Crisis financieras: causas y efectos



Introducción

La crisis financiera se da cuando el sistema financiero que rige un país, una región o inclusive, el planeta entero, entra en crisis y pierde credibilidad, fuerza y poder. El concepto se lo aplica a las crisis económicas que no se originan por algún problema en la economía real sino por problemas que atañen al sistema financiero o monetario exclusivamente.

La crisis financiera como fenómeno es característica del sistema capitalista, aquel que se basa en el intercambio de divisas por productos y que en la actualidad es financiero debido a la importancia de las actividades especulativas y bancarias que en él se dan.

Crisis financieras: causas y efectos

Charles Kindleberger señala que de 1618 a 1929 hubo un sinnúmero de crisis financieras. Por mencionar sólo algunas: la de los tulipanes (1636-1640), la de las compañías de oriente a fines del siglo XVIII, la caída de los títulos ferrocarrileros (siglo XIX) en los años 30 más de mi l bancos estadounidenses se declararon en quiebra. Más recientemente, sorprende la caída del índice Nasdaq, en el transcurso de un año, a partir de marzo de 2000, cuando el precio de los títulos de la nueva economía se desplomó en cerca de un noventa por ciento, iniciando un proceso de recesión económica mundial, después de un periodo de casi diez años de crecimiento de la economía de EUA.

El colapso de grandes, medianos y pequeños bancos t ene una significación muy importante en el campo de la teoría económica, en el ciclo económico, en la competencia entre los mercados financieros nacionales y entre las diversas regiones del mundo. Las quiebras bancarias en Tailandia, Indonesia, Corea del Sur y Japón tuvieron un costo para el Fondo Monetario Internacional cercano a los cien mi l millones de dólares; las de los bancos de Escandinavia al inicio de los noventa y las de América Latina (México, Argentina, Brasil , y Venezuela), son las más importantes en la última década del siglo XX. Sin embargo, no debe olvidarse la quiebra de las sociedades de ahorro y préstamo en Estados Unidos durante los ochenta, que le costaron al Sistema de la Reserva Federal (banco central de EUA, conocido como Fed) más de 150 000 millones de dólares.

El estudio de las crisis bancarias que desembocan en crisis financieras debe enmarcarse en el proceso de desregulación y liberalización de los sistemas financieros nacionales, que consiste en la eliminación, a través de las fronteras, de las limitaciones al otorgamiento o prestación de servicios financieros (créditos e inversiones fundamentalmente).

La competencia de los bancos con otros intermediarios financieros (Bancos de inversión, compañías aseguradoras, fondos de pensiones, fondos mutuos) están llevando a cuestionar si la banca comercial está en declive o están cambiando sus funciones, como resultado de la innovación financiera y de la emergencia de nuevos productos, de la integración, de la globalización y del papel creciente de los mecanismos de mercado en la determinación de los precios y de la distribución.

En realidad, las crisis bancarias son resultado de la mayor competitividad de los servicios que of recen los intermediarios financieros en mercados altamente integrados a escala mundial, así como de la participación de los intermediarios no bancarios. La competencia ha provocado una tendencia a la disminución de operaciones tradicionales que integran los balances de los bancos, los recortes de costos y la consolidación de las operaciones bancarias mayoristas, así como a la expansión de las actividades bancarias que no figuran en sus balances. Habida cuenta de la ininterrumpida pérdida de la participación de los bancos en los pasivos de las sociedades anónimas, se ha elevado rápidamente la de los fondos de inversión y del papel comercial.

La expansión de la actividad bancaria a áreas no tradicionales, ocurre al tiempo de un desarrollo extraordinario de otras empresas financieras y no f financieras, las cuales han venido proveyendo servicios de t tipo bancario y forman o "bancos que son o no son bancos" .La institucionalización de los mercados financieros ha avanzado también con rapidez, incrementando el refinanciamiento y el profesionalismo de todos los participantes. Inversionistas y prestatarios actúan cada vez más en el mercado como instituciones, con todas las ventajas que él lo involucra. Esta tendencia tiene implicaciones importantes para los mercados financieros.

La solidez de un sistema bancario es resultado de políticas macroeconómicas y estructurales que permiten una estrecha correlación con el sistema financiero. En América Latina los procesos de desregulación financiera no han sido muy exitosos, precisamente porque no se ha tenido la visión para establecer una política económica que posibilite la liberalización del sector financiero sin desestructurar el sistema bancario. Ejemplo de ello ha sido Chile (Díaz, 1995) a principios de los ochenta y Venezuela, México y Argentina en los años 90.

Por ello, en América Latina, se admite que independientemente de si los sistemas bancarios están o no adecuadamente reglamentados y supervisados, siempre serán vulnerables a los shocks macroeconómicos. Éstos afectarán adversamente la demanda de moneda nacional o la afluencia de capital internacional, conduciendo a una crisis a través de otras vías. Un incremento inesperado de depósitos bancarios o una afluencia de capital extranjero puede desencadenar una tranquilidad de las actividades crediticias de los bancos, al final de la cual éstos pueden encontrarse con la falta de pago de muchos préstamos, lo que hace al sistema muy vulnerable a un shock pequeño.

La menor importancia relativa de la banca comercial en la oferta de créditos, es resultado de una mayor participación de los mercados de valores y de los servicios de corretaje en el proceso de financiamiento. Durante los últimos años de la década de los noventa se observan gran número de fusiones entre los grandes bancos comerciales principalmente en Estados Unidos. Ejemplo de ello es la fusión de la compañía bancaria y de la firma financiera más grande de Estados Unidos, Citicorp con Travelers Group por más de 72, 500 millones de dólares; la de BankAmerica y Nations Bank, valorada en 60,000 milones de dólares.

La nueva estructura del poder financiero se caracteriza por la desintermediación en los mercados financieros, la desregulación financiera en escala mundial y la competencia entre las instituciones financieras. Por otra parte, la disminución de la deuda contratada con la banca comercial internacional y el aumento de los créditos vía la emisión de valores promueven la modificación de los métodos tradicionales de financiamiento.

La afluencia de capital de corto plazo a los mercados emergentes creció de manera extraordinaria desde fines de la década de los ochenta hasta mediados de los noventa. Estos mercados se constituyeron en destinos de inversión por sus atractivos rendimientos, gran liquidez, oportunidades de arbitraje y la diversificación de los portafolios de inversionistas institucionales. Los flujos netos de capital privado a esos mercados, en promedio anual, durante 1993 - 2000 fueron de 119.3 mil millones de dólares. Entre 1993 y 1996, en promedio, los países de la región asiática recibieron 39.25 mil millones de dólares. A partir de la crisis de 1997 y hasta el 2000 habían salido capitales en promedio por año de 15.22 mil millones de dólares. En ese mismo periodo, los flujos netos de capital privado hacia los mercados de América Latina fueron de 52 .37 mil millones de dólares. Es decir, la participación de Asia se reduce drásticamente, incrementándose la de América Latina como consecuencia del impacto de la crisis asiática.

A diferencia de lo que ocurre en los países industrializados, en América Latina los depositantes se muestran más inclinados a retirar sus recursos del sistema bancario, cuando se ve afectada adversamente la capacidad de los prestatarios para pagar. Por ello, la fragilidad de los sistemas bancarios también se refleja en el elevado costo asociado con la reestructuración de los sistemas después de una crisis.

Los costos de una crisis financiera son amplios, al costo fiscal y cuasi - fiscal de la reestructuración del sector financiero se agregan el efecto de ésta en el nivel de la actividad económica y la incapacidad de los mercados financieros de funcionar eficientemente.

En la gestación de las crisis financieras de los noventa han intervenido varias circunstancias:

Las crisis bancarias se enmarcan en los procesos de desregulación y liberalización financiera de los sistemas bancarios mundiales y de su inserción en un modelo global. La competencia entre los mercados financieros nacionales y la integración de un mercado financiero global luchan por mercados contestatarios. Si bien el presente trabajo se refiere sólo al sistema bancario, es importante rescatar la hipótesis clásica según la cual los bancos y la industria tienen una correspondencia muy estrecha y son precisamente los cambios en el sector productivo y las necesidades de éste, los que determinan el comportamiento del financiamiento y del crédito. Así, el patrón de financiamiento observado en un país corresponde al grado del desarrollo que tiene su proceso de industrialización.

Por ello, en la etapa de inserción de los sistemas financieros nacionales al modelo global, emergen mercados financieros cuyas características van conformando un mercado financiero integrado, haciéndose parte de éste los mercados emergentes donde podrían darse tendencias hacia una moneda común y tasas de interés homogéneas. Por ello, la tasa de interés de los fondos federales determinada por el Fed afecta la política monetaria de otros países, en especial sus tasas de interés.

Es indudable que la formación de bloques monetarios en zonas geográficas lleva hacia una competencia de tasas de interés regionales. Pero el surgimiento de nuevos intermediarios financieros asociados a una diversificación de carteras de derivados determinados por los flujos de capital hacen más difícil no sólo la intermediación bancaria tradicional sino el mantenimiento de la estabilidad del sistema financiero internacional. Los mercados emergentes se ven integrados a un solo mercado financiero, global y de operación ininterrumpida.

El mercado financiero global

Desde el inicio de la década de los ochenta ha tenido lugar un crecimiento inusitado en los mercados financieros en escala global. Particularmente, en lo que son los mercados de valores, las burbujas especulativas han emergido como un fenómeno persistente. Los valores adquieren un precio que difícilmente tiene que ver con su realidad. Los índices de cotizaciones se elevan y luego se desploman. Los cambios estructurales más fuertes han sido la innovación financiera y los cambios organizados del mercado de valores segmentado a una red unitaria. Una gran cantidad de adquisiciones y fusiones para lograr mejores negocios y ganancias en escala internacional se lleva a cabo constantemente.

El mercado financiero dejó de ser desde hace un par de décadas un mercado segmentado y nacional, como se describe enseguida: de Bangkok a Seúl, de Hong Kong a Frankfurt, París, Londres y New York, de México a Río y Buenos Aires, los mercados financieros globales han guiado su artillería a las capitales del este asiático. En el camino, ellos han incidido en tasas de interés altas, sistemas bancarios frágiles y economías débiles, ocasionando desestabilizar monedas que en periodos previos habían sido estables. Todo ello a partir del segundo semestre de 1997. Esta devastación sugiere que han emergido mercados financieros mundiales como una forma de gobiernos supranacionales para el siglo XXI... virtualmente, todas las naciones conjuntan la economía global, sus finanzas están sujetas a los mercados imperantes" (Girón y Correa, 1998). Por ello, no es una casualidad que los mercados financieros nacionales se encuentren integrados a un único mercado, pues no sólo poseen características semejantes, sino que responden en su desempeño a las variaciones de tasas de interés y tipos de cambio internacionales, así como a los lineamientos de política monetaria.

Cuando analizamos las recientes crisis bancarias y financieras en el marco de la globalización financiera resultado de la desregulación y liberalización de los sistemas financieros nacionales y el incremento de los intermediarios no bancarios, así como el elevado número de operaciones fuera de balance a través de las operaciones con instrumentos financieros derivados ( opciones y futuros).

El proceso de integración en un mercado financiero global ha ocasionado diferentes tipos de crisis; como se dijo en páginas anteriores, el FMI señala que de 1980 a 1996 hubo 150 crisis que afectaron al setenta por ciento de los países miembros de esa institución. Las crisis financieras van precedidas de caídas del producto interno bruto, ocasionadas por profundas crisis económicas acompañadas de grandes procesos de concentración y centralización del capital, categorías analizadas por Marx en su obra de El Capital.

Hoy, en la esfera financiera, los productos, los servicios y la informática, han revolucionado conceptos y conformado la " nueva economía", que parece llevar al mundo a una recesión y posiblemente a una caída prolongada del crecimiento económico y a una crisis económica generalizada semejante a la de 1929. La deflación prolongada en Japón, el impacto de la recesión en el sudeste asiático después de una sorpresiva recuperación entre 1998 y 1999, la depreciación del euro en la Unión Europea y la negativa respuesta de la economía de EUA ante la baja acelerada de la tasa de interés de la Reserva Federal durante 2001, ponen a debate el modelo supremo.

Para poder entender las mutaciones del mercado financiero es importante profundizar en las teorías neoclásicas y llega desde una visión evolucionista de la economía observar la estrecha relación entre los cambios tecnológicos y las instituciones para prevenir las futuras crisis financieras.

Conclusiones

Las crisis financieras son inherentes al sistema capitalista y se presentan a lo largo de su historia con las características de cada época; sin embargo, es importante recalcar que el proceso de destrucción e innovación siempre las acompaña. Cuando el sector productivo crea nuevos bienes de consumo destruye los anteriores para dar al mercado esos nuevos productos y generar así nuevas necesidades de consumo. En el capitalismo siempre se produce para un grupo selecto del que queda marginado el grueso de la población que no tiene acceso al mercado. El Estado es el único que puede generar bienestar ampliando su gasto social para lo cual necesita de recursos.

Bibliografía

 

 

 

Autor:

Waldrops, Carlos

Rodríguez, Michelle

Rodríguez, Ariadna

Rivera, Christian

Pereda, Hernán

Enviado por:

Asesor Académico:

MSc. Ing. Iván J. Turmero A.

CIUDAD GUAYANA, MAYO DE 2017