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La menstruacion

Introducción

La menstruación tiene significados diferentes para muchas mujeres. Para algunas es la reafirmación de su feminidad y signo de buena salud y fertilidad; otras, la ven como una molestia con la que tienen que lidiar cada 28 días aproximadamente.

La menstruación es la pérdida de sangre por vía vaginal debida a la descamación del endometrio, que se produce con un intervalo aproximado de un mes, durante la vida reproductiva de una mujer, esta pérdida sanguinolenta se denomina período o flujo menstrual.

Los ciclos menstruales pueden tener grandes consecuencias desfavorables para algunas mujeres. Algunos investigadores han expresado que la menstruación es innecesaria y argumentan que no menstruar cada mes puede tener grandes ventajas para la salud, especialmente para aquellas mujeres que sufren de endometriosis, dismenorrea, menorragia y otro tipo de molestias relacionadas con la menstruación.

La menstruación es el sangrado periódico de la mujer a través de la vagina, cuando el óvulo no ha sido fecundado

Este fluido está compuesto por sangre y tejido del interior del útero. 

En el proceso menstrual influyen hormonas generadas por los ovarios como los estrógenos y la progesterona.

El ciclo, comienza el primer día de sangrado (con una media de 4 días) y el proceso completo dura un total de 28 días de media, aunque, dentro de lo que se considera normal, ya que puede variar entre 5 ó 6 días antes o después de los 28.

Podemos dividir el ciclo menstrual en dos mitades. La primera mitad, es decir, si tomamos como referencia un periodo de 28 días, sería el 14 cuando el óvulo está maduro y es susceptible de ser fecundado, a este periodo se le conoce como ovulación. La segunda mitad el óvulo se desplaza para ser fecundado, en caso de que no se produzca la fertilización, éste se disuelve o es absorbido por el endometrio y se produce la menstruación.

El periodo menstrual se comprende entre los 15/16 hasta los 51 años de edad aproximadamente, tras el cual llega la menopausia, periodo en el cual la mujer deja de producir óvulos.

Es muy importante que todas las mujeres desde de la aparición de su primer periodo, visiten al ginecólogo para prevenir cualquier tipo de irregularidad o problema relacionado con el aparato reproductor y glándulas mamarias. La prevención es nuestro "mejor aliado" para la salud.

Los cambios hormonales propios del ciclo menstrual producen una variedad de síntomas que pueden acompañar la menstruación como son dolor abdominal, aumento de volumen y dolor en las mamas, retención de líquidos, hinchazón en manos y pies, dolor de cabeza, malestar y cambios en el humor. En ocasiones es posible que todos o algunos de estos síntomas aparezcan días antes del flujo menstrual constituyendo el trastorno conocido como síndrome premenstrual.

Historia de la menstruación

La menstruación también denominada de forma más poética como "el llanto de la naturaleza sobre el óvulo no fecundado" aunque otros opinan que sería en realidad el tributo que se paga mensualmente por la alegría de la no fecundación.

La pérdida mensual de sangre en la mujer al ser un signo externo y evidente, llamó la atención a los pueblos de la antigüedad. Por lo tanto, no es de extrañar que llevara temores sociales o personales y también diversas supersticiones. Tal vez uno de los primeros temores inspirados por la menstruación ocurrió en la prehistoria entre los cazadores, ante el riesgo de contaminarse con la sangre menstrual y que pudiese atraer animales aumentando el riesgo de ser atacados.

Desde tiempos atrás los pueblos consideraban a la mujer impura durante el período menstrual, pues el sangrado era asociaba a fuerzas mágicas, maldiciones y otras supersticiones. Algunas otras culturas celebraban o aun hoy en día celebran la primera menstruación de una mujer joven, a la cual llaman menarquía, y lo hacen con una fiesta popular porque significa el acceso de la joven al círculo de las mujeres adultas.

En la época precristiana la menstruación era un tema de interés pues desde el siglo V a.C. existen registros científicos sobre esta por parte de médicos naturistas griegos y romanos.

Para los persas 800 a.C. la mujer que había tenido un hijo, igual que la mujer que estaba menstruando, era "impura" y se le aislaba por cuatro o más días en un cuarto que tenía desparramada paja seca y alejada quince pasos del fuego y el agua a los que llamaban elementos limpios. En la India oriental en el siglo VI a.C., los ritos de purificación de la mujer menstruante eran muy precisos, y establecían que la mujer debía frotarse los dientes, hacer gárgaras doce veces y lavarse manos y pies; posteriormente zambullirse doce veces en el río, y tras salir de él, frotarse con lodo que llevara estiércol fresco, volver a zambullirse en el agua treinta y cuatro veces, y repetir las friegas de lodo; repetir la inmersión veinticuatro veces, frotarse el cuerpo con azafrán y, para terminar, otros veinticuatro chapuzones más. (Onmeda, 2012).

Mucho se ha especulado sobre la causa de la menstruación y durante mucho tiempo hasta fines del Siglo XIX prevalecieron las ideas de la medicina griega, que la veían como una forma de excreción de residuos. Hipócrates consideraba que la sangre menstrual era un producto de desecho y esto era debido a que la mujer generaba demasiada sangre. Apuntaba que el origen de este sangrado se debía a que la mujer era excesivamente caliente y solo por este medio lograba atemperar el organismo.

Galeno en el siglo II d.C. pensaba lo contrario, pues para él la sangre menstrual aparecía debido a la imperfección de la mujer, que era fría y húmeda, por la falta del calor necesario, lo que causaba una digestión anormal de los alimentos; la función del sangrado era eliminar los materiales de desperdicio.

Mientras tanto en Europa los mitos acerca de la menstruación rondaban entre que el pelo de una mujer menstruante al enterrarse en la tierra se convertía en una serpiente, que las bodegas y destilerías liberaban a las mujeres de trabajar durante la regla porque estaban seguiros de que agriaban el vino o la cerveza, que no podían donar sangre porque tenía un efecto hemolítico, que no podían preparar masas para pasteles o cocinar pan, ni hacer mayonesa porque se cortaba, no podían tocar las plantas o las flores, mucho menos verse en un espejo porque el espejo se haría opaco, no podía ducharse ni lavarse la cabeza porque podría volverse loca, no se podía tomar leche o derivados, ni huevos, ni limón.

La tradición popular y religiosa romana le imputaba a la menstruación efectos peligrosos y maravillosos. El principal divulgador de estas ideas fue Plinio El Viejo (23-79 d.C.) quien pensaba que nada era más poderoso, para bien y para mal, que la sangre mensual de las mujeres.

Estas son algunas de las cosas que se le atribuían a la menstruación: podía curar verrugas, manchas de nacimiento, gota, bocio, hemorroides, epilepsia, lepra, dolores de cabeza. Podía alejar a los demonios, se utilizó como una ofrenda a algún dios y para hacer filtros y encantamientos de amor.

En los siglos XVIII y XIX la "melancolía" se puso de moda. Los casos de depresión y suicidio, siendo las protagonistas el género femenino, se relacionaron con el supremo poder del útero, que actuaba a capricho sobre el estado de la mujer. La mayoría de las autoridades médicas creían que durante el periodo menstrual la mujer estaba especialmente débil y predispuesta a una gran variedad de enfermedades perniciosas. Para ello recomendaban reposo y tratar de evitar cualquier tipo de actividad física o mental. Estaba completamente prohibido bailar, montar en bicicleta, correr, remar, así como cualquier tipo de ejercicios atléticos; también era peligroso viajar en automóvil, tren o carruaje. (Onmeda, 2012).

El misterio del origen de la menstruación comenzó a desvelarse en 1908 por dos médicos de la Universidad de Viena, Fritz Hitschman (1870-1926) y Ludwig Adler (1876-1958).

Estás y muchas cosas más se pensaban acerca de la menstruación hasta que en 1950 se acabó con estos mitos y leyendas.

La menstruación tiene una elevada importancia en muchas culturas. Desde tiempos inmemoriales han existido pueblos que han considerado a la mujer impura durante el período menstrual. Esta impureza no se refería a la mujer misma, sino al sangrado menstrual. El sangrado se asociaba a fuerzas mágicas, maldiciones y otras supersticiones. Por eso la menstruación siempre ha tenido una imagen negativa. Los sentimientos positivos y las actitudes de las mujeres antes del sangrado mensual. Todos estos mitos alrededor de la menstruación se han mantenido durante siglos e incluso siguen muy presentes en algunas partes del mundo.

La menstruación

La definición de la palabra menstruación proviene del latín mensis, la cual nos dice que significa cada mes. Es decir, cuando se inicia el periodo, el cuerpo se prepara para la eventualidad de un embarazo. Esto quiere decir, que todos los meses el útero forma un recubrimiento de tejido y sangre fresca para alimentar al bebé que podría empezar a crecer en la mujer. Sin embrago, el recubrimiento del útero suele no ser necesario porque existe la posibilidad de que haya un embarazo y es desechado a través del cérvix y de la vagina por la abertura vaginal, lo que ocasiona que baje la regla. Una vez que esto concluye, el útero empieza una vez más a desarrollar un nuevo recubrimiento, lo cual ocurrirá así sucesivamente cada ciclo menstrual de la mujer. El ciclo menstrual, es el ciclo hormonal que se caracteriza por la descarga periódica de sangre y células del útero. Ocurre mensualmente a partir del inicio de la pubertad hasta la menopausia, excepto durante el embarazo y la lactancia.

En la actualidad la menstruación es universalmente es conocida como la regla, el periodo, entre otros términos referidos a esta, también se considerada como un símbolo de feminidad, fertilidad y bienestar físico. Este simbolismo ha sido una de las principales causas de tensión entre las mujeres, su familia y la cultura. El aspecto de fertilidad ha sido controversial con los líderes religiosos, la ley e incluso la moral social.

El periodo, regla o menstruación es el sangrado normal que experimentan las mujeres y algunas hembras mamíferas cuando el óvulo que fue expulsado del ovario para ser fecundado no se fertiliza. En esta última fase del ciclo menstrual, llamada fase post ovulatoria, se produce cuando se desprende el endometrio, que se había ido engrosando como preparación para recibir, implantar y nutrir al óvulo fecundado. En total, el flujo de una menstruación es de entre 40 y 50 mL. Está compuesto de sangre, tejido endometrial y otros fluidos vaginales. Este fluido sale por la vagina y su duración promedio es de tres a siete días.

La menstruación es un proceso cíclico y fisiológico de las mujeres sexualmente maduras que ocurre con una cadencia media aproximada de veintiocho días, aunque el 90% de las mujeres tiene ciclos entre 24 y 36 días puede ir precedida por molestias menstruales como dolor abdominal, malestar general, dolor de cabeza, cansancio, dolor de espalda, dolores de ovario, entre otros. A este conjunto de síntomas se le conoce como el síndrome premenstrual. Cada mujer lo sufre de una manera distinta, pero llevar un estilo de vida saludable y cuidar la alimentación te ayudará a llevarlo con más energía. Durante la menstruación se produce un sangrado vaginal fruto de la descamación de la capa funcional del endometrio, como consecuencia de la brusca deprivación hormonal al final del ciclo femenino, que se presenta si no se ha producido la implantación de un blastocisto. La menstruación ha recibido popularmente el nombre de "la regla" por su rítmica aparición

El ciclo menstrual incluye las actividades de las hormonas del hipotálamo, de la glándula pituitaria anterior y de los ovarios, y los cambios producidos en los ovarios, el útero, el cérvix y en la temperatura corporal basal (TCB).

Las hormonas son mensajeros químicos acarreados en la sangre. Son sustancias que sirven como medios de comunicación entre varios órganos del cuerpo. Las hormonas ejercen efectos en células lejanas específicas como células blanco al inducir cambios en sus procesos bioquímicos. Las hormonas pueden hacer que las células específicas alteren su tasa de crecimiento o su ritmo de producción de productos químicos determinados.

A continuación, se examinan las hormonas que participan en el ciclo menstrual y sus efectos en el mismo.

El FLGn es un tipo de hormona especial llamada "factor liberador," que se produce en el hipotálamo. Un "factor liberador" hace que otra glándula u órgano libere otra u otras hormonas en la sangre. Por ejemplo: el FLGn hace que la glándula pituitaria anterior produzca, almacene y libere hormona folículo estimulante (HFE) y hormona luteinizante (HL).

La HFE estimula el crecimiento de los folículos ováricos que contienen óvulos. A medida que crecen los folículos ováricos, la HFE también los estimula para que produzcan grandes cantidades de estrógeno.

La liberación súbita de HL causa la ovulación, la liberación de un óvulo maduro del folículo ovárico dominante. Después de la ovulación, la HL estimula al folículo vacío y éste se convierte en el cuerpo lúteo. Luego, la HL hace que el cuerpo lúteo secrete cantidades cada vez mayores de progesterona y pequeñas cantidades de estrógeno.

Los ovarios contienen los folículos ováricos que producen estrógeno durante su maduración. Después de la ovulación, el folículo ovárico dominante se transforma en el cuerpo lúteo, que produce progesterona y pequeñas cantidades de estrógeno.

Cada mes, el endometrio se reconstituye bajo la influencia del estrógeno producido por los folículos ováricos. El estrógeno estimula glándulas en el endometrio y en el canal cervical. Los cambios en las glándulas cervicales producen cambios en el moco cervical, haciéndolo transparente, elástico y escurridizo para que los espermatozoides puedan pasar fácilmente. El suministro de sangre al endometrio aumenta y se forma una capa gruesa de tejido endometrial, preparándose para la posible implantación del óvulo fecundado. Además, el estrógeno junto con la HFE promueve el crecimiento del óvulo en el folículo ovárico.

El estrógeno envía retroalimentación a la glándula pituitaria anterior en cuanto a la regulación de la secreción de HFE y HL. Una vez que el estrógeno llega a un cierto nivel, éste envía retroalimentación a la glándula pituitaria anterior, causando una liberación súbita de HL almacenada. La HL a su vez causa la ovulación. Cuando la concentración de estrógeno en la sangre baja, se produce una retroalimentación en la glándula pituitaria anterior para producir más HFE y HL, y así iniciar un nuevo ciclo menstrual.

Progesterona:

Luego que el folículo ovárico dominante libera un óvulo maduro, aquél se convierte en el cuerpo lúteo y comienza a secretar progesterona. La progesterona y el estrógeno hacen que el endometrio se siga desarrollando, al promover la maduración de los vasos sanguíneos del endometrio. Estas hormonas hacen que las glándulas endometriales se agranden y empiecen a secretar nutrientes en la cavidad uterina (por si un óvulo ha sido fecundado). Sin embargo, la progesterona también limita el volumen del endometrio; sin progesterona, el estímulo del estrógeno sobre el endometrio sería excesivo.

La progesterona influye en la liberación de hormonas del hipotálamo y de la glándula pituitaria anterior. Mediante ese sistema de retroalimentación, niveles altos de progesterona inhiben la secreción de FLGn y disminuyen la secreción de HFE y de HL.

La progesterona también tiene otras funciones importantes, tales como:

En la mujer el inicio de la pubertad, es decir las mujeres de entre 11 y 15 años es la edad en la que aparecen algunos rasgos sexuales secundarios como son el crecimiento de las caderas, el crecimiento del busto y la aparición de vello púbico. Muchos de estos cambios son causados por la liberación de hormonas por parte del hipotálamo y de la glándula pituitaria anterior.

El ciclo hormonal femenino incluye tres diferentes jerarquías hormonales:

Durante los años reproductivos de la mujer se llevan a cabo secreciones rítmicas de estas hormonas que producen cambios en los ovarios y en los órganos sexuales femeninos. Este patrón hormonal es conocido como ciclo sexual femenino o ciclo menstrual.

El ciclo menstrual se caracteriza por distintos cambios en el endometrio. Cada mes la capa endometrial se prepara para recibir un óvulo fecundado; sin embargo, si no tiene lugar la fecundación, el estrato funcional del endometrio se desprende produciendo la liberación de la sangre por la vagina durante un periodo de tres a siete días, conocido como menstruación. A la primera menstruación se le llama menarquía y comienza alrededor de los 10 a los 15 años y continua hasta la menopausia que sería la cesación natural de la menstruación la cual ocurre entre los 45 y 55 años de edad.

Los años reproductores en la mujer, se caracterizan por cambios mensuales rítmicos en la intensidad de secreción de hormonas femeninas, y los correspondientes cambios en los órganos sexuales. Estos cambios cíclicos corresponden al ciclo menstrual, el cual tiene una duración de aproximadamente 28 días.

Existen desde la época del nacimiento numerosos folículos primordiales que contienen, cada uno, un óvulo inmaduro. Al iniciarse el ciclo, algunos de estos folículos se agrandan y se forma una cavidad alrededor del óvulo. Aproximadamente al catorceavo día del ciclo, el folículo se rompe y el óvulo es expulsado a la cavidad abdominal, lo cual constituye el proceso de la ovulación.

Durante este proceso de ovulación, la mucosa uterina se encuentra en pleno desarrollo, y se muestra muy engrosada. El orificio del cuello uterino, deja que se filtre una secreción viscosa que posee un poder de atracción sobre los espermatozoides del semen masculino. En el curso de los días que preceden a la ovulación, los senos se hipertrofian y la mujer nota una sensación de tensión en los mismos. La sensibilidad ovárica es más viva y a veces existe una repercusión digestiva con náuseas e incluso vómitos.

El óvulo es recogido por los extremos fimbriados de las trompas de Falopio y transportado al útero, y a menos que la fecundación ocurra, llegará al exterior a través de la vagina. El folículo que se rompe en el momento de la ovulación, se llena de sangre, formando el cuerpo hemorrágico. Esta hemorragia puede causar irritación peritoneal y dolor abdominal bajo pasajero. Las células de la granulosa y la teca del revestimiento folicular, pronto comienzan a proliferar y la sangre coagulada es reemplazada rápidamente por las células lúteas, amarillentas, llenas de lípidos, que forman el cuerpo lúteo. Esto constituye la fase lútea del ciclo menstrual, en la que las células lúteas secretan estrógenos y progesterona. Si no hay embarazo el cuerpo lúteo empieza a degenerar aproximadamente 4 días antes de la siguiente menstruación, hasta que al fin es reemplazado por tejido cicatrizal para formar el cuerpo albicans (Ganong, 1988).

La menstruación es producida por la brusca reducción de las cantidades de estrógenos y progesterona al final del ciclo ovárico mensual. El ciclo menstrual depende completamente de las hormonas gonadotrópicas secretadas por la adhenohipófisis. A la edad de ocho años, aproximadamente, la adhenohipófisis empieza a secretar progresivamente cantidades crecientes de hormonas gonadotrópicas, culminando en la iniciación de la vida sexual.

Asimismo, la sangre menstrual es predominantemente arterial y solo 25% es de origen venoso. Además, contiene desechos tisulares, prostaglandinas y grandes cantidades de fibrinolisina que lisa los coágulos, de modo que normalmente la sangre menstrual no los tiene. La duración ordinaria del flujo menstrual es de tres a cinco días, pero puede haber mujeres con flujos normales de solamente uno o hasta ocho. La cantidad de sangre que se pierde varía entre manchas ligeras, hasta 80 mililitros y la pérdida promedio es de 30 mililitros, ya más de 80 mililitros es considerado como anormal (Ganong, 1988).

Asimismo, el ciclo menstrual tiene dos resultados importantes: en primer lugar, normalmente hace que un solo huevo maduro sea liberado de los ovarios cada mes, de manera que pueda empezar a crecer un solo feto cada vez. En segundo lugar, el ciclo sexual prepara adecuadamente el endometrio del útero para que pueda implantarse un huevo fertilizado en el momento adecuado cada mes (Guyton, 1977).

El conjunto de los fenómenos de la menstruación constituye el "molimen catamenial", que en la mayoría de los casos se acompaña de molestias, las cuales pueden presentar diversas graduaciones, situándose las más acentuadas en los límites de la patología. La mujer se siente físicamente indispuesta, en los últimos días que preceden a la menstruación aparecen náuseas, en ocasiones vómitos, hipersecreciones intestinales que dan lugar a diarreas, palpitaciones, accesos de calor, dolores digestivos, etc. También, la glándula tiroides aumenta de volumen y entra en hipersecreción, y puede haber accesos de migraña e incluso brotes de acné, de urticaria, de asma o herpes labial (Lamare, 1973).

Asimismo, se menciona los siguientes cambios físicos: cólicos, dolor en la parte baja de la espalda, acné, manchas faciales, piel grasosa, pelo graso, náuseas, necesidad de orinar más o a veces menos, aumento de peso temporal, manos y pies hinchados, retención de agua, senos hinchados y dolorosos, diarrea, sensación de estar más caliente, hinchazón del estómago, mal aliento, un sentido del olfato más agudo, ardor en los ojos y aparición de ojeras.

Tanto los científicos como los no profesionales saben que las mujeres experimentan cambios emocionales o de humor según la fase del ciclo menstrual en la que se encuentren es decir se sienten diferentes días antes y durante sus reglas como de humor y de comportamiento y su relación con los ciclos hormonales del ciclo menstrual.

Desde el punto de vista psíquico, el periodo de la ovulación es el más perturbador del ciclo, y viene marcado por una intensa ansiedad y una impresión de angustia y peligro. La situación facilita los caprichos, las escenas y los accesos de llanto. Una vez que se ha terminado esta etapa, la mujer regresa a la normalidad y experimenta una sensación de alivio. Tanto el cuerpo como el espíritu vuelven a mostrarse ágiles, y el deseo sexual experimenta un incremento.

Brooks, Ruble y Clark (1977), encontraron que cuando las mujeres se calificaron a sí mismas con un alto número de síntomas tal como retención de agua, dolor y sentimientos negativos era cuando estaban en la etapa premenstrual. Asimismo, el patrón de correlaciones entre las expectativas y actitudes revelaron que solo dos factores de actitud eran importantes la menstruación como algo debilitante y predecible ya que se relacionaban con más altas expectativas de experimentar cambios durante la regla. En un estudio realizado, se encontró que, durante la fase premenstrual, las mujeres reportaban experimentar síntomas extremos tales como aumento de peso, apetito y sueño. Durante la fase menstrual reportaron sentir también aumento de peso, depresión y fatiga.

Algunos de los cambios mentales que se pueden presentar durante el periodo son: sentimiento de tener más energía o por el contrario pereza, depresión, enojo, preocupación, soledad, vulnerabilidad, creatividad, confusión, cansancio, irritabilidad, debilidad, mareo y tristeza. También, las mujeres pueden sentirse más sensuales, criticadas, poco atractivas o con deseos de estar a solas. Asimismo, puede presentarse ansiedad asociada a la necesidad de consumir ciertos alimentos, tales como el chocolate, dulces, carne roja, sal o mariscos y pueden experimentarse ansias de comer compulsivamente o por el contrario pérdida del apetito.

Desde el punto de vista psicológico, la fase luteínica del ciclo menstrual se trata también de un período inestable, caracterizado por alternancias de profunda laxitud con melancolía y de hiperexcitabilidad e irritabilidad. Con frecuencia se da también, una exacerbación de la libido.

La mayor parte de las mujeres, experimenta cierto malestar de siete a diez días antes de su regla. A este malestar, que puede incluir síntomas de acné, hinchazón, cólicos, irritabilidad, hambre, sed y fatiga, se le ha dado el nombre genérico de Síndrome Premenstrual o SPM. Algunos médicos dicen que el estrógeno es un antidepresivo natural, y que al disminuir su nivel en la sangre antes de la regla, también decae el buen humor. Otros médicos dicen que las endorfinas, otras sustancias que ayudan a "sentirse bien" y existen en el cerebro, también disminuyen antes de la menstruación. Por lo tanto, ya sea por la disminución de una o de otra sustancia o de la combinación de ambas, el hecho es que las mujeres no se sienten ni igual que siempre ni mejor durante algunos días, hasta que dichas sustancias comienzan a fluir de nuevo en el cuerpo.

Teniendo en cuenta la relación que existe entre el sistema nervioso y el sistema endócrino, se deben remarcar los efectos que pueden tener diversos acontecimientos y situaciones sobre el ciclo menstrual, así como la manera de vivirlos (Iglesias, Camarasa y Centelles, 1987). Se ha visto que las situaciones de alarma de cualquier tipo, pueden interferir con el ciclo menstrual. Muchas mujeres al experimentar un suceso importante y estresante, como el salirse de sus casas, interrumpen momentáneamente su ciclo menstrual (Guyton, 1977). Si los estímulos que recibe el cerebro debido a determinadas experiencias positivas o negativas son suficientemente intensos para la mujer, pueden alterar de forma considerable el ciclo menstrual, así como otros procesos del organismo como los son el hambre y el sueño (Iglesias, Camarasa y Centelles, 1987).

De acuerdo con el libro Trastornos de la menstruación escrito por Iglesias, Camarasa y Centelles (1987), existe un estudio realizado por Englander-Golden, Whitmore y Dienstbier (1978), en el cual comprobaron que cuando las mujeres no conocen que la menstruación es el objeto de estudio, las molestias relacionadas con el ciclo menstrual son más escasas, lo que hace que se tornen interesantes e importantes las implicaciones que tienen la socialización y el refuerzo de los malestares menstruales.

Sin embargo, de acuerdo con Asso (1983), la relación entre la personalidad y el ciclo menstrual, se ve afectada tanto por los problemas inherentes al estudio de los rasgos de personalidad y sus relaciones con otras variables, como por los problemas que presenta la realización de una correcta evaluación de los diversos trastornos menstruales. Por lo tanto, en general los resultados de los diversos estudios, son inconsistentes y no permiten la obtención de conclusiones definitivas.

Los mitos y las supersticiones sobre la menstruación se han dado, y se dan, en todas las culturas por muy diferentes que éstas sean.

Las creencias y tabúes relacionados con la menstruación no se limitan por la raza, estrato socioeconómico, ni barreras educacionales. Asimismo, las principales creencias fueron que la menstruación se relaciona con el embarazo y que limpia el cuerpo de impurezas.

Para el hombre primitivo, la menstruación era un fenómeno muy difícil de entender (Dalton, 1969; citado por Iglesias, Camarasa y Centelles, 1987). El hecho de que las mujeres perdieran sangre cada mes les confundía, y, por lo tanto, le concedieron a la menstruación cualidades casi sobrenaturales, tanto positivas como negativas.

Por ejemplo, en Estados Unidos existen teorías de que las mujeres que están menstruando atraen a los osos, lo que ha llevado al gobierno estadounidense a prevenir a las mujeres que están en sus periodos en contra de ir a caminar o escalar por los bosques.

Algunos de los mitos que han existido han resultado de la búsqueda de explicaciones para el fenómeno de la menstruación. Por ejemplo, los indios de Bolivia creían que la menstruación ocurría por la mordedura de una serpiente, por lo tanto, cuando una mujer experimentaba por primera vez la menstruación, recurrían a todos los instrumentos domésticos, con el fin de encontrar y matar a la serpiente.

Otras culturas creen que el contacto sexual durante la menstruación es poco higiénico. De hecho, las parejas pueden llegar al extremo de evitar las relaciones sexuales durante la menstruación, por el miedo de una posible transmisión de SIDA u otras enfermedades de transmisión sexual. Es también posible que la mujer y el hombre puedan, instintivamente, evitar el coito durante la regla sin tener razones lógicas aparentes.

Asimismo, estos autores encontraron que las creencias y mitos concernientes a las relaciones sexuales y la menstruación varían junto con el nivel académico, ya que las mujeres más instruidas fueron significativamente menos propensas a evadir las relaciones sexuales durante la regla, mientras que las mujeres con menos educación reportaron tener más propensión a evadir las relaciones sexuales durante la menstruación, debido a los mitos alrededor de esto.

En cuanto a las supersticiones y tabúes, antes se creía que la presencia de una mujer menstruando podía causar muchas desgracias, tales como agriar vinos, destruir cosechas, oxidar el hierro, el bronce y el cobre, provocar abortos en el ganado y destruir los panales, entre otras.

Entre los habitantes de Bangladesh una niña es considerada lista para el matrimonio y para la crianza de los hijos una vez que experimenta la menarquía. Asimismo, este es el tiempo para que las niñas dejen la escuela; las reglas y las restricciones son tempranamente impuestas en ellas cuando entran por primera vez al secreto mundo de la mujer.

Las restricciones y los tabúes se dirigen al hecho de que la niña es considerada vulnerable a ser poseída por espíritus malignos. Asimismo, una vez concluido el ciclo menstrual, las niñas deben lavar sus camas, limpiar la casa y tomar un baño purificador, ya que la sangre menstrual es considerada como poseedora de poderes sobrenaturales y como algo contaminante de cualquier otra cosa que sea pura. Finalmente, algunas niñas expresaron que durante la regla no pueden comer alimentos tales como el pescado, cebolla, huevos y ajo, entre otros.

Otro de los tabúes que ha contribuido a considerar a la menstruación como algo sucio, ha sido la prohibición de que las mujeres se laven, se bañen, etc., o que por el contrario procuren una exagerada limpieza.

En algunos pueblos de Japón, no hace muchos años, se decía que, si las mujeres se lavaban la cabeza, durante la menstruación, el cabello se les volvería rojo. Todavía hoy se comenta que durante la menstruación las mujeres no pueden comer ciertos alimentos como la sandía, entre otros.

En Alemania las niñas dejan caer gotas de sangre menstrual dentro de sus tazas de café, ya que piensan que es un afrodisíaco, es decir, una poción de amor.

Asimismo, muchos de los tabúes y supersticiones sobre la menstruación están relacionados con las diferentes religiones que existen, con la magia y con la brujería. Por ejemplo, Mahoma dijo: "la menstruación es un mal; manteneros apartados de las mujeres hasta que vuelvan a ser puras".

Por otra parte, las mujeres judías deben tomar baños espirituales después de cada ciclo y algunos nativos americanos temen que las mujeres, mientras están menstruando, puedan hacer que los rezos y plegarias pierdan su poder (Eldred, 1998).

En muchas culturas se asustan de los poderes que conceden a una mujer que está menstruando. Algunas personas creen que las mujeres durante sus periodos poseen un poder incontrolable y que pueden herir a otros o a sí mismas.

En Costa Rica, las mujeres deben alimentarse solamente de hojas de plátano y beber de copas especiales mientras están menstruando; si alguien más bebe de la copa de una mujer que está menstruando se cree que esa persona puede morir (Eldred, 1998).

Otro mito que existe en torno a la menstruación, se refiere a que por lo regular se asume que las estudiantes muestran variaciones en su desempeño intelectual durante el ciclo menstrual. De hecho, son las mismas mujeres quienes reportan un desempeño pobre durante las fases premenstrual y menstrual del ciclo. Sin embargo, los estudios indican que el proceso de menstruación no tiene ningún efecto sobre el desempeño académico y que las quejas subjetivas de las mujeres se originan en los pensamientos sociales más que en los estudios objetivos. Por lo tanto, la idea errónea de que las mujeres sufren de una disminución de sus capacidades intelectuales durante su ciclo menstrual parece prevalecer en nuestra sociedad, lo cual puede influenciar en cómo las mujeres se desempeñan en tareas específicas.

Asimismo, la idea de que la sangre menstrual tiene mal olor, es producida por las normas socioculturales perpetuadas por las compañías de productos femeninos, así como por la inminente necesidad social de ocultar cualquier olor natural del cuerpo. El hecho de que algo tenga un mal olor lo convierte en indeseable o molesto, lo cual sin duda contribuye a fomentar más las ideas negativas y mitos concernientes a la menstruación.

A pesar del amplio conocimiento sobre la fisiología de la mujer y el ciclo menstrual, la actitud prevaleciente hacia la menstruación es verla como la maldición, por lo que es extremadamente negativa y una fuente de vergüenza. Aun ahora, se cree que ningún médico sería capaz de realizar un examen pélvico a una mujer que está menstruando.

Por otra parte, con respecto a los eufemismos Iglesias, Camarasa y Centelles (1987), dicen que la palabra menstruación suele escucharse únicamente dentro de círculos científicos, lo que demuestra que todavía se identifica en muchos sectores como algo de lo que no se debe hablar ya que es prohibido.

Algunos de estos eufemismos, se refieren más al aspecto del tiempo de la menstruación. Entre ellos están: "el período", "el mes" y "la cosa mensual". Otros, tienen que ver más con los aspectos negativos del ciclo, como "la maldición", "los días malos del mes", "el obstáculo" y "la cosa sucia". Finalmente, están los que denotan algunos de los trastornos que este fenómeno produce, como "indisposición", "tristeza", "mal de mujeres"; y los que tienen un significado más familiar, como "la tía", "la maría" y "la visita". Actualmente, parece ser que la palabra más usada como sinónimo de la menstruación es "la regla", aunque todavía se utilizan algunos de los eufemismos anteriormente mencionados.

Los padres por lo regular encuentran difícil el educar a sus hijas sobre aspectos sexuales tales como la menstruación. Por lo tanto, no es raro que se sientan avergonzados y poco preparados para llevar a cabo esta tarea. Ésta falta de exactitud en cuanto a la información que a las niñas se les proporciona, perpetuará los mitos y creencias que ya existen acerca de la menstruación ya que la preparación suele ser ritualista y normativa; por ejemplo, en lugar de facilitar la autoexploración, se les dice cómo deben sentirse.

Importancia de la menstruación

Un día de invierno en el que los copos de nieve caían como plumas del cielo se encontraba una reina sentada junto a una ventana cuyo marco era de ébano. Estaba cosiendo. Y como se puso a contemplar la nieve mientras cosía distraídamente, se pinchó un dedo con la aguja y tres gotas de sangre cayeron en la nieve. Y al ver tan bello el rojo sobre la nieve, pensó: "si tuviera un niño tan blanco como la nieve, tan rojo como la sangre y tan negro como la madera de este marco…" "Al poco tiempo tuvo una hijita tan blanca como la nieve, tan sonrosada como la sangre y con los cabellos tan negros como el ébano…"

Así comienza el cuento de "Blancanieves" de los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm. En él se introduce la idea subliminal de que un poco de sangre (en la menstruación y posteriormente con la rotura del himen), es necesaria para tener un niño.

Llego en fin la época de la pubertad. Una resolución inmensa se efectúa en el organismo de la joven. A sus delgadas y prolongadas formas han sucedido contornos llenos y graciosos. Su marcha incierta y lánguida, se hace firme y animada. El dulce brillo de sus ojos revela el fuego de que se halla poseída. Cambios no menos notables tienen lugar en la economía…

El pecho estrecho y reducido se agrandan y ensanchan. Los pulmones respiran con gran facilidad, el corazón más desarrollado, lanza con fuerza la sangre a los innumerables vasos del sistema circulatorio. El tejido celular aparece a su vez para formas esas admirables curvas que constituyen la belleza de la mujer.