos más potentes y de mayor vitalidad del vegetal. A través de ellas es que se forman las semillas, matrices que conservan y perpetúan la vida.

Dice Bach: "Mientras nuestra alma y nuestra personalidad estén en buena armonía, todo es paz y alegría, felicidad y salud. Cuando nuestra personalidad se desvía del camino trazado por el alma, sea por nuestros deseos mundanos, sea por la persuasión de otros, surge el conflicto, que desemboca en enfermedad. Comprender donde estamos cometiendo el error y una auténtica voluntad e corregir la falta, nos llevarán no sólo a una vida en paz, alegría y amor, y sí también a la salud".

Aquel autor continúa: "Las primeras enfermedades reales del hombre son defectos tales como orgullo, crueldad, odio, egoísmo, ignorancia, inestabilidad y codicia, y cada uno de estos defectos tomado por separado es contrario a la Unidad. Defectos como estos, son las auténticas enfermedades; su persistencia precipita en el cuerpo los resultados prejudiciales (y ahora visibles) que conocemos como enfermedad"... "Aquellos defectos son ejemplos de la enfermedad real, origen y base de todos nuestros sufrimientos y angustias".

Las afirmaciones anteriores nos conducen a profundas reflexiones. La armonía entre el alma y la personalidad, según el lenguaje de Bach, significa que la Mente Consciente reconoce el liderazgo del Yo Interior. Así haciendo, se abren las compuertas para que nuestro corazón y nuestra mente se contacten con las inspiradas y elevadas energías divinas que nos orientarán en dirección a la Luz, al Océano Cósmico, a la Unidad.

En otras palabras, cuando impregnamos nuestro mundo interior con el fragante perfume de los pensamientos constructivos, de los sentimientos positivos y de las actitudes altruistas, se están sembrando las semillas de la Vida y de la Felicidad, siendo que ésta no incluye sólo el amor y sí también la salud y la prosperidad. La relación existente entre amor y salud, es pues la de dos amantes que andan siempre juntos. Si usted se siente enfermo, aumente sus vibraciones de amor, sus irradiaciones de altruismo, sus ondas de armonía y conseguirá dos tantos maravillosos con una única jugada, uno en el campo del cuerpo: la salud, y el otro en el campo de los sentimientos: el amor.

Todos estamos o estuvimos enfermos a algún grado, todos estamos luchando para conquistar definitivamente el fascinante pájaro del amor. Esto acontece porque somos aún seres en proceso de evolución. Por lo tanto, si su salud está débil, sepa que fuera del uso de medios físicos apropiados, recetados por médicos competentes, que en general se aplican más a los efectos que a las causas, debe trabajar por dentro, tentando inundar sus canales internos de la mejor forma que pueda disponer.

Bach define esto claramente diciendo: "Ya que hay una raíz principal en toda enfermedad, a saber, el egoísmo, así también hay un método seguro para aliviar cualquier padecimiento: la conversión del egoísmo en dedicación a los demás... Así haciendo, nuestros males y dolencias personales acabarán rápidamente. Esa es la gran meta final: la pérdida de nuestros propios intereses en el servicio a la Humanidad".

Estas lecciones son de gran importancia porque indican claramente que, si deseamos alcanzar la felicidad en sus diferentes aspectos, entre los que se encuentra la realización afectiva, nunca deberemos instalar sus cimientos sobre la arena movediza de la posesividad y del dominio y explotación de los otros, en especial del compañero. Por el contrario, debemos dejar fluir una magnética luminosidad, impregnada de flores de alegría, cantares de paz y gotas de amor, sobre todos los que nos rodean. Esto será reflejado en forma de salud espléndida, así como en un fulgurante y cálido romance con la persona escogida por nuestro corazón.

No fue otra cosa que enseñó el Maestro: "Amaos los unos a los otros", o sea, el hombre debe difundir por la Tierra, la fuerza maravillosa del amor, y ella lo redimirá de la pesada cruz que la Mente Colectiva le ha impuesto hasta ahora.

Infelizmente, muchas personas han transformado su mente y su corazón en terribles antros de resentimiento, de angustia, de miedo, de odio, de rabia y envidia. Ellas, por decisión e ignorancia propias, abrieron su cuerpo y su espíritu para los más horribles gérmenes que existen: los del egoísmo, del negativismo y del pesimismo. ¿Cómo no estar enfermos después, tanto física como psíquicamente? ¿Cómo no ser infelices y estar amargados? ¿Cómo no irradiar densas y pesadas nubes de impotencia y desesperación?

Pero usted, caro lector, es diferente. Usted está queriendo tomar el refulgente fruto del sagrado árbol del amor; usted está ligado a lo que es bueno y constructivo; usted está atento a su sueño glorioso de amar y ser amado con total plenitud. Así haciendo, usted está en la senda cierta. No se impresione si algunos resultados negativos continúan apareciendo, pues por más que se esfuerce no conseguirá purificar su vida interna en un instante. Deje que la esperanza, persevere en la lucha, tenga confianza en su Yo Interior, imprégnese de determinación y coraje. Esto lo mejorará en todos los aspectos, inclusive en la salud.

No piense que para alcanzar su magnífico ideal, le será necesario un esfuerzo agotador y el abandono de ciertas comodidades de las cuales hoy dispone. De modo alguno; lo que se pretende es que no se deje dominar por el conformismo, la inercia y la pereza; que coopere en la medida de sus posibilidades actuales con las grandes orientaciones cósmicas; que sea un hijo del Señor, orgulloso de su estirpe y de su Padre Eterno.

Siga los consejos de Bach: "La vida no nos exige sacrificios impensables, solo nos pide que hagamos su transcurso con alegría en el corazón y que seamos una bendición para aquellos que nos rodean, de forma que si dejamos el mundo solo un poco mejor de lo que era antes de nuestra visita, habremos cumplido satisfactoriamente con nuestra misión". ¿Verdad que no es mucho pedir?

Debemos, pues, meditar constantemente y practicar la auto-observación. De este modo, y actuando con mucha honestidad y sinceridad, irán apareciendo los defectos, los atributos negativos que están ocultos en los rincones internos. Descubiertos, no deben ser combatidos a través de grandes esfuerzos de voluntad, pues así haciendo, se le proporcionan armas, se refuerza su poder, ya que se obtienen victorias sobre ellos apenas falsas, como cuando arrancamos superficialmente una planta dañina; de este modo, su raíz queda en el suelo y en poco tiempo aflora nuevamente.

El método seguro para erradicar los negativismos consiste en cultivar el atributo opuesto, por lo tanto positivo. Si tenemos tendencia a ser dominados por la tristeza, debemos inundar nuestro interior con alegría; si el problema son los celos o la envidia, debemos desarrollar la armonía y la generosidad; si la dificultad estuviera en el egoísmo, nuestro corazón deberá ser vacunado con altruismo y así sucesivamente.

El miedo, que devora inmensas legiones de personas, es hoy el factor aislado más importante que hace sufrir el corazón humano, a niveles a veces increíbles. El miedo está reforzado hoy día por la enfermedad de la posesividad, ya que todo lo que aquellas perciben como real (o sea lo que está ligado a los sentidos), es eventual y pasajero, difícil de obtener e imposible de conservar por mucho tiempo. El miedo a la pérdida, arrasa con la Humanidad, saturándola de ansiedad y preocupaciones y haciéndola arrodillarse frente a las circunstancias y los acontecimientos.

Si usted quiere ser un deslumbrante triunfador, debe abandonar el miedo, entrar en las calmas y serenas aguas, donde vive el Ser Interior y proclamar de viva voz que usted es un hijo legítimo del Creador, siendo, por lo tanto, portador de una centella cósmica en su corazón. Gracias a esta chispa, usted será invencible porque es uno con el Ser Supremo y con las centellas encendidas de otros seres humanos.

Los pequeños tropiezos le servirán de estímulo y a través de la superación de ellos, usted podrá levantar un magnífico edificio, que en sus ventanas vestidas de fiesta, adornada de flores y banderas, perfumadas de suaves fragancias, concederá un abrigo seguro a las fulgurantes palomas, a los espléndidos ruiseñores, a los tiernos mirlos, a los relucientes cardenales y a los estupendos pájaros celestiales, que en sus alas vibrantes le traerán la dulce brisa del amor correspondido. Y será tanta la alegría que impregnará su corazón, que la salud estallará en cada átomo de su cuerpo, en cada pulsación de su sangre, en cada suspiro de su corazón.

Agradezca al Creador todos los maravillosos privilegios que recibe, irradie su amor para el medio ambiente que lo rodea, exhale paz y armonía, sea un canal para las inefables energías cósmicas, bañe su cuerpo y su alma en la alegría de vivir, de darse, de donar sus magníficas potencialidades.

Así haciendo, usted se alinea con el Amor Divino, usted desarrolla las enseñanzas del Maestro Divino, usted evoluciona espiritualmente, usted habrá creado cimientos extremadamente sólidos; y le será fácil - si así lo desea -construir un nido fascinante, en el cual podrá alojarse en compañía con aquella persona maravillosa que estaba a su espera. Y los dos formarán una pareja inseparable, que tocará la sinfonía de amar y ser amado, con una maestría inigualable. Y usted lo habrá merecido.

Venza el desánimo y sea feliz

Obviamente, el desánimo es un sentimiento negativo. Pero, sometidos diariamente al bombardeo de la Mente Colectiva que usa el Desánimo como uno de sus proyectiles favoritos, es casi imposible escapar de él permanentemente. Tendríamos que ser muy evolucionados para no desanimar nunca. Es, por lo tanto, natural - en el contexto específico en el cual vivimos - ser atacados una y otra vez por ese peligroso enemigo. En verdad, son tantos los asuntos con los cuales debemos entrar en contacto cada día, que es realmente difícil que algunos de ellos no generen problemas, trayendo así cierta cuota de desánimo. Pero el tipo de desánimo que queremos abordar aquí es otro: se trata del desánimo generalizado, permanente, o sea, falta de interés profundo por la vida.

La falta de interés en la vida, se debe - precisamente - a la falta de una respuesta satisfactoria para esta emocionante pregunta: "¿para qué vivimos?". Muchas personas no se interrogan de esta manera directa, pero siempre indirectamente estamos pensando en este asunto. La formulación de la misma y su respuesta son prerrogativas del ser humano.

Muchas personas no encuentran una buena respuesta para tan profunda pregunta y en la verdad, no saben para que vivan. Por lo tanto, están como perdidas en el mar de la vida, a merced de los vientos. Y como estos acostumbran soplar contra, el desánimo toma cuenta de ellas como compañía permanente, casi como una segunda naturaleza.

Cuando no conseguimos vislumbrar una respuesta satisfactoria para cierto problema, lo mejor que podemos hacer es volvernos para los Maestros de la Humanidad, los cuales a través de los milenios, abordaron los múltiples aspectos de la vida humana. Ellos nos dicen que el hombre vive aquí y ahora para perfeccionarse, para evolucionar, para progresar en dirección a la meta deslumbrante, que es la de descubrir el Yo Interior, la propia alma, vivenciar la Unidad de todas las cosas, y hacer esto, partiendo de la materia densa, pesada, grosera. Y su antorcha es el libre albedrío, que lo lleva a conocer el Bien y el Mal, lo cierto y lo errado.

En su lucha contra las tinieblas, tendrá victorias y derrotas, a través de las cuales la percepción de las cosas, se irá aguzando y enriqueciendo. Pero el proceso no es lineal; las derrotas producen frustración y desánimo, la demora en obtener un resultado positivo genera dudas y pérdida de esperanzas, la no satisfacción de un deseo, produce escepticismo, revuelta y desconformidad. Sin embargo, esto no es totalmente negativo, pues en verdad es el crisol donde el hombre forja su futura grandeza y su verdadera comprensión.

Resumiendo, entonces, el hombre fue creado a la imagen divina, para que conociese la felicidad. Solo que él partió desnudo y con las manos vacías para tan importante viaje y aún olvidó que había una maravillosa y potente luz divina en su interior. Se guió por la débil luz de la vela llamada libre albedrío, que desligada del dínamo interior, lo condujo, muchas veces, a pantanos pegajosos, abismos insondables y tinieblas aterradoras. Es claro que en esas circunstancias, el desánimo reinará en el espíritu humano con toda su potencia, sumergiendo a su poseedor en la desesperación.

Ciertamente, usted puede estar asustado ante las perspectivas futuras de su vida afectiva. Si hasta ahora hubiese fracasado en su tentativa de amar y ser amado, si el tiempo continúa fluyendo rápidamente y su corazón está triste y solitario, si el amor pleno parece querer huir definitivamente de su presencia, usted estará muy desanimado. Y con razón.

Pero en lo que no tendrá razón, es en persistir en su estado actual, porque la Luz está llegando. Lo que debe hacer, en primer lugar, es perseverar. Recuerde lo que dijo el Presidente Hoover: "Muchas veces la distancia entre el suceso y el fracaso no es más que el espesor de una línea". Persevere, pues y confíe. Confíe en un futuro luminoso, en una mirada amorosa surgiendo de un lugar inesperado y entibiándole el alma, en una sonrisa insinuante prometiéndole la realización de sus sueños. Tenga un poco más de paciencia, aún le faltan estudiar algunos capítulos de este Curso y son ellos las que contienen las informaciones y las aplicaciones más importantes para su realización afectiva.

Hay una deliciosa historia, cuya grabación indeleble en lo más profundo de su corazón, le dará el coraje, la perseverancia y la determinación necesarios, para vencer el desánimo, para obtener su grande y maravillosa victoria.

Se trata de dos ranas, que jugaban en la cocina de una casa. De repente, sin saber cómo, cayeron en un pote que contenía crema de leche. Una de ellas, la desanimada dijo: "No hay vuelta mismo, no adelanta nadar, voy a morir de cualquier manera". Y abandonándose, acabó ahogada. La otra rana era llena de ánimo y alegría, seguramente habría intercambiado su corazón con alguien, y quería vivir a cualquier costo su gratificante experiencia. El hecho es que ella resolvió nadar hasta el fin, hasta que las fuerzas la abandonasen completamente. Aconteció que, nadando y nadando, la rana agitó tanto la crema que ella acabó transformándose en manteca; por lo tanto, en lugar de morir ahogada, como su compañera, la rana quedó sentada, cabalgando la manteca sólida que se formó debajo de su cuerpo. ¿No es una lección magnífica?

Inspírese en la rana y viva para amar. Así haciendo, el amor viajará en su dirección y entonces él lo hará vivir, pero vivir mismo, con plenitud. En este contexto, el desánimo habrá desaparecido completamente y en su corazón habrá alegres bandadas de pájaros, entonando loas al Padre Eterno que todo crea, inclusive su fulgurante felicidad, su alegría de vivir y la espléndida realidad de amar y ser amado por un compañero adorable.

Con estas magníficas perspectivas, el ánimo retornó a su corazón. ¿No es verdad?

Observación: Las Monografías de este Gran Tema (Afectividad Humana), deben ser consideradas como un estímulo, una inyección de luz y esperanza para las personas que sufren de problemas afectivos. El autor, dentro de sus posibilidades, está dispuesto a enviarles, de forma totalmente gratuita, el libro completo, titulado "El Arte de Amar y Ser Amado", a todos aquellos y aquellas, que demuestren interés en los mensajes ofrecidos, a través de comentarios simples, enviados directamente a cualquiera de los contactos siguientes:,

 

 

Autor:

Prof. José A. Bonilla

(Universidad de la República, Uruguay; Universidad Nacional de Tucumán, Argentina ,

Universidad Federal de Minas Gerais, Brasil)