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¿Qué podemos hacer para acelerar la revolución integral de la conciencia social?

Monografía destacada


Introducción

Hace casi 200 años, el principal héroe de la nación uruguaya, José Artigas dijo: "Sean los orientales tan ilustrados como valientes".

En una Monografía anterior, se discutió la Revolución Integral de las Conciencias Individuales, separándose cuidadosamente el papel de mera instrucción, del de Educación (para la Vida), siendo ésta la vía para acelerar aquella Revolución.

Ahora, se hará énfasis en la Conciencia Social, pero antes de entrar en este asunto, haremos algunas consideraciones finales sobre Educación (para la Vida).

Según Garaudy (1), el problema de la Educación no puede ser resuelto apenas por medio de una "reforma de la enseñanza", o sea por una modificación de los medios que permitan llegar mejor a los fines propuestos (la filosofía del sistema), y sí a una verdadera "revolución cultural", que coloque en discusión esos fines, con miras a cambiarlos, en pró de una genuina consideración por el bienestar humano.(*)

Aquel autor, sostiene que el sistema instruccional existente es apenas un subproducto de la economía de mercado, apoyándose en los principios de rentabilidad y competición.

El principio rentabilidad, se expresa a través de una inversión anual que se extiende por 15 a 20 años (desde jardinera hasta el diploma universitario, capaz de garantir a través del capital - diploma, un rendimiento razonable sobre la base del tanto por ciento).(**)

Por otro lado, el principio de competición, a través de pruebas, concursos y selecciones, promueve algunos y excluye los restantes.

Así, en resumen, el sistema instruccional, acaba teniendo - independiente del deseo de algunos de sus dirigentes - un simple papel de reproducción de sí mismo y del sistema mayor que lo engendra.

Por lo tanto, queda claro que el sistema instruccional para poder pasar a ser educacional, necesita un cambio genuino y no apenas una reforma. Es necesario aumentar el presupuesto de la enseñanza a todos los niveles, aumentar el número de profesores, de cursos y de instituciones, democratizar la enseñanza, aumentar los índices de escolaridad, incrementar el uso de audiovisuales, de computadores y de la televisión, entre otras cosas. Pero no está aquí el centro del problema. Para decirlo con las palabras de Garaudy(1), lo que se necesita es: "una definición nueva de las finalidades de la educación, la cual exige un cambio radical de los contenidos de los programas, de las estructuras y del funcionamiento de la actividad vital de la cultura (y la educación)".

Se trata - ni más ni menos - que un nuevo proyecto de civilización a través de una nueva manera de ver el mundo, y por lo tanto de sentir, pensar y actuar en relación con el mismo. En este contexto, el estímulo a la creatividad ética y al poder imaginativo de la anticipación del mundo futuro (a través de la intuición), se constituyen en objetivos esenciales del nuevo paradigma educativo.

Es claro que en este marco referencial, el enfoque holístico, pasa a tener una importancia decisiva.

Pasando de una visión general para la dinámica interna de lo que Garaudy llama de educación permanente, surge claramente la necesidad de reducir hasta eliminar el desfasaje que ocurre entre lo que se enseña en las instituciones y lo que acontece en la vida real.

Este autor nos dice que "para ajustarse a la renovación, es preciso salir del "ghetto" escolar y universitario, de modo a airear, al contacto de las otras actividades sociales, las funciones actualmente monopolizadas por el Ministerio de Educación". De este modo, una buena parte de la formación del futuro profesional debería ser hecha en el local de trabajo (establecimiento agrícola, empresa, laboratorio, hospital, obra de construcción, etc). Será necesario controlar eficazmente el peligro contrario: que el estudiante se transforme en un "práctico" y peor aún: que sea envuelto en una formación completamente unidimensional, respondiendo a la orientación y a los intereses de los propietarios de los respectivos medios de producción.

Esto nos lleva a la conclusión de que el cambio educacional no podrá promoverse aisladamente; él deberá articularse con cambios en los diversos niveles sociales. Con todo, sería bien deseable que el sistema educativo de un país, que generalmente incluye los más avanzados representantes de la "intelligentzia" nacional, salga al frente en este proyecto tan imprescindible, atrayendo atrás de sí otros grupos representativos.

Del mismo modo que los estudiantes entrarían en contacto con las células reales del sistema productivo, debe acontecer lo contrario. Los obreros, los empleados, los funcionarios y los campesinos, deben participar durante períodos específicos - pagos por el sistema productivo - de las actividades del sistema educacional a través de conferencias, cursillos y otros tipos de trabajos. Estos serán tanto de naturaleza técnico-científica como humanística.

Aquí reaparece nuevamente el enfoque holístico, a través del fenómeno de las interacciones: los estudiantes (y profesores) integrándose en el sistema productivo; los trabajadores integrándose en el sistema educativo. De esta manera, ambos sectores movilizarán una sinergia positiva aumentando sus capacidades originales, de modo que teniendo claro conocimiento acerca de la elaboración de los medios o sea del como producir, puedan evolucionar rápidamente para lo qué producir, para qué producir y para quién producir.

Fuera de este tipo de actividad, envolviendo los trabajadores, el sistema educativo deberá extenderse a otros sectores fundamentales de la sociedad, tales como: asociaciones barriales, asociaciones de pequeños comerciantes, clubes, sociedades de servicio, etc, a las cuales tiene acceso una porción considerable de personas, tales como amas de casa, profesionales liberales, trabajadores autónomos, pequeños empresarios, jubilados y pensionistas. A todos ellos el sistema educativo - a través de diversas modalidades - deberá dar oportunidad de participación. De esta forma, la educación no será apenas permanente y sí también global.

Por encima de todo, el sistema educativo deberá dar prioridad fundamental a un enfoque holístico de la educación, de modo a estimular un desarrollo humano centrado en una alta calidad de vida, lo cual implicará - básicamente - en un gran respeto por la vida y por la Naturaleza, de modo que las generaciones futuras puedan gozar de un medio ambiente renovado y lo más puro posible.

Tocar la tecla del futuro (en lugar de la tecla hoy prevaleciente: el presente) será piedra angular en la nueva percepción, lo que es realmente capaz - si bien organizado - de llevar a la juventud a un estado de entusiasmo que parece haber perdido en las últimas décadas. Esta tecla también puede ser tocada para los adultos, casi todos los cuales tienen hijos (y/o nietos) que vivirán en aquel futuro. (¿En qué condiciones?). Hay aquí un inmenso campo para los especialistas en comunicación, no los creadores de obsolescencia planificada, y sí para los otros, que quien sabe no encontraron hasta ahora su oportunidad constructiva. ¡Pero ahora podrán tenerla!

Dentro de este contexto, será necesario construir medios para acelerar la Conciencia Social. Uno de los medios posibles es la implantación de Laboratorios de las Nuevas Ideas, donde los participantes de Cursos de Educación para la Vida (Bonilla 3), ya teniendo bases teóricas sólidas, podrán pasar a la fase práctica, constituyendo grupos o redes, que se conectarán física y/o electrónicamente abordando problemas importantes que afectan la Humanidad, cada uno contribuyendo para la solución de los mismos.

Los Cursos anteriormente mencionados,(ver Bonilla, 3) proporcionan una base transdiciplinaria, a partir de la cual se tendrá la posibilidad de concientizarse acerca de la necesidad de percibir el mundo de forma diferente; a través de una visión holística, centrada en un cambio en la forma actual de pensar, sentir y actuar. También son presentadas detalladas informaciones y ejercicios capaces de estimular el reflorecimiento de nuestras potencialidades internas, involucrando campos de variada naturaleza, tales como auto-realización, prosperidad material, afectividad y desarrollo espiritual.

En otras palabras, el objetivo básico de ese Curso es soltar los resortes que estaban presos dentro de nosotros, recuperando así nuestra magnificencia interior, de modo a abrir paso para la eclosión de una creatividad constructiva y ética, ahora manifestándose al mundo exterior como una flor espléndida.

El paso siguiente es la acción. Este es el objetivo del Laboratorio de Nuevas Ideas. A través de él los participantes de los Módulos anteriores, se agruparán según intereses afines, creando redes para la aplicación de los conocimientos y vivencias adquiridas en aquellos.

La creatividad constructiva podrá ser desarrollada a través de la elaboración de proyectos organizacionales, materiales didácticos, proyectos comunitarios, proyectos de pesquisas, movimientos pro-ciudadanía y crecimiento personal, trabajos de divulgación, creación de periódicos, programas de radio y televisión etc, de modo a ejercitar en la práctica la capacidad de liderazgo desarrollada, procurando transformarla en resultados útiles, éticos y constructivos, que nos ayuden a crear una sociedad más justa, más digna y más humana.

En resumen, podemos visualizar los Laboratorios de Nuevas Ideas como pequeños puntos dispersos en un mapa social gigantesco. Sólo que estos pequeños puntos no son fijos y rígidos como enseña el cartesianismo. Ellos son seres vivos, dinámicos, dotados de poderosas energías, proporcionadas por aquellos que trabajarán en los Laboratorios: los obreros del nuevo mundo. Como seres vivos que son, esos puntos crecen, se desarrollan y se reproducen. Así nuevas conciencias son alcanzadas y aquello que nació tímidamente en una "red" o aún de una única persona, seguramente tendrá el poder de expandirse por las organizaciones y por el seno de la comunidad, con una fuerza irresistible, siempre navegando en dirección a la luz, a la concientización, a la auto-realización del ser humano.

La culminación del proceso ocurre cuando una parcela significativa de personas adhiere a un nuevo modo de pensar, sentir y actuar. Esto significa que el nuevo paradigma arraigó definitivamente en la conciencia humana.

Es así que serán formados los Líderes para la Vida y es así que será creada La Gran Utopía (Bonilla, 2).

El número de asuntos a ser trabajados en esos Laboratorios es muy grande. En este texto hemos seleccionado apenas cinco áreas para ser abordadas, a saber:

I: Alimentación

II: Comunicación, Consumo y Consumismo.

III: Medio Ambiente Físico y Social.

IV: Desarrollo Espiritual

V: Política y Economía

Otros autores en particular, y los Grupos de Trabajo en general, harán nuevas y excelentes propuestas en esas y otras áreas.

Antes de abordar estos asuntos de forma detallada, deberá ser descrito un recurso más amplio que los Laboratorios de la Nuevas Ideas, que son los Grupos de Trabajo.

El objetivo de ambos es el mismo y los dos abordarán las áreas anteriormente mencionadas. La diferencia radica apenas en lo siguiente: los Laboratorios de Nuevas Ideas son la secuencia lógica de los Cursos de Educación para la Vida; los Grupos de Trabajo constituyen una denominación para aquellos grupos en los cuales la mayoría (o la totalidad) de sus integrantes no tuvieron oportunidad aún de participar en el Curso.

O sea, con el pasar del tiempo, necesario para la preparación de un número suficiente de instructores, ambas agrupaciones acabarán transformándose en una sola.

Los grupos de trabajo (o laboratorios de las nuevas ideas)

Una vez que las personas se hayan concientizado de la Realidad, que trasciende a la llamada "realidad" (o sea, las apariencias de la vida y de las relaciones humanas); una vez que las personas hayan comprendido el significado de la Anti-Vida y la Pró-Vida (ver Bonilla, 2); una vez que hayan comenzado a trabajar en la búsqueda de su Yo Interior en detrimento del posesivo y vanidoso Yo Exterior; una vez que los sentimientos de miedo, impotencia, codicia, envidia, resentimiento y resignación, comiencen a ser sustituídos por sentimientos de amor, paz, armonía, generosidad y fraternidad, es que se estará en el camino correcto para pesar a la segunda fase: integración de esfuerzos.

La integración de esfuerzos implica en un trabajo colectivo a favor de los objetivos Pró-Vida. Este trabajo puede ser organizado a través de núcleos que designaremos con el nombre de Grupos de Trabajo, los cuales pueden adoptar las características de asociaciones barriales, Laboratorios de Nuevas Ideas (ver Cap. 7), etc.

Un Grupo de Trabajo estará integrado por personas que - espontáneamente - hayan decidido unirse para posibilitar, de este modo, alcanzar determinados objetivos, sean específicos (tal como protección ambiental, por ejemplo) o generales (desarrollo de la Pró-Vida). Estos Grupos deben definir una estructura determinada para su funcionamiento, la cual puede variar entre grupo y grupo. Lo importante es que el Grupo no debe funcionar al azar o en base a simple espontaneísmo. En verdad, la espontaneidad (diferente de espontaneísmo) tiene un papel importante a desarrollar aquí, pero ella se refiere apenas a la tomada de decisión; cada miembro debe efectuar ésta con total libertad. Si ella implica en formar parte de un Grupo de Trabajo, tendrá que tener en cuenta que aquel Grupo necesita tener su estructura organizativa.

La necesidad de organización es obvia. Los mecanismos de poder, la fuerza angustiante, frustradora y neurótica de la Anti-Vida, la presión de la Mente Colectiva, constituyen una masa compacta bloqueando el camino de la Pró-Vida. Sin una organización eficiente, nunca podremos abrir la brecha necesaria para nuestro avance.

Nuestros movimientos, nuestros pasos, nuestros esfuerzos, deben ser muy bien coordenados y organizados; de lo contrario serán fácilmente asimilados por la sociedad de consumo, como ya hizo con otros movimientos que confiaron mucho en el espontaneísmo. Resulta - por lo tanto - clara la necesidad de definir, dentro de cada Grupo, cuáles serán los objetivos a ser alcanzados, así como la estrategia correspondiente: de esto se deriva la necesidad de una planificación de la acción. Naturalmente, esto no implica en ningún tipo de rigidez. Al contrario: la creatividad y la inspiración, por ser fuentes generadoras, no pueden ser ligadas al vacío, al azar; ellas deben ser ligadas a un circuito para que sus energías puedan ser aprovechadas. Ese circuito es la organización.

En la medida en que los grupos se amplíen, tanto en tamaño como en número, será necesaria una tarea de coordinación, tal vez a cargo de un Consejo Central donde deberán estar representados todos los grupos existentes en la región, ciudad, barrio, etc. Con el pasar del tiempo será necesaria una coordinación a un nivel más amplio, por ejemplo de departamental o provincial, y finalmente nacional.

Un aspecto fundamental a ser llevado en cuenta en la coordinación de unidades cada vez mayores, es el principio de la descentralización. Sin él, todo el proceso puede derivar rápidamente para una estructura centralizada y burocrática, que por sus características intrínsecas estará mucho más cerca de la Anti-Vida que la Pró-Vida (ver Bonilla, 2).

El principio de descentralización es absolutamente fundamental. Es muy preferible perder algo de eficiencia en el proceso general, manteniendo cada Grupo operando con autonomía, y dejándolo - por lo tanto - ligado a la Pró-Vida, que ganar eficiencia a través de una organización central, la cual poco a poco irá retirando la autonomía de aquellos Grupos, transfiriéndola para sí y transformando estas tentativas en otra esperanza perdida.

Se debe subrayar - una vez más - que lo esencial en la idea de la Pró-Vida, es la concientización profunda e integral de cada uno de los miembros del Grupo. Y esa concientización es incompatible con centralización, porque ésta involucra una relación vertical de arriba para abajo; por su vez, concientización implica en una relación horizontal con los demás. No importa que una estructura centralizada hable de Pró-Vida, y de Plenitud, de Armonía, de Auto-realización... pues ella nunca podrá representar estas ideas. Si alguna vez esto se manifestase físicamente, es porque existe una falsa representación, es porque aconteció una traición.

Tanto la idea de Pró-Vida como la de Gran Utopía son hermanas gemelas, significando armonía, paz, generosidad y fraternidad en su verdadero y real significado. Y ese significado real y verdadero sólo podrá ser creado, procesado, difundido, expandido y derramado por el mundo, en un marco de mente abierta, de corazón abierto, de espíritu abierto. Por lo tanto, descentralizado y autónomo.

Estas observaciones son fundamentales, porque lo que se propone no es crear un nuevo partido, una nueva secta o una nueva religión en los moldes clásicos, congelados, donde existe una superestructura que utiliza la masa de los ciudadanos en su propio provecho. Nuestro principal objetivo es, básicamente, estimular la comprensión de que no está todo perdido, por la simple razón de que dentro de cada uno de nosotros, dentro de cada ser humano, está la clave maravillosa que permite resolver sus problemas. Pero para encontrar esta clave, el hombre debe estar decidido a enfrentar sus propios prejuicios, a mirar la verdad de frente, aunque parezca asustadora, en confiar en sus propias fuerzas y en su capacidad de contagiar a los otros con su optimismo en la construcción de un mundo mejor.

Entonces, nadie que transite por las sendas de la Pró-Vida, podrá aceptar órdenes superiores porque son superiores; por lo tanto, ninguna estructura central podrá sustituír a la voz de nuestra conciencia. En consecuencia, si hay algo que caracteriza la esencia de las palabras "Pro-Vida", "Calidad de Vida", "Plenitud", "Armonía" y "Auto-realización" y "la Gran Utopía" este algo es: desarrollo de la conciencia crítica de la población, estimulando el crecimiento de su autonomía, autoconfianza, libertad de pensamiento y solidaridad.

En resumen: los Grupos de Trabajo deberían orientarse con base en las palabras claves: ORGANIZACIÓN - AUTONOMÍA - DESCENTRALIZACIÓN.

También debe quedar claro que - apelando para el principio de autonomía, los Grupos de Trabajo deben ser independientes de cualquier otro tipo de agrupación ya existente o a ser creada en el futuro.

Un Grupo de Trabajo debe ser creado a partir de la estaca cero, pues él no debe tener ningún compromiso o ligación con cualquier otra entidad, independiente de su naturaleza. Lógicamente, un Grupo de Trabajo podrá reunirse en un local prestado por otra agrupación, pero no se podrán mezclar los objetivos de aquella con los objetivos de ésta, porque ellos serán necesariamente diferentes. Una persona determinada podrá participar de un dado Grupo de Trabajo y ser miembro de otra agrupación, por ejemplo política, religiosa o filosófica. Esto dependerá exclusivamente de su conciencia, pero separará interiormente las metas y procedimientos de cada entidad; de lo contrario se correrá un riesgo alto de descaracterizar el sentido que le atribuimos a los Grupos de Trabajo, así como la responsabilidad que les incumbe, a través de una tentativa auténtica de rescate de la dignidad humana.

Entonces no podrán existir Grupos de Trabajo católicos, judaicos o espiritistas, ni socialistas, blancos o colorados. Solo existirán Grupos de Trabajo, integrados por individuos en búsqueda del altísimo ideal de "Plenitud, Armonía y Auto-realización". Por lo tanto, cada uno de sus miembros podrá ser: cristiano, budista o ateo; negro o blanco; hombre o mujer; joven o viejo; diplomado o analfabeto; rico o pobre, etc.

La organización interna de un Grupo de Trabajo deberá ser hecha, partiendo de ideas solidarias. Por lo tanto, el esquema más apropiado deberá estar basado en algún tipo de principios cooperativistas.

Según Maurer (4), el movimiento cooperativista moderno se inició en 1844, a través de la instalación de la Cooperativa de Consumo de Rochdale, en Inglaterra, creada por 28 obreros humildes, sobre todo tejedores.

Los principios de la Cooperativa de Rochdale, según esta fuente, eran los siguientes:

a) Supresión de lucro. Los productos son vendidos por el precio de costo más un pequeño agregado, destinado a pagar gastos imprescindibles. Si al final del ejercicio sobrar algo de dinero, éste será devuelto en relación proporcional a las compras realizadas.

b) Control por los usuarios. Esto significa que la Cooperativa es propiedad de los usuarios, que reúnen el capital de la sociedad, eligen los directores y controlen la administración.

c) Control democrático. Él es asegurado al corresponder un voto a cada asociado, independiente del capital aportado por cada uno.

d) Universalismo. Toda persona será aceptada, independiente de su nacionalidad, raza, clase o religión.

e) Adhesión libre. Puede participar de la Cooperativa quien así lo desee, así mismo podrá, salir de la misma cuando lo deseare. La Cooperativa es - por lo tanto - una reunión de hombres libres que participan de ella por una decisión personal.

Obviamente, los Grupos de Trabajo aquí propuestos tienen objetivos mucho más amplios que aquellos apenas relacionados con consumo, pero los principios básicos son de naturaleza similar, ya que ellos están apoyadas en el triángulo formado por la fraternidad, la libertad y la igualdad, paradigmas de la Revolución Francesa acontecida hace 200 años y que hoy están olvidados por la sed de poder, lucros y status que asfixia a nuestra moderna sociedad industrial.

En cuanto a las formas en que los Grupos de Trabajo pueden ser creados, existen muchas opciones: colegas de estudio, compañeros de trabajo, grupos de amigos, etc. Otras veces la ligación tendrá naturaleza geográfica: vecinos de un gran conjunto residencial, vecinos de un barrio, habitantes de una cierta localidad, etc. Otras veces, será con integrantes que hayan frecuentado Cursos de Educación para la Vida, en cuyo caso, serán denominados "Laboratorios de la Nuevas Ideas".

Como ya dijimos, la estructura interna de un Grupo de Trabajo podrá ser variable, dependiendo del número de personas involucradas, objetivos específicos, disponibilidad de local, etc. No debe existir mucha preocupación con la creación de Estatutos legalizados, pero - naturalmente - deberá haber un Coordinador - preferentemente rotativo - o un equipo de coordinadores, pero lo imprescindible es la participación de todos los miembros en el análisis, discusión y elaboración de las estrategias desarrolladas. Cuando los miembros sean muchos y varios los objetivos propuestos, el Grupo podrá dividirse en subgrupos, cada uno con su organización autónoma, aunque coordinada a nivel más amplio.

Es evidente que otra de las características de la Pró-Vida será el estímulo a la democracia (auténtica). Los Grupos de Trabajo serán las tribunas donde los ciudadanos aprenderán a ejercerla. También se debe resaltar que el abordaje hecho en lo relativo a los Grupos de Trabajo, involucra una fundamentación filosófica sintonizada con la autogestión (asunto discutido en el Capítulo 6).

El tiempo, el dinero y los Grupos de Trabajo

Muchas personas seguramente dirán: "Bien que gustaría de participar de un Grupo de Trabajo, pero no tengo tiempo" o "Bien que gustaría de pertenecer a un Grupo de Trabajo pero no tengo dinero para colaborar con él".

Antes de todo, es necesario una aclaración: los Grupos de Trabajo no son lugares que las personas puedan utilizar para pasar el tiempo o para auto-engañarse. A ellos deben llegar solamente las personas que a través de un auto-análisis sincero, hayan llegado a la conclusión de que es posible tentar pasar, en este momento, de la Anti-Vida para la Pró-Vida.

En otras palabras, los miembros de los Grupos de Trabajo deberán haber comprendido el significado de la Anti-Vida y de la Pró-Vida y por lo tanto, estarán concientizados del hecho de que la construcción de esta última, implica en cambios interiores bastante profundos. Quien no haya dado comienzo a éstas, no podrá tener un bien desempeño en el Grupo. De modo que dentro del abanico de cambios a ser procesados en el interior del individuo, apenas queremos analizar dos, los cuales podrán dar respuestas a las preguntas hechas en el principio de este ítem. Estos cambios se relacionan al uso del tiempo y del dinero.

En el caso del tiempo, quien quiera participar en esta propuesta no podrá continuar derrochándolo de la misma forma que tal vez lo venía haciendo hasta ahora. Antes, ese despilfarro probablemente ocurría porque quedarse a solas consigo mismo podía ser algo muy perturbador y entonces, llenando todo el tiempo con alguna actividad, se obtenía cierto alivio. Ahora, en cambio, estar a solas con nosotros mismos es una parte fundamental de todo el proceso, porque es en ese contexto que vamos a vivenciar muchas cosas nuevas; que vamos a comprender la diferencia entre Yo Exterior y Yo Interior; que vamos a sentir el vínculo con las Energías Superiores; que vamos a podernos libertar de la presión de la Mente Colectiva.

Entonces, será necesario abandonar esas ocupaciones inútiles que teníamos antes: conversaciones fútiles, chismes, reuniones superficiales e intrascendentes, programas de televisión, subnormales(*), anuncios publicitarios anestesiantes, así como todas las otras formas de evasión.

Un estudio hecho por Barry Mander en la revista Penthouse, bajo el título: "Argumentos para la eliminación de la televisión" indica que en EEUU la televisión está prendida en cada casa por lo menos seis horas por día - en media - y habiendo niños, la media sobrepasa las 8 horas. La media por persona es de 4 horas diarias. No conocemos estudios similares en América Latina, pero las actitudes y los comportamientos de las personas en general, parecen indicar que si hay diferencias entre el Sur y el Norte, ellas deben ser mínimas.

Es claro que si queremos continuar con distracciones fútiles, conversaciones para pasar el tiempo y melodramas televisionados, no tendremos tiempo para los Grupos de Trabajo. Esto no implica en volvernos ascetas y eliminar todo tipo de entretenimientos y diversiones. No somos xiitas; es necesario sí, usar el discernimiento en cada caso. En verdad, se trata - una vez más - de un problema de opción: optar entre la Pró-Vida y la Anti-Vida; entre el Yo Interior y el Yo Exterior, entre nuestro contacto con las Energías Superiores y la dependencia de la Mente Colectiva.

En lo relativo al dinero, acontece la misma cosa, con la diferencia de que los Grupos de Trabajo no exigen ninguna contribución fija, obligatoria. Cada uno deberá comprometerse a colaborar con lo que pueda: 50, 100, 1000, 5000, 10000, un millón de pesos, o nada, si fuera el caso. Porque en un Grupo de Trabajo lo más importante no es el dinero y sí la fé y la convicción de estar trabajando por una causa justa, humana y fraterna.

Obviamente el dinero es necesario, pero nunca como un fin y sí como un medio, porque el Grupo de Trabajo deberá atender ciertos gastos, tales alquiler del local (si no tuviese la suerte de alguien colaborar prestando uno), muebles, fax, teléfono, computador, energía eléctrica, correo, viajes, así como aquellos derivados de tareas de promoción y difusión: boletines, folletos, etc.

Pero independiente de cual sea nuestra situación financiera actual, es evidente que apenas optemos por una filosofía Pró-Vida como la contenida en este texto, aquella mejorará debido a varios motivos:

a) Existiendo ahora una mayor armonización consigo mismo y con las otras personas, nuestro rendimiento y eficiencia laboral aumentará. Por lo tanto, surgirán nuevas posibilidades de mejoramiento salarial, si ese fuese nuestro objetivo o interés.

b) La comprensión de la Anti-Vida y de sus consecuencias deletéreas nos conducirá a una visión más sabia acerca de nuestras verdaderas necesidades. Dejaremos entonces de comprar artículos apenas para aumentar nuestro status (consumo "simbólico" en la terminología de Garaudy) así como otros productos, a través de los cuales pretendemos compensar nuestras frustraciones (consumo "mágico", según aquel autor).

c) Del mismo modo, esta visión más sabia acerca de la vida, implicará en la eliminación de una serie de vicios incompatibles con la Calidad de Vida: cigarros, bebida (a no ser en dosis reducidas), juego, drogas, alimentación excesiva, prostitución, etc. Solo abandonando el hábito de fumar, en el caso de una persona que fume un único mazo de cigarrillos por día, se generaría un ahorro directo de por lo menos 500 pesos mensuales (sin contar los indirectos: remedios, placas radiográficas, etc.); esta cuantía ya sería una contribución bien interesante para el Grupo de Trabajo.

Por lo tanto, hemos demostrado que ni el tiempo ni el dinero son limitantes para participar en un Grupo de Trabajo. El único requisito necesario es tener fé en la Pró-Vida, lo cual implica obligatoriamente (no por imposición y sí por lógica) comenzar a abandonar la fé en la Anti-Vida.

Este es un aspecto que nunca podrá ser resaltado demás: la opción por la Pró-Vida no es un juego, un diletantismo, una frivolidad. Quien haga esa opción - y nadie está obligado a hacerla - debe concientizarse que ella no es una opción superficial, aparente, exterior. Quien haga esta opción debe saber que ella implica no una obligación, pero sí una auto-obligación, según la cual es necesario despojarnos de los maleficios (aunque disfrazados de virtudes) inherentes a la Anti-Vida. Quien haga esta opción debe saber que cambios profundos deben ser conducidos en nuestro interior, lo que significa el abandono de costumbres, vicios, mañas y trampas que nuestro Yo Exterior elaboró a lo largo de toda nuestra vida. Quien haga esta opción, debe grabar a fuego las inspiradas palabras de Marcuse (15): "Esta opción implica en un rompimiento con lo familiar, con las formas rutinarias de ver, oír, sentir y comprender las cosas, a fin de que el organismo pueda volverse receptivo a las formas potenciales de un mundo no agresivo y ajeno a la explotación humana".

Los Grupos de Trabajo y los Jóvenes

Todas las personas: niños, jóvenes, adultos y ancianos; artistas, funcionarios y dueñas de casa; obreros, científicos y religiosos; técnicos, sirvientes y militares; hombres y mujeres. Todos tendrán su lugar en esta cruzada moderna por una sociedad mejor, más sana y más justa. Dentro de estas categorías - con todo - se destaca una por su importancia, su tamaño y sobre todo, por su capacidad de proyección en el futuro: la juventud.

Tenemos una gran esperanza, una inmensa esperanza en la juventud, porque en ella está la savia, la fuerza, el impulso, el entusiasmo, el vigor y hasta cierto punto, la pureza y el idealismo, si es que estos atributos consiguieron sobrevivir al océano materialista y consumístico en el cual estamos sumergidos.

Nuestra confianza y esperanza en los jóvenes es tan alta como nuestro deseo de crear un mundo mejor. Creemos firmemente que los jóvenes, por su menor tiempo de vivencia en la Anti-Vida serán los primeros a escoger - como grupo etario - las ideas aquí expuestas. Pero nuestra expectativa y nuestra fé no pueden ignorar la realidad actual. En el mundo de hoy, los jóvenes - en su gran mayoría - están poseídos por el consumismo y por una protesta ineficaz contra los adultos y la organización social.

O sea: tenemos una gran esperanza en la juventud como circuito potencial para desarrollar la Gran Utopía (Bonilla, 2), pero paralelamente debemos reconocer que para transformar aquella potencialidad en realidad, es necesaria una amplia tarea de recuperación. Debemos recuperar para el equipo de la Pró-Vida todos eses jóvenes que hoy día están perdidos por el mundo, viciados en drogas, enredados en la promiscuidad y anestesiados por una música infernal. Debemos recuperar para el equipo de la Pró-Vida todos esos jóvenes que sólo se sienten viriles cuando hacen rugir sus motocicletas o sus autos envenenados. Debemos recuperar para la Pró-Vida aquellos jóvenes hipnotizados por la sociedad de consumo, paralizados por la pereza, asustados por la fuerza avasalladora de la Mente Colectiva, entregados a la pasividad y al comodismo, padrones que les fueron inyectados subliminalmente.

Entonces, es vitalmente necesario agregar a la minoría de jóvenes lúcidos que hoy ya existen a lo largo de todo el país, el continente y el mundo, la fuerza intacta, los sentimientos a flor de piel, de millares (y millones) de otros jóvenes que hoy en día buscan una evasión, una salida - aunque fugaz - a la prisión que resultó ser la vida. Justamente porque en lugar de recorrer los trillos de la Pró-Vida, ellos transitan por las callejuelas de la Anti-Vida, iluminadas a toda luz (artificial) por los mercaderes de la Sociedad de consumo.

Por otra parte, si podemos conceder razón a los jóvenes que protestan contra los adultos en general, adjetivándolos de "cuadrados", así como contra la organización social considerada como exploradora, opresora y represiva, no es menos cierto que no podemos - muchas veces - concordar con sus metodologías. Vestir ropas extravagantes, descoloridas o sucias; dejar el cabello hasta la cintura; no hablar cinco palabras sin pronunciar una de mal gusto; cultivar el gusto por las músicas insoportables, o hacer del amor una caricatura fisiológica, son metodologías que no funcionan para mudar nada. Apenas pueden servir para dar más lucros a la sociedad de consumo. Hoy día los "hippies" y otros movimientos de rebelión juvenil fueron absorbidos por ella; la consecuencia es que los discos y cintas de músicas físicamente agresivos son más caras que otros de calidad infinitamente superior, como las obras de Beethoven, Mozart o Debussy; los vaqueros descoloridos son más caros que los normales, etc, etc.

Una vez más, lo importante es: ¿Protestar por qué? ¿Protestar para qué? Y no simplemente, protestar por protestar, agredir para llamar la atención. Estas aclaraciones son de gran importancia, pues muchas de las protestas y bravatas juveniles son originadas en traumas infantiles, debidos a falta de cariño y atención de los padres, por educación inadecuada o por otros motivos. Este tipo de protesta carece de grandeza, él es individualista, egoísta y por lo tanto, desprovisto de generosidad y solidari dad. Es un tipo de protesta Anti-Vida. Es apenas un grito en la noche oscura, apelando para ser reconocido por los demás. Hay aquí un amplio espacio de trabajo para los psicólogos.

Una protesta "Pró-Vida" es bien diferente. Ella implica, antes de todo, un análisis lúcido, honesto, imparcial. Solamente después es que desde un punto ético, se justificará la presentación de críticas, las cuales podrán ser tan drásticas, profundas, firmes y completas, como sea necesario.

A lo largo de este texto y uno anterior (Bonilla, 2), se pasó un bisturí crítico por el cuerpo de nuestra sociedad, sin ningún tipo de concesión. Bien diferente sería quejarnos de la sociedad y del mundo en general, porque en el fondo de nuestro corazón sabemos que nuestra madre prefiere el hermano menor o porque nunca pudimos tener juguetes tan bonitos como el hijo del vecino... u hoy ¡no podemos tener un carro tan impactante como el patrón!

Antes de terminar este ítem, es necesario hacer una aclaración final: si hablamos de los jóvenes como la gran esperanza en la construcción de una nueva sociedad, no es menos cierto que se pueden definir dos tipos de juventud: la espiritual y la cronológica.

Juventud cronológica es aquella que se detecta por intermedio de la cédula de identidad; juventud espiritual es aquella mensurable por la actitudes de cada uno. De esta forma, podemos encontrar personas de veinte años que son espiritualmente viejas, así como personas de noventa años que son espiritualmente jóvenes.

Entonces para definir con total precisión nuestra base ideológica exacta, diremos lo siguiente: Bienvenidos todos aquellos que se sienten espiritualmente jóvenes - independiente de que la cédula indique quince o noventa años - y que están dispuestos a contribuir, aunque sea con un grano de arena, en la construcción de una sociedad mejor, más justa y más libre (la Gran Utopía).

Alimentación

Introducción

La Revolución Integral de las Conciencias envuelve los componentes físicos, mentales, afectivos y espirituales del ser humano.

Comencemos pues por el componente físico, dentro del cual el tema que involucra la máxima prioridad es la alimentación. En efecto, si no nos alimentamos por lo menos razonablemente, no tendremos energía suficiente como para pensar y actuar en otras áreas. Por su vez, los alimentos son producidos a través de la actividad agropecuaria, de modo que ese será el tema abordado ahora, aunque de forma introductoria.

La llamada "agricultura moderna"(*) tiene como objetivo explícito y fundamental, obtener una productividad máxima de los diferentes cultivos y crianzas, procurando así una mayor disponibilidad de alimentos, fibras y otros productos. Pero su objetivo implícito real es la maximización de los lucros, procurando ganar dinero lo más rápido posible y sin preocuparse mayormente sobre los efectos que las tecnologías utilizadas (por ejemplo monocultivos) causan en el medio ambiente, incluyendo aquí un alto nivel de residuos tóxicos en los alimentos, los que acabamos ingiriendo diariamente.

Algunos defensores de este modelo productivo argumentan que es necesario maximizar la producción y la productividad para evitar que el espectro del hambre bata en la puerta de más y más personas. La necesidad de espantar este espectro es evidente, pero no la vía por la cual se pretende obtener suceso.

En efecto, el modelo de la "agricultura moderna", con su falta de preocupación con la preservación y mejoría del medio ambiente, especialmente de suelos y aguas, no podrá asegurar la continuidad de la producción durante muchos años. Por otra parte, sí el propósito real fuera combatir el hambre, debería existir un Plano Maestro (ver más adelante) con esta finalidad, con prioridad para la producción de alimentos para el consumo interno del país; y sólo dejando para un segundo lugar, la producción para el mercado externo que actualmente sólo proporcionan más calorías, y más proteínas, vitaminas y sales minerales para los hiperalimentados (sin embargo, muchas veces mal nutridos), habitantes del Hemisferio Norte.

Sólo para tener una información resumida (que a pesar de esto, lo dice todo), en el período 1950(**)-2000, en el Brasil (donde vivimos actualmente), dos de los tres alimentos más populares(***), los porotos y la mandioca tuvieron su disponibilidad reducida de 300kg/hab/año a 170 (mandioca) y de 20kg/hab/año a 11 (porotos). ¿Es de extrañar que exista hambre en el país?

Con estos números - entre tantos que podrían ser presentados - queda en evidencia que lo que interesa en este modelo es la maximización de lucros y no el combate al hambre. Inclusive "excesos" de producción pueden ser negativos para el sistema; ellos deben ser eliminados para evitar una baja significativa de los precios. Lanzar en ríos y arroyos ha sido la "mejor" solución que han encontrado los adeptos de este modelo para conseguir mantener los precios. Y la prensa ha documentado estos hechos: pollitos, café, tomates, boyando en los cursos de agua.

Esta situación no es patrimonio del Brasil y sí del Tercer Mundo, con especial mención para África y América Central, donde la producción de frutas tropicales, algodón y otros productos, ocupa las mejores tierras quedando las marginales para la producción de alimentos de consumo local. El hambre es la consecuencia lógica de esta actitud.

En el Uruguay ya hemos pasado por las famosas "vedas", en las cuales para asegurar la exportación de carnes, la población era sometida a un verdadero racionamiento de aquel producto. Inclusive durante meses, había carencia absoluto del mismo.

El enfoque filosófico de este tipo de modelo agropecuario es completamente opuesto al paradigma holístico de modo que es necesario desarrollar ahora dos asuntos específicos:

a)- La aplicación del paradigma holístico en la agropecuaria: la Agricultura Ecológica.

b)- El Plan Maestro de Alimentación.

Agricultura Ecológica

No podemos extendernos demasiado en este tema en el momento. Un análisis completo puede ser consultado en Bonilla (6).

1. Bases filosóficas