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Enfoque transdisciplinario



1 . Conceptos básicos sobre transdisciplinaridad

¿Qué significa Transdisciplinaridad?

Según Nicolescu (1), Transdisciplinaridad es un nuevo enfoque científico, cultural, social y espiritual.

Como el prefijo trans lo indica, ella tiene que ver con lo que está, al mismo tiempo entre las disciplinas, a través de las diferentes disciplinas y más allá de cualquier disciplina. Su objetivo es la comprensión del mundo presente, para el cual uno de los imperativos es la unidad del conocimiento.

Jantsch (2) definió la transdisciplinaridad como "el reconocimiento de la interdependencia entre todos los aspectos de la realidad".

El mundo académico, el mundo de las ciencias, es el mundo de las disciplinas autónomas y aisladas. Sin embargo, debido a su avance vertiginoso y a la proliferación de las tecnologías correspondientes, la complejidad de los problemas, está llevando a la aproximación y a la reconstrucción de la asociación entre las disciplinas en diferentes grados, del más simple (multidisciplinaridad) hasta él más completo (transdisciplinaridad).

En la antigua Grecia había siete disciplinas (tres humanas y cuatro exactas), que tentaban integrar los segmentos del conocimiento total de la realidad. ¡Hoy tenemos 8.000 disciplinas en el mundo académico! O sea 8.000 visiones diferentes de la realidad, una Nueva Torre de Babel; cada una de ellas con su propio lenguaje especializado, sus propios supuestos básicos, sus propias actitudes frente al conocimiento, a la producción, al ser humano, a la vida.

Así surgió el Enfoque Transdisciplinario como tendencia a reunir las disciplinas en una totalidad para poder comprender - integral y no apenas parceladamente - los fenómenos naturales. O sea, se trata de una tendencia a crear puentes entre las disciplinas, un terreno común de diálogo, intercambio e integración. La palabra Transdisciplinaridad fue usada por primera vez por Piaget (3).

A pesar de que Jantsch (2) y Piaget (3), entre otros, hayan definido los tipos de disciplinaridad de forma algo diferente, se prefiere simplificar su significado a través del siguiente modo:

Esto puede ser así colocado (Weil, 43): "Todos los ramos del conocimiento deben tener un lugar en la nueva transdisciplinaridad: ciencias humanas, ciencias exactas, artes y tradición. Así podrá nacer una metaciencia, o sea una ciencia de laRrealidad".

Piaget (3) consideró que la transdisciplinaridad era un sueño. Pero ese sueño (una "Utopía") se está transformando en realidad, apenas por necesidad, dado que la complejidad creciente acerca de nuestra comprensión del Universo, exige una integración de conocimientos, pues las disciplinas científicas ya no tienen la respuesta.

Agrega Weil (4): "La transdisciplinaridad es actualmente considerada como una respuesta a la crisis de fragmentación que asola a la epistemología, con consecuencias reparadoras a los daños y amenazas a la vida de este planeta".

En función de lo comentado anteriormente la Transdisciplinaridad tendría como principal objetivo, procurar una axiomática común(*) entre ciencia, arte, filosofía y tradiciones espirituales.

En noviembre de 1994, en el Convento de La Rábida, Portugal, se reunió el I Congreso Mundial de Transdisciplinaridad, que dio origen a la llamada Carta de La Rábida, compuesta de varios considerandos y artículos. Los considerandos más importantes se refieren a:

Los artículos son 14 y más uno final; de ellos seleccionamos los cinco siguientes:

Segundo Nicolescu (1) pueden ser así resumidas las principales diferencias entre el conocimiento transdisciplinario y el disciplinario:

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Algo más sobre transdisciplinaridad con énfasis en su relación con la dimensión espiritual.

Como fue explicado anteriormente, la Transdisciplinaridad está constituida, básicamente de una nueva forma de ver el mundo. Ese modo involucra rigor (de la misma naturaleza que el científico, pero lo excede, pues lo profundiza, en la medida que lleva en cuenta todos los datos presentes en una situación dada; no apenas las cosas y sí también y sobre todo, los seres y su relación con otros seres y cosas); abertura (lo que significa tanto aceptación de lo desconocido, de lo inesperado y de lo imprevisible, como rechazo de dogmas, ideologías y sistemas cerrados de pensamiento) y tolerancia (pueden existir ideas y hasta verdades contrarias a los principios fundamentales de la transdisciplinaridad y precisamos convivir con ellos).

El enfoque que hoy prevalece en la sociedad es el del método científico (instrumento que opera en función de las partes del contexto global). Ese instrumento, por su propia naturaleza, es neutro. Pero no lo es el uso que se hace del mismo, en gran parte en beneficio del sistema económico.

Crema (5 lo compara con un "bisturí analítico, gracias al cual conseguimos superar el paradigma escolástico - aristotélico - tomista medieval(*), que mezclaba religión con ciencia en una simbiosis oscurantista, caracterizada por el factor subjetivo y trascendente(**) sobre lo objetivo e inmanente.

Este enfoque analítico llevó a la especialización (cada uno dominaba una parte, pero nadie el Todo). Continúa Crema (5): "El especialista, navegante de lo minúsculo, vidente de lo mínimo, sabe casi todo sobre casi nada, caracterizado por la unilateralidad de visión y acción. Ese es el exótico que todos somos, después de algunos años de estudio y del clásico modelaje educacional".

Agrega Crema (5): "la Transdisciplinaridad representa la convocación para la mesa de reflexión y sinergia, al lado de los técnicos y científicos, de los "exilados" del imperio de la razón: los artistas, los poetas, los filósofos y los místicos"... O sea, "el retorno a la calificación de esos navegantes de la subjetividad, del alma y del absoluto, condenados al ostracismo y a la marginalidad en estos últimos "iluminados" siglos".

El desarrollo de la Transdisciplinaridad implica en ciertos obstáculos que no pueden ser desconsiderados y que es necesario vencer. Entre ellos, los siguientes:

Aquel achatamiento de niveles o planos de la Realidad, ha transformado la "realidad" en asunto meramente cientificista (que es diferente de científico). Este cientificismo proclama que solo la Ciencia puede conducir a la verdad (como los fanáticos religiosos de todas las épocas dicen que hay una única manera de llegar a Dios, que es - claro - la que ellos pregonan).

Por lo tanto, una de las tareas fundamentales de la transdisciplinaridad será la de articular los diferentes niveles de la Realidad, siempre procurando la construcción de una nueva sociedad: más libre, más justa, más humana (La Gran Utopía).

Precisamos sí alimentarnos, vestirnos alojarnos en algún lugar, etc.; es claro que para ello es necesario el dinero. No es este el problema y sí el poder que los grupos que lo poseen en abundancia ejercen sobre el resto de la sociedad.

Pero todos estos problemas, y especialmente el último, serán atacados victoriosamente cuando el ser humano, cada vez en cantidades mayores llegue a formar la masa crítica para los cambios. Y para eso precisa inicialmente, a reconocer que la Realidad tiene varios niveles y uno de ellos, tal vez él más importante, fuera del obvio mundo físico, sea nuestro mundo interior.

Para dinamizarlo precisamos zambullir en la esencia del ser humano y para eso, debemos recurrir a la optimización de los cuatro componentes de aquel: cuerpo, mente, corazón y alma. En la Parte III de este libro este asunto es abordado de manera didáctica, a través de lo que llamamos la Formación de los Líderes para la Vida.

Antes de avanzar más un poco en el estudio de la Transdisciplinaridad es necesario resaltar la importancia del componente espiritual que parece no haber suficientemente asimilados por algunos "transdisciplinarios".

Esta discusión estará basada en algunas consideraciones que son hechas a partir de uno de los primeros institutos de Transdisciplinaridad del mundo, creado en 1999. Nos referimos al IEAT (Instituto de Estudios Avanzados Transdisciplinarios; Universidad Federal de Minas Gerais, Brasil).

El primer Coordinador del IEAT (Domingues et al, 666describe las motivaciones que han llevado, en el Brasil y en el mundo entero, a la creación de Institutos de ese tipo(*). Las principales serían las siguientes:

a) "La inquietud experimentada por numerosos intelectuales, artistas, tecnólogos y cientistas, manifestada en el deseo de nuevos abordajes, pero sensibles a los llamados sistemas complejos, a lo asimétrico, a lo conflictivo, a lo discrepante y a lo aleatorio, o mismo atentas a aspectos de lo real y de experiencias anteriormente conocidas - aunque relegadas - exigiendo en su resurgimiento el descondicionamiento del mirar".

Dicho de otra forma, esa inquietud puede ser entendida como un movimiento irresistible del principio integrativo, centrado en el Todo, procurando una armonización holística con el principio actualmente prevaleciente, el auto-afirmativo, preocupado exclusivamente con las partes.

O sea, la creciente concientización humana exige que los asuntos importantes sean, desde ahora, considerados desde todos los ángulos, así como de su contexto unitario y que una intensa interacción surja de ese enfoque.

Sin embargo, hay un punto preocupante que después se agudiza mas en la exposición de Domingues et al (6). Se trata de que ignora el hecho de que la Transdisciplinaridad plena no se agota con la contribución de intelectuales, tecnólogos, científicos y artistas. Existe otra categoría, que no puede ser olvidada, la de los místicos.

b) "La diversificación, profundización y ampliación de los conocimientos lleva, cada vez mas, a los estudiosos salir del estrecho marco monodisciplinario y pasando por la multidisciplinaridad alcanzar la interdisciplinaridad. El próximo y definitivo paso es la transdisciplinaridad.

Sin embargo, cuando aquel autor presenta un ejemplo de transdisplinaridad, se refiere al estudio de la energía, por las más diferentes disciplinas de las ciencias exactas, biológicas y humanas, a través de las cuales se obtuvo un resultado doble y complementario: "de un lado, la fusión pura y simple, de algunas de ellas, como la Fisicoquímica, la Biofísica y la Psicofisiología; por otra su imbricación y aún integración, por lo menos en lo relativo a ciertos aspectos del concepto, sin todavía percibir la especificidad, como el Psicoanálisis y la Economía".

No sabemos si el ejemplo fue mal escogido, porque él es excelente para mostrar lo que es transdisciplinaridad, que implica en más7lá (trans) de la Ciencia, involucrando otras áreas fundamentales, como la ética y la espiritualidad, tal como lo afirma la Carta de La Rábida (7) y lo recomienda la UNESCO (8). Parece que hay un cierto pudor en incluir la espiritualidad en el andamiaje de la transdisciplinaridad. Esto puede caracterizar los "cientificistas" pero no los verdaderos científicos, a ejemplo del gran Einstein que hace muchas décadas incluía en sus trabajos, expresiones hasta sorprendentes, como religión cósmica.

c) Domingues et al (6) sugieren una nueva práctica científica, fundada, no en la alternativa entre el generalista y el especialista y sí en una simbiosis entre los dos. Así la transdisciplinaridad "permite pensar en el cruzamiento de especialidades, el trabajo en las interfases, la superación de fronteras, la migración de un concepto de un campo de saber para el otro, así como consolidar la unificación del conocimiento"... "La integración transdisciplinaria daría lugar, no a un catálogo donde se acumularían, por yuxtaposición, de modo heteróclito, los conocimientos físicos, químicos, biológicos, histórico-sociales, lingüísticos, artísticos y filosóficos, y sí en un organismo al modo de un sistema auto-organizativo (auto-poiético) al que Morin llama de "unitas múltiplex", y como tal, una totalidad abierta, rotativa, dinámica, sin comienzo y sin fin en el tiempo".

Volvemos a insistir en un punto: no hay énfasis adecuado en relación a la espiritualidad, inclusive se ignora dentro de la serie de tipos de conocimientos enumerados, el de naturaleza mística. La unidad de conocimiento parece estar limitada a la "actividad intelectual" (ciencia, filosofía), con alguna concesión a lo artística.

La Declaración de Venecia (UNESCO, 8) dejó claro ese punto, que parece costar a ser incorporado, a través del siguiente párrafo: "El conocimiento científico, a través de su propio movimiento interno, llegó a los confines donde puede comenzar el diálogo con otras formas de conocimiento. En ese sentido y reconociendo las diferencias fundamentales entre la Ciencia y la Tradición Espiritual, constatamos, no su oposición, y sí su complementariedad"... "El encuentro inesperado y enriquecedor entre la ciencia y las diferentes tradiciones espirituales; permite pensar en el aparecimiento de una nueva visión de la Humanidad, que podrá conducir a una nueva perspectiva metafísica".

O sea, no es posible hablar de transdisciplinaridad, si el componente espiritual no es considerado seriamente. El motivo de esto es que ese componente es integrante de la naturaleza humana; su exclusión nos podrá llevar a un cartesianismo mejorado, pero nunca a una visión transdisciplinar u holística

Estas reflexiones nos llevan a un punto clave: la convergencia creciente entre la Ciencia y la Tradición Espiritual (Misticismo) avanza en forma impetuosa. Uno de los primeros autores, Capra (9), estudia detalladamente este fenómeno reciente, antes que la UNESCO y la Declaración de La Rábida. Mas recientemente, Wilber (10) escribió un magnífico libro cuyo subtítulo es: "Integrando Ciencia y Religión"(*).

Hay en este asunto, un hecho marcante: la sabiduría espiritual y las ciencias más avanzadas parecen coincidir en la afirmación de que la diferencia entre "lo material" y "lo espiritual" es apenas cuantitativa. Se trata, apenas, de diferentes niveles de energía. Todo lo que existe en el Universo tiene su frecuencia vibratoria específica; las más bajas o mas lentas, fueron detectadas, estudiadas y aplicadas a través del método científico. Las mas altas o mas rápidas, son de dominio exclusivamente espiritual, por lo menos hasta ahora.

Por ejemplo, las ondas de radio y de televisión existieron siempre, pero para los científicos de ciento y pocos años atrás, ¡ellas no existían! (Recordar que Marconi, casi fue encerrado en un manicomio por sus propios amigos, cuando anunció la existencia de esas ondas; por otro lado, Hertz tuvo más suerte y comprensión, por lo que hoy conocemos las ondas de radio como hertzianas".

Otro ejemplo de rigidez cientificista es el de Lord Kelvin, Presidente de la Real Academia de Ciencias de Reino Unido, que en la época era la más importante del mundo. En efecto, él declaró en 1885 que "era imposible que un aparato más pesado que el aire pudiese volar" y en 1900 repitió la dosis, diciendo que los Rayos X "son una mistificación". Hoy, 100 años después, pululan cientificistas negando otras realidades que no sean aquellas exclusivamente mensurables.

Para tenerse una idea de la escala de frecuencias vibratorias, la Ciencia, a través de la Física reconoce lo siguientes niveles aproximados:

Seguramente, las frecuencias espirituales son bien mas altas aún, por lo que escapan a la comprensión científica, pero ellas son comprensibles a niveles vivenciales: las sentimos (al menos que estemos petrificados), sin poder explicarlas, como también las personas comunes no podemos interpretar el tacto, el sonido, el calor. Apenas los sentimos.

La mencionada petrificación parece muy extendida en los medios académicos. Sin embargo la integración de la Ciencia con la sabiduría espiritual, cada una utilizando su metodología propia, proporcionará una formidable vía para la expansión de la comprensión de preguntas vitales, pero hasta ahora no respondidas por la Ciencia ni nunca discutidas en la Universidad. Por ejemplo: ¿para qué estamos aquí?

Es fundamental sí, conocer el mundo físico (y aquí está el gran papel de la Ciencia). Pero esto es apenas un medio para el fin fundamental: conocer el ser humano y transformar la sociedad en un lugar mejor para vivir (la Gran Utopía), donde los valores universales (libertad, dignidad, justicia, solidaridad, bienestar, etc.) sean los grandes objetivos de la vida. Y no podremos hacer esto sin involucrarnos con la dimensión espiritual.

El símbolo que precisamos incorporar

Tal vez una forma de fijar más profundamente el significado de la Trandisciplinaridad sea a través de un símbolo.

Rilke escribió un poema delicioso sobre algo inexistente, el unicornio: "Oh, este es el animal que nunca existió. No lo habían visto. Pero, aún así le amaban los graciosos movimientos y la manera como él se quedaba allí, mirándolos calmamente con sus ojos claros. El animal no existía. Pero, para ellos(*), él aparecía en toda sus purezas. Le dieron espacio suficiente. En el espacio santificado por el amor que le dedicaron, el animal se levantó de repente, y no precisaba existir. Lo alimentaron, no con cereales, y sí con la mera posibilidad de ser. Y finalmente, eso le dio tal poder que en su cabeza nació un cuerno. Un único cuerno. Y él se aproximó de una virgen(**), blanca, refulgente... penetró en el espejo y en ella".

Obviamente solo un poeta, libre de las ataduras y limitaciones físicas y racionales, puede presentarnos tal ideal de belleza.

En la cultura occidental, el unicornio simboliza un ser creado por la capacidad humana de soñar. En el poema de Rilke transcrito antes, él es creado por amor y espacio le es dado por aquellos que osan creer en la posibilidad de que él podría existir (La Gran Utopía) con su instrumento, el cuerno que le nació, la Transdisciplinaridad.

Pero, ¿esto es apenas el sueño de un poeta? ¿Que dice al respecto la avanzada ciencia moderna?

Ella nos habla del vacío cuántico, o sea de un conjunto infinito de potencialidades latentes. En verdad, extraímos unas pocas de ellas, las congelamos y creamos así "la realidad". Pero existe un vastísimo campo que el sistema - como está organizado - rechaza porque no son "prácticas", "operacionales" ni generan lucros inmediatos.

Sin embargo, la Ciencia más sofisticada nos habla de vacío cuántico, impregnado de muchísimas posibilidades. Preferimos combinar la ciencia con la poesía y la espiritualidad (Transdisciplinaridad) y decir que el Universo es un campo de unicornios, o sea, un océano de posibilidades que podemos manifestar, si ellas fueran constructivas y así crear la Gran Utopía, de la cual cada unicornio representa un sueño a ser manifestado.

Precisamos de Líderes para la Vida (ver Parte III de este libro), líderes de una nueva sociedad, que sustituya esta que nos asfixia y es cada vez más insoportable. Los verdaderos líderes son aquellos que hacen acontecer cosas que otros - hundidos en el comodísimo, en el egoísmo y la banalidad - creen ser imposibles, totalmente "utópicas".

El gran sueño del Siglo XXI es, finalmente, comenzar a construir una sociedad más justa, mas digna y más humana. O sea, un Gran Unicornio.

Los verdaderos líderes lo harán, cada uno contribuyendo con un átomo de aquel, a pesar de que una multitud de escépticos, hipócritas y cínicos lo consideren un imposible, un absurdo, un devaneo, un sueño inconsecuente, una verdadera tontería.

Proponemos, pues, el unicornio como símbolo del Siglo XXI y de su nuevo enfoque, la transdisciplinaridad, a ser ostentado por aquellos que estén suficientemente concientizados acerca de la actual problemática humana y que hayan incorporado adecuadamente el concepto realmente moderno de vacío cuántico (o poéticamente de "campo de unicornios", donde las posibilidades son infinitas).

Una de estas posibilidades es asumir la Dimensión Espiritual en la Educación Superior, tal como lo recomienda la UNESCO (8).

Este enfoque es realmente transdisciplinario, porque involucra, simultáneamente la ciencia mas avanzada (aquella que nos habla del "vacío cuántico"), el arte (a través de la poesía, que nos habla de "campo de unicornios") y la dimensión espiritual (que nos habla de "dimensiones superiores").

Todas ellas se combinan y se integran de manera natural, porque todas ellas tienen que ver con la esencialidad del ser humano y su relación con las frecuencias vibratorias mas elevadas.

Lo invitamos, pues a transformarse en un verdadero líder, empuñando el símbolo del unicornio, disolviendo las tinieblas y abriendo espacio para la Luz. Que siempre existió, existe y existirá, aguardando que el ser humano despierte y manifieste (a través del vacío cuántico, del campo de unicornios, de las dimensiones superiores), aquella sociedad que - en el fondo de nuestros corazones - todos anhelamos.

Trabajando esta senda, utilizando tanto el conocimiento antiguo como el moderno, podremos - entre todos - transformar esta sociedad en lugar digno para vivir. O sea, la Gran Utopía.

El Segundo Congreso Mundial de Transdisciplinaridad

En el Segundo Congreso Mundial de Transdisciplinaridad, realizado en la ciudad de Vila Velha, Espíritu Santo Brasil, durante la semana 07 a 12 de setiembre de 2005, presentamos un trabajo titulado: "Transdisciplinaridad y Educación Superior". En ese estudio, el objetivo fundamental fue examinar la relación de la dimensión espiritual con la Transdisciplinaridad y la Educación Superior, incluyéndose el novísimo concepto de inteligencia espiritual, que es la que permite la unificación integral del conocimiento, a través de una cadena neural recientemente descubierta, denominada unitiva.

Para investigar el grado en el cual la dimensión espiritual es valorizada en la Educación Superior, fue analizado el Curso de Post-Graduación (Maestría y Doctorado) en Administración de la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil), uno de los mejores clasificados en el país.

En resumen, el resultado más significativo, utilizando una escala Likert de 0 a 8 pontos, en lo que tiene que ver con la percepción que los alumnos tenían de la dimensión espiritual durante el curso fue de 1,06 pontos (grado muy bajo).

Resultados tan magros en uno de los mejores Cursos de Post-Graduación de Ciencias Sociales en Brasil, imponen un toque de atención a las respectivas autoridades. El trabajo completo puede ser consultado en Bonilla (11).

2. Las áreas de conocimiento actualmente privilegiadas: ciencia y tecnología y sus limitaciones

Introducción

La Ciencia así como la Tecnología, son necesarias, pero ya no son suficientes. Este es el asunto que será discutido ahora con algún detalle.

Antes de hacer un análisis más minucioso acerca de la Ciencia, es importante reconocer que ella también es un sistema de creencias, no un valor superior a otros, como bien explica Barrett (12): "Todos los modelos que usamos para explicar la vida (como ciencia, religión o filosofía) comprenden sistemas de creencias, basados en teorías que lograron aceptación común".

Por su vez, Capra (9) agrega: "La enorme dificultad de los científicos en encarar los fenómenos subjetivos, hace parte de nuestra herencia cartesiana"... "Hoy la teoría de cognición de Santiago dejó claro que la propia cognición no es la representación de un mundo que existe independiente y sí la creación de un mundo mediante el proceso de vivir".

El mencionado autor todavía profundiza el asunto diciendo:

Son palabras dignas de reflexión.

Las conquistas científicas y sus consecuencias

Hace más de 350 años, Galileo, Bacon y Descartes colocaron los cimientos del método científico, abriendo así, una nueva era de progreso material. En aquel momento, que hoy sabemos crucial para la Humanidad, Galileo definió su pensamiento con esta expresión: "El libro de la Naturaleza está escrito en caracteres matemáticos".

Esta afirmación científica básica tiene importancia fundamental, pues significa que la Naturaleza solo es cognoscible a través de los números, de lo cuantitativo, esto acaba con los juicios, los valores, los sentimientos, la intuición y tal vez con la propia realidad... En efecto, la matemática solo demuestra relaciones (a veces en forma muy sofisticada), expresando como acontecen las cosas, pero no dice si eso es bueno o ruin para el ser humano. De esta forma, la Ciencia ya nació separada, independiente de la moral, de la ética y de un sentido teleológico(*) del Universo.

El cómo destronó él ¿por qué, para qué, para quién?

La Ciencia, que se decía neutra, pura y objetiva se adaptó a las necesidades de la Economía y de la Política, proporcionándoles la tecnología que ellas necesitan para sustentar el poder. Así, el sueño de Galileo, del conocimiento objetivo del Universo, a través de las relaciones matemáticas, se transformó en la dura situación actual, muy bien simbolizada por Wright Mills, cuando comparó la situación de los científicos con los remeros de una galera. Todos hacen el mayor esfuerzo y se congratulan por la gran velocidad que consiguen imprimir al barco. Es "el progreso".

Sin embargo, hay un problema: nadie sabe para dónde el barco va y si alguien preguntar a los remadores, ellos responderán que ese problema no es de su competencia, pues su única responsabilidad es mantener el barco andando a la mayor velocidad posible.

El sueño de Galileo, o sea conocer la Naturaleza, a través del método científico no se cumplió, entonces, por dos motivos básicos:

El hecho es que hasta en las ciencias más puras, como las matemáticas, los resultados dependen de los axiomas. Y los axiomas son creación del hombre, ellos no son descubiertos con microscopios o aceleradores de partículas.

De este modo la Ciencia queriendo escapar de la subjetividad, quedó presa a la subjetividad inherente a sus axiomas, y lo que es peor, a la subjetividad disimulada y oculta en las ante-salas del poder. Como dice Alves (10): "el poder arrastró el saber"... "la imaginación individual, creadora, debe subordinarse a las demandas del poder. Si la oferta de conocimientos no corresponde a una necesidad política, militar o económica, los recursos no aparecerán".

Así el sueño de "conocer" la Naturaleza se transformó en la realidad de "explotarla". Esas dimensiones omisas de la Ciencia pueden ser denominadas de ética y espiritual según la UNESCO (8).

En resumen, la situación actual de la Ciencia es ambigua, ya que a partir de ella, la Tecnología ha conseguido "progresos" espectaculares, pero – paralelamente – si miramos con cierto cuidado lo que está bajo las apariencias, se percibe la existencia de numerosas situaciones problemáticas y algunas de ellas con proyecciones pavorosas.

Antes de comentar algunas de estas situaciones, debe ser resaltado que existe una tendencia capaz de aceptar eventuales ambigüedades de los científicos pero no de la Ciencia. Sin embargo, la Ciencia es un instrumento, el científico su conductor. Ambos no pueden ser separados.

La conceptuación cartesiana que percibe elementos separados e independientes en el mundo es verdadera, apenas en el nivel físico. El enfoque holístico (Ver Cap. 8) nos proporciona la visión de la interdependencia en un nivel global. Decir que la Ciencia es neutra es una expresión sin sentido, pues siendo ella un instrumento, no tiene el poder de elegir, de escoger.

Quien elige o escoge es el hombre, en el caso el científico y él puede decidir por un camino positivo (alimentos más nutritivos, nuevas vacunas o medicamentos) o uno negativo (bombas atómicas).

En efecto, gracias a la Ciencia y a la Tecnología se verifican los siguientes tipos de situaciones en el mundo:

Pero, paralelamente nos ahogamos con los gases venenosos del monóxido de carbono, los nervios se destrozan con el tránsito infernal, las muertes y lesiones graves debidas a accidentes crecen a ritmo pavorosos, las reservas de petróleo se agotan, los presupuestos familiares estallan para poder mantener el status que significa tener un auto etc., etc.

Lo interesante es que, según cálculos de Garaudy (16) en Paris(*), la velocidad media a los potentes autos de alta cilindrada ¡no ultrapasa los 10 kilómetros por hora!, la misma velocidad de aquellos que hace un siglo andaban por la ciudad en carruajes tirados por caballos...

Y así sucesivamente. Todo esto refuerza nuestro pensamiento básico, o sea: la dimensión actualmente única de la Ciencia, la objetiva, debe ser enriquecida para que ella pueda realmente contribuir en forma significativa y decisiva para un auténtico bienestar de la Humanidad.

El resumen: el método científico se ha mostrado extraordinariamente fecundo. Eso es indiscutible, pero es urgente que esa fecundidad sea utilizada por los científicos y los tecnólogos en beneficio de las necesidades reales del ser humano y de no las necesidades artificiales, creadas por grupos interesados.

Hechas estas aclaraciones, pasamos a detallar el tema básico de este capítulo: las limitaciones del método científico. El análisis de este asunto, también dará una respuesta a la creencia generalizada de que la ciencia tiene un potencial ilimitado y que ella continúa siendo la gran (y tal vez única) esperanza para el hombre, en un Universo en el cual Dios "murió".

Si Dios "murió" como algunos creen, el hombre precisa tener algo en lo que confiar, algo que pueda imaginar como la tabla de salvación en un mundo tan perturbador y enemigo. El idioma fue cambiado; el hombre no acredita más en el latín; ahora son las matemáticas que simbolizan el poder supremo. Cuanto más complicadas parezcan, mejor, pues la conciencia se anestesia con mas facilidad. Así acabamos pensando: "felizmente tenemos sabios (los científicos), que saben lo que debe ser hecho".

La fe medieval en Dios, pasó a ser la fe moderna en el método científico. Por eso, es necesario ver sus limitaciones más notorias.

Es interesante cerrar este ítem con una citación de Zohar y Marshall 17):

"Uno de los legados más negativos de Newton fue crear la posibilidad de seguir el camino de una forma espiritualmente estúpida. El hombre ideal newtoniano aísla un conocimiento y se concentra en partes de él, separando el "conocimiento" de las cosas, del conocimiento más amplio acerca de personas, procesos y de la vida en general".

Las limitaciones intrínsecas del método científico

a) La finitud del mundo físico