¿Financiar la crisis?: etapas del caso argentino



Introducción

Argentina un país caracterizado en la historia por sus aciertos y desaciertos en materia económica comienza la práctica del llamado ahorro privado a lo largo de unos setenta años, poniendo en evidencia a un país que lucha por el mejoramiento de su economía

Es por ello que Aníbal se interesó tanto en la transcendencia económica de Argentina y dio su punto analístico con respecto a la economía, destacando diversos tópicos de interés que pueden servir de aprendizaje para muchos.

Primera etapa: el avance del estado en la generación de la actividad económica 1935 - 1952

Caracterización del periodo

Marco internacional

En 1934 Estados unidos se ve que se recupera casi en su totalidad pudiendo así repercutir en los demás países; no obstante se viene la II guerra mundial en 1939 la cual no permite aplicar las tácticas económicas planeadas.

A termina la guerra Estados Unidos se levanta como potencia y Europa se lo torna complejo la recuperación en los primeros años.

Estados unidos aplica el plan Marshall para recuperar a sus aliados europeos, pero repercutiendo en América latina ya que no participa en el plan teniendo como consecuencia que este pierda poder comercial internacional. Uno de los países más afectados fue Argentina haciendo caer sus exportaciones.

Debido al Keynesianismo el estado tiene una participación más acentuada en la toma de decisiones.

La Argentina y el comercio mundial

A pesar al cambia climático por la cual pasaba el hemisferio norte la cual favorece a la participación del la producción agropecuaria en el comercio mundial, los patrones globales de comercio empiezan a afincarse en la manufactura industrial perjudicando así a Argentina y toda a América latina reduciendo su participación a la mitad de la que era en 1929 a un 1.5% en 1950

La severa retracción de las importaciones permite compensar la pérdida de las exportaciones y de esta manera acumular reservas de divisas.

Marco político interno

Argentina estaba regida por un gobierno el cual mantenía su poder bajo fraude electoral, pero esto cambia hasta el golpe de 1943 al gobierno de castillo, donde el coronel Perón debuto y más adelante se convierte en ministro de guerra y vicepresidente de la nación. Debido a las divisiones en los militares la convocación a elección era algo complejo.

Perón fue obligado a renunciar y al mismo tiempo encarcelado, pero a a pesar de todo es puesto en libertad y toma la presidencia en 1946 donde da inicio a un periodo con cambios políticos.

La política económica peronista

El discurso económico de Perón contaba con 4 elementos: mercado interno, nacionalismo económico, rol preponderante del Estado y papel centrado de la industria.

El Estado incrementó su importancia en lo económico como regulador y proveedor de servicios; la demanda global se sobrepone ante la oferta debido a que no hubo adiestramiento durante la guerra, llevando así a descontrol en las importaciones provocando altos niveles de inflación en Argentina

Prebisch pensó en un Banco Central que contara con las siguientes atribuciones:

Este banco abrió sus puertas en junio de 1935.

Perón en 1946 nacionalizó el Banco Central de la República de Argentina y sucesivamente varios bancos apoyaron diferentes causas relacionadas a la actividad agrícola, económica y para el beneficios de las personas.

A pesar de la inflación que ya existía la demanda de dinero se consideró alta, algo que para 1950 ya no seria.

Existen 3 ejes principales para la estructura de ingresos, teniendo que ver con la política de recaudación por el llamado aumento del gasto.

Toma auge el sector manufacturero convirtiéndose en el principal destinatario de inversión. Es por esto que además de la guerra la inversión extrajera desaparece de Argentina.

Se caracterizó porque durante este mismo tiempo se inicio la Industrialización por Sustitución de Importaciones tanto de pequeños y medianos emprendimientos financiados con ahorro interno privado.

El ahorro privado entre 1935 - 1952

Análisis descriptivo de los principales determinantes

La necesidad hace que haya una redirección hacia el consumo por parte del proceso ISI, a este se le anexaron cambios en las distribución de la renta en forma de créditos dirigido al sector industrial y incrementos salariales.

El principal destino del ahorro en esta etapa parece ser el financiamiento del proceso ISI.

Contrastación empírica

En este periodo no hubo algún éxito en poner en práctica el pensamiento Keynesiano al igual que fue improductivo el agregado de variables al asunto, a modo de una mejor explicación

Como resultado se tiene que la propensión media del ahorro privado para todo este período fue del 15% con descenso en 1938 y en el trienio de 1947-1949.

Segunda etapa: inestabilidad política y "stop & go". 1953 - 1975

Caracterización del periodo.

Marco Internacional

La economía mundial crecía tras la finalización del 2da guerra hasta 1971.

Gran Bretaña pierde protagonismos debido a el nacimiento de la CEE, poniendo hacia a Francia y Alemania como protagonistas.

La relación argentino-europeo está siendo afectado primero porque gran Bretaña perdía importancia relativa en Europa, y segundo porque Francia estaba a la cabeza como país de tradición agrícola, con peso en el CEE. Esto claramente bueno era favorable para los intereses argentinos.

Estados unidos seguía liderando entre los países con economías de mercado. Así como también empezó a recibir inversiones extranjeras en su territorio.

En América latina la materia prima perdió valor en el comercio internacional, se crea la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio para fortalecer el proceso sustitutivo.

Al final de la etapa la estabilidad de los mercados mundiales se ve afectada por la inconvertilidad del dólar y la crisis del petróleo, provocando que estas colapsaran.

Perón no lleva una relación muy cordial con estados unidos, sino alejada, pero al momento de la crisis de divisas este inicia una política de acercamiento económico a estados unidos.

Como en Argentina las inversiones extrajeras habían sido reducidas debido al decaimiento de Inglaterra, se propone una ley de inversiones extrajeras 1953. Donde los principales beneficios que contemplaba para los inversores eran:

Se quería logar el reabastecimiento del petróleo, ya que es fundamental para el proceso de ISI, para ello el gobierno realizo un acercamiento a una petrolera californiana y se quería llegar a la creación de la corporación california argentina. Donde Perón tenía cierta discrepancia con su gabinete.

Al salir Peron y llegar Frondizi este profundiza la ley de inversiones extranjeras, se hizo hincapié en la ley de petróleo y gas y se intento mantener los lazos comerciales con la URSS.

Marco político interno. Veinte años de inestabilidad

Coincidente con la iniciación del segundo mandato presidencial, 1952 marca un punto de quiebre de la política peronista. El país pasaba por una crisis en el sector externó de la economía y una alta inflación en 1955 el gobierno de Perón cae y es exiliado.

Se instaló un gobierno provisional, encabezado por el Gral. Lonardi como presidente, reemplazado luego por el Gral. Aramburu. Este ultimo tomo acciones sobre el peronismo y su gente, teniendo como consecuencia que este partido creara resistencia en contra los gobierno presente. En 1957 se hace llamado a elecciones donde ganaron los votos blanco proporcionados por el peronismo proscrito las segundas elecciones en 1958 la gano Frondizi, pero se dice que hubo complot con la gente del peronismo. Este gobernó bajo tutela militar pero no complació al estado y fue derrocado en 1962.

El peronismo proscrito siempre se lleva una buena cantidad de personas lo que ponía complejidad a la hora del llamado a elecciones. Llevando a que las fuerzas militares tomaran el poder otra vez. y se volvía a repetir la misma situación a la las elecciones de 1957. Llegando al poder Dr. Arturo Illia, el cual es derrocado por la fuerza militar en 1966, donde se designo presidente el Gral. Onganía. Este aplica la represión al pueblo y aplica mano dura al pueblo tomando como consecuencia Cordobazo (1969) diezmaron el poder y el proyecto político de Onganía, reemplazado por el Gral. Levingston en junio de 1970. Durante el gobierno de éste, se intensificaron las acciones de grupos armados de distinto signo y origen y creció el descontento de la población, lo que impulsó, apenas nueve meses después, que el Gral. Lanusse asumiera la Presidencia. Restableció la actividad de los partidos, incluido el peronismo, y anunció el llamado a elecciones generales. Paralelamente se intensificaron dramáticamente las protestas callejeras y las acciones guerrilleras. Tras diecisiete años de exilio, Perón volvió temporalmente al país en 1972.

Tras dieciocho años, el peronismo volvía al poder. La normalización institucional no restableció la calma política, todo lo contrario. Durante la breve presidencia de Cámpora se intensificaron los enfrentamientos entre los heterogéneos sectores internos del peronismo

Cámpora renunció, y se convocó a nuevas elecciones presidenciales, que, tras un intrascendente interinato del presidente de la Cámara de Diputados Lastiri, no significaron otra cosa que la legitimación del acceso de Perón, casi octogenario, por tercera vez a la Presidencia de la República

En julio de 1974 muere Perón, y lo sucede su esposa, María E. Martínez, a la sazón vicepresidente. El enfrentamiento entre los distintos sectores del peronismo cobra entonces una virulencia inusitada de ambos bandos. A la violencia política, se sumó en 1975 el malestar económico.

Las políticas económicas entre 1953 y 1975.

La meta primordial era el control de la inflación, mediante restricciones al consumo y fomento del ahorro.

Se redujo considerablemente el gasto público. También hubo ajustes en el régimen tarifario. Se condicionaron los aumentos nominales de salarios al incremento de la productividad. En 1953 se obtuvo una excelente cosecha, que trajo cierto alivio a las cuentas externas. Pero la recuperación de la economía se traducía en aumentos de la demanda por importaciones de insumos industriales. En 1955 reaparece el desequilibrio de la balanza comercial. No existiendo deuda externa, y con escasos movimientos de la cuenta de capital, los saldos de la balanza de pagos se explicaban íntegramente por las cuentas de mercancías y servicios reales.

Para enfrentar el problema externo se recomendaba un fuerte ajuste del tipo de cambio y el estímulo a la inversión extranjera. En tanto, la inflación debía combatirse mediante reducción de la tasa de expansión monetaria, corrección del desequilibrio fiscal, contracción del gasto y reducción del empleo público

Se unificaron los mercados de divisas en un tipo único, provocando una fuerte devaluación del peso. Asimismo, se eliminaron los controles de cambios (vigentes ininterrumpidamente desde 1931), se liquidó el IAPI y se levantaron todos los aranceles a las importaciones. La demanda de divisas por importaciones de durables fue tal, que rápidamente debieron reponerse muchas de las restricciones eliminadas

Frondizi basó su política económica en los postulados teóricos del desarrollismo. Esta corriente de pensamiento descreía de la posibilidad de que el país pudiera crecer exportando productos primarios, y proponía alcanzar un desarrollo industrial integral. Para ello era necesario multiplicar la producción interna de petróleo y gas, reasignando las divisas ahorradas en combustibles a importaciones de bienes de capital para el desarrollo de industrias básicas como la siderurgia. También se propugnaba un estímulo del ahorro público y privado.

A partir de 1960 la economía mostró signos de recuperación, apoyada fundamentalmente en la IED y en un muy severo ajuste fiscal. Era cada vez más evidente la exposición de la economía a los vaivenes del sector externo.

El derrocamiento de Frondizi dejó trunco el proyecto económico desarrollista. La principal medida del gobierno de Guido fue la eliminación de las intervenciones del BCRA en el mercado de cambios. También se reajustaron las tarifas y se pagaron salarios y cuentas con proveedores del Estado con una emisión de bonos

Nuevo golpe de timón con la llegada a la presidencia del Dr. Illia. La política económica radical buscó estimular la demanda efectiva, mediante medidas inspiradas en las ideas keynesianas y de la CEPAL. Se procuraba fortalecer el poder de compra de los salarios, mediante el establecimiento de un salario mínimo vital y móvil, al tiempo que se establecían precios máximos para determinados bienes de la canasta familiar y se congelaban las tarifas públicas. La economía reaccionó positivamente, con altos índices de crecimiento en el bienio 1964 -1965. A este continuo devenir cíclico de la economía argentina durante estos veinte años, se lo ha caracterizado como "stop & go".

Tabla 5: Tipo de cambio libre 1953 -1965. En pesos ley 18.188 por dólar.

AÑO

Tipo de cambio

Variación

1953

0,2256

-1,66%

1954

0,253

12,15%

1955

0,3049

20,51%

1956

0,3554

16,56%

1957

0,3962

11,48%

1958

0,501

26,45%

1959

0,798

59,28%

1960

0,828

3,76%

1961

0,8288

0,10%

1962

1,1595

39,90%

1963

1,3861

19,54%

1964

1,5718

13,40%

1965

2,438

55,11%

Como se puede observar en la grafica los periodos presidenciales a partir de 1953 hasta el año 1965 en el peso dólar sube y baja variándose continuamente a manera que transcurre los años

Uno de los aspectos más destacado de la política económica de Lilia fue el tratamiento del tipo de cambio. Ni se mantuvo artificialmente la cotización del peso, ni se recurrió a mega devaluaciones, como en el pasado reciente. Se aplicó un por entonces novedoso mecanismo de mini ajustes, que acompañaban a la inflación.

Los primeros gobiernos militares, salvo el de 1943, habían propiciado políticas benefactoras del agro, mediante devaluaciones que se producían seguidamente de acceder al poder. Tras algunas incertidumbres iníciales, Onganía colocó a A. Krieger Vasena en el ministerio de Economía y presentó su "Plan de estabilización y desarrollo". Se fijó una nueva paridad, muy alta, del tipo de cambio, con el compromiso de no volver a devaluar.

El año de la crisis del petróleo, 1973, inesperadamente fue muy favorable en las relaciones de intercambio. Este hecho fortuito permitió que el nuevo gobierno asumiera con cierto desahogo financiero. El año se cerró con un saldo positivo record de la balanza comercial.

La cartera de economía fue confiada a José Gelbard, hombre de la CGE. Articuló un plan basado en lo que se denominó Pacto Social, destinado fundamentalmente a combatir la inflación con dos estrategias: control del nivel de precios y aliento a la recuperación de los salarios en términos reales. El plan mostró algunos remedos de la época del primer peronismo, aunque en su aplicación no se percibió la firmeza ni el dogmatismo de otros tiempos. Algunos de estos aspectos eran:

Una diferencia importante con el primer periodo peronista fue el tratamiento hacia las exportaciones industriales. Anteriormente la política industrial peronista había estado dirigida al mercado interno. Se adoptaba ahora una tercera estrategia de impulso a la demanda agregada. Antes había sido el turno del consumo primero y de la inversión después. Ahora era el tiempo de las exportaciones.

Los indicadores respondieron muy bien en principio. Por ejemplo, en 1974 el desempleo se ubicaba en un insignificante 2,5%. Pero la propia dinámica de precios controlados y salarios en aumento permitió la reaparición de la inflación. Las cosas se agravaron muchísimo ante un factor absolutamente exógeno, aunque no inesperado: la muerte de Perón. El Pacto se basaba fundamentalmente en su credibilidad, que a partir de este suceso quedó seriamente dañada. Gelbard permaneció algunos meses en su cargo y finalmente fue desplazado. Tras un paso fugaz del nuevo ministro Gómez Morales, el Pacto se diluyó por completo.

El ministro Rodrigo intentó sincerar las principales variables económicas, distorsionadas por dos años de controles y precios máximos. Horas después de asumir anunció una devaluación del 100% del tipo de cambio financiero y 160% del comercial. La medida fue acompañada por aumentos de tenor similar o mayor en las tarifas públicas y combustibles, y se liberaron todos los precios. La estampida inflacionaria generada devastó las cuentas fiscales y externas y el caos económico se agregó a la creciente inestabilidad política. A partir de entonces no hubo plan posible. Los últimos jirones de credibilidad se escurrieron de las manos del gobierno de la viuda de Perón.

El plural se utiliza deliberadamente, ya que durante veinte años de inestabilidad política se llevaron a cabo alternativamente políticas expansivas y restrictivas, al compás de inflaciones y recesiones características del stop & go.

El tramo peronista 1952 - 1955 abandonó la expansión fiscal como herramienta de crecimiento de la demanda agregada. El gobierno provisional instalado en 1955 llevó a cabo una profunda reestructuración del sistema financiero, desestatizando los depósitos y devolviendo la autarquía al BCRA. La nueva carta orgánica establecía "…estimular el crecimiento ordenado y persistente del ingreso nacional en el máximo posible". El eje central de la política monetaria fue una fuerte restricción de la tasa de expansión del dinero.

El plan de desarrollo de Frondizi obligó al principio a llevar a cabo una política monetaria y fiscal expansiva, que viró hacia la ortodoxia con el arribo de Alsogaray al ministerio. Depuesto el presidente, la ortodoxia se profundizó y se implementó una política monetaria restrictiva en términos cercanos al monetarismo.

Entretanto la presidencia de Lilia, la prioridad era la salida de la recesión, y a ello se dirigió la política económica. El esparcimiento fiscal se manifestó a través del gasto corriente, con una activa política de compras del Estado. La política monetaria fue igualmente expansiva y se orientaba al estímulo del crédito. Inesperadamente, tras el derrocamiento del gobierno, el plan de K. Vasena profundizó la expansión monetaria. Con tipo de cambio alto y fijo, más la percepción de que los precios no tenderían a incrementarse, la gente estaría dispuesta a retener más dinero, por lo que otro tipo de política hubiera sido difícil de implementar.

Respecto del resto del periodo, la mayoría de las políticas aplicadas fueron coyunturales y cortoplacistas, casi siempre condicionadas por la inflación y la creciente puja distributiva. El hecho más saliente es la mini reforma financiera del gobierno de Perón, comentada más arriba.

Ahorro - inversión

Para todo al periodo la inversión bruta interna ronda un promedio de 19% del PBI, cifra bastante más alta que la del periodo anterior. Ya desde el comienzo de la etapa, pero especialmente a partir de 1958, reaparece y cobra importancia decisiva la inversión extranjera, que se concentra en los dos sectores más dinámicos de la economía (combustible y automotriz).

Entre 1953 y 1955, el crédito siguió siendo regulado y dirigido, con tasas de interés reales siempre negativas, pero con un grado de mayor realismo respecto de los determinantes del ahorro. A partir de 1956, se introdujeron herramientas destinadas a una mayor autonomía de los mercados. Entre 1955 y 1962 (con excepción de 1959) el ahorro interno no alcanza a financiar a la inversión. El proceso es compensado por ahorro externo, favorecido por la depreciación del tipo de cambio. El peso se estabiliza a partir de 1962, favoreciendo un importante incremento de la tasa de ahorro, en especial desde 1969 en adelante.

El ahorro privado entre 1953 y 1975

Análisis descriptivo de los principales determinantes.

La propia dinámica del proceso stop & go dificulta el tratamiento de las variables que determinan el ahorro de los particulares.

El consumo privado muestra una tendencia claramente decreciente respecto del periodo anterior. La propensión media a consumir para todo el periodo es del 72% respecto del producto total.

A partir de 1960 la economía comienza a recuperarse de la recesión de 1959 pero los niveles de consumo se estancan en torno al 70 / 72 % del producto, sin volver a los niveles de mediados de la década del 50. Este es un dato llamativo, teniendo en cuenta que la inflación es particularmente elevada, en especial desde 1955. El nivel de empleo es alto a partir de 1963.

Contrastación empírica

Para este periodo, funciono el ahorro privado del tipo keynesiano

Se verifica un ahorro autónomo negativo. La propensión marginal a ahorrar para todo el periodo es del 26%, mayor que la propensión media que es del 20%.

Tercera etapa: reforma financiera, tablita, apuestas al dólar y deuda externa. 1976- 1982

Caracterización del periodo

Marco internacional

Esta etapa se caracteriza por la retracción de las inversiones mundiales en las áreas productivas de los principales países industrializados y ricos del mundo, esto como producto del incremento del nivel de precios y el racionamiento petrolero instalado en la mayoría de las economías mundiales a mediados de los ochenta al tiempo que la cantidad de dólares depositados en los bancos aumentaba considerablemente.

Este fenómeno de liquidez mundial impulso a la banca internacional a otorgar enormes préstamos a países de poca prosperidad económica, especialmente a países latinoamericanos, provocando que el endeudamiento externo de los principales países de la región, tal como Brasil, Argentina y México, creciera enormemente

La crisis mundial de inflación de precios al consumidor provoco la creación de nuevos conceptos y criterios económicos, los cuales se enfocaban principalmente en la no creencia en la posibilidad de impulsar el crecimiento de los países mediante políticas fiscales expansivas y en el hecho de ver la balanza de pagos de los países mas como un fenómeno monetario que como el resultado del comercio exterior, pensamientos orientados a la producción, los cuales fueron principalmente implementados por los gobiernos de Estados Unidos e Inglaterra, con los mandatos de los presidentes R. Reagan y M. Thatcher respectivamente.

Marco político interno

El 24 de marzo de 1976 se instaló en el gobierno una junta militar integrada por los comandantes en jefe de las tres fuerzas armadas, encabezada por el entonces General Jorge Videla .Esta toma de poder forzada trae consigo nuevamente una etapa política en la Argentina de represión a todas las fuerzas o criterios distintos a los del gobierno, y, como era habitual en estos casos, la disolución de ambas cámaras del congreso nacional, las legislaturas provinciales, y otros organismos institucionales, es decir, la parcial eliminación de la democracia en el país.

A pesar de la discreta aniquilación de la de los principales opositores o detractores del régimen, la junta de turno pretendía hacerse ver como una junta patriótica, austera y "defensora de los valores occidentales cristianos", pero no fue suficiente el hermetismo implementado y a través de algunos medios de prensa se dieron a conocer al pueblo argentino las disputas internas entre las tres fuerzas armadas, así como otras informaciones poco favorables para el gobierno. En el transcurrir del tiempo el mandato presidencial del país paso por las manos de Videla, asumido por Viola en 1981, luego por el General Galtieri en diciembre de ese mismo año (mandato en el cual se suscitó la Guerra de las Malvinas), y por último, en 1982 por el General Bignone, mandato en el que por las presiones internas y externas provocadas por la derrota de la Guerra de las Malvinas del régimen militar, se llamó a elecciones nacionales en octubre de 1983.

La política económica. Política monetaria y fiscal. Política cambiaria.

En 1976 se instaló en el gobierno argentino una junta militar integrada por los comandantes en jefes de las tres fuerzas armadas del país, esta toma de poder forzada trae consigo nuevamente una etapa política en la Argentina de represión a todas las fuerzas o criterios distintos a los del gobierno, y, como era habitual en estos casos, la disolución de ambas cámaras del congreso nacional, las legislaturas provinciales, y otros organismos institucionales, es decir, la parcial eliminación de la democracia en el país. A pesar de la discreta aniquilación de la de los principales opositores o detractores del régimen, la junta de turno pretendía hacerse ver como una junta patriótica, austera y "defensora de los valores occidentales cristianos", pero no fue suficiente el hermetismo implementado y a través de algunos medios de prensa se dieron a conocer al pueblo argentino las disputas internas entre las tres fuerzas armadas, así como otras informaciones poco favorables para el gobierno. En el transcurrir del tiempo el mandato presidencial del país paso por las manos de Videla, asumido por Viola en 1981, luego por el General Galtieri en diciembre de ese mismo año (mandato en el cual se suscitó la Guerra de las Malvinas), y por último, en 1982 por el General Bignone, mandato en el que por las presiones internas y externas provocadas por la derrota de la Guerra de las Malvinas del régimen militar, se llamó a elecciones nacionales en octubre de 1983.

El año 1975 marca un punto de quiebre en la historia económica Argentina, la inflación se convierte en un factor prácticamente inercial proyectando tasas de variación anual del nivel de precios nunca menor al 100% hasta 1986 (con excepción de 1980)

El ministro de economía de entonces, Martínez de Hoz, expuso los objetivos fundamentales del plan de reforma, destacan considerablemente lograr el saneamiento monetario y financiero, lograr un crecimiento no inflacionario, acelerar las tasas de crecimiento económico y alcanzar una razonable distribución de ingresos. Las medidas tomadas por el gobierno para lograr los objetivos económicos, a pesar de ser las típicas medidas político-económicas de los gobiernos militares, tuvieron efectos diferentes a los del pasado como producto principalmente de la eliminación de los aranceles de importación y los subsidios a importaciones, el incremento de las tarifas de servicios públicos y, por primera vez, la indexación de los créditos a favor del estado, lo que provoco un efecto de propagación al crédito privado y de allí a toda la actividad económica.

La primera referencia concreta de cambios estructurales fue la reforma financiera, instrumentada a principios de 1977, cuya medida más importante fue la adaptación del sistema de encajes fraccionarios, en el cual la autoridad monetaria transfería a los bancos comerciales el rol de la asignación del crédito y la provisión de los recursos productivos, apostando a la eficiencia de los mismos. El objetivo de las tasas de interés pasivas y la autorización de las entidades para recibir depósitos en plazos muy cortos, era hacer más atractivo el ahorro privado, para evitar presiones sobre el consumo y la inflación, dando resultados positivos. Se concluye en esta época que el salto de las tasas de interés registrados a partir de 1976, no es ajeno al incremento de la rentabilidad de los mercados financieros de los países industrializados y del nivel y la orientación de la liquidez internacional.

Bajo estas condiciones de mercado, si se pretendía mantener bajo control la cotización del dólar, la oferta monetaria dejaba de depender del BCRA "Banco Central de la República Argentina" y pasaba a determinarse por el comportamiento de los actores económicos, incluyendo a los ahorristas externos. El gobierno decidió privilegiar la estabilidad del tipo de cambio, que en el cortísimo plazo influía de manera más notoria sobre el nivel de precios de la oferta monetaria, el instrumento elegido fue la famosa tablita financiera, que se puso en funcionamiento a finales de 1979.

En 1980 se desato una crisis bancaria y financiera que significo una importante pérdida de reservas acumuladas en los años inmediatos anteriores y se inicio la corrida contra el peso con la salida de capitales. Posteriormente en 1981 se produce una devaluación monetaria del peso de aproximadamente el 10%, lo que incremento la desconfianza, y, posteriormente, el tipo de cambio se devaluó un 30%, devaluación que hace famosa la frase "el que apuesta al dólar pierde", estas sucesiones de hechos económicos desfavorables para la República Argentina, en conjunto con la perdida en la Guerra de las Malvinas, provoco el inicio de la salida del régimen militar del poder.

La política fiscal perdió capacidad de acción como producto de las presiones inflacionarias, no obstante, a pesar de la reclamada lucha del gobierno contra la expansión del gasto, el déficit fiscal se incremento en toda la etapa, donde lo más inquietante es la composición de este gasto: Nacionalización de empresas quebradas, o con serios problemas financieros y compra de armamentos mientras se reducían partidas de inversión pública, salud y educación.

Los significativos cambios de la política económica de los países desarrollados y el alza tempestuosa de las tasas de interés hicieron prácticamente que el endeudamiento externo estallara en las manos del gobierno siguiente. Las medidas económicas que se habían tomado habían provocado un ambiente sumamente receptivo para la oferta del crédito internacional. En primera instancia este crecido se dirigió a la formación de un importante stock de reservas internacionales que sobrepasaron los 9000$ millones en 1971, pero posteriormente se evidencia el flujo neto de capitales rígidos hacia el financiamiento del consumo, la compra de material bélico y la fuga de divisas.

La deuda pública creció en 4900$ en 1975(19% del PIB) a 29000$ millones en 1982 (60% del ingreso). Antes de su retirada el gobierno asumió como estado la responsabilidad del cumplimiento de la deuda externa privada, esto también antes del abrupto incremento de las tasas de interés internacionales, por su parte, en relación a la fuga de capitales, se estima que fue entre 16000$ y 22000$ millones para el trienio 1980 y 1982

Ahorro e inversión:

Posteriormente se registra un intenso flujo de entrada de capitales, pero en general el ahorro interno financia largamente la inversión. La tasa media de ahorro total es excepcionalmente alta a partir de 1977 hasta 1979, mientras que la inversión bruta interna se mantiene en los niveles que venía registrando desde 1969. Debe concluirse que las tasas record de ahorro en estos años financiaron gastos corrientes del gobierno y salida de capitales.

Cuarta etapa: la recuperación de la democracia. Optimismo y desilusión. 1983 - 1990

Caracterización del periodo

Viendo desde el punto de vista político, el hecho más destacado que se ha registrado es el inicio, en 1989, del colapso del bloque socialista encabezado por la Unión Soviética, si bien oficialmente la misma se desmoronó recién en 1991. El acontecimiento afirmó la hegemonía del bloque occidental, cuyas principales economías seguían atravesando un periodo de inestabilidad.

Hacia 1985, las economías latinoamericanas en su conjunto estaban transfiriendo el 4.7% de su PBI consolidado hacia los países acreedores. El Tesoro norteamericano promovió un plan de recuperación de las economías deudoras, basado en ajustes fiscales monitoreados por el FMI, políticas de apertura y de libre mercado. Este programa se denominó Plan Baker, y fue insuficiente para solucionar la crítica situación regional. En 1987, Brasil entró temporariamente en cesación de pagos con los bancos comerciales, lo que encendió el alerta de los acreedores, y obligó a la intervención del gobierno de EE.UU.

El entramado económico mundial, fuertemente rediseñado por las profundas transformaciones políticas, militares, financieras y tecnológicas, comenzó a ser caracterizado como un fenómeno genéricamente llamado globalización.

Marco político interno

La etapa se desarrolla bajo la presidencia de Raúl Alfonsín, primer presidente elegido de manera democrática y sin ningún tipo de restricciones desde, probablemente, 1946.

El optimismo generado por la recuperación democrática llegó al punto de desplazar los temas económicos del centro de la atención. Se generó un consenso generalizado en torno a la idea de que, bajo un marco de resguardo institucional, la recuperación económica era una consecuencia natural del proceso.

Pasado el enamoramiento inicial, y también como consecuencia del creciente desinterés de la opinión pública independiente, el gobierno se hizo permeable a las presiones de los grupos económicos, los sindicatos, los militares y hasta de la iglesia. El optimismo inicial, que subordinaba la buena marcha de la economía al funcionamiento de las instituciones democráticas, fue dejado de lado y la coyuntura económica comenzó a cobrar suma importancia en el humor social. El éxito inicial del Plan Austral, del que se habla a continuación, posibilitó en 1985 un triunfo electoral de la UCR más holgado aún que en las elecciones presidenciales que habían llevado a Alfonsín al poder. Pero su posterior deterioro actuó en la misma relación con los niveles de adhesión al Gobierno, que vio diluirse su poder, sin atinar a dar nuevas respuestas. La interrelación entre el poder político (en términos reales, no formales) y el panorama económico nunca había sido tan determinante como hasta ese momento, ni siquiera en 1930.

La política económica

Se determinó que las autoridades económicas radicales se encontraron al asumir el gobierno con un panorama desolador, aunque no puede decirse que sorprendente. La deuda era de casi el 70% del producto, con reservas internacionales inexistentes. La crisis de la deuda y su presión sobre la balanza de pagos condicionaron el accionar del gobierno en la primera etapa del periodo. Rápidamente se llegó a la conclusión de que no sería posible entablar una negociación con los acreedores sin ofrecer a cambio políticas de ajuste. De inmediato se abandonaron las posturas iníciales, algo arrogantes, y se adoptó una política más proclive a "agradar" a los Estados Unidos, con el objetivo de que su gobierno presionara al comité de bancos.

Gráfico 22: Inversión bruta 1978 - 1990. En puntos porcentuales del PBI.

Monografias.com

La estrategia original, con Bernardo Grinspun como Ministro de Economía, fue un remedo de las políticas aplicadas durante el gobierno, de allí entre 1963 y 1966. Se procuraba, mediante políticas gradualistas, mantener alto el nivel de empleo, recuperar el poder de compra de los salarios y fomentar el consumo como elemento dinamizador de la demanda agregada

Los empresarios interpretaron que el crecimiento de la demanda sería pasajero y ajustaron la oferta sólo lo necesario para responder en el corto plazo. Los precios reaccionaron rápidamente y convencieron al gobierno de que no era posible enfrentar una inflación con un alto grado de componente inercial mediante la aplicación de políticas graduales.

En junio de 1985 el gobierno sorprendió con la implementación del Plan Austral, el que tomó su nombre de la nueva unidad monetaria que debutó cotizando a 80 centavos por dólar. El plan era de corte netamente heterodoxo, y sus principales medidas consistían en:

En su primer tramo el plan logró una notable reducción de la tasa de inflación, aumento de la recaudación con reducción del efecto Olivera - Tanziy crecimiento del salario real.

En tanto, los problemas de financiamiento condicionaban la política monetaria. El Estado cancelaba servicios de la deuda externa con nuevas emisiones de deuda interna de corto plazo.

En 1986 se intentó flexibilizar el plan: se aumentaron las tarifas públicas, se eliminaron los controles de precios, se reajustaron las tasas de interés, se devaluó por primera vez el austral y se intentó poner en práctica una política monetaria más restrictiva. Este conjunto de medidas ortodoxas en el marco de un plan netamente heterodoxo, que había incluso suscitado el interés académico, fue percibido como un signo de debilitamiento

Tabla 13: Algunos indicadores de 1989.

? PBI

IPC

Salario industrial

Tipo de cambio real

Desempleo

-4.4

4923.3

86.2

1980 = 100

212.6

1980 = 100

8.4 de la PEA