El reino de Dios en los evangelios



Introducción

Una de las enseñanzas más importante en la predicación de Jesús, es tema del reino de Dios. Esto muestra que este tema debe de ser de suma importancia para la predicación actual. Hablar del reino es poner en la mente esperanza a la persona que ha puesto su fe y su confianza en la persona de Jesucristo. En Mateo 6:33 Jesús expresó "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas."[1] Por tanto a continuación se detallará, el origen de la palabra reino, el reino de Dios en el Antiguo Testamento, el futuro reino mesiánico, el reino de Dios expuesto por Jesús, las verdades del reino futuro del Mesías y la naturaleza del futuro reino de Cristo. Al finalizar el desarrollo de estos puntos se culminará con una breve conclusión.

Origen de la palabra reino

Para entender este tema con mayor profundidad, es necesario conocer el origen o la etimología de la palabra reino. La palabra "reino" viene de una palabra griega  "ßas??e?a" En su expresión concreta, "basileia" quiere decir, domino, territorio, reino, señorío dignidad real, soberanía, imperio, o el pueblo sobre el cual gobierna el rey. En su expresión abstracta denota. Abstractamente podría denotar el reino de Cristo "en el corazón de los creyentes" mediante la vida, muerte y resurrección de su rey Jesucristo[2]"El reino de Dios en contraposición al reino de este mundo, es la condición en la cual el ser humano puede habitar disfrutando de toda clase de bendición espiritual y bajo la protección de Dios".[3]

El reino de Dios en el Antiguo Testamento

Para poder entender con claridad este tema, es necesario conocer lo que dice el Antiguo Testamento. La expresión "el Reino de Dios" no aparece en el Antiguo Testamento aunque sí "El Reino de Jehová", que es lo mismo,

También en el Antiguo Testamento el significado del reino de Jehová se puede entender de dos maneras: En primer lugar, que Dios ya es un rey, y que reina sobre toda la tierra habitada y sus naciones que de alguna manera hacen su voluntad. Segundo: como un gobierno de Dios futuro en donde el mal será totalmente erradicado junto con los enemigos de Dios, a eso se le llama el reino milenario, es decir el reino de mil años sobre este mundo.[4]

"Los profetas vislumbraron esa maravillosa cuando Dios ejecute juicio en la tierra y por fin establezca la paz, la justicia y la santidad sobre este mundo"[5]. El mundo, finalmente, será hermoso como en el paraíso edénico, antes de la caída de los primeros padres humanos. Para ese entonces, Israel vivirá en paz con sus vecinos, y las guerras y miserias en la tierra quedarán en el olvido. Jerusalén será el centro del reinado del Mesías, el representante legal de Dios, que educará a las naciones en el conocimiento de Jehová (Isaías 9:6,7; 11:1-12; 24.23; 65:17-25; Miqueas 4:1-5).[6]

Muchos creyentes se preguntan ¿Por qué los judíos rechazaron a Jesús? La pregunta ha generado muchas incógnitas, tal parece, que los judíos tenían la esperanza de un redentor de su pueblo. "Los judíos de la época de Jesús esperaban la venida del reino de Jehová (Dios). Muchos de los escritores apocalípticos esperaban que Dios estableciera su reino de manera espectacular con demostraciones de poder, trayendo la salvación a su pueblo y el castigo de sus enemigos".[7] Los llamados Celotes pensaban que el reino vendría más rápidamente si ellos lo precipitaban por acciones políticas violentas. Pero no solamente esta era la creencia, los fariseos, en cambio, creían que el reino vendría cuando el pueblo elegido de Dios obedeciera la ley de Dios fielmente.[8] Todas estas expectativas prepararon la escena para la aparición de Juan el Bautista en el desierto proclamando que el Señor había llegado, y que "el reino de los cielos se había acercado" (Mateo 3:1-6). Lo que Mario A. Olcese está queriendo decir, es que los judíos esperaban a un mesías conquistador, que los librase de la opresión romana, sin embargo, el mesías vino manso y humilde trayendo esperanza futura a su pueblo.[9]

El futuro reino Mesiánico

Aunque muchos han tratado de desechar la postura de que en el futuro, Cristo se sentará en el trono de David y establecerá un reino de justicia, paz y santidad sobre este mundo, la narración de los evangelios son la prueba suficiente para sostener dicha postura.

Erich Saue en su libro "El triunfo del crucificado" afirma que la declaración del Señor en Mat. 19:28, el reino venidero de Dios será una época de "regeneración" en la que participará en el mundo. Al parecer toda la creación terrenal se gozará en la gloria que se manifestará, no sólo Israel, sino las naciones y la Iglesia, correspondiendo a esta última (bajo su Señor) el gobierno celestial y aristocrático del conjunto.[10] Francisco la Cueva hace notar que el futuro reino mesiánico tiene características especiales de las cuales se detallan de la siguiente manera:

Será un Reino de paz.

Isaías, describe ya maravillosamente en el cap. 11 de su profecía. Será una paz fruto de la justicia (vers. 3-8, comp. Con 32:17). Reinará el > (9:6).[11]

Será un reino de conocimiento de Jehová.

> (Is. 9:11).[12]

Será un Reino gobernado por el Mesías. (Jer. 23:3-6: 33:15 y, especialmente, Ez. 3:23, 24; Os. 3:5).[13]

El reino de Dios expuesto por Jesús

Mt. 13:24-30 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.  Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?  El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.

Mt. 13:36-43 Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.  El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.  De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.  Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.  Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.

Mt. 13:47-50 Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces; y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera. Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

No hay dudad que el tema de la venida del reino de Dios fue lo central en Su misión. Sus enseñanzas tenían el propósito de señalar a los hombres que debían entrar en el reino de Dios (Mateo 5:20; 7:21).[14] "Sus poderosas palabras trataban de probar que el reino de Dios había venido hacia ellos (Mateo 12:28). Sus parábolas ilustraban a sus discípulos la verdad acerca de reino de Dios (Mateo 13:11.)".[15] En el momento en que enseñó a orar a sus seguidores, en el corazón mismo de su petición estaban las palabras "Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra" (Mateo 6:10).[16] "En vísperas de su muerte, aseguró a sus discípulos que compartiría con ellos la felicidad y el compañerismo de reino (Lucas 11:11-30). Y prometió que volvería de nuevo al mundo en gloria a traer las bendiciones del reino para los que estaban preparados (Mateo 25:31, 34)".[17]

"Aunque Dios siempre ha tenido un reino sobre la tierra, el reino del que hablan los profetas comenzó en su forma Mesiánica cuando el hijo de Dios vino en carne. Juan el Bautista, el precursor de Cristo, vino predicando que el Reino de Dios estaba cerca".[18]

El mismo Señor fue de pueblo en pueblo, predicando el reino de Dios. Aunque hay mucha oposición referente a este tema. "Todos los que profesan adhesión a Cristo como Rey constituyen su reino en la tierra. Por ello, nada puede ser más opuesto a la clara enseñanza del Nuevo Testamento que la afirmación de que el reino de Cristo sea aún futuro y que no ha de ser inaugurado hasta su segunda venida"[19]

Las verdades del reino futuro del Mesías

El relato que se da del juicio final en Mateo 25:31 se nos dice que el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.[20] "Ya estaba predicho en el Antiguo Testamento que Dios establecería un reino que sería universal y eterno. De este reino sería el Mesías la cabeza. Él es expuesto frecuentemente en el Antiguo Testamento como Rey (véase Gn 9:10; Nm 24:17; 2 S 7:16; Sal 2; 5; 72; 110; Is 9;6-7; 11; 52; 53; y Mi 4)."[21]

Este reino es variamente llamado el reino de Dios, el reino de Cristo, el reino del Hijo del hombre (Mt 13:41), y el reino del cielo. Es sumamente interesante que "los profetas del Antiguo Testamento lo describen en términos ardientes tomados en parte del estado paradisíaco del hombre y en parte del estado de la teocracia durante el reino de Salomón".[22]

La naturaleza del futuro reino de Cristo

En el evangelio de Mateo en el texto 5:13-16 el Señor Jesús habla de su influencia penetrante. Quienes quisieran entrar en el reino de Dios deben tener una influencia penetrante en el lugar donde les ha colocado. Como sal, deben crear una sed para Dios por medio de sus vidas transformadoras (5:13). Como la luz, deben revelar la naturaleza de Dios en medio de la oscuridad derredor. (5:14-5)[23]

Rafael Porter afirma que "quienes están contentos de las condiciones como están ahora en el mundo, no están muy felices en el reino venidero. Al contrario, quienes ahora sufren y lloran por causa de la justicia, pueden estar seguros que habrá una recompensa justa en el futuro. Experimentaran la bendición de Dios en el reino".[24]

El reinado Mesiánico mediatorio de Cristo, siendo así inclusivo, se presenta en diferentes aspectos en la Palabra de Dios.[25] "Contemplado como extendiéndose sobre todas las criaturas, es un reino de poder que, según 1 Corintios 15:24, él entregará a Dios el Padre cuando quede cumplida su obra mediadora".[26]

Si bien es cierto en este momento no mora ni la justicia, ni la paz, ni tampoco la santidad. Contemplado en relación con su propio pueblo en la tierra, es un reino de gracia. Todos ellos le reconocen a Él como su amo y soberano absoluto. Esto habla de que él hace lo que bien le place. Ellos todos confían en Su protección, y se dedican a Su servicio. "Él rige en ellos, y reina sobre ellos, y somete a todos los enemigos de ellos. [27]

El reinado de Cristo de 1000 años

¿Qué es el milenio? "La palabra procede del latín mile-annus que significa literalmente un periodo de tiempo de mil años. El sentido teológico tiene su base en Apoc. 20:2-7, donde la palabra griega khilia éte, ocurre seis veces en dichos versículos".[28] Este será un tiempo de bendiciones tanto materiales como espirituales ya que Satanás estará atado y por lo tanto la maldad y el pecado estarán reducidos sin las instigaciones del diablo y sus ángeles. Será un tiempo en donde el conocimiento de Jehová será dado a conocer en toda la tierra. Jesús será el Rey, sin opositor, rigiendo a las naciones con vara de hierro. (Salmo 2:9; 110:2, 5).[29]

La postura premilenialistas cree que Jesús regresará a la tierra en forma corporal y visible, trayendo consigo su santa decena de millares que será su Iglesia, la esposa del Cordero la cual previamente habiendo sido arrebatada y trasladada al cielo antes del periodo de Tribulación que vendrá sobre esta tierra, y habiendo celebrado las bodas del Cordero de Apoc. 19, retornará con poder y gran gloria para establecer su reino milenial, teniendo como capital la ciudad de Jerusalén.[30]

De acuerdo al pasaje citado del Apoc. 20:2-7, el cumplimiento de esta promesa no sucederá sino hasta que Satanás sea atado. "Se debe recordar que en Apoc. 12:9, Satanás es arrojado a la tierra por lo cual hay un lamento que es uno de los tres "ayes" pues el diablo hará morada entre los habitantes de la tierra, esto sucede a la mitad de la tribulación".[31] De las regiones celestes o atmósfera que es el primer cielo y desde el cual dirige sus operaciones con sus huestes diabólicas, es arrojado a la tierra, y ahora aquí le vemos atado y echado al abismo. En realidad hay seis funciones que el ángel de Apoc. 20 hace con Satanás. 1. Lo prende, 2. Lo ata, 3. Lo arroja al abismo, 4. Lo encierra, 5. Pone su sello sobre él, como garantía de seguridad, y 6. Al final de los mil años lo desata.[32]

Las condiciones que imperarán durante el periodo de los mil años serán: "1. Un periodo de perfecta paz y prosperidad, teniendo sentado en el Trono a Jesús como el Rey de reyes y Señor de señores. (Apoc. 19:16, cf. 11:15; e Isa. 9:6, 7) 2."[33] "La obediencia será una característica del reino. (Isa. 65:18-19); nadie carecerá de consuelo, (Isa. 66:13)[34]3. La santidad será otra característica del reino y en sus súbditos. (Zac. 14:20-21). 4. La tierra será llena de la gloria y conocimiento de Jehová. (Isa. 35:2; 11:2, 9; Jer. 31:33-34) 5. La justicia y equidad será impartida a la perfección. (Isa. 9:7) Por lo tanto el nuevo orden será también perfecto. No habrá lugar para imperfecciones. 6. La naturaleza misma gozará de cambios ya que la fiereza y veneno mortal en los animales y reptiles se transformará. (Isa. 9:6-9; 35:9; 65:25). 7. La enfermedad y la muerte existirán no tanto como los efectos de la naturaleza pecaminosa misma, sino como medidas de castigo y corrección. (Isa. 33:24; 35:3-6; Jer. 30:17; Ez. 34:16; 47:12), la prístina longevidad será restaurada. (Isa. 65:20) 8. La tierra entera se unirá en adoración a YHWH, (Isa. 45:22-24; Zac. 14:16 ss). La obra del Espíritu Santo se dejará ver al proporcionar poder a los súbditos para obedecer perfecta y alegremente los mandamientos del Rey. (Jl. 2:28-32) 9. El Rey mismo disfrutará en silenciosa paz el hecho de poder estar con su pueblo Israel morando en su tierra y en paz, cumpliendo así todas sus promesas dadas a Abraham, Isaac y Jacob. (Sof. 3:17).[35]

Conclusión

Después de haber analizado los pasajes que hablan del reino de Dios, tanto en los evangelios y en un contexto general de la Biblia, se llega a la conclusión que es un tema que debe ser estudiado de manera profunda y de esa manera argumentar a luz de la Biblia, las posturas pertinentes acerca del reino de Dios. Todo estudioso de las Escrituras debe tener como prioridad este tema, debido que este, trae esperanza y consuelo al creyente que está en este mundo como un embajador de Cristo.

Bibliografía

Santa Biblia. Versión Reina – Valera, revisión 1960.S.l. Sociedades Bíblicas Unidas, 2000.

La Cueva Francisco. Curso de formación teológica evangélica. Tomo 1V. La persona y la obra de Jesucristo. Terrassa, Barcelona: Editorial CLIE. 1996.

Sauer, Erich. El triunfo del crucificado. La historia de la salvación en el Nuevo Testamento. Barcelona: Editorial Portavoz Evangélico. 1980.

Porter, Rafael. ¿Listos para el Rey? Primera edición. Puebla, México: Ediciones las Américas. 1986.

Eldon, Ladd, George. El evangelio del Reino. Exposiciones sencillas acerca del reino de Dios. Barcelona, España: Editorial Caribe. 1974

Hodge, Charles. Teología Sistemática. Volumen II. Trad. Santiago Escuain. Barcelona, España: Editorial CLIE. 1991.

Olcese, Mario A. "El reino de Dios". s.f. http://www.focusonthekingdom.org/articles/elreino.htm.

Castro, Victor "El reino de Dios". s.f. http://www.monografias.com/trabajos16/reino-de-dios/reino de-dios.shtml.

Vargas Gonzales, Manuel. "El milenio". 31 octubre de 2013. http://www.literaturabautista.com/el-milenio-un-mundo-ideal.

Notas:
[1] Santa Biblia, versión Reina – Valera, revisión 1960 (S.l. Sociedades Bíblicas Unidas, 2000). Todas las citas bíblicas serán tomadas a menos que se indique lo contrario.

[2] Mario A Olcese, “El reino de Dios”, s.f., http://www.focusonthekingdom.org/articles/elreino.htm (consultado 27 de abril de 2017).

[3] Victor Castro, “El reino de Dios”, s.f., http://www.monografias.com/trabajos16/reino-de- dios/reino de-dios.shtml (consultado 27 de abril de 2017).

[4] Mario A. Olcese, “El reino de Dios”

[5] Ibid

[6] Ibid

[7] Ibid

[8] Ibid

[9] Ibid

[10] Erich Sauer, El triunfo del crucificado, La historia de la salvación en el Nuevo Testamento (Barcelona: Editorial Portavoz Evangélico, 1980), 216.

[11] Francisco la Cueva, Curso de formación teológica evangélica, tomo 1V, La persona y la obra de Jesucristo (Terrassa, Barcelona: Editorial CLIE, 1996), 370.

[12] Ibid, 370.

[13] Ibid, 371.

[14] George Eldon Ladd, El evangelio del reino, Exposiciones sencillas acerca del reino de Dios (Barcelona, España: Editorial Caribe, 1974), 13.

[15] Ibid, 13.

[16] Ibid, 13.

[17] Ibid, 13,14.

[18] Charles Hodge, Teología Sistemática, volumen II, trad. Santiago Escuain (Barcelona, España: Editorial CLIE, 1991), 641.

[19] Ibid, 641.

[20] Ibid, 640.

[21] Ibid, 640.

[22] Ibid, 640.

[23] Rafael Porter, ¿Listos para el Rey?, Primera edición (Puebla, México: Ediciones las Américas, 1986), 18.

[24] Ibid, 18.

[25] Charles Hodge, Teología Sistemática, volumen II, trad. Santiago Escuain

[26] Ibid, 640.

[27] Ibid, 641

[28] Manuel Vargas Gonzales, “El milenio”, 31 octubre de 2013, http://www.literaturabautista.com/el-milenio-un-mundo-ideal (consultado 04 de mayo de 2017).

[29] Ibid

[30] Ibid

[31] Ibid

[32] Ibid

[33] Ibid

[34] Ibid

[35] Ibid

 

 

 

 

Autor:

Jorge Arturo López.