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Vivencias de la sexualidad en estudiantes universitarios



Resumen

Introducción: una de las claves para vivir una sexualidad sana y placentera y obtener la máxima satisfacción en las relaciones íntimas, es poseer una adecuada educación sexual.

Objetivo: identificar las vivencias de la sexualidad en estudiantes universitarios.

Métodos: investigación descriptiva de corte transversal realizada en la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo, Ecuador, durante el 2009 y 2010. Se diseñó una encuesta para indagar sobre características generales, comportamientos, conocimientos, opiniones y fuentes de información en sexualidad. Los datos fueron recogidos mediante un sistema informatizado de encuestas web en una muestra probabilística estratificada por facultad, grupos focales y a través de las respuestas de los estudiantes a preguntas e inquietudes sobre la sexualidad.

Resultados: la población universitaria es joven, la mayoría solteros y activos sexualmente, predominaron diferencias en el comportamiento sexual según el sexo, los hombres tenían mayores probabilidades de riesgo sexual. Tenìan dificultades para entender el significado de la sexualidad, desconocían los derechos sexuales y reproductivos y las medidas efectivas para evitar infecciones de trasmisión sexual, de hecho, el 17,86 % nunca utilizó preservativo en sus relaciones sexuales y persistían los pensamientos tradicionales ante temas sexuales. La principal fuente de información para la mayoría fueron los amigos y entre las temáticas preferidas estaban las relacionadas con la esfera erótica y placentera, reproductiva y de prevención de las infecciones de transmisión sexual.

Conclusiones: la educación sexual es deficiente o nula entre los jóvenes universitarios y la familia, la universidad y los diferentes espacios de socialización, no figuran como ejes formativos en este ámbito.

Palabras clave: vivencias de la sexualidad, jóvenes universitarios, comportamientos sexuales, conocimientos en sexualidad, opiniones y fuentes de información en sexualidad, educación sexual en la universidad.

Introducción

Las personas menores de 25 años de edad constituyen el 43 % de la población mundial. En todo el mundo en desarrollo, los científicos sociales y los responsables políticos aspiran a aprovechar al máximo las grandes poblaciones de jóvenes para estimular el crecimiento económico y el desarrollo. Pero el éxito depende de su capacidad para aprovechar las oportunidades educacionales y económicas que vayan surgiendo y superar los obstáculos que se interponen a su salud sexual y reproductiva y al ejercicio de sus derechos en esta esfera.1

Para muchos de estos jóvenes este no será un período de transición saludable en el cual adquieran habilidades y valores que les permitan en el futuro ser padres responsables, buenos trabajadores, cualquiera sea la profesión u oficio que desempeñen, en fin, que sean buenos contribuyentes a la sociedad donde vivan. La salud y la vida de una gran parte de ellos, ahora y en los próximos años, corren peligro. Tomar medidas para reducir las tasas de infección por el virus de inmnodeficiencia humana (VIH) y otras infecciones de trasmisión sexual (ITS), embarazos precoces, abortos en condiciones de riesgo, no solo protegerá la salud del joven, sino que reducirá los costos para la sociedad, tanto a corto como a largo plazo. Muchos son los peligros que les acechan, entre ellos, cada año ocurren, por lo menos, 111 millones de casos nuevos de ITS curables en jóvenes, un porcentaje elevado de los casos de VIH/sida están entre estas edades, muchos de las víctimas de abuso físico y sexual son adolescentes, muchos jóvenes carecen de información sobre métodos anticonceptivos y acceso a ellos, apenas se conoce el número de jóvenes que mueren o se lastiman por causa del consumo de drogas.

Cada año ocurren 4,4 millones de abortos en estas edades, la mayoría realizados en condiciones de riesgo,2 y cada día son aproximadamente 55 000 abortos en esas condiciones, como promedio y el 95 % se realiza en países en vías de desarrollo, dichos abortos pueden conducir a la muerte o dejan secuelas desastrosas a las mujeres. Se conoce que aproximadamente medio millón de mujeres mueren cada año y que entre el 25 y el 50 % de esas muertes se deben a abortos provocados. En el mundo millones de mujeres arriesgan su vida y su salud para poner fin a embarazos no deseados.3

La Organización Mundial de la Salud, en sus últimas estadísticas informa que cada minuto hay un promedio de 380 mujeres que quedan embarazadas, 110 están sufriendo complicaciones en el embarazo y una mujer muere por esta causa. Un gran número de adolescentes y jóvenes están incluidas en estas estadísticas.3

Todos estos indicadores desfavorables incluyen, primordialmente, a las personas entre los 20 y los 40 años, es decir, en su edad de estudios, alta productividad y por supuesto, de mayor actividad sexual; el impacto psicosocial, se traduce en deserción escolar, mayor número de hijos, desempleo, fracaso en la relación de pareja e ingresos inferiores, lo que contribuye a perpetuar el ciclo de pobreza y la feminización de la pobreza. Es por eso que en las sociedades modernas es en extremo peligroso que en la adolescencia o juventud por estas causas, se pierdan oportunidades para maximizar el desarrollo y el éxito personal, profesional y económico futuros.

Muchos de los problemas que se presentan en los y las jóvenes están asociados al inicio temprano de las relaciones sexuales, múltiples parejas, no uso de anticonceptivos ni práctica de sexo seguro, consumo de alcohol y otras drogas ilícitas, así, relaciones sexuales riesgosas en las que se participa sin plena conciencia del hecho tienen consecuencias negativas como: embarazos no planificados ni deseados, hijos de padre desconocido y riesgo de contagio de ITS, actos violentos, agresión física, suicidios, abuso o violencia sexual, entre otros.

Una de las claves para vivir una sexualidad sana y placentera y obtener la máxima satisfacción en las relaciones íntimas, es poseer una adecuada educación sexual y esto se logra al estar informado de los métodos anticonceptivos, de la prevención de enfermedades y tener un conocimiento con suficiente profundidad sobre estos temas. Cuando faltan estos conocimientos, la ignorancia puede repercutir de manera significativa sobre la persona en cuestión, la pareja y la familia y crear serios conflictos.4

En la actualidad, son muy pocas las personas jóvenes que reciben una adecuada preparación para la vida sexual. Este hecho los hace potencialmente vulnerables frente a la coerción, el abuso, la explotación, el embarazo no planificado y las ITS, incluyendo el VIH.5

Sin duda, los estudiantes universitarios transitan por una etapa crucial del desarrollo, la juventud, que encara situaciones de vida trascendentales y es necesario una educación sexual que permita a los jóvenes el conocimiento de su cuerpo y su sexualidad de una manera informada y responsable.6

Las instituciones de educación superior desempeñan un papel protagónico inserto, orientado al liderazgo y al desarrollo del conocimiento, son escenarios de formación integral: técnica, profesional y humanística de los miembros de la comunidad, además, de satisfacer y cubrir el reto de formar profesionales y ciudadanos capaces de configurar sociedades solidarias y de progreso. Estas instituciones tienen un nuevo reto que afrontar: ser un contexto de vida que propicie comportamientos saludables y que redunde en la calidad de vida, no solo del colectivo de los que viven y trabajan en la universidad sino de toda la sociedad en general.

Es decir, las universidades pueden convertirse en promotoras de la salud, entendida como aquella que incorpora este aspecto a su proyecto educativo y laboral, con el fin de propiciar el desarrollo humano y mejorar la calidad de vida de quienes allí estudian o trabajan y, a la vez, formarlos para que actúen como modelos o promotores de conductas saludables a nivel de sus familias, en sus futuros entornos laborales y en la sociedad en general.7

Lo anterior indica la importancia que tiene estudiar el contexto en el cual se desenvuelven los jóvenes para establecer las estrategias detalladas de salud sexual y reproductiva que incluyan sus experiencias y sus realidades. Justamente, el propósito de la presente investigación es identificar las vivencias de la sexualidad en estudiantes universitarios, su caracterización y la identificación de conocimientos, comportamientos, opiniones e inquietudes sobre sexualidad, además de las fuentes de información que han tenido sobre el tema.

Métodos

Se realizó una investigación descriptiva de corte transversal, en la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH), Ecuador, en el período 20092010. Los procedimientos seguidos fueron los siguientes:

1. Se diseñó y validó el cuestionario para una encuesta, mediante consulta a expertos y grupo de prueba. La encuesta examinó lo relacionado con las características generales, conocimientos, comportamientos, opiniones y fuentes de información en sexualidad.

2. La aplicación de la encuesta se hizo mediante un procedimiento informatizado; se creó un sistema web que consta de dos interfaces, una de escritorio que responde a la administración del sistema en la que se crea la encuesta con sus preguntas y respuestas y otra, la segunda interface del sistema, es una aplicación web, diseñada para la recolección datos.

3. La recolección de datos mediante el sistema web permitió generar el muestreo aleatorio estratificado por facultad, con la nómina del sistema de matrícula general de los estudiantes como marco muestral, así, durante el proceso de matrícula, cuando los estudiantes realizaban su asentamiento de datos en el sistema académico web, aparecía la solicitud de contestar la encuesta, cuyo primer paso fue el consentimiento para participar en la investigación e informar del anonimato y la confidencialidad de la información.

4. Para el cálculo del tamaño de la muestra (número de estudiantes) en quienes se aplicó la encuesta, se utilizó la siguiente fórmula:

El recuadro muestra el número de estudiantes seleccionados por facultades.

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5. Para profundizar en el análisis se recolectaron datos mediante la técnica de grupos focales.

6. Se diseñó una técnica de recolección de datos que permitió identificar cuáles son las principales inquietudes y preguntas que los jóvenes tienen frente a su sexualidad, que consistió en instalar siete buzones en lugares concurridos en cada una de las facultades, por ejemplo, en bibliotecas, pasillos, entre otros. Estos buzones se denominaron "Pregúntame, que no te miro". "Sexo Seguro 1.2.3"; se distribuyeron unas papeletas, para que los jóvenes realizaran sus preguntas y las depositaran en los buzones y se visitaron algunas aulas en las diferentes facultades en las que se explicó el objetivo de la investigación y los jóvenes hicieron sus preguntas. Luego de ello, se clasificaron las preguntas por temas.

Resultados

La ESPOCH, es un centro de educación superior del Ecuador, acreditado, clase A, en el que actualmente estudian alrededor de 15 000 jóvenes, la mayoría entre 17 y 25 años de edad, con un promedio 22 años, casi en su totalidad solteros; el 75 % procede de otras provincias del país, generalmente viven solos o con amigos o compañeros de estudio.

Más de la mitad de los estudiantes prefirieron hablar de sexualidad con los amigos, le siguieron en porcentaje los padres y otros hablan con otros prefirieron hablar con familiares (hermanos, primos y tíos).

Se observó una gran diferencia en la actividad sexual de los hombres y de las mujeres (la mayoría de hombres 74,19 % tenían relaciones sexuales, mientras que la mayoría 53,76 % de mujeres no las tenían).

El 60,71 % de los estudiantes dijo que son sexualmente activos en la actualidad. El promedio general de edad de inicio de relaciones sexuales fue de 17 años, al hacer la diferencia por sexo, iniciaron sus relaciones sexuales a los 16 años los hombres y 18 años las mujeres. El 50 % de los estudiantes inició relaciones sexuales antes de los 17 años de edad (Fig.).

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Se encontró que el 73,21 % de los estudiantes tuvo su primera relación sexual con el enamorado/a, en segundo lugar, con un amigo/a; se ratificó que en el caso de las mujeres, fue menor el porcentaje de relaciones sexuales con desconocidos y compañeros (tabla).

Los contactos sexuales de riesgo fueron mayores en el hombre, información que coincidió con los resultados de los grupos focales en los que se manifestó "que es relativamente fácil para el hombre tener relaciones sexuales sin importar con quién, pues además en este medio la presión del grupo y el hecho de ser hombre hace que se justifique una relación sexual casual". "Una relación de amigos con derecho es relativamente fácil y muy cómoda, ya que no implica ningún esfuerzo u obligación de ninguna de las partes".

Las frecuencias acumuladas totales nos indicaron que la mayoría, por encima del 50 % de los estudiantes, tuvieron al menos tres relaciones sexuales al mes, el 79,46 % siete relaciones sexuales al mes.

Fue interesante comprobar cómo hombres y mujeres aceptaron la infidelidad a su pareja alguna vez, 32,61 % de hombres y 10,47 % de mujeres.

Hombres y mujeres tuvieron experiencias sexuales influenciadas por bebidas alcohólicas; al hacer la diferencia por sexo se observó el 50 % en los hombres y el 23,26 % de mujeres, tenían esta experiencia.

Los resultados de los grupos focales ratificaron la información acerca del alcohol y las r4elacionaes sexuales; manifestaron que "el alcohol está presente en todos los actos sociales y sirve como estimulante para iniciar el romance". Sin embargo, los estudiantes varones refirieron que "si se excede en el consumo de alcohol no se da la relación sexual pues no pueden mantener la erección y se demoran demasiado tiempo para la eyaculación". Tanto varones y hembras señalaron que "luego de esta experiencia se sienten mal porque la mayoría de las veces no recuerdan muchas cosas y que es una situación difícil".

El 50,27 % de los estudiantes afirmaron que tuvieron con su pareja conversaciones sobre métodos de planificación familiar, el 56,45 % de los hombres y el 44,09 % de las mujeres. En los grupos focales los jóvenes dijeron "sentirse cohibidos, avergonzados o preocupados de ser percibidos como promiscuos si hablan sobre sexo y anticoncepción", y por consiguiente estaban tomando decisiones desinformadas.

De los estudiantes activos sexualmente, el 45,54 % utilizó un método de planificación familiar, el 44,20 % de hombres y 47,67 % de mujeres.

De acuerdo a las respuestas, el método de planificación familiar más utilizado fue el condón o preservativo 54,51 %; seguido de la píldora que utilizó el 16,61 %, y el 10,47 % inyección. Cabe resaltar el hecho de que estudiantes en porcentajes tales como 10,47 % y 4,69 %, utilizaron métodos naturales que son poco efectivos, por otro lado, bajos porcentajes de estudiantes utilizaron la T de cobre y los implantes. Según los grupos focales, los estudiantes manifestaron que prefieren utilizar los métodos naturales como "terminar afuera y el ritmo", y que además, no saben dónde pueden informarse sobre estos u otros métodos y que "se siente n cohibidos y con vergüenza de adquirirlos o preguntar".

Cuando se preguntó quién le recomendó algún método, el 37,66 % dijo que el uso de métodos anticonceptivos lo recomendó un profesional de salud que es lo correcto, sin embargo, en el 36,82 %, lo recomendó un amigo/a, de hecho, se observó, que los amigos, fueron la fuente de información principal sobre sexualidad, le siguieron en porcentajes, la automedicación y la recomendación de un farmaceuta. Acerca de las fuentes de información, los más bajos porcentajes señalaron a los propios conocimiento, la pareja, los medios de comunicación y a los padres.

El 60,66 % tenía temor a utilizar métodos anticonceptivos, su desconocimiento favoreció que creyeran que pueden dañar su salud; en los grupos focales de hecho manifestaron «que les han dicho que es malo sobre todo a tempranas edades y que es mejor usar los métodos naturales». El 41,80 % no lo usa porque la pareja no quiere, muchas veces no es fácil ponerse de acuerdo a la hora de tomar la decisión de utilizar un método anticonceptivo, el 11,48 % desea un embarazo y otros argumentos indican "que no les gusta, por mayor satisfacción, están bien sin usarlos y estorba". También manifestaron que "pese a que nuestros padres, amigos y profesores nos llegan a enseñar algo sobre la sexualidad, creo que al momento de decidir si tener una relación o no, si usar o no un método anticonceptivo; nos hace falta entender muchas cosas primero. Los jóvenes necesitamos más orientación". "Lo que más me preocupa al momento de tener relaciones es que si quedo embarazada, voy a perder mis estudios. No quisiera perder mis sueños, y traer una vida a la que no puedo entregarle todo mi tiempo, pero al mismo tiempo no creo que está bien utilizar los métodos, me da miedo".

Podemos ver que en las respuestas de los estudiantes hay muchas dudas, desconocimiento y obviamente temor por lo desconocido. La mayoría no refirió antecedente de embarazo y la mayoría de los que tienen hijos,es solo uno.

De los estudiantes que tenían relaciones sexuales, el 37,5 % refirió que utilizaban el preservativo siempre, sin embargo, el 44,64 % expresó que algunas veces no lo usaban y el 17,86 % nunca lo utilizó.

Los resultados de los grupos focales brindaron una clasificación que utilizan los varones para saber con quienes tienen que utilizar condón siempre y con quienes no, así manifestaron que "no es necesario con enamoradas, amigas de confianza y desconocidas que se ven sanas y limpias"; consideraron como relaciones de riesgo, "con prostitutas y desconocidas que se ven mal". Sin embargo, al preguntarles a aquellos que nunca utilizan condón, ¿por qué? contestaron: "están mal hechos, se pierde sensibilidad cuando se usan, no es lo mismo, a capela es más rico, se siente mejor, no puedo dudar de mi pareja, puede pensar mal de mí, eso puede ser la causa de conflictos y discusiones de pareja".

Al 3,76 % de los estudiantes alguna vez le han diagnosticado una infección de transmisión sexual, el porcentaje en hombres fue igual al de las mujeres, el 78,57 % recibió tratamiento para la ITS, sin embargo, el 21,43 % no. En la entrevista en grupos focales manifestaron que "el entorno sociocultural hace que las personas sientan temor a que se haga pública la noticia de su enfermedad".

El 35,71 % de los estudiantes refirieron que se automedicaron para tratar la infección de transmisión sexual. El 27,96 % de los estudiantes se realizaron la prueba del VIH/sida, 31 % de hombres y 27 % de mujeres.

El 77,96 % de los hombres y el 14,52 % de las mujeres reconocieron que practicaban la masturbación. Al indagar sobre los sentimientos posteriores, el 44,19 % estudiantes dijo sentir placer y además consideraron que estaba bien, sumado al 29 % que no sintieron culpa ni temor, ni miedo; el 22 % indicó que sí lo sintieron, y el porcentaje restante consideró que no estaba bien, que sintieron culpa, confusión, vergüenza, se sintió vacío, creyó que estaba equivocado.

Sobre la virginidad en la mujer, opinaron que "Es mejor que la mujer llegue virgen al matrimonio, que el hombre debe ser el experimentado". En sus opiniones frente a las relaciones prematrimoniales, se observaron posiciones conservadoras, sobre todo para la mujer, señalaron "que es mejor esperar, que no es correcto, que con ello se demuestra pureza en la mujer, que es malo, que no está bien, que todas las mujeres de la familia han esperado".

Al indagar sus opiniones sobre la homosexualidad, el 62 % de universitarios manifestaron estar totalmente en desacuerdo, el 7 % de acuerdo y el 31 % que no estaba ni en acuerdo ni en desacuerdo.

Los mayores porcentajes indicaron que ni hombres ni mujeres reconocieron exposición a riesgos en sus relaciones sexuales; solo el 34,41 % de hombres frente al 19 % de mujeres lo reconocieron. El 18,82 % de hombres y 28,49 % de mujeres explicaron que no sabían si se habrían expuesto a riesgos.

El 65 % considera que la información recibida sobre sexualidad se contrapone con la realidad; en los grupos focales indicaron que la educación que recibieron sobre sexualidad "está basada en los órganos sexuales, es decir genitalizada, que no responde a las inquietudes que ellos tienen", "que los maestros que imparten la educación sexual necesitan más capacitación", "que hay que ir cambiando la mentalidad, que los padres quieren seguir con su historia y hoy la realidad es distinta", "la religión nos enseña a ser respetuosos con nuestro cuerpo y con los demás, hoy se ve que casi nadie hace caso a esto que es importante".

El 91 % de los estudiantes cree que es importante la educación sexual en la ESPOCH, se mostraron interesados en aprender en primer lugar, sobre la esfera del placer y el erotismo, además, del área reproductiva y acerca de las infecciones de transmisión sexual.

Discusión

Los universitarios de la ESPOCH tenían preferencias por los amigos y amigas antes que por la pareja o familiares, para obtener conocimientos acerca de la sexualidad. Las deficiencias en sus conocimientos, se revelaron también cuando en su gran mayoría desconocían que la sexualidad es la integración de lo físico, lo psíquico y lo social del ser humano y la relacionaban más bien con la genitalidad, las relaciones sexuales y las diferencias que hay entre hombres y mujeres o conductas que se manifiestan a partir de la adolescencia; hubo un grupo considerable de estudiantes que creían que la concepción no se da los días de ovulación y que la mujer no puede quedar embarazada en su primera relación sexual.

Asimismo, la encuesta demostró que los jóvenes latinoamericanos conocen los métodos anticonceptivos, cómo funcionan y cuáles son sus beneficios, pero piensan que no son necesarios cuando tienen relaciones sexuales esporádicas (50 %) y la mayoría (65 %) expresó que ha tenido relaciones sexuales sin usar ningún método anticonceptivos por lo menos una vez, corriendo el riesgo de tener un embarazo no planificado o contraer una ITS.8

Los métodos de planificación familiar más conocidos fueron el condón, la píldora, la inyección y el método del ritmo, los menos conocidos la píldora de emergencia, el diafragma, el dispositivo intrauterino, el implante; muy pocos se refirieron al aborto como un método de planificación familiar. A pesar de mostrar ciertos conocimientos sobre métodos de planificación familiar, hubo una gran brecha entre su conocimiento y sus acciones prácticas, sobre todo por el miedo a usarlos y porque la pareja no quiere.

En Latinoamérica, Bayer Schering Pharma realiza en colaboración con el equipo de investigación de MTV Networks Business Solutions, una encuesta que fue parte de la iniciativa de "MTV la gran pregunta" que demuestra que una cuarta parte (25 %) de los jóvenes latinoamericanos no habla de métodos anticonceptivos con su primera pareja antes de tener relaciones sexuales, y que cuando hablaron sobre el tema ya era muy tarde porque lo discutieron durante o después de tener relaciones.9

Los jóvenes latinoamericanos se sienten más cómodos hablando sobre anticoncepción con sus parejas y aunque los médicos son una fuente de información confiable, no recurren a ellos para obtener información sobre anticoncepción y salud sexual y reproductiva.9

Si bien se ha logrado un control muy satisfactorio de los embarazos en edades adultas con una gran disminución de las gestaciones, su proporción en jóvenes, la mayoría de ellos no deseado, se ha incrementado al no producirse esa misma mejora en la anticoncepción. Si las parejas sexuales presumiblemente fecundadas, no ponen en práctica ningún método anticonceptivo, el 80 % aproximadamente de las mujeres quedarán embarazadas en el plazo de un año.

A pesar de que las opiniones en cuanto al uso del condón estuvieron divididas, es importante reiterar acerca de su importancia por ser el único medio anticonceptivo de doble protección, contra el embarazo y las ITS. Además es, hasta el momento, lo único que existe para protegerse del VIH. Tal y como se muestra en diversas investigaciones casi nunca se usa durante el debut sexual y, por lo general, se deja a un lado también cuando la relación se estabiliza, a partir de varios meses.10 Pocas son las parejas jóvenes no casadas que recurren a un método anticonceptivo la primera vez que tienen relaciones sexuales.3

Las forma más señalada, entre los estudiantes, para evitar ITS, en todas las relaciones sexuales penetrativas, fueron el condón y el realizarse aseo genital inmediatamente después de tener relaciones sexuales y no tener relaciones sexuales, pero llama la atención, que muy pocos señalaron el hecho de no cambiar de pareja frecuentemente, y nadie señaló la práctica de la fidelidad mutua; dos formas muy efectivas para la prevención de las ITS y el VIH/sida.

En el mundo, la importancia del uso de métodos anticonceptivos y sobre todo, aquellos que previenen las ITS, especialmente el que previene el VIH/sida, en este caso el preservativo tanto masculino como femenino, adquiere una dimensión mayor en el marco del aumento del número de personas afectadas por estas enfermedades.

Los derechos sexuales y reproductivos están orientados a generar condiciones de vida saludables para las personas, entendiéndose por salud sexual el bienestar físico, psicológico, social, sexual y reproductivo. Para ejecutar los derechos hay que conocerlos, solo de esta manera se pueden proteger, hacerlos respetar y sobre todo vivirlos de manera responsable. La mayoría de los estudiantes que participaron en esta investigación, conoce poco o no conoce sobre estos derechos.

En el Ecuador una investigación indica que la edad de inicio de las relaciones sexuales cada vez es menor, actualmente es a los 16 años en la mujer y 15 años en el varón. Los datos obtenidos en los estudiantes analizados coinciden con estas cifras. Cuando se examinan las razones señaladas por la mayoría de los chicos y chicas, para haber tenido relaciones sexuales a edades tempranas, se descubre que se refieren al no ejercicio de su derecho; las razones son diferentes para los sexos, los hombres sienten la presión del grupo y de los padres; para demostrar su virilidad; las chicas con frecuencia se ven presionadas a dar la "prueba de amor" para convencer a sus enamorados de la autenticidad de sus sentimientos.9

Algunas investigaciones demuestran la tendencia en los momentos actuales, de que una gran parte de los adolescentes se inician en la vida sexual cada vez a menor edad y la frecuencia de relaciones sexuales suele manifestarse dentro de estos valores. La Tercera Encuesta sobre Sexualidad y Anticoncepción en la juventud española, demuestra que paulatinamente aumenta el número de jóvenes activos sexualmente a partir de los 15 años con un promedio de relaciones sexuales al mes de 7 veces aproximadamente.8 Tanto la caracterización de los jóvenes en cuanto a la edad de inicio de las relaciones íntimas, su frecuencia y condición de ser sexualmente activo, coincide plenamente con los hallazgos al respecto en la investigación que aquí se presenta.

El comportamiento sexual activo en la mayoría de los estudiantes varones estudiados, con marcadas diferencias en cuanto a las hembras, está en consonancia, en alguna medida, con los mandatos sociales.

La influencia del entorno social seguramente hace que la virginidad sea vista para el hombre como un defecto y para la mujer como una virtud, como manifestaron los estudiantes al realizar los grupos focales. De hecho la gran mayoría de hombres y mujeres considera que la virginidad en la mujer es importante y no lo es en el hombre.

Hombres y mujeres aceptan haber sido infieles a su pareja estable alguna vez; se observa este tipo de comportamiento en mayor cantidad de hombres. Si bien es cierto que las mujeres condenan la infidelidad mucho más que los hombres, la cifra de mujeres que aceptan la posibilidad de tener una aventura ocasional dentro de la pareja, son un indicio de que ellas han cambiado su actitud frente a la infidelidad en las últimas décadas. Un pequeño porcentaje de los estudiantes de la ESPOCH, de ambos sexos reconocieron eventos de infidelidad a su pareja y desconocimiento total de la fidelidad como protección contra ITS y sida.

Conocer de la infidelidad de la pareja, por lo común, causa una fuerte reacción en los dos sexos, sin embargo, para los varones suele ser más lacerante por los patrones que marcan los estereotipos de género y el machismo. Para nadie es un secreto que, socialmente, es más aceptado que el hombre engañe a la mujer. Y cuando conoce del dolor de ser engañado, le cuesta superarlo.10

El consumo de bebidas alcohólicas propicia un ambiente agradable para mantener relaciones sexuales, a veces hasta con personas poco conocidas y desconocidas, sin protección, como sucedió en algunos de los estudiantes participantes en nuestra investigación. Los datos obtenidos confirmaron que existió influencia del alcohol para que se tuvieran relaciones sexuales, en los dos sexos y especialmente en los hombres. El consumo de alcohol, repercute sobre el embarazo no planificado y la presencia de ITS y VIH/sida.

El daño de las drogas y alcohol se establece en la esfera de la espiritualidad. Todo lo que nos hace humanos y humanas se pierde para entrar en el mundo de la animalidad pura, donde funcionan solo los instintos primitivos. Las drogas producen una gran afectación en la corteza cerebral, que deja de realizar su función reguladora de la conducta normal.10

La masturbación es probablemente la práctica erótica de peor fama y llena de mitos, pero es una forma de encontrarse consigo mismo/a, de reconocer el cuerpo, de prepararse para el intercambio sexual e incluso en los hombres, de aprender a retardar la eyaculación. La masturbación, en los hombres y en las mujeres, aunque en ellas la represión ha hecho estragos, no solo es normal, sino necesaria para el conocimiento del cuerpo y sus reacciones, en definitiva, de su sexualidad. Eso redunda en más familiaridad con el cuerpo, sus zonas más sensibles que le proporcionan placer, bienestar y lo conecta sexualmente con su pareja. La mayoría de los estudiantes varones aceptaron la práctica de la masturbación, lo contrarío sucedió con las muchachas, puesto que muy pocas asumieron llevar a cabo esta práctica.

Costó mucho a la sexología abriese espacio en aquella maraña de prejuicios y falsedades. La actitud contemporánea hacia lo positivo que puede ser darse placer en solitario, es resultado de una larga lucha contra la ignorancia. Estudios racionales y científicos se han abierto paso entre tabúes y supersticiones. Hace ya muchos años se sabe que el autoerotismo es una forma de diálogo y comunicación de nuestro cuerpo sexuado con nosotras y nosotros mismos; representa una forma de aprendizaje, conocimiento y reconocimiento del placer sexual. Suele estar presente en todas las etapas del ciclo vital, desde la infancia hasta la vejez, con mayor frecuencia en la adolescencia.10

Los jóvenes, en algunas opiniones, mostraron posturas en general, sin concordancia con su nivel de preparación académica, por ejemplo, al indagar acerca de la homosexualidad, la mayoría estaba totalmente en desacuerdo, sin embargo, en todas las sociedades del mundo y a lo largo de la historia, se da un fenómeno conocido como discriminación, es decir que injustamente se encuentra a alguien a quien considerar inferior por su condición diferente.

El machismo, el racismo, la intolerancia, el regionalismo, el rechazo a otras opciones sexuales, la homofobia, xenofobia y todo tipo de intolerancia, son formas de discriminación que se manifiestan en la vida diaria por medio de los chistes, los insultos, las actitudes, el rechazo e incluso puede ser una manifestación enfermiza y violenta que atenta contra los derechos humanos de los individuos, muchas veces esto sucede por falta de conocimiento y los prejuicios culturales y estigmas de la sociedad.

Desde la década de los setenta del siglo xx, las asociaciones de psiquiatría de diversas partes del mundo decidieron enmendar el entuerto en relación con la homosexualidad y la eliminaron de la lista de enfermedades mentales. Comienza una real apertura de reconocimiento a las personas que tienen tales preferencias sexuales. La ciencia saldó las cuentas, pero la sociedad aún no los trata con el debido respeto, el tema avanza pero no lo rápido que realmente deseamos y necesitamos como sociedad.10

La gran mayoría de los estudiantes consideró que la información recibida sobre sexualidad se contrapone con la realidad y casi en su totalidad revelaron la necesidad de la educación sexual en la universidad; se mostraron interesados en aprender diferentes temáticas, entre las que prefieren los temas relacionados con la esfera erótica y placentera, reproductiva y de prevención de las infecciones de transmisión sexual. Es importante entender la necesidad de conocimiento en el área del placer y la sensualidad en estos estudiantes, son una población en su mayoría sexualmente activa. Sería interesante tomar en cuenta esta referencia al elaborar propuestas educativas atractivas que partan de estos intereses de los jóvenes.

Se puede concluir que de acuerdo con los resultados obtenidos, se constata que la educación sexual es deficiente o nula entre los jóvenes universitarios y que la familia, la escuela y los diferentes espacios de socialización, no figuran como ejes formativos en este ámbito. Romper el silencio sobre las relaciones sexuales, la anticoncepción y las ITS es fundamental para acabar con los mitos y permitir a los jóvenes tomar decisiones informadas en relación con sus necesidades individuales.

 

 

 

Autor:

Leandro Garcia Pérez.