Historia de la obstetricia

Resumen

En este trabajo se describen algunos hitos importantes de la historia de la Obstetricia en el mundo, sin hacer referencia al impacto estadístico que cada uno de ellos ha significado, pero que se han validado por estar incorporados en nuestras prácticas, usos y costumbres. Desde el ayer, sin conocimiento y sin asistencia profesional del parto, evolucionamos hacia una Medicina Paternalista que hoy se resiste obstinadamente a morir y estamos en busca de dar paso a una con reconocimiento del paciente, quien informado, pueda hacer uso de su autonomía y así decidir lo que es mejor para él.

Introducción

HISTORIA MUNDIAL DE LA OBSTETRICIA:

 El parto en aquellas épocas prehistóricas ocurría de manera solitaria, sin acompañamiento, ha de considerarse que esa fue, así mismo, la época pre obstétrica. La mujer primitiva en trance de parto se alejaba de los suyos para aislarse y dar a luz sin nadie en frente es decir solas, en las orillas de los ríos o de las lagunas, o, según las circunstancia, donde encontraban en bosque o en la oscuridad de caverna , padeciendo los dolores sin gritos , como dice el citado de Leonard , las fieras merodeaban muchas veces a su alrededor , la posición tenía que ser en cuclillas. La posición instintiva Los primeros documentos escritos que hasta nosotros han llegado son los papiros egipcios, que tiene una antigüedad cercana a los cuatro mil años. En el papiro de Ebert se consigna que la atención de los partos estaba a cargo de mujeres expertas. Igual cosa ocurría entre los hebreos, según relata la Tora. En la antigua Grecia, aquella anterior cuatro siglos a Jesucristo, cuando vivió Hipócrates, las mujeres ejercían la obstetricia y ocultamente la ginecología, que tenía ya verdadera personalidad médica. En la misma época igual ocurría en Roma, Para entonces Noma Pompilio decretala práctica obligatoria de la operación cesárea postmortem. Llegada la era cristiana, algunos médicos se muestran versadosen dificultades obstétricas. Por ejemplo, Sorano de Éfeso (98-138), introduce la versión podálica en momentos en que las mujeres dominaban el ejercicio gineceo obstétrico, autorizadas por  el Estado. En efecto, existían las obstetrices o comadronas y las o ginecólogas. Las primeras atendían los partos sencillos, pero debían llamar a los médicos cuando surgían complicaciones las segundas eran expertas en las enfermedades propias de la mujer.

La Obstetricia, es el nacimiento es el acto final complejo del mayor milagro de la naturaleza: la formación y llegada de una criatura al mundo, nosotros como futuros profesionales con el fin de descubrir el mundo de la carrera de obstetricia, empezaremos a estudiar la Historia de la, obstetricia a nivel Mundial y Nacional. La cual se ocupa del embarazo, parto y puerperio, comprendiendo también aspectos psicológicos y sociales de la maternidad.

CAPÍTULO I:

Historia de la obstetricia

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LA HISTORIA DE LA OBSTETRICIA

La Historia de la Obstetricia está ligada a la Historia de la Humanidad. El parto siempre ha entrañado un gran peligro, tanto para la mujer, como para el recién nacido; siendo una causa histórica de mortalidad. Dividiremos la historia de la obstetricia, en función de sus tres grandes retos:

Desde los tiempos Precortesianos los antiguos pobladores de México, principalmente los aztecas, tenían conocimientos acerca de atención a embarazadas y a las parteras o tlamatqui-ticitl se le tenía un gran respeto eran objeto de gran rendimiento y aun de veneración, tanto como las mujeres que morían durante el parto, de la cuales se tenía la creencia de que ingresaban al mismo paraíso al que entraban los guerreros muertos en combate. Sin embargo con la llegada de Hernán cortes todo esto cambio .Con el conquistador, llego a México el Doctor Cristóbal Ojeda y en 1519 arribaron el cirujano Diego Pedroza, el medico A mezquita y el boticario Escobar, quienes integraron la avanzada de la Medicina en los territorios aztecas. El 11 de enero de 1527 se constituyó el Tribuna del Protomedicato de la Nueva Esparta, del que Pedro López "El viejo" fue el primer miembro. Este organismo tuvo gran importancia durante su gestión ya que legislaba y administraba con carácter ejecutivo todo lo relacionado con el ejercicio de la medicina.

En 1553 se fundaron la Real y pontificia Universidad de México y en 1580 la catedra Prima de Medicina y algunos principios de cirugía, los médicos eran los de mayor prestigio (que los cirujanos) A los cirujanos con estudios universitarios se le llamaba cirujanos latinos .para distinguirlos de los cirujanos romancistas que no realizaban estudios y se atenían solo a su experiencia personal

Los barberos, flebotomianos, boticarios, dentistas, algebristas, hemistas.y parteras ejercían sus oficios sin haber recibido ninguna enseñanza y solo les extendía título el Tribunal del Protomedicato si se les reconocía la experiencia suficiente. Con esos moldes se ejerció la Medicina durante toda la Época Colonial y no se efectuaron modificaciones substanciales a lo largo de tres siglos

El 16 de marzo de 1786 se instauro la Real Escuela de Cirugía, la que facilito la preparación de los "cirujanos romancistas" ,a quienes desde entonces el Tribunal del Protomedicato les otorgaba el titulo si cumplían con cuatro requisitos: Fe de bautismo, constancia de cursos de anfiteatro, haber practicado cuatro años la cirugía al lado de un profesor "aprobado" ,y del que "se sabía y conocía el arte obstétrico". Fueron precisamente los cirujanos romancistas los primeros en imprimir carácter Técnico científico" al ejercicio obstétrico "arte tan denigrante" que no se ensenaba en ninguna parte, y fue en 1798 cuando a 30 años de su fundación, la Real Academia de Cirugía principio con elementos de enseñanza en el ramo, los que aunque escasos, modificaron el ejercicio de las parteras y tenedoras, contribuyo a atenuar el desprestigio de la practica obstétrica entre médicos y gente de letras, y propicio la mayor participación de cirujanos a su ejercicio. En los tiempos de la conquista la ginecología y la obstetricia no se encontraban en Europa (particularmente en la Nueva España") mucho más avanzadas que entre loe Aztecas. Durante la Colonia la atención obstétrica quedo en manos de las llamadas parteras y de sus ayudantes las tenedoras.

ANTECEDENTES DE LA PROFESIÓN DE OBSTETRICIA EN EL PERÚ

La Obstetricia está ligada desde su origen con la evolución de la especie humana.En el Perú, las culturas preincaicas (2500 años a.c.) ya sabían que el embarazo era producto de la relación sexual, tenían mecanismos de planificación familiar y existían mujeres que ayudaban en el parto. La historia peruana revela que en el año 1025 a.c. se prescribían infusiones de la hierba Witapallo, con el fin de aminorar el dolor de las parturientas.

En el siglo XVII, en Lima, la profesora de obstetricia Feliciana de Jáuregui trató de erradicar el empirismo obstétrico que estaba causando mortalidad. En 1781 el padre Francisco Gonzales Laguna ya escribía sobre la necesidad de formar personas para la asistencia de las mujeres en sus partos: "Debían ser estas instruidas, examinadas, aprobadas, juramentadas y en suficiente número; y asimismo excluidas del oficio, bajo graves penas, las que se introdujesen en él, si así no fuesen" (1). El mismo religioso proponía una cartilla para la educación a parteras con normas y principios morales; fijando las primeras pautas para la formación científica, técnica y profesional de la Obstetricia.

En el Perú, antes y sobre todo después de la gesta independentista de 1821, los partos eran atendidos en los domicilios por parteras aficionadas, con los riesgos que esto implicaba, pues no tenían estudios en la materia, solo la práctica de su oficio por haber asistido otros partos. En estas circunstancias llegan al Perú, provenientes de Europa, dos destacados profesionales de Obstetricia: el Dr. Juan Fessel y Benita Paulina Caudeau de Fessel (en el Perú fue conocida como Madame Fessel); fue entonces que el Dr. Hipólito Unanue, Ministro de Salud de la época, propuso al gobierno crear una clínica de maternidad para la atención de partos a las madres pobres, así como la capacitación de jóvenes para que estudiaran la ciencia y el arte de la Obstetricia tal como se acostumbraba en las Escuelas de Francia. Don Andrés de Santa Cruz, Jefe de Gobierno, mediante Decreto del 10 de Octubre de 1826, determina que en el Colegio de Santo Tomás, en la ciudad de Lima, se estableciera una Escuela de Parto (hoy Escuela Académico Profesional de Obstetricia de la UNMSM) para la formación de jóvenes en el arte y ciencia de su atención y una Casa de Maternidad (hoy Instituto Nacional Materno Perinatal) para socorrer a las mujeres pobres en sus partos.

Dicha Casa de Maternidad sería financiada por la Sociedad de Beneficencia Pública y dirigida por Madame Benita Paulina Caudeau de Fessel, quien puso en ejecución el Plan de Estudios que incluyó los cursos de anatomía, fisiología, parto normal y con complicaciones, entre otros. Es así que el Estado reconoce a la Obstetricia como profesión, tempranamente en la vida Republicana. En 1827, en el informe de don Matías Maestro, publicado en el diario oficial El Peruano, ya se leía: "Con justa razón ocupará el primer lugar esta casa, que por su trascendencia en el bien, será la más útil. Su oportuna ubicación en el que fue Hospital del Espíritu Santo, bajo la dirección de Madame Fessel, cuya inteligencia en el arte de obstetricia acreditará el curso elemental que está imprimiendo, hará ver que los conocimientos de esta profesión nos eran desconocidos, como son apreciados en todas las cortes de Europa"

El 2 de enero de 1829, se dicta la primera clase de Obstetricia bajo la conducción de madame Fessel quien estableció reglas para el funcionamiento de la Escuela de Partos, entre ellas:- Nadie podría en lo sucesivo ejercer la honrosa y difícil profesión de partera sin haber cursado estudios en la Escuela.- Las alumnas más aplicadas, con talento y buena conducta y con mayor esperanza de aprovechamiento, ingresarían como colegialas residentes, hasta ser instruidas en el arte, obstetricia, sangría y vacunación.- La necesidad imperiosa de realizar el estudio teórico y práctico del parto, para atender con eficiencia a la paciente y no arriesgar la vida de la madre y del niño.- La verdadera práctica no se alcanza sino en las Escuelas de Partos, con intervención de los facultativos que explicarán en el maniquí las diferentes posiciones en que pueda presentarse el niño, y harán todas las demostraciones necesarias siempre antes de los partos.- La necesidad de introducir nuevas técnicas y orientaciones para desterrar los defectos de los tiempos bárbaros anteriores.Sin embargo, la agitación política que vivía el país por aquellos días, no permitió ejecutar las medidas dictadas. La persistencia de Madame Benita Paulina Cadeau de Fessel para crear en Lima la Escuela de Parteras, determinó al fin su fundación, el 14 de mayo de 1830.Madame Benita Paulina Cadeau de Fessel, dirigió dos años La Casa de Maternidad, convirtiendo a Lima en la primera ciudad en la América Meridional, que contó con un centro docente para preparar a las llamadas matronas, hoy obstetras.

En 1836, Madame Fessel, delicada de salud, retorna a Paris, asumiendo dicho cargo, la Sra. Manuela Torres el 31 de diciembre de 1836.En 1850 La Junta de Medicina señala los requisitos para obtener el diploma de Matrona.En 1856, durante el Gobierno Provisional de Ramón Castilla, se oficializó la inclusión de la Cátedra de Obstetricia en la Facultad de Medicina, para la enseñanza de partos y enfermedades puerperales.Ese mismo año funcionan las dos escuelas, la de Medicina y la de Obstetricia.En 1895 la Escuela de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos incorpora a la Escuela de Obstetrices a la Facultad de Medicina de San Fernando. Desde 1923 la profesión solo se ejerce por quienes posean título universitario y la licencia. Era obligatoria igual que para médicos. El perfil estaba orientado a la atención pre, intra y postparto, así como el reconocimiento de la prescripción de fórmulas cordiales, tónicas, de sepsis y antisepsis. Don Manuel Prado, Presidente del Perú, en 1961 reconoce entre los profesionales de las ciencias médicas a médicos, odontólogos, farmacéuticos y obstetrices, para el reconocimiento de derechos especiales. El 15 de julio de 1975, mediante Decreto Ley Nº 21210 se constituyó el Colegio de Obstetrices del Perú, hoy Colegio de Obstetras del Perú, como entidad autónoma y representativa de los profesionales de obstetricia en todo el territorio, con personería jurídica y sede en la ciudad de Lima; se estableció la colegiación como requisito indispensable para el ejercicio de la profesión. La primera decana fue la Obstetriz Consuelo Montoya de Solar.Desde 1980, se reconoce a los profesionales de las ciencias médicas: Médico Veterinario y Obstetriz, nuevos niveles remunerativos que garanticen la línea de Carrera, en un proceso de recategorización.

El año 1981, se reconoce a la profesión de Obstetricia como profesión médica, indicando que los profesionales que ejercen la profesión disfrutarán de los mismos derechos que la legislación y demás disposiciones otorgan a la profesión médica El año 1985 el Ministerio de Salud aprueba la Directiva No 088-85-DVM sobre Lineamientos Generales en la Atención Obstétrica en los Establecimientos de Salud y señala las responsabilidades profesionales.

El año 1988 este mismo Ministerio, reconociendo la vigencia de la Ley Nº 23346, señala la definición de la carrera, estructura de cargo y funciones. ; y el año 1991, reitera el cumplimiento, en todos los establecimientos del Sector Salud, del perfil ocupacional de los profesionales Obstetras

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LOS AZTECAS

Refiere el cronista español Fray Bernardino de Sahagún7 que entre los aztecas el matrimonio ocurría a edad temprana, entre los 14 y los 16 años. La esterilidad femenina (tetzacott) era mal vista y era causa de separación. Los asuntos que tenían que ver con la reproducción eran atendidos por mujeres conocidas como tlamatqui ticitl, o comadronas. El aborto provocado era permitido y estaba a cargo de éstas; a la mujer que abortaba se le llamaba cihuapectlin.

A la embarazada se le prodigaba una cuidadosa atención a manos de la ticitl, la cual disponía de ayudantes llamadas tepalehuiani. Dichos cuidados se acrecentaban en los últimos tres meses del embarazo. La gestante, particularmente la primigesta (ichpuchpihua), y se le daban consejos sobre ejercicios y alimentación. Al final del embarazo la comadrona practicaba una palpación abdominal y, si era el caso, ejecutaba la versión del feto mediante maniobras externas. La ticitl se trasladaba a la casa de la futura madre con antelación al parto para preparar ella misma los alimentos. Durante el trabajo de parto la mujer bebía una poción de raíz de chihuapatli, contiene eriocomina, una sustancia exitócica8. La posición habitual para la expulsión fetal era en cuchillas. Sahagún afirma que las comadronas estaban capacitadas para ejecutar embriotomías en casos de feto muerto. Cuando había retención de placenta practicaban la extracción manual.

Los aztecas consideraban como diosas (ciaopipiltin) a las que morían de parto; ellas iban el "Paraíso occidental" y cada mañana intervenían como parteras en el nacimiento del sol. Refiere Castelazo que "después del nacimiento, la partera lavaba el recién nacido, cortaba el cordón umbilical y le lavaba los ojos con conocimiento de xocopati. Si el recién nacido era del sexo femenino, enterraba el cordón umbilical cerca del hogar, y si era varón era entregado a los guerreros que salían para que lo enterraran en el campo de batalla"9. El cronista Francisco J. Clavijero reseña con detalles el rito del nacimiento entre los aborígenes mexicanos. Dice así: "Cuando salía a luz el niño, la partera, después de haberle cortado el cordón umbilical y enterrado las secundinas, le lavaba el cuerpo, diciéndole estas palabras "Recibe el agua, pues tu madre es la diosa Chalehiuhcueye. Este baño te lavará las manchas que sacaste del vientre de tu madre, te limpiará el corazón y te dará una vida buena y perfecta. Después, volviéndose a la diosa le pedía la misma gracia: tomando otra vez el agua con la mano derecha y soplando en ella, humedecía la boca, la cabeza y el pecho del niño. Seguía a esto un baño general, durante el cual decía la partera: "Descienda el dios invisible a esta agua y te borre todos los pecados y todas las inmundicias y te libre de la mala fortuna", y dirigiendo la palabra al niño, continuaba: " Niño gracioso, los dioses Ometeuctli y Omecihuatl te criaron en el lugar más alto del cielo para enviarte al mundo; pero ten presente que la vida que empiezas es triste, dolorosa, llena de males y de miserias; no podrás comer pan sin trabajar. Dios te ayude en las muchas adversidades que te aguardan"; y acaban la ceremonia dando la enhorabuena a los padres y parientes del recién nacido. Si éste era hijo de rey o de algún señor, visitaban a los padres sus principales súbditos para felicitarlos y vaticinar buena suerte al niño10.

Es bueno añadir que los aztecas veneraban algunas deidades relacionadas con el proceso de la reproducción, así: Xoxhiquetzal, de la fertilidad: Cihuacoatl,de las parturientas primerizas: Xoloti, de los gemelos, de los fetos monstruosos y del aborto; Tlazolteoltl, del parto y del amor; Metlacueyey, del puerperio11. Igualmente, el ejercicio de la ginecología y la obstetricia no era patrimonio de las ticitl, pues existían hombres (Neconeticitl) que atendían parturientas y mujeres enfermas.

 LOS MAYAS

Las costumbres entre los mayas no difieren mucho de las que atrás hemos descrito de los aztecas, según lo relatado por Sahagún. Así lo confirma J. Augusto González, al describir lo ocurrido en el territorio de la actual Guatemala13. La abogada o protectora de la maternidad era Ixchel, es decir, mujer arco iris; Ixquic, por su parte, era la diosa de la fecundidad. Como costumbre digna de mención conozcamos la forma como celebraban el nacimiento de los hijos: apenas nacida la criatura se sacrificaba un pavo. El baño se llevaba a cabo en algún río o fuente, donde hacían oblaciones del copal y sacrificio de papagayos. "El cordón umbilical se cortaba sobre una mazorca de maíz y con un cuchillo nuevo, el cual se arrojaba inmediatamente al río. Sembraban el grano de aquella mazorca y lo cuidaban con el mayor esmero, como cosa sagrada. La cosecha que de él provenían se dividía en tres partes, una para el divino, otra para que sirviera de alimento al niño y guardaban la tercera para que éste la sembrase cuando estuviese en edad de hacerlo"

En el Renacimiento: s .XV-XVI

En el siglo XVI no progresa mucho la asistencia al parto, pero si se beneficia de los conocimientos anatómicos de la pelvis. En la Edad Media se pensaba que el útero tenía 7 cavidades:

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La mitad izquierda es la que se encarga de albergar a los bebés de sexo femenino; la mitad derecha, a los de sexo masculino; y en el centro, los hermafroditas. Incluso los dibujos anatómicos de Leonardo da Vinci están impregnados de esta idea; como podemos ver a continuación:

Renacimiento, época de la Obstetricia Moderna

Tras el sueño de la Edad Media, renacieron las artes, las ciencias y también la Obstetricia. Los viejos manuscritos son leídos con avidez y ante la necesidad de difusión de las experiencias, aparecieron los textos para la atención de mujeres embarazadas y comadronas. En 1513 el médico germano Eucharius Röslin, confeccionó el libro "El Jardín Rosa" apoyado en los escritos de Sorano del Siglo II y en los de Mustio (o Moschion) del Siglo VI. Su traducción inglesa en 1540, se convirtió y se mantuvo como el texto más popular sobre el arte de atender parto hasta el Siglo XVII. Contenía indicaciones sobre la alimentación en el embarazo, pero no de los cuidados prenatales (2).

Ambrosio Paré (1510-1590), gran maestro y guía de las comadronas en la maternidad más famosa de Europa y el mundo del Siglo XV, el Hotel Dieu de París, hizo progresar la Obstetricia y su enseñanza revitalizó la idea de versión podálica, la gran extracción en nalgas y fue crítico de la cesárea en su libro publicado en 1579.

Y sobre esta última, la cesárea, si bien existen problemas con el origen de la palabra procedente del latín caedere (cortar), hay más dificultades con el poder determinar cuándo fue realizada por primera vez y si se realizó en una mujer viva o muerta. La idea de parto a través de la pared abdominal de la madre data de los tiempos de la mitología. Fue practicada por egipcios, en el imperio romano y como ya fue señalado, entre los hindúes primitivos. La primera referencia de haber sido realizada en una mujer viva consta en escritos hacia el año 140 de nuestra era. Se cree que en 1500 d. C. un castrador de cerdos (Jacob Nufer) fue el primero en realizarla a su mujer, tras prolongado trabajo de parto y del cual sobrevivió. La primera cesárea histórica, realizada intencionalmente (3) de la que se tiene conocimiento exacto fue realizada en Alemania por Gerónimo Tautmann, el 21 de abril de 1610. La madre falleció 25 días post operación.

CAPITULO II

El feudo de las comadronas

LAS MATRONAS EN EL MUNDO

OBSTETRICIA EN LA BIBLIA

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EL FEUDO DE LAS COMADRONAS.

La ginecobstetricia es la disciplina relacionada con los procesos normales y patológicos de los órganos reproductivos de la mujer y la primera referencia que se tiene acerca del ejercicio de esa actividad se encuentra a partir de la época histórica. No es fácil determinar exactamente dónde y cuándo acaba la medicina primitiva o imaginada, y dónde y cuándo empieza la moderna o documentada.

Obstetricia etimológicamente significa "ponerse enfrente". Pues bien, dado que el parto en aquellas épocas prehistóricas ocurría de manera solitaria, sin acompañamiento, ha de considerarse que esa fue, asimismo, la época pre obstétrica. La mujer primitiva en trance de parto se alejaba de los suyos para aislarse y dar a luz sin nadie en frente, sola, en las orillas de los ríos o de las lagunas, o, según las circunstancias, en la soledad del bosque o en la oscuridad de la caverna. La posición instintiva que adoptaba tenía que ser en cuclillas, pues así le era más fácil y productivo pujar. Ella sabía, igualmente de manera instintiva, como lo saben las hembras de otras especies animales, que había que separar a su hijo de la placenta; lo hacía trozando el cordón umbilical con el filo de una piedra. El agua, que era para muchas tribus una deidad o elemento purificador, se encargaba de limpiar la sangre de los genitales externos de la recién parida y del cuerpo del recién nacido.

Es probable que cuando el parto se hacía difícil, la parturienta suplicara ayuda; entonces alguna otra mujer acudiría a prestarla, en la forma más elemental: sirviéndole de acompañante, asistiéndola. Es de suponer también que en un momento dado alguna de esas asistentes abandonara su actitud pasiva y se atreviera a intervenir para ayudar de verdad, transformándose de esa manera partera, personaje que iría a perdurar durante muchos siglos. La práctica de la Obstetricia estuvo, desde las primeras épocas de la Humanidad, a cargo mujeres, constituyendo pronto una profesión. En latín fueron llamadas obstetrix, en cada país recibieron peculiares denominaciones; en español, matronas, comadronas o parteras.

Los primeros documentos escritos que hasta nosotros han llegado son los papiros egipcios, que tiene una antigüedad cercana a los cuatro mil años. En el papiro de Ebers se consigna que la atención de los partos estaba a cargo de mujeres expertas. Igual cosa ocurría entre los hebreos, según relata la Tora. En

la antigua Grecia las mujeres ejercían la obstetricia y ocultamente la ginecología, que tenía ya verdadera personalidad médica. Es aquí que Hipócrates de Kos (460 - 370 a.C), el grande, llamado padre de la Medicina, funda la Obstetricia propiamente tal. Sin embargo, las enseñanzas y deducciones que se aprecian en el Corpus Hippocraticum dejan bien claro lo poco que se conocía en materia obstétrica pues este autor refería literalmente que "el feto tiende a abandonar el claustro materno obligado por el hambre y nace en virtud de sus fuerzas; pero esto solo ocurre solamente cuando tiene la cabeza hacia abajo, apoyando los pies en el fondo de la matriz. De ahí se desprende como lógica consecuencia que en cualquier otra posición, el parto es imposible y la mujer debe ser liberada del producto de la concepción mediante instrumentos embriológicos". Fue Celso, en su libro escrito en época de Tiberio, o sea unos 30 años a.C., quien desechó la perniciosa doctrina de que el parto natural solo era posible en la presentación cefálica y explicaba algunas maniobras de recomendación a las matronas de extracción poda

Pero el honor de haber escrito el primer tratado de partos para las comadronas romanas corresponde a Moschion, discípulo de Sorano, que tradujo del griego al latín y recopiló, en el siglo II, las enseñanzas de su maestro, recomendando la versión podálica y sus ventajas (Bookmiller-Bowen) Un siglo después se cerró por decreto de Justiniano la Escuela de Alejandría, con el resto de las escuelas paganas (Larousse, 1982).Se deja entonces de practicar la versión podálica, y se volvió a la práctica rutinaria por parte de las comadronas. Los cirujanos volvieron a sus tímidas intervenciones destructoras del feto. La edad media se describe como una época triste para la obstetricia. Se retrocedió a los tiempos más primitivos (E Bumn, 1906). Caída en un punto muerto toda la investigación científica, la religión y las normas morales prohibieron severamente la participación del hombre en el parto. Reaparecieron las antiguas supersticiones, y en el ambiente de retroceso cultural, las pócimas y talismanes se aplicaron de nuevo en la asistencia lñ parto (D. N. Danmfort) Incluso, la medicina árabe de enorme influencia para Occidente se vio seriamente limitada por lo que se refiere a la práctica de la obstetricia, como resultado de las creencias islámicas que prohibían al médico asistir al parto. Así se comprende que los escritos de Avicena, en el siglo X, aun siendo el más famoso de los médicos árabes, estén muy por debajo de los de Sorano, ocho siglos antes (E.Bumn, 1906) No puede dar una idea de cómo pensaban los pueblos de Europa durante la Edad Media, el hecho histórico de que ya en el año 1552, Wertt, un médico de Hamburgo, fue quemado vivo por la acusación de haberse disfrazado de mujer para asistir a una paciente de parto (D. N. Danfort). Pero a partir del siglo XVI, el desarrollo de la obstetricia que comenzó tímidamente y encontró grandes obstáculos, ya no retrocedió jamás hasta nuestros días.

La primera aparición consoladora de aquella situación triste en que se encontraba la asistencia al parto, llegó en 1513, con la publicación en Alemania de del primero de los libros que Roesslin escribió por encargo de la Gran Duquesa Catalina de Braunschweig, preocupada por mejorar la deficiente asistencia que en Alemania se daba a las parturientas (E. Bumn,1906)

Ese primer libro de Roesslin se tituló "Jardín de Rosas para comadronas y embarazadas" ("Der Swangern Frauwen und Hebammen Rosegarten.") y en su prólogo el autor satiriza "la supina ignorancia de las comadronas en el arte obstétrico" ignorancia que él pretende corregir. El libro está basado en los escritos de Sorano, por lo que no era exactamente una novedad, pero después del abandono y la rutina acumulada durante los siglos anteriores constituyó un gran éxito. Pero en todos aquellos libros seguían faltando investigaciones y observaciones hechas por los propios autores, los cuales se limitaban casi siempre a recoger junto con las doctrinas de Sorano las hipocráticas, galénicas y árabes, razón por la cual sus escritos se ilustraban con representaciones fantásticas (E.Bumn, 1906). El Jardín de las Rosas era accesible a las comadronas alemanas y se tradujo a varias lenguas (E. Bumn, 1906).A partir del libro de Roesslin, las publicaciones cuyo tema es el parto humano se suceden: La traducción inglesa que hizo Reinalde del Jardín de las Rosas se tituló El nacimiento de la Humanidad y estaba dedicado expresamente a las comadronas, pues hasta el momento de su última edición en 1662 no se conocía en Inglaterra la figura del obstetra varón. En este libro se instruyeron las comadronas inglesas durante cien años (E. Bumn, 1906)

Luisa Burgeois (1536-1632) .Se dedicó durante cinco años al estudio de la obstetricia. Fue revalidada comadrona jurada, practicó y divulgó la versión podálica. Su fama la llevó a asistir a la reina de Francia, María de Médicis en el parto del cual nació Luís XIII. En 1609 y fruto de sus observaciones, publicó en París un libro sobre obstetricia, ginecología y enfermedades del recién nacido que posteriormente fue traducido al alemán (Bookmiller-Bowen, 1959).

Margarita du Tertre fue comadrona Maestra del Hôtel Dieu de París. Publicó en 1667 un libro muy interesante para la formación de las comadronas, a modo de respuestas y preguntas, entre una matrona joven y una experta (Nubiola- Zárate). Madame de la Chapelle, la más famosa de todas las comadronas francesas, fue directora de la Maternidad de parís. Practicó la versión podálica y el fórceps, introduciendo en la aplicación del último una maniobra que lleva su nombre. Basándose en sus propias observaciones recogidas en 40.000 partos, escribió una obra en tres volúmenes, el primero de los cuales se publicó en 1821. Después de su muerte, se publicaron los últimos dos volúmenes en 18235, por deseo del profesor Duges, en Montpellier (Nubiola-Zárate). Ana Boivin, también de la maternidad de Paris y contemporánea de Madame de la Chapelle, publicó en 1832 un libro titulado Memorial de Arte de los Partos (Nubiola-Zárate) Las matronas francesas fueron más conscientes que las del resto de Europa de la necesidad de perfeccionar sus conocimientos y actuar como profesionales con base científica, por el hecho de que en Francia la obstetricia se desarrolló antes que en ningún país y desde allí se difundió., Por tanto, y a pesar de haber perdido terreno en el aspecto profesional, las sage-femmes, continuaron siendo muy respetadas, tanto por la sociedad francesa, como por los médicos obstetras que aparecieron a partir de pos primeros comadrones. Ellas fueron las encargadas durante años de enseñar su arte de partear a los estudiantes de Medicina.

El párrafo siguiente tomado de un anuncio de la prensa francesa de París en 1861, es significativo para entender el estatus del gozaban entonces las matronas en Francia

LAS MATRONAS EN EL MUNDO

La historia de la profesión de Matrona, es la historia de la civilización misma y de la obstetricia, pues ésta, toma su nombre de obstetrix, que así es como se llamaba en Roma a las parteras La etimología de la palabra latina obstetrix no parece estar muy clara, pera la mayoría de los diccionarios la derivan del verbo obstare, que traduce "estar al lado" o "delante de". En cuyo caso significaría, dándole sentido lógico, que la partera acompaña a la parturienta. Pero al encontrarse en algunos escritos obstetrix y teniendo en cuenta que obs traduce ayuda, los eruditos, dieron a la palabra obstetrix, el significado de "mujer que está al lado de la parturienta y le ayuda" (Willians, Obstetricia 1974). De cualquier forma, lo cierto es que los pueblos más antiguos ya tenían parteras, existiendo constancia de ellos respecto a los indios, egipcios, griegos y romanos y hebreos. De estos últimos existen varias referencias en la Biblia.

El Antiguo Testamento registra el papel de la partera con frecuencia en el Génesis y Éxodo, por ejemplo.

En general la figura de la partera ha existido siempre, en todas las civilizaciones y culturas, aunque con distintos nombres. Aquellas mujeres eran especialistas autodidactas que en principio no tenían ninguna preparación, ni tampoco entrenamiento, ni educación especial.

Ejercían el arte obstétrico siguiendo las normas empíricas recibidas por la tradición oral a través de las parteras más antiguas y a través de su propia experiencia, pues según parece, debían ser madres antes de ejercer como parteras. Y gracias a su habilidad, monopolizaron virtualmente la asistencia al parto, hasta el siglo XVIII.

Los hombres hasta tiempos relativamente recientes tuvieron prohibido por las religiones, las culturas, las supersticiones e incluso ciertas normas de moralidad, tanto la asistencia al parto como todo lo relacionado con él. En ocasiones extremas, la comadrona requerí la presencia del cirujano, pero solamente para las temidas intervenciones embriotómicas, que era el único modo que conocían de resolver las distocias. Y como aquellos cirujanos no tenían ninguna experiencia en cuanto al desarrollo del parto normal, los resultaos de sus intervenciones solían ser funestos para la madre y el hijo (E.Bumm), (1906).

Ante tales experiencias, la parturienta rechazaba la presencia del cirujano y éste a su vez se desentendía del estudio de la obstetricia, creándose así unos círculos viciosos muy difíciles de romper. Contribuía a esta situación el hecho de que hasta el siglo XVIII, el cuidado de la mujer gestante se consideraba generalmente como algo inferior a la dignidad del médico erudito y científico ( D.N. Danfoth). No es de extrañar que hasta tiempos relativamente reciente se hablara con fundamento del "Feudo de las Comadronas" (Nubiola-Zárate) Por tanto, analizando los datos históricos se comprueba que la obstetricia nación en manos de mujeres y continuó su lenta evolución siempre en manos femeninas, pero solamente como un oficio (E.Bumm, 1906) Aquellas mujeres no estudiaron ni investigaron los fenómenos que se presentaban en el parto, ni los motivos que los ocasionaban, que sólo a ellas les estaba permitido conocer directamente. Si a su gran experiencia le hubieran sumado el estudio hubieran sido las protagonistas indiscutibles del desarrollo de la ciencia obstétrica. Pero parece que no fueron conscientes de su responsabilidad histórica, ni del potencial de conocimientos que estaban desperdiciando. Por eso muchos autores las acusan de haber demostrado desprecio e indiferencia ante los avances científicos que, aunque lentamente, fueron apareciendo a lo largo de la historia. Pero desde nuestra perspectiva, quizá debamos disculparlas teniendo en cuenta que, en general, el acceso a la ciencia estaba casi exclusivamente reservado al varón, al cual la mujer estaba supeditada.

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Lamentándolo profundamente desde mí doble condición de mujer y de matrona, debo reconocer yo también "que la obstetricia dejó de ser un oficio y se elevó a la dignidad de ciencia, solamente cuando cayeron las viejas barreras de las costumbres y supersticiones que desde siempre rodearon la asistencia al parto", y este fue accesible al estudio y la intervención asistencial por parte del hombre, apareciendo entonces la figura del obstetra varón. Retrocediendo en el tiempo se comprueba que las primeras lecciones prácticas que se conocen las debemos a Hipócrates el Grande, llamado Padre de la Medicina (460-370 A.C.). El inició la transición entre el médico-sacerdote y el hombre científico de la medicina. Siendo procedente de una estirpe sacerdotal, suprimió de la práctica de la medicina los ritos religiosos, y le cupo el mérito de ser el iniciador de la observación clínica. Pero las enseñanzas obstétricas contenidas en sus escritos eran muy inferiores a otros aspectos de la patología (Bookmiller-Bowen) Se debe tener presente que en aquella época no se practicaba la experimentación anatómica con cadáveres humanos, y solamente se hacían deducciones por similitud con los animales. Por tanto, Hipócrates partía de conceptos anatómicos erróneos, y carecía de la experiencia de la observación directa del parto, por lo tanto sus doctrinas al ser fundamentalmente teóricas contenían errores. Errores que durante siglos fueron aceptados como verdades. Para Hipócrates, el feto tiende a abandonar el claustro materno obligado por el hambre y nace en virtud de sus propias fuerzas, pero solamente en las presentaciones cefálicas, porque puede apoyar los pies en el útero de la madre (Bumn, 1906)

Hipócrates pensaba que es imposible el parto natural en la presentación podálica, por lo que recomienda intentar convertirla en cefálica mediante, maniobras, y cuando esto no se consigue, aconseja la utilización de instrumentos embriotómicos para poder liberar a la mujer del producto de la concepción. A las comadronas les aconsejaba también que si el útero no se dilataba, lo ampliasen manualmente, y si tampoco así se resolvía la distocia, aconseja las operaciones embriotómicas. Dada la fama de las doctrinas hipocráticas en otras ramas de la medicina, sus teorías pasaron a Roma a través de los médicos y matronas griegos y dominaron hasta los principios de la Era Cristiana (Bumn, 1906) Con la era cristiana comienza un notable periodo de progreso, tanto en las artes como en las ciencias, cuyo punto de partida fue la famosa Escuela Filosófica de Alejandría, y donde bajo la protección de los Ptolomeo se recuperó el pensamiento griego. Allí fue donde se permitieron por primera vez las investigaciones anatómicas sobre cadáveres humanos, y gracias a este hecho fundamental se pudo comenzar a descorrer el velo de misterio que hasta entonces había cubierto los fenómenos de la gestación y el parto. Los primeros e importantes avances de la Obstetricia se deben a Sorano de Efeso, contemporáneo de los emperadores Trajano y Adriano.

Sorano, que merecidamente fue llamado el "padre de la obstetricia (98-138 d.C.) practicó en Alejandría y en Roma y escribió un libro llamado "Arte Obstétrico" con el que se pretendía elevar los conocimiento de médicos y comadronas. En su libro, Sorano deja bien clara la posibilidad de un parto en presentación podálica y aunque sin mucha descripción, es el primero en mencionar la maniobra llamada versión podálica y sus ventajas para resolver presentaciones no cefálicas (Bumn, 1906) Los escritos de Sorano sostenían que una comadrona no necesitaba ser madre ella misma para comprender como nacen los niños. También aconsejaba a las comadronas que no tuvieran miedo de demonios, ni hicieran caso de amuletos y encantamientos (Bookmiller- Bowen, 1959). Las fuentes históricas respecto al estado de la obstetricia en aquella época se deben a Cornelio Celso, contemporáneo de Tiberio y Claudio. Celso cultivó la medicina como aficionado, y en su actividad de escritor se ocupó de la obstetricia que a describe muy adelantada, especialmente en su parte práctica. La obra de Celso pasó inadvertida en su tiempo y no se conoció hasta que en el siglo XVI fuera descubierto por el que más tarde fuera el papa Nicolás V, De Re Médica La más importante de las obras que componían su enciclopedia, fue uno de los primeros libros de medicina en imprimirse (Florencia 1478)

OBSTETRICIA EN LA BIBLIA:

 en la biblia nos da a conocer en génesis: cap.: 3 16 que por el pecado en el huerto del edén y el engaño de la serpiente la mujer cae en la tentación de comer el fruto prohibido y dios la maldijo a la mujer dijo: "multiplicare en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreara de ti" en libro ii encontramos: "faraón oprime al pueblo de Israel y da orden de matar a los recién nacidos.( recordamos la historia de moisés)

CAPITULO III

Historia de la obstetricia en el Perú

EPOCA PREHISTORICA HASTA LA DOMINACION DE LOS INCAS

LOS INCAS

EPOCA DEL COLONIAJE

EPOCA REPUBLICANA

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HISTORIA DE LA OBSTETRICIA EN EL PERU

La historia del Perú se remonta a la época desde la prehistoria hasta nuestros días y puede dividirse hasta nuestros días y puede dividirse en tres periodos: a-época de la prehistoria hasta la dominación de los incas b-época del coloniaje c-época republicana