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Terapia homeopática como alternativa en el control de enfermedades



Contraportada

La homeopatía es un sistema terapéutico basado en fármacos ideados por el doctor Samuel Christian Hahnemann, estudiado, investigado y aplicado por más de 200 años, goza de una doctrina propia y probada ampliamente no es una medicina alternativa, ni complementaria. Es considerada medicina oficializada en Inglaterra, Francia, España, Cuba y muchos países de todo el mundo. La información que ofrece el documento pudiera ser de utilidad a médicos y técnicos en la rama veterinaria; productores y estudiantes de la carrera de las Ciencias Agropecuarias

Resumen

La Homeopatía es una disciplina médica la cual tiene su énfasis primario en la terapia, siendo un sistema de bajo costo que emplea exclusivamente drogas no tóxicas. Esta puede ser usada tanto para tratar casos agudos como crónicos, pero su magnífica contribución recae en su exitoso tratamiento para enfermedades crónicas, las cuales se han tornado difíciles de manejar por los métodos ortodoxos. Existe un importante fundamento que diferencia la homeopatía del resto de las terapéuticas, y es que ella trata enfermos y no enfermedades, de ahí la decisiva importancia de la individualización. Se considera como una terapia inocua por excelencia, es extremadamente segura si se le indica correctamente.

Palabras Claves: homeopatía. Desastres naturales, medicina alternativa.

Homeopatía

Generalidades.

La homeopatía es un sistema terapéutico basado en fármacos ideados por el doctor Samuel Christian Hahnemann, un sabio alemán que nació en la ciudad de Meissen el 10 de abril de 1755 y falleció en París el 2 de julio de 1843 (Martínez, 1979).

La palabra proviene del griego homois semejante y pathos sufrimientos (Gordon, 1981). Consiste en curar las enfermedades por medio de sustancias capaces de determinar una afección análoga a la que se quiere combatir. (Guajardo,1998). Según Briones (1990), la Homeopatía, más que un método terapéutico es una concepción diferente de la medicina, mientras que para otros es un método alternativo (Anónimo, 1999).

Según Silva (1994), Hahnemann, luego de sentirse defraudado por las terapias cruentas y malistas que debía aplicar a sus pacientes, conoce que el cuadro clínico de la intoxicación con quina en los trabajadores que la procesaban, semejaban los síntomas descritos en los enfermos del paludismo. Este hecho llama poderosamente su atención, pues de su experiencia médica anterior sabía que esta sustancia se empleaba en el tratamiento de dichos enfermos. Esta observación sobre las actividades antagónicas de un mismo producto se convirtió en la base fundamental de la Homeopatía.

La homeopatía no es una medicina alternativa, ni complementaria, ya que siendo un sistema médico estudiado, investigado y aplicado por más de 200 años, goza de una doctrina propia y probada ampliamente. Es considerada medicina oficializada en Inglaterra, Francia, España, Cuba y muchos países de todo el mundo, que inclusive cuentan con hospitales exclusivamente homeopáticos (Cass y Chein, 1999).

Este sistema médico, creado por Hahnemann, se basa en la Ley de la Semejanza, la cual plantea que para curar un individuo enfermo se debe utilizar una sustancia que en un individuo sano haya sido capaz de producir un cuadro sintomático similar al que se desea tratar (Brand, 1994; Guajardo, 1994 y Ancarola, 1996).

La homeopatía es una forma de curar, ya que no es el medicamento homeopático el que cura sino que quien se cura es el enfermo, bajo el estímulo del remedio, el cual pone en marcha los propios mecanismos de curación del individuo, condicionado solo por la vitalidad del enfermo, es decir, el medicamento homeopático funciona como estimulador orgánico, que no actúa en órganos aislados, ni tiene igual manifestación o respuesta en todos los individuos (Silva, 1994). Toma al individuo enfermo y trata sus disturbios en los planos físico, emocional y mental al mismo tiempo. Esta logra devolver el equilibrio perdido del individuo enfermo en los tres niveles, a través del estímulo y refuerzo de su mecanismo de defensa (sistema autoinmune, sistema reticuloendotelial, sistema hormonal, sistema simpático-parasimpático y el mecanismo psicológico que responde al stress) (Vithoukas, 1989).

Bases o principios

Se considera como una terapia inocua por excelencia, es extremadamente segura si se le indica correctamente. También se ha descrito como la forma terapéutica que basada en el principio de la similitud, utiliza el medicamento en Dosis Infinitesimales para curar; estas son las dos características fundamentales de la Homeopatía. Sin embargo, más estrictamente, lo que verdaderamente define y caracteriza al método homeopático es la Similitud: sin Similitud no hay Homeopatía. Existen variadas terapéuticas que utilizan la "Dosis Débiles": oligoelementos, germoterapia. La Homeopatía se distingue frente a todas ellas y se caracteriza por la aplicación del principio de la Similitud (Berthier, 1991).

Principio de Similitud: Consiste en prescribir a una persona o animal enfermo aquel medicamento que al experimentarlo sobre un individuo sano ha producido un cuadro sintomático "similar" al presentado por el enfermo.

Hahnemann expone este principio de forma clara y sencilla: "El medicamento más eficaz en cada caso concreto será similar, a aquel cuyos síntomas sean similares a la enfermedad a tratar" (Grosso, 1987).

Dosis Infinitesimales: Desde sus inicios, el empleo de dosis débiles ha suscitado controversia y rechazo por parte de la Medicina Clásica. Sin embargo, esta peculiar administración de las sustancias medicamentosas no es un producto preconcebido o de un planteamiento intelectual. La actualización de dosis débiles es, una vez más, el producto de variadas y repetidas experiencias, una observación extraída de la práctica. Al respecto vale la pena citar las palabras de Hahnemann: "no es en virtud de una opinión preconcebida, ni por amor a la singularidad, por la que me decidí a favor de las dosis débiles. He llegado a ellas por observación y me han demostrado que muchos medicamentos actúan con más intensidad para lograr la curación. Así las he disminuido y como he observado siempre los mismos efectos, aunque en un grado menor, he descendido hasta las dosis mínimas" (Abecassis, 1985 y Berthier, 1991).

Las sustancias que a sus dosis ponderales son capaces de provocar en individuos sanos y sensibles un cuadro sintomatológico determinado, son capaces de hacer desaparecer estos mismos síntomas en un enfermo que los presente si ellos son prescritos en dosis pequeñas (Briones, 1990).

Según Jayasuriya (1988), la esencia de la enseñanza de Hahnermann es el remedio similar, la droga simple, la dosis pequeña, la dosis infrecuente, la no interferencia con las reacciones vitales del organismo, la agravación inicial (algunas veces) y la potencialización del remedio. Para este propio autor, las reglas básicas de la Homeopatía son:

La Ley de los similares

Esta ley forma la clave de la práctica homeopática. Las bases que permitieron que Hahnemann formulara esta ley fueron las siguientes:

Un sistema organizado en equilibrio responde a cualquier fuerza de disturbio particular en el momento óptimo.

"Simila Similibus Curantur" puede ser explicado como la misma sustancia capaz de producir los síntomas específicos en un individuo sano; puede curar un paciente de una enfermedad produciendo síntomas idénticos o similares.

La Ley de las Pruebas

Hahnemann experimentó en grupos de humanos sanos voluntarios, incluyéndose él, tomando oralmente plantas medicinales, minerales y sustancias animales. Él encontró que cuando son ingeridos materiales medicinales activos por los humanos, en suficiente cantidad, estos producen un patrón de síntomas, los que inician una enfermedad natural, ya sea aguda o crónica.

La Ley del Remedio único

El que desee realizar una última cura en el paciente debe prescribir un solo y único remedio específico que ha producido en sus pruebas, la mayor similitud al complejo de síntomas presentes en un paciente. Cualquier otro remedio no tendrá un real efecto curativo.

El remedio único es todo lo que se necesita, presentando la ventaja que cuando un remedio se administra se puede evaluar su acción. Sin embargo, si un grupo de remedios son administrados, no se puede evaluar ni saber cuál fue el que curó, o en qué proporción.

Esto se conoce como individualización. No obstante, hay muchos remedios que tienen un amplio espectro de acción, empleándose estos cuando la enfermedad exhibe diversos y a veces vaga sintomatología. Otros grupos de pacientes muestran características en común, utilizando en estos casos remedios conocidos como constitucionales.

La Ley de las Dosis mínima (dosis homeopática)

Cuando la homeopatía encontró el remedio individual relevante, se descubrió el alergeno específico al cual una persona alérgica era sensible.

Se entiende por esto que en la homeopatía el homeópata tiene que prescribir una dosis muy pequeña, para no causar una agravación enorme de la sintomatología del paciente.

Esta ley es compatible con la Ley de Arnolt-Schultz, la cual establece que las dosis pequeñas estimulan, las dosis medias paralizan y las dosis grandes matan. De acuerdo con esta ley, la acción de pequeñas y muy grandes dosis de la misma sustancia de materia viva es opuesta.

Después que la micro dosis inicial ha actuado en el paciente, esta traerá una respuesta curativa a través de una secuencia de eventos internos en cascada, como el reforzamiento de los mecanismos de defensa, restableciendo el balance vital con el organismo.

De esta manera, el remedio actúa como un agente catalítico y usualmente no necesita ser repetido frecuentemente. Incluso, el costo farmacéutico del tratamiento homeopático es menor. La homeopatía es segura, simple, efectiva, no invasiva y un modo económico de terapia. Sus efectos iatrogénicos son mínimos. La agravación inicial de los síntomas del paciente van seguidos de un mejoramiento total que, junto con la observación de la Ley de la Cura, es una confirmación de que una reparación última de la salud ha tenido lugar y no una supresión.

Ley de la Dirección de la Cura

El restablecimiento del orden interno y el consecuente retorno a la salud del individuo enfermo fue observado para seguir un patrón predecible. En la marcha progresiva de los síntomas mientras ocurre la cura, se nota que la principal sintomatología se mueve desde los más vitales, hasta los menos

vitales centros funcionales dentro del organismo. En otras palabras, desde los órganos vitales hasta la piel, de lo mental a lo emocional y finalmente a lo físico. En el proceso de curación, la reaparición rápida de los viejos síntomas es también notado como un residuo de la previa enfermedad suprimida, haciendo su camino a la periferia para ser eliminado por la defensa homeopáticamente reforzada.

Dando el verdadero simillium, los síntomas son curados de acuerdo con las leyes de Hering:

Como en todas las holísticas y sistemas naturales de curación, el proceso envuelve una agravación inicial del síntoma como un mecanismo de defensa. En un tratamiento homeopático satisfactorio la fase eliminatoria inicial con la presentación media de los síntomas, es rápidamente seguida de un mejoramiento de todos los síntomas y retorno a una salud normal. La cura es considerada completa cuando hay un reestablecimiento total de las funciones vitales normales, expresada como una función óptima de las esferas mentales, emocionales y físicas de la vida.

La Doctrina de los Miasmas

Esta fue la hipótesis de Hahnemann para explicar muchos desórdenes, los cuales parecían ser basados en tratados hereditarios-familiares. Los clasificó como Psora, Psicosis y Syphilis. Esto demuestra su ingeniosidad al hablar de genética y desórdenes transmisibles en un tiempo antes de Mendel, cuando se entendía poco sobre este tema, lo cual produjo la admisión de que cada enfermedad era única e individual, pero pueden ocurrir en común.

En la actualidad, para Guajardo (1994), los principios de la medicina homeopática son ocho:

Unos años más tardes, Fernández (1998), cita los principios homeopáticos de la siguiente forma:

La enfermedad

En el artículo 6 del Organón se postula un concepto homeopático de enfermedad el cual se refiere a que los cambios en la salud del cuerpo y la mente pueden ser percibidos por medio de los sentidos, es decir, son sentidos por el mismo paciente, son observados por los que le rodean y son notados por el médico; este conjunto de síntomas perceptibles forma la verdadera y única imagen de la enfermedad (Hahnemann, 1999). Es el paciente en su totalidad quien requiere la asistencia del médico y no sólo un trastorno hepático, una lesión cardiaca o una laringitis.

Pese a su carácter básicamente sintomatológico, la homeopatía no descuida en ningún caso la etiología ni las causas que desencadenan los trastornos. La homeopatía en ningún caso se opone o excluye a la cirugía, las terapias de apoyo y las normas de higiene (Briones, 1996).

En las enfermedades crónicas con recaídas frecuentes, no es suficiente la similitud inmediata para curar al enfermo; es necesario ir más allá y atacar los factores predisponentes a los que Hahnemann denominó Miasmas crónicos (Briones, 1996):

El miasma Psora es el conjunto de patologías relacionadas con la inmunodepresión, con los fenómenos autoimunes y con la alergia. Lo básico de este miasma sería la aparición cíclica de fenómenos agudos, el predominio de afecciones cutáneas de tipo eruptivas y pruriginosas, afecciones articulares y trastornos intestinales, la convalecencia de las enfermedades agudas muy largas y la falta de respuesta al medicamento homeopático aunque sea el más indicado.

La Sifilis se interpreta como la tendencia patológica con gran afinidad con el sistema cardiovascular, óseo y nervioso. Dominan en este miasma las ulceraciones, las lesiones purulentas de carácter crónico y la esclerosis tisular. Las enfermedades son muchas veces irreversibles.

La Sycosis puede considerarse como congénita, correspondiendo al tipo hidrogenoide que presenta adiposidad del hemicuerpo inferior y tendencia a los edemas; o bien adquirida, principalmente debido al abuso de corticoides, anti inflamatorios o antibióticos que han determinado una deficiencia inmunitaria con baja reactividad.

El Tuberculinismo se trataría como una situación que afecta principalmente a individuos jóvenes, con incapacidad para adaptarse al medio y extrema sensibilidad al frío y las corrientes de aire. Es característico la tendencia a sufrir problemas respiratorios, la delgadez con buen apetito, la tendencia a las cefaleas, diarreas y otalgias y algunos tipos de alergia.

Sin lugar a dudas una de las problemáticas que enfrenta entonces el homeópata actualmente es la necesidad de discernir si se encuentra ante una enfermedad aguda real o se enfrenta a la manifestación aguda de una enfermedad crónica.

Kent resume: No se puede afirmar que un individuo está enfermo porque tiene un tumor blanco en la rodilla, sino que tiene un tumor blanco en la rodilla porque está enfermo.

En un paciente agudo, son tres los aspectos clínicos que predominan claramente: el dolor, la fiebre y las alteraciones del funcionamiento de un órgano o de un conjunto de órganos.

Hahnemann (1999), refiere en la edición reimpresa del Organón de la Medicina, que cuando un organismo enferma, es solamente la fuerza vital inmaterial y activa por si misma y presente en todas las partes del organismo, la que sufre desde luego la desviación que determina la influencia dinámica del agente morboso hostil a la vida. El método homeopático es empleado para activar esa fuerza vital ya que tiene el poder y la tendencia de producir un estado morboso artificial semejante al caso patológico en cuestión.

Los ejemplos siguientes son una muestra de lo anteriormente expuesto:

Mecanismos de acción

La homeopatía es una terapia reactiva, cuyos medicamentos inducen mecanismos de autocuración y resultan inmuno-moduladores. La curación sólo puede efectuarse por reacción de la fuerza vital contra el correcto medicamento que se haya tomado (Briones, 1996; De Medio, 1997; I.B.E.H.E, 1997; Silva, 1998 y Paschero, 1999).

La homeopatía trabaja con efectividad ante trastornos reversibles, por su fundamento biofísico y se basa en estimular la capacidad bioenergética de cada organismo vivo para que este luche y resuelva la irregularidad presentada (Taubin, 1959; Dyson, 1971 y Periódico Granma, 1997). El remedio no cura por sustancia sino por su capacidad energética para excitar un complejo reactivo natural (Paschero, 1999).

El medicamento homeopático no obra por la cantidad de droga ingerida, sino por su efecto dinámico que se prolonga más o menos tiempo según el poder de reacción o sensibilidad del organismo y el grado de dinamización del medicamento, por tanto, no se acumula, ni se elimina por la orina, excremento, intercambio gaseoso, secreciones diversas o por la piel, como suele ocurrir en la alopatía. Las reacciones eliminatorias que pudieran provocar diarreas, sudor, erupciones diversas, no son de eliminación del medicamento, sino más bien toxinas (Cummings, 1991).

El problema en cuanto a dosificación homeopática, estriba entonces en la cantidad mínima de medicamentos que sea capaz de producir el efecto que se busca: contrariamente al método seguido por la escuela alopática, cuyo criterio es siempre usar la dosis mayor, según la tolerancia del enfermo para lograr su objetivo (Speight, 1995).

El mecanismo de acción de la homeoprofilaxis puede ser explicado homeopáticamente en términos de predisposición o sensibilidad, algo llamado en homeopatía como idiosincrasia (Golden, 1999).

El mecanismo de acción de los medicamentos homeopáticos es aún un enigma camino a ser aclarado en este siglo XXI; a continuación se exponen algunas de las hipótesis y descubrimientos de finales de siglo XX (Celorio, 1999).

Con relación a la configuración del solvente:

CRISTALES LÍQUIDOS: existían los cristales ordenados, desordenados o amorfos y se pensaba que los líquidos no tenían estructura, pero en la década de los 80 surgen los cristales líquidos o cuasi cristales como un estadio intermedio (mesomórfico) de la materia, sistemas ordenados pero no periódicos, que podrían describir un gran número de fenómenos no accesibles previamente. Los cristales han demostrado capacidad de memorizar. Su crecimiento es de naturaleza ondulatoria, lo cual podría explicar la tendencia oscilatoria de los fármacos homeopáticos.

En una solución, cada cristal de soluto es rodeado por varias moléculas de agua (hasta 15 000 por cada molécula de proteína), y cada capa de agua vibra a una frecuencia específica determinada por el soluto. Al dinamizar un medicamento, la sucusión forma nuevos cristales líquidos, y aunque ya no contengan moléculas del soluto, mantienen el mismo patrón estructural y energético.

El cristal líquido tiene un dipolo eléctrico que genera un fuerte campo electromagnético y atrae partículas vecinas que lo hace crecer. En la medida que se fragmentan, siguen creciendo y las sucesivas sucusiones y diluciones dan lugar a su crecimiento y multiplicación.

Salas Cuevas, biofísico mexicano en 1989 sugirió que los cristales líquidos del solvente permanecen como enjambres de partículas en estado mesomórfico, según el grado de asociación, dependiendo las dimensiones del tipo de soluto original.

Con relación a la forma de conservar y trasmitir la información:

EFECTO DIPOLO: el campo electromagnético de una molécula suspendida en agua genera una polarización permanente de dipolos de agua que la capacita para trasmitir campos radiantes, por tanto, existe una polarización eléctrica permanente alrededor de una impureza (soluto) eléctricamente polarizada. La interacción coherente entre los dipolos eléctricos del agua y el campo electromagnético genera estructuras ordenadas, el agua se vuelve coherente. Durante la sucusión, el agua próxima a la molécula puede actuar como agente de transmisión y generar una polarización permanente en miles de moléculas a su alrededor.

MEMORIA DEL AGUA: Cyril Smith descubre que el agua es capaz de memorizar la resonancia eléctrica que ha recibido en pruebas con pacientes que reaccionaban con alergia al entrar en contacto con agua irradiada a la frecuencia alergena que les corresponde. El efecto se reprodujo aún con recipientes de vidrio sellados y a cierta distancia del sujeto alérgico.

Todas las células vivientes actúan como emisores o receptores de radiaciones electromagnéticas, debido a que organelos de la célula, como las mitocondrias, parecen tener la característica de circuitos electrónicos oscilantes adaptados. La salud estaría dada por una armoniosa resonancia entre sus organelos y la enfermedad como un desequilibrio producido ya sea por una alteración de las propiedades eléctricas de la célula o por estar sometidas a una excesiva radiación proveniente de una fuente externa. Los cromosomas son los más importantes osciladores celulares.

La resonancia magnética nuclear ha demostrado que hay actividad subatómica en los remedios homeopáticos comparado con los placebos, que no tienen ninguna. En Inglaterra se han hecho varios estudios y señala que la homeopatía ya ha sido probada. A través de 4 años y medio de investigaciones clínicas extensas, se demostró que un tratamiento homeopático para la fiebre de heno era mucho más poderoso que un placebo. Los resultados sorprendentes se publicaron en la revista médica, Lancet de 1986 (Solórzano, 2003).

Ventajas

Según Fernández (1998), la Homeopatía posee ventajas con respecto a la medicina convencional:

Por su parte Agustí (1998), señala como ventajas:

Usos en Medicina Veterinaria

En 1798, Hahnemann plantea: "Si la Ley de Medicina se reconoce y proclama como real, verdadera y natural, ella deberá encontrar su aplicación de la homeopatía en los animales", al aplicar esta terapéutica a su propio caballo (Sánchez, 1994).

Esta medicina comenzó por practicarse en seres humanos y luego se introdujo en la medicina veterinaria lográndose resultados alentadores en todas las especies animales que han sido objeto de investigación (Landeros, 1996 y Lenderman, 1996).

Silva (1994), plantea que en diferentes especies animales el tratamiento homeopático es capaz de curar sin dejar secuelas, también de hacer profilaxis, de incrementar la resistencia orgánica y de modificar el terreno proclive a diferentes enfermedades, además de favorecer la productividad.

Ernest Rucker, discípulo de Hahnemann, es el que inicia formalmente el empleo de la homeopatía en la medicina veterinaria. Desde entonces múltiples veterinarios homeopáticos aportan sus conocimientos en aras del desarrollo de esta ciencia en Europa y América (Silva, 1994).

En la actualidad Pecker (1990) y Torrijos (1993), corroboran que la homeopatía veterinaria se preocupa del control de enfermedades y el desarrollo de anabólicos o promotores del crecimiento en la ganadería comercial de aves y cerdos, lo cual se reporta en la experiencia de Briones (1987) y Morfin y Camacho (1990).

Nociones de farmacología homeopática

Este es el punto más controvertido para su entendimiento, y además, para su aceptación por los médicos de otras especialidades, pues el medicamento que parte de fuentes naturales (vegetales, animales o minerales), o de productos patológicos (pus, flujos, bacterias, cálculos, etc.), debe cumplir 2 requisitos importantes, que son: las diluciones repetidas a que es sometido llegando a concentraciones inferiores a 10, que supera el número de Avogadro y, por lo tanto, no hay molécula cuantificable, y la dimanización, que son agitaciones violentas que se le imprimen al medicamento. Los avances de la física, la matemática, la bio-cibernética, la bioquímica y otras ciencias, no llegan aún a cubrir todas la dudas que hay sobre este tema, pero la realidad es una: los medicamentos curan, alivian o modifican la enfermedad (Riverón, 1997).

A pesar de que en 1839 se conocía la utilización de la medicina homeopática en Cuba, y que alcanzó un excelente desarrollo, su uso fue casi abandonado en la segunda mitad del siglo XIX por diversas causas; no obstante, ha tomado auge en los últimos años en el campo de la medicina humana y de la veterinaria. Como una contribución al desarrollo de esta disciplina en Cuba se ofrece un inventario de especies vegetales empleadas en la preparación de medicamentos homeopáticos, nativas o exóticas que son cultivables en la isla. Este presenta 96 especies, agrupadas en 91 géneros de 47 familias. Todas las especies incluidas poseen referencias de usos medicinales en la medicina alopática y 20 de ellas poseen alguna referencia de toxicidad (Fuentes, 1996).

Las cepas de origen vegetal proceden de plantas enteras, hojas, ramas, corteza, raíces, frutas, recogidas en su hábitat natural. El empleo de plantas secas o cultivadas es excepcional, solo cuando las plantas silvestres que se requieren corren peligro de extinción. Las cepas de origen animal proceden de animal entero, partes, órganos o secreciones de estos. En las cepas de origen mineral la materia prima coincide con el producto base, aunque también pueden ser productos o mezclas obtenidas de la sustancia base (Fernández, 1998).

Este autor plantea que la preparación de los medicamentos involucra el conocimiento de: :

Origen de los medicamentos. Reino vegetal:

Fisiológicos (sarcodes), líquidos o sólidos.

A partir de ellas se obtiene la TINTURA MADRE (TM). La T.M. tiene fecha de caducidad de 5 años.

TINTURA MADRE (1/10):

1.- Recolección

2.- Selección

3.- Determinación de la humedad

4.- Maceración alcohólica (se emplea alcohol de 70º) 5.- Decantación

6.- Expresión

7.- Mezcla

8.- Reposo

9.- Filtración

10.- Conservación Reino animal:

Reino mineral:

Diluciones y dinamizaciones

Como se ha dicho, uno de los principios de la Homeopatía es la ley de la dosis mínima o infinitesimal. Hahnemman, que también era químico, determinó con precisión las operaciones a efectuar, poniendo en evidencia un elemento fundamental: la dinamización. Consiste en aplicar tras cada dilución un número preciso de agitaciones o sucuciones. Si la sustancia está diluida en excipientes sólidos, esta dinamización se realiza mediante la trituración en un mortero.

Partiendo de la tintura madre, que se obtiene por maceración de la sustancia en alcohol, se van realizando las distintas diluciones mediante operaciones sucesivas en la proporción centesimal o decimal. Normalmente se usan las diluciones 5, 7, 9, 15 y 30, tanto decimal, como centecimal, si bien en casos concretos y por prescripción veterinaria estas pueden variar hasta la 200 o, incluso, 1 000 (Fernández, 1998).

El principio de la dosis mínima, es el que ha provocado tantas críticas a la medicina homeopática, ya que para algunas personas es difícil entender cómo una cantidad tan pequeña de medicina puede tener efecto alguno en el organismo. A este respecto podemos decir lo siguiente: no todas las medicinas son prescritas en dosis infinitesimales, y las que así se prescriben, es por su eficacia que tanto clínica, como experimentalmente ha sido comprobada a lo largo de los años (Flores y Flores, 1999).

Para restablecer el equilibrio perdido del organismo hay 2 soluciones:

Las dinamodiluciones altas son las que usamos para pacientes con una totalidad sintomática en la que predominan los síntomas mentales. Las bajas se usan en casos agudos, para tratar síntomas locales o físicos, ejemplo: fiebre. A medida que se diluye más el remedio es de acción más potente. Y sabemos que más allá de la dinamodilución 12, se supera el número de Avogadro por lo cual no habría más sustancia original pasando a ser el preparado 100% energía. Preparar un medicamento exige una serie de cuidados y pasos artesanales y solo las farmacias especializadas en la técnica homeopática podrán garantizar un medicamento 100% efectivo. Este es un detalle que conviene tener en cuenta, a tal punto que es uno de los primeros puntos que consideramos en aquellos casos en que el paciente vuelve a la consulta con poco y nada del resultado esperado (Pereira, 2000).

Guillén (1994), afirma que las formas farmacéuticas utilizadas en Homeopatía no difieren sustancialmente de las ya conocidas en la medicina alopática. Existen dos formas cuyo uso puede considerarse específico del remedio homeopático: el tubo de gránulos y el de glóbulos. Su vía de administración es la sublingual.

Formas farmacéuticas

Vehículos

El vehículo es muy importante porque llega a formar parte integral de los medicamentos. No puede usarse cualquier vehículo, ya que la experimentación homeopática ha sido practicada con alcohol o trituraciones con azúcar de leche (Suárez, 1989).

Según Hahnemman en algunos casos la potencia curativa está en estado latente, es preciso despertarla; esa activación o desarrollo por una casi destrucción de la materia primitiva se practica con ayuda del vehículo lactosa en trituración y alcohol en dinamización que reciben la virtud medicinal de las sustancias exaltadas en su desarrollo y la transmiten al organismo (Martínez, 1990).

Los vehículos más usados en Homeopatía son: Agua destilada.

Alcohol en diferentes grados. Glicerina.

Azúcar de leche. Glóbulos sacarínicos. Tabletas de lactosa.

Farmacopea

Las farmacopeas son formularios oficiales conteniendo las preparaciones que puede expender el farmacéutico. El medicamento homeopático debe ser preparado siempre idénticamente al que se usó para la experiencia patogénica, vale decir, que solo puede haber una fórmula de preparación a pesar de lo cual no todas las farmacopeas establecen reglas exactamente iguales para las preparaciones (Barros, 1992).

En la Homeopatía lo más importante es poner en contacto al paciente con el remedio. En teoría bastaría solo un gránulo o glóbulo para conseguirlo. Sin embargo, siempre se prescribe un número mayor para asegurarnos que es eficaz, pero no debemos olvidar que el medicamento homeopático actúa a un nivel exclusivamente cualitativo y por tanto la cantidad de dosis no tiene importancia (Schwabe, 1995).

La posología vendrá con el nivel tóxico de la enfermedad, es decir, de su carácter agudo o crónico (Almunia et al., 1998).

Diluciones más utilizadas.

Dosis bajas- TM hasta la 6 CH.

Actúan sobre los órganos y su acción es corta.

Dosis medianas- 6 CH hasta la 30 CH.

Actúan sobre regiones anatómicas o sistemas con efecto medio.

Dosis altas- 200 CH – 1000 CH y mayores.

Actúan sobre la esfera mental, el sistema nervioso y el total de la economía con efectos prolongados (una dosis cada 15 días o más).

La dilución efectuada según el método Hahnemanniano se realiza mediante operaciones sucesivas de repartición de la fuente en un vehículo bien al 1/100 (centecimal) o bien al 1/10 (decimales).

El número de manipulaciones establece el nivel de dilución. La dilución conduce a la obtención de preparaciones líquidas llamadas "diluciones" o de preparaciones sólidas llamadas "trituraciones" (Abecassis et al., 1984). Para denominar estas preparaciones, utilizamos las siguientes abreviaturas:

Diluciones o trituraciones decimal: D o X. Diluciones o trituraciones centecimal: C.