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Una mirada crítica de aristóteles al mundo contemporáneo - Telos y Ergon (página 2)



c)      Antiperístasis (de origen platónico): el aire empuja el cuerpo, pues al avanzar éste, produce un vacío que el aire que hay delante va ocupando haciendo a la vez de motor.

Las objeciones planteadas son:

a)      No explica cómo se debilita el poder de mover del medio.

b)      El medio posibilita y se opone, a la vez, al movimiento lo que es contradictorio.

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Otro caso en el que la observación contradecía a la teoría se debe al principio iv de los arriba citados:

Ética: el eudemonismo aristotélico

MODELO TELEOLÓGICO.

La ética aristotélica sigue un modelo teleológico o finalista como su filosofía en general: todo cuanto existe tiene un fin que le es propio y alcanzarlo o cumplirlo conlleva su bien, su propia, perfección.

Así habrá de plantearse cuál será ese fin, o ese bien supremo para el ser humano. Las acciones morales serán correctas o no en la medida en la que le permitan acceder a él o no, es lo que se denomina una ética teleológica.

EUDEMONISMO ARISTOTÉLICO: LA FELICIDAD ES EL BIEN SUPREMO PARA EL SER HUMANO.

El ser humano elige, compara diversas opciones y, con arreglo a los beneficios derivados de ellas, decide cuál será su actuación, pero para efectuar cualquier elección, debe tener presente un fin de la acción, un objetivo, un propósito que alcanzar. Algunas cosas son fines y otras medios. Si no queremos caer en una regresión al infinito, habremos de admitir la existencia de un bien último, fin supremo al que se dirigen nuestras acciones.

Hay muchos fines y unos sirven para alcanzar otros, pero ¿Cuál es el fin último al que tiende el ser humano? (El del ser humano en cuanto tal, el de todo ser humano y no el de uno en particular)

El fin último, su supremo bien, ha de ser el más perfecto de todos. Según Aristóteles "el bien perfecto es el que debe siempre poseerse por sí mismo y no por una razón ajena a él", pues "lo que buscamos por sí mismo es más perfecto que lo que se busca para otro fin".

Ese fin último, que no es para nosotros medio para obtener un fin ulterior, y que, por bastarse a sí mismo -por ser el último- es el más perfecto, es la felicidad.

Ahora, aunque "todos los seres humanos desean la felicidad" ésta es un término ambiguo. Propiamente la reflexión ética no tiene más objeto que la investigación acerca de la naturaleza de la felicidad y de los medios para obtenerla. Los estados u objetos que pensamos van a hacer felices a los seres humanos los estimamos así en función de la idea que previamente nos hemos fijado de lo que es el ser humano, de esta forma, la ética presupone una antropología: qué deba hacer el ser humano depende de qué pensemos que sea o haya de ser éste.

El contenido de la felicidad

El ser humano no es un elemento aparte de la naturaleza, por ello se comprenderá su esencia aplicándole las mismas categorías intelectuales que nos hacen posible explicar aquella (la physis), en particular, su modelo teleológico.

Todos los seres poseen una cierta función (ergon) Por ejemplo: el cuchillo sirve para cortar y esa es su función.

La excelencia o virtud (areté) -su bien en definitiva- reside en el buen cumplimiento de esa función.

En los seres animados (naturales) esta excelencia no viene dada de inmediato. Existe en ellos una fuerza, un impulso, que les conduce al desarrollo de sus virtualidades, a su perfección. Precisamente por ser naturales la physis les dota de la capacidad para llevar a cabo ese desarrollo por sus propios medios. Por ejemplo una bellota es una bellota pero su función es llegar a ser una encina.

En el ser humano se aplica idéntica concepción, pero en él el movimiento se llama acción, praxis, movimiento autodeterminado e intencional. Es decir, en el ser humano el alcanzar el fin que le es propio depende de su libertad y de su voluntad.

Así pues, para determinar el contenido de la felicidad nos bastará con, siguiendo este modelo, determinar cuál es la función propia del ser humano, su actividad específica, aquella que le diferencia del resto de los seres.

La actividad del ser humano es compleja, incluye multitud de funciones, unas las comparte con los seres naturales en general, otras son los seres inanimados. Estas funciones compartidas no pueden ser definitorias de la forma o esencia humana, son propiedades necesarias pero no forman parte de su esencia. La actividad, función, específica del ser humano es la de ser racional, la praxis racional, la acción intencional. El ser humano se define por la razón (logos): animal que posee "logos".

Como vimos antes, el bien de los seres es aquello a lo que de hecho tienden: alcanzar su esencia completa desarrollando en el tiempo sus virtualidades para convertirse en lo que, por naturaleza, deben ser.

Consecuentemente, el bien del ser humano no será otra cosa que alcanzar su más perfecta y elevada esencia: ser enteramente racional, cumplir enteramente con la función racional que le es propia.

Al ser humano la vida que le es propia es la guiada por la razón. Pero esto incluye todo tipo de bienes y fines diversos a los racionales. Si puede decirse que cualquier bien se busca por causa de la felicidad, es razonable pensar que ésta incluye variedad de bienes intrínsecos. La felicidad sería el conjunto de bienes y actividades intrínsecamente valiosos. Pero no es un mero agregado de ellos, sino que debe haber un orden jerárquico en ellos.

¿En qué consiste la felicidad entendida como plena realización de lo que el ser humano tiene de humano?

Se puede entender de dos formas:

a) Como equilibrio entre las diversas funciones de que es capaz el ser humano.

b) Como la actividad guiada por lo que hay de más propio y elevado en él: la razón. Es la actividad contemplativa.

Ahora, esta vida no se da accidental o esporádicamente, sino mediante la adquisición de ciertos modos constantes en el obrar (hábitos) que son las virtudes. Éstas no son aptitudes innatas, sino modos de ser que se adquieren y se conquistan con el ejercicio.

La virtud

En Aristóteles la moralidad no pertenece sólo al orden del logos (razón) sino también al pathos (pasión) y al ethos (costumbre o hábito)

Clasificación.

Hay que distinguir dos clases de virtudes:

Características.

Aristóteles parte de su concepción del alma humana y se centra en su parte irracional sede de las pasiones.

Cada pasión da origen a un hábito, éstos son susceptibles de clasificación en una línea que va más a menos facilidad o inclinación a la pasión de que se trate. Los estados extremos del hábito relativo a la pasión son vicios; y el estado intermedio entre esos dos excesos es la virtud.

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La virtud es el justo medio, el hábito de sentir, elegir y actuar según cierta norma o medida: el término medio.

SOBRE LAS VIRTUDES MORALES

Puesto que todas las acciones y pasiones del alma connotan exceso o defecto, la virtud consiste en el justo medio.

Hablo de la virtud moral, que es la que tiene relación con las pasiones y las acciones humanas, que son las que connotan exceso, defecto o justo medio. Por ejemplo, los sentimientos de temor, de confianza en sí mismo, de concupiscencia, de ira, de piedad, en una palabra, de placer o de dolor, pueden afectarnos o demasiado o demasiado poco, y en ambos casos de manera defectuosa. Pero si experimentamos estos sentimientos en el momento oportuno, por motivos satisfactorios, respecto de personas que los merecen, por fines y en condiciones convenientes, nos mantendremos en un excelente término medio, que es lo característico de la virtud: de la misma manera hay en las acciones excesos, defectos y términos medios.

Así pues, la virtud está en relación con las acciones, como con las pasiones. En ella el exceso es una falta y el defecto provoca la recriminación; por el contrario, el término medio logra los elogios y el éxito, doble fruto característico de la virtud. La virtud es, pues, una especie de medianía, ya que la meta que se propone es un equilibrio entre dos extremos.

Por estas razones, pues, el exceso y el defecto son signos de vicio, mientras que el término medio caracteriza la virtud.

Aristóteles, Ética a Nicómaco, II, 6.

La virtud es un equilibrio entre dos extremos igualmente perjudiciales. Es una armonía que produce bienestar (psíquico, del alma) y para obtenerlo es necesario que se frenen todas las tendencias hacia los extremos, hacia la exageración, la destemplanza, la desmesura. En las acciones humanas es equivalente a la moderación, la templanza, la medida. Es la "buena proporción".

COMPENDIO SOBRE LA VIRTUD MORAL

La virtud es, pues, una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un término medio en relación con nosotros mismos, definida por la razón y de conformidad con la conducta de un hombre consciente. Y ocupa el término medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto. Además, mientras que en las acciones y las pasiones la falta consiste unas veces en quedarse más acá de lo que conviene; otras veces, en ir más allá, la virtud encuentra y adopta un justo medio. Por esta razón, si según su esencia y según la razón que determina su naturaleza, la virtud consiste en un término medio, en relación con el bien y la perfección, se halla la virtud en el punto más alto.

Aristóteles, Ética a Nicómaco, II,6.

Se debe tener en cuenta que:

Aristóteles trata a partir de estas ideas erigir un sistema de virtudes que son medios entre extremos, por ejemplo:

Exceso

Virtud

Defecto

Vanidad

Respeto por sí mismo

Humildad

Osadía

Valor

Cobardía

La ética en relación con la política

La ética aristotélica se halla unida a su filosofía política ya que para él la comunidad social o política es el medio necesario de la moral. Sólo en ella puede realizarse el ideal de vida teórica en que estriba la felicidad. El ser humano como tal únicamente puede vivir en la polis, es por naturaleza, un animal político, es decir, social. Por consiguiente no puede llevar una vida moral como individuo aislado sino como miembro de la comunidad. Pero, a su vez, la vida social no es un fin en sí mismo, sino condición o medio para la vida verdaderamente humana: la vida teórica en la que consiste la felicidad.

Política.

Hay una serie de ideas fundamentales en la política aristotélica, éstas son:

a)      Los planteamientos políticos y sociales de Aristóteles suponen un intento de frenar la decadencia de la ciudad-estado griegos. Para ello se habrá de encontrar donde está el origen de la sociedad y determinar su naturaleza.

b)      Su método de investigación es distinto del de Platón: parte del conocimiento real de distintos Estados, se preocupa de conocer a fondo los distintos sistemas políticos de su época, y realiza un estudio de 158 Constituciones de ciudades y países diferentes. A partir, pues, de observaciones directas y de situaciones concretas elabora su política.

c)      El ser humano es un animal político (zoon politicon): para realizarse en plenitud necesita pertenecer a una comunidad. Ésta es la ciudad, la polis, culminación de un desarrollo de distintas asociaciones humanas: La familia, la tribu, la aldea, la ciudad) La ciudad es, para Aristóteles, una forma natural de vida humana, es la forma ideal de vida social y de Estado.

d)      Toda su teoría política está enmarcada por su teoría ética como vemos, están indisolublemente unidas.

 

EL ORIGEN, LA NATURALEZA Y LA FUNCIÓN DE LA POLIS (ESTADO)

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De hecho, físicamente, biológicamente, es el individuo el que engendra a la familia, ésta se instala en una casa; luego viene la tribu, después la aldea, y por fin, la polis, el Estado. La polis es, pues, el resultado de un proceso de evolución genético.

El ser de la comunidad política es natural, no artificial. No es algo establecido previamente, mediante pacto (al estilo de Rousseau o Hobbes) entre individuos sino algo que pertenece a la naturaleza misma del ser humano. El ser humano tiene una tendencia natural a asociarse, a ser social, a integrarse en una polis, a ser un animal político.

El ser humano tiene una tendencia innata a lograr su propia perfección en la polis; no podrá alcanzar su bien ni su felicidad, sino es en la polis, es decir, nunca aislado o en solitario, sino en su lugar natural que es la ciudad. Ser individuo es lo mismo que ser ciudadano.

El ser humano solitario es antinatural, la tendencia innata del Ser humano hace que éste logre su perfección, su felicidad, en la sociedad, en el Estado; de ninguna forma puede conseguirla en el aislamiento o la soledad.

Al considerar Aristóteles la Polis como algo natural, ésta tendrá también un fin que le será propio: La Polis tiene como fin la felicidad de los ciudadanos, los seres humanos no se han asociado para vivir, sino para vivir bien.

Por vivir bien no hay que entender la abundancia de bienes materiales sino una vida conforme a la virtud: una vida conforme a las exigencias de la virtud, es decir, una vida regida por la razón en todos los comportamientos humanos.

Aristóteles da a la política un claro contenido ético, al poner ésta bajo la tutela de la virtud, que se convierte en el fin y en el ideal a que debe aspirar la ciudad.

La auténtica misión de la Polis es crear las condiciones para que se dé una vida buena y perfecta: tiene que satisfacer las necesidades primarias y materiales de los ciudadanos. El Estado está hecho para que la comunidad viva, no sólo biológicamente, sino para que viva bien. El bien y el fin coinciden, y el bien supremo es la felicidad, por tanto, el Estado tiene que velar para que la ciudad alcance la felicidad.

LOS GRUPOS HUMANOS EN LA SOCIEDAD.

La felicidad, que es el fin del Estado, no es alcanzable para muchos de los ciudadanos: solamente los ciudadanos libres son los que pueden alcanzarla. Porque:

( En la ciudad no todos son iguales.

"La justicia consiste en la igualdad, y así es; pero, no para todos, sino para los iguales; y se piensa que la desigualdad es justa, y así es, pero no para todos, sino para aquellos que son desiguales"

Aristóteles: Política III,9,1280 a

Aristóteles no concede el derecho de ciudadanía a todos los elementos que componen la ciudad; excluye a los esclavos y a las mujeres:

"Hay algunas mujeres y hembras de otros animales, como los caballos y los bueyes, que tienen suma propensión a dar hijos semejantes a sus progenitores, como la yegua llamada Justa, en Farsalo"

Aristóteles: Política II,3,1262 a,23

También excluye a los artesanos, labradores y mercaderes, de los que afirma que mejor que sean esclavos.

En la categoría de seres humanos libres entran solamente las tres clases superiores: los guerreros, los sacerdotes y los magistrados.

Para Aristóteles unos seres humanos son libres por naturaleza y otros son esclavos. Para éstos la esclavitud es cosa justa y conveniente. Los esclavos son los que tienen que trabajar para que queden libres de ocupaciones los ciudadanos libres y entonces, éstos puedan dedicarse al pensamiento, la filosofía.

LAS FORMAS DE GOBIERNO.

¿Cuál es la forma de gobierno que puede asegurar ese fin? Aristóteles distingue entre:

a)      Sistemas que considera justos:

      i.        Monarquía, o gobierno de uno sólo.

     ii.        Aristocracia, o gobierno de los mejores.

   iii.        Democracia, o el gobierno de la comunidad.

b)      Sistemas que considera injustos:

      i.        Tiranía, o desviación de la monarquía.

     ii.        Oligarquía, o desviación de la aristocracia.

   iii.        Demagogia, o desviación de la democracia.

Los regímenes rectos de los desviados se diferencian en que en los primeros el poder se ejerce en interés público y no en el interés de los gobernantes.

Aristóteles siempre estuvo en contra de la democracia, para él la mejor forma de gobierno es la aristocracia, término medio entre la monarquía y la democracia.

Propone una amplia clase media como fundamento de la Constitución Política de la ciudad. Definirá esta clase media como el término medio entre ricos y pobres: los ricos, que se dejan llevar por el egoísmo y la ambición, y los pobres, que son una carga y un peligro para el Estado.

Conclusiones

El vivir bien conforme a la virtud; la perfección y la felicidad, a la que el ser humano aspira mediante su participación en la polis, no es para todos, ni está al alcance de todos.

De este bien común, la felicidad, queda excluida de la polis la mayor parte de los ciudadanos que la integran. Sólo los ciudadanos libres, es decir, los que poseen los suficientes bienes de fortuna para no tener que sujetarse a un trabajo necesario, y disponen de medios, de tiempo y ocio, para consagrarse a actividades intelectuales (consideradas superiores), son los que pueden conseguir la felicidad.

El bien común de la ciudad, se convierte en el bien de algunos, de una clase particular. Se trata de un ideal aristocrático, de una elite privilegiada.

Aristóteles:

Enviado por: Ing.+Lic. Yunior Andrés Castillo S.

"NO A LA CULTURA DEL SECRETO, SI A LA LIBERTAD DE INFORMACION"®

Santiago de los Caballeros, República Dominicana, 2016.

"DIOS, JUAN PABLO DUARTE, JUAN BOSCH Y ANDRÉS CASTILLO DE LEÓN – POR SIEMPRE"®

 

 

 

Autor:

Ing.+Lic. Yunior Andrés Castillo S.