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Los niños y los campos electromagnéticos



Actualizar la legislación sería un buen inicio...

Por casi cinco años trabaje como administrador de un Hospital y un Policlínico, y en ese tiempo fui testigo de cómo la enfermedad del cáncer no solo afecta al paciente, sino que también afecta a toda la familia. Muchos de los que conocí ya descansan en paz y son pocos los que se salvaron. En este terrible drama cotidiano de la vida, los niños son las victimas más inocentes, y en eso todos los hombres libres de buenas costumbres debemos trabajar, para que no haya más víctimas del cáncer o por lo menos que el número de casos disminuya.

Cuando los científicos de ex Unión Soviética reportaron "extrañas alteraciones en los trabajadores eléctricos expuestos habitualmente a altos niveles de campos electromagnéticos. Los trabajadores tenían un aumento de enfermedades cardíacas, alteraciones de la tensión arterial, cefaleas recurrentes, fatiga, estrés y depresión crónica"[1]. Aun cuando este reporte no era novedoso ya que "había previamente sospechas fundadas, uno de los primeros estudios epidemiológicos que indicaron riesgos para la salud fue el realizado por los Dres. Nancy Wertheimer y Ed Leeper donde referían un aumento entre dos y tres veces mayor de muertes por cáncer entre los niños que vivían cerca de líneas de alta tensión en Denver, Colorado – EE. UU"[2].

En Suecia, y avalado por el Instituto Karolinska, institución de gran prestigio internacional, se realizó una investigación exhaustiva sobre "Los Campos Magnéticos y el Cáncer en personas que viven cerca de las Líneas de Alta Tensión Suecas". Dirigido por María Feychting y Anders Ahlbom, se realizó sobre 436,503 personas que habían vivido a menos de trescientos metros de una línea de alta tensión entre 1,960 y 1,985. Según el Informe Karolinska, "los niños que vivan en casas expuestas a dosis de radiaciones electromagnéticas de 0.3 microteslas (300 nanoteslas), tienen cuatro veces más riesgo de contraer leucemia, a 0.2 microteslas (200 nanoteslas) el riesgo es tres veces superior a lo normal. En el caso de los adultos, para campos magnéticos de 200 nanoteslas el riesgo de contraer leucemia micloide aguda (LMA) y leucemia mieloide crónica (LMC) es el 170% más elevado de lo normal".

Finaliza este importante estudio recomendando "no vivir a menos de cien metros de una torre o línea de alta tensión". Suecia era el único país hasta entonces que elaboraba leyes que regulen la exposición a los campos magnéticos para evitar sufrimientos innecesarios en su población.

El Instituto Nacional Sueco para las Radiaciones, recomienda que "los nuevos tendidos eléctricos se trazan y se disponen de manera que queden lo más lejos posible de ciudades, pueblos y aldeas" para librar a muchas personas del riesgo de enfermedades que pueden llegar a ser tan graves como la leucemia. Pero el problema en la actualidad se centra en las líneas que ya están ubicadas, y que en muchos casos cruzan indiscriminadamente guarderías, colegios en los que los niños pasan muchas horas al día, viviendas, urbanizaciones y zonas de ciudades y pueblos. Es cierto que hay un elevado costo material -dinero, simplemente- al desplazar una, dos o tres torres que crucen un lugar habitado, o reubicar las subestaciones eléctricas instaladas en áreas urbanas, pero... ¿podemos en conciencia, anteponer ese costo al sufrimiento y la muerte que esas líneas y subestaciones pueden causar en nuestros conciudadanos? Esto sin duda, no es discutible, y tampoco justificable solo por el costo.

El primer gran estudio epidemiológico, realizado por Wertheimer en 1,979, halla un riesgo significativo de leucemias y de cánceres de cerebro en personas que viven cerca de líneas de alta tensión.

En noviembre de 1,986, el Dr. David Savitz, de la Universidad de Carolina del Norte, informa los resultados de un estudio que era parte del Proyecto de Líneas de Alta Tensión del Estado de Nueva York, donde confirmaban los hallazgos de Wertheimer y Leeper. Así Savitz decía que hay una incidencia mayor de cáncer y leucemia en niños asociada a exposiciones a CEM (Campos Electromagnéticos) superiores a 2.5 mG (milligaus), que equivale a decir 0.25 &µT (microtesla)[3].

John Peters y colaboradores, de la Southern California University, publico en noviembre de 1,991 en el American Journal of Epidemiology, una confirmación de esos hallazgos. La revista Public Power Weekly publicó el 28 de enero de 1992 un comentario: "el estudio más amplio llevado a cabo hasta la fecha sobre la leucemia infantil y la exposición a CEM refuerza la evidencia de que la proximidad a las líneas de alta tensión puede incrementar el riesgo de leucemia"[4].

Estas observaciones fueron confirmadas posteriormente en Suecia en 1,992, en el estudio realizado por María Feychting y Anders Ahlbom, que publicaron en 1,995, en ella comunican: "un aumento del riesgo relativo para la leucemia infantil y la leucemia en adultos de 2,7 y 1,7 veces, respectivamente, en los sujetos expuestos a CEM mayores que los medidos en el grupo control.

A través del análisis por ordenador de los registros de voltaje de 26 años atrás, junto con los casos de cáncer desde 1,960 a 1,985, investigaron la posible relación entre cáncer y CEM. Entre casos de cáncer y controles estudiaron a más de 500.000 personas. Esta metodología fue capaz de discriminar con gran exactitud el nivel medio de exposición a los CEM de todas las víctimas de cáncer. Sus resultados mostraron una clara relación dosis-respuesta entre exposición a los CEM (incluso a dosis bajas) y desarrollo de cáncer, especialmente leucemia mieloide aguda y leucemia mieloide crónica" [5]

Así mismo concluyen: "los niños sometidos a un campo de 2 mG (0.2 &µT) tienen un riesgo dos veces mayor de padecer leucemia; los niños sometidos a un campo de 5 mG (0.5 &µT) corren un riesgo 5,1 veces mayor que los demás. Todos los demás estudios citados en el informe del INSERM (Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica), en las páginas 39 y 40, confirman el riesgo de leucemia encontrándose un umbral de aparición de riesgo a partir de una exposición a 2 - 3 mG (0.2 – 0.3 &µT) por hora (de media) en la mayor parte del tiempo, un riesgo significativo estadísticamente".

[María Feychting, científica del Instituto Karolinska de Estocolmo estudió a 127,000 niños que vivieron durante 25 años en la proximidad de líneas de AT (Alta Tensión) encontrando que el riesgo de leucemia se multiplicaba por dos].

En estudios analizados antes de 1,992, el INSERM halló un aumento de riesgo en el caso de leucemia, tumores de cerebro y cáncer de mama. El INSERM llegó a la conclusión de que la actividad de los CEM (Campo Electromagnético) es promotora del proceso cancerígeno, pero, una vez más, esta institución decidió que necesitaba más estudios para llegar a la misma resolución. Posteriores estudios [6]han vuelto a llegar a la conclusión de que existe una relación obvia entre exposición a CEM y leucemia, y esto es así desde una exposición de 2 - 3 mG (0.2 – 0.3 &µT) por hora en promedio. La asociación entre CEM y cáncer de mama y tumor cerebral ha sido una vez más evidenciada, en los hogares de los asalariados de EDF, donde el campo electromagnético es para tenerlo en cuenta, el riesgo de cáncer de cerebro es tres veces mayor que lo normal (American Journal of Epidemiology (1,996: 144: 1107 - 21).

Christine Gorman en la revista Time del 26 de octubre de 1,992 afirmaba: "uno de los resultados más elocuentes era que el riesgo de cáncer crecía conforme a la potencia del campo electromagnético". La redactora refería que "los niños con exposiciones constantes a campos muy débiles (menores de 1 mG) tenían un menor índice de cáncer. Los expuestos a campos de 2 mG tenían un incremento de riesgo de leucemia multiplicado por tres y en los expuestos a 3 mG se multiplicaba por cuatro". Gorman manifestaba que "esa clara progresión hacía muy difícil rebatir que factores distintos a la exposición a CEM (Cargas Electromagnéticas) fueran los responsables del aumento de los casos de leucemia".

Un estudio danés de 1,992 realizado por el Dr. Jorgen H. Olsen encontró un aumento de riesgo de leucemia infantil, linfomas y tumores cerebrales cinco veces mayor en niños que vivían cerca de líneas de alta tensión expuestos a CEM de 4 mG (0.4 &µT).

El Parlamento Europeo demanda, en su Resolución del 5 de mayo de 1,994, la instauración de corredores de líneas en el interior de las cuales toda actividad permanente o la posibilidad de ser habitadas serán excluidas, así como la puesta a punto de un sistema de expropiación y de indemnización para la población cercana. Luxemburgo e Italia han prohibido construir bajo las líneas de cableado eléctrico.

En Italia, el director de la red de distribución eléctrica y dos de sus equipos dirigentes se sometieron a un juicio por "homicidio involuntario y falsificación de documentos" tras un número elevado de casos de leucemias declarados entre los niños de las escuelas próximas a las líneas de alta tensión.

La revista Journal of Occupational and Environmental Medicine, publico en febrero de 1,998 que hay un aumento de riesgo de contraer leucemia entre los niños que vivían cerca de líneas de alta tensión en el área metropolitana de Taipei, Taiwan. El estudio recogió los datos del registro nacional de tumores de Taiwan entre los años 1,987 y 1,992. Los niños que vivían a menos de 100 metros de una línea de alta tensión tenían una tasa de leucemias 2.7 veces mayor que la general de los niños de Taiwan. El riesgo para cáncer era 2.4 veces mayor que para otros niños de la misma zona no expuestos al campo electromagnético.

Los niños no son los únicos que corren riesgo. La revista Microwave News en su número de marzo/abril 1,990 afirmaba: "hay hasta el momento al menos 12 estudios que apuntan a un mayor riesgo de tumores cerebrales como consecuencia de la exposición a CEM". El investigador Samuel Milham Jr. concluía: "Hay demasiados estudios positivos como para eludir la conexión de los CEM con los tumores cerebrales" [7]

Microwave News afirmaba en su número de julio/agosto 1,990 que epidemiólogos del Fred Hutchinson Cancer Research Center de Seattle, Estado de Washington, habían descubierto nuevas evidencias de la asociación entre exposiciones ocupacionales a CEM y el desarrollo de cáncer de mama en varones. El estudio apoya los hallazgos preliminares de otro estudio de la Johns Hopkins University, que mostraba un mayor riesgo en varones de cáncer de mama entre los telefonistas jóvenes de Nueva York.

Paul Demers, del equipo investigador del Dr. David Thomas en el Fred Hutchinson Cancer Research Center, ha encontrado que los telefonistas, electricistas y mantenedores de líneas de alta tensión tienen hasta seis veces más riesgo de padecer cáncer de mama que lo que cabría esperar (aumento estadísticamente significativo). En los trabajadores de radio y comunicaciones el riesgo casi se triplicaba. En conjunto, había el doble de riesgo de cáncer entre los trabajadores expuestos a CEM.

La Universidad de Carolina del Norte publico el estudio realizado por Dana Loomis, el 15 de junio de 1,994 en el Journal of the National Cancer Institute, quien encontró que las mujeres relacionadas con trabajos eléctricos tenían un 38% más de probabilidades de morir por cáncer de mama que otras trabajadoras. El estudio encontró que la tasa de mortalidad por cáncer de mama era más del doble entre las instaladoras de teléfonos, técnicas de reparaciones y mantenedoras de línea cuando se comparaban con otro tipo de trabajadoras no relacionadas con ocupaciones eléctricas. Los resultados apoyan a los de cuatro estudios previos que encontraron tasas elevadas de cáncer de mama entre los hombres vinculados a trabajos en contacto con la electricidad. 

El estudio, dirigido por la Dra. Tora Tynes del Registro de Cáncer de Noruega, encontró en una muestra de 2,000 mujeres operadoras de radio naval nacidas entre 1,934 y 1,969, que el riesgo de desarrollar cáncer de mama era casi el doble que el de otras mujeres noruegas.

Un tercer estudio epidemiológico relaciona los CEM al cáncer de mama. El estudio fue publicado en el número de septiembre de 1,996 de la revista Epidemiology y fue llevado a cabo por la Dra. Patricia Coogan y colaboradores, en la Escuela de Salud Pública de la Boston University, y ellos encontraron un 43% de incremento de cáncer de mama entre las mujeres con alto potencial ocupacional de exposición a CEM, especialmente entre las que trabajaban con grandes ordenadores.

Cindy Sage, en una comunicación al Primer Congreso Mundial sobre Cáncer de Mama, destacó la evidencia recogida en unos 100 estudios epidemiológicos que muestran una asociación entre la exposición ocupacional y residencial a CEM y varios tipos de cáncer, y que existen datos de al menos media docena de estudios que muestran una asociación entre la exposición a CEM y el cáncer de mama.

Los factores de riesgo medioambiental, incluidos los CEM, fueron discutidos en una conferencia celebrada en Kingston – Ontario – Canadá, en julio de 1,997. Una de las recomendaciones de la conferencia era que la ausencia de evidencias científicas concluyentes no eran óbice para establecer medidas generales de evitación prudente en relación con la exposición a CEM.

Otro estudio, patrocinado por Hydro-Quebec, Ontario Hydro y Electricité de France, fue publicado en marzo de 1,994. En él se halló un vínculo entre los campos magnéticos generados por corrientes eléctricas y la leucemia que padecían algunos trabajadores. Estos hallazgos confirman los resultados de un estudio realizado en 1,991 por Geneviève Matanoski que observó entre los telefonistas de AT&T con exposiciones elevadas a CEM una tasa de leucemia 2.5 veces mayor que la misma tasa entre empleados con bajas exposiciones.

El estudio de la Escuela de Salud Pública de Carolina del Norte, dirigido por los Doctores David Savitz y Dana P. Loomis, publicado en enero de 1,995 en el American Journal of Epidemiology, encontró que los trabajadores expuestos a CEM potentes tenían más de 2 veces y media de probabilidades de morir por un tumor cerebral que los trabajadores menos expuestos. Los investigadores también observaron una fuerte relación exposición-respuesta para los tumores cerebrales.

En 1,996 investigadores de la Universidad de Toronto que realizaron estudio entre trabajadores de centrales hidroeléctricas, sugiere que la exposición a campos eléctricos puede ser cancerígena. Los estudios previos estaban enfocados hacia los campos magnéticos. El investigador principal es el Dr. Anthony Miller, catedrático de Medicina Preventiva y Bioestadística de la Universidad de Toronto. En este estudio se incluyeron 30,000 empleados de centrales hidroeléctricas entre trabajadores activos y jubilados.

Miller y colaboradores, encontraron un aumento de riesgo de leucemia asociado con la elevada exposición a campos eléctricos y magnéticos. El riesgo de leucemia en los más altos niveles de exposición a campos eléctricos era 4 veces superior al del nivel más bajo; y en ciertos subgrupos de trabajadores que tenían las máximas exposiciones a CEM, estos investigadores refieren tasas de leucemia 11 veces superiores a las encontradas en la población trabajadora normal.

En el libro The Great Power-Line Cover-Up, publicado en 1,993, Paul Brodeur cita una revisión de 51 estudios epidemiológicos sobre la exposición a CEM y riesgo de cáncer publicado en el libro del Departamento de Servicios de Salud de California. En esta revisión, 28 estudios (55%) encontraban un riesgo estadísticamente significativo, 15 estudios (29%) hallaban un riesgo elevado pero no estadísticamente significativo y 8 estudios (16%) no observaban asociación alguna.

Paul Brodeur afirma: "teniendo en cuenta la consistencia de los resultados de la mayoría de los estudios sobre cáncer infantil y de los más de dos docenas de estudios ocupacionales, el peso de la evidencia claramente muestra que las personas expuestas a CEM, tanto en casa como en el trabajo, están sometidas a un aumento del riesgo de padecer leucemia y tumores cerebrales. Hay estudios recientes que señalan un aumento de cáncer de mama entre los varones expuestos a CEM durante su trabajo, estudios particularmente alarmantes si se demuestra que el cáncer de mama y otros cánceres del aparato reproductor femenino también se asocian con la exposición a CEM. En ese caso, las naciones se van a encontrar con un grave problema de salud pública. No hacer nada al respecto es inaceptable".

En 1,994 se publicaron tres nuevos estudios. Uno de ellos indicaba una relación entre la exposición ocupacional a CEM y la Enfermedad de Alzheimer (Dr. Eugene Sobel de la Facultad de Medicina de la Southern California University), indicaba una correlación significativa con el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (Coghill Research Labs, Londres) y un tercero relacionaba la exposición a CEM con la Esclerosis Lateral Amiotrófica.

Investigadores neozelandeses también encontraron una relación entre las líneas de alta tensión como desencadenantes de asma y depresión en adultos, y lo publicaron el 12 de mayo de 1,997 en el New Zealand Herald, indicando que los que viven a menos de 20 metros de cables de alta tensión tienen 3 veces más posibilidades de padecer asma y 2 veces más de sufrir depresión que la población no expuesta. El estudio también indica que estos sujetos tienen mayores posibilidades de tener enfermedades relacionadas con el sistema inmunitario como alergia, dermatitis de contacto e incluso diabetes. El trabajo se titula Chronic Health Problems in Adults Living Near High-Voltage Transmission Lines: Evidence for a Dose-Response Relationship with Magnetic Field Exposure y se llevó a cabo por los Departamentos de Psicología y Medicina Molecular de la Universidad de Auckland y el Grupo de Investigación del Asma de la Wellington Medical School.

Los estudios de laboratorio también han mostrado efectos sobre la salud derivados de los CEM. Cass Peterson, redactor del Washington Post afirma: "numerosos estudios en animales han demostrado alteraciones neurológicas y de la reproducción derivadas de los CEM. Los embriones de pollo muestran una tasa mayor de malformaciones cuando se exponen a CEM, los ratones sufren un mayor porcentaje de abortos y fetos malformados cuando se exponen a frecuencias moderadamente elevadas, similares a las que emiten los monitores de video de los ordenadores". Peterson también afirma: "en distintos experimentos, los científicos del Centro para el Tratamiento e Investigación del Cáncer en San Antonio descubrieron que células malignas humanas expuestas a campos de 60 Hz (la frecuencia de una línea de alta tensión) crecían hasta 24 veces más rápido que las no expuestas, mostrando además un aumento de la resistencia a la destrucción por las células del sistema inmunitario".

También se están llevando a cabo investigaciones sobre cómo se liga la exposición a CEM y el desarrollo del cáncer. Por ejemplo, el Dr. Russell Reiter cree que un buen número de cánceres pueden ser causados por CEM. En un trabajo presentado en noviembre de 1,993 en la reunión del Departamento de Energía de los Estados Unidos, explicaba que la disminución de la secreción de melatonina inducida por los CEM podría dar lugar a un aumento de la incidencia de cáncer en cualquier tejido. Este efecto podría aclarar uno de los misterios de la relación cáncer/CEM. El informe del Consejo Nacional sobre Protección contra la Radiación de Estados Unidos apoya esta teoría.

La hipótesis de la melatonina se vio reforzada cuando la revista Cancer Research sacó en portada al investigador Richard Stevens en su número de julio de 1,996 junto con un diagrama que explicaba la hipótesis de la relación melatonina/CEM/cáncer. Los resultados de un importante estudio epidemiológico que investiga esta teoría, dirigido por los Dres. Stevens y Scott Davis del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson, están a punto de ser publicados. Existe un buen número de estudios en relación con los CEM y su influencia en la secreción de melatonina que están recogidos en Electromagnetics Forum, cuyo editor es Don Maisch. En ellos se pone de manifiesto la relación entre el cáncer de mama y la exposición a CEM con la supresión de la secreción nocturna de melatonina como telón de fondo.

Un estudio británico sugiere otra causa. El trabajo dirigido por Denis Henshaw y colaboradores, en la Universidad de Bristol y publicado el 14 de febrero de 1,996 en el International Journal of Radiation Biology encontró que las líneas de alta tensión atraen partículas procedentes del gas radón, un conocido carcinógeno. Encontraron evidencias de que alrededor de las líneas de alta tensión podían estar presentes concentraciones peligrosas de radón. Los CEM emanados de las líneas podrían, por tanto, concentrar un cocktail de carcinógenos potenciales.

La estrategia de la Industria y de parte de la Administración de las empresas eléctricas, es argumentar que no se puede probar que exista un riesgo sobre la salud derivado de la exposición a CEM hasta que no se conozca exactamente el mecanismo de cómo los CEM producen cáncer, leucemia y otras enfermedades.

Lo que la Industria y la Administración no citan es que treinta años después de haber probado la Epidemiología que el amianto es un potente agente cancerígeno, los científicos todavía no saben el mecanismo a través del cual la inhalación de fibra de amianto produce cáncer de pulmón. Tampoco saben cómo el humo del tabaco reacciona en el tejido pulmonar para producir cáncer o cómo el pesticida DDT actúa en el tejido mamario para dar lugar al cáncer de mama. Si las autoridades sanitarias hubieran tenido que esperar hasta tener un conocimiento completo de los mecanismos carcinogéneticos de estos agentes, no habría ninguna legislación sobre la exposición a estas sustancias, no existirían las advertencias sobre los peligros del tabaco y se seguiría utilizando el DDT como pesticida.

En Estados Unidos, los Tribunales de Justicia se han pronunciado sobre los efectos en la salud de las personas.

A finales de 1,985 el Tribunal de Texas ordenó el desvío de una línea de alta tensión que pasaba a 70 metros de una escuela. En junio de 1,989 un juez de Florida hizo cerrar una escuela en Boca Ratón por tener el patio sobrevolado por una línea de alta tensión y entender que eso constituía un peligro para los niños. Se han dado casos similares en Santa Bárbara - California (1,990), Connecticut (1,990), New Jersey (1,990), Illinois (1,991), Fresno - California (1,993), British Columbia - Vancouver (1,994), Nebraska (1,996), Nueva Zelanda (1,996).

El reconocimiento oficial de los peligros para la salud de la radiación electromagnética va produciéndose lentamente. La Oficina de Evaluación Tecnológica del Congreso de los Estados Unidos emitió un Informe en junio de 1,989 que decía: "los campos eléctricos y magnéticos producidos por los sistemas de energía eléctrica pueden conllevar peligros para la salud". El Informe también afirma: "existe un importante acúmulo de evidencias en favor de que, bajo determinadas circunstancias, incluso campos electromagnéticos de baja frecuencia y relativamente débiles pueden causar alteraciones biológicas, y si bien las implicaciones no están todavía claras, sí existen razones legítimas para preocuparse".

Entre las propuestas del Informe se halla la de "evitación prudente": intentar conducir las nuevas líneas de alta tensión por lugares donde no haya personas, ensanchar los pasillos de las líneas de transporte de energía eléctrica, diseñar nuevos sistemas de distribución de energía, incluyendo nuevos métodos de enterramiento, que reduzcan los CEM, y rediseñar los electrodomésticos para minimizar o eliminar los CEM.

El posterior reconocimiento oficial vino del borrador de informe de la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos (E.P.A.) que, de acuerdo a lo publicado en el New York Times el 23 de mayo de 1,990, dice que hay un posible vínculo entre el cáncer y los campos electromagnéticos generados por las líneas de alta tensión. En particular, la encuesta de la Agencia en la que los estudios existentes acerca de los efectos sobre la salud muestran que los niños expuestos a este tipo de radiación tienen un riesgo mayor de lo normal de desarrollar leucemia.

Del borrador del informe de la E.P.A se desprendía la recomendación de que los denominados campos electromagnéticos de baja frecuencia fueran clasificados como "probables agentes cancerígenos para el hombre" de la misma forma que otros tóxicos químicos como el PCB, el formaldehido y la dioxina. Sin embargo, esta recomendación se suprimió del borrador final tras la revisión de la Oficina de Políticas de Desarrollo de la Casa Blanca. En opinión de Paul Brodeur, redactor de New Yorker, "eso ha sido un caso claro de manipulación y politización por la Casa Blanca de uno de los principales problemas de salud".

Martin Halper, director de la E.P.A, declaró a la revista Fortune en diciembre de 1,990: "en todos mis años de investigación sobre las sustancias químicas nunca había visto tal cúmulo de estudios epidemiológicos que nos dieran tantas evidencias como lo que observamos con los CEM. De forma clara se puede afirmar que ahí hay algo".

El reconocimiento oficial vino en junio de 1,994 cuando el Departamento de Trabajo e Industria del Estado de Washington falló una demanda a favor de un antiguo fundidor de la Kaiser Aluminum and Chemical Corporation que recibió una indemnización laboral por el cáncer que padecía, causado, según la demanda, por la exposición a CEM durante su trabajo. Esta es la primera sentencia de un cuerpo gubernamental de los Estados Unidos que reconoce la existencia de una relación entre la exposición a CEM y el cáncer. La demanda señalaba que 8 trabajadores de los 90 que trabajaron en la fundición de Kaiser habían muerto de linfomas o leucemias. La fundición de aluminio necesita normalmente una gran cantidad de energía eléctrica y consecuentemente los trabajadores están expuestos a altos niveles de CEM durante el proceso de fabricación.

El Dr. Samuel Milham estudió la planta de aluminio durante los años 80 y encontró "demasiados casos" de leucemia y linfoma no-Hodgkin entre los trabajadores. La alta incidencia de cáncer en los trabajadores de Kaiser coincide con hallazgos similares de otras plantas de aluminio.

El último reconocimiento oficial de los riesgos para la salud se encuentra en un informe del Consejo Nacional sobre Protección de la Radiación de los Estados Unidos, patrocinado por la Agencia de Protección Medioambiental y escrito por 11 importantes expertos americanos en CEM. Bob Edwards, en el número de octubre de 1,995 de la revista New Scientist, escribe que el Informe recomienda un límite de seguridad de 2 mG (0.2 microteslas).

El informe recomienda que en el futuro se adopte un límite de seguridad de 0.2 microteslas. Esta cifra corresponde a un campo electromagnético muy débil y los CEM son mucho mayores alrededor de las líneas de alta tensión y cerca de las subestaciones eléctricas. Las guarderías, escuelas y casas de nueva construcción no se podrán construir donde los CEM sobrepasen este límite y las líneas de alta tensión deben retirarse de las áreas residenciales. Las oficinas se deben adaptar para proteger a los trabajadores de la exposición derivada de ordenadores, fotocopiadoras e impresoras, que debe estar por debajo de 0.2 &µT.

En Italia se ha propuesto también una directiva similar que data del año 1,995. La directiva emana del Laboratorio de Física del Instituto Nacional de la Salud y propone reducciones a 1 y 5 mG (0.1 y 0.5 &µT), para la exposición residencial y ocupacional, respectivamente.

La directiva italiana dice en uno de sus párrafos "Se ha propuesto en Italia una nueva legislación, tanto a nivel nacional como regional, al objeto de prevenir los posibles efectos a largo plazo de los CEM sobre la salud, especialmente los derivados de las líneas de alta tensión. Basándose en las indicaciones de la literatura epidemiológica, los valores propuestos requieren una reducción de los límites de exposición a cifras que son tres órdenes de magnitud inferiores a las recomendadas por la IRPA/INIRC".

La Organización Mundial de la Salud (OMS) inicio a principios de 1,996 un estudio, con un presupuesto de 3,33 millones de dólares para investigar los efectos de la exposición ambiental y ocupacional a los campos eléctricos y magnéticos. El estudio fue supervisado por un comité interno. Así esta institución publicó en su memoria 205 de noviembre de 1,998: "En junio de 1,998, el Instituto Nacional de Ciencias de Salud y Medio Ambiente de EE.UU. (NIEHS por sus siglas en inglés) reunió a un grupo de expertos internacionales multidisciplinares que concluyeron, fundando sus conclusiones en los criterios establecidos por el Centro Internacional de Investigación y Cáncer de Lyon (CIRC por sus siglas en francés), que "los campos de baja frecuencia deberían ser considerados como posiblemente cancerígenos para el hombre"". Esto corresponde a la clase 2B de categorías de sustancias consideradas cancerígenas, entre las cuales se encuentran, también, el plomo y la gasolina.

En el 2,005 el Grupo de Investigación sobre el Cáncer Infantil de la Universidad de Oxford, estudio 29,081 casos de niños con cáncer (9,700 con leucemia) y señaló un aumento significativo del riego de cáncer en relación a la distancia de líneas eléctricas.

BioInitiative Report 2,007, en un estudio realizado por 14 expertos y revisado por otros 12, dice que "está claro que los estándares públicos de seguridad que limitan los niveles de radiación en casi todos los países del mundo, deben ser miles de veces más bajos"[8] y recomiendan que el límite este en 0.1 &µT (microteslas), y que "hay pocas dudas que la exposición a los campos electromagnéticos causan leucemia infantil"[9]. Por otra parte también dice: "la leucemia en adultos también está vinculada a la exposición a CEM, y la exposición durante la infancia aumenta los riesgos de tener esta dolencia en la vida adulta". En las conclusiones dicen: "No podemos permitirnos una actitud de "aquí no pasa nada". Es hora de que la planificación de los nuevos tendidos eléctricos y nuevos hogares, escuelas, y otros espacios habitables incorporen en forma rutinaria una garantía de bajos niveles de radiación". Por esta razón varios países de la Unión Europea redujeron sus niveles de tolerancia, así tenemos a Italia (0.2 &µT), Suiza (0.1 &µT), Rusia (0.5 KV/m); en los EE. UU., el Estado de New Jersey (3 KV/m), Estado de Montana (1 KV/m). Los especialistas plantean la necesidad de plantear el principio de precaución, ante la duda.

El Informe Karolinska desde 1,992 había recomendado no vivir a menos de 100 m, pero posteriormente se ha planteado que sea por lo menos 1 metro por cada 1,000 voltios (1 kV). En Alemania imponen que las líneas eléctricas sean subterráneas en todos los trazados que estén a menos de 200 m de viviendas unifamiliares y a 400 m de todas las zonas urbanas o protegidas.

Un nuevo informe del Grupo de Trabajo BioInitiative 2,012, dice que ha crecido sustancialmente la evidencia de riesgos para la salud debido a los campos electromagnéticos y las tecnologías inalámbricas desde su informe de 2,007, siendo el mayor riesgo en usuarios de teléfonos móviles las personas en espera de hijos y la infancia.

"Científicos y expertos de la salud y de lo ambiental han expresado su gran preocupación por el despliegue de las tecnologías que exponen a miles de millones de personas en todo el mundo a nuevas fuentes de EMF, lo que puede suponer un riesgo generalizado para la salud pública", dijo Cindy Sage, autor principal de BioInitiative 2,007 y 2,012.

El Grupo de trabajo BioInitiative 2,012, panel de científicos y expertos independientes de reconocimiento internacional, revisaron más de 4,000 estudios científicos relacionados con los campos electromagnéticos y la salud. Su revisión de los estudios científicos conocidos en los últimos años determina que los campos electromagnéticos de radiofrecuencia deberían clasificarse ya en el grupo 1 de carcinogenicidad de la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer de la OMS, es decir como carcinógeno para los humanos.

"La leucemia infantil es la neoplasia maligna infantil más frecuente que alcanza su máximo en el grupo de 2 a 5 años. Este pico parece haberse desarrollado recientemente en el primer cuarto del siglo XX y puede deberse a la electrificación. Esta suposición es apoyada por la ausencia de este pico o por ser mucho menos pronunciada en los países en desarrollo.

Una visión general de las pruebas existentes de los estudios epidemiológicos indica que hay un aumento continuo del riesgo con niveles crecientes de exposición al campo magnético promedio. Las estimaciones de riesgo alcanzan significación estadística en niveles de 3 a 4 mG"[10] (0.3 a 0.4 &µT).

Así mismo recomienda acciones: "Se deben establecer nuevos límites de seguridad - Las agencias de salud deben actuar ahora. Los límites de seguridad pública existentes (límites de seguridad pública FCC e ICNIRP) no protegen suficientemente a la salud pública contra la exposición crónica a exposiciones de muy baja intensidad. Si no se hacen correcciones a mitad de curso a los límites de seguridad existentes y anticuados, este retraso ampliará los impactos de salud pública con aplicaciones aún más de tecnologías inalámbricas que exponen a poblaciones aún más grandes en todo el mundo en la vida diaria"[11].

Las empresas que venden energía eléctrica son muy aficionadas a "generar la duda sobre la ciencia actual", apoyándose en estudios de dudosa validez científica, pero muy pontificadas por medios de prensa venales, que hacen coro a estas empresas monopólicas, quienes proponen de continuo: "Necesitamos más estudios"; Sin embargo, qué más pruebas necesitamos, ¿Las que mienten por dinero? O ¿Los que dicen la verdad sobre el peligro real de las Cargas electromagnéticas?

Víctor Cruz, del 2,002 al 2,008 hizo medición en más de 1,400 puntos por encargo de OSINERMIN-PERU (Organismo Supervisor de la Inversión en Energía), y los resultados de ella público en la Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública en el 2,009; en ella dice: "De acuerdo con los pocos valores medidos para exposición residencial en el Perú, se puede extrapolar que se cumple con los limites ICNIRP. Por otro lado, tomando en cuenta la medición poblacional y dado que los campos magnéticos generalmente no sufren mayor atenuación cuando entran al interior de una vivienda y asumiendo que el valor medido de la exposición debido a las líneas es relativamente constante en el tiempo, es posible que los niños expuestos a valores promedio de campo magnético mayores a 0,4 µT sean más que el promedio recomendado por OMS que es de 0,5 a 7 % [12]En concordancia a las mediciones realizadas, en el Perú para las líneas de 220 kV los campos magnéticos mayores a 0,4 µT pueden encontrarse a distancias entre 80 a 120 m del centro de la línea, y para líneas de 60 kV a distancias entre 15 a 20 m"[13].

Esto quiere decir que hay niños expuestos a valores promedios mayores a 0.4 &µT recomendados por la OMS, así como hay campos magnéticos mayores de 0.4 &µT en distancias de 80 – 120 m del centro de línea en cables de conducción de 220 kV y a 15 – 20 m para líneas de 60 kV. En otras palabras: en el Perú impunemente se expone a riesgo de cáncer, a los niños que reciben campos magnéticos superiores a 0.4 &µT, especialmente en área urbana, por donde pasan los cables de las líneas de transmisión que transportan la energía eléctrica, y a los niños que viven cerca de las subestaciones que las transforman para su distribución.

En diciembre del 2,009 el Instituto Nacional de Investigación y Capacitación de Telecomunicaciones de la Universidad Nacional de Ingeniería (INICTEL – UNI), publico un Suplemento con la Editora Perú del Diario Oficial "El Peruano", "Radiaciones No Ionizantes y la Salud", donde en la página 5, "Para tener en cuenta…" nos dice: "Los valores de la evaluación de la exposición poblacional realizados en Perú son tales que sólo en el caso de viviendas edificadas debajo de las líneas de Alta Tensión dentro de la faja de servidumbre se podrían superar los límites de exposición ICNIRP poblacionales". Lo que quiere decir que son miles de ciudadanos y niños que están expuestos a las Cargas Electromagnéticas superiores a los límites que recomienda el ICNIRP, que el Gobierno del Perú emplea para establecer los límites permisibles, que ha decir verdad son muy elevados, y estos parámetros solo favorecen a las empresas eléctricas, pero en el colmo, "ni eso se cumple".

Víctor Cruz Ornetta y Alicia Varela Hernández en ELECTRONICA-UNMSM N° 25, de diciembre de 2,010, publican el "Diagnostico Nacional Peruano de las Radiaciones No Ionizantes de Redes de Energía Eléctrica 2008", en ella dicen: "Por otro lado, como probable efecto de la exposición crónica para campos magnéticos mayores a 0.4 &µT, se tiene el incremento de la incidencia de leucemia en niños, para el cual los estándares actuales no prevén protección, puesto que no es un efecto establecido, por lo tanto, en todo caso, es conveniente aplicar políticas de precaución". También manifiestan que: "Los valores de la evaluación de la exposición poblacional realizados en Perú son tal que solo en el caso de viviendas edificadas debajo de las líneas de servidumbre se podrían superar los límites de exposición ICNIRP poblacionales".

Como se puede percibir los estándares que se aplican en el Perú desde el 2,005, que son los del ICNIRP, son violatorios a los derechos de las personas, que viven debajo de las líneas de conducción y de servidumbre, así como en las periferias de las subestaciones eléctricas que están instaladas dentro de la ciudad de Lima y los distritos de Lima Metropolitana (Provincia de Lima 43 distritos y Provincia Constitucional del Callao 7 distritos), así como en el resto del país.

Se debe señalar, que desde el punto de vista de la salud pública, los estudios mencionados no solo deben entenderse como serias advertencias de los potenciales efectos adversos de los campos electromagnéticos emanados tanto de las líneas de alta tensión, subestaciones eléctricas, como de los aparatos eléctricos, sino que los gobiernos deben hacer caso, y en el caso del Perú, cumpliendo la Constitución Política del Estado, Art. 1, 2 y 7, se debe derogar el D.S. 010-2005-PCM y aprobar otra que haga realidad el principio de "evitación prudente" o "precaución", ya que se trata de la vida de personas.

El Principio de Precaución es aquel según el cual la ausencia de certidumbres no debe retardar la adopción de medidas dirigidas a prevenir un riesgo de estragos graves e irreversibles. Pero en nuestro país donde la legislación es laxa, esto simplemente no ocurre, así el Perú, no ha hecho nada para modificar estándares del siglo pasado, que considera 5.0 &µT como el límite del Estándar de Calidad Ambiental (ECA), basados en el Protocolo de Medición de Campos Electromagnéticos (Línea de Alta Tensión Eléctrica) recomendado en el "ICNIRP GUIDELINES FOR LIMITING EXPOSURE TO TIME-VARYING ELECTRIC, MAGNETIC AND ELECTROMAGNETIC FIELDS (UP TO 300 GHZ) PUBLISHED IN: HEALTH PHYSICS 74 (4):494-522; 1,998, que son estándares del siglo XX y el mundo está viviendo casi dos decenios el Siglo XXI. Los estándares aprobados con el D.S. N° 010-2005-PCM, son obsoletos y desde su aprobación ya transcurrieron 12 años, y evidentemente desde entonces las investigaciones científicas, con mayores elementos puede afirmar que radiaciones electromagnéticas de 0.3 y 0.4 &µT son alarmantes porque duplican el riego de leucemia en niños.