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Nos destruimos por ser consumidores - Discurso de Motivación Reflexiva



Nos Estamos Destruyendo por Ser Consumidores - Monografias.com

Nos Estamos Destruyendo por Ser Consumidores
Discurso de Motivación Reflexiva N° 06

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Apreciados amigos y amigas:

Ayer como todos los días, en el barrio donde vivo, una vez más observo con asombro la cantidad de basura arrumada en la esquina de la cuadra. Este hecho me ha motivado a escribir este discurso y compartirla con ustedes.

Cierto, los residuos del consumismo están por todas partes, aumentan por toneladas y diariamente, por tanto es un tema de actualidad y tiene que ver con futuro de la humanidad en el planeta Tierra, y sus causas están en la forma de vida que la ideología neoliberal impone en el planeta, y que desde los años ochenta del siglo XX tiene una expansión global agresiva y totalitaria. Han transcurrido más de 35 años de la vigencia de este modelo, y ya se conocen los primeros estragos.

Ello quiere decir que el modelo vigente presenta limitaciones, carencias y debilidades, por tanto no es el sistema idealizado que lleva al bienestar, al contrario acentúa las brechas sociales como la pobreza, la marginación y la violencia, además va generado una cultura adictiva de autodestrucción y embrutecimiento del ser humano.

El industrialismo consumista, que domina el mundo, conduce a la humanidad a un modo de vida y convivencia artificial con el predominio de las máquinas y las sustancias químicas, acompañado de una estrategia de manipulación masiva del conocimiento y la información, y con altos grados de secretismo para preservar los intereses económicos de los 50 súper poderosos del planeta.

La fabricación de medios artificiales no tiene límites, porque hay una cadena de industrias que no paran en su funcionamiento y están en constante innovación. La infraestructura industrial existente es poderosa y va unida a planes universales de producción de bienes con obsolescencia, que es impuesta en la población mediante millonarias campañas publicitarias coercitivas que obligan a comprar y consumir. Es así cómo se mueve y consolida un consumismo voraz, adictivo, perverso y enfermizo.

Desde la década de los ochenta del siglo pasado, se ha acelerado el dominio del mercado y el dinero, y hoy, todo ser humano que nace ya llega con los genes modelados a la dependencia consumista y con hambre de dinero. En los hogares hay una competencia por la adquisición de bienes materiales, y ello cierra toda posibilidad de adquirir o incrementar otros bienes como los inmateriales, de modo que tener más cosas es signo de prosperidad, pero tal prosperidad es falsa, porque encubre lo artificial y superficial, y desplaza cualquier atisbo de bienestar natural e intelectual.

En los mejores laboratorios del planeta estudian diariamente las estrategias para crear necesidades artificiales y aumentar el flujo de las demandas y las ofertas, creando así un juego perverso para atrapar y someter a más personas, que como mansos corderitos o ingenuos bebes caerán ante sus acechos, y donde no importan las necesidades naturales, mucho menos los valores de la honestidad, la simplicidad ni la austeridad.

La analista norteamericana Annie Leonard en sus conferencias denominadas la "Historia de las Cosas" indica que los laboratorios asociadas a las grandes industrias producen más de 100 mil sustancias químicas, que son súper tóxicos, y la mayoría de ellos llegan al organismo humano y al medio ambiente donde se acumulan para luego derivar en elementos dañinos para la salud personal pues sus consecuencias serán funestas.

El neoliberalismo tiene una cara oculta que la mayoría de humanos desconoce, porque se guarda en secreto y es preservado por los servicios de inteligencia, sin embargo, la misma realidad es la que pone al descubierto los efectos negativos de la ingente producción química industrial. La gente que vive en pequeñas y grandes ciudades ya padecen enfermedades causadas por los efectos de la adicción consumista, por ejemplo de medicamentos y alimentos transgénicos.

La unión entre dinero y consumo, se ha convertido en una alianza infalible y obligatoria para todo ser humano, y ello facilita el dominio totalitario y destructivo del individualismo competitivo y el materialismo economicista que están decididos a pervivir en el tiempo, mientras no exista otra alternativa de vida y coexistencia superior. Ahora nada es posible sin el dinero, la economía, los negocios y las inversiones de capitales que de hecho son los reyes supremos que marcan el destino de hombres y mujeres. Por eso se dice: sin dinero y sin cosas no se puede existir, o con el dinero hago lo que quiero.

"Generación tras generación, estamos sometidos al poder del dinero y la adquisición de bienes materiales, sin ellos es remota cualquier existencia próspera, ya son parte de las urgencias humanas en tiempos de modernidad. La atmósfera consumista y pecuniaria envuelve a todos y debemos respirar el aire de la economía y las cosas acumuladas pues la tenencia de más cosas es la que marcará la diferencia con los demás". Así lo dice un amigo mío.

Al elegir un modo de coexistencia basado en el consumismo y el dinero, se está rompiendo las leyes naturales de la armonía y el equilibrio en el planeta, para imponer un modelo social anti planeta y antihumano que anula los valores de la sensatez, la moderación y la normalidad, lo cual nos pone al borde del esclavismo, la desdicha y el fracaso, por cuanto nuestras necesidades y capacidades originales, propias y naturales son manipuladas por fuerzas extrañas e impropias. Y cuando se pierde la independencia o la autonomía real para decidir y existir se está eliminando el valor y dignidad del ser humano.

Hoy nuestras decisiones y necesidades dependen de los fabricantes y sus intereses económicos, a quiénes no les importa los estragos. Así por ejemplo, para fabricar productos artificiales, se necesitan insumos o materias primas, las mismas que son extraídas de la tierra, la bella naturaleza. La sobre extracción que ocurre hoy, es una muestra evidente de una destrucción irrecuperable del suelo, del subsuelo, del aire, del agua, de la flora y fauna.

En resumen se puede decir que el consumismo, el dinero, la manipulación, el secretismo y la imposición vigilada de esquemas y conceptos diseñado por unos humanos para dañar a otros humanos, es la peor lógica en la cual todos estamos involucrados. La alianza perversa hecha para la sobre explotación y la destrucción del bienestar de millones de seres humanos, que son conducidos a comprar, alimentarse o vestirse con productos químicos manipulados, están establecidos en grandes moles como son las cadenas de supermercados y las farmacias que día a día se multiplican en todo el planeta.

En poco tiempo de vigencia, el modelo neoliberal que rige la vida humana ya está causando estragos irreversibles en las relaciones armónicas que debiera existir entre la naturaleza y el hombre, causando un peligroso desequilibrio que sin duda puede conducirnos a una hecatombe inimaginable. Si en 35 años de aceleramiento de la industria, el consumismo, los desechos y las enfermedades, ya hay evidencias de su nocividad, podemos imaginar que en cien o más años, sobrevendrán plagas, males, enfermedades y alteraciones climáticas que diezmarán a la población.

Nadie duda que el consumismo, las armas mortales y el dinero son los inventos más crueles creados por el mismo hombre, en contra de sus mismos congéneres, y todo lo que se reproduce con estos elementos, ya son una amenaza real. Además, el consumo adictivo de sustancias químicas afecta directamente en la disminución de las facultades del cerebro y la sangre, lo cual es mucho más grave y fatal. Por la atrofia cerebral y orgánica millones de seres humanos morirán con apenas el 3% de desarrollo de sus conexiones neuronales.

Y un ser sumiso, temeroso, ignorante se transforma en un individuo torpe, maldito y violento, porque sus energías positivas no funcionan o están en un mínimo estado de evolución, y esto lo vemos todos los días cuando un ser humano odia o mata a otro de su misma especie.

Las energías negativas humanas son herencias de un espíritu consumista y la influencia del poder nominal del dinero, y un ser sobre cargado de negativismo es egoísta y malévolo en esencia, porque su cerebro consciente e inconsciente está lleno de estímulos confusos, destructivos y sucios, por tanto un órgano fragmentado y debilitado es propenso a caer en fracasos, desordenes, maltratos y conflictos internos.

La vida conflictiva y violenta, no es casual, tiene sus raíces en las leyes globales que fueron institucionalizadas por las lógicas del neoliberalismo entendido como libertinaje del hombre para manipular su propia conciencia y destino, en base a pugnas y competencias. Y el reconocer que son las mejores vías para alcanzar un aparente bienestar, con placer efímero y superficialidad, mejor dicho con artificialidad en costumbres y hábitos; es aceptar una irracionalidad más.

Como seres sumisos estamos fascinados por vivir y convivir con un modelo precario de bienestar y lo aceptamos como si se tratara de la mejor y única vía. Nos rendimos ante las normas impuestas y hasta lo defendemos con fervor. Esto es un claro ejemplo de una sociedad desequilibrada y sin armonía, predispuesto a crear conflictos y disputas. Y lo peor, se convierte en un ser humano destructor y violento porque ha aceptado vivir con la mordaza y el miedo.

En el campo laboral el modelo neoliberal empuja a los individuos a las competencias, a los tecnicismos, al maquinismo, a los artificios, a la corrupción, al desorden, al individualismo y al egoísmo entre seres humanos, porque de ésa manera tiene sujetos sumisos, divididos, debilitados y adictos serviles del sistema dominante.

Las estrategias más crueles del neoliberalismo se usan para romper el equilibrio y la armonía del ser humano, y luego imponer esquemas, modos y modelos a su servicio. Los individuos fragmentados, partidos, con un cerebro empobrecido desde el nacimiento son los tipos ideales para perpetuar el sistema.

Otra característica, que afecta la integridad humana, es la manipulación de los contenidos y mensajes de los medios masivos de información, para lo cual se ha construido un gigante monopolio dirigido a formar tontos útiles encargados de sembrar semillas para el embrutecimiento de la humanidad, que tiene un gran aliado en los fabricantes de los medios tecnológicos que son los que finalmente manejarán el gusto y las preferencias masivas.

El neoliberalismo como modelo sociopolítico y económico debe ser mejorado a la luz de la realidad, y los pocos poderosos que dominan el planeta, tienen que verse motivados a renunciar sus apetitos. Ya varios súper poderosos se han arrepentido de sus vidas cuando les tocó enfrentarse con la vejez, revelando su infelicidad y sufrimiento.

Otra gran revelación antihumana que se conoce, es la forma cómo se está causando un aniquilamiento de las capacidades mentales a edad temprana, mediante el suministro de sucedáneos, que en millonarias cantidades se producen y distribuyen en las cadenas multinacionales. Hoy el 50 % de los recién nacidos reciben alimentación artificial, y esto tendrá consecuencias desastrosas.

Una segunda revelación que anula las esperanza y el bienestar, es la cultura subliminal del miedo y la amenaza mortal destructiva del planeta, pues según dicen sus voceros, bastará con apretar un botón para diseminar sustancias químicas mortales en el espacio, lo cual podría producir una catástrofe descomunal.

La tercera revelación pública, ya conocida es la manipulación genética y la inducción de enfermedades, que pueden causar muertes masivas en cualquier parte del mundo.

Muchos países obligados por los grupos de poder mundial, han adoptado en su jurisprudencia nacional las duras reglas de libre mercado consumista y los dogmas del manejo económico, sin importar los peligros y daños que derivan de su implementación.

En este contexto globalizado de la realidad humana, los pocos individuos que hemos vivido en simplicidad, autenticidad y resiliencia, no tenemos la fuerza para mover las energías de reacción e indignación de la humanidad, pero si podemos dejar algunas semillas sembradas para que florezca un nuevo pensamiento que traiga alternativas mejoradas.

Además, si dedicáramos mayor interés o tiempo para conocer lo sustentos y verdades de un conjunto de analistas contemporáneos como: Sampedro, Budrillard, Ruhling, Klein, Ritkin, Gray, Bauman, Saramago, Morín, Mujica y otros, estoy seguro que podríamos generar una corriente favorable para moderar o disminuir el consumismo de las cosas artificiales y artificiosas.

Ciertamente, el triste diagnóstico social de comienzos del siglo XXI, pone al desnudo algunos de los males y amenazas que afectarán el rumbo de la convivencia en el planeta, ocasionado por el exacerbado consumismo asociado a la omnipotencia del dinero, pero al mismo tiempo, constituye un desafío para las nuevas generaciones para que sean impulsores de una nueva corriente de vida saludable e inteligente.

Y Tino mi amigo decía: "Esto es grato, porque muchas mujeres y hombres vienen tomando conciencia por la moderación en el consumo de bienes materiales". Si fuera así, es posible disminuir la adicción al consumismo de cosas, lo cual nos hace proyectar esperanzas y reacciones a favor del empoderamiento del mundo interior y los cerebros, y así revertir los riesgos y amenazas.

El propugnar una corriente mundial por una vida nueva, sin sobresaltos consumistas, sin duda, sería la mejor decisión humana, ya que crearía más espacios para crecer en sabiduría y plenitud. Se descubriría la verdadera paz, libre de las preocupaciones ansiosas por conseguir dinero para comprar y acumular bienes suntuarios o de descarte. En lo personal, yo pude comprobar en mis 40 años de vida experimental, que si es posible vivir con un mínimo de cosas artificiales.

Otro gran tiempo y oficio que los humanos debemos propender en el futuro, son las labores creativas y recreativas; uno de ellos son las misiones de estudio e investigación en todo orden de cosas. He comprobado que la investigación científica, técnica y artística puede cambiar el pensamiento y las costumbres superficiales. Miles de billones de horas se dedican a ejercer actividades banales e improductivas en todo sentido, y la mayoría para generar estímulos que afirmarán la brutalidad humana.

Aunque parezca insólito, dar más tiempo al estudio, a ejercer la investigación científica y ser descubridores de la vida plena, nos haría más humanos con equilibrio y armonía en todo el ser y vivir.

Cuando el dinero y el consumismo dejen de ser prioridades en la convivencia, y sean reemplazados por el desarrollo de las inteligencias, llegará un tiempo para la liberación, la plenitud y el verdadero bienestar, donde cada quien se convierta en luz de inspiración y sanidad, sin contaminación, sin enfermedades, sin tóxicos, sin odios, pugnas ni violencia entre seres humanos.

ES TIEMPO DE REACCIONAR Y DISMINUIR LA COMPRA DE COSAS, Y ÉSA DECISIÓN NOS ABRIRÁ LA SENDA DE LA FELICIDAD.

Perú, Agosto 2017

 

 

Autor:

Reynaldo Charres Vargas

https://reynaldocharresvargas.blogspot.pe

 

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