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Asesoría y educación financiera para guiar la toma de decisiones del consumidor bancario

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Introducción

La presente investigación tiene como objetivo elaborar una propuesta para la creación de la primera plataforma de educación y asesoría financiera, que facilite la toma de decisiones del consumidor bancario.

La falta de cultura de ahorro en el país, la destrucción del crédito personal, estrés familiar, incapacidad de cubrir emergencias, poca diversificación de ingresos, son sólo algunos de los indicios de la carencia de una adecuada educación financiera por parte de la población.

Para entender dónde surge el problema, es fundamental explicar el concepto de la educación financiera, que no es más que los conocimientos que permiten a un individuo tomar decisiones acertadas de inversión y de ahorro. Es por ello por lo que muchos autores, inclusive, consideran a la educación financiera como la "clave para superar la crisis económica mundial", ya que al lograr conseguir transmitir los conocimientos y habilidades necesarias a los individuos, éstos a su vez tomarían decisiones financieras en tiempo oportuno y de manera responsable, contribuyendo así al desarrollo económico del país.

Por tal razón, esta investigación ha sido desarrollada en cuatro capítulos, los mismos que se detallan a continuación:

En el capítulo 1 se realiza un análisis general a la economía del país, el planteamiento del problema, objetivos, tanto generales como específicos. De igual forma, se sustenta la importancia de la ejecución del proyecto, así como el alcance y las limitaciones del mismo.

En el capítulo 2 se desarrolló el marco teórico, el cual comprende las bases teóricas relacionadas con el trabajo de investigación, a fin de analizar los distintos enfoques y estudios previamente realizados por diferentes autores y a tales efectos de que nos sirva de aporte en el desarrollo de la teoría. Además, se identificaron las variables de estudio y posteriormente fueron definidas de forma teórica (conceptual) y operacional.

En el capítulo 3 se implementaron métodos como la encuesta y entrevista, para recabar información acerca de las necesidades financieras y el grado de conocimiento y control que tienen los consumidores sobre el manejo de productos y servicios bancarios. Posteriormente se analizaron los resultados que arrojaron las técnicas antes indicadas y se procedió con la interpretación de los mismos.

En el capítulo 4 se justifica en base a toda la información, previamente obtenida, la plataforma de educación y asesoría financiera sería un gran aporte no solamente a los consumidores, sino también a la economía en general.

Finalmente se presentan las conclusiones y recomendaciones del trabajo de investigación.

Resumen ejecutivo

En este estudio se examina el aporte que brindaría a la población, la creación de una plataforma de asesoraría financiera, que le oriente en el manejo de sus finanzas, ya que la misma se encuentra inmersa en un endeudamiento excesivo, sin aún entender el impacto que conlleva la toma de sus decisiones en la economía.

Para probar la hipótesis, se realizaron encuestas y entrevistas, cuyos resultados evidenciaron que la población no tiene hábitos de ahorro y mucho menos de inversión; problema este que en gran parte se le atribuye a la poca cultura financiera que existe en el país; lo anterior, sumado a que el consumidor bancario, carece de una educación financiera que los capacite en cuanto a los conceptos básicos de finanzas, quedando esta importante tarea prácticamente delegada en las entidades bancarias, quienes la asumen con la finalidad de transmitirle, así sea de forma ambigua, algunos conceptos al individuo y así lograr la distribución de sus productos y servicios.

De esta manera se pudo concluir que, con la creación de la plataforma de asesoría financiera, se podría guiar a la población panameña a tomar decisiones más acertadas en cuanto al manejo de sus finanzas personales, ya que la misma cuenta con un pensum académico de asesoría al consumidor bancario y de igual forma, contiene información actualizada sobre los productos y servicios financieros brindados en los bancos de la localidad, junto a una cotizadora basada en perfiles y hábitos de consumo, convirtiéndose esta última cualidad en una nueva opción de distribución de servicios financieros, a través de un canal de referidos.

ABSTRACT

This study examines the contribution that would be made to the population, with the creation of a platform for financial advisory.

We want the platform to guide people in the management of their financial decisions, provide an alternative to excessive indebtedness and be able to transmit the impact of their decisions on the economy.

To test the hypothesis, surveys and interviews were conducted, whose results showed that the population does not have savings habits and much less investment ones. A problem that is largely attributed to the lack of financial culture in the country.

The banking client lacks a financial education that could give him knowledge in the basic concepts of finance, leaving this important task practically delegated to banking entities, who assume it with the purpose of transmitting to the people, in an ambiguous way, some concepts to achieve the distribution of their products and services.

In this way, it was possible to conclude that, with the creation of the financial advisory platform, the Panamanian population could be guided to make better decisions regarding the management of their personal finances since it has an academic advice board for the banking consumer. It also contains updated information on the financial products and services provided in the local banks along with a calculator based on profiles and consumption habits. This last quality, through a channel of referrals, becomes the pillar for a new option to distribute financial services.

CAPÍTULO 1.

El problema

La República de Panamá es uno de los países más prósperos de la región, beneficiado con una posición geográfica estratégica, un clima estable, sistema financiero robusto e infraestructura logística que se adapta y suple las necesidades del mundo.

Al analizar la economía panameña se puede concluir que es una de las más estables de América Latina, basándose en actividades relacionadas con los servicios financieros, turísticos y logísticos, los cuales representan el 75% del PIB.

La economía del país es la décima tercera en América Latina con un Producto Interno Bruto (PIB) nominal de 40.300 millones de dólares, y la onceava en cuanto al PIB a precios por paridad de poder adquisitivo (PPA).

Según el Banco Mundial, la República de Panamá tiene el ingreso per cápita más alto de América Central el cual ronda los US$13,090 dólares, el PIB ha venido en crecimiento sostenible durante 20 años y el país está clasificado en la categoría de "Grado de Inversión" por parte de las empresas calificadoras de riesgo Moody´s, Standard and Poors y Fitch Ratings.

Adicionalmente, durante la última década, la República de Panamá ha sido una de las economías de crecimiento más rápido en todo el mundo, tal como observamos en la gráfica de PIB porcentual, que refleja que, en los últimos cinco años, se ha mantenido entre el 6% y 5%.

Gráfica 1

PIB Porcentual

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Fuente: Informe del Contralor, de la Contraloría de la República de Panamá

Es cierto que veníamos de un crecimiento económico más significativo en el año 2011, el cual gran parte se debió al sector construcción y los proyectos de gran envergadura del país, en conjunto con el auge de las operaciones de logística.

Siguiendo con el análisis de la economía panameña, a mediano plazo, hay buenas razones para esperar que el crecimiento de la República de Panamá se mantenga entre los más altos de América Latina, entre un 6% y 6.5%. Con el proyecto de construcción de la segunda línea del Metro y el tráfico adicional generado por la ampliación del Canal de Panamá, las inversiones públicas también se mantendrán altas. Las perspectivas de alto crecimiento en los próximos años van de la mano con las nuevas oportunidades económicas impulsadas por el sector privado en áreas claves como transporte y logística, minería, servicios financieros y turismo.

Aunado a lo anterior, la República de Panamá ha logrado progresos significativos en la reducción de la pobreza en años recientes.

Entre 2008 y 2014, un período que incluyó la crisis financiera global, la República de Panamá consiguió reducir la pobreza de un 26.2% a un 18.7%, y la pobreza extrema de un 14.5% a un 10.2%. Esto significa que, de una población de cerca de 3.9 millones de personas, en ese período, alrededor de 168.000 panameños salieron de la pobreza extrema mientras que casi 300.000 salieron de la pobreza.

Lo anterior fue logrado gracias a los subsidios que brinda el Gobierno Nacional, a través de diversos programas como: Beca Universal, Programa 120 a los 65, Red de oportunidades, entre otros, los cuales al 31 de diciembre de 2016, ascendían a la suma de B/.1,209.5 millones, según datos obtenidos de la Contraloría General.

Sin embargo, a pesar de que se ha disminuido a nivel estadístico el índice de pobreza y de pobreza extrema, existen otras variables ligadas a los mismos que aún deben ser trabajadas. Estas variables no solamente se refieren a factores económicos, sino también factores sociales y educativos que traen consigo una disminución del desarrollo humano en la República de Panamá.

Un claro ejemplo es el nivel de inseguridad, el cual ha ido en aumento, por más de que las estadísticas reflejen lo contrario. Es importante resaltar que la delincuencia se encuentra ligada directamente a la pobreza, ya que el individuo comete estos actos delictivos por una necesidad directamente ligada a la economía.

Otro punto relacionado, es que, cuando terminaron todas las mega obras realizadas en el país, se dio un éxodo de personas de escasos recursos, que quedaron sin puestos de trabajo fijos, convirtiéndose en la criminalidad como su solución rápida ante tal circunstancia.

Por otro lado, a nivel social, observamos que al interior del país todavía le hace falta mucha infraestructura para darle a los ciudadanos mejores vía de acceso, telecomunicación, salud y otros, a diferencia del centro de la ciudad de Panamá en donde el auge económico es bastante representativo.

Muchos de estos resultados económicos y sociales se seguirán apalancando en El Plan de Desarrollo Estratégico comprendido del año 2015 al 2019, del gobierno, el cual se basa en temas como:

En cuanto al sector financiero, la actividad bancaria en Panamá se remonta a 1904, cuando se establecieron dos bancos importantes. El primero de ellos, el International Bank Corporation, que cambió de nombre a First National City Bank of New York, hoy, Citibank, parte del mayor conglomerado financiero del mundo. El segundo fue el Banco Nacional de Panamá.

Al pasar los años, el sistema bancario se ha robustecido y dividido entre banca oficial, de licencia general, licencia internacional y un sin número de oficinas de representación.

El sistema bancario del país lo componen 48 de bancos de licencia general y un tamaño de cartera de 63 billones de créditos y depósitos de 50 billones.

El ente fiscalizador y regulador de la banca y del negocio fiduciario en la República de Panamá es la Superintendencia de Bancos de Panamá, la cual fue creada mediante el Decreto Ley 9 de 26 de febrero de 1998. Sus órganos son la Junta Directiva, que está conformada por siete directores; y un Superintendente.

Los países tanto desarrollados como en vías de desarrollo, están abordando el emprendimiento como una alternativa a la incertidumbre laboral de nuestra época y a la necesidad de creación de riqueza de la población, especialmente en el caso de los jóvenes.

Los jóvenes de hoy en día ya no cuentan con la motivación de antes, para hacer una carrera de muchos años en la primera compañía que los contrate. Sino por el contrario, buscan poder lucirse más, tomar riesgos a corto plazo y ser dueños de su tiempo o pasiones. A ésto se suma la seguridad y la independencia económica para cumplir metas y sueños, trayendo el emprendimiento como una buena opción para la sociedad a nivel mundial.

Cabe mencionar que la figura del emprendedor también ha cambiado. Si bien el emprendimiento existe desde el inicio de los tiempos, la figura del emprendedor arriesgado y mítico se desvanece y toma su lugar un emprendedor más humanizado.

Con esta nueva imagen, muchos mitos de emprendimiento empiezan también a derrumbarse, tales como las ideas de que para emprender se necesita desarrollar un invento o una tecnología única o que es necesario tener grandes cantidades de recursos económicos, humanos o tecnológicos.

La mayoría de los nuevos emprendimientos a nivel mundial, no se inician a raíz de un descubrimiento tecnológico, ni poseen un plan de negocios diseñado ni estructurado, no despegan tras un análisis detallado del mercado y en la mayoría de los casos se fondean de préstamos personales, amigos o familiares.

Por último, resaltamos que, según las estadísticas, el 40% de los emprendedores carecen de experiencia en el área en la que planean emprender. Este panorama pinta excitante para explorar nuevos conceptos o estructuras de negocios y nuestro país no escapa de esta tendencia. Cada vez más vemos personas con la capacidad y ganas de emprender. Lo que sí es cierto es que aún nos falta muchísimo a nivel de educación y apoyo a estos proyectos, pero el camino ya está siendo trazado.

El conocimiento de las finanzas personales en nuestro país no es de los temas más importantes para los ciudadanos. Esto lleva usualmente a tomar decisiones financieras muy impulsivas o sin la orientación adecuada, tampoco las principales instituciones financieras han logrado orientar correctamente a los consumidores y se percibe que no se asesora al individuo para suplir su necesidad, sino que se aprovechan del desconocimiento e ingenuidad para ofrecerle productos no adecuados o poco personalizados. En otras palabras, podemos ver que en muchas instituciones financieras se da una especie de canibalismo y que más que ayudar a los ciudadanos que llegan solicitando apoyo financiero para una emergencia o una meta, se le ofrecen productos que a largo plazo no podrán controlar y que tendrán que volver a la institución por un refinanciamiento, disminuyendo inmediatamente la capacidad de crecimiento económico que tiene el individuo y aumentándole su nivel de preocupación financiera.

Otro aspecto importante del problema es que los hábitos financieros de los consumidores del país son muy empíricos o no incluyen el ahorro, la inversión, la diversificación de ingresos y la planificación financiera. Muchas veces, no se tienen planes de contingencia y una emergencia por más pequeña que sea, se convierte en un verdadero dolor de cabeza a la hora de resolverla. Por sólo mencionar una situación, todos hemos visto en algún momento a alguien que se maneja "sobreviviendo" hasta llegar a la quincena y si algo le pasa en temas de salud o seguridad, simplemente tiene que pedir prestado, trayendo otro problema a la mesa.

En el país hoy se ven muchos préstamos informales, ésto se debe a que las personas no pueden solicitar crédito por la naturaleza de sus profesiones o por su mala administración histórica del dinero y cuando se dan las emergencias el tener que recurrir a una persona para pedir prestado se vuelve casi la única opción, siendo ésto una de las fuentes más costosas de financiamiento, sin mencionar el riesgo que se tiene de no encontrar a nadie que le pueda resolver o quedarle mal a alguien, usualmente un ser querido.

Al hablar del hecho de generar ingresos, en la población no se tiene claro el objetivo de diversificar los mismos y se percibe que ni siquiera forma parte de la mentalidad del panameño, por esto vemos que la gran mayoría de los locales, restaurantes y comercios del país son de dueños extranjeros. Esto es más grave de lo que pensamos, ya que al desestimar la situación macroeconómica del país también se deja de entender qué está pasando con el desempleo o las oportunidades de crecimiento laboral. Se piensa que todos los panameños están claros que quedarse sin empleo en algún momento es un tema de preocupación, pero no se ve que estén haciendo planes de contingencias para estos períodos de coyuntura o que creen figuras empresariales que permitan que los individuos se mantengan a flote por muchos meses. El tema de desempleo seguro ataca a todos los países, pero nosotros tenemos la obligación de tener mejores planes de contingencia ya que contamos con condiciones envidiables por la mayoría en la región.

Por último, cabe recalcar que la banca panameña está aún muy desligada de las necesidades reales a la hora de solicitar productos o servicios financieros. Hay que tener claro que cuando una persona se acerca a una institución financiera es porque quiere guardar su dinero o tiene una necesidad por resolver. La banca hoy en día ofrece los mismos productos a nivel masivo, pero creemos que, si nos enfocamos más en la necesidad a satisfacer y no sólo en la colocación del producto se crearían mejores relaciones entre empresas y clientes, trayendo consigo rentabilidad a largo plazo para las dos partes. Los bancos deben ser parte de la billetera del ciudadano y disminuir la brecha del conocimiento personalizado que se tiene en la actualidad, el problema es que no se vislumbran planes para minimizar esa brecha en el corto plazo.

Elaborar una propuesta para la creación de la primera plataforma de educación y asesoría financiera que facilite la toma de decisiones del consumidor bancario.

El alcance del proyecto involucra una propuesta para la creación de una plataforma de consulta financiera que le permita al usuario tomar mejores decisiones. A su vez, también involucra la propuesta de ingresos a un canal de referidos para las instituciones financieras.

La importancia de implementar una plataforma que brinde información financiera para la toma de decisiones, radica en que la educación financiera que reciben las personas en nuestro país, en la mayoría de los casos es poca o nula, lo que ha traído como consecuencia el mal manejo de las finanzas personales de la población.

Por lo anterior y en aras de solucionar dicha deficiencia, las personas se acercan a los bancos o a las instituciones financiera con la finalidad de adquirir asesoría para obtener sus financiamientos, ya que, al no tener una cultura de ahorro que los prepare para las contingencias del futuro, las personas tienden a aplicar a productos bancarios de este tipo, para hacer frente a las necesidades que enfrentan.

Resaltamos que, en muchas ocasiones, dichos productos bancarios, son adquiridos con poca observancia por parte del consumidor, ya que las entidades financieras no brindan la asesoría adecuada, sino por el contrario, en la mayoría de los casos, brindan información únicamente sobre aquellos productos que al ejecutivo de venta le interesa ofertar.

Por todo lo antes expuesto, consideramos que la implementación de la plataforma de información financiera facilitará la toma de decisiones del consumidor bancario, toda vez que, a través de la misma, el consumidor podrá tener acceso a la información mínima que se requiere para adquirir algún producto o servicio bancario, ya sea para ahorros, financiamientos o inclusive para realizar algún tipo de inversión y lo más importante es que tendrá la seguridad de que podrá encontrar el producto y/o servicio bancario que mejor se adapte a sus necesidades.

Adicionalmente, otro beneficio que se adquiere con la creación de la plataforma es que se podrá tener acceso en cualquier horario, siendo ésto de gran ventaja ya que el consumidor no perderá tiempo visitando las sucursales de los bancos.

Finalmente, con la implementación de la plataforma le brindaremos a los bancos y/o instituciones financieras, la oportunidad de implementar un nuevo canal de venta, que consistirá en referirle a los usuarios de nuestra plataforma, tomando en cuenta los requerimientos proporcionados por este último. Es decir, que para referirlos, el sistema realizará un análisis de las necesidades del individuo versus los productos ofertados por las entidades financieras.

CAPÍTULO 2.

Marco teórico

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OCDE] (2005), mediante su estudio denominado "Improving Financial Literacy: Analysis of Issues and Policies", definió la educación financiera como "el proceso por el cual los consumidores/inversores financieros mejoran su entendimiento de los productos, conceptos y riesgos financieros y, mediante información, instrucción y/o asesoramiento objetivos, desarrollan las habilidades y la confianza para llegar a ser más conscientes de los riesgos y oportunidades financieras, para realizar elecciones informadas, saber dónde dirigirse en caso de requerir ayuda y adoptar otras acciones efectivas para mejorar su bienestar financiero".

En la misma línea, Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros [BANSEFI] (2009), define a la educación financiera como un proceso de desarrollo de habilidades y actitudes que, mediante la asimilación de información comprensible y herramientas básicas de administración de recursos y planeación, permiten a los individuos: a) tomar decisiones personales y sociales de carácter económico en su vida cotidiana, y b) utilizar productos y servicios financieros para mejorar su calidad de vida bajo condiciones de certeza.

De igual manera, el Consejo Nacional de Inclusión Financiera (CONAIF), mediante su 6to Reporte de Inclusión Financiera, señala que la educación financiera "se refiere a las acciones realizadas para que la población adquiera aptitudes, habilidades y conocimientos para poder efectuar un correcto manejo y planeación de sus finanzas, evaluar la oferta de productos financieros, tomar decisiones acordes a sus intereses y comprender los derechos y obligaciones asociadas a la contratación de éstos".

Otra definición, más concreta sobre lo que es la educación financiera, la podemos obtener de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros [CONDUSEF] (2009), que indica que la misma consiste en adquirir los conocimientos y desarrollar las habilidades que todos necesitamos para tomar mejores decisiones financieras, y así elevar el nivel de bienestar de cada una de nuestra etapa de la vida.

En consecuencia, con la educación financiera le permitimos a las personas el acceso a la información y le damos las herramientas para entender el funcionamiento del complejo mundo de la economía y de las finanzas, así como su incidencia e importancia en la vida diaria, otorgando la confianza que da el conocimiento, en la toma de decisiones. (Singer, 2008). Toda vez que la educación financiera va más allá de brindar información y asesoramiento sobre finanzas, sino más bien se trata de que los consumidores mejoren su comprensión en cuanto los productos y servicios financieros que se ofrecen en el mercado, así como de los riesgos que implican. (García y Lembert, 2012)

Por lo tanto, afirmamos que "la educación financiera no sólo es transmitir educación. El esfuerzo mayor es generar hábitos, como el ahorro diario para el retiro". (Úrsula Heimann, especialista en Fortalecimiento e Inclusión Financiera).

La educación financiera tiene variantes que regularmente las personas lo utilizan de forma equivocada como sinónimos (Gómez-Soto, 2009):

Es importante destacar que tampoco debemos confundir la educación financiera con protección a los consumidores; ya que la primera pretende, por medio de la instrucción y la asesoría, que las personas tomen decisiones informadas (OECD, 2005; Rutledge, 2010), la segunda, mediante leyes y reglamentos, intenta establecer los estándares mínimos de cumplimiento en el sector financiero.

De todo lo antes indicado, podemos concluir que la educación financiera se refiere a la comprensión y a la concientización por parte del consumidor, respecto al impacto que conlleva la forma en que administra, invierte o destina su dinero. Adicionalmente, se explica porque no se debe confundir los términos de educación, alfabetización y capacidad financiera, ya que éstos responden directamente al nivel de conocimiento que adquiere una persona respecto al manejo de sus finanzas personales.

BANSEFI ha destacado que la falta de educación financiera produce desinformación y desconocimiento financiero, el cual se refleja en el endeudamiento excesivo, falta de ahorro, de estabilidad, de seguridad y de preparación económica para imprevistos, uso improductivo de las remesas y poca claridad sobre los beneficios de la inversión y que además la falta de penetración del sistema financiero hace que la gente recurra al uso de servicios financieros informales que, generalmente son desventajosos y de costos elevados.

En ese mismo sentido lo concibe Howard Dvorkin, Contador Público Autorizado y fundador de ConsolidatedCredit.org, quien manifestó que "Los estadounidenses necesitan construir un futuro financiero seguro, pero no pueden hacerlo hasta que entiendan los conceptos básicos de finanzas".

Para el catedrático Pablo López Sarabia, un ejemplo de las implicaciones negativas que tienen la falta de conocimiento financiero para un país, es la pasada crisis hipotecaria de Estados Unidos, en donde la falta de previsión de las personas que adquirieron viviendas y que posteriormente no tenían para hacer frente al pago de sus obligaciones; fue tan grande el impacto que pasó de ser un problema de presupuesto familiar para convertirse en un asunto macroeconómico.

Siguiendo con el análisis del catedrático, quien explica que muchas veces las personas creen que tener educación financiera es escoger el producto con menor tasa de interés, pero la realidad es que si vas a contratar un servicio financiero o solicitar un crédito es importante que no exceda los ingresos, eso sí es educación financiera, conocer cuál es tu límite y posibilidades.

Asimismo, afecta directamente el bienestar de la persona, ya que la falta de educación financiera puede llevar a situaciones de depresión y desasosiego, porque una persona con problemas financieros sufre una caída de autoestima y enfrenta crisis de stress que afectan su calidad de vida. (Manuel Ángel Fernández, 2017)

Por todas estas razones se hace imprescindible la educación financiera, ya que la misma puede ayudar a preparar a los consumidores para afrontar los tiempos financieros difíciles, promocionando estrategias que reduzcan los riesgos como son la acumulación del ahorro, diversificación de activos, y las compras de seguros. (Miller, 2009).

Moore (2005) considera a los individuos financieramente cultos, cuando tienen competencias y pueden demostrar que han usado el conocimiento que han aprendido. En ese mismo sentido, explica que la cultura financiera es obtenida a través de la experiencia práctica y una integración activa del conocimiento. Si las personas se vuelven más cultas tienden a volverse más financieramente sofisticados y se conjetura que ésto podría significar además que un individuo podría ser más competente.

De acuerdo con Montoya (2005), la cultura es el resultado de un proceso de aprendizaje, por tal razón, para incrementar nuestro nivel de cultura debemos educarnos, entendiendo que uno es el resultado del otro.

Por lo anterior, la educación financiera debe convertirse en una herramienta que permita contribuir a la formación integral de cada individuo, para que puedan adquirir una cultura financiera que les permita mejorar su calidad de vida (Red, 2008).

Finalmente, destacamos que tanto la Comisión Europea como la OCDE concuerdan con todo lo antes indicado, ya que concluyen que la educación financiera debe pasar a formar parte del currículo escolar con el objetivo de potenciar e incrementar la cultura financiera en la sociedad.

La toma de decisiones es un proceso sistemático compuesto de elementos definidos que se dividen en una serie de actividades interrelacionadas que conducen a una elección entre diferentes opciones (Davis, 2001) y (Drucker,2006).

Las actividades que contempla el proceso de toma de decisiones según Davis (2001) son las siguientes:

BANSEFI (2013), establece que la educación financiera mejora las condiciones de vida del individuo, ya que éste tendría las herramientas e información necesaria, y podrá tomar decisiones acertadas respecto a la administración de sus recursos.

Según Coates (2009), si las personas cuentan con educación financiera, podrán tomar mejores decisiones en cuanto a sus finanzas, lo que contribuye un aporte a la estabilidad del sistema financiero, toda vez que con ello apoya a la banca central y se dotará de herramientas que les permitirán un mejor desarrollo en el futuro.

Alliance for Financial Inclusion (2010), manifiesta que los consumidores de servicios financieros -en especial los clientes nuevos– carecen de información sobre el sistema y las transacciones financieras, conocimientos éstos que son necesarios para tomar buenas decisiones.

Entendemos por "una mala decisión", a nivel financiero, a aquella que no se realiza mediante un análisis que tome en cuenta precios y comisiones, tasas de interés y plazos (Citi Australia, 2010).

Por lo tanto, en concordancia con los aportes antes indicados, es que se puede concluir que la educación financiera es necesaria en la vida del ciudadano, no solamente para fortalecer la cultura financiera, sino también porque es el instrumento que requiere el consumidor antes de la toma de sus decisiones.

El mundo actual enfrenta muchos retos, uno de ellos es el financiero. Es imprescindible que las personas adquieran conciencia sobre su futuro económico sin esperar que éste dependa de sus gobiernos, sus empleadores o sus familias (Trump y Kiyosaki, 2008).

Para el siglo XX, el reto de la educación fue el de enseñar a leer y escribir, mientras que, en el presente siglo, es el de enseñar a cuidar y formar el patrimonio, es decir, la Educación Financiera (CONDUSEF, 2009).

Por lo anterior, a nivel internacional, la educación financiera ha sido reconocida como un factor para reducir la exclusión social y desarrollar el sistema financiero (Connolly y Hajaj, 2001). Sin embargo, se ha observado que la difusión de la educación financiera aún no ha logrado tener un impacto positivo o la debida atención por parte de la sociedad.

La misma debe ser tomado en cuenta tanto en los países desarrollados como para aquellos en vías de desarrollo, ya que a pesar de que los primeros cuenten con un mercado financiero maduro, donde la población posee una mayor educación, se observa que los consumidores desconocen cómo diversificar el riesgo y no invierten en aquellas alternativas que les permitirían obtener un mayor rendimiento (Lusardi, 2008).

En ese sentido, la falta de educación financiera se ha traducido en altos costos de financiamiento para cubrir las necesidades de la población y decisiones de inversión erradas con escaso retorno o excesivo riesgo (Valenzuela, 2016).

Valenzuela (2016) manifiesta que a nivel macro, existe evidencia que sugiere que un mayor grado de participación responsable en el sistema financiero por parte de la población, puede jugar un rol importante en la reducción de la pobreza, la disminución de la desigualdad y en la formación de un crecimiento económico inclusivo.

Es por todo lo antes indicado, que la educación financiera forma parte del desarrollo económico de los países, ya que tienen un efecto significativo en su crecimiento económico, tanto a nivel microeconómico como macroeconómico.

Lahoud, D. (2006) define las finanzas personales como las diferentes formas en que una persona puede llevar a cabo el proceso de estimar, analizar y evaluar cualquier tipo de decisión financiera.

De la misma manera, Bodie, Z. y Merton, R. (2003) manifiestan que las finanzas personales son el incomparable modo en que las personas asignan a través del tiempo sus recursos que generalmente son escasos.

En cuanto a Melicher & Norton, definen las finanzas personales como el estudio de cómo los individuos se preparan para urgencias financieras, protegen económicamente hablando, contra la muerte prematura y la pérdida de propiedad, y acumula riqueza a través del tiempo.

En base a las definiciones antes indicadas, podemos concluir que las finanzas personales tienen que ver directamente con las decisiones que toma el individuo sobre su capital, el cual lo planifica tomando en consideración acontecimientos futuros e inciertos.

Para Lanzagorta, J. (2014) el éxito de las finanzas personales depende de los siguientes pilares básicos:

En sentido y siguiendo con el análisis efectuado por Lanzagorta, J. (2014), procedemos a explicar cada uno de los pilares.

Por lo anterior, el primer pilar consiste en establecer nuestros objetivos financieros y darle la prioridad a cada uno de ellos y por supuesto, entender que para lograrlo debemos tener un patrimonio que se construye con el hábito del ahorro.

Por lo tanto, la recomendación que se brinda es invertir de forma inteligente, lo que no solamente se traduce en salvaguardar el dinero sino también aumentar nuestro patrimonio gracias a la magia del interés compuesto.

Otros autores denominan a estos cuatro pilares como "prioridades, valoración de riesgos, el crédito y patrimonio", sin embargo, la denominación no afecta el contenido, ya que la percepción general es que el éxito de las finanzas personales consiste básicamente en entender la importancia del ahorro y de la inversión en la vida cotidiana, que son la única vía para alcanzar las metas financieras.

De acuerdo con los autores Burbano y Ortiz (1995), el presupuesto es un plan de acción elaborado para el cumplimiento de meta, expresada en términos financieros o monetarios, que debe lograrse en determinado tiempo y bajo ciertas condiciones previamente estipuladas (p. 11).

Por su parte, Stoner lo concibe como "un estado cuantitativo formal de los recursos asignados para las actividades proyectadas para plazos de tiempo estipulados".[1]

El principal beneficio que proporciona la implementación del presupuesto a las finanzas personales es controlar la situación financiera, ya que a través de esta actividad se reducir del riesgo financiero, el cual siempre está implícito en toda labor que represente el uso y manejo de recursos financieros (Olmedo, 2009).