Riqueza, pobreza y desarrollo sostenible



Introducción

La brecha que separa el sector rural de los sectores pudientes, se ha venido analizando para emitir un resultado en cuando al maltrato del medio ambiente, se considera que el sector de los llamados pobres, ha estado destruyendo las condiciones ambientales por la falta de conocimiento. Al realizar trabajos de producción en condiciones de riesgos no solo para la naturaleza sino para los habitantes también, al construir viviendas el lugares extremadamente peligrosos, invirtiendo en tierras para la producción con métodos al antigua, con las mismas técnicas que han manejado generación tras generación, cultivando la misma especie de productos.

Precisamente, el sector rural no se ha adaptado a las nuevas tecnologías ni a las innovaciones de producción, es por ello que cuesta tanto separarlos de sus costumbres e incentivarlos a nuevas técnicas de cultivo. Por otra parte, existen patrones de consumo masivo en países más ricos, que se caracterizan por poseer un aparato productivo que prospera generando nuevas demandas de bienes para continuar ascendiendo. No obstante, el sector productivo es aquel que brinda la demanda en cuanto a consumismo se refiere, los sectores urbanizados tienden a olvidar de donde vienen los productos y desvaloran al sector rural que se encarga del cultivo de este tipo de productos.

De acuerdo con las perspectivas de las agencias multilaterales que enfrentan los problemas de desarrollo sostenible, los economistas ofrecen un conjunto familiar de instrumentos analíticos, los cuales se enfocan en la raíz de los problemas ambientales, relacionados al descuido que genera la libertad sin conciencia de los sectores rurales que afectan directamente el medio ambiente. Para un estudio más detallado, se presentan a continuación una serie de capítulos que abordan de forma más explícita la situación que enfrentan muchos países en cuanto a la diferenciación tan radical del sector pobre, al sector rico.

Riqueza, pobreza y desarrollo sostenible

1.1 Dos caminos divergentes; uno hacia la riqueza, el otro hacia la pobreza

Los países del tercer mundo son los que en su mayoría acogen zonas rurales y padecen de empobrecimiento, desintegración social, una emigración ascendente y desastres ambientales. No obstante, todavía existen debates en cuanto a la asignación de responsabilidades, pero la mayor parte de los sectores rurales siguen en la constante lucha para salir adelante para sobrevivir. Precisamente el debate moderno, busca un desarrollo rural, tratando de alcanzar la sostenibilidad que se presenta en los países tercermundistas.

En la búsqueda de la modernización de los países de América Latina se pone en marcha el progreso en términos frívolos. En cuanto al desarrollo agrícola se premia a los productores encargados de suministrar los recursos y conocimientos orientados a modernizar la producción rural mediante métodos innovadores y agresivos. Dicha producción rural es basada a la antigua, puesto que, gran parte de los grupos étnicos y familias productoras, continúan cultivando en zonas ineducadas, con los alimentos tradicionales y técnicas repetidas generación tras generación, dejando a un lado nuevas técnicas que impulsen la innovación.

Precisamente, dado a la resistencia al cambio existen acusaciones al sector pobre de las zonas rurales como la permanente destrucción de su entorno, estas acusaciones justifican las políticas que después amenazan la existencia de las familias tradicionalmente productivas. Dado la poca adaptación a nuevos métodos y técnicas de producción para la innovación, se dice entonces que son los culpables del atraso social con respecto a otros países del mundo que son pioneros actualmente en cuando innovación de producción.

Dichas acusaciones al sector rural como los principales culpables de los problemas ambientales no son del todo cierta, ya que el debate de los llamados pobres lamenta su destino y la incapacidad de asignar los recursos necesarios para combatir la privación constante en medio de la abundancia de estas clases sociales. Dadas las circunstancias, se le hace un enfoque más estrecho a los sectores de riqueza, dejando a un lado la pobreza, lo cual hace que esta se polarice más. La reorganización del control y el manejo de los recursos, está alcanzando a violar los principios básicos de la naturaleza y amenazando la sustentabilidad de las viviendas en zonas peligrosas por desastres naturales.

La disparidad existente en los sistemas sociales y productivos que se presentan en América Latina, pueden llegar a conducir al desastre, con la creciente discriminación hacia los productores rurales en pequeña escala, lo cual conlleva a la degradación ambiental.

1.2 Riqueza, pobreza y desarrollo sostenible

Ciertas naciones son consideras dominantes en cuanto a la estructura global de poder, guiada por el incremento de sus producciones y determinada por su progreso. Por otra parte, las demás naciones compiten de cierta forma entre ellas para buscar nuevos inversionistas en sus fronteras, ocasionando de esta manera que las comunidades luchen entre ellas por una búsqueda de subsidios para llamar la atención de inversionistas extranjeros en sus regiones, sacrificando a un lado la infraestructura, el bienestar de su población y la calidad en sus servicios. Sin embargo, estas no son las formas adecuadas para llamar la inversión, al contrario no conduce a la promoción del desarrollo sostenible. Diversos países que se han sometido a estos métodos para convocar a la inversión extranjera, han pasado al olvido en lo que se conoce como una olimpiada económica.

La teoría convencional del desarrollo de las poblaciones rurales, están en la constante búsqueda de soluciones para la pobreza. Expertos en materia de desarrollo internacional junto con especialistas en evaluaciones ambientales, unen sus conocimientos y estrategias para extraer a los pobres y a los indígenas de sus regiones, alegando que este grupo del sector rural se encarga de la destrucción del medio ambiente dado a su falta de conocimientos. Estas estrategias conducen a dos preguntas:

La respuesta a ambas interrogantes es no, por consiguiente una estrategia de libre mercado no puede tener un puente sobre el abismo entre los ricos y los pobres. Por el contrario, se propone un enfoque que reconoce que los recursos naturales son limitados, que se centra en los temas de pobreza y sostenibilidad, buscando alternativas para mejorar el estilo de vida de los sectores rurales, que también mejorara las condiciones del resto de la sociedad. Estas soluciones requieren tomar en cuenta el número de pobres como los problemas ambientales en aumento que requieran alternativas menos dependientes de los azares de mercado, que fortalezcan a la población, creando un sistema en el cual la comunidad tanto ricos como pobres puedan sobrevivir sin una integración de mercado global completa.

Estudios demuestran que al darles oportunidades y acceso a los recursos, los pobres, más que otros grupos sociales, estos están expuestos a realizar acciones directas para proteger y mejorar su entorno, es decir, su ambiente. De este modo, un modelo de desarrollo alternativo requiere nuevas formas de participación directa de las comunidades rurales, campesinas e indígenas dentro de un programa de oportunidades de empleo en estas zonas, que ayuden a incrementar los ingresos y mejoren la calidad de vida. Al fomentar políticas que cuiden y resguarden la vida de los productores en sus esfuerzos para alcanzar a ser una fuerza social y productiva vibrante.

1.3 Riqueza, pobreza y desarrollo sostenible

En la búsqueda de las visiones más relevantes sobre la relación entre las personas y los ambientes naturales, existen descripciones de las fuerzas económicas dominantes en la escena mundial, mediante las cuales se acumulan cierta riqueza que desencadena la pobreza. Los modelos implementados por el "norte" no han servido de ejemplo, puesto que en la actualidad no se han resuelto graves problemas de pobreza en la historia reciente de la humanidad. Probablemente, la marcada diferencia entre ricos y pobres, cada vez es más creciente debido al inadecuado modelo actual en base al desarrollo económico.

La importancia radica en que se deben establecer medidas para ayudar al sector rural, y a superar la pobreza. Tomando en cuenta que hay obstáculos significativos para alcanzar dicho progreso. Entre tanto, superar estos obstáculos requiere esfuerzos más allá de políticas bien intencionadas: necesita una nueva correlación de fuerzas sociales. Dichas estrategias corren con la responsabilidad de enfrentar los cambios que respondan tanto al reto de aislar a las comunidades de mayores despejos y de asegurar su vialidad.

A continuación se presentan las interrogantes con mayor peso, a la hora de asignar su importancia en las áreas rurales:

La sostenibilidad no es posible en las áreas rurales de Latinoamérica, dado que la expansión del capital aumenta grandemente la pobreza lo cual impide el acceso de los pobres a los recursos necesarios para la sobrevivencia. Se ha comprobado que el capitalismo no necesita de ejércitos crecientes de desempleados para asegurar salarios bajos, ni necesita controlar áreas para asegurar el acceso a las materias primas. Por el contrario, el capital ha asumido control del estado, modificando los aspectos sociales.

Riqueza, pobreza y desarrollo sostenible

El desarrollo sostenible se ha profundizado para ampliar y profundizar cambios que mejoren las estrategias. Efectivamente, es posible y necesario promover una alternativa: "Una estructura que permita mayor autonomía para que la gente reconstruya sus sociedades rurales y produzca bienes y servicios de una manera sostenible, mientras se expandan los servicios de protección ambiental que siempre han proporcionado".

Riqueza, pobreza y degradación ambiental

La penuria rural tiene sus raíces en las diferencias abismales que determinan a nuestras poblaciones. El poder económico y político se apodera de las posesiones de otras personas y aun de sus derechos para gozar de un ingreso mínimo digno. El asunto ambiental de Latinoamérica rural muestra el legado de un modelo de desarrollo político polarizado.

Si bien el procedimiento se diferencia grandemente de país a país, y aún al interior de cada país, los resultados han sido notablemente semejantes. La conquista de Latinoamérica dio inicio a una serie sin fin de desplazamientos, apropiaciones y expropiaciones.

Los latifundios y las plantaciones fueron dos de los métodos que iniciaron un proceso de especialización e intensificación productivas que aún hoy continúan descargando su cólera sobre la pobreza humana y desatando catástrofes ambientales.

Hacia mediados del siglo XX, los patronos rurales empezaron a crear una nueva práctica científica, utilizando los recursos estatales y corporativos para idear lo que se conocería como la "revolución verde". Trasladando a los agricultores que habían trabajado dentro de la tradición campesina, los técnicos incluyeron agroquímicos y maquinaria que utilizan fuentes de energía no renovables para elevar la producción.

Por último, el uso liberal del agua, la energía y los agroquímicos es una respuesta lógica a las políticas erróneas que estimularon la producción mediante precios protegidos para los insumos agrícolas clave. A nombre del progreso, y para contrarrestar la amenaza maltusiana, los modernizadores remodelaron el hemisferio completo: haciendo florecer los desiertos, abriendo los bosques húmedos tropicales, desnudando las montañas, drenando los pantanos y humedales, y cortando las raíces que sustentan los manglares.

El sufrimiento humano sigue siendo insólito, en toda Latinoamérica, las comunidades rurales han sido desplazadas de tierras preciadas y aislados en zonas inadecuadas, confinados con las tierras más miserables y con muy poca posibilidad de agua. Los destrozos ambientales, amontonados por décadas, han apresurado su ritmo e intensidad tanto así que ahora existe una gran amenaza para la vida de muchísimas especies de flora y fauna, así como para la misma raza humana.

El empeño de los países latinoamericanos por difundir un grupo apropiado de regulaciones protectoras también ha forzado a algunos productores a reformar sus prácticas, pero en muchos lugares la burocracia hace difícil hacerlas valer. Otros responden a las nuevas políticas que eliminan los subsidios de todos los productos de este tipo, utilizando recursos con mayor cuidado o cambiando las técnicas para reducir los costos o incrementar la productividad.

Aunque las maniobras políticas para impulsar a la protección ambiental son un adelanto deseable, se ha hecho muy poco para proteger a las poblaciones en riesgo. Mientras tanto, el enlace político importante que determina la relación entre las expropiaciones de los recursos naturales y ambientales y la explotación de la gente, se mantiene bajo el control de las organizaciones de base: los organismos no-gubernamentales (ONG), los grupos de mujeres, algunos grupos ambientalistas, organizaciones sindicales y los mismos productores directos. La experiencia reciente muestra cómo el desarrollo sostenible complementa las luchas para la justicia social, derechos humanos y diversidad cultural (tal como el movimiento que confronta el "racismo ambiental").

Los sistemas modernos de producción continúan con su crecimiento, debatiendo los derechos de los campesinos e indígenas sobre sus tierras más productivas y sus recursos más apreciados. Las instituciones oficiales, nacionales e internacionales, fomentaron nuevas técnicas para recompensar a los agricultores comerciales por sus contribuciones al desarrollo nacional, prometiéndoles el acceso privilegiado a los recursos más valiosos de la sociedad en proceso de modernización: la tierra y los recursos naturales, la tecnología, el crédito y los canales del mercado.

La pobreza rural es el resultado histórico de los sistemas existentes de organización económica, estos siguen excluyendo a los productores directos. Cuando se les relaciona con fabricantes de otras zonas, se conoce que no están proporcionados de cantidades comparables de equipo que les ayude a elevar la productividad de la tierra y el trabajo. Sin embargo, es cada vez más alarmante que la organización de la producción en el agro del tercer mundo no sólo coloca a dichos productores en inconveniente con los de otros sectores, sino también en su lucha por competir contra los productores en otras partes del planeta. Estos problemas fundamentales pueden ser estudiados fácilmente hallando algunas de las causas principales de la pobreza rural, las cuales nos proporcionan poder elaborar los criterios para una estrategia alternativa del desarrollo rural sostenible.

La Internacionalización del Capital

La creciente influencia de la economía internacional en las comunidades rurales aparentemente independientes y aisladas es poco entendida en los análisis del cambio rural y virtualmente inexistente en las discusiones sobre sostenibilidad. Sin embargo, la expansión internacional ha transformado la economía dual en un fenómeno global pues crea estructuras sistemáticamente que polarizarán a la sociedad y acelerarán procesos que amenazan el bienestar social y el ambiente.

Gran parte de los primeros productores y comerciantes que introdujeron nuevos cultivos y crearon nuevos mercados para los productos existentes, se volvieron inmensamente ricos. Tentados por las promesas de vastos mercados y enriquecimiento personal, las olas sucesivas de productores imitaron las historias iníciales de éxito: plantando algodón, granos, frutas tropicales, café, chile y una gran cantidad de otros productos, pero en una escala menor y con menos recursos que sus antecesores. Conforme el proceso continuó, más y más gente falló en sus intentos por producir y venderlos obteniendo ganancias.

En muchos países del tercer mundo, las presiones externas y las políticas domésticas evitan que los agricultores en las comunidades pobres siembren los cultivos que permitan a la gente satisfacer sus necesidades alimentarias básicas. Este proceso ha tenido efectos devastadores: la baja productividad y las condiciones de deterioro del ambiente dificultan a la competencia con los productores del exterior, quienes son mejor financiados, gozan de mayor soporte institucional para capacitar a la mano de obra, tienen rápido acceso a la innovación tecnológica y pueden depender de los sistemas integrados de comercialización para distribuir su mercancía.

La pérdida de la autosuficiencia alimentaria magnifica el impacto de la competencia internacional, forzando a un número significativo de gente a migrar en busca de un ingreso con el cual comprar comida.

Por otra parte, los negocios agroindustriales están ocupando las mejores tierras, cultivando productos de exportación y transformando vastas regiones en pastizales; mientras que las corporaciones trasnacionales están prosperando pues su expansión hacia el sur es parte de una estrategia global para explotar la oferta abundante de materias primas, menores costos de producción y acceso garantizado para los mercados emergentes.

En la mayor parte de Latinoamérica, el ajuste económico nacional ha reducido el empleo o movido a la gente a trabajos de tiempo parcial y de bajo ingreso con una caída generalizada de los niveles de vida y de los indicadores de bienestar social. El resultado es una rápida y profunda transformación de las sociedades del los países del sur en maquiladoras con sistemas especializados de producción.

Asimismo, los productores industriales de pequeña y mediana escala, así como las comunidades indígenas, deben competir en sus mercados locales con productos similares provenientes de otras partes del mundo. Los productores se transforman en comerciantes, encontrando más fácil y beneficioso importar bienes de consumo básico del mercado global, en vez de luchar con los diversos obstáculos para llevar a cabo la moderna instalación industrial competitiva.

Cabe destacar que, las presiones para liberar el comercio internacional fueron reforzadas con un proceso de integración regional. Los mecanismos del mercado reemplazaron a los consejos burocráticos, guiando las decisiones de inversión de los grupos empresariales y permitiendo mayor libertad para el capital. La competencia entre los grupos financieros surgió conforme tomaron ventaja de las oportunidades ofrecidas por la economía internacional para crear nuevas industrias y modernizar las viejas, para traer tecnología reciente en un intento por superar los antiguos problemas y para agilizar la tarea de confrontar los retos de la competencia internacional. Las instituciones multilaterales de desarrollo comenzaron a financiar los cambios institucionales y productivos necesarios para impulsar a docenas de países de todo el mundo al mercado mundial.

Se forjaron alianzas entre grupos populares y sectoriales opositores para tratar de derrotar iniciativas que, aseguraban, ocasionarían graves daños ambientales y sociales. Los debates advirtieron sobre el elevado costo ambiental que el comercio internacional y la integración regional cobraría.

La internacionalización de la economía global acelera la especialización productiva, intensificando los problemas de degradación y destrucción de los ecosistemas. Mediante la creación de nuevas oportunidades para la inversión y las ganancias, los nuevos compromisos institucionales están provocando una mayor polarización de las naciones, tanto en el norte como en el sur. La mayor concentración de la riqueza y la agudización de la pobreza hace cada vez más difícil la tarea de controlar y revertir el daño ambiental.

El debate sobre las bondades de un mayor comercio internacional se centró en torno al aumento y la profundización de la pobreza y el deterioro de la calidad del medio. Los críticos argumentaban que estos problemas se acelerarían, debido a que los gobiernos nacionales son incapaces de obligar a los beneficiarios de esta apertura (fundamentalmente empresarios locales atados al capital internacional) a invertir cantidades suficientes para asegurar procesos de producción "limpios" y "seguros" y al mismo tiempo compensar a los perdedores (comunidades campesinas y asentamientos urbanos pobres) por sus sacrificios.

Asimismo, la creciente actividad económica está llegando en un momento en que los gobiernos nacionales son forzados a deshacerse de sus funciones tradicionales y a sacrificar partes de su base de ingresos públicos para atraer nuevas inversiones.

Una de las mayores fallas del mercado es la dificultad que tiene la sociedad para obligar a las empresas a incluir en el diseño y operación de sus proyectos de inversión los efectos ambientales y sociales en la comunidad. Hasta ahora, no se ha logrado obligar a que las compañías incorporen estas "externalidades" (es decir, los costos totales para el ambiente y la sociedad) a fin de que sus planes de producción y expansión no contribuyan al deterioro del entorno en que operan. Actualmente, es común que estas corporaciones se sirvan de sus considerables influencias políticas y económicas para que se establezcan políticas que conducen a lo opuesto de lo que los economistas y ambientalistas considerarían las decisiones óptimas.

Muchos convenios de producción son de corto plazo, con el horizonte de tiempo limitado al periodo requerido para amortizar la inversión, frecuentemente menos de cinco años. Como fruto, los inversionistas tienen un fuerte incentivo para elevar la intensidad de la extracción de valor -un problema que se está agudizando en las áreas de plantación forestal y de monocultivo agrícola del tercer mundo. A menudo, la creciente intensidad de extracción de una región conduce al empobrecimiento de otras, ya que los métodos tradicionales de producción en las áreas forestales o costeras se han mostrado demasiado costosos para permitir a la mayoría de los grupos competir en los mercados nacionales e internacionales.

La opulencia, la acumulación de riqueza y la desigualdad representan una grave amenaza para la sostenibilidad del sistema global. Los patrones de consumo de los países más ricos están conformados por un aparato productivo que sólo prospera generando nuevas demandas de bienes para continuar creciendo. Su propia lógica le impide intentar definir un paquete socialmente deseable de bienes individuales y colectivos que satisfagan las necesidades básicas.

Actualmente, las energías creativas se dirigen a acrecentar el volumen de bienes con una elevación concomitante del uso de energía y otros recursos naturales, sacrificando frecuentemente la capacidad de la sociedad para alcanzar mayores metas sociales.

Existe una contradicción fundamental en el interior de un sistema que promueve una creciente separación entre consumo y producción. La urbanización ciertamente contribuye a esta separación. En las áreas urbanas, la gente olvida la relación entre los procesos de producción y consumo. En los diversos estratos de la sociedad, aun si la gente está adquiriendo una mayor conciencia de la necesidad de cuidar el ambiente, la creciente complejidad de los procesos productivos y las características del consumo urbano conducen a perder contacto con la relación intrínseca entre el bienestar ambiental y el humano.

Con la internacionalización, se están olvidando las tradiciones y prácticas culturales que se perfeccionaron y transmitieron a través de generaciones para proteger el ambiente y las especies. Los nuevos patrones de asentamiento y los importantes flujos migratorios desarraigan a la gente de sus comunidades. Necesitamos considerar las contribuciones que las adaptaciones de las antiguas tecnologías y las nuevas pueden hacer para mejorar los paisajes y los sistemas productivos deteriorados; conforme avance nuestra comprensión de los sistemas tradicionales de conocimiento, se hará posible utilizar enfoques de manejo ambiental provenientes de algunas sociedades para proteger el medio y mejorar la calidad de vida en otras.

Muchas de las instituciones multilaterales reaccionan a los retos de la "sostenibilidad", adoptando la estructura analítica y las herramientas de la economía ortodoxa para ayudar a diseñar las nuevas políticas. Como resultado, una parte importante del esfuerzo y un gasto considerable han sido asignados a cuantificar los problemas de la degradación ambiental y a formalizar la búsqueda de soluciones en modelos económicos que ofrecen métodos para fijar precios a los recursos y asignar costos a los contaminantes y a los procesos de deterioro.

Para muchas de las agencias multilaterales que enfrentan el problema del "desarrollo sostenible", la caja de herramientas del economista ofrece un conjunto familiar de instrumentos analíticos. Por su parte, los economistas sostienen que, bajo circunstancias de pobreza y escasez de capital, esperan que la gente con poder económico y político asigne los recursos para promover la inversión, incrementando la tasa de crecimiento de corto plazo de modo que después se tengan más recursos disponibles para enfrentar las muchas demandas de soluciones pospuestas a los problemas colectivos e individuales del bienestar social.

Asimismo, se dice que la gente pobre contribuye a la degradación del ambiente, se dice, por la urgencia de enfrentar sus necesidades actuales de sobrevivencia. En términos técnicos, ellos descuentan altamente (o menosprecian) del futuro, concediendo mayor valor a los productos disponibles en el corto plazo, a expensas de las actividades que sólo generarán sus frutos en el futuro.

Además, el crecimiento de la población es otro culpable de la degradación ambiental, de acuerdo con aquellos que utilizan modelos de comportamiento de elección racional, pues es un síntoma del fracaso por incorporar a la gente pobre en actividades mejor remuneradas, estos analistas califican a los grupos sociales que eligen tener más hijos como irracionales interviniendo con programas de planificación familiar, alfabetización femenina, estrategias de control social o medidas más autoritarias, si el primer enfoque falla. En general, los economistas enfrentan estos asuntos insistiendo en que el mercado es el mejor mecanismo que la sociedad tiene para la asignación de recursos.

Finalmente, las discusiones técnicas entre los economistas soslayan cuestiones importantes sobre la manera en que sus resultados serán utilizados.

Frente a la defensa oficial de la necesidad de acelerar la internacionalización del capital, las organizaciones no gubernamentales, representando los diversos intereses de la "sociedad civil" en todo el mundo, han comenzado a jugar un papel crucial, ofreciendo modelos alternativos de desarrollo sostenible.

El Grupo de Trabajo de las ONG reúne una amplia gama de organizaciones nacionales y locales que han intentado coordinar sus esfuerzos; a partir de 1992 han sido más exitosas.

Por otra parte, la organización sistemática de los grupos de base de todo el mundo, junto con el reconocimiento creciente del fracaso de las soluciones ofrecidas por el mercado para proporcionar respuestas a todos los problemas, está creando una nueva estructura en la que los defensores de la participación popular no sólo toman un lugar importante en los debates sobre la promoción del desarrollo sostenible, sino que también pueden participar en el diseño e instrumentación de programas de desarrollo nacional.

Nuevas estrategias para el desarrollo rural sostenible: participación popular, autosuficiencia alimentaria y regeneración ambiental

En este ensayo se ha trazado la expansión internacional del capital, y la manera en que este integra a los recursos y a la gente en una estructura de gran riqueza acompañado por pobreza y despojo. La expansión a logrado que demás exista un gran número de personas viviendo en condiciones precarias, lo que genera un desperdicio y genera una carga social.

El desarrollo sostenible se ha convertido en un poderoso y controvertido tema, de hecho este es un punto muy importante para la sociedad ya que como bien los definen algunos autores como Brundtlan el desarrollo sostenible busca satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras.

Ahora todos formulan sus propuestas para el cambio en términos de su contribución a la "sostenibilidad". Existe un reconocimiento amplio de que no se pueden generalizar los niveles actuales de consumo de recursos per cápita en los países ricos a la gente que vive en el resto del mundo; muchos añaden que los niveles actuales de consumo no pueden ser mantenidos, aun entre aquellos grupos que ahora disfrutan de elevados niveles de consumo material.

En este nuevo discurso, los recursos que nos rodean no sólo son el capital natural heredado, incluyendo las materias primas (tales como productos del suelo, del subsuelo, buena calidad del agua y el aire, bosques, océanos y tierras húmedas), sino también la capacidad de la tierra para absorber los desperdicios generados por nuestros sistemas productivos; por supuesto, el análisis de los recursos también incluye consideraciones sobre la calidad de los ambientes construidos en los cuales vivimos y trabajamos.

El interés en la sostenibilidad se ha globalizado, reflejando el miedo generalizado al deterioro de la calidad de la vida. Los sistemas productivos y los patrones de consumo existentes amenazan la continuidad de nuestras organizaciones sociales. Una estructura diferente, más acorde con las posibilidades de la tierra para mantener y reproducir la vida, debe reemplazarlos. Es decir, es fundamental que toda la sociedad comprenda la importancia de tener un desarrollo sostenible para que el futuro de toda la población en un momento dado no se encuentre en un peligro que no pueda ser eliminado.

Para abordar a las cuestiones de sostenibilidad, debemos entonces confrontar los dilemas fundamentales que enfrentan las instituciones del desarrollo. Aunque los enfoques de la difusión del progreso económico por goteo enriquecen a algunos y estimulan el crecimiento en economías y sectores "modernos" dentro de las sociedades tradicionales, éstos no responden a las necesidades de la mayor parte de la gente. Aún más, contribuyen a agotar las reservas mundiales de riqueza natural y al deterioro de la calidad de nuestro ambiente natural. Así, descubrimos que en las condiciones presentes, la misma acumulación de riqueza crea pobreza.

Si los pobres sobreviven en condiciones infrahumanas y son forzados a contribuir a la degradación ambiental, lo hacen por falta de alternativas. Aún en el más pobre de los países, los abismos sociales no sólo evitan que los recursos se utilicen para mejorar la situación, sino que realmente agravan el daño, sacando a la gente de sus comunidades y negándole las oportunidades para proyectar sus propias soluciones.

Por esta razón, la búsqueda de la sostenibilidad implica una estrategia dual moderna: por una parte, debe facilitar a la gente el fortalecimiento de sus propias organizaciones, o la creación de nuevas, utilizando sus recursos relativamente magros en la búsqueda de una alternativa y de una resolución autónoma de sus problemas.

Por otra parte, una estrategia de desarrollo sostenible debe contribuir al surgimiento de un nuevo pacto social, cimentado en el reconocimiento de que son esenciales la erradicación de la pobreza y la incorporación democrática de los desamparados dentro de una estructura productiva más diversificada.

La sostenibilidad no es "simplemente" un asunto del ambiente, de justicia social y de desarrollo. También se trata de la gente y de nuestra sobrevivencia como individuos y culturas.

La literatura sobre el desarrollo sostenible ofrece una mezcla de loables principios éticos, manuales de organización e instrumentación, prácticas y estudios muy concretos de éxitos y fracasos.

Se dará una rápida revisión de algunos de los enfoques generales y soluciones características de esta literatura, que pueden adecuarse a varias regiones y problemas.

El desarrollo sostenible es una idea "cuyo tiempo ha llegado"; su instrumentación requiere enfrentar directamente no sólo los intereses de la minoría rica, sino el paquete de consumo que actualmente está definiendo la calidad de nuestras vidas. Este es el reto real que enfrentamos hoy.

La sostenibilidad es un proceso más que un conjunto de metas bien específicas. Implica la modificación de un proceso en la naturaleza, la economía y la sociedad. Se pone más de moda conforme la gente descubre que el crecimiento de la producción ó aún de la riqueza nacional no garantiza la mejora de los niveles y la calidad de vida; pero los retos de la protección ambiental son quizá la fuerza más inmediata que hace tan importante la discusión.

Este documento, se centra en estrategias para promover un mayor grado de sostenibilidad en el desarrollo rural. Pero en un esfuerzo por tener éxito, contribuirá a la modificación de los programas de desarrollo nacional que llevan a una participación popular mayor en su diseño e instrumentación.

Una estrategia para promover la sostenibilidad debe enfocarse en la importancia de la participación local y en la revisión de la forma en que la gente vive y trabaja. La cuestión de la autonomía y la autarquía locales o regionales es una parte importante de cualquier discusión sobre la integración nacional o internacional. Los asuntos sobre la autonomía versus la cooperación y la coordinación están mucho más relacionados con otros que tienen que ver con la autosuficiencia versus la especialización internacional.

Hasta ahora, nuestro análisis de la sostenibilidad está en el extremo opuesto a las recetas de las reformas neoliberales. Pero aun así, los defensores de la sostenibilidad reconocen que las elecciones no son tan simples: los productos y las tecnologías industriales no serán rechazadas simplemente porque implican control jerárquico y trabajo enajenado.

El primer asunto que debe ser tratado claramente es la autosuficiencia versus la integración. El sistema actual de comercio global promueve la especialización basada en los sistemas de monocultivo.

La sostenibilidad no necesita ser equivalente a la autarquía o el aislamiento; sí conduce a un grado de especialización mucho menor en todas las áreas de la producción y de la organización social.

La autosuficiencia alimentaria surgió como una necesidad de muchas sociedades debido a la precariedad de sus sistemas internacionales de comercio. Aunque la introducción de las tecnologías de la revolución verde elevó tremendamente el potencial productivo de los productores de alimentos, pronto encontramos cuán duro fue alcanzar este potencial y los altos costos sociales y ambientales que tal programa significó.