Monografías Plus »

Neoliberalismo, posneoliberalismo, rol de la juventud revolucionaria e insumos históricos en Chile



Neoliberalismo, posneoliberalismo, rol de la juventud revolucionaria e insumos historicos para entender la politica exterior chilena con relacion a Bolivia

El presente documento constituye un compendio de algunos de los trabajos realizados por el abogado, periodista y escritor Gabriel Villalba Pérez de 24 años, militante de la organización política social juvenil Generación Evo. En el transcurso de sus estudios universitarios realizados en la Universidad Mayor de San Andrés de la ciudad de La Paz en el marco de la mención de derecho internacional a la que se adscribe su formación académica pudo estudiar las estructuras neoliberales y plantearse desafíos en torno a una construcción posneoliberal, ese el desarrollo del primer trabajo, esbozando el sistema neoliberal como tal y su periodo de decadencia en Bolivia, la descripción del bloque histórico anti neoliberal, el posneoliberalismo y los desafíos en Bolivia. El segundo trabajo desarrolla un nuevo paradigma que se contrapone a la geopolítica convencional, la geoliberación, para entender un mundo y un continente que busca emanciparse antes de dominar. En el tercer trabajo encontramos una descripción del deber ser de una juventud revolucionaria y sus tareas dentro de un proceso revolucionario, dentro de la revolución democrática y cultural boliviana. El cuarto trabajo mediante la utilización de insumos históricos, datos económicos y estadísticos devela la verdadera intencionalidad de la política internacional chilena con relación a Bolivia. Y finalmente el autor regala a los lectores un anexo por demás interesante ya que desarrolla una tesis política en torno al MAS I.P.S.P. Movimiento Al Socialismo – Instrumento Político Para la Soberanía de los Pueblos, la forma de entender su valor y composición en la actualidad a partir de una crítica revolucionaria moderna analizando las mutaciones en toda la composición social boliviana.

Del neoliberalismo a los desafíos posneoliberales

Es de vital importancia para la comprensión del presente trabajo, abordar el neoliberalismo partiendo de una definición clara y precisa. Para tal fin, recurriré al profesor David Harvey, que en su obra: "Breve Historia del Neoliberalismo" nos presenta este fenómeno como aquella teoría política-económica tendiente a la promoción empresarial privada, la desregularización económica estatal y el abandono de las políticas sociales públicas a ser remplazadas por iniciativas de carácter privado mercantil. El neoliberalismo implica reducir el Estado a un mero gendarme y promotor del "libre mercado", extirpándole paulatinamente su condición natural de actor principal de desarrollo.

Paradigmáticamente la historia nos demuestra que las políticas neoliberales nunca pudieron ser implementadas en tiempos normales. Para ser aceptadas, requirieron de acontecimientos traumáticos o catastróficos, de momentos de confusión y desconcierto en la población. Así lo explica Milton Friedman en su libro "Capitalism and freedom", "Solo una crisis —real o percibida— da lugar a un cambio verdadero. Cuando esa crisis tiene lugar, las acciones que se llevan a cabo dependen de las ideas que flotan en el ambiente. Creo que esa ha de ser nuestra función básica: desarrollar alternativas a las políticas existentes para mantenerlas vivas y activas hasta que lo políticamente imposible se vuelva políticamente inevitable". Friedman, precursor del neoliberalismo, admite que sus teorías económicas no serian aceptadas en condiciones democráticas normales, por lo que generar situaciones de crisis extraordinarias es fundamental para la aplicación de las políticas neoliberales.

A modo de ejemplificar lo anteriormente expuesto, remontémonos al golpe militar de Augusto Pinochet en Chile, sin ese quiebre histórico (situación extraordinaria de crisis) el modelo neoliberal jamás hubiera podido ser impuesto en el vecino país, el dictador chileno, adulado del imperialismo norteamericano, adoptó todas las recetas neoliberales. Cual mejor alumno, se encargó de hacerlas cumplir asesinando a sus opositores en un régimen macabro sin precedentes. Otro ejemplo, es el de Margaret Thatcher, que requirió de La Guerra de las Malvinas (condición extraordinaria de crisis) para imponer sus políticas neoliberales planificadas con anterioridad, pero imposibles de aplicar hasta ese momento.

Para Bolivia, el neoliberalismo llegaría en 1985, en junio de ese año se celebraron las elecciones, obteniendo la mayoría de los votos (28,57%) el ex dictador Hugo Bánzer. La memoria colectiva era tan frágil y al estar viviendo una situación económica hiperinflacionaria, el pueblo olvidó los centros mineros militarizados, las torturas, desapariciones y asesinatos de la época dictatorial terrorífica de Banzer, el pueblo terminó votando con la mano en el bolsillo estrujando papel moneda que no valía nada. El segundo lugar en aquellas elecciones lo obtendría Víctor Paz Estenssoro con un 26,42% del total de los votos. El tercer lugar (y clave para definir al presidente) sería para Jaime Paz Zamora (8,86%). Como ninguno de los candidatos había logrado mayoría absoluta le tocó al Congreso Boliviano escoger al presidente entre los tres candidatos más votados. El MNR logró los sufragios del MIR y Víctor Paz Estenssoro fue proclamado presidente, asumiendo el 6 de agosto de 1985.

Exacerbando la crisis boliviana de ese entonces con la emblemática frase: "Bolivia se nos muere", el presidente Víctor Paz Estenssoro presenta el Decreto Supremo No. 21060 que inaugura el neoliberalismo en nuestro país. Se implantaba el bolsín y la flotación del tipo de cambio, se fomentaba y legalizaba la libre contratación flexibilizando los derechos laborales, se liberaban los precios de bienes y servicios, se otorgaban una amplia promoción a la libre e irrestricta importación, políticas neoliberales que llevaran al cierre paulatino de las principales empresas estatales privatizándolas de inicio y capitalizándolas posteriormente.

El Decreto Supremo No. 21060 eliminó la hiperinflación a costa de dejar sin trabajo y sin futuro a 30.000 familias mineras. La "relocalización" fue la medida de despido masivo más radical en toda la historia de nuestro Estado hasta nuestros días.

Las políticas neoliberales tan impopulares y repudiadas por su carácter anti-pueblo fueron combatidas desde su implementación. Así tenemos la lucha incansable de la COB, trinchera de resistencia de los trabajadores mineros en particular y de todos los trabajadores oprimidos por las políticas neoliberales en general.

La Marcha por la Vida es, sin lugar a dudas, un hito histórico en la lucha de resistencia al modelo neoliberal. Los trabajadores mineros cohesionados por un instrumento político de movilización como fue la Tesis de Catavi, marcharon de Oruro hacia La Paz exigiendo la abrogación del Decreto Supremo No. 21060, la expulsión del FMI y la cohesión latinoamericano para no pagar la deuda externa adquirida en tiempos dictatoriales. La dirigencia de la Marcha por la Vida, a pocos kilómetros de La Paz, ante un cerco militar, de ametralladoras pesadas y livianas, el constante sobrevuelo de aviones caza, de tanques y tanquetas en el horizonte esperando la orden para abrir fuego; demostró su madurez sindical al no arriesgar innumerables vidas y cedió esa batalla al régimen neoliberal. 

La consecuencia fue una situación social extremadamente grave, con un bajo nivel salarial y alto desempleo. Se produjo un intenso incremento de la economía informal en las principales ciudades que se vieron inundadas por vendedores callejeros, el contrabando se maximizó a la par de la corrupción estatal. La "relocalización" conllevo procesos masivos de migración del occidente al trópico cochabambino y a las grandes ciudades del eje. El movimiento cocalero alimentado por la experiencia sindical y movilizadora de muchos ex - trabajadores mineros, cobró una fuerza que cambiaría la historia del país.

La larga noche neoliberal con actores impulsores de estas políticas como Gonzalo Sánchez de Lozada (como ministro, asesor económico y presidente), Samuel Doria Medina (como asesor económico y ministro) desangraron la economía del país, rifando nuestras empresas estratégicas, reprimiendo al pueblo económica, política y psicológicamente.

Por otro lado, jamás debemos olvidar a los actores de resistencia tal cual lo fueron la FSTMB y la COB con protagonistas comprometidos con sus bases, el pueblo y todos los trabajadores bolivianos. Me refiero a Filemón?Escóbar y Edgar (huracán) Ramírez, entre muchos otros dirigentes sindicales.

Pero la lucha anti-neoliberal continuaría hinchada de un compromiso social que no descansaría viendo a su pueblo sufrir. Así un hito importantísimo contra el estado neoliberal fue la "Guerra del Agua" el año 2000, bajo la presidencia de Hugo Banzer Suarez. Insurrección popular contra el incremento de un 20% en la tarifa del agua, servicio básico universal que había sido capitalizado; el Consorcio Aguas del Tunari pretendía lucrar aún más con una población pobre donde el servicio era deficiente y no llegaba a las comunidades y poblaciones periféricas, frente a esto los pobladores comunitarios cavaron sus propias zanjas y fuentes de agua, pero el consorcio privado Aguas del Tunari pretendió cobrar por todas esas instalaciones hechas por los pobladores, además de querer agregar un impuesto al agua de lluvia.

Cocaleros del chapare, juntas vecinales, campesinos, estudiantes y toda la población cochabambina, pagando con un centenar de heridos reprimidos por el estado, lograron la revocatoria del Decreto Supremo No. 25413 de concesión al Consorcio Aguas del Tunari y de la Ley No. 2029 que cedía todos los derechos de establecimiento de costos sobre recursos hídricos a dicho Consorcio.

Este hito revolucionario histórico sedimenta las bases de nuevos liderazgos políticos de corte anti-neoliberal. Participaron de esta insurrección figuras políticas actuales, que mas que protagonistas, lograron ser y hacerse forma multitud, estoy hablando de luchadores sociales de la talla de Evo Morales Ayma (actual presidente del Estado Plurinacional de Bolivia) y René Orellana (actual ministro de planificación del desarrollo) entre muchos otros.

Otro episodio de la lucha anti-neoliberal sin duda de suma importancia para entender nuestra actual coyuntura política fue la "Guerra del Gas" el año 2003. Insurrección contra la decisión gubernamental de exportación de gas sin abastecer el mercado interno y a un precio ínfimo, acorralados los intereses gubernamentales aliados a los transnacionales; en octubre de ese mismo año, contra un presidente que personificaba el neoliberalismo y había decidido asesinar al pueblo militarizando el Alto y la sede de gobierno, tras la lucha en las calles con muertos y heridos Gonzalo Sánchez de Lozada huye del país para renunciar posteriormente. Tras la "Guerra del Gas", derrotados ya los intereses transnacionales; convocar a nuevas elecciones; nacionalizar los hidrocarburos; convocar a una asamblea constituyente y una construcción posneoliberal de los bolivianos para los bolivianos; se avizoraban como los objetivos de un horizonte irrenunciable.

Tras la asunción de Evo Morales como presidente, personificación de la acumulación revolucionaria histórica, de todas las luchas anti-neoliberales, de la Bolivia india y excluida (ganando las elecciones con un 54% del total de los votos, terminando con la democracia pactada y el cuoteo político). Vivimos la violencia de grupos fascistas el 2008 con el golpe cívico prefectural. Estos grupos financiados por la oligarquía alejada del poder, recurrieron a la toma de instituciones de forma violenta, esa esencia anti boliviana se denominó "La media luna". Derrotadas esas últimas trincheras de oposición recalcitrante, se promulga el 2009 la Nueva Constitución Política del Estado dando paso al Estado Plurinacional y a la revolución democrática y cultural.

Debemos estar conscientes que en 10 años, 5 fueron de recuperación del estado para los bolivianos, arrebatándolo de los intereses ultraconservadores y neocoloniales de esa derecha reaccionaria anti-patria y anti-pueblo. Y otros 5 años de gestión pública propiamente dicha con un Estado Plurinacional en plena consolidación, deconstruyendo aún viejas estructuras del estado republicano.

La base política social de este proceso es evidentemente la clase popular y la indígena originaria campesina, pero para ser un proceso totalizante no debe limitarse única y exclusivamente a esta base social. Debemos apartarnos paulatinamente de la vergüenza social (esa de la que nos habla Pierre Bourdieu) característica de nuestra clase popular y empezar a perforar capas sociales que hace 10 años eran impermeables.

Adquiere suma importancia hoy más que nunca la formula Gramsci – Lenin – Gramsci de construcción de la hegemonía en un campo político de superestructuras en constante cambio y donde se debe derrotar al enemigo esgrimiendo las ideas revolucionarias socialistas, los nuevos paradigmas civilizatorios y los logros de este gobierno. En el campo de batalla ideológico debemos derrotar e incorporar.

Me permito parafrasear a la profesora Ana Esther Ceceña cuando en una de sus clases no instaba a trabajar categorías propias de la mano de nuestra rica historia para resignificarla. Desde lo cultural el desafío es la construcción de un horizonte civilizatorio en contraposición al "american way of life" que es la construcción cultural neoliberal.

Principalmente la juventud debe formarse de forma integral con el humanismo revolucionario del Che Guevara, luchar por ser aquel hombre nuevo. Cada acción nuestra debe ser con el compromiso y la disciplina legados por Lenin. Y fundamentalmente debemos formarnos coherentemente articulando la teoría y la praxis del intelectual orgánico que a cabalidad lo definió y vivió Gramsci.

Los desafíos posneoliberales son enormes, porque la estrategia geopolítica de dominación imperial se reconfigura de forma proporcional a los logros de nuestros procesos. El socialismo se construye con una economía fuerte tal cual nos enseño el Che, jamás debemos perdernos en esa lección.

Un lastre que cargamos son los funcionarios públicos (ahora "servidores públicos"), en su mayoría, sujetos inconscientes del momento histórico que estamos viviendo. Los servidores públicos sin formación política no sirven de nada, y peor aun los servidores públicos que ni siquiera tienen la predisposición o el interés de formarse políticamente. Así, estos sujetos no defienden el proceso actual y se avergüenzan de salir a las calles porque son ignorantes de los campos de acción política. No entienden la calle como la entendemos los revolucionarios, como nuestro habitad natural. La identidad política se la debe defiende en todas partes. Acá no nos sirven los tibios, o se es radical o no se es nada.

La sociedad debe reconfigurarse imponiendo los valores de la juventud como los valores de la nueva sociedad. Nuestro discurso político debe ser reinventado y debemos enamorar al pueblo cada día combatiendo sin misericordia la corrupción, más aun si es dentro de nuestras filas. Se deben fortalecer y promover nuestros liderazgos juveniles para seguir construyendo alternativas posneoliberales con perspectivas innovadoras. 

Geoliberación, teoria y praxis

Toda revolución cultural debe ser, esencialmente, una revolución epistemológica, debe deconstruir las categorías conceptuales conservadoras obsoletas e incorporar en la nueva construcción cultural, teórica, conceptual y práctica nuevas categorías propias fundantes de paradigmas civilizatorios alternativos a los actuales. El horizonte postneoliberal trazado por la revolución democrática y cultural obvia aspectos elementales, nos hemos olvidado de teorizar y desarrollar detalladamente nuestros nuevos paradigmas civilizatorios. La praxis superó, en su desarrollo, a la teoría, pero generó, a la vez, una especie de simple reproducción memorística de los elementos conceptuales alternativos al capitalismo y neoliberalismo que no necesariamente fundamentan un esquema de valores culturales y superestructuras fuertes o contra hegemónicos.

La geoliberación como una construcción teórica-practica propia que parte de la deconstrucción de lógicas de dominación planteadas, estudiadas y desarrolladas ampliamente por la geopolítica. Fundamenta los paradigmas civilizatorios modernos que confrontan directamente el sistema neoliberal mundial y sus lógicas económicas, políticas, sociales y culturales. Las lógicas de dominación pasan a transmutarse en lógicas de liberación.

En lo económico, es sabido, que el dólar se sustenta como la principal moneda de intercambio comercial avalado únicamente por el poder político y la especulación financiera que deviene de Wall Streat. El valor del dólar es una ficción porque no está respaldado por reservas internacionales reales. El dólar es un papel moneda cuyo único valor deviene de la política internacional que impone al mundo Estados Unidos. Las estrategias de geoliberación económicas y financieras proyectan la superación de la dictadura del dólar, la estrategia mas clara la develaron los BRICS, generando transacciones con sus monedas locales, hasta fortalecer una moneda común. También desde Latinoamérica con el Banco del Sur se proyecta una moneda común el "Sucre", combatiendo frontalmente la hegemonía del dólar.

La geoliberación biocéntrica sabiendo que Latinoamérica es el continente con mayor biodiversidad del mundo y con la mayor reserva de agua dulce se contrapone a todas las lógicas y estrategias geopolíticas de dominación imperial que hacen énfasis en nuestros recursos naturales como recursos estratégicos de andamiaje del sistema capitalista. Proyectamos nuestras reservas de agua dulce como la esperanza de un mundo con vida. Protegemos la biotecnología ancestral que en la actual geopolítica antropocéntrica es mercancía de la industria cosmética y farmacéutica.

En lo superestructural, la verdadera dominación imperial, siempre fue la dominación cultural, que enajeno los valores culturales de nuestros pueblos. El "American Way of Life" se impuso como modelo civilizatorio hegemónico, contrapuesto recién ahora por el "Vivir Bien" como un nuevo modelo social comunitario global, que se contrapone al caótico "vivir mejor" planteado desde una sociedad que mercantiliza todo con sus construcciones culturales. 

Michel Foucault explicaba que el "valor cultural" más importante de occidente es la filosofía, pero la filosofía europea; quebrar con el eurocentrismo implica la descolonización epistemológica plantada por ejemplo desde la filosofía de la liberación por Enrique Dussel.

Los aspectos de la geoliberación anteriormente expuestos brevemente, desarrollan un cambio de época y de visión geopolítica, de pensar en dominación a pensar en estrategias de liberación.

Revolución y juventud

Entender la división de la autocritica revolucionaria interna y externa ayuda a construir criterios interesantes desde la propia izquierda. Ante dificultades en los procesos progresistas populares de Suramérica, principalmente Argentina y Venezuela, la autocrítica interna siempre es y debe ser necesaria para llenar de ímpetu la lucha revolucionaria, fortaleciendo la convicción, blindando el compromiso y generando nuevas estrategias de acción. Por el otro lado, la crítica hacia afuera de los procesos, sin entenderlos a profundad, juzgándolos sin interiorizarse en los mismos, por más crítica de izquierda que sea, siempre tiende a alimentar y fortalecer las ficciones catastrofistas de la derecha.

Es recurrente en la discursiva de las oposiciones a los procesos progresistas populares: "El fin de un ciclo", ese eslogan que denota cambio no es más que una ficción que no propone nada.

Latinoamérica en su conjunto y particularmente Suramérica, con los procesos revolucionarios de Bolivia, Ecuador, Venezuela, Argentina, Uruguay, Brasil, evidencia una construcción posneoliberal, si bien no totalmente anticapitalista, sí antineoliberal, el camino en nuestras políticas plantea la superación del neoliberalismo.

No existe "Fin de ciclo" porque para que un determinado ciclo sea superado debe existir una propuesta de cambio sustancial, para que termine un ciclo debe existir la propuesta de otro ciclo, no la hay.

Las oposiciones a los procesos progresistas populares hablan de un "fin de ciclo" pero proponen exactamente las mismas recetas del ciclo viejo, del ciclo neoliberal. No tienen una visión ni un proyecto de país y atacan estratégicamente a nuestros líderes porque esta oposición no tiene buenos jugadores para competir y ganar en democracia.

Ni Argentina, ni Venezuela, son procesos revolucionarios perdidos. Argentina detenta una mayoría del Frente Para la Victoria en el congreso y en Venezuela el compañero Maduro del PSUV ejerce la presidencia. En ambos escenarios los derechos sociales conquistados no tienen retroceso por el compromiso, la conciencia popular y la militancia blindada ideológicamente. El habitad natural de lucha de esta militancia, de ser amenazadas las políticas sociales conquistadas a lo largo de estos años, volverá a convertirse en las calles. Ya que la calle siempre fue y será el habitad natural del revolucionario.

Todo proceso debe sedimentarse en la conciencia de su lucha revolucionaria, en el reconociendo de sus logros, nada deviene de la nada, todo es producto de largas luchas sociales, se debe repolitizar a la juventud imponiendo en la sociedad los valores de la juventud. Ya que existe una suerte de desconexión del militante joven con el joven promedio, que no necesariamente es militante.

Perdidos en la gestión hemos olvidado enamorar al pueblo cada día. Ensimismados en nuestros cuadros políticos adultos hemos olvidado alejarlos de nuestras filas por motivos de corrupción. Perdidos en el adultocentrismo, hemos olvidado consolidar liderazgos juveniles fuertes en espacios claves de decisión. El discurso político debe ser reinventado incorporando los valores juveniles como los valores fundantes de la nueva sociedad. Se debe estar consciente que la "clase media" no puede ser simplemente erradicada, esa sería una visión simplista de la realidad, debemos plantearnos conquistarla políticamente.

Para entender la política exterior chilena

Para entender la actual situación chilena – boliviana es menester comprender diversos sucesos históricos y así tener una lectura política e histórica cabal. Bolivia obtiene su independencia en 1825 con un territorio costero de 400 km. Tras diversos tratados de límites incumplidos sistemáticamente por Chile, en 1879 se inicia la invasión militar chilena apoyada por capitales británicos al puerto boliviano de Antofagasta. La historia liberal clasificó a este acontecimiento como "La Guerra del Pacifico". Con el territorio boliviano ocupado militarmente se firmó el "Tratado de Paz y Amistad" en 1904 el cual dejó a Bolivia sin acceso al pacífico, sin embargo, en las cláusulas del tratado se dispone la construcción de un ferrocarril por parte de Chile que pueda posibilitar el acceso boliviano a la costa, además de establecerse derechos de libre tránsito a favor de Bolivia, clausulas incumplidas hasta hoy.

En 1964 Bolivia rompe relaciones diplomáticas con Chile. En 1975, pleno auge del Plan Cóndor. Los dictadores Banzer y Pinochet restablecen las relaciones diplomáticas entre ambos países. Ante las infructuosas negociaciones para dotarle a Bolivia de una salida soberana al mar, en 1978 se rompen definitivamente las relaciones diplomáticas entre Chile y Bolivia, adicionalmente el dictador chileno Augusto Pinochet procede a minar la frontera con Bolivia. Desde esa época hasta la fecha ambos Estados mantienen únicamente relaciones consulares.

Los sucesos contemporáneos siguieron la misma tónica, la irrenunciable política estatal para volver al pacifico con soberanía por parte de Bolivia y la dilación a toda negociación por parte de Chile que se comprometió a negociar con Bolivia para dotarle de un acceso soberano al pacifico en la OEA desde 1979 a 1983, en 1986 en la negociación de cancilleres que se denominó "Enfoque Fresco", siguieron futuras negociaciones en el año 2000, posteriormente en 2003 las conversaciones de alto nivel entre los presidentes Mesa de Bolivia y Lagos de Chile, también en la Cumbre de las Américas de Monterrey del 2004, siguieron las negociaciones entre los presidentes Rodríguez Veltzé y Lagos en 2005, y finalmente la "Agenda de los 13 puntos" en 2006; todas negociaciones infructuosas para dotarle a Bolivia una salida al mar pacifico con soberanía.

Por los antecedentes mencionados el presidente Evo Morales Ayma el 24 de abril de 2013 decide acudir a la Corte Internacional de Justicia cuyo petitorio en su inciso a) solicita se declare que Chile tiene la obligación de negociar con Bolivia con el fin de alcanzar un acuerdo que otorgue una salida plenamente soberana al Océano Pacífico.

Pero las constantes agresiones chilenas contra Bolivia como el incumplimiento flagrante del Tratado de 1904, la frontera minada, la detención de tres soldados por cruzar la frontera en 2013, la detención arbitraria y enjuiciamiento de 7 funcionarios de aduana y 2 militares que combatían el contrabando fronterizo, la falta de voluntad política por parte de las autoridades chilenas para resolver el paro aduanero que genera a Bolivia una pérdida de $us 5 millones diarios en exportaciones que no llegan a embarcarse y de $us 6,5 millones en minerales que deben exportarse, violaciones a los derechos humanos fundamentales de transportistas bolivianos, discriminación y pésimas condiciones de almacenamiento de nuestros productos de exportación, entre otras agresiones desmedidas siguen latentes.

Esas son las constantes represalias chilenas hacia un Estado boliviano que decidió dejar de ser sumiso ante los intereses oligárquicos continentales y los capitales transnacionales. Hoy Bolivia se posiciona como un referente económico, político y cultural en la región.

Chile con las represiones propias de un estado cuyas instituciones siguen el más estricto patrón pinochetista y una política internacional de agresión e imposición. No es un hecho menor a ser tomado en cuenta que el lema de su escudo de armas sea "Por la razón o por la fuerza", lema que refleja una diplomacia anquilosada en el siglo XIX que hasta hoy no está pudiendo leer los grandes cambios cualitativos que se están dando en el continente en el marco de la diplomacia de los pueblos y la cooperación sur – sur. La política internacional chilena de ensimismamiento le está impidiendo ver el potencial de una integración regional en un mundo multipolar cada vez más caótico y desmedido donde el continente tiene mucho por desarrollar con la reserva más grande de litio del mundo, siendo el continente con mayores reservorios de agua dulce del mundo, el continente con la mayor biodiversidad y sin duda el nuevo polo de desarrollo en los nuevos ciclos tecnológicos mundiales.

ANEXO: TESIS SOBRE EL MAS

Sin duda hay dos formas de entender al Movimiento al Socialismo – Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos (MAS- IPSP) la forma partido y la forma instrumento.

La concepción del MAS como partido deviene de una visión formalista impuesta por las normas electorales, pero a la vez impuesta por la misma sociedad boliviana que entiende toda asociación política como partidaria. Son los políticos propios y opositores, medios de comunicación, analistas políticos los que describen el proceso de la revolución democrática cultural delimitándolo a un partido político. En la práctica política formal desde la derecha liberal y desde la izquierda ortodoxa se deduce una estructura rígida, vertical y jerarquizada donde la hegemonía del MAS se manifiesta a través de "alianzas" y "negociaciones" con las derrotadas y las aun vigentes fuerzas políticas que se manifiestan tradicionalmente en la forma "partido político".

Por otro lado, la forma instrumento del MAS es a mi entender la que debiera radicalizarse ya que fue esta forma de organización política de acumulación revolucionaria histórica, la que pudo generar un tejido social conformado por los indígenas originarios campesinos, obreros, sublevados contra las privatizaciones y capitalizaciones de la guerra del agua y la guerra del gas, cocaleros, fabriles, trabajadores mineros, trabajadores petroleros, sindicalistas, clase media, jóvenes, intelectuales, transportistas, indigenistas, indianistas, kataristas, las clases populares empobrecidas y excluidas de un país vilipendiado en su dignidad nacional y negado en su identidad cultural. Esta forma aglutinadora de las clases populares generó por 10 años una hegemonía política y cultural sin precedentes. La política boliviana irradió en todo el continente y generó insumos paradigmáticos a los procesos progresistas de la región y a los colectivos subalternos contra el gran capital y el neoliberalismo a nivel mundial.

Pero, ¿en qué momento esa hegemonía se convierte solo en mayoría y posteriormente en una mayoría insuficiente? (revísese lo acontecido en el referéndum del 21 F)

En el preciso momento en que se derrota cultural, política y militarmente a los enemigos del pasado decidiéndose incorporarlos al proyecto político del MAS – IPSP. Estas fuerzas derrotadas se incorporaron manteniendo sus mismas lógicas culturales, organizacionales y políticas prebendales. Se incorporan no en condición de sometimiento, es más, muchos actores políticos son reciclados de los partidos políticos del sistema de partidos neoliberal que se creía ya superado en 2006, así, esos "derrotados incorporados" son los que distorsionan y carcomen el proyecto político desde adentro.

En 10 años el proceso político que debía radicalizarse se ancló en el indígena originario campesino de primera generación como el único e inmutable sujeto político preponderante como si el devenir político y económico fuera estático. Una lectura política errada olvidó al indígena originario campesino de segunda y tercera generación que se refleja en toda la clase media emergente con raíces culturales originarias muy fuertes de abuelos y padres campesinos e indígenas que goza de las estructuras alcanzadas y desarrolladas por este proceso revolucionario. Al olvidar la politización de este nuevo sujeto político (los hijos y nietos del indígena originario, ya urbanos, cuya formación primaria, secundaria y universitaria se dio en las ciudades en el sistema público o privado, que ya no quiere lo mismo que sus padres y abuelos, que es profesional y trabaja por una superación económica constante y tiene otra visión y concepción de mundo, de estética, lógicas y paradigmas jóvenes) se está haciendo imposible ser un proyecto político hegemónico, el desafío esta en reconocer y trabajar sobre este nuevo sujeto político eminentemente urbano dotarlo de conciencia de clase y reconstruir la hegemonía perdida del MAS – IPSP.    

 

 

 

Autor:

Gabriel Villalba Pérez.