El pecado de orgullo, una obsesión del yo



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"Bienaventurados los mansos,

porque ellos recibirán la tierra por heredad"

Mateo 5:5

El orgullo

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INTRODUCCIÓN:

Se dice que Pecado del Orgullo es El Pecado de Pecados porque fue este pecado lo que transformó a Lucero, un querubín ungido de Dios, el mismísimo "sello de la perfección, lleno de sabiduría y acabado de hermosura" en Satanás, el diablo, el padre de mentiras, aquel para el que fue creado el infierno. 

Fue el pecado del orgullo lo que llevó primero a Eva a comer de la fruta prohibida y dio también a su "marido", el cual comió así como ella". ¿Y quién crees que era la serpiente antigua que le presentó a Eva por primera vez este pecado de orgullo? Era nada menos que el mismo diablo, ansioso de compartir su condenación con otros. 

San Agustín de Hipo (354-430 d.C.) escribió: "El orgullo es el principio de todo pecado porque fue esto lo que arrojó al diablo, del cual surgió el origen del pecado; y después, cuando su maldad y envidia persiguieron al hombre, el cual aún permanecía en su justicia, lo trastornó de la misma manera en que él mismo cayó. Porque la serpiente, de hecho, sólo buscaba una puerta por la que entrara el orgullo cuando dijo: 'Serán como dioses.'"

El pecado del orgullo es una obsesión con el yo. El orgullo tiene que ver con el "yo, mí, y yo mismo" Así que hasta la palabra orgullo se centra en el yo. La enemistad de Satanás contra Dios comenzó con el "yo". Y es así también con nosotros. Si estás obsesionado contigo mismo, padeces del pecado del orgullo. 

Una manera de determinar si está obsesionado contigo mismo es evaluar tus motivos. Toma la búsqueda de conocimiento, por ejemplo. Si estudias duro, porque eso es lo que el Señor quiere que hagas y estás siendo obediente, eso está bien. Eso es obediencia a Dios. O si estudias duro, porque quieres llegar a ser un maestro para poder edificar a otros y ayudarlos a crecer, eso también está bien. Eso es amor por otros. Pero si estudias duro solamente para acumular conocimiento para sí, de manera de poder decir que sabes más que nadie, ¡eso está mal! Tu enfoque está en ti mismo y tu propia gloria. Eso es obsesión con el yo. Eso es orgullo. Y si este es tu caso, no solamente padeces de orgullo, ¡sino que estás arriesgando a ser consumido completamente por él! El apóstol Pablo no bromeaba cuando dijo: "El conocimiento envanece, pero el amor edifica." Y cualquiera que alguna vez haya estado allí, te dirá que el conocimiento por las razones equivocadas (ej: vanagloria personal) acabará en un corazón orgulloso y en la enemistad con Dios.

Pero, cuidado, no todo el orgullo malo. Hay un sentimiento de orgullo que deberíamos dar a conocer por doquier e incluso deberíamos ahondar en el y este es, sentirse orgulloso de Dios y de Cristo.

Así dice el Señor: "Que no se gloríe el sabio de su sabiduría, ni el poderoso de su poder, ni el rico de su riqueza. Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe de conocerme y de comprender que yo soy el Señor, que actúo en la tierra con amor, con derecho y justicia, pues es lo que a mí me agrada -afirma el Señor-. Jeremías 9:23-24

"Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura,

corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor;

yo te arrojaré por tierra,

y delante de los reyes te pondré por espectáculo".

Ezequiel 28.17

El orgullo desde el punto de vista psicológico

Definición conceptual.

El orgulloso entonces es aquel que tiene un "alto concepto de si mismo y confía en todo lo que hace porque tiene la certeza de que puede hacer todo bien y que no hay nadie mejor que él".

Ahora, el sentirse orgulloso de si mismo por algo que se hizo bien es saludable, siempre que ese orgullo no se transforme en soberbia y esa persona se crea que es un dios que nunca se equivoca y que el resto de la gente es bien poco lo que vale. Tener confianza en si mismo es positivo pero tenerla en exceso puede limitar a una persona a llegar hasta ahí y no intentar nada nuevo.

Los psicólogos enuncian dos tipos de orgullo: El Positivo y el Negativo.

El Positivo -dicen- "nos permite valorarnos a nosotros, a lo que somos capaces de construir, a nuestras acciones y experiencias, a nuestros propios logros así como también los logros y acciones de los demás. Nada de negativo recae en compartir nuestros éxitos y esfuerzos con las personas que queremos. Merecemos (merecemos realmente?) darnos la palmadita en la espalda cuando hicimos las cosas bien o pusimos todo nuestro empeño en lograrlo. El no darnos permiso para ser orgullosos es arrebatarnos la oportunidad de valorarnos".

La psicóloga Barbara Fredickson señala que, "el orgullo no es sinónimo de soberbia y que recibir halagos por nuestra labor o por cualquier otra característica positiva que poseemos es algo hermoso, debemos recibir con brazos abiertos a las personas que nos valoran y también aprender a valorarnos a nosotros. -Agrega-: siéntete orgulloso de ti y de los demás y no temas aventurarte en la hermosa experiencia de amarte saludablemente a ti mismo".

En cuanto al orgullo Negativo, los psicólogos dicen: "… nos puede conducir a la arrogancia al no escuchar o minimizar el aporte de los demás. Se caracteriza este orgullo porque la persona orgullosa siempre pasa primero, habla primero, se ubica primero tratando de hacerse ver y decir lo que tiene que decir porque cree que es lo mejor, el/la más importante…. Del mismo modo, el orgulloso se siente imprescindible y no confía en nadie más que en él mismo. Es el que tiene la familia perfecta, los hijos perfectos, la mejor casa, el que eligió el mejor auto, tiene el mejor cónyuge, y el que tiene el mejor trabajo y el sueldo más alto, el que habla con sabiduría, con expertice... El orgulloso no acepta el aporte de los demás, descarta cualquier sugerencia sólo porque no se le ocurrió a él. El orgulloso se aferra a una postura y la defiende a muerte, sin márgenes para el error o las correcciones. Es el sabelotodo que se adhiere a utopías ya hechas para no adjudicarse a si mismo sus fracasos y es el que se identifica con todo lo que tiene. La persona orgullosa vive pendiente de las apariencias y necesita estar primera, sentirse que ocupa el primer lugar, y que tiene lo que hay que tener para pertenecer a la clase que justifica plenamente su orgullo.

Qué dice la Biblia acerca del orgullo?

Para nosotros los cristianos, el orgullo es el primer pecado que cometió el hombre y de este pecado han derivado todos los sinnúmeros que conocemos. Es el pecado que comete Adán y Eva en el paraíso. Pensaron que podían bastarse a si mismo y no necesitar a Dios pero, de dónde sacaron esa idea?

El espíritu de orgullo viene desde que Satanás (1) pecó y su corazón se enalteció en contra de Dios. Fue el orgullo lo que lo llevo a la destrucción. Dios lo derribó de los cielos. Ezequiel 28.17 nos dice: "Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra, y delante de los reyes te pondré por espectáculo". Desde ese entonces, de alguna manera cada uno de nosotros ha sido controlado o influenciado por el espíritu de orgullo. Uno de los efectos que provoca la acción de este pecado es la "ceguera mental". La palabra de Dios le llama, espíritu de Leviatán, "el rey de los soberbios".

Quién es Leviatán?

La interpretación cristiana del Leviatán le considera a menudo como un demonio asociado con Satán o el Diablo, y algunas especulan que éste es el mismo monstruo que Rahab (Isaías 51:9)

Las referencias bíblicas a Leviatán parecen haberse desarrollado de una leyenda canaaita que implica una confrontación entre Hadad (Baal) y un monstruo marino de siete cabezas al cual Hadad logra derrotar, también se asemeja a la épica de la creación babilónica "Enuma Elish" en la que el dios tormenta Marduk asesina a su madre, el monstruo marino y diosa del caos y la creación, Tiamat, y crea la tierra y los cielos de las dos mitades de su cuerpo.

Algunos eruditos bíblicos consideran que Leviatán representa las fuerzas preexistentes del caos: "Tú con tu poder, dividiste el mar y aplastaste las cabezas de monstruos marinos, Rompiste las cabezas de Leviatán y lo diste por comida a las tortugas de mar". (Salmo 74:13-14)

"Dios condujo detrás las aguas de la tierra preexistente y destruyó al caótico monstruo marino Leviatán para formar lo deformado y moldear la tierra a su gusto: La tierra estaba desordenada y vacía, las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas". (Génesis 1:2)

Algunos intérpretes sugieren que el Leviatán es un símbolo de la humanidad en oposición a Dios, y no es más literal que las bestias mencionadas en Daniel y Revelación.

En la demonología medieval, un Leviatán es un demonio acuático que intenta poseer a las personas, siendo éstas difíciles de exorcizar.

De acuerdo a lo que hemos leído hasta ahora, cabría preguntarse cómo se conoce o comporta una persona que posee espíritu (2) de Leviatán?

Leviatán significa Rey sobre los hijos de orgullo. Cuando una persona es controlada o influenciada por el espíritu de orgullo o Leviatán, presenta tres características principales:

¿Cómo describe la Biblia al espíritu de Leviatán?

En Job, Dios formula preguntas acerca del espíritu de Leviatán. Analizaremos estas preguntas pues, en ellas, el Señor nos revela la naturaleza de Leviatán:

Esta pregunta que Dios hace a Job es acerca de la inhabilidad del hombre para dominar por sí sólo este espíritu. Nosotros, los seres humanos, no podemos sujetarlo con una soga, ni atarle su quijada. La única manera de vencerlo es por medio de la ayuda de Dios, reconociendo en humildad, que nada se puede hacer sin Jesús. El comienzo de la humildad es reconocer nuestras limitaciones y nuestra dependencia de Dios. Una de las características de la persona orgullosa es el no depender de Dios para vivir y hacer las cosas en su vida; sino que se basta a sí misma para obtener lo que quiere.

Una persona influenciada por este espíritu no considera la oración como algo importante. Hemos encontrado que el espíritu de Leviatán o de orgullo es un obstáculo para la oración. Hay personas que tienen dificultad para orar porque están bajo la influencia de Leviatán; a veces, hasta se quedan dormidas como una manifestación de este espíritu. La gente orgullosa no ve ni siente la necesidad de orar. Las personas humildes reconocen la necesidad de buscar a Dios y de rezar porque saben que, sin Él, no pueden vivir. Sin embargo, los orgullosos tomar decisiones sin buscar la voluntad del Señor en oración, pues no lo consideran necesario. "…el malo por la altivez de su rostro no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamiento".

A las personas orgullosas, se les hace difícil aceptar y pedir ayuda; y a menudo, hablan en un tono duro. Les cuesta recibir de la gente regalos o hasta los favores más pequeños.

El orgullo se convierte en un obstáculo para las personas que entran en un pacto de amistad o una relación íntima. Las personas bajo la influencia del espíritu de orgullo trabajan solos; en otras palabras, sin cobertura ni bajo autoridad alguna.

En repetidas ocasiones, vemos divorcios, destrucción de noviazgos... causados por la influencia del espíritu de Leviatán, que hace que las personas no perdonen ni se humillen, prefiriendo así romper el pacto matrimonial, de noviazgo o amistad.

El orgullo ciega a la persona, impidiendo que reciba y camine en el pacto que tiene a través de la sangre de Jesús. Algunas personas no tienen revelación de lo que es liberación, sanidad, fe y otras verdades que están en la Biblia.

Un esclavo en Cristo, es un creyente que sirve al pueblo, que quiere servir a otros, puesto que es humilde. El orgullo siempre quiere estar por encima y en control. Una persona orgullosa quiere que todo el mundo se someta a ella y le sirva. Ahora, si tienes problemas para someterte y para servir, es porque tienes alguna influencia de Leviatán. Jesús es nuestro ejemplo de humildad, ya que Él se humilló y se hizo hombre por nosotros.

Un consejo importante: Nunca te metas en contienda con una persona orgullosa, porque siempre habrá discusión debido a que la contienda es parte de su vida, es algo que lleva por dentro, y su satisfacción es ver humillada a la persona que se atreva a oponérsele. Toda persona contenciosa es orgullosa. La palabra de Dios nos enseña que: "Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes". Lo que nos está diciendo esta escritura, es que Dios se

resiste, como un general, para no dejar avanzar a una persona que sea orgullosa en ninguna área de su vida, y como resultado, le va mal en todo. Algunos se preguntan: ¿Por qué me va mal en mis finanzas? ¿Por qué me va mal con mis hijos y mi cónyuge? ¿por qué no puedo mantener buenas relaciones con mis amistades, conocidos, colegas? ¿Por qué Dios no contesta mis oraciones? ¿Por qué siempre que hago algo me sale mal? ¿por qué soy rechazado por mi propia familia?... La respuesta a estas preguntas es que hay un general que lo está resistiendo, y ese general, es Dios mismo.

Qué significa este verso? Significa que, el espíritu de Leviatán u orgullo se cubre con otros espíritus para protegerse a sí mismo de los ataques. Estos espíritus funcionan como escudos, para volverlo impenetrable. Estos demonios (3) que lo protegen, son con los que se tiene que lidiar primero para luego echar fuera al espíritu fuerte (Leviatán).

Algunas personas no pueden recibir santidad porque su reino está protegido con escudos que ellos mismos han creado como orgullosos que son. Por ejemplo, algunas personas influenciadas por este espíritu de orgullo, se protegen con espíritus de rechazo, lujuria, inseguridad, vergüenza, temor (miedos) y otros. Todos estos espíritus se encuentran en una persona que tiene espíritu de orgullo. Algunas veces, las personas dan "razones"" por las cuales son orgullosas. Todo el tiempo están levantando paredes para no dar amor ni darle el corazón a nadie. Lo más terrible de todo esto, es que la persona que tiene el espíritu de Leviatán, está tan cegada que no se da cuenta de que es orgullosa.

La persona que está cegada por el espíritu de Leviatán, es impenetrable, no se puede llegar a su corazón y, si por casualidad se llegase a tocar su corazón, pronto se alejarán argumentando razones para tal alejamiento, razones que siempre son producto de su orgullo. Dios mismo tiene que romper ese corazón a través del padecimiento y del dolor para poder penetrar esa coraza.

El viento, en el idioma griego, es "pneuma", que significa espíritu; y si lo aplicamos a lo que estábamos hablando anteriormente, diríamos que las escamas están tan apretadas entre sí, que ni siquiera el Espíritu Santo puede entrar.

El orgullo es un espíritu que bloquea a una persona para que no pueda fluir en lo espiritual. A menudo, las personas a las que les cuesta mucho fluir en los dones del Espíritu Santo, son las que están batallando con el espíritu de Leviatán. El enemigo habla a la mente y al corazón de la persona orgullosa, dándoles razonamientos y excusas, tales como: "tú lo tienes todo, no necesitas nada más, no necesitas cambiar, tu denominación es la correcta, tu determinación es la correcta y todo el mundo está mal, tú tienes la sana doctrina, y la verdad". Dios quiere cambiar eso por medio de su Espíritu Santo; pero nosotros, por nuestro orgullo, no lo dejamos.

El espíritu de orgullo en una persona, bloquea todo aquello que la pudiera llevar a cambiar para mejorar y ser diferente; bloquea su corazón para que, al momento de ser corregida, rechace la corrección y no pueda crecer espiritualmente, que es lo que sucede cuando una persona recibe la disciplina.

Los demonios suman fuerza cuando se juntan (crean una cadena de ataduras en la persona), ayudándose mutuamente para mantener protegido al "hombre fuerte". Si estas personas no buscan su liberación, pueden permanecer "atadas" durante muchos años; pero, en el momento en que deciden humillarse y arrepentirse, el Señor puede y quiere obrar en ellas.

Este espíritu orgulloso es un dragón que se manifiesta a través de la lengua. Santiago 3:15 dice: "Así también la lengua es un miembro pequeño pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!". Ésta es una referencia obvia al orgullo.

Leviatán manifiesta lo que es a través de la lengua. ¿Cómo lo hace?

Los pecados de orgullo son jactarse, maldecir y mentir, así lo expresa el Salmo 59:12 "Por el pecado de su boca por la palabra de sus labios sean ellos presos en su soberbia y por la maldición y mentira que profieren".

Una persona orgullosa se jacta continuamente. Pero, ¿qué es jactarse? Jactarse significa hablar de uno mismo con vanagloria; es alardear, presumir, ostentar de lo que se tiene o se cree ser o tener. ¿Por qué las personas mienten acerca de su edad? ¿Por qué mienten acerca de su estado civil, de su raza, nacionalidad, origen y pasado? Porque un espíritu de orgullo los está influenciando.

7.- "De sus narices sale humo, como de una olla o caldero que hierve".

La palabra hervir nos da a entender un estado de agitación emocional y sentimental, referentes a la ira y a la contienda. La ira y la contienda son manifestaciones del orgullo. Proverbios 73:70 dice: "Ciertamente la soberbia produce discordia, pero con los prudentes está la sabiduría".

"Un hombre que se cree importante a sí mismo, provoca riñas y disputas". Aquellos que son fácilmente dados a las contiendas, a las riñas y a la ira, son controlados por Leviatán. El espíritu de Leviatán es el que incita a las personas a provocar contiendas, chismes, discusiones entre los hermanos, la familia y en el hogar. La ira y la contienda van de la mano.

8.- Por esa razón Job dice en "En su cerviz está su fuerza, y delante de él

cunde el desaliento".

Hay dos fuentes que manifiestan el Espíritu de Leviatán, y éstas son: La testarudez y La dureza de corazón

De acuerdo al versículo citado, Leviatán es fuerte en su cerviz o cuello. "En su cerviz está la fuerza". Esto se refiere a que el ser testarudo y rebelde es una manifestación del orgullo. Las personas orgullosas odian la sumisión a la autoridad, y son como el mulo, es decir, nunca cambian su mentalidad. A esta personas, se les considera de "mente cerrada". Nunca ceden la razón a nadie. Esta persona que es testaruda, se rehúsa a cambiar; no admite que está equivocada ni pide perdón.

Hay algunas personas que se rehúsan a cambiar su vida personal, y por eso, Dios no ha obrado en ellas. También, se rehúsan a cambiar en su vida sentimental o su matrimonio porque siempre están culpando a la mujer o al hombre, y mientras cada uno no tome responsabilidad de sus actos y se humille, no habrá cambio.

Una señal de que estás creciendo espiritualmente en un lugar, en el ámbito personal y familiar, es que hay cambios en tu vida. Los cambios son señales de que Dios está trabajando en tu corazón y que no lo estás resistiendo; si estás cambiando, regocíjate. Por ejemplo, si antes te gustaba decir malas palabras y maldecir y ya no lo hace, significa que está cambiando. Si antes no pagabas el diezmo, (el 1%) y ahora si lo haces, quiere decir que estás cambiando. Si antes eras controlado por la ira y ahora la controlas, es porque está cambiando; no estás resistiendo a Dios, sino que te estás dejando moldear por Él.

9.- "Firme es como una piedra su corazón, fuerte como la piedra de un

molino".

Una persona orgullosa, tiene su corazón endurecido, y por eso, no puede ser sensible a la voz de Dios. El endurecimiento del corazón es causa de las heridas emocionales del pasado y de la práctica del pecado continuo, de esta manera, la persona orgullosa a endurecer su corazón. "Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, por qué no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón?". Esta condición de endurecimiento de corazón, da como resultado ceguera y sordera espiritual. Eso le ocurre a aquellos individuos orgullosos no entendidos ni oidores de la Palabra. Es alguien que casi nunca llora, que no sufre quebrantamiento en su corazón.

Una persona orgullosa siempre provoca problemas de contienda dondequiera que vaya, y agita todo a su alrededor. A veces no es sensible a la necesidad de la familia ni de las personas en general. De cosas minúsculas, forma un gran problema, y hace enojar a todos los que están con ella.

10.- La persona orgullosa "Menosprecia toda cosa alta; es rey sobre todos

los soberbios".

Menosprecia todo aquello que le hable o le recuerde que hay que humillarse, servir, depender de Dios. Todo aquello que es noble y bueno, lo desprecia. El espíritu de Leviatán menosprecia la oración, menosprecia el amor a los demás, a Dios y a su Palabra, y su único deseo es exaltarse a sí mismo. Por otra parte, Leviatán se relaciona con muchos otros espíritus. Tanto la Iglesia Católica como la Iglesia Protestante, están en completo acuerdo en señalar que los "espíritus relacionados, son entre otros:

Brujería, Arrogancia, Perfeccionismo, Contención, Rebeldía, Desobediencia, Vanidad, Independencia, Adivinación, Mentira, Rechazo, Soberbia, Altanería, Desprecio, Sectarismo, Ira.

El espíritu de orgullo es un espíritu que compensa a la persona que se siente rechazada. Cuando una persona se siente rechazada, el orgullo causa que ella sienta una falsa seguridad y que ella se sienta mejor acerca de sí misma. El espíritu de orgullo causa que la persona se cubra y se esconda, que sienta miedo de ser ella misma, porque eso lo hace vulnerable.

Qué dice nuestra Iglesia Católica acerca del orgullo?

Para la nuestra Iglesia Católica, el orgullo y la soberbia, son unos de los Siete Pecados Capitales que manifestó santo Tomás de Aquino.

Existe una diferencia entre la clase de orgullo que Dios odia (Prov 8:13) y la clase de orgullo que sentimos acerca de un trabajo bien realizado. La clase de orgullo que procede de la auto-justificación es pecado y Dios la aborrece porque es un obstáculo para buscarle a Él. El Salmo 10:4 explica que los orgullosos están tan llenos de sí mismos que sus pensamientos están lejos de Dios. "El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos." Esta clase de orgullo altanero, es lo opuesto al espíritu de humildad que Dios busca: "Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos." De esta manera, los "pobres de espíritu" son los que reconocen su total bancarrota espiritual y su inhabilidad para venir a Dios aparte de Su divina gracia.

Los orgullosos, están tan cegados por su soberbia, que piensan que no tienen necesidad de Dios o aún peor, que Dios debe aceptarlos como son, porque ellos merecen ser aceptados. Recordemos que Satanás fue echado del cielo por su orgullo. Él tuvo la egoísta audacia de intentar reemplazar a Dios mismo como el legítimo gobernante del universo. Pero Satanás será lanzado al abismo del infierno en el juicio final de Dios. De la misma manera, para aquellos que se levantan desafiantes contra Dios, no les espera nada más que el desastre, "Porque yo me levantaré contra ellos, dice Yahvé de los ejércitos, y raeré de Babilonia el nombre y el remanente, hijo y nieto, dice Yavé.".

El rehusar admitir el pecado o justificarlo como también querer reconocer que hemos logrado tal o cual objetivo por nuestra propia valía no llegaremos a vivir y heredad la vida eterna. El orgullo, ha sido una piedra de tropiezo para la gente soberbia. No debemos sentirnos superiores de nosotros mismos, pero si queremos glorificar algo, entonces debemos proclamar la excelencia Dios Padre. Lo que decimos de nosotros mismos, no significa nada en la obra de Dios. Es lo que Dios dice acerca de nosotros, lo que hace la diferencia. "Nosotros no debemos jactarnos más de lo debido. "Nos limitaremos al campo que Dios nos ha asignado según su medida, en la cual también ustedes están incluidos". Por esta razón entonces es que el orgullo es un pecado tan grande que llega a ser considerado como un Pecado Capital, porque, el orgullo es darnos el crédito a nosotros mismos por algo que Dios ha hecho en nosotros o por nosotros. El orgullo toma la gloria que solo le corresponde a Dios y nos la da a nosotros mismos. El orgullo es en esencia una auto-adoración. Cualquier cosa que hubiéramos hecho en este mundo, no habría sido posible si Dios no nos hubiera permitido realizarla. Por esta razón le damos la Gloria y elevamos Alabanzas a Dios porque solo Él la merece.

El hombre sabio es aquél que obedece a Dios:

El principio de la sabiduría es el temor de Dios: "El sabio de corazón recibirá los mandamientos..." Esto quiere decir que un hombre sabio, observará los preceptos de Dios para cumplirlos. El hombre sabio se aparta del mal para no ofender a Dios. Se aparta del orgullo. Por eso David dijo: "En tus mandamientos meditaré; consideraré tus caminos. Me regocijaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras".

Hay personas que quieren vivir sin prohibiciones, o sin leyes divinas que los rijan. Afirman que quieren ser "libres" y no "esclavos" de reglas o mandatos divinos que no les dejen "disfrutar" de la vida. Hay países en donde el aborto es legal, el divorcio lo es también, los matrimonios del mismo sexo tienen validéz juridica, mujeres sacerdotes lesbianas casadas al igual que sacerdotes homosexuales casados por la misma iglesia en donde ellos ejercen su "profesión" -Iglesia Luterana Sueca- Pero estas personas no saben que los que desobedecen a Dios, y a sus leyes, son esclavos del pecado. Al respecto dice Jesús: "...todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.". Es decir, el que no quiere obedecer los mandamientos de Dios, se vuelve esclavo de su carne, de sus pasiones, y de sus vicios. Quien es verdaderamente libre es aquel que se ha decidido a dejar el pecado de orgullo, y esto significa; someterse a los mandamientos de Dios con humildad. De modo que si quieres ser verdaderamente libre de tu orgullo, debe seguir el siguiente consejo de Jesús: "Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres". Sí, Jesús es el único que puede libertar al pecador perdido y esclavo. Sólo Cristo; su doctrina y sus mandamientos, pueden hacernos libres de orgullo.

En cuanto a aquellos que son humildes de corazón ante Dios, Dios ha prometido bendecirles."Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad". Dios ha prometido quitar al orgulloso del poder y establecer a los mansos como los habitantes y regentes de la tierra. Entonces, te pregunto: Cuál es tu meta en esta vida? Quieres realmente vivir y disfrutar ahora de una probadita de la vida eterna y prolongar esta vida mas allá de tu muerte física?. Si es lo que quieres, deja tu orgullo y pide a Dios te de un corzón de carne, humilde y destierra tu orgullo que a nada positivo te conduce sino a tu muerte espiritual.

Sin embargo, el corazón humano es engañoso y desesperadamente malvado, aún entre aquellos a quienes Cristo ha salvado. Los humildes por quienes Cristo murió y que están sujetos al pecado del orgullo mundano, frustran la bendición de Dios. Juan escribió para amonestarnos contra esta tentación, "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo". Pedro también advierte a los creyentes de la condenación de Dios contra el ser orgulloso, "Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes".

Mirado a la luz de la verdad, no tenemos ninguna razón para ser orgullosos. Tomemos nuestra Biblia para leer y estudiar algunos versículos que así lo corraboran.

Algunas características de la persona orgullosa

Los invito a que analicemos estas características que tiene una persona orgullosa con toda honestidad. Para ello, pidamos en oración la ayuda al Espíritu Santo para que nos ilumine, nos de sabiduría y veracidad para así, reconocer si algunas de ellas están presentes en nuestras vida. No busquemos justificaciones por nuestros actos pues justificarse, es no reconocer nuestros errores, faltas y pecados. Una institución cuyo deber es la defensa nacional dice: "La justificación agrava la falta".

Un ejemplo de justificación sería: "si soy orgulloso de mis logros en la vida, se debe a que con mucho esfuerzo y perseverancia he logrado ser lo que soy y tener lo que tengo y estar donde estoy". Este tipo de justificación es no reconocer que lo que eres y tienes, -si bien es cierto ha sido con tu esfuerzo- no es menos cierto que se debe a las bendiciones que Dios te ha dado para lograrlo. No reconocer que es Dios el que te ha dado ciertas capacidades, que te ha bendecido, simplemente es negar el poder de Dios en tu vida y eso es ser orgulloso. Bien, vamos allá.