Desempleo y crecimiento: América Latina



Introducción

En los capítulos se reflejan las debilidades que a través de los años se han cometido y que hasta el día de hoy seguimos acarreando. Así como también la gran trayectoria que ha tenido el dinero como parte de la economía y la evolución del mismo, desde la piedra hasta el billete que es lo que conocemos en la actualidad. Por otra parte, en este escrito Vergara demuestra que el pensamiento de Adam Smith, el fundador de la economía como ciencia social, tiene plena vigencia en la convulsionada América Latina del Siglo XXI, logrando así, elaborar una propuesta que permitiera alcanzar el desarrollo a través del fortalecimiento de la clase media; de la creación del Peso Latino como moneda común; y la implementación de la equidad económica como política del estado, mostrando la larga historia de nuestras raíces, las teorías y las fallas que al pasar del tiempo han repercutido de forma positiva como negativa.

Desempleo y crecimiento

Adam Smith afirma que la riqueza de un país se alimenta desde tres fuentes:

El desarrollo se engendra por la unión de tres condiciones económicas: el crecimiento, la estabilidad y la equidad.

CRECIMIENTO

El crecimiento económico de un país se considera importante, porque está relacionado con el PIB per cápita de los individuos de un país. Puesto que uno de los factores estadísticamente correlacionados con el bienestar socio-económico de un país es la relativa abundancia de bienes económicos materiales y de otro tipo disponibles para los ciudadanos de un país, el crecimiento económico ha sido usado como una medida de la mejora de las condiciones socio-económicas de un país; sin embargo, existen muchos otros factores correlacionados estadísticamente con el bienestar de un país, siendo el PIB per cápita sólo uno de estos factores.

El valor aritmético para definir el crecimiento de un país, se calcula al dividir la producción total de un año « el famoso PIB » para el PIB del año anterior, donde la fracción que exceda a uno representa la tasa de crecimiento. Ese método de cálculo se difundió en Latinoamérica a raíz de que Juscelino Kubitschek, presidente del Brasil entre 1956 y 1960, aplicó con relativo éxito por lo menos en los primeros años, su teoría económica del »desenvolvimentismo », la cual se conoce en español con el nombre de « desarrollismo ».

El desarrollismo económico cuestiona la teoría clásica del comercio internacional, apoyada en el principio de las ventajas comparativas, para destacar el fenómeno del deterioro de los términos de intercambio y las transferencias de valor entre países que ello implica, a favor de los países industrializados y en perjuicio de los países con economías primario-exportadoras.

El desarrollismo también se basa en la creencia de que primero se debe lograr que el nivel de producción crezca, para después poder dividir los bienes. Esto requería descubrir un barómetro que mida el crecimiento de la produccion y el PIB parecía ser ese barómetro. No obstante, también se requería definir el tamaño que debía alcanzar la producción antes de repartirlo.

El desarrollismo simplemente asumía que si los países de América Latina lograban crecer a una tasa superior a la del primer mundo, eventualmente alcanzarían un nivel y calidad de vida similar o quizás superior al de los países industrializados. Esa elemental lógica se complementaba con el hecho cierto que varios países de América Latina en aquella época e incluso hoy-podían lograr superar el crecimiento del primer mundo.

Por ejemplo : En el año 2001, el PIB de Estados Unidos creció 1.7 %, tasa superior a la del 0.2 % obtenido por Perú y a la del 1.4 correspondiente a Colombia; pero inferior a la del 1.8 de Brasil, 2.7 de Venezuela, 2.8 de Panamá, 3.3 de Chile, 3.5 de Nicaragua, 3.6 de Costa Rica, 3.9 de Guatemala, 5,2 de Ecuador y el 5.4 % del PIB de Honduras.

Esas tasas también pueden compararse con las de otros países representativos del primer mundo, como las obtenidas por Japón 1.2 %, Alemania 2.1%, Inglaterra y Suecia 2.5%, Francia 2.7% e Irlanda 7.5 %. La tasa de Irlanda constituyó la mayor tasa de crecimiento registrada en el mundo occidental.

Comparando las anteriores cifras, claramente se visualizan cinco(5) hechos :

Esas cinco realidades matemáticas invalidan la utilización de la tasa de variación del PIB como sinónimo del crecimiento de un país. El nivel de empleo es esa variable que podemos utilizar para medir el crecimiento economico en latino america debido a que los países latinoamericanos que han tenido un relativo grado de progreso económico, no han sido los que han alcanzado una mayor tasa de crecimiento del PIB, sino los que han logrado una menor tasa de desempleo, se puede citar el caso de Costa Rica, Chile y Honduras, como los países que en las últimas décadas han logrado el mayor índice relativo en el nivel de empleo.

Argentina

En Latinoamérica, Argentina es el país que ofrece él ejemplo más claro y contundente de la discordancia que puede existir entre el crecimiento del PIB y el desempleo. Argentina se convirtió en la vedette de América Latina en los primeros años de la década de los 90, a raíz de que fue el primer país en cumplir a cabalidad todas las recetas de política económica recomendadas por los organismos internacionales, cuya matriz o representación se encuentra en Washington.

El « Consenso », de acuerdo al propio Williamson, se resume en las siguientes 10 propuestas:

Grzegorz Kolodko logró resumir el « Consenso de Washington » dentro de una sola receta: « Privatice tan rápido como pueda, liberalice tanto como sea posible y sea inflexible en los ajustes monetarios y fiscales ». Esa receta fue puesta en práctica por el presidente argentino Carlos Menem y su ministro Domingo Cavallo, quienes habían llegado al poder el 6 de julio de 1989.

A lo largo de los años noventas, la mayoría de los seminarios y conferencias económicas que deseaban alcanzar éxito, tenían que contratar como orador central a algún economista o consultor argentino, quienes ya podían rivalizar con los consultores de Washington en la experiencia y el conocimiento necesarios para explicar la correcta aplicación de las recetas del « Consenso de Washington ».

América latina se relaciono con las reformas legales que argentina implanto para lograr así privatizar la gran empresa petrolera estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) la cual en 1993 fue transferida en 3 mil millones de dólares; la cifra más alta obtenida hasta entonces por una oferta pública en la Bolsa de Valores de Nueva York y, quizás por coincidencia, la misma cifra del superávit fiscal obtenido por Argentina ese año.

La privatización de la empresa YPF, continuó con la venta de las empresas estatales de electricidad, de gas natural, de agua potable, de teléfonos y telecomunicaciones, del transporte aéreo, del transporte urbano y del subterráneo, del transporte ferroviario y de las redes del ferrocarril, del agua de riego, del sistema y oficinas de correo, de los aeropuertos y de los puertos fluviales, de las carreteras y de los peajes, y de todas las demás empresas en las que el Estado tuviera algún tipo de inversión o participación.

Por medio de esa ley, se le prohibió al banco central imprimir dinero de su propia voluntad, así como lo hace casi todos los países del mundo, y para garantizar que la prohibición se cumpla, se escondió la máquina de hacer billetes y en su lugar se coloco la caja de conversión. La manera cómo funcionaba la caja era muy simple pero a la vez muy efectivo. Dentro de ella se debía mantener un determinado número de billetes sin que importe si eran pesos o eran dólares. Pero, por cada dólar que en ella se depositase de ella se debía extraer un peso y, a la inversa, si se quería extraer un dólar había que depositar un peso: la caja automáticamente transformaba los dólares en pesos y los pesos en dólares

Pero a pesar del éxito logrado, algunos pesimistas continuaban lanzando al aire varias incógnitas: indagaban si los encargados de administrar la caja eran lo suficientemente inocentes como para no hacer trampa; dudaban de la capacidad del exportador para depositar en la caja todos los dólares que quería sacar el importador; les preocupaba que el fabricante de su país no pueda producir con menos dólares lo que sí podía el fabricante del país vecino; sospechaban que, ante la primera necesidad fiscal, el gobierno metería mano en la caja solo para sacar y no para depositar ; y les afligía pensar que sembrar en la pampa pudiera tornarse más caro que cosechar en otras praderas. Las dudas desaparecían ante la certeza de que los acreedores acudirían con más préstamos si la Argentina (el país que con mayor entusiasmo había ingerido las recetas del « Consenso de Washington »)- así lo solicitaba.

Las múltiples privatizaciones, la hermética caja de convertibilidad, la generosidad de la pampa argentina, el vigor de su gente, el fiel acatamiento del gobierno a las recetas del Consenso y los abundantes préstamos externos, habían engendrado un sólido balance en los índices productivos y financieros, logrando una tasa de inflación igual a cero y una de las más altas tasas de crecimiento del PIB.

DESEMPLEO

Pero en todo el éxito ilustrado habia algo que no encajaba y era el nivel de desempleo que se estaba generando, a nivel de la década de 1991 la tasa de desempleo en argentina era de 6.5%, una de las tasas mas baja de América Latina y en los principales países del primer mundo.

Lamentablemente, en el transcurso de la década de los años 90 y en forma paralela a la digestión de las recetas del Consenso, la capacidad de la economía argentina para crear fuentes de trabajo se había hundido de manera vertical y constante. Para el 2001 la tasa de desempleo ya superaba el 25 por ciento. Ningún país del primero, segundo o tercer mundo, podría mantener desempleados a la cuarta parte de sus trabajadores sin entrar en una profunda crisis económica. Y así lo comprobó Argentina en el último mes del año 2001.

Milton Friedman, Premio Nobel de Economía, prominente y reconocido profesor universitario, autor de influyentes libros de política económica y asesor de varios gobiernos de los Estados Unidos, sobre la crisis de los años 30 escribió lo siguiente:

« La depresión que empezó a mediados de 1929 fue una catástrofe de dimensiones sin precedentes para los Estados Unidos, el desempleo alcanzó la cifra del 25 por ciento de la población activa. Para el resto del mundo la recesión no fue más suave. A medida que se extendía a otros países, la producción bajaba, el desempleo aumentaba, y el hambre y la miseria llegaban a todas partes. En Alemania, ayudó a Adolf Hitler a alcanzar el poder, allanando el camino de la Segunda Guerra Mundial. En el Japón reforzó la camarilla militar que se esforzaba en la creación de una zona de prosperidad en toda el Asia Oriental. En China condujo a cambios monetarios que aceleraron la última hiperinflación que sentenció la caída del régimen de Chiang Kai-shek e iba a conducir a los comunistas al poder ».

EMIGRANTES

La evidencia estadística y la experiencia histórica de Estados Unidos y Argentina, indican que un agudo nivel de desempleo puede destruir cualquier economía. Y el emigrante latino logra probar algo más: las estadísticas del PIB, paradójicamente, pueden crecer gracias al mayor desempleo.

El típico emigrante latinoamericano cuando emprende el viaje lo hace solo por huir del desempleo y consigo lleva el firme deseo de retornar, porque sabe y siente que todos los suyos quedan atrás. Esta característica determina que una importante porción de su recién conquistado salario, sea devuelta mensualmente a su país y a su familia.

Una investigación dirigida por Donald Terry, Gerente del Fondo Multilateral de Inversiones del BID, revela que las remesas que envían los emigrantes superan al total de transferencias externas que recibe Latinoamérica. Es decir, el dinero remitido por los emigrantes constituye una gran porción del PIB de varios países

El mayor desempleo genera una mayor migración; la mayor migración genera mayores remesas; las mayores remesas agradan al PIB. Así, en el escenario latinoamericano la contabilidad del PIB se incrementa gracias al desempleo; paradoja que una vez más invalida el uso de la tasa de variación del PIB como sinónimo de crecimiento económico.

Adam Smith dijo :

« Sea cual fuere el suelo, el clima o la extensión de territorio de cualquiera nación, la abundancia o la escasez de su surtido o abastecimiento anual, no puede menos de depender de dos circunstancias: la primera por la pericia, destreza y juicio con que se aplique su trabajo; y la segunda por la proporción que se guarde en el número de los que se emplean... »

En otras palabras y según Smith, el crecimiento económico de un país (de cualquier país) no depende de sus circunstancias históricas, geográficas o climáticas, sino del número de la gente que trabaja y de su pericia, experiencia y educación. Desde la perspectiva de Smith, entonces, la política económica no debería tener como brújula el caminar « hacia adentro » o « hacia fuera », ni tampoco tratar de favorecer el lado de la oferta o el lado de la demanda, sino el priorizar la creación de fuentes de trabajo y la educación de la gente.

Así que antes de tomar cualquier decisión económica en el país se debería tratar de prever ante todo si es que esas decisiones favorecerán o no la generación de empleos. el crecimiento de un país no depende del valor contable que alcance el PIB, sino del número de sus trabajadores que se encuentren trabajando.

Y no es necesario « primero lograr que el pastel crezca, para después repartirlo », porque todos y cada uno de los latinoamericanos pueden producir su propio pastel, sino aquí entonces allá. Por lo tanto, entre los tres principales objetivos que tiene el desarrollo económico -crecimiento, estabilidad y equidad- es el crecimiento el que más fácilmente puede ser contabilizado: basta contar el número de sus habitantes que tienen empleo. El próximo capítulo se concentra en el segundo objetivo que debería perseguir el desarrollo latinoamericano: la estabilidad de sus economías.

Entre el Fisco y la Moneda

En los endeudados países latinoamericanos (gobernados todos por buenos padres de familia, no tenemos por qué dudarlo) se ha tratado de usar la política fiscal para ganar un poco más y la política monetaria para comer un poco menos.

Joseph Clement Juglar concluía en base a su libro « Las Crisis Comerciales » que las crisis económicas son inevitables porque responden a la naturaleza misma del ser humano, que gasta en exceso en épocas de bonanza y ahorra demasiado en épocas de infortunio. Así, periódicamente el miedo reemplaza a la euforia y juntos forman los llamados « Ciclos Económicos ».

La teoría de los Ciclos comenzó a ser revisada en el Siglo XX por varios economistas que acogieron la conclusión de que los Ciclos son inevitables. Sin embargo, la mayoría creía que era factible evitar que los Ciclos se transformen en Crisis, siempre y cuando se lograse obtener un equilibrio dinámico entre lo fiscal y lo monetario.

Gran parte de la literatura economica se ha enfocado en descubir en que consiste ese equilibrio dinamico. La feracidad del mundo académico ha procreado una amplia gama de potenciales respuestas. Entre las más populares se encuentran las siguientes:

Dichas recomendaciones realizadas por países desarrollados han sido en su momento utilizadas con relativo éxito en el primer mundo, si bien soportar ciclos de inestabilidad y recesión, ha logrado evitar que en sus países se repita una crisis igual a la de los años 30. Pero no es satisfactorio aplicar estas recomendaciones hoy en Latinoamérica, ya que esas políticas resultan igual de estériles al tener ambas que subordinarse íntegramente a la necesidad de generar divisas para pagar la deuda.

La Política Fiscal

En economía, la política fiscal se puede definir como el uso del gasto público y la recaudación de impuestos para influir en la economía. La política fiscal, se reduce a tratar de igualar gastos e ingresos dentro de un mismo periodo. Pero su versión moderna se ubica en el otro extremo: intenta unir presente con futuro al financiar los gastos de hoy con los ingresos de mañana.

Hasta la Segunda Guerra Mundial, latinoamericana se caracterizó por gastar solo el dinero ya ahorrado. En los años 50 hasta mediados de la década de los 70, se trató de invertir hoy con la ilusión de ahorrar mañana, y que se inicia con le ya mencionada « Batalla del Yom Kipur » y que llega hasta 1982, se consumió hoy para pagar mañana; y en la última años que avanza hasta nuestros días, se debe pagar hoy y mañana lo que nunca se invirtió ayer.

Sí un gobierno (cualquier gobierno) tiene que sacrificar alrededor de la mitad de sus ingresos únicamente para pagar deudas, significa que la planificación, gestión y dirección de la política fiscal, ya no están bajo su control.

Al final de cada período fiscal se agudiza este descontrol, cuando los recursos para pagar la deuda tienen que dividirse en dos montones:

La literatura económica denomina superávit comercial cuando el valor exportado supera al valor importado, la situación inversa a este se le denomina deficit comercial. El objetico de la política fiscal impuesta en Latinoamérica ha sido alcanzar un superávit comercial, lo cual se ha logrado efectivamente en casi todos los años, pero a pesar del esfuerzo que han realizado muchas personas de consumir menos las cifras de superávit ha sido patéticamente minúsculas.

América latina debe perseguir la política monetaria con la intension de forjar una moneda única y estable. Ese objetivo quizá suene lírico y simple. Sin embargo, esta sólidamente cimentado en la historia económica de América Latina, en sus condiciones actuales y en las perspectivas del Siglo XXI.

La arqueología ha permitido determinar que entre los siglos sextos y octavo antes de Cristo varias civilizaciones ubicadas entre las costas de Grecia y Turquía acuñaron las primeras monedas que llevaban el emblema de la nación que las usaba que mayormente eran simbolos de figuras de animales. China disputa el honor de haber sido una de las primeras naciones en acuñar monedas. Roma confisco mchas monedas de plata y el uso del oro para acuñar monedas comienza a practicarse nuevamente a fines del oscurantismo de la edad media, cuando a mediados del Siglo XIII de nuestra era, se acuña el fiorino de oro para ser utilizado en las principales transacciones de la renaciente ciudad de Florencia.

Subdesarrollo precolombino

En el subdesarrollo precolombino se sustituyo las monedas de oro por las de plata, debido al descubrimiento de minas en México y en Potosí, cuando Cristóbal colon descubre América, esta se encontraba dividida en 2 imperios

El comercio de los aztecas se basaba principalmente en el trueque. Además que posiblemente habrían existido ferias en el imperio al igual que en el imperio incaico. Normalmente los comerciantes mexicas (pochtecas) intercambiaban productos de Tenochtitlan y alrededores para conseguir productos de lujo de las otras ciudades y naciones. Por la cantidad de población y los datos indirectos se cree que Tenochtitlan en su época de esplendor era el mercado más grande del mundo, y se ubicaba en la plaza central de Tlatelolco comercializaban con esclavos, prisioneros de guerra, cacao, frutas exóticas, etc.