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Historia de la policia del estado Lara, Venezuela

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PRESENTACIÓN

La presente obra es producto de un esfuerzo que durante más de cuatro años produjo un contenido que abarca muchas facetas de la Policía del Estado Lara, fue necesario el arduo trabajo mediante la búsqueda de información en fuentes primarias y documentales, a los fines de mostrar un material que trata de llevar a conocimiento de las presentes y futuras generaciones en los próximos 100 años y más, de hechos y relatos que durante su instauración de la Policía en Barquisimeto en 1811 hasta la presente fecha, han sido mezquina a la colectividad; hombres y mujeres que durante más de dos siglos han contribuido a la conservación del orden y la paz en los diferentes municipios de la entidad larense, es merecido y honroso recordar la memoria de la institución policial y de los que la han conformado.

En los dos últimos siglos recordamos a nuestros antepasados gloriosos, entre ellos militares, historiadores, doctores, científicos, intelectuales, políticos, deportistas, entre otros. No obstante, muy pocos artículos o relatos relacionados a la policía local, salvo algunas excepciones de intelectuales de la talla de Macías Mujica, Silva Uzcategui, Hermann Garmendia, Manuel Liscano, Fulgencio Orellana, Francisco Cañizales Verde, Ramón Querales y Pedro Domingo Oropeza con una extensa información de la Policía de Carora.

En los anales de las revistas policiales a partir de los años 60, se conserva parte de esa inolvidable actuación del rol y las vivencias de la Policía del Estado Lara, gracias al esmero y dedicación del periodista Marco Tulio Pacheco, cuyos legado son parte del sustento de las investigaciones realizadas sobre la policía; por ese motivo es una obra de crónicas históricas de relatos contados inclusive por abuelos de la policía con 95 años de edad, fieles a su memoria, aportaron esa información intima de la institución que no quedó plasmada en ningún documento, pero ésta es la labor del Primer Tomo que abre la brecha a la continuación de divulgar nuestra historia como la actual Policía más antigua de Venezuela.

Los autores

Dedicatoria

A nuestras madres María Melquiades Alvarado Daza y Vildamia Martínez

Los autores

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PROLOGO

La presente obra viene a llenar un vacío de más de doscientos años de historia de la policía de Barquisimeto y del Estado Lara, los autores Pablo Peña y José Agüero, han realizado una investigación minuciosa de lo que ha sido la policía. Ellos merecen toda la consideración y respeto, no se consideran historiadores ni literatos, pero poseen una fuerza y voluntad que lo han caracterizado para conseguir en feliz término el logro de este grandioso objetivo.

En las obras literarias en Venezuela y en especial en el Estado Lara, se han reflejado historias o crónicas muy interesantes para recordar y tener presente hechos y acontecimientos que han enrumbado la vida en nuestra nación. En algunos aspectos reflejaron la vida policial y agradecemos los escritos redactados por diversos cronistas e historiadores de la ciudad de Barquisimeto, aunque en el siglo XIX, son pocas las producciones sobre este aspecto.

La Policía de Barquisimeto, desempeñó un papel muy importante sobre la aplicación de las normas que generarían paz y convivencia ciudadana, en especial en el siglo diecinueve y primeras décadas del siglo XX; aunque ajenos a las montoneras y revoluciones que caracterizaron a la Venezuela de esa época, se vieron en la necesidad de involucrarse y formar parte de uno u otro bando.

Este trabajo investigativo refleja diversas realidades del acontecer policial, hechos que hicieron brillar la imagen heroica de los policías, caracterizados por su valentía y lealtad a los principios democráticos y constitucionales. Lo gobernantes de turnos siempre vieron en ellos la representación genuina del poder del Estado, para hacer cumplir las normas y reglas establecidas.

La Policía de Barquisimeto, surge en forma organizada y estructurada de acuerdo a los designios del estamento militar quienes las dirigían en sus comienzos, luego del Ejercito y la Marina, el Cuerpo de Policía de la ciudad crepuscular germinó con la Declaración de la Independencia en el país, su personal y su funcionalidad se basó en principio en el rol que realizaban las milicias.

Es así, como se va desarrollando la policía a lo largo del siglo XIX y comienzo del siglo XX, desempeña un rol primordial en las diversas ciudades del Estado Lara; de esa forma, los autores proyectan con hechos reales esa dinámica que caracterizó a la policía, personas en su mayoría que no sabían leer ni escribir, pero poseían una humildad y moral que inspiraban respeto por los ciudadanos.

Los autores, han dividido la presente obra en XIX capítulos, que representan los siguientes aspectos: se redacta en forma breve y con información documental, la evolución de la policía a lo largo de su historia, la cual comprende nueve etapas que guardan relación con acontecimientos históricos que marcaron la vida en el país, con cambios de gobiernos presidenciales y reformas constitucionales. Se plasma la historia de las estructuras que fueron sedes de la Comandancia de policía, ese itinerario, refleja los diversos lugares y espacios donde hizo vida activa los policías en la ciudad de Barquisimeto. La historia de la Escuela de policía, considerándose que sus inicios se conformaron para instruir a los policías que eran analfabetos como la mayoría en el país, pero al mismo tiempo tenían la experiencia y habilidades de haber prestado el servicio militar, requisito que era necesario para ingresar a sus filas. La capacitación profesional del policía a nivel internacional en la década de los años 60 del siglo XX, esos conocimientos contribuirán a la modernización de la policía y un cambio de conducta en el rol policial. La reconstrucción de la historia de las diversas y principales unidades policiales, aunque la policía se caracterizó en sus inicios en el patrullaje en caballería y punto a pies, aquí se refleja en la época más reciente con el uso de la bicicleta como medio de transporte y recorridas, hasta llegar al Grupo de Operaciones Tácticas. Se desarrolla la creación de los Destacamentos y Puestos Policiales en los nueve municipios del Estado Lara, igualmente, aquellos puestos policiales más antiguos en Barquisimeto y en donde algunos de ellos se conservan todavía.

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Los personajes que fueron Comandantes de la Policía de Barquisimeto y luego del Estado Lara, aunado a gestiones exitosas en infraestructuras y un gran sentido social y humano. En este orden de ideas, se plasma el uniforme usado por la policía y los grados y jerarquías, hasta llegar a los rangos establecidos en el nuevo modelo policial del siglo XXI. Se refleja también, hechos históricos y transcendentales donde se vio envuelta la policía, demostrando ese heroísmo y generosidad en ayudar al ciudadano, y hacer respetar la norma. Esta obra, también refleja aquellos personajes que marcaron la historia de la policía con su capacidad, alegría, inteligencia, valentía, desinterés y rectitud. En ella también incluye aspectos resaltantes de la cultura, el deporte en equipo e individual, donde el policía se destacó en competencias a nivel local, nacional e internacional, siendo algunos de ellos leyendas del deporte larense; esto sumado a un aspecto que no se debe pasar por alto, como es el amor a Dios, religiosidad muy afianzada en el cuerpo policial.

En cuanto a la disciplina, se establece en un capitulo aquellas normas rígidas aplicadas al principio pero correlacionada a la realidad de la época a principio del siglo XIX, evoluciona paulatinamente hacia un sistema de sanción más adaptado a la época actual. Así mismo, se incluye una merecida e indiscutible parte sobre el personal jubilado de la policía, considerados la reserva moral de la institución policial. La obra no podría estar completa sin reflejar aquellas mujeres que de una u otra forma dejaron un vacío en el cuerpo policial, fallecieron pero siempre serán recordadas por sus amigos y compañeros. Asimismo, se incluye anécdotas de la policía en el siglo XX, hechos curiosos y entretenidos que conjugan con la función policial. Además, del desarrollo de un punto sobre la policía en la actualidad y sus diversas transformaciones en los últimos años, sin dejar a un lado los cariñosos y recordados sobrenombres de los policías, que aun se conserva la tradición en los héroes de azul.

Estamos muy satisfecho por esta obra "Historia de la Policía del Estado Lara 1811-2015", la policía más antigua de Venezuela, es la primera que se realiza de esa magnitud y contenido en más de 200 años, muy original e inédita que puede servir de base y guía para las demás policías de toda Venezuela.

Comisario Jefe José Gregorio Padilla

Barquisimeto, 10 de diciembre de 2015

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CAPÍTULO I.

EVOLUCIÓN HISTÓRICA

ÉPOCA COLONIAL HASTA 1811

Durante el periodo Colonial, la sociedad venezolana para la fecha dependía de los designio de la Real Corona Española, no obstante, a finales del siglo XVIII, estaban ocurriendo diversos acontecimientos en el viejo continente europeo, que a la postre servirían de impulsos a los movimientos de lucha independentista en las Colonias Americanas, en especial Venezuela; en este sentido, las autoridades de la realeza debían conservar el orden y control en las diversas Provincias, con una población apacible y respetuosa de las normas, en su mayoría dedicada a la agricultura y ganadería; donde la sumisión a las Divinidad de los Reyes, que no tienen cabida las reclamaciones o quejas sobre los diversos problemas que confrontaban, le era muy fácil a los gobernantes de turnos, poder manipular las concentraciones de ciudadanos en las principales áreas urbanas, en ella la iglesia católica jugaba un rol preponderante en el destino de los pueblos.

Para esa entonces relata Garmendia, que las autoridades regulaban a la sociedad con una serie de artículos y normas, inspirado en el bien común llamado "Bandos de Buen Gobierno" pero siempre favoreciendo a la clase social privilegiada: la aristocracia hispánica y la criolla, sometiendo a feroces sanciones a los infractores de la ley en especial a los Indios, el núcleo de los negros, o de los Mulatos, los Zambos y sin apelación serán los castigos, las multas, los trabajos forzados en las obras públicas y la inflamable pena de los cien azotes, como espectáculo teatral y sangriento que tendrá lugar en la Plaza de Altagracia, ubicada en los actuales espacios de la carrera 19 con calle 20 de Barquisimeto. (Hermann Garmendia, 1965:69).

En la ciudad de los Crepúsculos, las noches eran solitarias, porque según "Bandos de Buen Gobierno", no pueden andar después de las siete de la noche, tres personas juntas por las calles, ni detenerse en las esquinas, para los espectáculos nocturnos, las personas podrían llevar un candil previo permiso del Alcalde. Estas autoridades quieren que en la ciudad sea de absoluta laboriosidad en todas las horas de los días serviles, se castiga la zanganería, por lo que debían dedicarse a algún oficio productivo.

En los primeros años del siglo XIX, esta sociedad barquisimetana vive tranquila, el orden público es inalterable; bastaría citar el inventario judicial elaborado por el escribano Don Feliz Travieso, donde se asienta que en los diez primeros años de esa época, sólo hubo una causa por homicidio y 4 o 5 riñas en Barquisimeto. Es tranquilizante el índice delictivo.

La ciudad en 1801 de acuerdo a Eliseo Soteldo, inicias sus crónicas de Barquisimeto refiriéndose al estado en que se hallaba la ciudad en los años 1801 a 1810, o sea unos veintidós años más tarde de haberla visitado el Obispo Martí. Escribe que Barquisimeto tenia para entonces ocho o diez mil habitantes y "en aquella época, crecía rápidamente y progresaba a ojos vistas, pues no bajaba de tres mil el número de casas y edificios que tenia".

Todo esta minuciosamente previsto por el gobierno. Si un esclavo, en un momento de cólera esgrime un arma contra el amo o algún blanco, recibe cien azotes la primera vez. En caso de reincidencia se les cortan las manos para que ande mutilado por las calles y atempere a los otros infelices de su misma condición servil.

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El problema de los muchachos en edad de pandilla se resuelve en forma expedita: si estos zagaletones arrojan piedras sobre los tejados, se mofan de los mendigos o improvisan juegos en las esquinas, los encargados de su educación pagaran los daños ocasionados por las travesuras y responderán por las reincidencias. Así transcurre la vida colonial en una ciudad venezolana.

ETAPA Nº I. (1811 HASTA 1830)

En cada etapa de la policía se caracteriza por la situación económica, social y política del país. La Policía de Barquisimeto como la del resto del país presenta características y funciones específicas, con algunas diferencias de acuerdo a la idiosincrasia de cada región y pueblo en general.

En Barquisimeto, siendo la primera ciudad que se pronuncia sobre la Independencia antes de los sucesos en la capital de la República, promulga en 1811, la creación de una Guardia de Policía Municipal, esto como medida inmediata de poseer un órgano de control ciudadano para el establecimiento del orden público y la tranquilidad en el Cantón, de esa forma poseer un grupo armado que pudiera salir al paso ante cualquier descontento que pudieran presentar aquellos que apoyaban a los grupos Realistas, partidarios de seguir apoyando a la corona española.

Esta etapa se caracteriza por la caída de las dos primeras Repúblicas y el surgimiento de la Guerra de Independencia, lo que trae consigo la muerte, la desolación, las enfermedades, la miseria y la ruina del país. La función policial restablecida la República la ejercen la Milicia, por el motivo que las rentas municipales no podían costear su erogación por el servicio; se dictaron varios instrumentos legales en materia policial, a los fines que la ciudadanía respetara las normas de convivencia y empezaran a desarrollar el país toda su estructura social, política y económica; claro esta, bajo el control de la clase criolla dominante. En la época de la guerra y de revueltas en los Cantones, las funciones de los policías fueron sustituidas por las Milicias.

En cuanto a lo expresado por Silva Uzcategui, en su Enciclopedia Larense, en 1969; a los fines de tener una visión sobre el origen de la Policía no solo de la Provincia de Barquisimeto, sino de ir más atrás cuando esta conformaba parte de otra dependencia, cuyos actos legales se extendieron a todas las regiones, nos dice, que lo primitivamente se llamó Gobernación de Venezuela, no abarca todo el territorio de la Venezuela de hoy. Era solamente una porción y el resto se hallaba divido en Provincias con gobiernos independientes unos de otros. Venezuela era entonces una Provincia al igual que las otras.

La Gobernación de Venezuela se componía entonces de las siguientes Ciudades Coloniales y Villas: Ciudad de Santiago de León de Caracas, capital de la Provincia, Ciudad de San Sebastián de los Reyes, Villa de San Luis de Cura, Ciudad de Valencia, Villa de San Juan Bautista del Pao, Ciudad de Nirgua, Villa de San Carlos, Villa de San Jaime, Ciudad de San Phelipe el Fuerte, Ciudad de la Nueva Segovia de Barquisimeto, Ciudad del Tocuyo, Ciudad de Carora, Ciudad de Coro, Ciudad de Trujillo, Ciudad de Guanare, Villa de San Fernando, y Villa de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza y Araure. En otras palabras la Capitanía General de Venezuela o Gobernación de Venezuela existían antes de 1777, la cual existirá hasta la culminación de la denominación española.

La región que constituye hoy el Estado Lara, se dividía en la época colonial en tres grandes jurisdicciones, las del Tocuyo, Barquisimeto y Carora, respectivamente; entidades políticas que formaban parte de la Gobernación de Venezuela, o sea, de la Provincia de Caracas, bajo la denominación de ciudades; después se llamaran Cantones.

El 25 de junio de 1824 fue erigida la Provincia de Carabobo, segregándola de la de Caracas. El territorio del actual Estado Lara, pasó a formar parte de la nueva Provincia. El 29 de marzo de 1832 el Congreso de Venezuela decretó dividir en dos la Provincia de Carabobo, para constituir con una de las partes, la Provincia de Barquisimeto, que quedó formada por los siguientes Cantones: Barquisimeto, El Tocuyo, Carora, Quibor, San Felipe y Yaritagua. Toda la zona capitalizada por Barquisimeto tiene 113.881 habitantes y 782 leguas cuadradas.

En cuanto a los sucesos del Movimientos Revolucionarios de la Junta Suprema de Caracas del 19 de abril de 1810, en la ciudad empieza una ola de rumores sobre los acontecimientos en la capital y las notables personalidades aceptan y reconocen la nueva situación política. La "Primera Declaración de Independencia fue dada en Barquisimeto", de acuerdo a Garmendia, lo asienta y lo aprueba el historiados Lino Iribarren Celis. Ciertamente. La Declaración de la Independencia fue formulada y suscrita por el Ayuntamiento de Barquisimeto el 18 de Mayo de 1811 con lo cual, la ciudad, queda pionera, entre todas las Provincias de Venezuela, en tal orden de cronología histórica.

En ese sentido, los independistas empiezan a tomar el poder y control de las diversas Provincias, colocando a personas idóneas para reorganizar la naciente República, organizándose política y jurídicamente, con la finalidad de redactar la Constitución de la nación y las normas que regirán el destino de Venezuela, se organizan las Provincias, se nombra a las autoridades que llevaran las riendas revolucionarias. No obstante, es necesario la creación de unas Fuerzas Armadas y Milicias para mantener el orden pública, la paz y el respeto a las instituciones creadas; de esta manera, con el comienzo de la organización de los poderes públicos en Caracas se consideró la creación de un Tribunal de Policía, el 30 de abril de 1810, de esta forma se inicia las funciones policiales en la República, que fueron extendiéndose a las Ciudades y Villas de las cuales dependían de la Provincia de Caracas, las cuales regularían esa metería de acuerdo al mandato legal.

En la Declaración de la Independencia del 5 de julio de 1811, se redacta la primera Constitución Federal para los Estados de Venezuela, en una de sus normas estipula que las Cámara de Representantes y de Senado en virtud de su desempeño y de los acontecimientos que estaban ocurriendo en las Provincias, gozaran de la seguridad prevista por un cuerpo policial, para resguardar el orden y la tranquilidad en cada una de sus sesiones y con arresto que no exceda de treinta días a cualquier individuo que ocasionara los desordenes o atentaras contra las personas presente. Igualmente, facultan a las Provincias en la creación de la Milicia y el nombramiento de sus Oficiales, las cuales vienen a jugar un papel importante como Policías del orden público en las áreas urbanas y rurales.

En el trascurrir del siglo XIX, se dictan las primeras Resoluciones, Ordenanzas, Reglamentos y Códigos relacionados al orden social, económico, político y la actuación policial, además de las Constituciones que le ofrecen una base solida sobre ese aspecto. Es así, como el 29 de noviembre de 1811 se dicta la Resolución que crea la Guardia Municipal de Policía en Barquisimeto, como ente que pertenecía a la Provincia de Caracas y se guiaba de acuerdo a la creación en esa ciudad del Tribunal de Policía en 1810. En la caída de la primera República, la efímera creación de la policía tiene un largo receso para volver a funcionar ya que los hombres y mujeres empiezan a formar filas en los Realistas o Patriotas en la lucha de la Independencia.

En 1819 El Libertador Simón Bolívar, a través de un Decreto otorga al Comando Militar de cada Provincia al Poder Mayor y a los Gobernadores el Poder Menor. La "Policía Menor" concebida dentro de la tradición colonial de asuntos locales y la "Policía Mayor" pensada para controlar el orden público y político.

Constitución de la Gran Colombia de 1821

Luego de innumerables batallas y derramamiento de sangre en el periodo de las luchas revolucionarias por la Independencia, desde la perdida de la Primera República en 1812 hasta 1821, la población de las diversas Provincias sufrieron los estragos de la guerra, aunado a las epidemias y enfermedades que azotaban a la región; por fin se logra el anhelo de libertad esperado en la Batalla de Carabobo en 1821, se empieza a reorganizar la República y se promulga la Constitución de Cúcuta y se unifica el Virreinato de Nueva Granada (actuales Colombia y Panamá) y la Capitanía General de Venezuela; se dividen los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial; en ella se establece entre otros puntos las funciones del Presidente de la República, entre las que podemos nombrar, la conservación del orden público y de la tranquilidad en lo interior y de la seguridad en lo exterior.

En la norma, se expresa un conjunto de pautas que regularan las actividades de los Alcaides en las cárceles y de sus ayudantes en lo concerniente a la regulación y organización de los mecanismos de arresto de los ciudadanos, las causas y formalidades de la libertad cuando cesan los motivos que lo ocasionaron.

Decreto del Libertador Simón Bolívar, de fecha 22 de diciembre de 1827, para nombrar los Jefes de Policías, sus atribuciones y responsabilidades

En el estamento legal, los Jefes de Policías, se establecen en las diferentes Provincias y Cantones, siendo subalternos de ellos en función policial: los Alcaldes Municipales, los Alcaldes Parroquiales y Comisarios de Policía elegido por las municipalidades, encargándose estos del cuidado de la ciudad, Villa o Parroquia que le sea asignado. En ese sentido, después de los Gobernadores de las Provincias, son la autoridad superior inmediata, y ocuparán este lugar en las concurrencias públicas, les seguirán los jefes políticos municipales.

Entre las funciones de los Jefes de Policías destacan la seguridad pública, de la vía, el honor y los bienes de los ciudadanos; dispersando cualquier reunión tumultuaria, riñas y alborotos en las calles y plazas de la ciudades, Villas y Parroquias, además de todas aquellas actividades que colocaran en peligro la estabilidad del Estado. Para esa época, los vagos y mal entretenidos eran confiscados a trabajar jornadas en los campos, al servicio de las armas y de Policía por un tiempo determinado sin obtener por ello sueldo alguno.

En esa época la función policial también se extendía a labores de supervisión de los mendigos, pobres y enfermos con el objetivo de mejorar sus condiciones y vida social; realizar el censo poblacional con ayuda de los Alcaldes y Comisarios, con la finalidad de averiguar entre otros aspectos aquellas personas sin oficio, en virtud que la nación requería de todo el esfuerzo de la población para sacarla adelante, luego de las penurias y calamidades dejada en tiempos de guerras; el control de las calles, caminos e impedir que las muchachadas anden en caballos que puedan perjudicar a los transeúntes, además de realizar funciones para el control de incendio o explosiones, procurando la ayuda de aquellas personas robustas y con fuerza en caso de necesitarlo.

En cuanto a la Policía Urbana, también le corresponde la conservación del ornato público, la supervisión de las limpiezas de las calles, plazas, del empedrado de las calles, la conservación de los caminos públicos que se hallaren dentro de su jurisdicción, las visitas a las boticas y destruir todos los medicamentos corrompidos o dañados.

Con el Decreto Presidencial del Libertador de 1827, las autoridades de las Provincias y los Jefes de Policía que no dan abasto en toda la jurisdicción en cuanto a la materia de orden interno, necesitan el apoyo de personas honorables y de alta reputación, para que en los sitios más recónditos prevalezca las normas y se imponga la autoridad, por este motivo, se crea la figura de los Comisarios, sujeto y nombrado por los Jefes de Policía, ellos se encargaron de ejecutar las ordenes, bandos, reglamentos y leyes policiales; el arresto a los infractores de robo, hurto, riñas y evitar alteraciones del orden, además de las diversas funciones que ejercían los Policías en las Provincias y Cantones. En las áreas rurales los Comisarios ejercían una autoridad en los poblados, las peleas o disputas entre vecinos, las riñas con machetes o garrote, eran su ardua tarea en especial los fines de semanas, cuando las personas luego de largas jornadas laboriosas y con la inclemencia del sol al medio día, no caía tan mal unas bebidas espirituosas, donde luego de unos tragos demás empezaba los alborotos.

ETAPA Nº II. (1830 HASTA 1908)

En esta etapa, Barquisimeto se convierte en una Provincia con sus respectivos Cantones o ciudades, se promulga un conjunto de Resoluciones y Ordenanzas en materia policial, a los fines de darle dinamismo y progreso a las ciudades bajo el imperio de la ley. La mayor parte de los policías se concentra en la ciudad de Barquisimeto, en las otras en las capitales de los Distritos en un reducido número, los cuales eran suficientes para conservar el orden. Se dictaron diversos Decretos a través del Presidente de la República para hacer un cuerpo compacto de la policía y de crear integrantes de un Cuerpo de Policía Nacional que se desplegaban en las principales ciudades del país.

Los Alcaldes de cárcel y Alguaciles también jugaron un papel importante en esta etapa, en una sociedad afectada con brotes de epidemias e insalubridad, donde el policía desempeñaba el papel de acompañante del médico de la comarca para hacer cumplir las normas, acatar el progreso de la salud si era necesaria la vacunación para erradicar las enfermedades.

El policía como en la etapa anterior, pero en esta con mayor énfasis, en reiteradas ocasiones formaba partes de las montoneras cuando algún Caudillo de la población local tomaba con las armas los pueblos y ciudades. En época de finales del siglo XIX, coroneles y oficiales de la Federación, ocuparon los cargos de Comisarios de los Municipios Catedrales y Concepción del Distrito capital de Barquisimeto; mientras los demás Municipios y Distritos los Jefes Civiles y Comisarios de caseríos imponían el orden en su jurisdicción, tal como lo establecía la ley; de esta forma fue desarrollándose el cuerpo de policía que tenían sus espacios en casas de alquiler y los policías con sable y armamento ejercían la autoridad. En todo el siglo XIX, portaban su uniforme los cuales usaban de acuerdo a la época, siempre reluciendo su sombrero de cogollo a pies o encima de un corcel.

En esta etapa realizaban los recorridos a caballo en toda la población, no fue sino hasta 1851 durante el gobierno en el Estado Lara de Martin María Aguinagalde, que se ordena mediante una Ordenanza la seguridad de la integridad física del Jefe de Estado. En los inicios del siglo XX, usan un uniforme de color blanco y un sable, su elegancia lo hizo deslumbrar en cada una de los lugares donde participaban o conservaban el orden. En esta etapa, se fortaleció la actuación policial con un conjunto de normas que fueron desarrollándose y ajustándose a la realidad venezolana y de los avances en la sociedad internacional.

Reglamento de Policía de fecha 7 de diciembre de 1833

En ella se establece la conformación de la Policía Urbana y Rural, lo relativo a la organización de los mercados municipales, el alumbrado civil, el ornato público, la salubridad y aseo público, la seguridad pública, la educación pública, los mataderos, los jornaleros y esclavos, el control de las bestias de labor y sillas, los caminos, los terrenos de valor y cría, las acequias, de los desechos y estacadas de los ríos, las quemas y rosas de sabanas, es decir, un conjunto de actividades propias de las municipalidades actuales; a los fines de organizar a la sociedad, sus quehaceres diarios, su conducta de buenos ciudadanos y las medidas de arresto o multas para aquellos infractores de la norma.

En el Reglamento en mención, se establecen los Comisarios de Policía en las manzanas de los pueblos, y lugares de campo donde los Concejos Municipales crean conveniente, debiendo presentar inmediatamente al que cojan infraganti, ante el Juez de Paz del lugar, Jefes Políticos o Alcaldes Municipales. Esta figura data de años atrás y sus resultados fueron satisfactorios para la sociedad de la época, una población mayoritariamente rural y analfabeta, no obstante, con valores y principios muy arraigados. Este noble y respetable caballero, cooperó perennemente con la policía y las autoridades constituidas hasta el siglo XX, a riesgo de su propia vida y de intervenir en peleas de machetazo limpio y garrote, figuraba en los Códigos de Policía del Estado Lara, siendo el último de fecha 5 marzo de 1976; donde aparecían como autoridades de policía al igual que el recordado Jefe de Caserío en sus respectivas jurisdicciones.

Resolución sobre el establecimiento de una Ronda Policial en la Parroquia de Aroa, 18 de noviembre de 1834

La Diputación Provincial de Barquisimeto al igual que las demás Provincias, luego de la separación definitiva de la Gran Colombia, los Estados Unidos de Venezuela dicta su Constitución en 1830 y de acuerdo a su artículo 63, facultad a la Cámara de Representantes de la Provincia a dictar Resoluciones relacionadas entre otras a la seguridad y defensa social; en este sentido, se establece la Ronda Policial en Aroa, actual ciudad que pertenece al Estado Yaracuy.

En Barquisimeto por ser la capital de la Provincia, se encontraban los poderes constituidos, las Milicias y los Policías que se encargaban de velar por el orden público, la tranquilidad entre otras funciones, por ser una ciudad apacible para la fecha y de una población reducida y en franco crecimiento, en las comarcas se sabia quienes eran los intelectuales, los dueños de hacienda, los jornaleros, los esclavos, los comerciantes, los vagos y sin oficio; es por ello que era fácil de ubicar a aquellas personas que habían cometido algún crimen, por lo que los infractores de la Ley huían a las montañas de Aroa y sus alrededores, a los fines de eludir a las autoridades.

Dentro de este marco, se crea la Ronda Policial en aquella región, para buscar a los criminales, que se fugan de las cárceles, los compradores y receptores de frutos robados, a los ladrones y los esclavos prófugos; la misma se conforma por cuatro Soldados y un Cabo, quienes realizaban los recorridos a caballos. En esa fecha las funciones policiales por mandato legal en las Provincias, también la ejecutaban las Milicias, en virtud de la poca rentabilidad de la municipalidad para emplear a más personas, no obstante, estaban sujetas a la autoridad civil. El Cabo como Jefe de la Ronda, se encargaba de ordenar los diversos recorridos en la población para aprehender a los ladrones, mantener el orden, arrestar a los borrachitos y a los camorreros.

En cuanto a su organización y funcionamiento, el Cabo llevaba un libro de operaciones, donde anotaba toda la información relevante del servicio a los fines de ser remitido al Gobernador de la Provincia el día primero de cada mes, dependiendo de las dificultades y desordenes en otros Cantones de la Provincia, el Gobernador disponía de ellos para prestar cooperación en otro territorio a los fines de su instituto

El sueldo de los policías consistía de diez a ocho pesos mensuales para los Soldados y el Cabo veinticinco pesos, siendo obligatorio costear la caballería, armas y municiones necesarias; al igual que los de la Provincia de Barquisimeto, estaban armados de sables y carabina procurando uniformarse en el traje.

Reglamento de Policía de fecha 29 de noviembre de 1834

En esta normativa deroga la Resolución de Policía del 7 de diciembre de 1833, continúan en la nueva la mayor parte de sus leyes como se decía para la fecha; se agrega lo relativo a los cementerios, su ubicación y funcionamiento, además de castigar con multas o arresto a los que sepultaban cadáveres fuera de los cementerios sin el consentimiento de la autoridad correspondiente, evitando los policías que se levanten túmulo o mausoleo en alguna sepultura.

Es usual la presencia de la policía en todo los actos religioso que provoque la reunión de hombres y mujeres fuera de la puerta de la iglesia, para precaver los desordenes y asegurar el respeto y reverencia que debe tributarse, por lo que a excepción del Viatico o Extremaunción, y de las festividades ordinarias, como Semana Santa, Corpus y otras de que ésta en cuenta la policía, extendiéndose esta función también la de vigilar por la reverencia a los símbolos patrios, a los objetos sagrados de adoración; hay de aquel que pasara al lado de algunos de estos objetos sin el debido respeto, era arrestado por la policía.

En cuanto al control de los caminos, este oficio continúo a lo largo de la historia, donde los policías se ubicaban en las entradas y salidas de cada Cantón o de una Parroquia a otra; los vecinos se encargaban de limpiar el monte hasta donde lleguen sus limites, y el individuo que se excusare en verificarlo sufrirá multas o arresto por veinticuatro horas; en la actualidad se les llama punto de control o anteriormente alcabalas policiales.

Ordenanza sobre los deberes de los Alcaides, Policía de las Cárceles y organización del Presidio Urbano del 4 de diciembre de 1836

Durante el proceso de reorganización de la República, las diferentes Provincias legislaron no solamente en la conservación del orden interno y externo, sino también de las medidas de corrección para aquellas personas que violarán la Ley, en tal sentido, se crearon cárceles en todos los Cantones y Parroquias de la Provincia para la detención de las personas, que debían ser arrestada por corrección o por deuda, por lo general muchas casitas de bahareques o adobe servirán para esos recintos, incluyendo espacios para hombres y mujeres, igualmente, para los enfermos "tocado"; el encargado y seguridad le correspondía al Alcaide y la Policía de las Cárceles.

Los Alcaides eran nombrados por los Concejos Municipales en los Cantones para ejercer este oficio y en las Parroquias ejercía estas funciones el Alguacil de Tribunal Civil, con obligación de recibir los arrestados o detenidos de orden de los respectivos Jueces de Paz. Para esos tiempos las visitas a los familiares o compadres arrestados, no excedían de un cuarto de hora, se permitía la entrada a los defensores con horario regulado en lugares destinado para tal fin; en cuanto a la introducción de alimentos se realizaba dos veces al día, una a las nueve de la mañana y otra a tres de la tarde; durante las requisas las cuales se llevaban a cabo a las seis de la mañana, seis de la tarde y doce de la noche, se procuraba la seguridad de los encarcelados, el orden y moderación, contribuyendo para ello el Oficial y el Sargento o Cabo designado para esa responsabilidad.

Los presos eran designados dos veces en cada semana para el aseo de los calabozos, con el propósito de evitar enfermedades y mantener la higiene de las ergástulas; igualmente, la distribución del servicio para los carceleros en las noches. En cuanto a los trabajos públicos, la construcción de los caminos, el aseo en las Villas o Parroquias, le correspondía al Cabo de Presidio como un deber para que los presos cumplan esa función, éste se llevaba a los reclusos con las herramientas necesarias a cortar las malezas y abrir camino a fuerza de pico y pala, estas obras contribuyeron al desplazamiento e intercambio comercial entre los pueblos.

Reglamento de Policía del 7 de diciembre de 1836

Este Reglamento derogó el de 29 de noviembre de 1834, se mantiene la mayoría de las normativas que en el anterior, con ampliaciones de algunas funciones en cada uno de los subtítulos que la integran, igualmente, se agregan funciones especificas relacionado a los Porteros de Oficina y Alguaciles, que pernotaran en los respectivos locales destinados para el despacho, o en la Cárcel, a juicio del encargado de la seguridad pública, bajo la pena de destitución el incumplimiento de la misma.

Se dictamina para los Alguaciles, Alcaides de Cárcel y Cabo de presidio, la vestimenta de pantalón y chaqueta blanca, con vuelta y collarín verde, y sombrero blanco redondo, con Escarapela Nacional, y en su centro la inscripción "Policía". Llevaban los primeros una vara delgada de cuatro pies, y sólo podían usar armas de noche, o cuando se le preceptúe la autoridad, y no para citar al ciudadano pacifico, obediente al suave imperio de la ley.

Establecimiento de una Cárcel en el sitio de las Pulperías y un Cementerio en la Parroquia de Aroa, de fecha 17 de noviembre de 1837

En la mencionada Resolución, surge de la necesidad imperante en Aroa, a raíz de los oficios de la Ronda de Policía en esa población, instalada tres años atrás para conserva el orden y aprehender los infractores de la Ley, en este sentido, vista la distancia de la capital de la Provincia para llevar a los detenidos y la carencia de un espacio digno para sepultar a los cadáveres, observando debilidades a lo pautado en el Reglamento de Policía vigente, es por lo que las dos instituciones son creadas. El diseño de la Cárcel consistía en cuatro piezas: una para los criminales, otra para los detenidos, otra para el despacho y archivo, otra para las mujeres, y todas con sus correspondientes puertas y seguridad. Al mismo tiempo, la Ronda de Policía realizaba las funciones carcelarias y de orden interno en esa localidad.

Ordenanza de los deberes de los Alcaides, arregla la Policía interior de las Cárceles y organiza el Presidio Urbano de la Capital, de fecha 5 de diciembre de 1838

Se deroga la Resolución de 17 de noviembre de 1837, en ella se determina la creación de cárceles en todos los Cantones y Parroquias de la Provincia; con calabozos para hombres y mujeres, el alojamiento de los enfermos y de la guardia, por lo general casi las mismas funciones que en la anterior normativa; se exige lo dispuesto en el articulo 200 de la Constitución de 1830, que reza textualmente lo siguiente" Para la detención o arresto debe expedirse precisamente una orden por autoridad competente en que se exprese el motivo, y se dará copia de ella al arrestado. Sin esta orden, que se expedirá en el acto, ningún carcelero recibirá la persona en arresto: dentro de cuarenta y ocho horas se expedirá la orden de prisión, con arreglo al artículo anterior. El aprehendido estará a la orden del Gobernador, quien acordará el trabajo a que deba dedicarse, y el número de los que deban desempeñarlo".

La normativa establecía que los presidiarios, se ejercitaran dentro del local, en el aprendizaje de una profesión u arte, se estipula la creación de los rancho, sitios destinados para la preparación de los alimentos y se denomina rachero a los presidiarios que desempeñan esa actividad. El nombre de esa actividad provenía del Ejército y continua hasta nuestro tiempo, en especial en los cuarteles militares.

El Cabo de Presidio que dejare ir uno o más presidiarios cuando se ejerciten en el trabajo fuera de la Cárcel, era penado, previa una inquisición sumatoria de su capacidad, con seis meses de trabajo en las obras públicas, en la misma pena incurrirían los Soldados que lo acompañaban, al momento de la fuga. La aplicación de esta pena corresponde a los Alcaldes y Jueces de Paz como funcionarios de Policía.

Ordenanza sobre el establecimiento de una Guardia Municipal y Ronda Policial, de fecha 6 de diciembre de 1838

Esta normativa deroga la Resolución del 10 de noviembre de 1837, que establecía una Guardia de Policía. En este sentido, expresa lo siguiente: se establece una Guardia Municipal destinada a la custodia del Presidio Urbano existente en la capital; y también se establece una Ronda de Volante de Policía, para recorrer los campos, caminos y despoblados, en persecución de los malhechores, prófugos y vagos en toda la Provincia.

La Guardia Municipal estaba conformada por quince hombres (un Cabo y quince Soldados), quienes eran nombrado por el Gobernador de la Provincia; los mismos tenían que tener robustez, buena moral e idóneo para el servicio. Su sueldo consistía en ciento ochenta (180) pesos anual para el Cabo y los Soldados de ciento veinte (120) pesos. Se ocupaban del resguardo de la Cárcel y presidio de la capital de la Provincia, y el cuidado del buen orden en la población, también ejercer oficio de Porteros y Alguaciles, no podían ser distraídos a otro servicio incompatible con este.

Las bajas que se hayan ocurrido en la Guardia, eran reemplazadas por el Gobernador; quien asistirá en los actos de revista, por lo que debían estar correctamente uniformado, pulcro y con armas y municiones; era rutina a diario estas actividades, ya que representaban la imagen y la autoridad municipal; se pasaban lista de asistencia a la seis de la mañana y a las nueve de la noche debiendo asistir todos, menos los enfermos o en ocupación de servicio.

El Cabo y Soldado de la Guardia Municipal usaban, el primero Sable y Carabina y los últimos Fusiles de ordenanza y todos cananas con veinte cartuchos embalados en todos los actos del servicio. El traje de la Guardia Municipal se componía de chaqueta y pantalón blanco, con vueltas y collarín verde, zapato negro, botín blanco y gorro de cuartel con la Escarapela Nacional y una placa en que diga Guardia Municipal, los mismos debían estar bien presentados ya sea en cuartel o en acto de servicio.

La Ronda Volante

Era una policía montada compuesta por cinco hombres, todos a las ordenes del Cabo; su vestimenta consistía en pantalón blanco, chaqueta verde, y sombrero blanco con Escarapela Nacional con la inscripción Ronda. El Cabo con chaqueta azul con vueltas y collarín amarillo por todo distintivo. El sueldo del Cabo de Ronda de 420 pesos anual y cada Soldado 300 pesos, sin contar con los pesos adicionales producto de la captura de los esclavos prófugos o desertores. En lo relacionado a las armas, usaban Sable y Carabina, y el Cabo espada y lanza enastada.

Principales obligaciones de la Ronda: