Monografías Plus »

¿Qué podemos hacer para acelerar la revolución integral de las conciencias individuales?

Monografía destacada


Conceptos introductorios

La concientización integral individual podría resumirse en una frase simple: "Precisamos asumir el control de nuestras vidas, en lugar de dejar que nos continúen manipulando". El instrumento para alcanzar aquel elevado propósito es la Educación.

No somos pedagogos, pero sí profesor universitario con más de 45 años de experiencia. Corresponde a los pedagogos proponer y aplicar las mejores metodologías de enseñanza y aprendizaje. Nuestro enfoque será dirigido a otro aspecto, realmente crucial: los contenidos y su orientación.

Hay mucha confusión en relación con la palabra Educación. Creemos que existe gran diferencia entre instrucción (que acaba produciendo profesionales aptos para servir eficientemente el mercado, dominado por el poder económico y la globalización caníbal) y educación, o sea formar ciudadanos que dominen un cierto campo del conocimiento. En el primer caso, tenemos como producto un engranaje del proceso manipulador que domina la sociedad; en el otro, tendríamos un agente de cambios y transformaciones.

Para evitar confusiones semánticas, cuando hablemos de Educación, la identificaremos como Educación Auténtica. Rushkin la define admirablemente así: "Educar no es enseñar a un joven(1) algo que no sabía y sí transformarlo en algo que no existía".

Es claro que Rushkin se refiere a "algo que no existía" exteriormente, porque interiormente somos sabios. Sólo que no lo sabemos: de ahí la importancia fundamental de la Educación Auténtica: concientizarnos de que en nuestro interior existen potencialidades grandiosas que podemos manifestar y a partir de ellas colaborar en la construcción de la Gran Utopía" (Bonilla, 1).

El hecho es que la orientación prevaleciente en nuestra sociedad está focalizada en una visión lineal, cartesiana: producir más, vender más, lucrar más. Paralelamente, las instituciones "educativas" están apenas preocupadas, generalmente, con la producción de profesionales y no con la formación de los mismos.

El modo de vida que hoy está siendo globalizado, nos destroza como seres humanos, evidenciando cada vez más, síntomas de descomposición y decadencia social en general y de las relaciones humanas en particular.

El medio de comunicación más extendido, (la televisión), a través de su prioridad por la presentación repetitiva y masacrante de escenas sórdidas, hechos de sangre, bajeza, programas para edad mental de 8 a 9 años y publicidad consumista hipnotizadora, acaba modelando nuestra juventud para la acomodación, la inercia, la avidez por productos de marca(*), (generalmente superfluos), la pasividad, la falta de valores y para ausencia de ideales por los cuales luchar.

Las Universidades, en general, ofrecen un amplio campo de aprendizaje de conocimientos técnicos y científicos bastante avanzados, pero no acostumbran orientar para que los jóvenes puedan comprender con cierta profundidad los temas básicos: la vida, la naturaleza humana, la relación del ser humano con las Energías Superiores(**), etc.

Como consecuencia de esto, oleadas y oleadas de profesionales son producidos, sin ser estimulados a desarrollar una mayor preocupación por una discusión seria, documentada y razonablemente profunda sobre cosas fundamentales para toda persona, tales como: la forma de ver el mundo (¿será que la que nos es presentada por el sistema es la única real, o será aquélla que es más interesante para los grupos que detentan el poder?), los valores humanos (¿cuáles? ¿los que han sido presentados a lo largo de la Historia por las mentes más brillantes, o el que hoy aparece como omnipotente: dinero?), el papel que por el hecho de ser humanos debemos cumplir (¿ es apenas servir a un sistema que cercena nuestra humanidad, o tenemos responsabilidad personal, social y cósmica?), etc.

En lugar de estos asuntos ser discutidos con la profundidad suficiente en las instituciones educativas, lo que se percibe son falsos dioses introducidos por los medios de comunicación en la mente humana, ante la pasividad educacional.

Estos falsos dioses se llaman: poder, status, consumismo, así como todas las formas de conjugar los verbos tener y poseer (objetos, inmuebles, dinero, personas, etc). Esta preponderancia del tener del tener sobre el Ser, se expande cada vez más en la sociedad humana, gracias a la alianza del poder económico, político y comunicacional con el conocimiento técnico-científico. Esta expansión ya asume las características de un tumor canceroso que precisa ser extirpado rápidamente, bajo riesgo de llevarnos al colapso social.

No es de nuestra tesitura ser alarmistas, pero las nuevas tecnologías avanzan como un monstruo ciego. Sí nada hacemos, ¿cuánto tiempo faltará para que nuestras vidas reales sean transformadas en virtuales? Con seguridad, unos pocos años.

Aumentar más y más nuestros conocimientos científicos y tecnológicos sin sustentarlos en los verdaderos valores humanos: libertad, igualdad, fraternidad (¡ya se fueron más de 200 años!), armonía, paz de espíritu, amor (¡ya se fueron 2000 años!), la Ley de Amra(*) (¡ya se fueron más de 3000 años!). Estamos saturados de bombas atómicas, mísiles, destrucción ambiental, artículos superfluos y contaminantes, lujo y miseria, hambre, desempleo y mortalidad infantil. ¿Dónde está la racionalidad, tan cara al método científico – médula de la enseñanza universitaria – de nuestra sociedad?

En ella, unos se enriquecen desmesuradamente, otros vegetan o sobreviven, muchos mueren de hambre o enfermedades fácilmente controlables y algunos reciben diplomas de hasta de Post-Doctor. ¿Y para qué? ¿Para acelerar el proceso, o sea lo que denominan "progreso"?

Creemos, mientras tanto, que muchas personas – dentro y fuera de los recintos universitarios – se rebelan contra ese modo de vida irracional y anti-humano. Su sensibilidad, su inteligencia y su concientización les indican que la actual no puede ser la única forma de vivir. Sin embargo, ellas sufren en silencio, porque no consiguen percibir cómo salir del atolladero, ni cual sería la alternativa a ser tentada.

Para encontrar una salida, precisamos necesariamente, recurrir a la Educación pero a la Auténtica, que precisamos crear.

La Unesco, en la Conferencia Mundial de Educación de 1998, definió claramente cuáles deben ser los rumbos educacionales: "La Educación Superior debe emprender la transformación y la renovación más radicales que jamás hayan enfrentado, de forma que la sociedad contemporánea que vive actualmente una profunda crisis de valores, pueda transcender las consideraciones meramente económicas y asumir dimensiones éticas y espirituales más arraigadas".

Esa declaración, sin embargo, ha provocado hoy, después de veinte años, pocos efectos, porque no se tocó el fondo del asunto: la Revolución Integral de las Conciencias, para lo que precisamos un nuevo y auténtico enfoque educacional.

Las dimensiones de las que habla la UNESCO, deben ser consideradas en términos de energías. La energía humana, auto-limitada y gerenciada por el poder económico, se centra en el principio autoafirmativo. Ya las dimensiones éticas y espirituales, nos llevan a la Energía Cósmica, procesada por el principio integrativo (que hace 2000 años fue introducido para el conocimiento y la vivencia humana, condensado en una simple palabra de cuatro letras: amor).

Esta Energía Cósmica opera en el interior de los átomos, de los fenómenos naturales, en la rotación de la Tierra, en el calor del Sol, en la intensa actividad de nuestra galaxia – una entre millones - en las constelaciones enteras y en el Universo todo.

Pero ella, en la forma de una Partícula Cósmica, también está insertada en el corazón del ser humano, que generalmente la ignora (o la desprecia), porque toda su atención está concentrada en el mundo tangible, terreno. Es preciso quebrar este hechizo y encontrar aquella Luz. Se trata de un trabajo arduo, pero compensador, porque aunque "su puerta sea estrecha"... "este es el camino".

Así, la Educación Auténtica conducirá a un equilibrio entre el principio actualmente prevaleciente, el auto afirmativo (esencial para desarrollar la biodiversidad individual), con el integrativo (esencial para abordar el conjunto, el contexto, el Todo), configurando un nuevo paradigma, cuya principal característica será conducirnos a la sintonía con las Infinitas Energías Cósmicas, las que podremos manifestar, a través de un gran esfuerzo físico, mental, afectivo y espiritual en una sociedad humana más justa, más digna y más feliz: La Gran Utopía (Bonilla, 1).

De este modo, las personas que consigan entrar en ese circuito serán los diferenciales que urgentemente necesitamos. Para eso, será necesario lapidar la joya que está escondida en nuestro corazón: la Partícula Cósmica. En ese momento, se comprenderá que no hay oposición entre materia y energía, y sí complementariedad, transmutándose una en la otra.

Por lo tanto, dando más fuerza al corazón y al alma, sin olvidar las necesarias actividades físicas y mentales, esas personas diferenciales serán la masa crítica para la reformulación de nuestra sociedad. Entonces, ella podrá satisfacer las auténticas necesidades humanas, sustituyendo la "realidad actual", donde las personas son utilizadas para satisfacer las necesidades de los grupos de poder.

Para producir los cambios necesarios, precisamos desarrollar la Concientización de los individuos, para después pasar a la Concientización Social. La herramienta básica para esto es la Educación.

La educación como herramienta fundamental para la revolución integral de las conciencias

Enfoque básico

El cimiento fundamental de la Educación al servicio de la Revolución Integral de las Conciencias es el enfoque holístico, asunto comentado en una monografía anterior. Este cimiento precisa ser instalado a partir de las instituciones con mayor responsabilidad educativa, las Universidades, en las cuales hoy prácticamente aquella preocupación no existe; a partir de ahí deberá ser expandida para el seno de la sociedad correspondiente, a través de actividades de Extensión. Esa es la Universidad para el pueblo, que nos falta.

Un aspecto claro del nuevo enfoque holístico es el estímulo, inicialmente a la interdisciplinaridad y posteriormente a la transdisciplinaridad (Ver Bonilla, 1). Así los físicos se deberán integrar con los agrónomos, los biólogos y los sociólogos, apenas para mencionar algunas carreras (interdisciplinaridad). En un paso más osado, estos científicos deberán entrar en la Transdisciplinaridad junto con artistas, filósofos y místicos, fecundando así la racionalidad científica(*) con los aspectos afectivos y espirituales que son característicos del ser humano y cuyo olvido, nos ha conducido a las actuales tinieblas tecnológicas y globalizantes.

Veamos un ejemplo específico apenas en el área de interdisciplinaridad. Un problema esencial para la Humanidad, tal vez el mayor es la producción de alimentos. De acuerdo con aquel concepto, debería ser creado un equipo de alto nivel, sea regional o nacional, lo que no significa agrupar todos los "medallas de oro" de la región y colocarlos juntos en un grupo de trabajo. Esto generalmente no funciona, tanto porque ellos están ocupados en muchas cosas, como por el hecho de que siendo muy reconocidos, estrellas en sus respectivos nichos científicos, no tienen por costumbre aceptar que sus enfoques propios sean desplazados por otros, tal vez más adecuados en relación al asunto específico en estudio.

En efecto, para trabajar con responsabilidad en una percepción holística, precisamos reconocer que se debe transponer el clasismo que existe entre carreras y profesiones, así como entre niveles de diplomas universitarios. Tenemos que tener la humildad suficiente para reconocer que los conocimientos de los otros – en lo específico – pueden ser más útiles que los nuestros para el objetivo en pauta. Tenemos que entender que el ser humano, la Naturaleza y el Universo son una Unidad y que la separación, la diversificación y la especialización, siendo tangibles, sólo tienen impulso, vida y significado en algunos niveles, especialmente en los de frecuencias vibratorias más bajas, especialmente en el nivel de la materia.

Por estos motivos, es preferible reunir un grupo coherente, algunas buenas cabezas de áreas diferentes que ya tengan abordado el asunto específico (en el ejemplo: producción de alimentos) no sólo desde el punto de vista limitado de su profesión y sí de forma más amplia y profunda. No precisan – para esto – ser portadores de diplomas avanzados de Post-Doctor, Doctor y ni siquiera de Maestría. Lo realmente importante junto a su competencia técnico-científica, es ser poseedores de sensibilidad frente a la problemática humana, asentada en una visión holística. En cuanto a los "medallas de oro" que no se encuadren dentro de estos requisitos, siempre habrá espacio para ser aprovechados como consultores.

Este Grupo, dada la naturaleza del asunto, podrá tener agrónomos, veterinarios, médicos, nutricionistas, tecnólogos de alimentos, sociólogos, ecólogos y profesionales de otras carreras. El número de miembros no podrá ser muy grande para evitar dispersión y discusiones inútiles. Tal vez un número razonable sea de 10 a 12 personas.

Después que la fase interdisciplinaria de naturaleza básicamente técnico-científica sea adecuadamente organizada, será necesario pasar a la fase transdisciplinaria, con la colaboración de filósofos, artistas y místicos. Ellos darán su contribución específica para que entren en juego, además de las ecuaciones matemáticas, de las relaciones costo-beneficio etc, lo más importante: los valores en los que deben estar apoyadas todas las acciones humanas. Actualmente tenemos mucho conocimiento técnico-científico en el área de las Ciencias Agrarias. Sin embargo, más de mil millones de personas pasan hambre en el mundo; por lo tanto, ciencia y tecnología son necesarias, pero no suficientes.

La idea básica que se desea colocar aquí es que necesitamos invertir el proceso generalmente utilizado para conducir la investigación científica, que es el de investigar en profundidad temas específicos, puntuales. En lugar de esto, se deberían escoger unos pocos Grandes Temas, según las respectivas necesidades de la comunidad considerada, los cuales serían después desdoblados en trabajos específicos, pero siempre guardando relación con el Todo, interactuando dinámicamente con él, en un juego dialéctico de ida y vuelta, o diciendo mejor: integrando un auténtico enfoque holístico, en el cual, el Gran Tema (un Todo), actúa como el principio integrativo y los desdoblamientos como el principio auto afirmativo.

Ribeiro (2) coloca la idea de Universidad creadora, o sea "el órgano a través del cual la sociedad nacional se capacita instrumentalmente para dominar, cultivar, aplicar y difundir el patrimonio del saber humano y cuya responsabilidad educativa no puede reducirse al ámbito de la enseñanza informativa y de la especialización profesional, exigiendo un cuidado especial para ofrecer a la juventud, oportunidades de madurez intelectual como herederos do patrimonio cultural humano y de formación cívico-ideológica, procurando transformarlos en ciudadanos responsables de su pueblo y su tiempo".

A esto, sería necesario agregar que aquel dominio, cultivo y aplicación del saber humano, deberá ser orientado en forma constructiva, procurando un aumento de la calidad de vida de la especie humana(*) y no dirigirlo – como hasta ahora – de forma aparentemente "objetiva", pero que ha servido – básicamente – para aumentar la distancia existente entre las clases sociales y entre las naciones (especialmente las del Norte en relación con las del Sur).

Por otro lado, es excelente que los jóvenes tengan madurez intelectual y formación cívico-ideológica, pero también es imprescindible estimularlos a tener una visión integral, holística, del mundo y de la naturaleza de las interrelaciones en él contenidas, así como a comprender que cada uno de nosotros es una Unidad y que no podemos separar lo que es racional de lo que es afectivo, ni de lo que es espiritual. También es necesario transmitirles la idea y el sentimiento de que el Universo físico, material, tangible y visible, no es la Realidad última, y sí una magnífica manifestación de un gran sustrato transfísico que lo sustenta, como la propia Física subatómica, a través de la Teoría Cuántica, lo demostró hace ¡75 años!

La relación entre educación y sociedad

Aunque una Universidad haya nacido de un proyecto conceptual con objetivos claros, su desarrollo posterior es interferido, influenciado y muy probablemente distorsionado por el contexto social y por las relaciones de poder. Esto ocurre porque el modelaje efectuado por el contexto-social – generalmente estructurado en forma clasista y económicamente dependiente del extranjero – lleva a que la Universidad real latinoamericana, generalmente responda más al efecto de factores exteriores que a los propósitos y principios sobre los cuales fue fundada o redefinida.

En realidad, la Enseñanza toda y en particular la Superior, están en una grave crisis. ¿Cuáles son los modelos básicos para atacarla? Hasta ahora prevalecen dos de ellos, a saber:

Actualización histórica. A través de ella, se puede producir una atenuación de las crisis, aunque esta permanezca subyacente. Simplemente se trata de postergar la solución final, por medio de una modificación de los currícula, que así permitan formar profesionales que están informados de los avances de la tecnología moderna, de modo que puedan actuar como eficaces intermediarios entre los productos sofisticados, elaborados por el Primer Mundo y el mercado cautivo, el Tercer Mundo.

Este proceso ya funciona plenamente en algunas de las Universidades más "modernizadas" de América Latina, las cuales tienen enormes "ayudas" económicas, que les permiten transformarse en centros avanzados y elitistas, donde se aprende a operar(*) con la tecnología más de punta posible, en todas las áreas de conocimiento.

En realidad, esta situación no es nueva y viene manifestándose desde el siglo XIX y a partir de la cual nuestros países experimentaron muchos procesos reflejos, imprescindibles para transformarnos en eficientes (y hasta ávidos) consumidores de las novedades producidas por el Hemisferio Norte. Evidentemente, si no sabemos producir electricidad o trabajar con electrónica, no podremos comprar las máquinas, "hardware" y "software" más sofisticados que existen y así sucesivamente.

Por lo tanto, los países más poderosos desean ardientemente que nos actualicemos y hasta nos "ayudan" para eso. Pero hasta cierto límite, el cual está fijado por el papel de economías dependientes que somos. Estamos aquí para vender materia prima y para consumir alta tecnología, no para crear.

Es en este punto que queda claro que la actualización histórica no sirve para resolver nuestros problemas, a menos que deseemos permanecer indefinidamente como economías dependientes. Por otro lado, se trata de un magnífico modelo para las potencias neo-coloniales, educadamente llamadas de países "desarrollados". Este modelo ha sido cuidadosamente estudiado por el sociólogo brasileño, Fernando Enrique Cardoso (3), a través de la Teoría de la Dependencia(**).

Aceleración evolutiva. Este camino no es nuevo. Ha sido emprendido por países diferentes, en épocas diferentes y con sistemas económicos, políticos y sociales diferentes. Fue la vía escogida por Estados Unidos, Japón, Alemania, Rusia, China, etc.

La diferencia básica con el modelo anterior es que mientras éste lleva al mantenimiento del subdesarrollo, perpetuando y aumentando el atraso relativo, la aceleración evolutiva constituye un proceso pensado, planificado y organizado para llegar a reestructurar la sociedad en sus bases, de forma que el país se transforme en una entidad autónoma y no en un verdadero satélite de las grandes potencias.

Ya pasó tiempo demás (casi doscientos años de nuestra independencia formal) para que los latinoamericanos comprendamos que la superación de nuestro atraso no se puede hacer apenas con declaraciones progresistas. Es también, y sobre todo, necesaria una planificación y una utilización eficiente de los recursos humanos, el desarrollo de la investigación científica, el progreso de la ciencia (y no apenas de la tecnología), el desarrollo de nuevos enfoques creativos, todo esto en un marco general holístico, procurando direccionar los resultados para un beneficio óptimo de la comunidad nacional o regional, nunca para los intereses de ciertos grupos poderosos.

Esta opción entre actualización histórica y aceleración evolutiva que se presenta en mayor o menor grado en los diversos contextos sociales nacionales, adquiere una connotación especial dentro del ambiente universitario, donde se pueden percibir dos grupos antagónicos, con mayor o menor peso, según la institución específica. Uno está interesado en la perpetuación del "status quo", con su correspondiente modernización, gracias a su dependencia umbilical con algunas Universidades extranjeras. Ese grupo está integrado, fundamentalmente, por los grupos académicos tradicionalistas, residuos de una Universidad obsoleta, junto con grupos "desarrollistas", llenos de ideas "modernizadoras", generalmente con fuerte influencia de centros exógenos, lo que lleva a una especie de servilismo intelectual, a pesar de los pomposos títulos de Post-Doctores que muchos de sus profesores poseen.

El otro grupo, está integrado por los sectores interesados en transformaciones sociales profundas y auténticas, a través de las cuales sea posible un cambio estructural igualmente profundo y auténtico en los objetivos de la Universidad, de modo que ella pueda desempeñar el papel que la aceleración evolutiva le exige como institución cumbre, en lo relativo al conocimiento y a la orientación de la sociedad a la que sirve.

Con la llegada de la "globalización"(*) propia de la década de 90, el segundo grupo quedó muy debilitado. Por eso, es crucial discutir esta problemática antes que sea demasiado tarde.

El tránsito de la Universidad Latinoamericana por el camino de la aceleración evolutiva, implica en resolver una multitud de problemas. Algunos de ellos serán discutidos más adelante.

El papel de las Universidades

Según Ribeiro (2), la Universidad puede ser definida como la estructura integrada de órganos de enseñanzas, investigación y extensión, capacitada para ejercer las siguientes funciones básicas:

Si reflexionamos apenas un poco, parece claro que – en general – la Universidad latinoamericana no está plenamente identificada con los altos principios anteriormente expuestos. En realidad, ella se asemeja más a una fábrica de profesionales que a una organización formatriz.

Inclusive, ocurre un factor agravante: a pesar de ser excepcionalmente bueno, el trabajo de Ribeiro(2) fue publicado en 1969 (o sea, pasaron casi 40 años). En ese intervalo, nuevos elementos han surgido, influenciando notablemente la articulación entre la sociedad y el saber. Entre ellos:

a) Ya no es suficientemente satisfactorio hablar de "saber científico" como hacía Ribeiro(2). Ahora es necesario definir la orientación de ese saber, los valores a promover. "Desarrollo" y "Progreso", por ejemplo, son actualmente, palabras ambiguas. En efecto: "desarrollo" ¿de quién?, "progreso" ¿para quién?. Solamente respuestas transparentes a estas preguntas permitirán evaluar la naturaleza de aquellos conceptos, que hace 40 años podían parecer axiomas indiscutibles. En esa época "el saber científico" era como una panacea, a pesar de Hiroshima y Nagasaki. Ahora estamos más conscientes de que Ciencia sin ética y sin compromiso social puede ser peligrosísima.

b) Concientización creciente para los problemas relativos al medio ambiente, a través de los conceptos de impacto ambiental, desarrollo sustentable, certificaciones, "Protocolo Verde", etc.

c) Difusión acelerada acerca de nuevos conceptos relacionados con Gestión de la Calidad Auténtica (ver Bonilla, 4), no limitada apenas a las nuevas técnicas gerenciales tan bien sucedidas en el Japón y sí a la creación de un ecosistema social bien equilibrado entre sus componentes: las organizaciones productivas, los trabajadores, los consumidores, la comunidad y otros actores sociales.

d) Desarrollo acelerado del hemisferio cerebral derecho en la especie humana, lo que lleva al surgimiento y expansión de un nuevo enfoque, llamado holístico (ver Capítulo 1), que permite tener la capacidad de ver el mundo de una forma mucho más amplia, más comprensible y más humana. Capra (5), contribuyó fuertemente a este nuevo enfoque al publicar su magnífico libro titulado: "O Ponto de Mutação". En esta línea también ha sido desarrollado el concepto de Transdisciplinaridad (Ver Bonilla, 1).

En resumen, esto significa que en un lenguaje actualizado, "la visión del mundo y de la sociedad, fundada en el saber científico" (según Ribeiro, 2), debe ser enriquecida con una orientación ético-social; con una escala de valores humanista del conocimiento adquirido. En efecto, no es suficiente con saber el porqué de las cosas (Ciencia), ni cómo hacerlas (Tecnología) y sí también – y sobre todo – ¿para qué y para quien hacer? Aquí la clave está en la utilización de abordajes holísticos y transdisciplinarios capaces de permitir una comprensión global de los problemas, dejando para una segunda fase más detallada y más restringida, los abordajes cartesianos propios del método científico.

Por lo expuesto anteriormente, puede percibirse que las Universidades latinoamericanas en general, ya mal preparadas para enfrentarse los desafíos emergentes de la propuesta de Ribeiro(2), tienen muchas dificultades para insertarse en el seno de la corriente de cambios que la evolución social humana impone. Currícula más o menos rígidos, concentrados en conocimientos técnico-científicos, como que congelados en una visión cartesiana del mundo y las cosas, en el amanecer del Tercer Milenio precisan ser fecundados por un soplo vivificante que contenga los gérmenes de un nuevo modo de pensar, sentir y actuar, que la evolución de la conciencia humana exige cada vez más. Y ese soplo está representado por una visión holística de la Educación, condensada en la idea de creación de Laboratorios de las Nuevas Ideas (ver más adelante)

El nuevo paradigma educativo

Los visionarios de todas las épocas han afirmado – y con razón – que sólo podremos construir una nueva sociedad si es modificada la educación de las generaciones más jóvenes. Se debe recordar que ya en el siglo XIX (¡hace 200 años!) Stuart Mill había dicho: "Ninguna gran mejoría en la suerte de la Humanidad será posible hasta que una gran modificación ocurra en su modo de pensar".

Y esta modificación no ha ocurrido, por lo menos en el grado necesario, porque el paradigma prevaleciente (cartesiano y ahora adoptando la forma de canibalismo globalizador) no es capaz de cambiar ese modo de pensar inmediatista, lucrativista y egoísta. Por eso hemos insistido reiteradamente en la idea del enfoque holístico, en el caso, aplicado a la Educación.

El hecho es que para desarrollar la nueva sociedad precisamos cambiar drásticamente la Educación. Y esto es una contradicción absoluta para el paradigma cartesiano, básicamente lineal. En efecto, si es cierto que una nueva sociedad sólo puede ser alcanzada a través de la Educación, precisamos tener una nueva sociedad para implantar una nueva Educación.

Como dice Ferguson (6): "la mayor de todas las incapacidades de aprender, talvez sea la ceguera al padrón, o sea, la incapacidad para percibir relacionamientos o detectar significados"(*). La realidad es que prácticamente ningún departamento escolar dispone de programas que ataquen problema tan vasto y fundamental.

Por otro lado, la mencionada "ceguera para descubrir padrones" llevó a uniformizar los alumnos (de todos los niveles) según un modelo prefabricado. Esto es altamente nefasto.

Ya era sabido hace mucho tiempo, pero confirmado recientemente a través de investigaciones neurobiológicas en relación con la nueva disciplina denominadas Programación Neurolingüística (PNL), que las personas aprenden de forma diferente. Según Robbins (7), los seres humanos entran en contacto con la realidad y por lo tanto con la enseñanza, a través de tres vías diferentes: visual, auditiva y cinestésica, predominando una de ellas en cada individuo específico.

De esta manera, un método educacional uniformizado, único y poco flexible, puede privilegiar un cierto porcentaje de alumnos, cuyas condiciones perceptivas sean compatibles con él, pero será negativo para los otros, lo que con seguridad significa que aquel método será inadecuado para bastante más que la mitad de los educandos.

A partir de esta constatación, no es difícil deducir que existe aquí uno de los factores fundamentales que influyen en la enseñanza, empujándola para niveles bajos de calidad. De esta forma, personas dotadas de fuerte percepción holística son frecuentemente perjudicadas en sus estudios formales (Por ejemplo, Einstein el mayor genio científico que la Humanidad produjo, tuvo grandes problemas en la escuela).

Ray Gotllieb dice: "El paradigma actual de la Educación presupone que las únicas indagaciones dignas de ser hechas, son aquellas cuyas respuestas ya son conocidas. ¿Dónde, entonces alguien puede vivir con las incertezas del mundo real?"

En resumen, el hecho es que la Educación formal en todos sus niveles ha tentado uniformizar un caleidoscopio de mentes individuales, dotadas de rica biodiversidad, en un conjunto único de criterios que supervalorizan determinadas habilidades (especialmente técnicas, científicas, económicas) y desprecian otras (éticas, afectivas, espirituales, etc.). Esto produce una enseñanza falta de calidad, masificada y más o menos homogeneizada, pero dejando perder gran parte de la riqueza que sólo existe en la biodiversidad.

Vivimos en la entrada de un nuevo Milenio, del cual está transcurriendo el séptimo año. Se hace imperioso, pues, cambiar la enseñanza, desarrollando una Educación de Calidad, una Educación para la Vida(*), en la cual una visión global de los problemas de la sociedad humana sea el criterio fundamental.

El hecho es que el hemisferio izquierdo, con su percepción cartesiana de naturaleza lineal fue suficiente durante 300 años, durante los cuales reinó el método científico tradicional. Pero después del surgimiento de la Teoría de la Relatividad, la Teoría Cuántica, el Enfoque Holístico y la Transdiciplinaridad, la sociedad humana insertada en un cultura extremadamente compleja y sofisticada, se siente imposibilitada de continuar avanzando – por el camino correcto – utilizando apenas aquel recurso.

En consecuencia, es imprescindible agregar a la racionalidad analítica del hemisferio izquierdo, la intuición y el poder integrador del derecho. Ambos deben estar unidos, combinados y amalgamados. Es a esto que llamamos Educación para la Vida(**), cuya base será implantada a través de los Laboratorios de las Nuevas Ideas.

El nuevo paradigma, en lo tocante a Educación y su relación con el antiguo son discutidos por Ferguson (6). La diferencia básica entre ellos es que el antiguo estaba centrado en los métodos de enseñanza; el nuevo deberá estarlo en el proceso de aprendizaje (Ver Cuadro siguiente).

ANÁLISIS COMPARATIVO DEL ANTIGUO Y DEL NUEVO PARADIGMA EN EDUCACIÓN

PARADIGMA ANTIGUO (CARTESIANO)

PARADIGMA NUEVO (HOLÍSTICO)

Énfasis en el contenido: adquirir las informaciones correctas

Énfasis en el contexto: ¿como aprender a aprender?; ¿cómo mantenerse abierto a nuevas ideas?

Énfasis en el mundo exterior; la experiencia interior es considerada inapropiada en la moldura escolar.

La experiencia interior es considerada como el contexto para el aprendizaje.

Dudas, objeciones y pensamiento divergente son desestimulados.

Dudas, objeciones y pensamiento divergente son estimulados.

Énfasis en el pensamiento analítico, lineal, propio del hemisferio cerebral izquierdo.

Énfasis en el desarrollo del hemisferio derecho (intuición, emoción, espiritualidad), holísticamente integrado con el izquierdo.

Preocupación con normas.

Preocupación con la expansión tangible del potencial individual.

El profesor es la autoridad, conduciendo un aprendizaje de mano única.

Enseñanza y aprendizaje son secuencias de un proceso. El profesor enseña, pero también aprende con sus alumnos.

Énfasis en el conocimiento técnico y abstracto, "libresco".

El "conocimiento libresco" es complementado con ejercicios y experiencias, dentro y fuera de la sala de aula.

Estructura rígida, con currículum fijo o casi fijo.

Estructura flexible: hay muchos caminos para abordar determinados asuntos.

Estructuras burocráticas, poco permeables a las necesidades de la comunidad.

Estructura abierta a las necesidades de la comunidad.

La educación como cimiento de la revolución integral de las conciencias

Conceptos básicos

El instrumento fundamental para la motivación de las personas en una Revolución Integral de Conciencia es la Educación; sólo que la formal siendo necesaria, no es suficiente. Se precisa escalar un peldaño más elevado: la Educación para la Vida (asunto que será abordado con mayor detalle en el próximo subitem).

Sus características más significativas son:

- La gran idea a ser comunicada a las personas, es que dentro de nosotros, existe una gran potencialidad, una energía muy poderosa, que generalmente desperdiciamos, pero podemos recuperarla. Para que ella se pueda manifestar en el mundo tangible, sólo es necesario que se le proporcione el contexto adecuado, por lo tanto positivo y constructivo. Es en ese momento que la simple "utopía" comienza a transformarse en la Gran Utopía (Bonilla, 1)

Lo importante, como dice un autor inspirado "no es lo que ocurre y sí como reaccionamos a lo que ocurre". Por lo tanto, precisamos acabar con la idea absurda de que la culpa de todo lo errado es apenas de los otros. Que los otros erran, generalmente en beneficio propio, es verdad. Pero ¿cuál es nuestra responsabilidad por el estado de la sociedad y del planeta? En efecto, la omisión acaba siendo más peligrosa que la acción (negativa). En realidad, esta no podría manifestarse sí aquella no le diera cobertura.

A partir del momento en que aquella potencialidad comienza a ser libertada, ella deberá ser articulada en proyectos colectivos (tales como Redes, Laboratorios de Nuevas Ideas(*), etc). No debemos olvidar que todo lo que el ser humano produjo (para el Bien o para el mal), tuvo antes una etapa creativa, de modo que teoría y práctica no son antagónicas y sí inseparables.

Para proporcionar conocimientos y orientación básica, se hace necesario que personas capacitadas elaboren materiales escritos, en la forma de textos básicos, artículos periodísticos, folletos, posters, etc, capaces de transmitir los conceptos fundamentales y sus desdoblamientos más importantes, de la manera más adecuada para cada caso.

Lo que está claro, hasta para el observador más desatento, es que la sociedad humana en general está bastante perdida, en especial los jóvenes, sobre todo universitarios, pasivos y ajenos a los grandes problemas de la época. ¡Cuánta nostalgia de las generaciones del 50 y de 60!

En realidad, cierto número de personas, incluyendo jóvenes, sienten necesidad de cambiar, pero no tienen puntos de referencia en el medio de un torbellino cada vez más acelerado, donde los compromisos, las presiones, las distracciones y las atracciones por lo inmediato son muy fuertes; por otro lado, hay poca claridad en relación a qué cambios son esos.

La consecuencia es una sensación de angustia, vacío y ansiedad creciente, responsables por el "stress", por el consumismo compulsivo y por el egoísmo desenfrenado.

En este punto, surge como necesidad impostergable en el proceso de reconstrucción propuesto, la creación de una nueva idealística para el Siglo XXI, que permita un formación ética de acuerdo con nuestra época, que clama por responsabilidad personal y social en cada una de nuestras acciones.

- La gran idea a ser comunicada (La Revolución Integral de las Conciencias) no se agota en el nivel de la escritura; la transmisión verbal completada con imágenes es también indispensable, siendo necesario desarrollarla a través de Cursos, seminarios, conferencias, programas de radio y TV, etc. Se trata entonces de un trabajo de comunicación social que es bastante antagónico con otros que prevalecen en la mayoría de las personas, debido al lavaje cerebral al cual somos sometidos por los medios de comunicación al servicio del sistema económico.

Este lavaje cerebral es destilado minuto a minuto, hora a hora, día a día..., siendo que su divulgación responde a los intereses de quien sustenta los medios (el sistema económico prevaleciente). Ese mensaje se resume en lo siguiente (aunque esto no es dicho de forma explícita, porque despertaría resistencias(***)): el sentido y el significado de la vida humana es: ¡CONSUMIR! Y cuanto más ¡mejor! Después de todo: "!todo va mejor con Coca-Cola!"