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Las transiciones incompletas de banca española en América Latina



Introducción

Se analiza exhaustivamente todo lo concerniente al proceso inversor y de expansión internacional de la empresa y la banca española en América Latina, hay que resaltar que nuestro país se sitúa en un lugar privilegiado en este continente, al liderar la inversión europea, algo impensable si retrocedemos sólo una década, y más concretamente hasta el año 1986. Esta fecha representó un hito para la historia de España, al incorporarse a la CEE como miembro de pleno derecho. Por aquellos años cabe recordar que, para nuestras empresas, el problema más importante que afrontaban era el de tamaño y competitividad, circunstancia que limitaba su presencia internacional.

Las transiciones incompletas

No hubo, ni hay un proceso único de transición en América Latina. Fueron muchos los procesos de transición que, a pesar de tener características comunes, se diferenciaron sustancialmente entre uno y otro país, tanto por el año en que comenzaron como por el nivel de profundidad de las reformas instrumentadas.

El cambio en el crecimiento y en la estructura de la población, la reforma del Estado, el comercio intrarregional, los ajustes macroeconómicos, el cambio en las políticas comerciales y la apertura comercial y financiera fueron las principales reestructuraciones ocurridas en el proceso de transición en casi todos los países de América Latina. Los aspectos más generales de este cambio se pueden dividir en:

La transformación demográfica.

La población de América Latina se triplicó en los últimos 50 años, pasando de menos de 170 millones de habitantes en 1950 a un total calculado en más de 500 millones en el 2000. Cabe destacar que la tasa de crecimiento de la población ha caído sistemáticamente desde los años 60 debida principalmente a la disminución de las tasas de fecundidad.

Otro cambio importante registrado en la región fue el aumento de la esperanza de vida al nacer, debido a una declinación sustancial de las tasas de mortalidad, especialmente la de mortalidad infantil.

GRAFICO POBLACIÓN TOTAL Y TASA DE CRECIMIENTO1950-2000.

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En lo que se refiere a la composición por edad de la población, la participación relativa de la población joven (0-14 años), que aumentó en términos relativos hasta mediados del decenio de 1960 comenzó a disminuir, llegando a menos de 32% este año.

ESTRUCTURA DE EDADES DE LA POBLACIÓN 1950-2000

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Al mismo tiempo que crecía la participación relativa de la población en edad activa, también aumentaba la participación de las mujeres. La combinación de más mujeres y más jóvenes en el total de la población económicamente activa es un factor que ejerce presión en el mercado de trabajo y, seguramente, tiene como resultado un impacto negativo en las tasas de desempleo y en los niveles de salario real. Para las próximas décadas, se pronostican tasas más bajas de crecimiento de la población económicamente activa.

La reforma del estado.

La reforma del Estado tuvo como objetivo generar las condiciones para lograr el equilibrio fiscal y aumentar su eficiencia y transparencia. Por ejemplo, las privatizaciones, además de posibilitar al aumento de la eficiencia en la economía, apartaron al Estado de las actividades productivas, liberando de esa manera recursos financieros y humanos que se volcaron al fin de salvaguardar bienes públicos como la educación y la salud, así como a contribuir en el equilibrio fiscal y en el aumento de las inversiones externas en la región. La participación del sector privado en la formación bruta de capital pasó de menos de 70% en el decenio de 1970, a cerca de 92% en 2000.

La integración económica.

La apertura de las economías regionales integró a América Latina de manera más profunda en la economía mundial, llevando a los productores internos a aumentar sus niveles de competitividad. Mientras la apertura de los mercados financieros facilitaba la entrada del capital extranjero necesario para el crecimiento de las inversiones.

La integración económica regional también avanzó de manera considerable en este período como lo demuestra el crecimiento del flujo de exportaciones en la región. Las exportaciones intrarregionales crecieron del 11,1% de las exportaciones totales en 1985 hasta más del 21% en 1999.

Reestructuración industrial.

La creciente y más rápida incorporación tecnológica y la reestructuración del proceso productivo, representan otros cambios importantes que se registraron en muchas de las economías latinoamericanas desde las últimas décadas.

Los cambios en la composición del PIB ocurrieron no sólo en América Latina sino también en la economía mundial en su totalidad. Sin embargo, la región ha experimentado cambios más extremos que el resto del mundo en los últimos 20 años, lo cual es una buena señal de que Latinoamérica se suma a la corriente de industrialización.

GRAFICO COMPOSICIÓN DEL PIB DEL MUNDO Y DE AMÉRICA LATINA

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Es importante tener en cuenta que el mayor nivel de integración en la economía mundial, principalmente como consecuencia de la integración regional, dio como resultado la redistribución espacial de algunas actividades.

Ajustes Macroeconómicos.

Las reformas institucionales, las privatizaciones, las políticas fiscales restrictivas y las políticas monetarias y cambiarias enfocadas a la búsqueda de la estabilidad monetaria tuvieron grandes efectos en el desempeño de la economía. Además, la exposición de las economías de la región a la volatilidad de los mercados financieros internacionales, provocó una tendencia a mayores fluctuaciones en las tasas de crecimiento económico. Por otra parte, el crecimiento bajo e inestable, muchas veces con tasas negativas, ha fomentado el incremento observado en las tasas de desempleo abierto, y en el empleo informal de baja productividad y remuneración.

Muchos cambios, como las privatizaciones, quedaron inconclusos; el crecimiento económico se vio interrumpido por un incremento significativo del desempleo y se restringió el acceso a los mercados financieros internacionales a la vez que se encarecía el crédito dada la propensión del riesgo país.

Apertura comercial y cambiaria.

Los países de la región emprendieron la liberalización comercial en función de decisiones unilaterales. La liberalización del mercado cambiario constituyó el complemento natural de la reforma comercial. Actualmente, la gran mayoría de países han liberalizado el movimiento de capitales con el exterior, el tipo de cambio flexible pasó a ser el sistema predominante en la mayor parte de estos, ya sea mediante un régimen de tasas flotantes dentro de unas bandas acotadas por la autoridad monetaria o bien con tasas fluctuantes, independientemente de dicha autoridad. Las reformas realizadas aceleraron, el comercio exterior, registrándose un crecimiento de éste en la década de los 90, siendo mayor la expansión de las importaciones que de las exportaciones.

Apertura Arancelaria.

Junto con la reducción y la racionalización de las estructuras arancelarias, los gobiernos eliminaron la mayor parte de las medidas no arancelarias, tales como licencias previas, licencias no automáticas, restricciones de control de cambios, prohibiciones sobre las importaciones, cuotas y contingentes de importación.

Casi todos los países de la región son miembros de esquemas subregionales de integración, y es en el marco de estos proyectos de constitución de uniones aduaneras donde han llevado a cabo la racionalización de sus estructuras arancelarias, además de la liberalización de la mayor parte de su intercambio mutuo.

El comercio Intrarregional.

Cabe destacar el papel significativo que durante la década de los años noventa ha jugado el comercio intrarregional. A las ventajas que ello implicaba para el comercio exterior y la eficiencia productiva, se suma el hecho de que se trataba de un pilar básico para actividades manufactureras de mayor contenido tecnológico y creador de empleos de mayor calidad.

Los países de la zona comenzaron el nuevo siglo, con la necesidad de revisar algunos principios de su modelo de desarrollo y de política macroeconómica. A esto habría que añadir, las no demasiado buenas perspectivas que se vienen produciendo en el escenario mundial, cuando comenzó la desaceleración de la economía de EE.UU., agravada tras los trágicos sucesos del 11 de septiembre47. Asimismo, la acentuada liberalización financiera y la globalización de los mercados, junto al esquema de una sola economía global.

Regionalismo abierto.

La expresión regionalismo abierto, califica las acciones que apuntan a incrementar la interdependencia entre los países de una zona determinada, en el marco de una tendencia hacia el libre flujo de comercio, capital, trabajo y conocimiento.

Por otra parte, la expresión regionalismo abierto tiene acepciones distintas en América Latina y en la zona de Asia y el Pacífico, dado que entre uno y otro regionalismo hay más diferencias que semejanzas, a causa de las distintas características y la distinta evolución histórica de estas dos grandes regiones.

En América Latina, este proceso, basado generalmente en acuerdos políticos intergubernamentales, evolucionó hacia una integración mayormente de facto, merced a vínculos comerciales y de inversión entre empresas. Se puede medir cuán cerca o cuán lejos está el regionalismo del proceso multilateral por medio de dos parámetros:

Desafíos para completar las reformas

El gran desafío al que se enfrenta América Latina, es complementar la transición en la estrategia general de desarrollo interrumpida por la crisis financiera asiática (1998), conciliando la eficiencia económica con mayor justicia social. En una palabra, es necesaria una profunda redistribución de las rentas. La continuidad en la coordinación de políticas micro y macroeconómicas puede y debe propiciar las condiciones básicas para un crecimiento económico sustentable a largo plazo.

Eficiencia, productividad, equidad

La equidad como objetivo, medido principalmente a través de la distribución de la renta, no es, como se ha expuesto, parte integrante del Consenso de Washington. El hecho de que dicho Consenso estuviera pensado para América Latina y que en ésta, la lucha directa contra la pobreza sea ya una prioridad (claramente aceptada por el Banco Mundial y el BID), explicaría que la equidad, como movimiento más amplio a favor de una mejor distribución de la renta, no figure en el Consenso. Sin embargo, es razonable pensar que la lucha directa contra la pobreza y las políticas de fomento de una mejor distribución de la renta son dos frentes de una misma batalla.

Política fiscal

Dentro del contexto macroeconómico, es fundamental la continuidad de políticas monetarias y cambiarias realistas y transparentes con el fin de reducir los niveles de incertidumbre relacionados con la estabilidad económica, creando incentivos a la inversión a largo plazo. Sin embargo, la política fiscal tal vez mantenga el papel más destacado en la reanudación del crecimiento económico y en los avances de la eficiencia del Estado y de la economía de manera general.

Política monetaria

La tendencia a una cierta normalización de los mercados financieros internacionales percibida desde finales de 1999, permitió durante el 2000, apoyar una política más expansiva en los países que habían sufrido una recesión el año anterior y deseaban complementar la reactivación con un nivel adecuado de liquidez.

En efecto, la tasa anual de liquidez real del sistema, que había decaído durante la recesión de 1999, se recuperó parcialmente de esta pérdida en el ejercicio 2000. La capacidad de flexibilizar la oferta monetaria es, en buena medida, condicionada por la situación de liquidez externa. Países que continuaron enfrentándose a fuertes restricciones externas no pudieron suavizar su política monetaria, como sucedió en Argentina.

Educación y tecnología

El hecho de que la informática se encuentre aún en su etapa de difusión, ofrece la oportunidad de comprobar la relevancia de estas variables y de comprender de forma más general, las causas del atraso tecnológico de la región. Subsidiar los ordenadores o la creación de puntos de conexión de Internet no apunta en solucionar este atraso.

La práctica de la innovación tecnológica, ocurre en contextos institucionales específicos, que no se reflejan adecuadamente en variables como las recién consideradas, en donde también hay campos intensos y extensos para la acción del gobierno. Estudios recientes sobre la innovación de la región demuestran que los gastos de investigación y desarrollo (I+D) en América Latina son muy limitados, el personal dedicado a estas actividades es escaso y se encuentra subutilizado, mientras que las vinculaciones entre las empresas y los centros de investigación son incipientes y los flujos de información son débiles.

Integración económica

La continuidad de una política comercial abierta y el fortalecimiento del proceso de integración económica regional son dos principios básicos en la búsqueda del mejoramiento de los niveles de competitividad de los países de la región.

Los avances potenciales de la integración económica a través de la instrumentación de los diferentes acuerdos de libre comercio, unión aduanera y mercado común existentes en América Latina son enormes.

La ampliación de estos acuerdos, sea a través de la incorporación de países como Bolivia y Chile al Mercosur o a través de la negociación de nuevos acuerdos entre grupos de países como Mercosur y la Comunidad Andina, tiene como resultado mercados regionales más extensos, con mejores oportunidades de ganancias generadas por economías de escala para las empresas en cualquiera de los países participantes.

Mercado de trabajo

En contra de la creencia común, América Latina no tiene abundancia de trabajo sin cualificación, lo que implicaría concentrarse en la producción de bienes intensivos en mano de obra no especializada, y donde la competitividad internacional depende ante todo del costo de la mano de obra. Sin embargo, no ha alcanzado una estructura educativa comparable a la de los países líderes del Sudeste Asiático o los desarrollados, donde la producción está orientada a actividades intensivas en conocimiento y desarrollo tecnológico. Ningún sector productivo, puede pretender que su competitividad se base en reducir el bienestar de sus trabajadores. Incluso en los sectores más intensivos en mano de obra, la posibilidad de competir y expandirse no depende del salario de los trabajadores, sino de los costos laborales unitarios, es decir la combinación del costo efectivo por trabajador y la productividad del trabajo. En muchos países de América Latina, es posible reducir el costo efectivo por trabajador sin sacrificar el bienestar de los trabajadores, porque la legislación contempla excesivos beneficios obligatorios que son costosos para las empresas pero de escasa utilidad para los propios trabajadores.

La prioridad fundamental debe ser la universalización de la educación secundaria mediante una mezcla de incentivos de oferta y demanda. Una mejor educación es esencial para mejorar las posibilidades futuras de los sistemas de capacitación laboral. Pero en la mayoría de los países, estos requieren aún un profundo rediseño institucional para que puedan responder a las necesidades de las empresas y contribuyan a elevar las posibilidades de empleo y la productividad de los trabajadores.

El ambiente empresarial

En el mundo empresarial, reciben gran atención las comparaciones de tamaño de las grandes firmas de cada país y de cada sector, porque reflejan en una forma sencilla la capacidad de crecimiento de unas empresas frente a otras. No es sorprendente que cuanto mayor es el tamaño de una economía, más grandes son sus empresas. Sin embargo, las grandes compañías de América Latina son mucho más pequeñas de lo que podría esperarse para el tamaño de las economías. Las grandes firmas de Brasil o de México son más pequeñas que las de Taiwán, país cuya estrategia empresarial se asocia con la pequeña y mediana empresa.

A principios de los años noventa, la inversión directa en España (tanto la recibida como la emitida), no alcanzaba el 3% del PIB. A finales de la dé- cada, estos flujos representaron casi el 10% del PIB. En muy pocos años se produjo un cambio de enorme trascendencia económica, fiel reflejo de la creciente capacidad competitiva de las empresas españolas en los mercados internacionales.

Según el Informe de la UNCTAD 200121, España se convirtió durante 1999 en el sexto país del mundo que más invirtió en el extranjero, con 43.000 millones de dólares, siendo el primero Inglaterra, que con 206.000 millones de dólares se situó por delante de Estados Unidos, cuya IED era de 136.220 millones.

De estas inversiones, más del 60% se dirigieron a América Latina debido al fuerte desembolso realizado por las empresas españolas que se han movilizado aprovechando la continuidad privatizadora en el continente. La cuarta parte de las inversiones que recibió la región durante el año 1999 fueron realizadas por empresas españolas en su totalidad. Durante 1999 España recibió inversiones extranjeras directas, por un total de 1.460.000 millones de pesetas (380.000 millones de pesetas menos que el año anterior), que la sitúa en el undécimo puesto del mundo como país receptor.

El principal inversor en España es el Reino Unido, que aportó el 8%, seguido de Luxemburgo con el 6,5%, Francia con el 5,3% y Alemania con el 4,7%. Estas inversiones se han dirigido, fundamentalmente, al sector manufacturero, que representa el 40% del total recibido, seguido de la banca con el 8%, telecomunicaciones 8% y el comercio 7%.

Reformas estructurales y el crecimiento

Desde el punto de vista microeconómico se necesita la consolidación y la profundización de las reformas estructurales para aumentar la eficiencia del mercado. Entre otras reformas, es importante hacer hincapié en la importancia de que se apliquen incentivos reales para el aumento del ahorro interno y su inversión productiva. Para que este actúe de manera eficiente en la captación de ahorros internos y externos y en la distribución de estos recursos al sector privado en la forma de inversiones solidas, productiva y rentable.

Para la CEPAL , las reformas estructurales han tenido aun escaso efecto sobre el crecimiento, el empleo y la equidad a nivel agregado, aunque la liberalización comercial resultado decisivas para impulsar la reestructuración de mercados , lo que se tradujo en el ingreso de nuevas empresas e inversiones. La competencia que generaron los nuevos actores de mercado interno, provoco fuertes procesos de modernización en sectores como el de las telecomunicaciones.

Riesgo a corto, medio y largo plazo.

Las reformas aplicadas en la región, así como la necesidad de consolidar y fortalecer este proceso de transición en el futuro, presentan riesgos que se deben analizar y resolver.

En el corto y medio plazo, uno de los riesgos más evidentes de la mayor inserción de los países latinoamericanos en la economía mundial, lo constituye la mayor vulnerabilidad ante la crisis internacional. Sin embargo, el fortalecimiento de los sistemas financieros nacionales asociado a una política macroeconómica solida podrá, si no evitar completamente los peligros del contagio, reducir los impactos negativos que estos conlleven.

En el largo plazo, el riesgo está vinculado a la exclusión social y la concentración del ingreso. Es importante resaltar que el crecimiento económico mundial sustentable es condición necesaria, aunque no suficiente, para la reducción de la pobreza y para una mayor justicia social en la región.

Desafíos Para la industrialization

En la industria sobre salta la fuerza que más dinamismo le imprime al desarrollo económico. Todas las naciones que gozan de un alto nivel de desarrollo han pertenecido al mundo industrializado. y por el contrario , los países sin industria, o con una actividad insuficiente, sufren por el rasgo común de las regiones subdesarrollada, las industrias se halla presente en todo cuanto contribuye a generar el progreso de la economía, y estas son las principales razones que justifican la conveniencia de promoverla industrialización como objetivo del más alto interés nacional para América latina.

Conclusiones

Las reformas estructurales, con el fortalecimiento del sector privado y una menor intervención del Estado en la economía, dieron paso a un mejor funcionamiento de los mecanismos del mercado. Además, durante los últimos años se ha venido registrando un cambio en la percepción del papel de los sectores público y privado, los cuales ya no se consideran como competidores entre sí, sino como agentes que se complementan, como socios en el desarrollo económico y social.

América Latina no puede quedarse atrás en la nueva sociedad de la información y del conocimiento, si quiere penetrar realmente en la senda del crecimiento y competir con éxito en los mercados mundiales. Es necesario asumir la herencia histórica de la región, pero no para quedarse anclado en ella, todo lo contrario: lo que el pasado económico de América Latina nos enseña ha de servir como punto de partida para adoptar estrategias de modernización institucional y económica.

Bibliografía

RAMON CASILDA BEJAR, LA DECADA DORADA. ECONOMIA E INVERSIONES ESPAÑOLAS EN AMERICA LATINA 1990-2000. UNIVERSIDAD DE ALCALA. SERVICIO DE PUBLICACIONES

 

 

 

Autor:

Siomis Coa

Talisa Griffit

María C. Pérez

Virginia Basanta

ASESOR ACADÉMICO:

MSc. Ing. Iván J. Turmero Astros

Monografias.com

República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior

Universidad Nacional Experimental Politécnica

"Antonio José de Sucre".

Vice-rectorado Puerto Ordaz

Departamento de Ingeniería Industrial

INGENIERÍA FINANCIERA

CIUDAD GUAYANA, JUNIO DE 2017

Enviado por:

Iván José Turmero Astros