El virus de inmunodeficiencia humana

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Resumen

A nivel mundial se estima que sesenta y dos millones de personas viven con el VIH, con incremento vertiginoso de su incidencia y elevada mortalidad. Con el objetivo de recopilar información sobre el virus de la inmunodeficiencia humana, sus antecedentes históricos y estado actual, se realizó revisión bibliográfica sobre el comportamiento a nivel mundial, en Cuba y el municipio Caibarién, teniendo en cuenta la consideración de diversos autores nacionales e internacionales consultados de fuentes bibliográficas actualizadas, principalmente en la biblioteca electrónica científica SCIELO. Se concluye que el sida es una pandemia global con elevada morbimortalidad, sobre todo en la región africana, causada por el VIH, retrovirus del que se conocen dos tipos que infectan humanos, que actúan sobre los linfocitos T CD4+ debilitando el sistema inmunológico y conduce a enfermedades oportunistas y la muerte. En su origen se plantean diversas teorías. La historia natural de la enfermedad se caracteriza por un largo período asintomático, transmitiéndose por las vías sexual, sanguínea y perinatal. En la actualidad se desarrollan tratamientos que reducen o suprimen la replicación del virus, el más utilizado es la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA). En Cuba el Sistema Nacional de Salud realiza la atención integral a estos pacientes y ha logrado controlar la epidemia, disminuir las complicaciones y la mortalidad. En el presente se desarrollan nuevas perspectivas de tratamiento con vacunas para prevenir la infección que aún se encuentran en etapa de ensayo clínico y se espera sea lo más efectivo para detener esta pandemia.

Introducción

El Sida consiste en la incapacidad del sistema inmunitario para hacer frente a las infecciones y otros procesos patológicos, y se desarrolla cuando el nivel de Linfocitos T CD4 desciende por debajo de 200 células por mililitro de sangre.1,2

Cabe destacar la diferencia entre estar infectado por el VIH y padecer de sida. Una persona infectada por el VIH es seropositiva, y pasa a desarrollar un cuadro de sida cuando su nivel de linfocitos T CD4 (que son el tipo de células a las que ataca el virus) desciende por debajo de 200 células por mililitro de sangre o presenta enfermedad definitoria de SIDA (categoría C), clasificación CDC de Atlanta, 1993.3

El virus de la inmunodeficiencia humana VIH fue descubierto y considerado como el agente de la naciente epidemia de SIDA, por el equipo de Luc. Montagnier en Francia en 1983. Desde los inicios de la guerra del VIH en los 80, los especialistas comenzaron a proponer diferentes teorías acerca de su surgimiento. Algunos adujeron que era un arma biológica creada por el hombre, otros que había pasado de algunas especies de monos al hombre, y que surgió de una mutación biológica que lo hizo letal. Como otros agentes causantes de enfermedades infecciosas emergentes, el VIH pasó a los seres humanos por zoonosis, es decir por transmisión desde otras especies.4

La emergencia del sida y la identificación del VIH estimularon investigaciones que han permitido determinar que las variantes del VIH forman parte de un amplio grupo de lentivirus. El VIH es sumamente parecido a un virus que ataca a otros primates. Se trata del virus de inmunodeficiencia de los simios (Simian immunodeficiency virus, SIV), del que se conocen diversas cepas que se transmiten por vía sexual.[32] A diferencia del VIH, el virus de los primates no causa inmunodeficiencia en los organismos que lo hospedan, salvo en el caso del salto de una especie a otra.5

El VIH/sida es una pandemia global, habiéndose publicado casos en prácticamente todos los países. Actualmente se calcula que al menos 47 millones de adultos están infectados en todo el mundo, dos tercios de ellos se encuentran en África subsahariana y que el 50% de los casos son mujeres. En cuanto a estos cálculos sobre el número total de pacientes a nivel mundial, existen actualmente controversias; algunas entidades vinculadas a ONU/SIDA plantean que el número es realmente mucho mayor, situándolo en un aproximado de 62 millones. Se estima que 3.5 millones de menores de 15 años viven con el VIH. 6,7

África ha sido especialmente devastada por la pandemia, con índices de prevalencia verdaderamente extremos. En países como Zimbabwe y Botswana, los datos disponibles sobre la seroprevalencia indican que más del 30% de la población entre 15 y 49 años está infectada y en ciertos grupos de elevado riesgo en zonas urbanas, se sitúa actualmente por encima del 50%. Se calcula que hacia el 2015 la esperanza de vida al nacer en siete países africanos con poblaciones de adultos con tasas de prevalencia del VIH mayores del 20% será de 32 años. 8

En el caso de los países asiáticos, en particular India y China, la pandemia ha quedado por detrás de la africana. Sin embargo, el número de nuevos casos en esta región se está acelerando con rapidez y se proyecta la posibilidad de que exceda a la de África subsahariana durante la primera mitad del presente siglo. En la India se estiman en 4.6 millones los infectados, mientras que en China se calculan aproximadamente 1.5 millones de nuevos casos. Por otra parte, en países como Tailandia y Camboya se ha mantenido constante la tasa de infección en los últimos años. 7

Se observa con preocupación el vertiginoso crecimiento del SIDA en Europa Oriental y Asia Central, donde la tasa de infección comenzó a experimentar un rápido aumento desde mediados de la década de los 90 del pasado siglo luego en los Países Bálticos y en la Federación Rusa, en esta última se estima en aproximadamente 257 mil el número actual de casos.8

En América Latina existen aproximadamente 2,8 millones de personas viviendo con el VIH y 1 de cada 200 personas entre 15 y 49 años de edad está infectada, con un mayor ascenso epidemiológico en Centro América, Brasil, Venezuela y Colombia. Las defunciones se estiman actualmente en 70 mil.9

En el área del Caribe se exponen cifras de 1 millón de infectados, con un número de fallecidos actualmente calculado en 80 mil. Sobre esta región geográfica se plantea que en varios países actualmente 1 de cada 50 personas está infectada y que constituye la segunda de mayor prevalencia a nivel mundial. 3

Cuba ha puesto en práctica, desde hace varios años, un exitoso programa nacional de prevención y control de la infección por VIH, que tiene, entre otras misiones, las de contactar, entrevistar y seguir serológicamente por 1 año, a todos los contactos sexuales de los individuos que se diagnostican como seropositivos al virus. De esta forma se asegura el diagnóstico temprano de la enfermedad, lo que significa que la introducción del tratamiento antirretroviral será oportuna para lograr el máximo beneficio inmunológico al paciente. Esta acción disminuye además el riesgo de transmisión del VIH entre la población. Una vez confirmada la infección, el paciente es atendido de manera periódica en el Instituto de Medicina Tropical "Pedro Kourí" (IPK), nivel terciario del Sistema Nacional de Salud de Cuba y Centro de Referencia Nacional para SIDA. Un personal calificado se mantiene alerta en su evolución clínica e inmunológica con vistas a la introducción temprana del tratamiento y evitar la aparición de enfermedades oportunistas. 10,11

Desde 1986 y hasta el 2012 se han diagnosticado un total de 17 mil 625 casos de VIH, de los que han fallecido 2 mil 977 (2 mil 730 por sida y 247 por otras causas). La prevalencia conocida es de 14 mil 648 personas con VIH, de ellas 4 mil 735 clasificadas ya como casos de sida. En el año 2013 ocurrieron en el país 351 fallecidos por esta causa aumentando a 373 en el 2014 para una tasa ajustada ambos años de 2.5 fallecidos por cada 100 000 habitantes, con predominio del sexo masculino que aportaron 284 defunciones en el 2013 y 309 en el 2014 con tasas específicas de 3.9 y 4.1 por cada 100 000 habitantes de este sexo, respectivamente.

Cuba ha logrado controlar la mortalidad por causa del virus gracias al tratamiento del 100 % de las personas detectadas con SIDA, con antirretrovirales fabricados en su gran mayoría en el propio país, mantiene una baja tasa de crecimiento de VIH, constituyendo una excepción en el área del Caribe con una prevalencia en adultos por debajo de 0,1 %. La epidemia está caracterizada como concentrada de crecimiento lento y el nivel de incidencia de esta infección es mínimo en la población infantil.12

Se mantienen eliminadas como problema de salud la transmisión por sangre y sus derivados y el materno infantil, siendo la sexual la forma de transmisión de más del 99% de los casos diagnosticados. En los últimos 6 años los grupos de edades más afectados se mantienen en el rango de los 20 a 29 años.11

En el municipio Caibarién desde el comienzo de la epidemia se han diagnosticado 70 casos de los que han fallecido 20 de ellos, prevaleciendo 50 con la enfermedad que se han acogido al sistema de atención ambulatoria. De estos el 76 por ciento son masculinos. En el año 2015 solo existió una incidencia de dos casos pertenecientes al área de salud del policlínico Pablo Agüero Guedes en ell Consejo Popular número 3.13

Teniendo en cuenta que esta epidemia constituye un importante problema de salud a nivel mundial y que nuestro país no está excepto al mismo, nos propusimos realizar la presente revisión bibliográfica con el siguiente objetivo:

DESARROLLO

Referentes históricos del surgimiento de la epidemia del VIH/sida

La era del SIDA empezó oficialmente el 5 de junio de 1981, cuando el Center for Disease Control and Prevention (Centro para la prevención control de enfermedades) de Estados Unidos convocó una conferencia de prensa donde describió cinco casos de neumonía por Pneumocystis carinii en Los Ángeles. Al mes siguiente se constataron varios casos de Sarcoma de Kaposi, un tipo de cáncer de piel. Las primeras constataciones de estos casos fueron realizadas por el Dr. Michael Gottlieb de San Francisco. A pesar de ser éstas dos enfermedades conocidas su aparición conjunta en varios pacientes llamó la atención. La mayoría de estos individuos eran hombres homosexuales, sexualmente activos, muchos de los cuales también sufrían otras enfermedades crónicas que posteriormente se identificaron como infecciones oportunistas. Las pruebas sanguíneas en estos pacientes, mostraron que carecían del número adecuado de un tipo de células sanguíneas llamadas T CD4+. Estos pacientes fallecieron en su mayoría pocos meses después.4

A pesar del hecho de que los primeros casos de sida fueron descubiertos en los Estados Unidos, la epidemia VIH probablemente se originó en África. Los análisis filogenéticos y de secuenciación han provisto evidencia de que el VIH-1 se originó de una cepa de virus de inmunodeficiencia del simio (VIS) en el chimpancé de África Centro-occidental. El VIH-2 probablemente descendió de una forma de virus de inmunodeficiencia del simio encontrado en el mangebey manchado de África Occidental (West African Sooty Mangebey). Se ha formulado la hipótesis de que el VIH saltó de los chimpancés a los humanos a través o bien del contacto entre la sangre del animal muerto con heridas o cortes abiertos en cazadores o por la ingestión de carne de chimpancé cocinada de modo inapropiado.3.4

Ya en 1982 la enfermedad fue bautizada oficialmente con el nombre de síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) y dos años más tarde se sostuvieron distintas teorías sobre su posible causa. La más apoyada planteaba un origen vírico y su apoyo, era básicamente epidemiológico.

En el año 1984, fue aislado el virus. La revelación del agente causal permitió el desarrollo de un anticuerpo, el cual se comenzó utilizar para identificar dentro de los grupos de riesgo a los infectados, así como posibilitó el inicio de investigaciones sobre posibles tratamientos y la creación de una vacuna.4

La mayoría de las personas consideraron al SIDA como un castigo de Dios por el pecado de la homosexualidad. Nada logró explicar por qué las lesbianas no constituían un grupo de riesgo.10

Adquirió fama pasajera como posible agente causal el nitrito de anilo, que posee acción inmunosupresora y se utilizaba con el fin de activar el proceso sexual. Al demostrarse que el SIDA se presentaba también en personas que no usaban esta sustancia, se eliminó a los nitritos como agentes causales.14

Una de las teorías más discutidas plantea que el VIH proviene de monos cazados por los seres humanos y que se transmitió al hombre a principios del siglo pasado. La misma se basa en el emparentamiento de algunas cepas del virus de la inmunodeficiencia Simia (VIS) y el VIH. Las cepas del VIH-1 son muy parecidas a las del VIScpz del chimpancé, con una homología de secuencias de alrededor del 84 %; mientras que el VIH-2 está emparentado con el VISsm del Sooti mangabey y el VISmac del Macaco, con homologías del 82-89 % y 82-86 % respectivamente. Así, a través de la caza de monos como alimento y la inyección de su sangre al hombre en ciertas tribus, en busca de rejuvenecimiento, se pudo adquirir la enfermedad. Una vez infectado un hombre en alguna región del bosque africano, su paso al mundo urbano y su difusión se explicaría a través de los fenómenos demográficos y sociales que tuvieron lugar en ese continente.4,15

Por otra parte, comenzaron las campañas masivas de vacunación, con el riesgo, en algunos casos, del uso de la misma jeringuilla con más que dudosas condiciones de esterilización. Una consideración muy especial requiere, como muy probable causa de transmisión al mundo occidental, la masiva extracción de sangre realizada en la década de los 60 para la producción de factores de coagulación, especialmente teniendo en cuenta que para obtener un lote de factor VII se necesitaba mezclar de 1 500 a 2 000 unidades de sangre de distintas personas. Una única unidad de sangre que estuviera contaminada, contaminaría todo el lote, que luego se distribuiría a diversas personas que se verían afectadas. Además de la posible introducción del virus a través de la vacuna contra la poliomielitis, desarrollada en cultivos de células renales de chimpancés que estuviesen infectados por el VIS y de la vacuna contra la hepatitis B desarrollada parcialmente en chimpancés, que fue utilizada de manera preventiva en hombres homosexuales de la ciudad de Nueva Cork y en nativos de África Central, en la primera mitad de la década de los 70.16

Otra teoría enuncia que el VIH fue desarrollado como parte de un programa de armas biológicas. Según los estudios del profesor Jacob Segal, antiguo director del Instituto Biológico de Berlín, el genoma del VIH es casi idéntico al del virus Maedi-Visna, que provoca una afección cerebral del ganado ovino y no se transmite al ser humano. El 3 % que difiere, corresponde con total exactitud a un fragmento del código genético del HTLV-I, que provoca una forma de leucemia que ataca las células T y raramente resulta fatal.

El doctor Segal plantea que la única explicación posible a este fenómeno sería la hibridación de estos 2 virus mediante ingeniería genética. El potencial destructivo del VIH podría haber sido incluso previsto por sus creadores ya que su patología combina los efectos complementarios de ambas enfermedades. Los pacientes que no fallecen a causa de la deficiencia inmunológica, terminan presentando el mismo tipo de afección cerebral de las ovejas infectadas por el Visna.17

Un documento fechado el 9 de julio de 1969 transcribe la comparecencia del doctor Donald Mc Arthur, Director Adjunto de Investigaciones y Tecnología del Departamento de Defensa, ante el Subcomité de Dotaciones del Congreso de los Estados Unidos, órgano encargado de la asignación de presupuestos militares. Durante su intervención, el doctor Mc Arthur solicitó a la Cámara una partida presupuestaria de 10 millones de dólares a fin de sufragar el desarrollo, en menos de 10 años, de una nueva arma biológica consistente en un microorganismo contagioso capaz de destruir el sistema inmunitario humano: «Un microorganismo infeccioso que diferirá en ciertos aspectos importantes de cualquier agente patógeno conocido. Lo más importante es que podrá ser refractario al sistema inmunológico y terapéutico del que dependemos para mantener una relativa inmunidad ante las enfermedades infecciosas…» «Un programa de investigación que explique la variabilidad de este planteamiento podría ser completado en aproximadamente 5 años, con un costo total de 10 millones de dólares…» «Existe poca duda de que el enemigo pueda desarrollar un elemento similar, enfrentándonos ante una importante área de inferioridad potencial en una tecnología militar sobre la que no contamos con un programa de investigación adecuado.

Las investigaciones del doctor Segal describen que existen pruebas, cuando menos circunstanciales, como para completar la pesadilla ideada por el doctor Mc Arthur. En el año 1975, la Sección de Virus del Centro de Investigación sobre Armamento Biológico de Fort Detrik, Maryland (EE.UU.) pasó a denominarse Centro Frederick de Investigación sobre el Cáncer, dependiente del Instituto Nacional del Cáncer, organismo que, junto al Centro de Control y Prevención de Enfermedades, tuvo un notable protagonismo en el desarrollo del arsenal biológico estadounidense. Allí prestaba sus servicios por aquel entonces el doctor Robert Gallo, quien curiosamente descubrió en 1984 la existencia del VIH y anunció la teoría del origen africano de la enfermedad y su hipótesis de la semejanza entre el VIH y el STLV-III, un virus de los simios africanos que según él habría sido transmitido a los humanos a través de una mordedura; a partir de ahí, fundamentalmente por medio del sexo y las transfusiones de sangre, la enfermedad se habría ido extendiendo hasta alcanzar los niveles actuales.

Existen evidencias de que durante la primera mitad de la década de los 70, el doctor Gallo estuvo trabajando para la CIA en el marco de un proyecto secreto denominado MK-Naomi relativo al desarrollo de armas biológicas, muy similares a lo que hoy conocemos como el SIDA o el Ébola. Durante la etapa en que este programa estuvo en funcionamiento, arreció la incidencia de ciertos microorganismos infecciosos como la Escherichia coli 157, los Meningococos, así como de nuevos virus como el Ébola, el Hanta y la hepatitis C entre otros. También se verificaron aumentos en la mortalidad asociadas a cánceres de los tejidos blandos como el de próstata, el de mama o los linfomas; todos ellos comúnmente achacados a la exposición a contaminantes químicos y ambientales o a la acción de toxinas de origen artificial.

En relación con el proyecto MK-Naomi, el director de la CIA en aquel entonces, William Colby, admitió que el interés de la agencia en el armamento biológico estaba directamente vinculado a las operaciones encubiertas realizadas en Zaire, Angola y Sudán; los países más castigados por el SIDA y el Ébola. Nathan Gordon, jefe de la Sección Química de la Dirección de Servicios Técnicos de la CIA, declaró además que la ingente cantidad de material biológico almacenada por la agencia, era susceptible de ser empleada en proyectos de inmunización masiva, desarrollo de nuevas vacunas e investigación sobre el cáncer. Este habría sido el campo en que el doctor Gallo estuvo ocupado durante su pertenencia al servicio de inteligencia. En Fort Detrik, entre el otoño de 1977 y la primavera de 1978 habría nacido el VIH, concretamente en uno de los laboratorios P4 de máxima seguridad, en que habrían combinado los materiales genéticos del Visna y el HTLV-I.

La fase experimental se habría llevado a cabo empleando como conejillos de indias a convictos de diversas prisiones federales, a los que se habría ofrecido la conmutación de sus penas a cambio de su colaboración en un programa de investigación médica, una práctica habitual, aunque de sospechosa ética, en el sistema norteamericano. Todo habría sido un peldaño más en la sórdida historia de la experimentación con los seres humanos. Los padres del VIH no sospecharon que la enfermedad pudiera tener un período de incubación tan enormemente largo. Al no apreciar los científicos ningún tipo de síntomas en los sujetos, el experimento fue considerado como un fracaso y los «conejillos» puestos en libertad, tal y como se les había prometido. A partir de ese momento la epidemia se convirtió en incontrolable. El alto porcentaje de toxicomanía y homosexualidad entre los reclusos fue seguramente lo que provocó que estos colectivos hayan sido los más castigados por la enfermedad desde que aparecieran los primeros casos entre la comunidad homosexual de Nueva York.4,5

El hecho de que pacientes enfermos del SIDA compartieran varias características (edad, raza, ciudad de residencia, tendencia sexual) hizo pensar que se tratara de un mismo agente infeccioso capaz de producir la enfermedad. Pronto se llegó a sospechar algo de una extraordinaria importancia: la posible existencia de un indeterminado período durante el cual la persona infectada por el supuesto agente causal careciera de síntomas antes de desarrollar la enfermedad, lo que a su vez supondría que el número de individuos capaces de transmitir el agente era mucho mayor que el número de casos descritos por el Centro de Control de Enfermedades.

La evidencia epidemiológica apuntaba hacia un agente infeccioso que se transmitía a través de determinados fluidos corporales, incluidos la sangre y los hemoderivados. Del mismo modo se podía empezar a constatar que la transmisión homosexual, en comparación con la heterosexual, variaba de un país a otro. Varios expertos en Salud Pública llegaron a la conclusión de que dicho comportamiento solo podía explicarse si el sida era originado por un agente infeccioso transmisible a la manera del virus de la hepatitis B: por contacto sexual, por inoculación de sangre o de hemoderivados y de la madre infectada a su hijo. A finales de 1982 muchos investigadores estaban ya convencidos de que el sida era producido por un agente que se encontrase en la sangre y el semen, y cuya acción provocase la pérdida de células T4.16,18

Se pensó que el causante de la enfermedad podría ser un retrovirus por dos razones: el único agente conocido hasta el momento capaz de infectar células T, era un retrovirus que se transmitía a través de contactos sexuales y sanguíneos y porque el retrovirus conocido como «Virus de la Leucemia Felina» podía ocasionar inmunodepresión.19

El 3 de enero de 1983, en el hospital parisino de La Pitié, el grupo del profesor Rozenbaum y el doctor Françoise Brun-Vezinet, le extirparon un ganglio cervical a Brugière, un paciente homosexual de 33 años de edad, del que se sospechaba estuviera enfermo del SIDA. El profesor Luc Montagnier, del Instituto Pasteur, examinó la biopsia del ganglio. Procedieron a separar los linfocitos T de este tejido y se preparó un cultivo con IL-2 y con anticuerpos contra interferón. Quince días después, el doctor Barré-Sinoussi detectó indicios de la enzima transcriptasa reversa en el sobrenadante de los cultivos, lo cual señalaba la presencia de un retrovirus. En febrero de ese mismo año, el profesor Charles Daguet, obtuvo la imagen de un nuevo virus sirviéndose de un microscopio electrónico, la fotografía es tomada de la misma muestra extirpada al joven francés. Al continuar con la serie de experimentos, los cultivos se expusieron a anticuerpos contra el retrovirus HTLV-I (Human T-cell Linphotropic Virus, virus linfotrópico humano de células T), descubierto por el doctor Robert Gallo, de los Estados Unidos y se sometieron a microscopia electrónica. Los resultados revelaron que se trataba de un virus diferente a los virus linfotrópicos de células T hasta ese tiempo descritos.

El 20 de mayo de 1983, la revista Science publica el descubrimiento del profesor Montagnier, quien informa que ha aislado el virus del SIDA y lo denomina LAV (Lynphadenopathy Associated Virus, virus asociado a linfadenopatías). En el artículo se señala que el paciente aún no poseía los signos característicos del SIDA. Sin embargo, la comunidad científica no dio excesivo crédito al hallazgo de este virólogo francés poco conocido por aquellos días.4

En un intento por caracterizar con mayor precisión al virus, Montagnier y su equipo de investigadores intentaron cultivarlo a partir de la muestra BRV en diferentes líneas de células T, sin éxito al inicio. Sin embargo, a través de un intenso esfuerzo del equipo del doctor Gallo, en el que se destacó el doctor Mikulas Popovic, logran la purificación, aislamiento y cultivo, así como una prueba diagnóstica del virus.

El 24 de abril de 1984, la entonces Secretaria de Salud de los Estados Unidos, Margaret Heckler, anuncia que el profesor Robert Gallo ha descubierto el virus del SIDA. Este virus, según el propio profesor, era de la misma familia del HTLV-I, denominándolo entonces HTLV-III. Estos resultados fueron publicados en cuatro artículos de la revista Science en mayo de ese mismo año.

A partir de ese momento se desata una polémica entre Francia y Estados Unidos a raíz de la «paternidad» del descubrimiento. Las implicaciones económicas del descubrimiento y los derechos que el hallazgo llevaba aparejado obligaron a una reunión del más alto nivel. El presidente norteamericano Ronald Reagan y el primer ministro francés Jacques Chirac definieron una doble paternidad a Gallo-Montagnier. Obligado por la diplomacia, Luc Montagnier, el padre histórico del virus, aceptó compartir el descubrimiento. Meses después, el inglés Robert Weiss demuestra que el LAV y el HTLV-III eran el mismo y único virus. 5

En agosto de 1984, el doctor Jay Levy y su grupo, de la Universidad de San Francisco, informaron, de forma independiente, el aislamiento de un retrovirus en pacientes con SIDA en la ciudad de San Francisco. Levy lo llamó ARV (AIDS Related Virus, virus relacionado con el SIDA). También en 1984 se identificó la molécula CD4 como receptor para el virus, lo cual explicaba la vía de entrada a la célula, evento de primordial importancia para estudiar el ciclo biológico del virus.14

En 1985 se llevó a cabo la clonación y secuenciación del virus y una caracterización precisa de las proteínas de su envoltura. En 1986 existían diversos nombres para el virus en cuestión, entre estos se encontraban: LAV, HTLV-III, ARV e IDAV (Inmunodeficiency Associated Virus, virus asociado a inmunodeficiencia), inclusive se le denominaba en términos compuestos como LAV/HTLV-III. Por lo anterior, en mayo de 1986, el Subcomité de Retrovirus del Comité Internacional de Taxonomía Viral, presidido por Harold Vormus, publicó en Science una carta donde se propuso el nombre de virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), el cual fue ampliamente aceptado por la comunidad internacional. Myron Essex y Robert Gallo, a pesar de ser miembros de dicho Subcomité, no firmaron la carta. Ese mismo año, el grupo del doctor Montagnier identificó en París a un nuevo retrovirus en un paciente originario de Cabo Verde, con síntomas similares a los del SIDA; se llegó a la conclusión de que se trataba de un nuevo tipo de virus, denominándosele VIH-2.

Hasta la fecha son dos los Virus de la Inmunodeficiencia Humana conocidos, cada uno con una distribución territorial sui generis, pero comparten gran similitud en cuanto a los aspectos clínicos y epidemiológicos. Mientras el VIH-1 se extiende por América, África Central y Europa, presentando una mayor virulencia; el VIH-2 es endémico en África Occidental, con difusión relativamente rara en Europa y Brasil. 7

Puntos de vista alternativos:

Respecto a la presencia y origen del VIH existen puntos de vista alternativos al consenso científico. Incluyen la teoría de E. Hooper de que la barrera de especie fue atravesada como consecuencia de la utilización de riñones infectados de chimpancé para producir vacunas contra la polio, o la opinión muy extendida entre jóvenes africanos de que el VIH es un arma biológica desarrollada por Estados Unidos contra los africanos, teoría que defienden debido a la extraña facilidad del virus en mutar de diferente forma en varios cuerpos infectados o en su misterioso origen aún no descubierto más de dos décadas después del primer caso de sida.8

Existen numerosos activistas, científicos y premios nobeles como Kary Mullis que niegan que el sida sea causado por el VIH, algunos de los cuales incluso dudan de la misma existencia del virus aquí descrito. Muchos niegan también que exista el sida como entidad nosológica (una enfermedad singular bien definida) interpretando que la diversidad de formas epidemiológicas y clínicas es propia de una pluralidad de enfermedades que errónea o interesadamente son interpretadas como una sola.6

Características del virus del VIH

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) pertenece a la familia retrovirus. Hay esencialmente dos tipos de VIH que infectan humanos: el VIH-1 y el VIH-2. En términos de riesgo de transmisión de VIH y progresión a sida; el VIH-1 es más fácilmente transmisible y más virulento. El VIH-1 da cuenta de la mayoría de las infecciones de VIH en el mundo. El VIH-2 parece estar más restringido a África Occidental, pero ha habido informes ocasionales de VIH-2 en otras regiones del mundo en desarrollo.7

También han existido informes de coinfecciones de VIH-1 y HIV-2 en el mismo individuo, muy comúnmente en África Occidental. El VIH-1 puede después ser clasificado en 3 grupos: "M," "N," y "O." El grupo M es el mayor ("major") o principal ("main") y explica la mayoría (> 90%) de todas las infecciones de VIH del mundo. El grupo O se refiere al grupo "externo" ("outlier") y parece estar restringido al África Central y Occidental. El grupo N, raramente observado, es un grupo nuevo de VIH que fue identificado en 1998 en Camerún.8

Como en los demás retrovirus, la información genética del virus está en forma de ARN, para la síntesis de proteínas estructurales, las cuales al unirse conformarán al nuevo virus (virión); es decir sus características hereditarias, que le son necesarias para replicarse. Habitualmente, en la naturaleza el ADN o ácido desoxirribonucleico es una fuente de material genético desde la que se producirá una copia simple de ARN, pero en el caso del VIH, éste logra invertir el sentido de la información, produciendo ADN a partir de su simple copia de ARN, operación que se denomina transcripción inversa, característica de los retrovirus. El virus inserta su información genética en el mecanismo de reproducción de la célula (núcleo celular), gracias a la acción de la transcriptasa reversa y las integrasas.19

Cómo ocurre la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana

Normalmente, los glóbulos blancos y anticuerpos atacan y destruyen a cualquier organismo extraño que entra al cuerpo humano. Esta respuesta es coordinada por un tipo de células llamados linfocitos CD4.

Desafortunadamente, el VIH ataca específicamente a las células que expresan el receptor CD4, una de las más importantes son los linfocitos T CD4+ y entra en ellos. Una vez dentro, el virus transforma su material genético de cadena simple (ARN) a uno de cadena doble (ADN) para incorporarlo al material genético propio del huésped (persona infectada) y lo utiliza para replicarse o hacer copias de sí mismo. Cuando las nuevas copias del virus salen de las células a la sangre, buscan a otras células para atacar. Mientras, las células de donde salieron mueren. Este ciclo se repite una y otra vez.20

Para defenderse de esta producción de virus, el sistema inmune de una persona produce muchas células CD4 diariamente. Paulatinamente el número de células CD4 disminuye, por lo que la persona sufre de inmunodeficiencia, lo cual significa que no puede defenderse de otros virus, bacterias, hongos y parásitos que causan enfermedades, lo que deja al individuo susceptible de sufrir enfermedades que una persona sana sería capaz de enfrentar, como la neumonía atípica y la meningitis atípica. Estas enfermedades son principalmente infecciones oportunistas. Dado que el organismo posee mecanismos de control de crecimiento celular dependiente de células CD4, la destrucción progresiva de estas células ocasionará que estos mecanismos no sean adecuadamente regulados, lo que origina en consecuencia la presencia de algunas neoplasias (cáncer) que no ocurrirían en personas «sanas». El VIH, además, es capaz de infectar células cerebrales, causando algunas afecciones neurológicas.21

Como en los demás retrovirus, la información genética del virus está en forma de ARN, que contiene las «instrucciones» para la síntesis de proteínas estructurales, las cuales al unirse conformarán al nuevo virus (virión); es decir sus características hereditarias, que le son necesarias para replicarse. Habitualmente, en la naturaleza el ADN o ácido desoxirribonucleico es una fuente de material genético desde la que se producirá una copia simple de ARN, pero en el caso del VIH, éste logra invertir el sentido de la información, produciendo ADN a partir de su simple copia de ARN, operación que se denomina transcripción inversa, característica de los retrovirus. El virus inserta su información genética en el mecanismo de reproducción de la célula (núcleo celular), gracias a la acción de la transcriptasa reversa.19

Historia natural de la enfermedad

La historia natural de la enfermedad está caracterizada por un período asintomático posterior a la infección, que tiene como promedio 10 años, pero que puede ser variable. La aparición de las complicaciones clínicas ocurre por lo general después de este período, y los pacientes son conocidos como progresores típicos. Sin embargo, existen los progresores rápidos, que evolucionan a la enfermedad en 2 o 3 años y los progresores lentos que se mantienen asintomáticos por más tiempo del período típico. Estas diferencias en la respuesta frente a un mismo agente causal se atribuyen a factores virales o del hospedero, o ambos; de estos últimos fundamentalmente el estado inmunológico en el momento de la infección y las variaciones individuales de respuesta inmunológica.

Se dice que una persona padece de sida cuando su organismo, debido a la inmunodeficiencia provocada por el VIH, no es capaz de ofrecer una respuesta inmune adecuada contra las infecciones que aquejan a los seres humanos. 14

Ciclo de vida del VIH:

Enlace y fusión: El VIH empieza su ciclo de vida cuando se liga a un receptor CD4 y a uno de dos co-receptores en la superficie de un linfocito T CD4 + . Luego el virus se fusiona con la célula anfitriona. Después de la fusión, el virus libera el ARN, su material genético, dentro de la célula anfitriona.

Transcripción inversa: Una enzima del VIH, conocida como transcriptasa inversa convierte la cadena simple del ARN vírico en cadena doble de ADN vírico.

Integración: El nuevo ADN del VIH que se forma entra al núcleo de la célula anfitriona, donde una enzima del VIH llamada integrasa "esconde" el ADN vírico dentro del propio ADN de la célula anfitriona. El ADN del VIH integrado se llama provirus. El provirus puede permanecer inactivo por varios años sin producir nuevas copias del VIH o produciendo muy pocas.

Transcripción: Cuando la célula anfitriona recibe señal para volverse activa, el provirus usa una enzima anfitriona llamada polimerasa del ARN para crear copias del material genómico del VIH y segmentos más cortos del ARN conocidos como ARN mensajero (ARNm). El ARNm se utiliza como modelo o patrón para la formación de cadenas largas de proteínas del VIH.

Ensamblaje: La enzima del VIH llamada proteasa divide las cadenas largas de proteínas del VIH en pequeñas proteínas individuales. A medida que las proteínas pequeñas del VIH se unen a las copias del material genético del ARN del VIH, se ensambla una nueva partícula del virus.

Gemación: El nuevo virus ensamblado "brota" de la célula anfitriona. Durante la gemación, el nuevo virus acapara parte de la envoltura exterior de la célula. A esta envoltura, que actúa como recubrimiento, le brotan combinaciones de proteína y azúcar, conocidas como glucoproteínas del VIH. Estas glucoproteínas del VIH son necesarias para que el virus se ligue al CD4 y a los co-receptores. Las nuevas copias del VIH pueden ahora pasar a infectar a otras células.

Replicación: Las células que el VIH invade son esencialmente los linfocitos T CD4+, pero también en menor medida los monocitos/macrófagos, las células dendríticas, las células de Langerhans y las células de microglía del cerebro. La replicación viral tiene pues lugar en tejidos diversos (de ganglios linfáticos, intestino, cerebro, timo,…). Los órganos linfoides, sobre todo los ganglios linfáticos, constituyen la principal sede de su replicación. El virus está presente en numerosos líquidos del organismo, en particular la sangre y las secreciones genitales.

La replicación del virus se desarrolla en las siguientes etapas:

La fijación: representa la primera etapa en la invasión de una célula. Se basa en el reconocimiento mutuo y acoplamiento de proteínas de la envoltura del virión, las gp120 y gp41, y los receptores de la célula blanca, los CD4. Este reconocimiento no es posible sin ayuda de correceptores propios de las células susceptibles de ser invadidas; en el caso de los macrófagos son los CCR5 y en el caso de los LT4, los CXCR4, que interactúan con la proteína superficial. Macrófagos y LT4 tienen en común su principal receptor: el receptor CD4. Este reconocimiento es condición obligada para que el virus llegue a penetrar en la célula y continuar con el proceso de infección.

La penetración: es el segundo paso, una vez reconocido el virión por los receptores de superficie, se vacía dentro de la célula fusionándose la envoltura lipídica del virión con la membrana plasmática de la célula. Protegidos por la cápside y las nucleocápsides, los dos ARN mensajeros que forman el genoma viral y sus proteínas asociadas se encuentran ahora en el citoplasma. Luego ocurre la eliminación de las cubiertas proteicas, cápside y nucleocápsides, quedando el ARN vírico libre en el citoplasma y listo para ser procesado.

La transcripción inversa del ARN vírico para formar ADNc (ADN complementario, monocatenario) con la misma información: Cada una de las dos moléculas de ARN llega desde el virión asociada a una molécula de transcriptasa inversa que se ocupa del proceso. Las dos moléculas de ADNc se asocian para formar una molécula de ADN, que es la forma química de guardar la información que una célula eucariota es capaz de procesar.

Integración del genoma vírico en el genoma de la célula huésped: Para ello penetra en el núcleo y se inserta en el ADN celular con ayuda de una integrasa, que procede del virión infectante.

La transcripción del ADN vírico por los mecanismos normales de la célula: El resultado de la transcripción es un ARNm (ARN mensajero).El ARNm obtenido es complejo, constituido por una sucesión de intrones (partes no informativas) y exones (partes informativas). Debe ser procesado por cortes y reempalmes antes de que la información que contiene pueda servir para fabricar las proteínas correspondientes. Una vez procesado, el ARNm puede salir del núcleo a través de los poros nucleares.

Traducción: Una vez en el citoplasma el ARNm proporciona la información para la traducción, es decir, la síntesis de proteínas, que es realizada a través del aparato molecular correspondiente, del que forman la parte fundamental los ribosomas. El resultado de la traducción no consiste inmediatamente en proteínas funcionales, sino en poliproteínas que aún deben ser cortadas en fragmentos. Por acción de peptidasas específicas del VIH, las poliproteínas producto de la traducción son procesadas, cortándolas, para formar las proteínas constitutivas del virus. Las proteínas víricas fabricadas se ensamblan, junto con ARN provirales, para formar los componentes internos de la estructura del virión, los que constituyen la cápside y su contenido.

Gemación: El último paso, ocurre cuando los nucleoides víricos se aproximan a la membrana plasmática y se hacen envolver en una verruga que termina por desprenderse, formando un nuevo virión o partícula infectante. En cada célula infectada se ensamblan varios miles de nuevos viriones, aunque muchos son incompletos y no pueden infectar.6

Transmisión del VIH/sida

Como vías principales de trasmisión se consideran: la sexual, la sanguínea y la perinatal (de madre a hijo). La infección por VIH se presenta en diversas etapas identificadas por un conjunto de síntomas en indicadores clínico. En ausencia de un tratamiento adecuado el virus se replica constantemente e infecta al sistema inmunológico de los seres humanos, al término de un período que se puede prolongar por varios años el VIH se vuelve resistente a las defensas naturales del cuerpo y destruye el sistema inmune del portador, de esta manera la persona seropositivo queda expuesta a diversas enfermedades oportunistas y puede fallecer.18,23