Moral y algo más



Estructura del acto moral

Pueden distinguirse los siguientes elementos que integran el acto moral:

El sujeto moral.

El sujeto moral es un individuo dotado de conciencia moral. Este sujeto no es un ente abstracto o ideal, sino un ser concreto, ubicado en una determinada circunstancia histórica y social. Por ello también se le llama sujeto real .

Motivos o intenciones.

Los motivos o intenciones es lo que nos lleva a actuar o a perseguir un determinado fin. Un mismo acto puede realizarse por diferentes motivos : buenos o malos, conscientes o inconscientes. Pero, en todo caso, los motivos inconscientes son desterrados del mundo moral, por lo que el acto moral se centrará solamente en los motivos conscientes del sujeto.

Conciencia del fin que se persigue.

La conciencia del fin es la anticipación ideal del resultado que se pretende alcanzar. La conciencia del fin da al acto moral el carácter voluntario.

El sujeto moral tiene capacidad para sopesar los alcances, las consecuencias, las secuelas que pueda traer consigo su acto moral y de esa manera prever con anticipación situaciones indeseables que en muchos casos pueden ser graves. Cabe señalar que este momento del acto moral es de vital importancia para cualquier sujeto moral, puesto que todavía no se ha realizado efectivamente el acto, pudiendo, así, orientarlo hacia un sentido más positivo.

Decisión .

La decisión otorga al acto moral su carácter autónomo y voluntario, ya que la decisión debe ser expresión de la propia voluntad y responsabilidad del sujeto, y no de una voluntad ajena (heteronomía). La decisiones la capacidad que tiene el sujeto para actuar por sí mismo, en concordancia con lo que cree que es la mejor elección o alternativa.

Elección .

La decisión implica una elección entre varios fines posibles. En un acto moral uno siempre se pregunta: ¿cuáles son los fines preferibles para levar a cabo el acto? La elección descansa en la pura libertad del sujeto.

Medios .

Se necesita la conciencia de los medios para realizar el fin escogido. Los medios deben ser tan morales como los fines.

Resultado .

El empleo de los medios permite alcanzar, al fin, el resultado deseado. El acto moral se consuma en el resultado, o sea, en la realización del fin perseguido.

Las circunstancias

Las circunstancias son las diversas situaciones que rodean el acto moral, y se llega a ellas a través de las siguientes preguntas: ¿quién? ¿dónde? ¿cuándo? ¿cómo? ¿a quién? ¿Con qué medios? ¿Cuán a menudo?, mas nunca ¿qué? o ¿por qué?, ya que estas interrogantes se refieren al acto mismo y su motivo.

Estructura del acto moral

Pueden distinguirse los siguientes elementos que integran el acto moral:

El sujeto moral.

El sujeto moral es un individuo dotado de conciencia moral. Este sujeto no es un ente abstracto o ideal, sino un ser concreto, ubicado en una determinada circunstancia histórica y social. Por ello también se le llama sujeto real .

Motivos o intenciones.

Los motivos o intenciones es lo que nos lleva a actuar o a perseguir un determinado fin. Un mismo acto puede realizarse por diferentes motivos : buenos o malos, conscientes o inconscientes. Pero, en todo caso, los motivos inconscientes son desterrados del mundo moral, por lo que el acto moral se centrará solamente en los motivos conscientes del sujeto.

Conciencia del fin que se persigue.

La conciencia del fin es la anticipación ideal del resultado que se pretende alcanzar. La conciencia del fin da al acto moral el carácter voluntario.

El sujeto moral tiene capacidad para sopesar los alcances, las consecuencias, las secuelas que pueda traer consigo su acto moral y de esa manera prever con anticipación situaciones indeseables que en muchos casos pueden ser graves. Cabe señalar que este momento del acto moral es de vital importancia para cualquier sujeto moral, puesto que todavía no se ha realizado efectivamente el acto, pudiendo, así, orientarlo hacia un sentido más positivo.

Decisión .

La decisión otorga al acto moral su carácter autónomo y voluntario, ya que la decisión debe ser expresión de la propia voluntad y responsabilidad del sujeto, y no de una voluntad ajena (heteronomía). La decisiones la capacidad que tiene el sujeto para actuar por sí mismo, en concordancia con lo que cree que es la mejor elección o alternativa.

Elección .

La decisión implica una elección entre varios fines posibles. En un acto moral uno siempre se pregunta: ¿cuáles son los fines preferibles para levar a cabo el acto? La elección descansa en la pura libertad del sujeto.

Medios .

Se necesita la conciencia de los medios para realizar el fin escogido. Los medios deben ser tan morales como los fines.

Resultado .

El empleo de los medios permite alcanzar, al fin, el resultado deseado. El acto moral se consuma en el resultado, o sea, en la realización del fin perseguido.

Las circunstancias

Las circunstancias son las diversas situaciones que rodean el acto moral, y se llega a ellas a través de las siguientes preguntas: ¿quién? ¿dónde? ¿cuándo? ¿cómo? ¿a quién? ¿Con qué medios? ¿Cuán a menudo?, mas nunca ¿qué? o ¿por qué?, ya que estas interrogantes se refieren al acto mismo y su motivo.

Decálogo de valores éticos

Son las cualidades que reconocemos como propias de cada ser humano y que recogidas en su conjunto, se convierten en los paradigmas deseables del individuo.

1. HONESTIDAD: Actuar con transparencia, rectitud y honradez en todos y cada uno de los actos de la vida, sin contradicciones entre lo que se piensa, se dice o se hace.

2. TRANSPARENCIA: Ser claro, evidente, sin duda ni ambigüedad, visible y abierto como servidor público y como ser humano.

3. RESPETO: Reconocer la legitimidad de los demás tomando en consideración la diversidad de ideas, opiniones y percepciones de las personas, como base de la sana convivencia social.

4. RESPONSABILIDAD: Cumplir bien, a tiempo y con empeño cada una de las funciones y obligaciones a mi cargo.

5. COMPROMISO: Actuar con disponibilidad, conocimiento, responsabilidad, convicción y entrega en el cumplimiento de las funciones y obligaciones que me fueron asignadas.

6. LEALTAD: Ser fiel a los principios y valores que se han identificado y rigen en el Instituto, reconociendo en ellos no una obligación, sino el camino a la excelencia individual e Institucional.

7. INTEGRIDAD: Ser correcto, intachable, digno y moral en todos los aspectos de la vida: en lo que pienso, expreso y ejecuto, tanto en mi actividad laboral como personal.

8. EQUIDAD: Dar un tratamiento justo e igualitario a las personas de acuerdo con sus necesidades, independientemente de su estrato socioeconómico, filiación política, sexo, edad o religión.

9. TOLERANCIA: Aceptar las diferencias existentes entre las personas, tanto con los compañeros de trabajo como los usuarios del Instituto, reconociendo en este valor, un elemento básico para lograr una sana convivencia.

10. PARTICIPACIÓN: Aportar, expresar, desarrollar y realimentar las actividades del Instituto, permitiendo la generación de nuevos espacios para que otros hagan parte del proceso.

Triple Filtro

En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos.

Un día un conocido se encontró con el gran filósofo y le dijo:

¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?

Espera un minuto -replicó Sócrates-. Antes de decirme nada quisiera que pasaras un pequeño examen.

Yo lo llamo el examen del triple filtro.

¿Triple filtro?

Correcto -continuó Sócrates-. Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir, es por eso que lo llamo el examen del triple filtro.

El primer filtro es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?.

No -dijo el hombre-, realmente solo escuché sobre eso y...

Está bien -dijo Sócrates-. Entonces realmente no sabes si es cierto o no.

Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?

No, por el contrario...

Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto.

Pero podría querer escucharlo porque queda un filtro: el filtro de la utilidad.

¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo?.

No, la verdad es que no.

Bien -concluyó Sócrates-, si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, e incluso no es útil ¿para qué querría saberlo?

El Barquero Inculto

Se trataba de un joven erudito, arrogante y engreído. Para cruzar un caudaloso río de una a otra orilla tomó una barca. Silente y sumiso, el barquero comenzó a remar con diligencia. De repente, una bandada de aves surcó el cielo y el joven preguntó al barquero:

--Buen hombre, ¿has estudiado la vida de las aves?

--No, señor -repuso el barquero.

--Entonces, amigo, has perdido la cuarta parte de tu vida.

Pasados unos minutos, la barca se deslizó junto a unas exóticas plantas que flotaban en las aguas del río. El joven preguntó al barquero:

--Dime, barquero, ¿has estudiado botánica?

--No, señor, no sé nada de plantas.

--Pues debo decirte que has perdido la mitad de tu vida -comentó el petulante joven.

El barquero seguía remando pacientemente. El sol del mediodía se reflejaba luminosamente sobre las aguas del río. Entonces el joven preguntó:

--Sin duda, barquero, llevas muchos años deslizándote por las aguas.

¿Sabes, por cierto, algo de la naturaleza del agua?

--No, señor, nada sé al respecto.

No sé nada de estas aguas ni de otras.

--¡Oh, amigo! -exclamó el joven-.

De verdad que has perdido las tres cuartas partes de tu vida.

Súbitamente, la barca comenzó a hacer agua. No había forma de achicar tanta agua y la barca comenzó a hundirse. El barquero preguntó al joven:

--Señor, ¿sabes nadar?

--No -repuso el joven.

--Pues me temo, señor, que has perdido toda tu vida.

*El Maestro dice: No es a través del intelecto como se alcanza el Ser: el pensamiento no puede comprender al pensador y el conocimiento erudito no tiene nada que ver con la Sabiduría*.

Filosofía y educación, ¿cuál es la expectativa?

¿Una necesidad para lograr el docente deseado?.

La diversidad de posturas filosóficas y la pluralidad de ideologías que coexisten en el mundo, factor importante de discusión académica y antesala para la creación de una definición de educación adaptada a la vida actual, peligra en el momento en que en las Universidades se trata de formular un planteamiento en particular, generando actitudes y reacciones tan diversas, que en algunos casos se corre el riesgo de pasar largos años de interminables discusiones, sin lograr la deseada concertación sobre la concepción de una educación que le permita al individuo su realización integral y una mejor calidad de vida.

Partiendo de una visión global, es necesario remontarse al principio del saber con el fin de indagar y descubrir la naturaleza del conocimiento y de la realidad, utilizando la razón y los argumentos racionales. Esta actividad de conocer va a permitir actuar como sujeto cognoscente de los objetos, para así poder explicar lo que ocurre en su realidad; y a su vez pasar de hombre objeto a hombre sujeto estableciendo un proceso de pensamiento reflexivo y luego científico. Se trata de corresponder el pensamiento con la acción y esto es posible lograrlo, a través de una formación profesional donde el discernimiento intelectual vaya más allá de la simple expectativa, concatenar las ideas del saber, comprenderlas, internalizarlas, adaptarlas y así aprovechar todo ese bagaje de ideas que son el eje central de un modo de educar pertinente.

Según Tueros (1998) "Es necesario la elección filosófica en el educador, ya que no existe educación sin alternativa filosófica, entendida ésta en su sentido más amplio de afirmación de valores" (p.2).

La acción docente necesita estar vinculada con la finalidad de la educación, en correspondencia con el producto que se quiere obtener, al establecer un modelo que conlleve al perfil del docente deseado, reflejando lo óptimo del ser humano y acorde con las necesidades de la sociedad. A la par poseer una base filosófica, amplia y bien estructurada, que le permita al docente conformar su propia ideología. La adquisición de estos fundamentos filosóficos se fundamentará en una formación académica pertinente; Fourez (1994) difiere de los saberes espontáneos, y en consecuencia plantea que: "...resulta imposible trabajar la filosofía sin adquirir cierta técnica y un adecuado vocabulario... para discernir sobre las cuestiones humanas y la problemática social" (p.12). Es así como se observa una interacción o vínculo entre la filosofía y la educación, unidas permiten perfeccionar y mejorar la enseñanza.

A partir de esta premisa, es menester complementar la formación docente con cuatro principios fundamentales en los cuales están inmersos los siguientes aspectos: "aprender a ser"; "aprender a aprender"; "aprender a convivir" y "aprender a educar".

"Aprender a ser" exige la integración del pensamiento autónomo, armónico y ético en cuanto a sus características más resaltantes. El "aprender a aprender" mediante la adquisición de habilidades metacognitivas que le permitan desandar sus errores mediante la autocrítica, siendo parte de este aprendizaje la investigación desde la práctica y la reflexión. "Aprender a convivir" es parte de la tarea docente, al interactuar con su entorno logra no sólo la integración de los elementos educativos, sino las metas escolares que se trace a efecto de lograr una mejor calidad de vida de los individuos inmersos en el hecho educativo. Finalmente, "aprender a educar", mediante el conocimiento actualizado de las disciplinas auxiliares los enfoques educativos e interdisciplinarios pertinentes para el tratamiento integral del fenómeno de la educación.

El individuo cada día necesita ser educado, formado e instruido de una manera holística que pueda recibir, explorar, experimentar y transmitir nuevos conocimientos significativos, donde expresa la importancia del ser en calidad de persona hacia su desarrollo biopsicosocial y cognitivo, bases fundamentales para la vida, esto sería el reflejo de una enseñanza proactiva y dinámica, sustentada por la adquisición de un conocimiento que permita ir de la reflexión a la acción.

El pensamiento filosófico sustenta la práctica educativa, de esta forma, pasa a ser parte de la misma, permitiendo orientar la enseñanza con el fin de forjar un individuo y una sociedad digna y coherente con la realidad actual de un mundo globalizado.

Referencias

Dussel, Enrique. El reto actual de la ética: detener el proceso destructivo de la vida en Dieterich, Heinz, (et al.)

Franco, Raimundo y Dieterich, Heinz. Hacia la sociedad poscapitalista: la fase de transición en Dietrich, Heinz, (et al.)

Ibarra, David. El nuevo orden internacional. Nuevo Siglo y Aguilar, México, 1999.

Valenzuela Feijóo, José Carlos. El mundo de hoy. Mercado, razón y utopía. Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa y Anthropos editorial, México, 1994.

DICCIONARIO DE FILOSOFÍA EN CD-ROM. Copyright © 1996. Empresa Editorial Herder S.A., Barcelona. Todos Los Derechos Reservados. ISBN 84-254-1991-3. Autores: Jordi Cortés Morató Y Antoni Martínez Riu.

GRAN DICCIONARIO ENCICLOPEDICO VISUAL. Copyright © 1992. Programa Educativo Visual. ISBN 958-642-045-0.

MACINTYRE, Alasdair. Historia De La Ética. Paidos. 1970.

EL HOMBRE Y LA SOCIEDAD EN EL PENSAMIENTO GRIEGO. Platón, Ética Y Política. Origen, Partes Y Fin De La Sociedad Política.

ARISTÓTELES. Sobre La Felicidad Humana. Texto 1: Numeral 3

CAMPS, Victoria. Historia De La Ética. La Filosofía Política En El Renacimiento. Maquiavelo.

 

 

 

Autor:

Delafuente Aguilar.