Migración temporal y mercados laborales en la región



Situación laboral actual y perspectiva de futura en República Dominicana

La migración laboral está íntimamente relacionada con la búsqueda de mejores oportunidades laborales y de sobrevivencia para los seres humanos, es por ello que la tendencia a explorar nuevos horizontes lo hacen personas de países menos desarrollados a otros con niveles económicos muchos más avanzados, por lo que se afirma que más de la mitad de los migrantes internacionales viven en los países en desarrollo.

Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la migración internacional se ha convertido en un fenómeno de alcance mundial, estimando que 150 millones de personas viven fuera de su países naturales o de nacionalidad, sin contar como migrantes internacionales a quienes viven y trabajan en otro país ilegalmente, ya sea de manera permanente o temporal.

Cabe destacar como preámbulo de estas palabras, que los migrantes internacionales se agrupan en dos grandes categorías: migrantes voluntarios, y los migrantes forzados, que dejan sus países para huir de las persecuciones, conflictos, catástrofes naturales, degradación medioambiental y otras situaciones que ponen en peligro sus vidas, su libertad o su medio de sustento.

La promoción de la migración ha formado parte, implícita o explícitamente, de las políticas de muchos países de origen. Según estudio del Banco Mundial el aumento de la migración internacional se debe a decisiones de gobiernos para fomentar activamente la exportación de mano de obra como una cuestión de política económica (Informe de las migraciones en el mundo, OIT, pág. 33.)

En el caso de la República Dominicana, entendemos prudente abordar el tema, en principio, desde los antecedentes de la migración laboral, encontrando que ésta se acentúa con el auge de la industria azucarera en las décadas de los años 30 y 40 durante la tiranía del dictador Rafael Leónidas Trujillo.

La mayor cantidad de trabajadores que se dedican al corte de la caña históricamente son de origen haitiano, tendencia que se ha mantenido después del derrocamiento de Trujillo en el 1961, aunque la mecanización que utilizan los Ingenios en los últimos años ha disminuido notablemente la contratación de braceros haitianos.

En la medida en que se ha reducido la demanda de mano de obra extranjera en la industria azucarera, la migración laboral se ha movido a estos sectores productivo, como la construcción y el trabajo agrícola, como el guineo, el café, el arroz, entre otros.

La migración haitiana a la República Dominicana es similares a la migración laboral que se presenta entre países limítrofes con fronteras terrestres comunes, como la migración de mexicanos a Estados Unidos, de guatemaltecos a México, de nicaragüenses a Costa Rica, de bolivianos a Argentina o al Brasil, entre otros sistemas laborales de este tipo.

Dentro de las migraciones en el Caribe insular la migración haitiana hacia la República Dominicana constituye el sistema migratorio laboral más importante, en términos de magnitud de personas involucradas y del tiempo en funcionamiento sin interrupción, de casi un siglo, dentro de las corrientes laborales impulsadas por la modernidad capitalista.

Un estudio reciente de los Sociólogo Francisco Báez y Wilfredo Lozano respecto a la inmigración laboral haitiana, señala que sobre ésta se distinguen seis etapas o períodos fundamentales:

1) Modernización agroexportadora e inmigración laboral, 1875-1912;

2) Inicios y expansión de la inmigración laboral haitiana, 1916-1929;

3) La inmigración haitiana durante la primera mitad de la dictadura de Trujillo: 1930-1945;

4) Entre convenio bilateral de braceros, 1952-1970;

5) El auge inmigratorio en el período de los acuerdos inter-gubernamentales de braceros, 1971-1985;

6) La inmigración haitiana en el contexto de la transición socioeconómica y política, 1986-1999.

Desde hace varios años, la República Dominicana ha sido receptora de mano de obra más especializada, en actividades como la electricidad, la telecomunicación, minería, hotelería y turismo; lo que implica que debemos tener una visión mucho más integral y coordinada como Estado.

Desde el punto de vista de la normativa laboral, el sistema garantiza la igualdad de trato entre dominicano y extranjero.

La Constitución política de la República Dominicana que dispone que: Extranjeros y extranjeras tienen en la República Dominicana los mismos derechos y deberes que los nacionales, con las excepciones y limitaciones que establecen esta Constitución y las leyes (actividades políticas, registro en el libro de extranjeros, entre otros) Art. 25.

El articulo 39 nuestra Constitución establece el Derecho a la Igualdad: Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las instituciones, autoridades y demás personas y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin discriminación por razones de género, color, edad, discapacidad nacionalidad, vínculos familiares, legua, religión, opinión política o filosófica, condición social o personal.

De su lado el artículo 62 de la Constitución y el principio I del Código de Trabajo dominicano, disponen que: "El trabajo es una función social que se ejerce con la protección y asistencia del Estado. Este debe velar porque las normas del derecho de trabajo se sujeten a sus fines esenciales, que son el bienestar humano y la justicia social."

En ese mismo orden el principio IV del referido Código de Trabajo señala que: "Las leyes concernientes al trabajo son de carácter territorial. Rigen sin distinción a dominicanos y extranjeros, salvo las derogaciones admitidas en convenios internacionales. "

La República Dominicana ratificó el convenio 111 de la OIT, relativo a la discriminación en materia de empleo y ocupación.

De igual manera, el principio VII, señala que: "Se prohíbe cualquier discriminación, exclusión o preferencia basada en motivos de sexo, edad, raza, color, ascendencia nacional, origen social, opinión política, militancia sindical o creencia religiosa."

El artículo 729 del C. T. de manera expresa establece que: Están liberando de impuestos y derechos de toda naturaleza: Los contratos, los convenios colectivos y los reglamentos de trabajo. Las actas constitutivas de sindicatos, federaciones y confederaciones. Las actas y documentos relacionados con el procedimiento administrativo y judicial en materia de trabajo.

Como regla general, y por aplicación del artículo 16 del Código Civil dominicano, todo extranjero transeúnte que actúe como demandante principal, sin bienes muebles en el país, se obliga a depositar una fianza "Juricatum solvi", sin embargo, la Suprema Corte de Justicia, mediante sentencia del 17 de septiembre del 1997, dispuso que el referido artículo 16 del Código Civil no tiene aplicación en el derecho del trabajo.

Esta decisión de la Suprema Corte de Justicia afianza las disposiciones legales señaladas precedentemente, a los fines de garantizan la igualdad de trato entre trabajadores dominicanos y trabajadores extranjeros.

En cuanto al trabajador que desee regular su status migratorio en el país, debe cumplir con varios procedimientos formales, previstos por las normativas legales, tales como: Formalizar por escrito su contrato de trabajo, que su empleador esté registrado por ante el Ministerio de Trabajo, que dicha contratación no altere el porcentaje de extranjeros permitidos en la empresa, y que las firmas del contrato estén validadas por un oficial público competente.

La situación jurídico laboral en nuestro país está claramente definida, en el sentido de que los trabajadores migrantes tienen los mismos derechos que los dominicanos sin importar su status migratorio.

Desde el punto de vista de las autoridades administrativa del trabajo, existe de manera institucionalizado, sobre todo a través de la inspección del trabajo, velar por el cumplimiento de las normas aplicada ya sea a un dominicano como a un no nacional, garantizando el pago de salario, el apego a la jornada ordinaria, los descansos obligatorio, entre otros.

Perspectiva

En el caso específico del Ministerio de Trabajo, desarrolla en la actualidad unas series de actividades que inciden directamente en la población de los trabajadores migrantes en la República Dominicana.

En el año 2006, el Ministerio de Trabajo (MT) creó el Observatorio del Mercado Laboral Dominicano (OMLAD), con la misión de responder a la necesidad de realizar estudios sistemáticos, confiables y oportunos sobre el mercado de trabajo, como base para orientar la definición y aplicación de políticas públicas de empleo y el desarrollo del mercado de trabajo.

En este contexto, se contrata el Estudio sobre la inmigración laboral haitiana en la República Dominicana, cuyo objetivo central es el desarrollo de los perfiles socioeconómicos de los trabajadores haitianos en la construcción y la producción de guineos en el país. Además, estimar la proporción de trabajadores haitianos en ambas actividades.

En el 2010, el Ministerio de Trabajo con el Trust for the Americas, entidad relacionada con la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyos objetivos generales son: promover el cumplimiento de los estándares laborales para los trabajadores migrantes; construir capacidades en las Organizaciones de Empleadores, Sociedad Civil y de los actores fundamentales en la promoción y garantía de los derechos laborales de los trabajadores migrantes.

Desde el Ministerio se trabaja en la incorporación a la estructura organizativa de la Institución, de una Unidad que atienda todo el tema del trabajador migrante, coordinando acciones con la Dirección General de Trabajo, la Dirección General de Empleo, Higiene y Seguridad Industrial entre otros Departamentos, que de manera transversal se relacionen con el tema.

Esta Unidad se encargaría de brindar atención a los trabajadores migrantes que viven en el país.

En tal sentido, el Ministerio procura articular aspectos relacionados al tema como: Creación de redes entre Ministerios, metodologías de inspección, mejores prácticas de comunicación y difusión, comunicación estratégica en el tema de migrantes, capacitación interna, metodología de multiplicación de conocimientos, fortalecer las capacidades del Ministerio con miras a crear la referida Unidad de Migración Laboral.

Como parte de las orientaciones que formula la Organización Internacional del Trabajo (OIT), está la de reducir la informalidad, en tal sentido, la normativa laboral dominicana prevee controles administrativos, independientemente al tipo de contrato de trabajo que exista entre las partes, ya sea éste por tiempo indefinido o por tiempo determinado, estacional, o contrato por cierto tiempo.

En este orden de idea, el Ministerio de Trabajo, desde hace años ha venido planificando programas para informatizar todos los procesos administrativos, que le permita tener estadísticas más confiables y precisas, facilitar los reportes, y sobre todo, que le permita construir políticas sobre la base de realidades concretas.

En enero pasado, entra en funcionamiento el Sistema Integrado de Registros Laborales (SIRLA), por medio del cual tenemos informaciones mucho más fehacientes, por lo menos del registro de migrantes dentro del trabajo formal.

En la actualidad el sistema electrónico registra un total de 517,879 trabajadores, de los cuales 7,563 son trabajadores migrantes, para un 1.45% aproximadamente, esto no incluye contratos de trabajo que son remitidos al Ministerio por otro medios que no son los formularios administrativos.

Como reto pendiente del Ministerio de Trabajo, está precisamente la de informatizar todos los procesos de reportes, así como también procurar reducir la informalidad esto atenta contra los derechos reconocidos por la ley a los trabajadores.

Dentro de las perspectivas como país, cabe destacar el caso del reclutamiento de trabajadores de la agricultura, sobre todo de la industria azucarera debe hacerse de una manera más organizada y transparente, con alto sentido de la información de cuáles son los derechos y deberes de los trabajadores, lo que va a contribuir a tener un mejor ambiente de trabajo, de condiciones de seguridad y salud en el trabajo mucho más segura, de la disminución de eventuales violaciones a las normas laborales.

Estas afirmaciones las formulamos, partiendo de la forma en cómo se producen las contrataciones en estos sectores, los trabajadores agrícolas haitianos lo hacen a través, de amigos e intermediarios haitianos, de los propios encargados de fincas; en la construcción son utilizadas las redes de personas conocidas, ya sean estos intermediarios dominicanos, haitianos y los encargados de obras.

En el caso de los trabajadores dominicanos, los tres componentes de la red se utilizan por igual en la construcción, mientras en el guineo se usan con más frecuencia las redes de los amigos y el contacto directo con los encargados de fincas.

Esto requiere ejecutar un plan sistemático y consistente de divulgaciones e informaciones puntuales dirigido a los trabajadores migrantes, coordinado con todas las instituciones que de una manera u otra estén relacionadas con el tema de las migraciones.

Otro de los aspectos que debemos señalar en perspectiva, es el tema de la Seguridad Social de los trabajadores migrantes, algo que no es tarea fácil de resolver, suponemos que para ningún país del mundo, este es un asunto pendiente en la República Dominicana, que como estado debemos resolver en el mediano plazo.

El profesor mexicano Ángel Guillermo Ruiz, en su libro "Seguridad Social para migrantes y trabajadores informales" señala: "Resulta obvio que, con las disparidades existentes en el globo terráqueo, la universalidad de la seguridad social en el planeta entero es un tema harto polémico e inacabado en sus discusiones; no obstante, es la única forma en que se pueden asegurar los medios necesarios para alcanzar esa vida digna a que todos aspiramos, y paralelamente, para aliviar los estadios de necesidad, impidiendo la miseria frente a las contingencias sociales que abarcan los riesgos naturales de la vida debido a los cuales los ciudadanos se ven impedidos de obtener por si mismos lo necesario para su propia subsistencia".

No olvidar que dentro del concepto de trabajo decente la OIT enarbola la bandera del trabajo signa, señalando que no de puede hablar de dignidad dentro de la relación laboral, si no se le garantiza igualdad de trato, de seguridad social al trabajador y su familia.

La nuevas formas de contratación laboral imponen a los países fórmulas de protección que no conocen o por lo menos, no las ponen en prácticas, hoy en día se habla de las relaciones triangulares de trabajo, por ejemplo un trabajador que es contratado en México para trabajar en la República Dominicana pero que empleador le paga desde los Estados Unidos, en ocasiones entraña para el trabajador algún tipo de debilidad, y para los Ministerios de Trabajo imposibilidad de aplicar las normas legales cuando hay una violación a las mismas.

Hoy en día está en auge el trabajo a distancia o Teletrabajo, la tercerización, en donde el contacto del trabajador con su empleador es casi invisible, lo misma que para las autoridades Administrativa del Trabajo.

Ciertamente hay herramientas jurídicas internacionales que permiten al trabajar garantizar sus derechos laborales, sin embargo, los países debemos reflexionar a los fines de crear normativas, acuerdos de entendimientos, convenios multinacionales, que les otorguen al trabajador, que por diversas razones tiene que trabajar en otro país ajeno al suyo seguridad plena de que sus derechos laborales no sean vulnerados por prácticas engañosas que en ocasiones son utilizadas en su contra.

Se impone consecuentemente flexibilizar procesos, crea vías de de acceso para los trabajadores y para los Ministerio de Trabajo en procura del cumplimiento de las obligaciones contractuales originadas de la relación de trabajo.

Un elemento que debe ser puesto en perspectiva, es el tema de la formación de los trabajadores migrantes, sobre todo desde la óptica de la información que debe saber el trabajador, en la República Dominicana el tema de la formación técnico profesional está regulado por la ley 116, a través del Instituto de Formación Técnico Profesional (INFOTEC).

La realidad es que muy poco trabajadores migrantes conocer del tipo de formación que pueden obtener desde el INFOTEC, ya sea para accesar a un puesto de trabajo, o para perfeccionar un oficio que esté realizando.

El estudio realizado por los Sociólogos Francisco Báez Evertsz y Wilfredo Lozano, señalan que los empleadores, sobre todo del sector de la construcción se quejan del nivel de preparación, sobre todos en oficios muy especializados, de los trabajadores haitiano, sin embargo, el Infotep, ofrece una gama de formación respecto a esta actividad económica.

Como todo país con dificultades económicas, la República Dominicana no es ajena a la migración de sus nacionales hacia otros países, por lo que una gran cantidad de dominicanos se encuentran trabajando en muchas naciones del mundo, en tal sentido, y como perspectiva de futuro, debemos facilitar el retorno de esos compatriotas, creando programas financieros que motiven a que vuelvan al país.

El tema del trabajador migrante trasciende al ámbito laboral, por lo que en una visión de país se deben coordinar acciones entre todos los sectores vinculados con el mismo, Ministerios de Trabajo, Interior, Cancillería, organizaciones de empleadores, trabajadores, sociedad civil.

Enviado por: Ing.+Lic. Yunior Andrés Castillo S.

"NO A LA CULTURA DEL SECRETO, SI A LA LIBERTAD DE INFORMACION"®

Santiago de los Caballeros, República Dominicana, 2016.

"DIOS, JUAN PABLO DUARTE, JUAN BOSCH Y ANDRÉS CASTILLO DE LEÓN – POR SIEMPRE"®

 

 

 

Autor:

Yunior Andrés Castillo Silverio.