Viajes extracorporales: Naturaleza de la realidad

Monografía destacada


Introducción

Se considera a William Buhlman, como uno de los principales conocedores de la experiencia astral o viajes extracorporales. Ha contribuido en la enseñanza a miles de personas, de cómo acceder a estas percepciones al trascender su cuerpo físico.

Para comprender los viajes extracorporales, detallados en la obra Aventuras fuera del cuerpo, de William Buhlman, realizaremos un paralelo del pensamiento de ese autor con los planteamientos descriptos en el conjunto de mi obra. Dado que en muchas culturas del planeta hay una similitud en los métodos o técnicas de acceso al proceso de proyección astral o experiencia extracorporal, considero que la propuesta de Buhlman, bastará para darnos una idea de la relación directa que tiene el pensamiento complejo, inserto en el proceso autonómico de inmersión cuántica, que propongo, con el pensamiento de aquel autor.

PRIMERA PARTE:

La exploración de lo misterioso

DEL CAPÍTULO I: LOS PRIMEROS VIAJES Y DEL CAPÍTULO II: ENCUENTROS FUERA DEL CUERPO.

Experiencias de iniciación

Del texto de Buhlman:

Las primeras experiencias fuera del cuerpo, relatadas por Buhlman, las inició en 1972. Continuó con estas prácticas, periódicamente, hasta noviembre de 1993. Las características de este proceso era intentar conseguir una preparación corporal relajada, en un estado semidormido (hipnagógico), visualizando un ambiente conocido de una casa (contexto) y de los muebles o cosas del lugar (contenido), alejándose de cualquier estímulo que le recuerde el cuerpo físico. Tuvo sensaciones corporales de vibraciones, zumbidos y sonidos durante el trance, además, de flotar en el lugar y ver su cuerpo acostado en su cama. Descubrió que en ese estado podía dirigir sus intenciones y pensamientos, como también ordenar claridad a las imágenes borrosas. Experimentó encuentro con otras personas y regresiones a remotas épocas y zonas peligrosas, de batallas y guerras.

De mis obras:

En mis talleres iniciados en 1994 hubo experiencias de trascendencia de identidad y del espacio-tiempo. Sin embargo, desde 1999 en adelante se describen y relatan en mis libros. El proceso comienza relajándose fijando la atención en una intencionalidad del viaje, Le sigue el contexto donde se desarrollará la experiencia. A continuación se elige una imagen representativa del contenido de la experiencia. Por último, con los ojos cerrados, inicia un proceso de perturbaciones e interferencias entre las imágenes y ritmos musicales. En este proceso se originan cambios en la percepción y sensaciones multi-sensoriales, como las descritas a continuación en los talleres efectuados en 1999.

Abril 1999

Participante 1:

...Aparentemente no logré una total relajación. Sentí en las manos y los pies una sensación de adormecimiento. Vi imágenes de unos carros de tren que pasaban y se perdían en la oscuridad. Vi pasar una rubia en una especie de camión que pasaba a llevar a otro sin respetar la señalización...Pensé que la piedra era roja, sabiendo que son de color plomo o gris. Me molestó el ruido de una sirena. Creo que falta tiempo para empezar la meditación, ya que percibí un dolor de cabeza y eso debido a que venía recién llegando y preocupado por no llegar a tiempo...Pensé que no podía concentrarme, como que yo luchaba por no hacerlo y al mismo tiempo deseaba poder tener la facultad de concentrarme sin problemas. Sentí un pequeño dolor de cabeza. Vi cuando salí a la puerta a recibir a nuestro relator; me preocupé de la hora y seguía pensando que no podía concentrarme. Al oír la música me imaginé ser un monje como Buda, gordo y semidesnudo cantando...Me imaginé al jefe blanco que llamaban los indios en uniforme militar azul con botones dorados y el indio de piel roja con plumas y cintillo, flecha y hacha, la parte del cuerpo de arriba desnudo. Vi la manada de búfalos y el tren que le disparaban a estos. ¿Dónde están los bosques? Vi un desierto total. Sentí el agua en los pies corriendo en un pequeño riachuelo lleno de árboles por los lados donde cantaban varios pájaros...Estaba a punto de lograr una relajación profunda, me detenía y volvía nuevamente a relajarme. La música me hizo sentir mucha paz y abandono...Como águila me vi volando desde un cerro y abajo veía bosques y ríos totalmente desconocidos. Después me desconcentré y me preocupé de los ruidos externos y de cosas que me pasaron durante el día por lo que perdí totalmente mi relajación...Veía unas grandes llamas pero al acercarme me di cuenta que solo era un dibujo por lo que no sentí calor. Después estaba en una fogata, solamente me calenté las manos porque estaba retirado del fogón. Antes de todo esto pensaba en estas clases y cómo lograr una relajación o meditación más profunda.

Participante 2:

...Mi experiencia de relajación fue muy cómoda y placentera; visualicé mucha agua, mar tranquilo y con olas muy tormentosas; volvía a mi peso en la espalda y eso me hacía sentir agradable y vi un camino muy largo y polvoriento un camión grande...En esta experiencia de la piedra como objeto, me pareció que estaba tocando algo muy suave como terciopelo y su forma me hizo imaginar que era una cunita o algo cálido. También una forma de triángulo. Al verla la encontré pálida y llena de hoyuelos. Me sentía muy relajada y complacida ya que tuve imágenes de la Luna...La primera música muy clara y profunda aunque las voces un poco toscas; me imaginé a los monjes muy gordos y con problemas, como que sufrían; todo giró en torno a la ambientación, un escenario totalmente con pilares dorados y doncellas japonesas bailando. La segunda música me relajé al extremo de sentirme muy liviana, como flotando y bailar alrededor de la Luna en mitad del círculo; era muy joven y tenía un vestido como túnica rosado y veía que me miraban mis hijos...La meditación me pareció muy clara y muy llegadora, muy realista; todos mis sentidos funcionaron; fue la historia real; vi todos los tonos verdes de bosque, sentí correr los caballos y gacelas. El jefe indio me pareció dando todo de sí para poder lograr abrir el corazón del jefe blanco que era de mármol; sentí que yo estaba en medio de esta confrontación… Con mi respiración de exhalar y expulsar logré que todo mi organismo y acompañada de la música logre una paz y armonía en general...Me encarné en mi perrita "Marilyn"; partí desde la plaza de mi villa; primero me vi como era ella, muy linda, blanca con manchas negras y solamente tenía ganas de jugar, correr y observar; me dirigí al sur directo a Llanquihue a un lago muy hermoso y mi mayor diversión fue correr...Me dirigí a una salamandra que me llenó de calor sofocante y muy intenso, lo que me hizo trasladarme a una playa con un sol muy radiante y placentero; sentí calor en la cara, las manos y los pies muy helados.

Participante 3:

...Calor en las manos; imágenes del trabajo, de mis hijos, de mi esposo; la música agradable y sensual; ruido de afuera de niños jugando; peso en los hombros, en los brazos algo, pero en los pies al contrario no sentía tenerlos pegados al piso; en los ojos oscuridad y claridad; la respiración suave, a veces me molestaba la saliva al tragarla; molestia en los hombros, cansancio, sueño; pensaba en el peso, pero no lograba la sensación de pesadumbre...La piedra se sentía áspera, helada, suave, calor; ruido de micros, de perros: tensión en las manos; mar; ruido interno, boca, saliva; recordé lectura de un libro...Sonido graciosos, temerario, frío; tensión en las piernas; agradable; oscuridad, penumbra, tranquilidad; balanceo, péndulo. Luego, Campanilla desagradable; tensión en las piernas; sentir el cuerpo tieso; luz y oscuridad, sombras; los brazos y manos sentirlos agradables, calor y livianos; el tronco se suelta; deseo de continuar con la primera meditación...Imaginé al piel roja triste. Sentí su tristeza, luego fui visualizando lugares agradables; sentir el viento; frases agradables; sonidos agradables; luego destrucción, tristeza, vacío; después sentir la naturaleza no en mí, sino yo en ella; sentirlo agradable de sus colores, de sus sonidos, su olor; placer al sentir todo esto y ganas de continuarlo...Salí de mi casa, de mi dormitorio con una vaca hacia el campo, pero veía el mar, la playa. Caminando me encontré junto a mi marido e hijos como somos hoy en día; vi nubes blancas, pasto verde y luego el mar, un atardecer. Luego un río, el agua y nuevamente mi familia conmigo, en tranquilidad; los lugares eran todos conocidos...Ingresé a una ducha con agua caliente; disfruté el agua caliente en mi cuerpo; después estuve en la chimenea de mi casa y viajé a las termas con mi familia; luego estaba en una tina de barro caliente; después en las termas...Concentré mis pensamientos en la respiración, en el estómago; luego comencé a limpiar mi cuerpo lavando los huesos, los órganos, los pulmones, el estómago, eliminé grasas y suciedad, zonas blancas.

Participante 4:

...Sentí que durante un momento prolongado mi cuerpo se durmió en una unión sustancial como elemento físico. Al contrario mi conciencia estaba muy alerta, abierta y clara. Visualicé muchas cosas, personas y situaciones. Creo que fue un primer paso de poder conscientemente separar la mente del cuerpo. Mi espíritu estuvo aquí en cada momento; a lo mejor fue una primera conexión cuerpo espíritu-conciencia. Otra preocupación fue la respiración; traté de manejarla así comencé concentrándome en hacerlo pausadamente (6-3-6-3). Ya no recuerdo el tipo de imágenes; solo una que asimilo con un niño muy despierto, ágil, de como 3 años.

Participante 5:

...La música me fue produciendo un estado de agrado; una vez colocada la posición de relajamiento, fui perdiendo los sonidos exteriores que habían en ese momento; después empecé a sentir como si flotara en plácidos movimientos, de gran suavidad casi con movimientos muy lentos; fue una experiencia muy agradable...Nuevamente la música fue muy grata; primero sentí una sensación de flotar y de movimientos hacia adelante; después empecé a sentir un poco de peso y calor suave y después fue más fuerte en todo el cuerpo; pero una visualización del sol en el atardecer, calor del sol muy suave...Sentí una sensación de relajamiento muy grande, casi como que parte de mi cuerpo se desprendía del tronco una sensación de sentirme como en millones de trocitos de cada parte de mi cuerpo; después sentí una sensación de calambre en mi espalda, pero solo imaginario, no logré quedarme dormido, solo una inmensa relajación...La piedra elegida fue una porosa de color café; mi concentración fue al tacto, primero con las yemas de los dedos y después con las manos; lo más impresionante fue los poros que contenía la piedra ya que me daba cuenta de la gran cantidad en su contenido con el tacto pero que al mirar con los ojos los poros desaparecían; mi tacto podía sentir mucho más cantidad de poros en tan pequeña piedra...El sonido me produjo una gran relajación, con un sueño profundo; sentía de repente como ganas de agarrarme de algo que yo no veía; fue de gran peso en todo mi cuerpo; después con las campanitas al escucharlas las sentía como una pequeñas luces brillantes; una experiencia muy rica de sensación de sonido con imágenes en mucha amplitud...En la carta, me impresionó todo el contenido; sentía el sufrimiento del gran jefe indio en sus palabras; casi sentía el aire; donde se dirigía al gran jefe blanco y a su pueblo, el gran cacique indio lo decía en nombre de todos los aborígenes de América, cosa que ahora existe...Una vez que me puse a meditar, me sentía como un tirabuzón que de mis pies se estiraban hacia arriba, como elevarme; vi solo colores, y fueron dos, se repite el color gris, primero fue gris con verde, así como nubes pequeñas, después fue gris con naranja, después gris con azul, un segundo después gris con amarillo en todos los tonos; al final fue gris con celeste; demasiado hermoso en todo el proceso...En esta última sensación fue muy grande el viajar en ese sonido de avión, que de repente tenía que agarrarme de algún fierro del avión, sentía como mi cuerpo subía y bajaba con sensación que en algún momento nos íbamos a estrellar con el follaje de la selva. También sentí, cuando empezaron los ruidos de la selva, una gran paz interior como yo siendo parte de ahí; no tuve nunca miedo solo mucha paz; mi cuerpo fue al final muy pesado; me costó mucho reanimarlo; sentí en mi mano derecha un hormigueo muy intenso, solo al moverlo lento pudo recobrar su movilidad; también algo de frío; una sensación de olor a tierra seca muy marcado e intenso, casi molesto.

Participante 6:

...Buena técnica, produce buena relajación y propicia para la meditación; logré buena concentración...Se percibió el calor en manos y pies y relajación total...Alguna dificultad para concentrarse en la piedra (al tacto). Se observaron todos sus detalles al tacto, sin mayores experiencias...Mantra de música y campanas me indujo más el estado de meditación. Después, Mantra de monjes me alteró algo y no logré mayor concentración y meditación...Me vi en un prado amplísimo; vi un árbol frondoso en el medio y yo dirigiéndome hacia allí mientras un perro blanco jugando, saltando a mí alrededor; visión clara pero breve...Se percibió el sentimiento del comunicado del "jefe" con gran imaginación de los distintos aspectos de su carta; no visualicé nada, salvo una manada de caballos café (muy breve)...Relajación profunda combinada con períodos de sueño; cuerpo con sensación de flotar; se producen algunas imágenes aisladas; cierta inestabilidad del cuerpo al "flotar"; agradables sensaciones.

Participante 7:

...La música me ayudó mucho a concentrarme o más bien a aislarme. Sentí ganas de respirar profundamente, cerrar los ojos, inclinar la cabeza. Pienso que por unos momentos me quedé dormida. Salí contenta, relajada como lista para empezar el día...Respiré profundo, sentí mis pies, los moví, los estiré, volvía a moverlos, sentirlos. Presentí un ligero calambre que recorrió mis piernas; sentí mi estómago, palpé (sin tocar) el diafragma, luego me fui a los brazos, las manos, dedos, los abrí suavemente, sintiéndolos, luego cerré mis manos por un momento, después las abrí lentamente. Repetí el movimiento; pasé al cuello, lo moví de un lado a otro, suavemente; mis hombros. Finalmente volví a comenzar por mis pies. La música me ayudó a aislarme...La piedra me atrajo su color, su forma irregular suave, por su porte la elegí, la toqué, la amasé, la palpé, la apreté hasta casi producirme dolor. Mis movimientos algo nerviosos hasta lograr sentirla. Creo que me transmitió fuerza, seguridad...En primera instancia me choqueó, lo encontré algo violento, repetitivo, pesado. Poco a poco me fui acostumbrando a ese ronroneo hasta casi quedarme dormida. El canto estaba ahí… Después cambió la melodía, entonces empecé a visualizar los animales, el campo, el pasto y seguí con ello por un rato. Las campanitas me traían a la realidad cuando trataba de evadirme...La música maravillosa, la voz suave, tratando de transmitirnos su amor por la naturaleza, el agua, la tierra, el sol, el aire. El tono de su voz era como una queja, más bien un lamento a la pérdida que ya presentía...Me sentí como un caballo que revolotea por colinas; luego el espacio se me hizo estrecho y me convertí en un ave con enormes alas abiertas, volando suavemente alrededor de un campo; iba y venía…Viajé en un tren rápido. Atravesaba bosques, ríos. Los sentía por la diferencia de ruidos y luego la selva muy tupida, oscura, húmeda, sobrecogedora. No sentí miedo pero sí frío, soledad, tranquilidad. No vislumbré ningún animal grande, solo pajaritos, silencio, correr del agua. Para mí los otros pasajeros no existían. Quizás me había auto-aislado.

Participante 8:

...Sentí mis piernas y brazos más calientes que el resto de mi cuerpo; los sentí técnicamente aislados, pues el tronco parecía estar a más baja temperatura...Mi meditación implicó un conocimiento o reconocimiento de una piedra negra, tanto visual como de su peso, extrapolé su imagen en mi mano a la de un pequeño bebé que descansaba plácidamente...Este proceso fue como una toma de conciencia de mi cuerpo, de su dimensión y peso. Me sentía encerrado dentro de él...Imaginé todas las imágenes que escuchaba, color, forma, hasta olor...Fue una imagen monótona. Un caballo (supuestamente yo) corría por el campo en el ocaso y no paraba de hacerlo; lo que más me emocionaba era sentir la brisa y tener la sensación de algo inalcanzable...La primera melodía me dio una sensación de pánico, como si quisiera escapar de mi misma. La segunda melodía me equilibró un poco más.

Participante 9:

...Piedra al tacto rugosa, áspera, tibia al contacto con mi mano; buen tamaño; sentí que en sus surcos el viento y el agua habían hecho su trabajo. Pensé de pronto que se asemejaba a mi piel...Sentí que en varias oportunidades se movía el piso; logré quedarme traspuesta dos o tres veces y en algún momento perder conciencia; solo al sonido de un ruido externo recordé en lo que estaba, pero rápidamente volví a estar concentrada desdibujándose el ruido externo...Pude ver claramente las hojas brillantes, escuchar el ruido del río, oler el viento, escuchar los pájaros y toda la naturaleza en todo su esplendor a mí alrededor...Visualicé una mancha en la piel o en la tierra con forma ovoide que se fue cambiando de color café y algunas partes brillantes, en algún momento casi me sentí caballo, que perdí rápidamente...A pesar de tratar firmemente de imaginar el calor en mi cuerpo solo a ratos tomaba conciencia que sentía este calor. En a lo menos dos o tres oportunidades me quedé traspuesta, a pesar que sentía en otras oportunidades que la música estaba muy fuerte. Sentí que no era necesario retener ni ideas ni imágenes, parecía como que algunas sombras cambiaban de tamaño. Me quedé dormida varias veces. No alcanzaba a tener pensamientos completos. Solo en alguna oportunidad creí que me encontraba en una selva amazónica con mucha humedad y vegetación; me bajó la temperatura del cuerpo...Tomo conciencia de mi cuerpo me duelen mucho los tobillos; siento que me cosquillean los brazos y los dedos de la mano izquierda. Veo imágenes a color que aparecen y se van con la misma velocidad. Voy tomando conciencia de cada uno de mis músculos y los voy soltando; me duele el cuello como si lo tuviera muy cansado; suelto y siento alivio...Solo vi colores al principio, color azul oscuro; todo es anochecer; siento mucho miedo, por los ruidos de la selva; lloro por los demás y por mí. Siento que no tengo esperanza pero no me abandono; empiezo a ver colores violetas intensos, casi morado; veo de vez en cuando cabezas humanas (dos) llenas de luz (como si fueran santos), a medida que pasa el tiempo van cambiando los colores; siento ruidos de tambor que pueda ser de un pueblo aborigen que nos pueden ayudar; veo todo amarillo anaranjado; veo imágenes a color de árboles altos, enormes como si fueran araucarias a lo lejos; me duele enormemente el juanete; siento que mis brazos son de otra persona que los tiene sobre mi pecho.

Mayo 1999

Participante 10:

...Al principio una pesadez en los brazos y una sensación de frío, muchos bostezos; la pesadez empezó por la nuca y empezó a bajar hasta llegar a los pies; mientras escuchaba la música, no tenía imágenes fijas, sino que varias imágenes de acontecimientos que ocurrieron durante el día de hoy o antes; sentía un peso muy pesado en la parte trasera del cuello, que si aumentaba me iba a caer, iba a perder el equilibrio y eso me asustaba, por lo que quería volver a la posición original, porque esta sensación me daba miedo pero me acordaba lo que decía Omar y seguía soportando este peso que después se iba a la parte posterior de las rodillas y terminaba en los pies; quedé con un dolor en la espalda...La música me llevó a un campo desértico, donde vivían indios chamanes y yo veía y aprendía sus rituales; con el cambio de música a una de tipo oriental viajé a la China, donde habían una geishas y yo veía o recorría la ciudad medio volando; me dio una sensación de mucho frío y me quedaba media traspuesta; tenía muy pesado los brazos al terminar...Me costó bastante concentrarme; después empecé a jugar con ella (piedra) y a sentir sus diferentes relieves; me empezaron a pesar los brazos y la piedra me molestaba; la dejé entre ambas manos y me quedé tranquila esperando que terminara el ejercicio...No tenía una relación de la historia que se contaba con el lugar que yo estaba. En la selva, estaba en un lugar muy tranquilo que era muy verde con agua cristalina; yo estaba en otra; también estaba tan relajada que tendía a quedarme dormida; tal vez por una mala posición me dolía mucho la columna (la cola)...La música del Tíbet no me gustó, no me cuadraba con la imagen que veía primero, donde yo estaba en un campo inmenso donde había un monasterio; no me cuadraba la música que escuchaba con el lugar, encontraba la música tipo satánica. De repente pasaba a otras imágenes, estaba en el campo, después en la oficina, después quería regresar al monasterio, luego aparecía en mi casa y así pasaba de un lugar a otro...La música me encantaba, trataba de concentrarme en la lectura de la carta, pero a veces la música me desconcentraba; veía mucha vegetación, muchos bosques y animales y el bosque estaba plagado de gnomos...Me visualicé como un perro y recorrí varios lugares, partiendo de mi casa, salí de Santiago por la carretera 5, llegué a la playa, la recorrí, me encontré con una vaca, seguí recorriendo varias partes que no recuerdo con exactitud porque unos cortes en la música me desconcentraban, pero estoy consciente de que recorrí varias partes. La vaca estaba en el campo. Al primer corte de la música me estaba quedando dormida y de ahí me desperté un poco...No pude lograr la sensación de calor. Primero me imaginé en la playa un día caluroso, como no resultó me cambié a una fogata; después me tapaba con una frazada, pero tampoco pude calentarme. Sentía los pies y el cuerpo muy helados… No pude concentrarme, no podía pasar a los pies, me dio mucho frío por lo que me desperté y me fui a otra pieza a quedar al lado de la estufa.

Participante 11:

...La pesadez la sentí en los brazos, en el cual sentía el peso de los brazos hacia las piernas, pero después empecé a sentir liviandad en los brazos y esto empezó desde las manos hacia los hombros y al mismo tiempo empecé a sentir la cabeza que se iba hacia adelante, pero la cabeza no me pesaba...Fue algo fantástico, alcancé tres veces la relajación progresiva; al final después de hacer la relajación progresiva me ubiqué en una playa larga, con arena blanca, con aguas color turquesa y con una agradable brisa marina; además veía unos destellos de luces, realmente muy agradables...Fue algo sin importancia la historia que estaba escuchando, debido a que la primera relajación me dejó muy bien...Realmente fue algo muy agradable; fue de menos a más, al principio no se veía la desigualdad del objeto y así entre más recorría el objeto le iba encontrando más diferencia, pero a la vez la iba sintiendo completamente lisa...También fue algo agradable; con respecto a la música no me gustó pero después empecé a sentir la armonía de la música, pero lo que más me gustó fue que al principio la posición de las manos era un todo, pero pasado un momento lo único que me unía eran los dos dedos pulgares...Fue algo agradable, la música muy agradable, pero lo más importante fue la visualización de lo que se estaba relatando, agua cristalina, lo verde, los animales; la posición del cuerpo agradable y la posición de las manos sentí la misma sensación de la meditación anterior...En el animal que pensé fue un caballo negro y brillante y el inicio del recorrido de este caballo fue de un lugar verde con una gran montaña verde atrás; empezó a galopar en forma lenta y poco a poco tomaba velocidad y empezaba a recorrer un camino largo, rodeada de una gran cadena de montañas, con bastante vegetación, en la cual tenía caídas de agua...Empecé estando en una tina, pero con el agua no caliente, sino que tibia y con bastante vapor; después me fui a unas termas con aguas cristalinas y donde emanaba bastante vapor…Empecé a dar vueltas en forma muy lenta; era como los gimnastas, dar vuelta hacia adentro.

Participante 12:

...Concentración inmediata, agrado por la música, pesadez en las manos no en los pies. Desconcentración por algo externo. Sentí que la cabeza se me iba lentamente hacia atrás sola, sin quererlo yo y muy pesada, cuando quise volverla a mi posición me sentí algo como mareada y el cuerpo muy pesado. Tenía los ojos cerrados pero me veía en esta misma habitación a ratos veía imágenes como una nubosidad y un camino en medio de esta y ruidos de agua fluyendo; en otro momento sentí como un susto y una angustia al sentir la disminución de la música; vi un hoyo cuadrado oscuro y profundo por el cual se iba mi nubosidad clara y mi música no quería que se fuera mi música...Pude relajar los músculos, me sentí muy bien; de las imágenes no recuerdo mucho...Sentí el ruido de un tren, no logré subirme al avión y viajar, pero si sentí el agua con un riachuelo y además lluvia muy fuerte...No tuve mucha concentración y afinidad con la piedra pero si me sentí tranquila… No logré concentrarme. Esta melodía me produjo rechazo. En un pequeño lapso de concentración vi una imagen de un templo lleno de monjes cantando esta música y me sentí flotar sentada en la misma silla incluso con ella más alto del resto de gente, presente y en el mismo lugar...Me concentré mucho mejor; vi nítidamente de acuerdo al relato de la carta; sentí muchas emociones sobre todo identificación con la tierra...Me visualicé con un elefante muy grande, lindo y dulce; antes de la música salí montada en él desde mi casa y sobrevolamos calles de la ciudad y traspasamos la cordillera hacia otros países; quería volar con él hasta el África y caminar por la selva, pero al escuchar la música sentía estar en un lugar muy distinto a la selva, pero muy lleno de vegetación con todo verde y pájaros cantando y una cascada de agua t solo quería quedarme allá...No logré concentrarme y sentir calor; sentí frío en la espalda y los pies. Muy relajada, agradable, pero con algunas incomodidades; dolor de cuello.

Participante 13:

...Primero un fondo negro azul apareciendo a trasluz una cabeza de águila, luego un caballo transformándose en un Pegaso que aparecía a través de un sol en degradaciones de azul y negro. Luego fue acercándose logrando visualizar un jinete que se sacó la máscara de su casco, un jinete medieval al cual no reconocí. Luego empezaron a salir (junto) al Pegaso con su jinete otras personas ubicándose, antes de ellas, otro caballero con armadura. Luego (aparece) una monja y detrás de ella un crucifijo; Luego como si fuera una cámara de video giré alrededor de este último y aparece una cara de un animal pequeño, muy bonito que cuando abre su boca y se transforma en perro con grandes dientes el cual es acariciado por manos con uñas grandes; luego seguí girando y la figura que se formó era igual a un dibujo que se formó con formas geométricas de circulares...Al jugar con la piedra tuve dos sensaciones. Salí de la habitación y visualicé una calle, un poste, un auto negro. Retrocedí hacia una esquina y quedé frente a una muralla blanca. Luego aparecí en una habitación viendo a otra persona pero paralelo con el juego de la piedra y cambiando su forma. Serie de imágenes como frente a un televisor. Luego un golpe me sacó...Una llama en una fuente sobre una mesa y yo girando. Luego desconcentración. Primero todo negro, luego una imagen de perro pequeño jugando en pasto; después un ave que observa una carretera con verdes campos (sur de Chile) a los costados de ella; luego se va la imagen y empiezo a sentir calor hasta transpirar...Un ave sobre un puente; luego veo un camión rampla; lo empiezo a seguir y veo, como los ojos de águila, los detalles del camión; partí pronto volando en momentos rápidamente; antes de la imagen (estoy) en una casa estilo japonés (desapareciendo) luego la imagen descrita…Paz, relajación total. Sentí que la luz disminuía como si tuviera los ojos abiertos...Recuerdo que salía de un edificio hacia el aeropuerto; se repetía la misma imagen a medida que cambiaba la música. Luego el avión destruido en una verde llanura. Luego a negro pero si escuchando parte de la música no toda la melodía; al volver mis manos estaban dormidas...Después de hacerla me sentí relajado y sentí como si flotara en el mar frente a una bahía con un gran peñasco a mi izquierda del oleaje rompiendo en la costa. Sentí una brisa en las manos y cabeza.

Participante 14:

...Al comienzo me imaginaba cargando una piedra gigante con manos y pies, que a medida iba pasando el tiempo sentía calor en manos y dedos lo cual sentía que no podía moverme como si estuviera en una caja, en que yo quería salir y no podía pero era muy agradable como si hubiera una tranquila paz. Pero igual quería salir de ese cuadrado. Me sentía como si estuviera solo; me agradaban los sonidos de la música; había siempre si, dentro de la música, alguien que tocara la puerta y cuando se acabó (la meditación) no quería abrir los ojos; quería seguir y fue como que me tenía que salir de la caja; siempre buscaba una luz dentro de lo oscuro, como seguir en un túnel y saber qué significa eso...Al comienzo, cada vez que apretaba las partes de los pies y soltaba era como si botaba lo malo; quedaba descansado, pero al llegar a las manos sentía placer, tranquilidad...Nunca me imaginé la piedra, solo al apretarla sentía vibraciones que subían desde los dedos hacia la cabeza y que cambiarlos de mano y empezar a hacer menos fuerza igual mantenía las vibraciones, como si estuviera lleno de energía; era muy agradable que jugaba con la energía; solo quería ir con la energía hacia arriba, es rico y en un momento pasó un vehículo y sentí que él había pasado muy cerca que me moví con el viento...En realidad no me gustó el Tíbet (música) y le encontré la armonía a los segundos y fue tomando tranquilidad sensaciones que en vez de ser circulares eran como verticales pero volvían a mí en los dedos pulgares ya que en momentos era como que los dedos estaban separados y me daba cuenta que estaban juntos. En la segunda (música japonesa) fue muy agradable...Fue una etapa neutra donde estaba tan lleno de energía que solo estaba de espectador que solo estaba sin sensaciones negativas, disfrutaba solamente...En realidad empecé siendo un caballo que partía desde la partida en club hípico que corría por un camino que a mi desde chico andaba (casa abuelo) pero de repente me veía dando vuelta del cielo dando círculos igual como un cometa pero en cosa de segundos vi que iba hacia un paisaje verde, cosa que era nuevo, pero en ese momento trataba de averiguar ¿cuál era ese lugar? Reaccionaba; hubo varios lapsos de lugares que no conocía pero al tratar de buscar o saber qué lugar era me desconcentraba pero era agradable una sensación de viajar volando siendo un caballo que volaba y aterrizaba. Fui a la cordillera y veía al caballo que se deslizaba hacia abajo y me dio frío...Me imaginaba que estaba al lado de una salamandra que absorbía calor y empezaba por las manos que subía por todo el cuerpo pero en la parte de la espalda sentía frío muy helado que desperté… Está muy bien; estaba en paz, tranquilidad, flotaba, no sentía nada...Bueno en realidad viajé en mi helicóptero pasé por muchas partes pero cuando sentía el agua caer me daba mucho frío; veía hasta la sombra de los pájaros, pero estaba muy relajado.

Junio 1999

Participante 15:

...En un primer momento me invadió una profunda sensación de tristeza producida por la música, en la que me veía bailando al compás de ella. Luego me sumergí en un colorido que venía de alguna parte de colores celeste y blanco que se mezclaban entre sí. De pronto sentí que ya estaba quedando algo así como en otra dimensión, pero no logré abstraerme totalmente. Sentí mis ojos llenos de lágrimas...Logré relajar musculatura casi total a excepción de la cara; nunca dejé de estar consciente y de estar acá...Sentí al tacto una sensación de tamaño, color que se mezclaban entre el negro y el blanco. En algún momento me fui sintiendo somnolienta y muy relajada y las imágenes que atravesaban por mi mente, que eran muchas y variadas fueron esfumándose hasta conseguir sentir una especie de sueño...Una tremenda sensación de desagrado al escuchar la música por ser tan repetitiva, monótona, lamentosa, densa. Se me pasó en forma fija la idea de monjes sin rostros en un ambiente obscuro, medieval… (Frente a un cambio de música) Esta música me produjo más relajación, los colores en blanco, amarillo con una idea de estar presenciando un funeral japonés. Mucho frío...Un profundo sentimiento mezclado de recuerdos, del encuentro con la naturaleza, el contacto con el agua, con la tierra, con el aire. Mezcla de nostalgia, de estar consciente de que esto tan hermoso como es la naturaleza el hombre la está destruyendo. Pena…Regresión, diferentes etapas de vivencias buenas y malas. Sensación de paz que me produjo un profundo sueño...En lugar de concentrarme en un solo animal, mi visión eran tres, una garza, un cisne, un felino, se mezclaban entre ellos. Luego de una larga pausa me vi envuelta en círculos de niebla o nubes que se me acercaban logrando con esto quedarme definitivamente con la garza volando a través del océano en un atardecer lleno de colorido. Volví al lugar de partida. Paz...Me visualicé en una hermosa playa de arenas blancas y me vi asoleándome la espalda. Curiosamente lo que se me calentaron fueron las manos en una forma impresionante. Frío en las piernas…La música, una vez más me transportó. En un comienzo, al escuchar la historia, se me fue produciendo una somnolencia que terminó por dormirme durante mucho rato. Luego me vi entre un grupo de hermosas mujeres, muy bien proporcionadas, en un escenario extremadamente hermoso y luminoso bailando al compás de esta música maravillosa. Los velos con que se acompañaban eran de color rosado y calipso. Luego el movimiento pasó de ser el baile del escenario al del agua. Movimiento lento y muy armonioso. Fue una relajación inolvidable.

Participante 16:

...Me sentí relajada, contenta, pero pasaban muchas ideas racionales en mi mente; sentí ruidos que interferían entre yo y la música. Pero descansé. Sentí constantemente un ruido de alguien que hacía sonar los dedos...Me relajé totalmente, fue agradable, estuve a punto de desdoblarme, pero al darme cuenta me dio susto y regresé...Me embargaron sentimientos de pena y llanto; me sentí muy cansada; el tacto con la piedra era agradable, la sentía mucho más al contacto con los dedos que con la palma de la mano. El color imaginado fue el mismo de la piedra; traté de cambiarlo pero volvía al mismo que era. Se me calentaron las manos y se calentó la piedra; me hubiese gustado dormirme durante la meditación; me sentía muy cansada...Maravillosa con la música del Tíbet; fue un sentir profundo una sensación y elevación, y me elevaba y elevaba, tal parecía que daba vueltas hacia atrás y volvía a darme vuelta, no habría salido de este estado maravilloso. Pero llegó la música del Japón y ya no fue lo mismo; volví a sentir mi cuerpo terrenal y volví a sentir lo mismo. Me quedo en Tíbet...Me cuesta expresar lo que sentí, no es muy claro, estuve siempre aquí y ahora, muy crítica del hombre actual y del sistema, de la destrucción del mundo y de la irracionalidad del ser humano, frente a la sabiduría y conciencia del jefe indio...Me sentí extraña, fueron sensaciones no muy claras, al comienzo me sentí agradable, después ya no tanto, estaba muy consciente de la historia, muy en el aquí y ahora, luego no logré irme de la realidad, creo que hasta me dormí; terminé con dolor de cabeza y mucho frío.

Participante 17:

...Sentí tranquilidad y levedad, vi muchos bordados de distintos colores, muy fuertes. En casi todo el rato me vi corriendo feliz y cada vez con mayor rapidez (sin cansarme) entre plantas y una acequia. Era una sensación de casi euforia, me dirigía hacia un final que se veía luminoso. En el medio de la meditación, me vi en una ciudad oscura, de noche, pero sin sentir miedo, y luego volví al campo, plantas, acequia y a la felicidad de correr y avanzar...Di dos vueltas por el cuerpo para relajar cada parte de mi cuerpo. Lo que más me costó fue relajar la cara, especialmente la mandíbula (estaba super apretada y adolorida). Luego, ya casi enteramente relajada me vi en una playa infinita, con un mar con olas tranquilas, con espumita blanca; hacía calor, pero rico y placentero. Me sentí liviana, feliz, en paz...Me sentí adormecida y/o relajada, pero me costó tener visualizaciones de cualquier tipo, es decir, no visualicé ninguna imagen. Pensé que la piedra era ploma (gris) con partes blancas, pero era negra con partes color café. En todo caso, después de salir de la relajación, me siento más tranquila y serena comparado cuando recién llegué hoy a la clase...Con la primera música del Tíbet sentí una sensación de oscuridad, de personas (y yo misma) arrastrando cadenas, por un camino árido y pedregoso, era como si estuviera pagando culpas, me sentía con el cuerpo muy pesado. Con la segunda música (del Japón) sentí que se alargaba mucho, y me cansaba que no terminara nunca. Sentí una sensación de mayor bienestar en comparación con la del Tíbet, incluso si tuviera que describirla como color, sería amarillo fuerte y luminoso, pero no cálido...Me sentí mucho más cómoda y relajada que en la meditación anterior, visualicé las flores (con su olor), la tierra, los pájaros, la brisa, el ruido del agua al correr. Me conmovió en especial la parte en que se refiere al maltrato y crueldad contra los animales. Desperté relajada, pensativa, un poco triste y con algo de frío...Sentí una sensación de que mi ser se limpiaba y se llenaba de energías botando todo lo sucio, molesto y pesado que sentía que tenía adentro. Quedé liviana, tranquila. Vi también o mejor dicho me sentí arrastrada hacia unos remolinos con mucha luz, preciosos y de colores pasteles. Me sentí en esos momentos llena de paz… (Viajes de transformación) Me vi como un perrito cocker spaniel, que salía desde la plaza que está a una cuadra de mi casa y desde ese momento yo me fundí con el perrito y corrí feliz, sin cansarme, recorriendo caminos, cerros, pastos, mar, calles, incluso el Parque del Recuerdo donde está mi papá (en ese momento solamente sentí mucha pena). Luego de recorrer millones de kilómetros siempre corriendo y feliz volví a mi casa muy contenta de estar nuevamente ahí. Terminé relajada, cansada y contenta...Me imaginé las estufas que ponen en el estadio del Banco para las fiestas, y que producen un calor espantoso. No se si por el lugar en que estaba me sentí bailando como en un remolino; la otra sensación extrema que sentí es caminando por la carretera (alrededor de) por una acequia con poca agua, pro que gracias a ella podía seguir caminando, me sentía exhausta y sin ningún tipo de ánimo, o sea indiferente o agotada, pero no feliz...Sentí un ruido como de helicóptero, y sentí como ruido del universo, como ataque de galaxias. Luego, con los ruidos de agua, pájaros, etc., sentí la idea de estar ahí mismo, sin preocupaciones de ningún tipo, ni siquiera de tiempo. (A veces se me cruzaban ideas de lo que fue mi vida de trabajo hoy: muy movida y complicada). Luego ya de vuelta, con el mismo ruido de helicóptero, me sentí feliz de volver. Fue muy placentera la sensación de cero preocupaciones.

Participante 18: