Reglas místicas y jurídicas plasmadas en textos sagrados: Pentateuco y Corán



Palabras introductorias

Los textos destinados a la enseñanza de la Historia del Derecho se limitan a la hora de invocar sus fuentes normativas, a la caracterización y generalización de las mismas.

De acuerdo con la postura doctrinaria asumida por sus autores, enfatizan en tales o más cuales aristas jurídicas de dichas fuentes formales.

Quizá den por sentado que los estudiantes acudirán a las normas originales, en sus versiones popularizadas, para constatar las características reseñadas y con ello, establecer el estereotipo cognitivo trazado.

Ello resta independencia en el aprendizaje de los alumnos.

Estos casi nunca acceden a los códigos o leyes antiguas en sus horas de estudio independiente.

Entre otras, las razones pueden ser: una, abrumados por las obligaciones docentes y extracurriculares que enfrentan, más un cierto rechazo a estos temas, evaden su consulta; otra, la inexistencia tangible de materiales impresos en papel o en soportes digitales contentivos de normas primigenias que calcen las explicaciones del profesor en sus conferencias.

Y otra más: si están presentes, la extensión y volumen de los propios cuerpos legales antiguos, es elemento que refuerza su evitación.

El material de apoyo a la enseñanza de la asignatura Historia General del Estado y el Derecho, que a seguidas se ofrece, intenta remediar estas insuficiencias.

Su autor compiló, entresacados del Pentateuco bíblico y del Corán muslímico, aquellos preceptos legales que recogen las características económicas, normativas y sociales de dichos ordenamientos jurídicos, explicadas en clases y descritas en la bibliografía básica y complementaria de la asignatura.

El criterio de selección de las disposiciones normativas y religiosas, en uno y otro cuerpos legales, fue el de su identificación con los objetivos del programa docente de la citada asignatura, cuya impartición en el primer año de la carrera de Derecho es crucial en la formación de sus futuros profesionales, operadores del Derecho, cultos e integrales.

La lectura directa de estas dos importantes fuentes universales de Derecho, observadas en buena parte del mundo, permitirá a los alumnos arribar a conclusiones propias, dignas de contraste con las ofrecidas en el aula, y con ello, propiciar su independencia cognoscitiva, en pos del ensanchamiento cultural de los mismos.

A continuación las instrucciones para el estudio eficiente de estas sacrosantas normas de Derecho.

Pasos a emprender

Primer paso: Lee detenidamente los comentarios introductorios sobre el Pentateuco y el Corán y realiza una primera lectura de cada uno de los segmentos tomados de dichos textos jurídico-religiosos.

Segundo paso: Efectuada una segunda lectura, más detenida y minuciosa, identifica:

a) marco histórico concreto cuando son redactados estos libros sagrados;

b) ámbito geográfico de aplicación y autores de dichas normas;

c) instituciones jurídicas reguladas por los textos históricos.

Tercer paso: Obtenida la anterior información, iniciar el contraste entre el Pentateuco y el Corán, sobre la secuencia de puntos comunes y discordantes, tales como:

a) las relaciones de producción imperantes en el momento histórico de su redacción;

b) el carácter místico de sus disposiciones normativas;

c) el tratamiento legal a las personas sometidas a su ámbito;

d) las regulaciones establecidas en materias de esclavitud, familia, comercio, penas o sanciones y herencia (u otra cualquiera que el alumno discurra) para sus subordinados.

Último paso: Como culminación del estudio independiente, el alumno ofrecerá una caracterización global y conjunta de ambos textos legales, fuentes formales del Derecho antiguo y su virtual vigencia en nuestros días.

El Pentateuco

La labor nacionalista de Moisés (¿siglos XIV-XIII a.n.e.?), contextualizada en nuestros días, puede recibir la denominación de prócer de la nación hebrea o también, por qué no, la de padre fundador primigenio.

Su obra jurídica esencial está plasmada en los primeros cinco libros (Pentateuco) de la Biblia, en su Antiguo Testamento, cuyos dictados revelan, una vez más, el trenzado de la religión con el derecho, donde la primera prevalece sobre el segundo.

De los cinco libros de Moisés son Éxodo, Levítico y Deuteronomio los que destacan en materia legal.

Todo el mundo cristiano, y el no cristiano (talmúdico o islámico) también, conoce los Diez Mandamientos o ley apodíctica del Pentateuco, incondicionalmente admitida por sus fieles.

La producción legislativa casuística mosaica recoge, en los ámbitos institucionales del derecho, diversas facetas: esclavitud, violencia,

responsabilidad, civil y penal, sanciones o penas, ritos religiosos, familia, guerra, incesto, entre otras.

Tal profusión se aprecia a seguidas.

GENESIS

Capítulo I

10. Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares.

27. Y creó Dios al hombre su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Capítulo II

7. Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

21. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, mientras este dormía, tomo una de sus costillas y cerró la carne en su lugar.

22. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer y la trajo al hombre.

Capítulo III

19. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

Capítulo IX

6. El que derrame sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada;

porque a imagen de Dios es hecho el hombre.

ÉXODO

Capítulo XVIII

15. Y Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios.

16. Cuando tienen asuntos, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes.

Capítulo XIX

9. Entonces Jehová dijo a Moisés: He aquí, yo vengo a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y también para que te crean para siempre.

Y Moisés refirió palabras del pueblo a Jehová.

20. Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; y llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió.

Capítulo XX

1. Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:

No tendrás dioses ajenos delante de mí.

8. Acuérdate del día de reposo para santificarlo.

9. Seis días trabajarás y harás toda tu obra.

12. Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

13. No matarás.

14. No cometerás adulterio.

15. No hurtarás.

16. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

17. No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

Capítulo XXI

12. El que hiere a alguno, haciéndole así morir, él morirá". (Éxodo 21; 12)

15. El que hiriere a su padre o a su madre, morirá". (Éxodo 21; 15)

22. Si algunos riñeren e hirieren a mujer embarazada, y esta abortare, pero sin haber muerte, serán penados conforme a lo que le impusiere el marido de la mujer y juzgaren los jueces.

23 (24, 25). Mas si hubiere muerte, entonces pagará vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.

26. Si alguno hiriere el ojo de su siervo, o el ojo de su sierva, y lo dañare, le dará libertad por razón de su ojo.

27. Y si hiciese saltar un diente de su siervo, o de su sierva, por su diente le dejará ir libre.

28. Si un buey acorneare a hombre o a mujer, y a causa de ello muriere, el buey será apedreado, y no será comida su carne; mas el dueño del buey será absuelto.

33 (34).Y si alguno abriere un pozo, o cavare cisterna, y no la cubriere, y cayere allí buey o asno, el dueño de la cisterna pagará daño, resarciendo a su dueño, y lo que fue muerto será suyo.

Capítulo XXII

1. Cuando alguno hurtare buey u oveja, y lo degollare o vendiere, por aquel buey pagará cinco bueyes, y por aquella oveja pagará cuatro ovejas.

2. Si el ladrón fuere hallado forzando una casa, y fuere herido y muriere, el que lo hirió no será culpado de su muerte.

3. Pero si fuere de día, el autor de la muerte será reo de homicidio. El ladrón hará completa restitución; si no tuviere con qué, será vendido por su hurto.

7. Cuando alguno diere a su prójimo plata o alhajas a guardar, y fuere hurtado de la casa de aquel hombre, si el ladrón fuere hallado, pagará el doble.

8. Si el ladrón no fuere hallado, entonces el dueño de la casa será presentado a los jueces, para que se vea si ha metido su mano en los bienes de su prójimo.

16. Si alguno engañare a una doncella que no fuere desposada, y durmiere con ella, deberá dotarla y tomarla por mujer.

18. A la hechicera no dejarás que viva.

19. Cualquiera que cohabitare con bestia, morirá.

20. El que ofreciere sacrificio a dioses excepto solamente a Jehová, será muerto.

22. A ninguna viuda ni huérfano afligiréis.

26. Si tomares en prenda el vestido de tu prójimo, a la puesta del sol se lo devolverás.

28. No injuriarás a los jueces, ni maldecirás al príncipe de tu pueblo.

Capítulo XXIII

1. No admitirás falso rumor. No te concertarás con el impío para ser testigo falso.

2. No seguirás a los muchos para hacer mal, ni responderás en litigio inclinándote a los más para hacer agravios.

3. Ni al pobre distinguirás en su causa.

6. No pervertirás el derecho de tu mendigo en su pleito.

7. De palabra de mentira te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré al impío.

8. No recibirás presente; porque el presente ciega los que ven, y pervierte las palabras de los justos.

LEVITICO

Capítulo XII

2. La mujer cuando conciba y dé a luz varón, será inmunda siete días; conforme a los días de menstruación será inmunda.

4. Mas ella permanecerá treinta y tres días purificándose de su sangre; ninguna cosa santa tocará, ni vendrá al santuario, hasta cuando sean cumplidos los días de su purificación.

5. Y si diere a luz hija, será inmunda dos semanas, conforme a su separación, y sesenta y seis días estará purificándose de su sangre.

Capítulo XV

2. Cualquier varón, cuando tuviere flujo de semen, será inmundo.

3. Y esta será su inmundicia en su flujo; sea que su cuerpo destiló a causa de su flujo, o que deje de destilar a causa de su flujo, él será inmundo.

16. Cuando el hombre tuviere emisión de semen, lavará en agua todo su cuerpo, y será inmundo hasta la noche.

17. Y toda vestidura, o toda piel sobre la cual recayere la emisión de semen, se lavará con agua y será inmunda hasta la noche.

18. Y cuando un hombre yaciere con una mujer y tuviere emisión de semen, ambos s lavarán con agua y serán inmundos hasta la noche.

19. Cuando la mujer tuviere flujo de sangre, y su flujo fuere en su cuerpo, siete días estará apartada; y cualquiera que la tocare será inmundo hasta la noche.

Capítulo XVIII

6. Ningún varón se llegue a parienta próxima alguna, para descubrir su desnudez. Yo Jehová.

18. No tomarás mujer juntamente con su hermana, para hacerla su rival, descubriendo su desnudez delante de ella en su vida.

19. Y no llegarás a la mujer para descubrir su desnudez mientras esté en su impureza menstrual.

20. Además, no tendrás acto carnal con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella.

22. No te echarás con varón como con mujer; es abominación.

23.Ni con ningún animal tendrás ayuntamiento amancillándote con él, ni mujer alguna se pondrá delante de animal para ayuntarse con él; es perversión.

Capítulo XIX

15. No hará sin justicia en el juicio ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande; con justicia juzgarás a tu prójimo.

32. Delante de las canas te levantarás y honrarás el rostro del anciano y de tu

Dios tendrás temor. Yo Jehová.

33. Cuando el extranjero morare con vosotros en vuestra tierra, no le oprimiréis.

35. No hagáis injusticia en juicio, en medida de tierra, en peso ni en otra medida.

36. Balanzas justas, pesas justas y medidas justas tendréis. Yo Jehová vuestro

Dios.

Capítulo XX

10. Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos.

13. Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron;

Ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre.

14. El que tomare mujer y a la madre de ella, comete vileza; quemarán con fuego a él y a ellas, para que no haya vileza entre vosotros.

15. Cualquiera que tuviere cópula con bestia, ha de ser muerto, y mataréis a la bestia.

NÚMEROS

Capítulo XXXV

30. Cualquiera que diere muerte a alguno, por dicho testigos morirá el homicida; mas un solo testigo no hará fe contra una persona para que muera.

31. Y no tomaréis precio por la vida del homicida, porque está condenado a muerte; indefectiblemente morirá.

Capítulo XXXVI

3. Y si ellas se casaren con algunos de los hijos de otras tribus de los hijos de Israel, la herencia de ellas será así quitada de la herencia de nuestros padres, y será añadida a la herencia de la tribu a que se unan; y será quitada de la porción de nuestra heredad.

4. Y cuando viniere el jubileo de los hijos de Israel, la heredad de ellas será añadida a la heredad de la tribu de sus maridos; así la heredad de ellas será quitada de la heredad d la tribu de nuestros padres.

8. Y cualquiera hija que tenga heredad en las tribus de los hijos de Israel, con alguno de la familia de la tribu de su padre se casará, para que los hijos de Israel posean cada uno la heredad de sus padres.

Deuteronomio

Capítulo I

16. Y entonces mandé a vuestros jueces diciendo: Oíd entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre el hombre y su hermano, y el extranjero.

17. No hagáis distinción de persona en el juicio; así al pequeño como al grande oiréis; no tendréis temor de ninguno, porque el juicio es de Dios; y la causa que os fuere difícil, la traeréis a mí y yo la oiré.

Capítulo XVI

19. No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos.

Capítulo XVII

6. Por dicho de dos o de tres testigos morirá el que hubiere de morir; no morirá por el dicho de un solo testigo.

11. Según la ley que te enseñen y según el juicio que te digan, harás; no te apartarás ni a diestra ni a siniestra de la sentencia que te declaren.

Capítulo XIX

15. No se tomará en cuenta a un solo testigo contra ninguno en cualquier delito ni en cualquier pecado, en relación con cualquiera ofensa cometida.

Capítulo XXI

15 (16 y 17). Si un hombre tuviere dos mujeres, la una amada y la otra aborrecida, y la amada y la aborrecida le hubieren dado hijos, y el hijo primogénito fuere de la aborrecida; en el día que hiciere heredar a sus hijos lo que tuviere ,no podrá dar el derecho de primogenitura al hijo de la amada con preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito; mas al hijo de la aborrecida reconocerá como primogénito, para darle el doble de lo que correspondiere a cada uno de los demás; porque él es el principio de su vigor, y suyo es el derecho de la primogenitura.

Capítulo XXII

22. Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer también.

23 (24). Si hubiere una muchacha virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad y se acostare con ella; entonces los sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad y los apedrearéis y morirán; la joven porque no dio voces en la ciudad y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo; así quitarás el mal de en medio de ti.

25 (26). Mas si un hombre hallare en el campo a la joven desposada, y la forzare aquel hombre, acostándose con ella, morirá solamente el hombre que se acostó con ella; mas a la joven no le harán nada, no hay en ella culpa de muerte, pues como cuando alguno se levanta contra su prójimo y le quita la vida, así es en este caso.

30. Ninguno tomará la mujer de su padre, ni profanará el lecho de su padre.

Capítulo XXV

5. Cuando hermanos habitaren juntos, y muriere alguno de ellos, y no tuviere hijo, la mujer del muerto no se casará fuera con hombre extraño; su cuñado se llegará a ella, y la tomará por su mujer, y hará con ella parentesco.

6. Y el primogénito que ella diere a luz sucederá en el nombre de su hermano muerto, para que el nombre de éste no sea borrado de Israel.

Ciertamente, Moisés sobrevivió, no solo a la muerte por su condición de varón hebreo condenado por el rey egipcio y a las aguas del Nilo, sobre las que fue depositado en una arquilla de juncos, sino también a lo ignoto de los tiempos gracias a su labor legislativa (además de histórica y poética) recogida en el Pentateuco.

El Corán

Corría el año 610 de la noche de Belén cuando Mahoma tuvo sus primeras revelaciones divinas en el desierto arábigo. Tenía 40 años de edad (el número

40 es considerado sagrado en el Cercano Oriente: los 40 días que pasó Moisés en el Monte Sinaí, los cuarenta días de Jesús en el desierto y la edad de Mahoma al iniciar su ministerio) cuando el arcángel Gabriel, enviado de Alá (Dios),conmina a Mahoma a cumplir con su misión profética y proselitista a favor del Islam (en árabe entregarse), le dice algo y Mahoma (uno que será muy ensalzado) lo repite, lo recita (en árabe qara´a) y esa recitación es el Corán (qur´an).

Apréciese el paralelismo con los encuentros efectuados entre Mahoma-Alá y

Moisés-Jehová (Yahvé).

La redacción del Corán tiene lugar entre los años 644 a 656, durante el califato de Utmán Ibn Affan, y de tradición oral pasó a testimonio escrito. Se integra por ciento catorce capítulos (sura), cada uno de los cuales cuenta con numerosos versículos (aleyas).

Todos los suras (excepto el número 9) se inician con la expresión "En el nombre de Alá, el misericordioso, el compasivo" (en árabe al-basmalah).

Sura 2 La vaca

3. Y esos que creen en la Revelación que se hizo descender sobre ti y en la que se hizo descender antes de ti; y de la Otra Vida, tienen certeza.

17. La religión de Alá es el Islam. Los que siguen las escrituras no están divididos entre sí hasta tanto que han recibido la ciencia y por envidia. El que se niegue a creer en los signos de Alá sentirá cuán pronto es en pedir cuenta de las acciones humanas.

28.Él es Quien creó para vosotros todo cuanto hay en la tierra.

Luego dirigió Su voluntad al cielo y conformó siete cielos en perfecto equilibrio. Él conoce todas las cosas.

42. Cumplid puntualmente la oración, haced limosnas e inclinaos con los que se inclinan ante mí.

49. Yo castigaré a los infieles con un castigo cruel en este mundo y en el otro. En ninguna parte hallarán auxilio.

55. Luego, después de muertos, os devolvimos a la vida para que pudierais agradecer.

80. Pero no, el que haya adquirido maldad y esté rodeado por sus faltas, son los compañeros del Infierno, donde serán inmortales.

177. ¡Creyentes! Se os prescribe aplicar el talión en caso de asesinato: libre por libre, esclavo por esclavo y hembra por hembra. Pero si a uno su hermano le perdona algo, que este proceda según lo reconocido y que él lo entregue buenamente.

Esto es un alivio que Alá os da y una misericordia. Quien vaya más allá de estos límites tendrán un castigo doloroso.

178. En el talión tenéis vida, ¡vosotros que sabéis reconocer la esencia de las cosas!

¡Ojalá os guardéis!

179. Se os ha prescrito que cuando a alguno de vosotros se le presente la muerte dejando bienes, el testamento sea a favor de los padres y de los parientes más próximos según lo reconocido.

Es un deber para los que tienen temor de Alá.

180. Y quien cambie algo del testamento después de haber oído, sobre él caerá el mal que puede derivarse.

Alá es quien oye y quien sabe.

181. Pero si alguien teme que haya injusticia o transgresión por parte del que hace testamento e intenta que se llegue a un acuerdo, no incurrirá en falta. Alá es clemente y compasivo.

187. No os apropiéis unos de la riqueza de otros, recurriendo a la falsedad, ni recurráis a los jueces para arrebatar algo de la riqueza de otro con delito, sabiendo lo que hacéis.

193. Mes inviolable por mes inviolable.

Para todo lo inviolable deberá aplicarse el talión.

Y quien se exceda con vosotros, obrad con él en la misma medida. Guardaos de Alá y sabed que Alá está con los que le temen.

213. Te preguntan en qué deben gastar. Di: el bien que gastéis que sea para vuestros padres y parientes, y para los huérfanos, los pobres y los hijos del camino.

El bien que hagáis, Alá lo conoce.

218. Acerca de esta vida y de la Última.

Y te preguntan sobre los huérfanos. Di: Es bueno que miréis por sus intereses; y si mezcláis vuestros bienes con los suyos, haced fructificarlos. Son vuestros hermanos.

Alá distingue al que corrompe las cosas del que las mejora. Si Alá quisiera os lo haría difícil; es cierto que Alá es Todo poderoso y Sabio.

219. No os caséis con los idólatras hasta que no crean.

Una esclava creyente es mejor que una mujer libre idólatra aunque os guste. Y no caséis a las mujeres con los idólatras hasta que no crean. Un esclavo creyente es mejor que un idólatra libre aunque os guste.

Los idólatras invitan al Fuego mientras que Alá invita al Jardín y al perdón con su permiso; y aclara Sus signos a los hombres.

¡Ojalá recapaciten!

220. Te preguntan sobre la menstruación. Di: Es una impureza. Así pues, absteneos de las mujeres mientras dure y no vayáis a ellas hasta que no estén puras.

Y una vez que se hayan purificado, ida ellas por donde Alá os manda. Es cierto que Alá ama a los que se vuelven a Él y a los que se purifican.

224. Aquellos que juren no mantener relación sexual con sus mujeres, deberán guardar un plazo de cuatro meses para volver a ellas. Y si se vuelven atrás. Ciertamente Alá es clemente y compasivo.

225. Y si se deciden por el divorcio, Alá es Oyente y Conocedor.

226. Las divorciadas deberán esperar tres menstruaciones para estar en disposición de volverse a casar y no es lícito que oculten lo que Alá haya creado en sus vientres si creen en Alá y en el Último Día.

Sus esposos tienen más derecho a volver con ellas dentro de este plazo, si quieren rectificar.

Los derechos de ellas sobre sus esposos son iguales a los derechos de éstos sobre ellas, según lo reconocido; pero los hombres tienen un grado sobre ellas. Alá es Poderoso y Sabio.

227. El divorcio (repudio) son dos veces. Y, o bien la vuelve a tomar según lo reconocido, o la deja ir en buenos términos.

Y no os está permitido quedaros con nada de lo que hayáis dado. A menos que ambos teman no cumplir los límites de Alá.

Y si teméis no cumplir los límites de Alá, no hay falta para ninguno de los dos, si ella ofrece alguna compensación.

Estos son los límites de Alá, no los traspaséis.

Quien traspase los límites de Alá es un criminal. Esos son los injustos.

228. Si vuelve a divorciarla por tercera vez, ella ya no será lícita para él hasta que, habiéndose casado con otro, éste, a su vez, la divorcie; en cuyo caso no cometen ninguna falta si ambos vuelven a casarse, siempre que crean poder cumplir con los límites de Alá.

Estos son los límites de Alá que Él aclara a la gente que sabe.

229. Y si divorciáis a las mujeres y llegan al final de su plazo de espera, o bien la conserváis según la forma reconocida de hacerlo, o bien las dejáis del mismo modo; pero no las retengáis a la fuerza transgrediendo los límites.

Quien lo haga, habrá sido injusto consigo mismo…

Tened a Alá y sabed que Alá tiene conocimiento de todas las cosas.

230. Y una vez que las mujeres que han sido divorciadas lleguen al final de su período de espera, no les impidáis que vuelvan a casarse con sus esposos anteriores, si es de mutuo acuerdo, según lo reconocido.

A esto se exhorta a aquellos de vosotros que crean en Alá y en el Último Día. Y ello es más puro y más limpio para vosotros. Alá sabe y vosotros no sabéis.

231. Las madres deberán amamantar a sus hijos durante dos años completos, si se desea completar la lactancia.

Sustentarlas y vestirlas es responsabilidad del progenitor, según lo que es reconocido.

A nadie se obliga si no en la medida de su capacidad.

Ninguna madre deberá ser perjudicada a causa de su hijo ni tampoco ningún padre.

Y la misma obligación corresponde al heredero.

No hay falta si ambos, de común acuerdo, desean destetarlo.

Y si queréis que alguien amamante a vuestros hijos, no hay falta en que paguéis por ello, según lo que es reconocido.

Temed a Alá y sabed que Alá ve lo que hacéis.

232. Los que de vosotros fallezcan y dejen esposas, estas deberán esperar cuatro meses y diez noches para poder disponer de sí mismas.

Una vez concluido este plazo, los tutores no tenéis responsabilidad en lo que hagan consigo mismos, según lo que es reconocido.

Alá conoce al detalle lo que hacéis.

233. Y no hacéis mal si les insinuáis a las mujeres vuestra intención de pedirles matrimonio, ni tampoco si lo ocultáis; Alá sabe que pensáis en ellas.

Pero no os prometáis en secreto, hacedlo con palabras reconocidas. No decidáis el contrato de matrimonio hasta que el período de espera prescrito no haya concluido.

Sabed que Alá conoce lo que hay en vuestras almas, así pues, temedle y sabed que Alá es clemente e indulgente.

234. No hacéis mal si divorciáis a las mujeres a las que no habéis tocado ni asignado dote, pero gratificadlas con algún bien de acuerdo a lo que es reconocido.

El que viva con desahogo que lo haga de acuerdo con su capacidad, y el que viva con estrechez, de acuerdo a la suya.

Esto es un deber para los que hacen el bien.

235. Y si las divorciáis antes de haberla tocado, pero cuando ya le habéis asignado una dote, dadles la mitad de lo que les asignasteis, a no ser que ellos renuncien o renuncie aquél en cuyo poder está el contrato de matrimonio.

Y renunciar está más cerca del tenor de Alá.

Y no olvidéis favoreceros entre vosotros, es verdad que Alá ve lo que hacéis.

238. Aquellos de vosotros que mueran dejando esposas, a sus esposas les corresponde un legado de un año de manutención sin que tengan que abandonar la casa familiar, aunque si ellas la abandonan, no sois responsables de lo que hagan consigo mismas, dentro de lo que es reconocido.

Alá es poderoso y sabio.

239. Y tened alguna atención a favor de las mujeres que divorciéis, según lo que es reconocido como bueno.´

Esto es un deber para los que temen a Alá.

262.Una palabra conveniente y perdón es mejor que una limosna acompañada de agravio.

Alá es rico e indulgente.

281. ¡Vosotros que creéis! Cuando tratéis entre vosotros un préstamo con plazo de devolución, ponedlo por escrito: y que esto lo haga, con equidad, uno de vosotros que sepa escribir.

Que nadie que sepa, se niegue a hacerlo, escribiendo como Alá enseña.

Y que le dicte el que contrae la deuda y lo haga con temor de Alá, su Señor, sin omitir nada de ello. Y si el que contrae la deuda fuera deficiente o débil, o no pudiera dictar, que dicte entonces su tutor con equidad.

Y buscad como testigos dos hombres, pero si no los hubiera, entonces un hombre y dos mujeres cuyo testimonio os satisfaga, de manera que si una de ellas olvida, la otra se lo haga recordar.

Que los testigos que sean solicitados no se nieguen a serlo y no os disguste escribirlo, sea poco o mucho, hasta el final.

Esto es más justo ante Alá, más seguro como testimonio y más conveniente para que no tengáis duda.

Queda fuera de esto cualquier transacción que hagáis en el acto, pues en ese caso, no hay objeción si no lo ponéis por escrito.

Procuraos testigos en vuestras transacciones y que no se presione a ningún escribano ni a ningún testigo, pues si lo hicierais, sería una desviación de vuestra parte.

Y temed a Alá, y Alá os enseñará. Alá es conocedor de cada cosa.

282. Si estáis de viaje y no encontráis quien escriba, quedaos entonces con una garantía. Y si alguien le es conferido un depósito, que lo devuelva y que tema a Alá, su Señor.

No ocultéis los testimonios. Quien los oculte es cierto que su corazón es malvado.

Alá sabe lo que hacéis.

Sura 3 La familia del Imrán

27. Haces que la noche entre en el día y que el día entre en la noche. Haces salir lo vivo de lo muerto y lo muerto de lo vivo; y provees a quien quieres sin limitación.

185. Toda alma probará la muerte. Y el Día del Levantamiento se os pagará cumplidamente la retribución que os corresponde.

Quien sea alejado del Fuego e introducido en el Jardín ,habrá triunfado.

La vida de este mundo no es sino el disfrute engañoso de lo que se acaba.

Sura 4 Las mujeres

1. ¡Hombres! Temed a vuestro Señor que os creó a partir de un solo ser, creando de él a su pareja y generando a partir de ambos muchos hombres y mujeres. Y temed a Alá, por quien os pedís unos a otros, y respetad los lazos de sangre.

Realmente Alá os está observando.

2. Dad a los huérfanos los bienes que sean suyos y no pongáis lo malo en lugar de lo bueno.

No os aprovechéis de sus bienes juntándolos a los vuestros, porque eso sería una grave injusticia.

3. Y si teméis no ser justos con los huérfanos, temed serlo con vuestras mujeres. Casaos entonces, de entre las mujeres que sean buenas para vosotros, con dos, tres o cuatro; pero si os teméis no ser equitativos, entonces con una sola o las que posea vuestra diestra.

Esto se acerca más a que no os apartéis de la equidad.

4. Dad a las mujeres la dote correspondiente de buen grado, pero si renuncian voluntariamente aparte de ella en vuestro favor, disfrutadlo con provecho.

5. No deis a los incapaces la riqueza que Alá ha dispuesto para vuestro mantenimiento. Alimentadlos con ella, vestidlos y habladles con palabras convenientes.

6. Examinad a los huérfanos y cuando hayan alcanzado la edad del matrimonio, si encontráis en ellos sensatez y rectitud, entregadles sus bienes. No los malgastéis incurriendo en delito y adelantándoos a que se hagan mayores.

El que sea rico que se abstenga de ellos, y el pobre que gaste según lo reconocido. Y cuando les entreguéis sus bienes, pedidles que lo testifiquen. Alá basta para tomar cuenta de las acciones.

7. A los hombres les pertenece una parte de lo que dejen los padres y los parientes, y a las mujeres les pertenece una parte de lo que dejen los padres y los parientes, sea poco o mucho.

Es una parte preceptiva.

8. Y si en la partición están presentes parientes, huérfanos y pobres, dadles algo de ello como sustento y habladles con palabras convenientes.

9. Y que tengan el mismo cuidado que tendrían si fueran a dejar tras de sí una descendencia débil.

Que tema a Alá y digan palabras acertadas.

10. Es cierto que quienes se coman los bienes de los huérfanos injustamente, estarán llenando sus vientres de fuego y entrarán en un Fuego abrasador.

11. Alá os prescribe acerca de la herencia de vuestros hijos: al varón le corresponde la misma parte que a dos hembras.

Si estos son dos o más mujeres, les corresponde dos tercios de lo que se deje, y si es una sola le corresponde la mitad.

Y a los padres les corresponde, a cada uno de ellos, un sexto de lo que deje si tiene algún hijo; pero si no tiene a ninguno y son sus padres los herederos, entonces a su madre le corresponderá un tercio.

Y si tiene hermanos, a su madre le corresponde un sexto, una vez se hayan descontados los legados que deje o las deudas.

Vuestros padres y vuestros hijos, no sabéis cuál de ellos os beneficia más de cerca.

Es un precepto de Alá; es cierto que Alá es Conocedor y Sabio.

12. Y a vosotros os corresponde la mitad de lo que dejen vuestras esposas, si no tuvieran hijos; pero si los tuvieran, entonces os corresponde un cuarto de lo que dejen, una vez se haya cumplido cualquier legado que hayan dispuesto o el pago de alguna deuda.

Y a ellas les corresponde un cuarto de lo que dejéis si no tuvierais ningún hijo; pero si los tuvierais , entonces una octava parte de lo que dejéis, una vez se hayan cumplido los legados que hayáis testado y pagado las deudas que tuvierais.

Y si un hombre o una mujer, de los que se puede heredar, muere y no tiene ni padres ni hijos, pero sí un hermano o hermana, entonces a cada uno le corresponde la sexta parte.

Y si fueran más, habrían de compartir un tercio; una cumplidos los legados que hubiera dispuesto y pagadas las deudas que tuviera, sin perjuicio de nadie. Esto es un mandamiento de Alá, y Alá es Conocedor, Sabio.

15. Aquellas de vuestras mujeres que hayan cometido adulterio, buscad cuatro testigos de entre vosotros y si dan testimonio contra ellas, retenedlas en las casas hasta que la muerte se las lleve o Alá le dé una salida.

16. Y a aquellos dos de vosotros que cometan la indecencia, maltratadlos, pero si se arrepienten y se corrigen, dejadlos; es cierto que Alá acepta el arrepentimiento y es compasivo.

19. ¡Vosotros que creéis! No os está permitido heredar las mujeres por la fuerza ni que les pongáis impedimentos para llevaros parte de lo que les disteis, excepto que hayas cometido un acto probado de indecencia. Convenid con ellas según lo reconocido y si os disgustan, tal vez os esté disgustando algo en lo que Alá ha puesto mucho bien.

20. Y si queréis cambiar de esposa y le habéis dado una gran dote, no toméis nada de ello.

¿Seréis capaces de hacerlo con falsedad y cometiendo un delito evidente?

22. Y no os caséis con aquellas mujeres con las que vuestros padres hayan estado casados, con la excepción de lo que ya esté hecho.

Ciertamente es algo indecente y detestable, y un mal camino.

23. Se os prohíben vuestras madres, hijas, hermanas, tías paternas, tías maternas, las hijas de vuestro hermano, las hijas de vuestra hermana, vuestras madres de leche que os amamantaron, vuestras hermanas de leche, las madres de vuestras esposas y las hijastras que estén bajo vuestra protección, que son hijas de mujeres que hayáis tenido y con las que hayáis llegado a cohabitar, porque si son de mujeres que habéis tenido con las que no habéis cohabitado, entonces, no hay inconveniente.

Y las esposas de vuestros hijos de sangre, así como que estéis casados con dos hermanas a un tiempo, a excepción de lo que ya esté hecho.

Es cierto que Alá es Clemente y Compasivo.

24. Os está prohibido desposar a mujeres casadas libres, con excepción de las que posea por la suerte de las armas.

Es una prescripción de Alá para vosotros.

Aparte de esto, se os permite que busquéis esposas con vuestros bienes como hombres honrados, no como fornicadores.

Y puesto que gozáis de ellas, dadles la dote como está mandado y más allá de este mandato, no incurrís en falta en lo que hagáis de mutuo acuerdo.

Es cierto que Alá es Conocedor, Sabio.

25. Y el que de vosotros no tenga medios suficientes para casarse con mujeres libres creyentes, que lo haga con esclavas creyentes que poseáis.

Alá conoce mejor vuestra creencia. Unos procedéis de otros.

Casaos pues con ellas con el permiso de sus familiares y dadles lo que le corresponde tal y como está establecido, como mujeres decentes, no como si fueran fornicadoras o de las que toman amantes.

Y una vez estén en protección del matrimonio, sin cometer adulterio, tendrán la mitad del castigo (latigazos) que las mujeres libres.

Esto es válido para quien de vosotros tema caer en la fornicación. Pero es mejor para vosotros que tengáis paciencia.

Alá es Clemente y Compasivo.

33. Para todos hemos establecido beneficiarios de lo que dejen los padres y los parientes próximos.

Y aquellos con los que hicisteis anteriormente algún pacto jurado, dadles su parte.

Alá es testigo de todas las cosas.

34. Los hombres son superiores a las mujeres a causa de las cualidades por medio de las cuales Alá ha elevado a éstos por encima de aquellas, y porque los hombres emplean sus bienes en dotar a las mujeres. Las mujeres virtuosas son obedientes y sumisas: conservan cuidadosamente, durante la ausencia de sus maridos, lo que Alá ha ordenado que se conserve intacto. Reprenderéis a aquellas cuya desobediencia temáis, las relegaréis en hechos aparte, las azotaréis pero tan pronto como ellas os obedezcan, no les busquéis camorra. Alá es elevado y grande.

35. Y si teméis una ruptura del marido y la esposa, nombrad un árbitro de la familia de él y otro de la familia de ella.

Y si quieren reconciliarse, Alá propiciará su reconciliación. Es cierto que Alá es Quien sabe y conoce lo más recóndito.

91. No es de creyentes que uno mate a otro, a menos que sea por error. Y quien matare a un creyente por error, deberá poner en libertad a un esclavo creyente y pagar el precio de sangre a su familia, a menos que esta se lo perdone por generosidad. Y si perteneciera a una gente enemiga vuestra pero fuera creyente, o si fuera de gente con la que tenéis algún pacto, pagad el precio de sangre a su gente y poned en libertad a un esclavo que sea creyente.

Y quien no encuentre manera de hacerlo, que ayune dos meses consecutivos como reparación aceptable por Alá.

Alá es Conocedor, Sabio.

92. Y aquel que mate a un creyente intencionadamente, tendrá como recompensa el Infierno, donde será inmortal.

Sobre él recaerá la ira de Alá, que lo maldecirá y le preparará un castigo inmenso.

175. Te piden que dictamines. Di: Alá os da un juicio sobre el caso en que no se tengan padres ni hijos.

Si alguien muere sin dejar hijos pero tiene una hermana, a ella le corresponderá la mitad de lo que deje. Y si son dos, les corresponderán dos tercios de lo que deje; y si hay hermanos, varones y hembras, entonces a cada varón le corresponderá la parte de dos hembras.

Alá os aclara para que no os extraviéis. Alá es Conocedor de todas las cosas.

Sura 5 La mesa servida

1. ¡Vosotros que creéis! ¡Cumplid los contratos!