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Raíces de vida. Disquisiciones alrededor de un apellido



"Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único".

Agatha Christie

Nosce te ipsum

Filosofía griega

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RESUMEN

El apellido analizado es el del autor: Huamantinco. En torno a éste, señala que el ave tomada como símbolo marcial en casi todas las sociedades del mundo y en todos los tiempos es el águila. En los lugares donde ésta no existe por las condiciones ambientales fue reemplazada por otras como el halcón y el cóndor.

Además son símbolos sagrados, de comunicación entre los dioses, la sociedad y el hombre. Si las aves no aparecen como un todo, algunas de sus partes (alas, cabeza, picos) fueron utilizadas como símbolos o como componente de símbolos.

Los estudios sobre la simbología de la fauna en los Andes son escasos. Las referencias a ella solo fueron tangenciales. Con Millones y Mayer se ha iniciado un trabajo especializado más a fondo.

Las ideas anteriores sirvieron de base para el análisis de los dos componentes (huaman y tinco) del apellido.

Se concluye el trabajo esclareciendo el significado del apellido que es aquel que convoca al halcón, que se refiere a un hombre sagrado que llama a un ave sagrada.

Es decir, un sacerdote o un dios (Inka) con autoridad para ello.

ABSTRACT

The analyzed surname is that of the author: Huamantinco. Around this, it points out that the bird taken as a martial symbol in almost all societies of the world and at all times is Eagle. In places where it does not exist by the environmental conditions it was replaced by others such as Falcon and condor.

They are also sacred symbols of communication between the gods, society and man. If the birds do not appear as a whole, some of its parts (wings, head, peaks) were used as symbols or as a component of symbols.

Studies on the symbolism of the fauna in the Andes are scarce. References to it were only tangential. Millones and Mayer have begun a job specializing more thoroughly.

The previous ideas served as the basis for the analysis of the two components (Huaman and tinco) surname.

It is concluded the work clarifying the meaning of the surname that is the one that calls for the

Falcon, which refers to a holy man called a bird sacred. That is, a priest or a God (Inka) with authority for it.

INTRODUCCIÓN

La vida es una calle de sentido único y conócete a ti mismo son dos ideas, impresas en nuestra mente, que nos animaron a realizar este trabajo. La calle nuestra, que la recorremos solitarios, amenaza con llegar a su final y aún no conocernos nuestra inmensa complejidad como individuo humano, a pesar de nuestros esfuerzos durante todo el trayecto. Esta es una labor dirigida al nosce te ipsum y, al mismo tiempo, a contribuir con algo a que otros se conozcan a sí mismos.

En un medio social como el ayacuchano, los apellidos de origen quechua nunca fueron objeto de interés académico tal vez como resultado de la práctica de un bilingüismo generalizado, en el que los idiomas castellano y quechua eran muy bien hablados, o muy bien entendidos por una mayoría, independientemente de las clases a las que pertenecían.

A nuestra buena comprensión de la lengua quechua, nosotros le añadimos parte del manejo lingüístico que poseía Donald Burns, nuestro profesor de este idioma durante seis semestres académicos en la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga. Recordamos de él un hecho: llamaba la lista en el primer día de clases y al mencionar el apellido Huamantinco y al "presente" nuestro, se nos quedó mirando y dijo "que apellido tan interesante". En vez de preguntar por qué lo era, con la mala característica de no quedarnos callados, respondimos "¿Sí, profesor? También es interesante que un gringo enseñe quechua". Perdimos entonces la oportunidad de entrar al conocimiento de lo que ahora planteamos. Pues bien, aprendimos el quechua académico y este trabajo es una pequeña muestra de ello.

En el ambiente social peruano, inmerso dentro de una mentalidad virreinal, el de los apellidos resulta un asunto de actualidad, puesto que está ligado a actitudes sociales de marginación y racismo presentes en nuestra sociedad.

En un trabajo nuestro sobre el racismo en la universidad peruana, hemos señalado: "El racismo también aflora en la valoración y en la utilización malévola de los apellidos. Los de origen español o extranjero son considerados, en forma inconsciente, "superiores", al tiempo que se menosprecia a los de origen quechua. (…) Un docente, "Al referirse a los apellidos quechuas de sus colegas, lo hace sarcásticamente, como cuando señaló que habría que cambiar el nombre de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades con la de huamanidades por los muchos docentes de apellido Huamán y/o derivados que existen dentro de ella. Por su lado, a espaldas suyas, muchos colegas se refieren a él mencionando su apellido (materno) aimara. Este asunto se amplía con el uso malintencionado, aunque a veces ingenioso, que se dan a los apellidos acomodándolos de modo que, de paso, lo llamen cholo (ej. "cholano")" (Huamantinco Cisneros, 2014).

Esta realidad fue captada dentro de un ámbito universitario que, antes de la intervención criminal de Fujimori en la Universidad de Educación, se autodefinía como institución contestataria, con un estudiantado y una docencia mayoritariamente izquierdista. Es decir, de gente que teóricamente debía estar limpia de toda contaminación racista o marginadora. Si esto es así dentro de una comunidad de esta característica, a nivel de la sociedad las manifestaciones de racismo o marginación son mucho más complicadas.

Un hecho histórico que contribuyó al racismo en el Perú es que los vencedores- conquistadores impusieron su dominio económico, social, político, cultural e ideológico. Si unos vencieron y se impusieron era porque eran "superiores" en tanto los vencidos, por el mismo hecho, eran "inferiores". Exacerbaron el racismo desde un inicio al crear la figura del indio y poner en debate su humanidad. Debate en el que fueron derrotados los sepúlvedas, pero que no pudo borrar la primera marca que pervive hasta nuestros días. Somos herederos involuntarios, pero directos de esta y otras taras españolas. Los apellidos forman parte de este complejo racista, en el que está internalizada la idea de la "superioridad" de los apellidos españoles y de la "inferioridad" de éstos frente a los de los países imperialistas.

Poco se repara en el hecho de que la formación de los apellidos ha seguido los mismos patrones en las diferentes sociedades del mundo, proviniendo de los patronímicos, los lugares donde nacieron los individuos, a sus características físicas, apodos, oficios y funciones ejercidas, a nombres de animales y vegetales, etc. El surgimiento de los apellidos no fue sino una respuesta a la necesidad social de individualización en el proceso de crecimiento demográfico.

En los Andes precolombinos, en especial en el horizonte inka, también se habría dado este mismo proceso., concentrándose en los miembros prominentes de las clases sacerdotales, militares, y gobernantes. Mencionamos algunos nombres que nos proporcionan pistas que podrían seguirse en otros estudios:

Pachakutek, El que vuelve a la Tierra (aunque la más difundida es El que trastorna la Tierra) (Pacha = Tierra, Kutiq = el que vuelve).

Pikichaki, Pie de pulga o Pie pulgoso (piki = pulga, chaki = pie). Rumimaki, Mano de piedra (rumi = piedra, maki = mano). Wiracocha, Lago (mar) de grasa (Wira = grasa; cocha = lago, mar).

Yawarwaqaq, El que llora sangre (yawar = sangre; waqaq = el que llora).

Otro hecho histórico que determinó los apellidos actuales en el Perú fue la derrota de la gran rebelión de José Gabriel Condorcanqui (apellido compuesto cuya traducción al castellano es "eres el cóndor") que asumió el nombre de su ancestro real Túpac Amaru I. Una de las medidas que la insana represión de la corona española tomó fue el cambio obligatorio de los apellidos nativos a españoles, dirigida a borrar todo rastro de identidad quechua. La Iglesia tuvo un papel muy importante en este proceso de desidentificación étnica. El resultado fue que en una población aplastantemente mayoritaria de origen indígena, los apellidos sean mayoritariamente españoles.

Como en toda represión hubo resistencia. Este papel lo cumplieron los sectores que tuvieron mayor identidad personal y social. De otra manera no podría explicarse la persistencia de los apellidos nativos en nuestro país.

Robustecer esta persistencia, superar los esquemas racistas, desarrollar nuestras identidades individuales, familiares y sociales son las metas básicas de este ensayo.

Además, nuestra expectativa es que este trabajo se constituya en una forma, entre otras, de rehacer la historia del Perú, en una manera de sentar las bases para obtener una verdadera identidad nacional. Que sea una contribución al conocimiento antropológico basado en el análisis de los apellidos, apodos quechuas y topónimos.

I. CONSIDERACIONES TEÓRICAS

Creemos que en casos como éstos no podemos dejar de lado la utilización de la idea central de algunos planteamientos como es el referente al totemismo, a pesar de la posición de los investigadores sociales que lo han declarado en desuso por diversas razones (hecho meramente religioso, adoración de estos animales, que los miembros del grupo tomaban las cualidades de su tótem, que el tótem protege al hombre, que el hombre tiene cierto parentesco con los animales, que es una simple forma de nominar a los miembros de otro grupo, que es una manera de proteger de la extinción a los animales y las plantas; prohibición total o parcial de la ingesta del pariente divino, etc.).

Dejemos de lado estas razones y tomemos la esencia del concepto que es el origen sagrado del animal, sea cual fuere, a partir de un proceso de creación divina, seguida, históricamente, por el establecimiento de una relación con el hombre, alrededor de la cual se tejió una compleja red de relaciones sociales, ideas, símbolos, prácticas, etc. El papel desempeñado por este origen divino, ha tenido que producir efectos en la conformación de grupos humanos, en su socialización y en la formación de su personalidad individual e identidad colectiva.

No los llamemos tótem, sino démosle la nominación de "Animales de Dios" (Millones y Mayer, 2012) y la esencia sagrada de éstos, podemos encontrarla en las grandes civilizaciones antiguas del mundo. En América están el oso, águila, cóndor, halcón (waman), colibrí, jaguar, puma, serpiente, etc.

Levi-Strauss, con su trabajo El Pensamiento salvaje se ha encargado de rebatir la racista idea de que la sacralidad de los animales correspondía exclusivamente a un pensamiento de seres primitivos, casi simios.

En la línea del gran francés, por extensión, el trabajo de Limón Olvera, Silvia (2012), al estudiar el tema dentro del mundo mesoamericano, nos propone considerar que "tal como lo ha señalado Geertz (2010:26), los símbolos sagrados tienen la función de sintetizar la cosmovisión y el ethos de un pueblo". Es decir, no son supersticiones, ni pensamientos "primitivos", sino síntesis de una cosmovisión y la esencia de un pueblo.

Comentando a Mercedes de la Garza (1995), Limón Olvera dice, que las aves eran por excelencia sagradas y que podían encarnar lo divino o ser el vehículo por medio del cual los dioses se manifestaban. Señala que el ave era un ser que se comunicaba con los dioses y transmitía, con su peculiar lenguaje, los mensajes de las divinidades. El pájaro que se posa en la tierra y luego asciende al ámbito celeste, simboliza la tendencia ascendente del espíritu humano, la sacralización. Específicamente, solo los chamanes y algunos espíritus de ciertos muertos elegidos podían llegar al ámbito celeste, es decir, los hombres que lograran liberar voluntariamente su espíritu durante la vida y aquellos a los que una forma de muerte o el cumplimiento moral era altamente valorado por la sociedad.

Así el chamán o el espíritu del muerto subían al cielo llevados, a veces, por un pájaro y otras, trepaban por las ramas de los árboles y desde allí ascendían al cielo. La característica común de éstos era que comprendían el lenguaje de los pájaros y de los dioses y por tanto, podían descifrar los augurios.

La autora afirma que las aves más lejanas al hombre, las más grandes y poderosas, las que más alto y mejor vuelan, así como las que mejor cantan o las más vulnerables, fueron elegidas para simbolizar lo sagrado. Pero también algunas aves silvestres que tienen la peculiaridad de domesticarse con facilidad, fueron sacralizadas, asumiendo la función de demiurgos entre los hombres y los dioses. En los mitos pueden aparecer en cópula con los seres humanos, en catástrofes cósmicas y en escenas de creación, muerte y destrucción. Aparecen también en los ritos asociados con la lluvia, con el maíz, con el nacimiento, con los tiempos y como elemento de indumentaria de los personajes humanos o divinos, principalmente sobre sus cabezas o en los tocados.

Limón señala que el águila, en Mesoamérica, estuvo íntimamente relacionada al sol. Así, los mexicas llamaban cuauhtlehuani al águila que asciende al sol y cuauhtemoc al que desciende. Además, el dios solar Tonatiuh lleva plumas de águila en su tocado y braguero en tanto que en la mano lleva un sahumador que termina en una pata de águila (Seler, 1963, 211). Entre los mayas del periodo clásico (300-900) el Sol está representado como hombre con garras y plumas de águila., hay otra representación en la que aparece un águila con el pico abierto del cual surge un grabado del Sol con el símbolo de la noche y del día. También se le asocia con el tiempo pues aparece al lado de humanos en glifos que denotan períodos temporales.

Limón plantea que las culturas mesoamericanas otorgaron al águila, el colibrí y el zopilote un alto valor simbólico una gran importancia desde la época de las religiones prehispánicas hasta la actualidad (114).

Entre los mexicas "Los cuchillos de pedernal que bordean las imágenes de águilas, ya sean de cuerpo completo o solo su cabeza, por ejemplo cuando se refiere a signo calendárico, denotan fiereza, guerra, sacrificio y muerte, cualidades que eran funciones y destino de los guerreros" (Limón: 122). Además de valentía, audacia. El guerrero más valiente y que haya capturado prisioneros eran premiados con plumones de águila. ,

Los tarascos, a quienes los mexicas no pudieron conquistar, usaban como atavío de guerra unos plumajes de águila en la espalda.

El águila, cuauhtli para los mexicas y kun"kuk para los mayas, tiene una gran importancia en estos pueblos, por su rico simbolismo, por las grandes alturas que alcanza y por las numerosas representaciones en diversos códices.

En el área andina no se han realizado trabajos de investigación sobre la importancia de las aves en el pensamiento del mundo andino. Creemos que es por esto que el cóndor, el ave más poderosa existente en tiempos históricos y el halcón aparezcan tangencialmente en su simbología.

Hay una referencia en el Manuscrito en quechua de Huarochirí en el que se manifiesta que allí nació en tiempos muy lejanos, el dios Pariacaca de cinco huevos de halcón, aparecidos en Ia cima del cerro Condorcoto. Tomó forma humana y marchó hacia la cordillera nevada, donde habitaba Huallallo Carhuincho, el dios del fuego y los sacrificios humanos. Pariacaca debía vencer a esta divinidad que se alimentaba de sangre humana para fundar una nueva descendencia y linaje. Cumplida su misión, dio origen a los ayllus y estos a su descendencia estableciéndose entre ellos vínculos de parentesco simbólico. Así vemos que el halcón se presenta como el antecesor del dios Pariacaca

La siguiente cita nos informa sobre otros animales que forman la fauna sagrada de los Andes: "En la sociedad andina, la iconografía prehispánica permite un bajo porcentaje de certeza si queremos especificar que las criaturas representadas son puma, jaguares u otros gatos silvestres. (…) De lo dicho se desprende cierta antítesis en las calidades sagradas de ambas bestias. De alguna forma, el jaguar aparece comprometido con los espacios mentales reservado al mundo selvático, por encima de que sea este su hábitat. A la visibilidad del puma en espacios abiertos de las altura y los valles, y entonces con cierta relación con el día y el sol, se contrapone el terreno favorito del jaguar, caminante nocturno de una región oscura y misteriosa (...). El mensaje de las crónicas con el testimonio de lo que quedaba de la élite imperial refuerza la primacía del puma. (Millones y Mayer, 2012: 90)".

Por otra parte, Jurgen Golte nos manifiesta la riqueza por conocer en la simbología de la fauna andina. Uno de sus trabajos, si bien no se refieren a las aves, nos habla de la importancia del moscardón (insecto volador) en la simbología Moche. Éste está representado en una cerámica moche en la misma línea de separación de los mundos de la luz-vida y de la oscuridad-muerte, con la mitad de su cuerpo pintado de negro sobre el mundo de la luz y la otra mitad, pintado de blanco, sobre el mundo de la oscuridad. Es el ser que conecta el mundo de los vivos y de la luz, con el mundo de los muertos y de la oscuridad, el que transita en ambos mundos. La importancia de este hallazgo es su proyección sobre los tiempos actuales ya que, dos mil años después de Moche, podemos encontrarlo en Ayacucho con el nombre de chiririnka, cumpliendo el papel de mensajero de la muerte. Esto nos estaría señalando que lo del moscardón fue y es un pensamiento andino y no solo Moche.

En la literatura oral ayacuchana referente a las almas en pena (los condenados), hay también aves que cumplen el papel de mensajeros benéficos que advierten a las posibles víctimas de la venida de un condenado. Una de estas aves es el acacllo que es una variedad de falcónida, ave rapaz que bien podría ser el cernícalo.

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Fuente: cyberpueblo.com

II. El halcón, waman, falco, falcón, hawk, etc.

El nombre científico del halcón es, en latín, Falco peregrinus que significa halcón viajero o halcón nómada, en referencia a sus hábitos migratorios. Hay 19 sub- especies distribuidas en diferentes latitudes del planeta (Handbook of the Birds of the world).

Estas aves pueden migrar a tan enormes distancias como cuando se trasladan desde la tundra ártica hasta Sudamérica, a lo largo de 25 mil kilómetros para pasar el invierno. Luego, retornarán a sus nidos árticos para anidar y criar a sus nuevos hijos. Aseguran que algunos de estos nidos han sido utilizados por sucesivas generaciones de halcones durante cientos de años, teniendo en cuenta que su promedio de vida es de 15 años.

Una variedad del halcón, el Falco peregrinus cassini en su variedad Kreyenborgi, peregrino austral, habita en Sudamérica, desde el Ecuador hasta la Tierra del Fuego y las Islas Malvinas y, a diferencia de las anteriores, no es migratoria.

Se considera que el halcón es el animal de mayor agudeza visual y el más veloz del planeta, puesto que puede detectar un ratón en la hierba desde más de un kilómetro de altura y puede alcanzar velocidades de hasta 625 km/h., en sus vuelos en picado para capturar a su presa.

Para cazar, primero se eleva a grandes alturas y luego se lanza hacia abajo para golpear en pleno vuelo a su presa y atontarla o matarla.

Es un ave feroz, depredadora, carnívora, implacable. Cuando detecta una presa, se concentra de modo que desecha todo distractor.

No es un animal tranquilo, pacífico. Las representaciones que se tienen sobre él son de tipo agresivo, de potencia, rapidez, dominio y energía (en el aire).

Incluso en el lenguaje político actual, el vocablo halcón se usa como sinónimo de dureza, intransigencia, belicosidad, hegemonismo desde una posición de poder económico, político, militar.

Las aves de presa en general, han sido símbolos de la guerra y de la victoria militar. En la mitología hindú, el halcón que precede al guerrero a la batalla se considera un buen augurio. En la antigua Roma y Grecia, los dioses de la guerra, Ares y Marte, mostraban el águila y el halcón como símbolos de su poder en la batalla.

III. Presencia del halcón en las civilizaciones antiguas: simbología y mito.

Sentamos en primer término, que en este trabajo hay necesidad de poner atención al hecho referente a la analogía simbólica entre el águila y el halcón en especial en los pueblos que no tienen al primero entre su fauna pero sí al segundo.

En Egipto, Hor (Horus) fue uno de sus tres dioses principales. Se le considera como el iniciador de la civilización Egipcia. Este dios fue representado de diversas formas: un halcón, un hombre con cabeza de halcón o como un disco solar con alas de halcón desplegadas sobre puertas y salas de los templos. Horus es una palabra latina derivado del griego Horos utilizado para designar al dios egipcio Hor (H.r) que significa "el lejano", "el elevado", pero es ante todo el gran señor de los cielos, en una muy clara asociación con el halcón.

Evola, Julius proporciona algunos datos interesantes que los tomamos, señalando específicamente que tanto sus interpretaciones como su posición ideológica están a distancias siderales de las nuestras. El autor nos habla del Egipto antiguo donde el alma transfigurada de un muerto bajo la forma de halcón asusta a los dioses pronunciando estas soberbias palabras: "Soy coronado como Halcón Divino a fin de que yo pueda penetrar en la Región de los Muertos y tomar posesión del dominio de Osiris (ritual del Libro de los muertos, el alma transfigurada). Esto, porque solo una parte del cuerpo humano, representada por un águila o halcón, tiene existencia eterna y celeste en estado de gloria.

Entre los pueblos helenos el simbolismo del águila tenía un carácter olímpico y heroico. El primero, porque es un animal consagrado a Zeus (o Júpiter entre los romanos) que es la representación de la divinidad de la luz y de la realeza, por lo cual posee otro símbolo, el rayo, que también forma parte del simbolismo del águila.

En su lucha contra el elemento titánico-telúrico-prometeico, lo olímpico (Zeus, Júpiter) era antitético y es con el rayo que, en el mito, Zeus derrota a los titanes.

Según estas versiones, la inmortalidad es un privilegio, no es la simple supervivencia tras la muerte, sino la participación heroica y real en el estado de conciencia de la divinidad olímpica. Así, por ejemplo, el divino Osiris sufrió alteración y corrupción (muerte y descuartizamiento), para luego ser resucitado por Horus. En este hecho, Osiris participa de la fuerza resurrectora de Horus y así recupera su inmortalidad. Esta herencia ultra-terrestre corresponde exactamente al elemento olímpico.

Ganímedes fue llevado al Olimpo por un águila. Kei-Kaus, rey persa, intentó llegar al cielo, a la manera de Prometeo, subido a un águila. En la tradición hindú, el único animal que puede mirar el sol directamente, es el águila quien lleva a Indra la bebida mágica que lo volverá dueño de los dioses. Al igual que entre los romanos, la presencia de un halcón antes de la batalla era un buen augurio.

En una versión de la leyenda de Prometeo, éste no estaba cualificado para hacer suyo el fuego olímpico puesto que era portador de la naturaleza titánica y como tal, intentó apropiarse del fuego, conducta de hombres y no de los dioses. En esta versión, Prometeo encadenado, tiene el hígado devorado en forma constante por un águila. Éste, animal sagrado del Dios Olímpico, asociado al rayo que abate a los titanes, se presenta como una representación equivalente al fuego del que Prometeo había deseado apropiarse. Entre los romanos, el vuelo de un águila por encima de la pira funeraria del emperador simbolizaba el tránsito de su alma al estado de "Dios". El ritual que nos recuerda esto es el celebrado a la muerte de Augusto.

Entre los helenos se aceptaba que aquel sobre quien se posaba un águila estaba destinado por Zeus a un alto destino o a la realeza. Era el signo de la legitimidad que el Olimpo proporcionaba al individuo.

Si un águila aparecía en el cielo antes de una batalla, los romanos estaban seguros de los resultados, porque él era portador de la buena nueva de los dioses, el presagio de la victoria en la batalla. La victoria, entonces, no se debía tanto a los hombres sino a los dioses sobre las fuerzas bárbaras, antiolímpicas,

La representación del águila en los estandartes romanos mostraba al ave con un rayo entre las garras, confirmando el simbolismo olímpico, la fuerza de Júpiter que se une con el animal que le es consagrado, puesto que es con el rayo que el dios vence a los titanes y por el poder de su gran pico, sus garras, poderosas, y si majestuosidad fue identificada con el Sol.

Respecto al halcón (waman), es un símbolo de la energía solar, de éxito y de victoria. Queremos hacer una digresión para referirnos al uso de la figura y símbolo del águila en la historia de Alemania, desde el Kaiser Carlomagno hasta la actualidad.

Ahí están el águila de una cabeza, el bicéfala, de nuevo el de una cabeza (durante el II Imperio Alemán y la República de Weimar). El del III Reich (águila que mira a la derecha y sostiene en sus garras una corona de laureles y la cruz gamada) y, finalmente el águila negra con plumaje cerrado y garras rojas que fue el símbolo de La República Federal alemana. Esto nos sirve para señalar que el uso de esta simbología aun pervive en los tiempos actuales.

IV. El waman, ave sagrada de los Andes.

Millones y Mayer afirman que las investigaciones en cosmovisión y religiones prehispánicas en el Perú no han merecido la atención de los especialistas y señalan que: "Aun así, los felinos de los Andes no muestran en los documentos el peso simbólico que se descubre en el jaguar mesoamericano. Esta situación parece repetirse en el caso del cóndor y el águila, hecho que para nosotros es el resultado del vacío que existe en la investigación sobre cosmovisión y religiones precolombinas en esta parte de América" (2012: 92).

En los documentos analizados por Millones y Mayer, el cóndor, el halcón y la golondrina aparecen con fugacidad. Respecto a los dos primeros señalan "…en tiempos míticos anteriores a los de Huarochirí, en el que un ignorado "hacedor" decide dotar al mundo de seres con vida. "primero, modela de barro a "las jentes y las naciones" en Tiahuanaco y luego ordena que cada nación fuese a salir a las partes y lugares que él les mandase" (2012). Al momento de salir, a la superficie asignada el primero de los humanos que asomaba se convertía en piedra, "otros en halcones y cóndores y otros animales y aves", lo que significa una adquisición rígida y sagrada para constituirse en las guacas de la recién conformada nación, recibiendo su veneración (Molina 2010: 36-37, citado en Millones y Mayer: 93-94).

De esta manera, uno de los hombres creados por el "hacedor", al convertirse en waman adquiere un carácter sagrado. Así, esta era una de las formas privilegiadas en que el cóndor, el halcón y otros animales representaban el origen y los ancestros de los hombres.

Los dos estudiosos refieren que el dios Cuniraya Huiracocha perdió la pista de su amada Cahuillaca y preguntó al cóndor, al puma y al halcón quienes le dieron esperanzas de alcanzarla; en su caminata volvió a preguntar a la zorrina, al zorro y a los loros quienes le negaron dicha posibilidad. El dios bendijo a los primeros y maldijo a los otros. A los primeros les ofrendó "…al puma …las llamas como alimento…; al cóndor, un ave carroñera, le entrega, una vez muertos, a las vicuñas y guanacos o cualquier otro animal de las alturas…; y al halcón le promete que comerá picaflores y otros pájaros ofreciéndole, además, que los hombres que atenten contra él deberán llorar y hacer penitencia por sus actos" (2012: 68).

Estos mismos investigadores señalan "En una curiosa lista de los capitanes más famosos de la época incaica, elaborada por Guaman Poma, aparecen varios de ellos con nombres de animales (waman=halcón; amaru=serpiente, etc.), pero el único felino que presta su identidad a un jefe militar, también notable en otros relatos es el jaguar o panthena onca (uturunku en quechua)" (pág. 84).

V. El waman en la topografía sudamericana.

Deseamos también mencionar algunos nombres de lugares que, sobre la base del vocablo waman, llevan nombres compuestos castellanizados (los nombres quechua los ponemos entre paréntesis), como:

Huamanmarca (Wamanmarka = área del halcón. Es el nombre de la plaza mayor de Huancayo);

Huamancaca (Wamanqaqa, que se pronuncia como wamanjaja = El peñón del halcón).

Huamantanga (Huamantanqaq, que se pronuncia como huamantanjaj = el que empuja al halcón. Es el nombre de un distrito del departamento de Lima)

Vilcashuamán (Willkawaman = El halcón sagrado o el halcón de los nietos o descendientes).

Huamanga (puede ser un derivado de wamangaga) o, de acuerdo a la tradición aceptada en la antigua ciudad de Huamanga cuyo nombre oficial actual es Ayacucho, un Inka al ver al animal planeando sobre él un tanto sorprendido se preguntó ¿wamanqa? = ¿Y este halcón?

Huamachuco (Wamanchuco=Penacho de halcón, gorro de halcón. Lugar en el que se libró una batalla en la guerra con el invasor).

Huamanguilla (podría ser Wamankilla=luna del halcón o wamanqilla= la pereza del halcón; pero no nos parece aceptable la traducción popularizada de pequeña Huamanga. Es un paraje a unos 30 km de la ciudad de Ayacucho.)

Huamancasa (Wamanqasa= La pradera o la terraza del halcón); Huamanurco (Wamanurqo= Cerro del halcón);

Huamanllacta (Wamanllaqta= Pueblo del halcón).

VI. Algunos apellidos procedentes de la fauna.

En la siguiente tabla estamos mencionando algunos apellidos quechua y extranjeros derivados de los nombres de animales, propios de un ámbito ecológico. La primera columna es de control.

Castellano

Quechua

Inglés

Italiano

Alemán

Águila

Eagle

Aquille

Adler

Ave

Bird

Vogel

Caballo

Knight

Cavallo

Rössel

Carnero

Montone

Hammel

Castor

Beaver

Castoro

Bieber

Cabra

Capra

Ziege

Ciervo

Cervo

Hirsch

Cordero

Agnello

Lamm

Gallo

Utulu *

Cock

Gallo

Hahn

Gatos

Misitu*

Gatti

Katze

Grillo

Chillico*

Grillo

Grille

Halcón

Waman,

Guaman

Hawk, Falcon

Falco

Falke

Hombre pájaro

Birdman

Vogler

Jabalí

Boar

Eber

Pájaro

Ucello

Vogel

Mirlo

Merlo

Amsel

León

Puma, Poma**

Lion

Leone

Löwe

Lobo

Wolf

Lupo

Wolf

Oso

Bear

Orso

Baer

Rata

Ratto

Ternero

Vitello

Kalb

Toro

Toro

Stier

Zorro

Atuq*

Fox

Volpe

Fuchs

*En cursiva, se presentan más como apodos.

** Por analogía, ya que no son de la misma especie.

Nuestra intención, al elaborar esta pequeñísima muestra, es resaltar el hecho muy generalizado de la presencia de apellidos derivados de nombres de animales en todos los pueblos del mundo.

Esto estaría señalando la persistencia de formas de identificación de los individuos, anteriores a la edad Media, considerada como la época en que se originan los apellidos.

En el caso del mundo andino autóctono a pesar de haber sido un proceso histórico singular, ajeno al desarrollo de Occidente, podemos establecer un paralelo en el origen de los apellidos. Incluso podemos afirmar que los apodos se convirtieron en nombres como los ya mencionados de Rumimaki y Pikichaki. Además, en Ayacucho, los apodos puestos a una persona sirven para identificar a sus menores. Ejemplos son los de Ukucha (ratón), con la que se conoce a toda una familia por la bajísima estatura del fundador de la familia; Nariz, Chillico, etc., seguido por el apellido real.

De los apellidos que hemos señalado en la tabla, nacen otros que son derivaciones con el mismo significado básico o adquieren un sentido mayor en el caso de que sean apellidos compuestos como el que nos ocupa centralmente.

Los apellidos responden al medio ecológico de un determinado grupo humano. Por tanto no solamente derivan de nombres de animales, sino también de los de las plantas, de nombres de pueblos o ciudades, de formaciones geográficas, etc. El medio social, que consideramos parte de la ecología, es otra fuente de la formación de los apellidos para denotar la ligazón entre los hijos y los padres (hijos de Martín, Hernando, Lope, Rodrigo, Sancho, etc., mediante el sufijo EZ), las características físicas, los oficios, las funciones, etc.

Estas dos últimas son de mucha importancia para el tema central de este trabajo, que lo analizaremos adelante.

VII. Los apellidos compuestos con base waman (Huaman).

El quechua es una lengua sufijal y aglutinante, es decir que las palabras se forman mediante la adición a la raíz de múltiples sufijos, que no cambian mayormente su forma al combinarse dentro de una palabra, pero que van formando un cuerpo de ideas precisas. Ejemplo: en la palabra kuyaykuchkaptinñataqchumia, que significa en el momento en el que él empezaba a amarla, la raíz es kuya (amar) y las desinencias o sufijos son y-kuch-kap-tin-ña-taq-chu-mia. Este es un ejemplo que hemos puesto al azar, ya que existen palabras que poseen hasta quince sufijos.

Dentro de esta estructura, se presenta la formación de palabras como resultado de la unión de un sustantivo con un verbo o con un adjetivo. Este último expresa una cualidad individual del primero, como puede ser su calidad, sabor, tamaño, cantidad, posesión, peso, forma, color, número, etc.

En el caso del apellido Huamantinco (y todos del mismo tipo) el sustantivo waman Guaman (halcón), se une con el verbo tinku (encontrar, unir, comunicar) para convertirse en una palabra compuesta, en este caso un apellido compuesto, otorgando un significado cualitativo diferente al sustantivo.

Solo a modo de unos pocos ejemplos señalamos algunos apellidos compuestos quechuas que se nos vienen a la memoria: Huamaní, Huamantica, Huamantumba, Huamanchagua, Huamancuri, Huamancusi, cada uno de los cuales requiere de un análisis particular.

VIII. El caso del actual apellido Huamantinco

Huamantinco es un vocablo actual, de origen quechua, adecuado en su escritura a las normas del español. En los términos de su escritura usual la palabra Huamantinco está constituido por dos expresiones: Huaman, waman o guaman, sustantivo en singular cuya traducción al español es halcón y tinco, raíz verbal cuyo significado es traducido como encuentro, choque, oposición, contradicción, discusión, pelea o riña, dando paso a una mala, pero generalizada traducción utilizada en la actualidad de "encuentro de halcones".

Esta traducción de Huaman se hace teniendo en cuenta solo la referencia zoológica. Pero en este caso, la presencia del verbo tinkuy le da una connotación diferente que hace que el término adquiera un contenido ideológico que se refiere al halcón como ser sagrado, como el ente que pone en contacto a los dioses con la sociedad y con el hombre.

Esto significa que no estamos aludiendo a un contacto físico entre el ego y el animal, sino a un contacto, a una comunicación, a una unión espiritual entre un determinado individuo y el ser sagrado.

Hablamos entonces, de los lazos de un individuo con el waman. De una persona concreta no con el animal sino con un espíritu cuyo origen fue divino. Es decir de una unión de carácter espiritual, religioso. Esto nos lleva a inferir que el personaje en cuestión debía poseer la capacidad, la autoridad, el nivel imprescindible para ponerse en contacto con el waman. No podía ser, de ningún modo, un individuo cualquiera de la sociedad andina.